El valle, en el verso de Fernando González

El acceso a la Naturaleza, en sus múltiples formas, es una fuente potencial de placer. La simple contemplación de la belleza natural, la escucha atenta del cantar de las aves o el transitar activo por un bosque son acciones que se han llegado a demostrar beneficiosas para el bienestar humano. Así nos lo han hecho saber también las palabras sentidas de los grandes literatos a lo largo de los siglos.

Las virtudes de un valle, con sus colores y aromas, donde vegetación, manantiales y pájaros pueden dejar su impronta, son capaces de despertar ricas emociones. Traemos hasta aquí el ejemplo vívido de la obra poética del escritor español Fernando González Rodríguez (1901-1972), originario de las Islas Canarias, que desde su primera juventud ha escrito admirables versos que se nutren de la naturaleza insular. Se trata de En el valle, poema con el que su autor nos transmite el placer que siente cada día cuando recorre el valle donde habita para buscar encantos que le emocionen.

“Entre el verdor del valle se divisa
mi casa, blanca como una paloma…
Crece a su alrededor la hierbaluisa
que llena el valle con su dulce aroma…

Y cual bravos gigantes se levantan
cubiertos de verdor, enhiestos pinos,
-donde las aves sus amores cantan-
dando sombra y frescor a los caminos…

Todas las tardes de placer henchido
recorro el valle plácido y florido,
buscando en sus encantos emociones;

Y el puro manantial de su belleza
me ofrece la gentil Naturaleza,
oculto entre sus valles floraciones…”.

Para leer más:

Fernando González: Poesía completa. Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2021.

Felicidad, poder y riqueza: una cita con Francesco Petrarca

No es una concepción moderna, si bien se encuentra muy arraigada en nuestra sociedad actual, la que equipara la felicidad con la posesión de riqueza y poder.

En el siglo XIV, Francesco Petrarca (1304-1374), poeta y precursor del pensamiento humanista, escribió De remediis utriusque fortune. Con esta obra Petrarca propone diferentes remedios para aliviar los efectos de la mala fortuna, y también otros que nos ayuden a desengañarnos y a frenar la soberbia del alma cuando la suerte es favorable.

Entre sus recomendaciones contra la buena suerte, el filósofo y poeta nos advierte de la engañosa felicidad que puede suponer basarla en la persecución de acumular riquezas y concentrar todo el poder.

“¿Crees quizá que puede hacerte feliz el ser pontífice o emperador, tener todo el poder o las riquezas? Te engañas. Estas cosas no dan la felicidad ni la desdicha, sino que atrapan y ponen a prueba a los hombres, y si para algo valieran, antes los harían desventurados que felices, pues están llenas de peligros en los que se hunde la raíz de todas la miseras”.

Para leer más:

Francesco Petrarca: Remedios para la vida. Acantilado, Barcelona, 2023.

La casa pequeña y la felicidad: una cita con Francesco Petrarca

Siendo un bien fundamental para el bienestar humano, el acceso a una vivienda digna constituye un derecho reconocido en las Constituciones de muchos Estados y, desde 1948, en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Así todo, el tamaño de la vivienda no siempre guarda una relación directa con la calidad de vida o la felicidad de las personas, como nos recuerdan los textos de autores clásicos.

En el siglo XIV, Francesco Petrarca (1304-1374), poeta y precursor del pensamiento humanista, escribió De remediis utriusque fortune. Con esta obra Petrarca propone diferentes remedios para aliviar los efectos de la mala fortuna, y también otros que nos ayuden a desengañarnos y a frenar la soberbia del alma cuando la suerte es favorable.

Entre sus recomendaciones contra la mala suerte, el filósofo y poeta nos advierte de la engañosa infelicidad que puede suponer el vivir en una casa pequeña frente a los grandiosos palacios que poseen los ricos.

