Una cita con Gulliver en la isla de Liliput

La contemplación de la naturaleza es también fuente de felicidad.

Un ejemplo de esta sensación de bienestar nos lo sugiere el escritor dublinés Jonathan Swift (1667-1745) en un pasaje de su obra Los viajes de Gulliver (1726), publicada hace tres siglos.

En la célebre isla literaria de Liliput, nuestro protagonista Gulliver, ya libre de ataduras, consigue ponerse de pie, y su primera impresión es de felicidad al observar su derredor. Allí, gracias a su intacta capacidad de asombro, siente en toda su amplitud la felicidad que le produce la sola contemplación de la naturaleza que le rodea.

«Cuando pude verme de pie, eché una ojeada a mi alrededor, y debo de confesar que nunca he contemplado un panorama más encantador. La campiña de los aledaños tenía el aspecto de un jardín interminable, y los campos con sus cercas en forma de cuadrados de unos trece metros de largo semejaban otros tantos lechos de flores. Estos campos se intercalaban entre bosques de una media aranzada, cuyos más corpulentos árboles, según calculé, aparentaban más de dos metros de altura. A mano izquierda divisé la ciudad, que parecía pintada en el escenario de un teatro».

Jonathan Swift: Los viajes de Gulliver. Alianza Editorial, Madrid, 2023.

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Autor: ECOPALABRAS

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