“El modesto palacio de Evandro recibió al gran Alcides. César, el que sería señor del mundo, nació en una pequeña casa. Rómulo y Remo, fundadores de tan gran ciudad, se criaron en la choza de un pastor. Catón no habitó nunca grandes mansiones Diógenes vivió en un tonel movedizo e Hilario en una cueva diminuta. Otros muchos santos varones vivieron bajo tierra en cuevas y grutas; muchos grandes filósofos, en una breve porción de huerto, y muchos ilustres capitanes durmieron al raso en míseras tiendas. En cambio, Cayo y Nerón moraban en magníficos palacios. Decide ahora con cuál de ellos prefieres vivir”.

Para leer más:

Francesco Petrarca: Remedios para la vida. Acantilado, Barcelona, 2023.

La felicidad en los países del mundo (2026)

El grado de éxito de un país va más allá del valor de su PIB, indicador que se ha demostrado presenta serias limitaciones. En su lugar, existen enfoques alternativos a dicho indicador convencional, entre los que se encuentran los que proponen medidas de bienestar subjetivo o felicidad.

Así, desde 2012 Sustainable Development Solutions Network viene publicando anualmente el Informe de Felicidad Mundial, en el que se postula que el éxito de los países ha de ser evaluado principalmente por el nivel de felicidad de sus ciudadanos.

En concreto, la medida de felicidad recogida en estos informes se basa en tres indicadores principales sobre el bienestar subjetivo declarado por los ciudadanos encuestados: evaluaciones de vida (calidad de vida), emociones positivas (risa, disfrute, interés en aprender…) y emociones negativas (preocupación, tristeza, ira) en las experiencias diarias. La fuente principal para la obtención de esta información es la Encuesta Mundial Gallup.

Los datos empleados en el Informe de 2026 corresponden al promedio de los tres años precedentes, como en informes anteriores, comprendiendo en este caso el periodo 2023-2025.

Se valúa un total de 147 países del mundo para los que se contó con información estadística. Las puntuaciones resultantes están en función de las respuestas que han dado las personas encuestadas en cada país para que evalúen la calidad de sus vidas en una escala de 10 (mejor vida posible) a 0 (peor vida posible). Ello nos permite, finalmente, establecer un ranking mundial de países de mayor a menor nivel de felicidad.

Como se observa en el siguiente cuadro, Finlandia es el país con mayor nivel de felicidad (con una puntuación de 7,76), posición que ocupa por noveno año consecutivo, seguido por Islandia y Dinamarca (7,54 ambos). A continuación, también con valores superiores a 7,00, se encuentran Costa Rica, Suecia, Noruega, Países Bajos, Israel, Luxemburgo y Suiza. Es de destacar en esta edición 2026 del Informe, en particular, el avance experimentado por Costa Rica, único país latinoamericano del grupo de los diez más valorados, que aumenta dos posiciones para situarse en cuarta posición. Asimismo, Suiza entra a formar parte de dicho grupo al ganar tres posiciones en comparación con el año anterior.

En otro extremo, se concluye que los países menos felices se encuentran principalmente en los continentes africano, en mayor medida, y asiático, siendo con frecuencia países implicados en conflictos bélicos o próximos a ellos. La última posición en la medida de felicidad corresponde a Afganistán (1,45). Les siguen, a continuación, como países con los menores niveles de felicidad, Sierra Leona, Malaui, Zimbabue, Botsuana, Yemen, Líbano, República Democrática del Congo y Egipto, que no llegan a alcanzar una puntuación de 3,90.

Sigue existiendo, por tanto, una gran brecha entre los países más felices y menos felices del mundo, que llega a ser de 5,4 veces entre Finlandia y Afganistán, distancia que se recorta levemente respecto al año anterior (5,7 en 2025). De los 147 países evaluados, en 107 ha aumentado, en mayor o menor medida, la valoración de la felicidad realizada por los ciudadanos, en 36 países ha empeorado y en 4 permanece igual en comparación con la declarada en la edición anterior.

De acuerdo con la metodología empleada en el Informe las variaciones de las puntuaciones de felicidad registradas entre los países pueden venir explicadas por seis factores principales: el PIB per cápita, el apoyo social, la esperanza de vida saludable al nacer, la libertad para tomar decisiones de vida, la generosidad y la percepción de corrupción.

Para más información:

Helliwell, J. F., Layard, R., Sachs, J. D., De Neve, J.-E., Aknin, L. B., & Wang, S. (Eds.). (2026). World Happiness Report 2026. University of Oxford: Wellbeing Research Centre.

Una cita con Gulliver en la isla de Liliput

La contemplación de la naturaleza es también fuente de felicidad.

Un ejemplo de esta sensación de bienestar nos lo sugiere el escritor dublinés Jonathan Swift (1667-1745) en un pasaje de su obra Los viajes de Gulliver (1726), publicada hace tres siglos.

En la célebre isla literaria de Liliput, nuestro protagonista Gulliver, ya libre de ataduras, consigue ponerse de pie, y su primera impresión es de felicidad al observar su derredor. Allí, gracias a su intacta capacidad de asombro, siente en toda su amplitud la felicidad que le produce la sola contemplación de la naturaleza que le rodea.

«Cuando pude verme de pie, eché una ojeada a mi alrededor, y debo de confesar que nunca he contemplado un panorama más encantador. La campiña de los aledaños tenía el aspecto de un jardín interminable, y los campos con sus cercas en forma de cuadrados de unos trece metros de largo semejaban otros tantos lechos de flores. Estos campos se intercalaban entre bosques de una media aranzada, cuyos más corpulentos árboles, según calculé, aparentaban más de dos metros de altura. A mano izquierda divisé la ciudad, que parecía pintada en el escenario de un teatro».

Jonathan Swift: Los viajes de Gulliver. Alianza Editorial, Madrid, 2023.

La satisfacción general con la vida en los países de la UE (2024)

Viene siendo habitual que la evaluación del desarrollo de los países se vincule fundamentalmente al análisis de la evolución de la variable del PIB (Producto Interior Bruto), a pesar de conocerse que éste de lo que realmente nos informa es del valor monetario de todos los bienes y servicios de mercado producidos en una economía.

Contamos, no obstante, con otros enfoques e indicadores diferentes al tradicional PIB, no tan conocidos, que se aproximan de forma más realista a evaluar el progreso de las sociedades y la calidad de vida de sus ciudadanos. Uno de estos indicadores es el de satisfacción general con la vida, cuya valoración la otorgan los propios ciudadanos de acuerdo con su percepción personal revelada a través de encuestas.

La medida de satisfacción general con la vida es un indicador de bienestar subjetivo que suele comprender la valoración de tres aspectos: la satisfacción con la vida (apreciación cognitiva), los afectos (los sentimientos o estados emocionales de una persona, positivos o negativos) y la eudemonía (la sensación de tener propósito en la vida y una buena estabilidad sicológica).

En el contexto europeo, contamos con los datos que publica la Oficina Europea de Estadística de la UE (Eurostat) que nos permiten analizar la valoración que tienen los ciudadanos europeos sobre la satisfacción general de sus vidas.

Así, partiendo de una escala comprendida entre 0 (muy insatisfecho) y 10 (muy satisfecho), los últimos resultados correspondientes al año 2024 nos revelan que los ciudadanos de la UE valoran, en promedio, en 7,2 puntos su satisfacción general con la vida.

En una comparativa temporal, los datos publicados nos constatan que ha disminuido la satisfacción general con la vida de los ciudadanos comunitarios entre 2018 y 2024, al reducirse su puntuación media de 7,3 a 7,2 entre dichos años.

En un análisis por países, los resultados obtenidos en 2024 expresan también que existen divergencias respecto la valoración de la satisfacción general con la vida entre los veintisiete Estados miembros.

Así, el país con mayor grado de satisfacción general con la vida en 2024 es Finlandia (7,8), seguido de Eslovenia (7,7), Rumanía (7,7), Polonia (7,6), Austria (7,6), Países Bajos (7,6), Dinamarca (7,6) y Bélgica (también 7,6). 

En el extremo contrario, los menores niveles de satisfacción general con la vida los declaran en 2024 los ciudadanos de Bulgaria (6,2), Grecia (6,7), Letonia (6,9) y Alemania (7,0).

Desde una aproximación temporal, respecto al año 2018 cinco países destacan por registrar los mayores aumentos de su satisfacción general con la vida en 2024: Croacia (+0,9 puntos), Lituania (+0,8), Bulgaria (+0,8), Portugal (+0,6) y Hungría (+0,6), según los últimos datos de Eurostat. Por el contrario, se han registrado las mayores pérdidas de satisfacción con la vida en Irlanda (-0,6 puntos), Alemania (-0,4), Austria (-0,4) y Suecia (-0,4).

Los resultados obtenidos nos muestran asimismo un hecho importante: que un país tenga un alto PIB per cápita no es necesariamente determinante para que su población disfrute de un alto grado de satisfacción con la vida.

En países como Rumanía y Polonia, que tienen un PIB per cápita (pps) inferior a la media de la UE (un -22% y un -23%, respectivamente, en 2023), sus ciudadanos declaran unos niveles de satisfacción con la vida que superan claramente la media de la UE. En el otro extremo, de acuerdo también con Eurostat, en Alemania, un país cuyo PIB per cápita (pps) supera en un 16% el promedio de la UE, sus ciudadanos son, tras los de Bulgaria, Grecia y Letonia, los que menor puntuación han dado a la satisfacción general con la vida en el año 2024.

Para más información:

Eurostat

El bien común: una cita con Francesco Petrarca

La sociedad actual nos revela que sigue estando presente en el ser humano ese afán desmedido por dedicar su tiempo a perseguir el beneficio individual que deviene en codicia, confundiéndolo con la búsqueda de la felicidad.

En realidad, como nos expresaron hace siglos los autores clásicos, debemos ser conscientes del valor del tiempo limitado de nuestras vidas para no malgastarlo en objetivos sin sentido, tan ajenos al bien común y a la buena ciudadanía.

Entre esos sabios de siempre destacamos del siglo XIV a Francesco Petrarca (1304-1374), poeta y precursor del pensamiento humanista, que con su obra De remediis utriusque fortune nos propone diferentes remedios para aliviar los efectos de la mala fortuna y también otros que nos ayuden a desengañarnos y a frenar la soberbia del alma cuando la suerte es favorable.

“Si tu tiempo se pierde, no en codiciar el beneficio propio o ajeno, sino en mirar por tu república o por el bien común, ya no se trata de una pérdida de tiempo, sino de un uso más que loable, pues inviertes algo muy preciado en provecho de lo más preciado que hay sobre la tierra, y obras en esto como un buen hombre y un correcto ciudadano. Sé que entre los hombres es costumbre llamar tiempo perdido a todo lo que no se encamina a la avaricia, pero es precisamente el tiempo dedicado a ella el que de verdad se pierde”.

Para leer más:

Francesco Petrarca: Remedios para la vida. Acantilado, Barcelona, 2023.

La felicidad en los países del mundo (2025)

El grado de éxito de un país va más allá del valor de su PIB, indicador que se ha demostrado presenta serias limitaciones. En su lugar, existen enfoques alternativos a dicho indicador convencional, entre los que se encuentran los que proponen medidas de bienestar subjetivo o felicidad.

Así, desde 2012 Sustainable Development Solutions Network viene publicando anualmente el Informe de Felicidad Mundial, en el que se postula que el éxito de los países ha de ser evaluado principalmente por el nivel de felicidad de sus ciudadanos.

En concreto, la medida de felicidad recogida en estos informes se basa en tres indicadores principales sobre el bienestar subjetivo declarado por los ciudadanos encuestados: evaluaciones de vida (calidad de vida), emociones positivas (risa, disfrute, interés en aprender…) y emociones negativas (preocupación, tristeza, ira) en las experiencias diarias. La fuente principal para la obtención de esta información es la Encuesta Mundial Gallup.

Los datos empleados en el Informe de 2025 corresponden al promedio de los tres años precedentes, como en informes anteriores, comprendiendo en este caso el periodo 2022-2024.

Se valúa un total de 147 países del mundo para los que se contó con información estadística. Las puntuaciones resultantes están en función de las respuestas que han dado las personas encuestadas en cada país para que evalúen la calidad de sus vidas en una escala de 10 (mejor vida posible) a 0 (peor vida posible). Ello nos permite, finalmente, establecer un ranking mundial de países de mayor a menor nivel de felicidad.

Como se observa en el siguiente cuadro, Finlandia es el país con mayor nivel de felicidad (7,74), posición que ocupa por octavo año consecutivo. Le siguen, al igual que el año anterior, otros tres países nórdicos: Dinamarca, Islandia, Suecia. A continuación, también con valores superiores a 7,00, se encuentran Países Bajos, Costa Rica, Noruega, Israel y Luxemburgo. Es de destacar que, en esta edición 2025 del Informe, entran dos países latinoamericanos entre los diez más felices: Costa Rica y México. Son precisamente estos dos países, junto con Suecia, los únicos de los diez más valorados que no han visto descender en 2025 su índice de felicidad respecto a 2024.

En otro extremo, se concluye que los países menos felices se encuentran principalmente en los continentes africano, en mayor medida, y asiático, siendo con frecuencia países implicados en conflictos bélicos o próximos a ellos. La última posición en la medida de felicidad corresponde a Afganistán (1,36), que incluso retrocede respecto a 2024. Les siguen, a continuación, como países con los menores niveles de felicidad, Sierra Leona, Líbano, Malaui, Zimbabue, Botsuana, Congo, Yemen, Comoras, Lesoto y Esuatini, que no llegan a alcanzar una puntuación de 3,80.

Sigue existiendo, por tanto, una gran brecha entre los países más felices y menos felices del mundo, que llega a ser de 5,7 veces entre Finlandia y Afganistán, distancia que sigue ampliándose respecto al año anterior (4,5 en 2024).

De acuerdo con la metodología empleada en el Informe las variaciones de las puntuaciones de felicidad registradas entre los países pueden venir explicadas por seis factores principales: el PIB per cápita, el apoyo social, la esperanza de vida saludable al nacer, la libertad para tomar decisiones de vida, la generosidad y la percepción de corrupción.

Para más información:

La satisfacción general con la vida en los países de la UE (2022)

Rumanía.

Viene siendo habitual que la evaluación del desarrollo de los países se vincule fundamentalmente al análisis de la evolución de la variable del PIB (Producto Interior Bruto), a pesar de conocerse que éste de lo que realmente nos informa es del valor monetario de todos los bienes y servicios de mercado producidos en una economía.

Contamos, no obstante, con otros enfoques e indicadores diferentes al tradicional PIB, no tan conocidos, que se aproximan de forma más realista a evaluar el progreso de las sociedades y la calidad de vida de sus ciudadanos. Uno de estos indicadores es el de satisfacción general con la vida, cuya valoración la otorgan los propios ciudadanos de acuerdo con su percepción personal revelada a través de encuestas.

La medida de satisfacción general con la vida es un indicador de bienestar subjetivo que suele comprender la valoración de tres aspectos: la satisfacción con la vida (apreciación cognitiva), los afectos (los sentimientos o estados emocionales de una persona, positivos o negativos) y la eudemonía (la sensación de tener propósito en la vida y una buena estabilidad sicológica).

En el contexto europeo, contamos con los datos que publica la Oficina Europea de Estadística de la UE (Eurostat) que nos permite conocer la valoración que tienen los ciudadanos de la UE sobre la satisfacción general de sus vidas.

Así, partiendo de una escala comprendida entre 0 (muy insatisfecho) y 10 (muy satisfecho), los últimos resultados correspondientes al año 2022 nos revelan que los ciudadanos de la UE valoran, en promedio, con 7,1 puntos su satisfacción general con la vida.

En una comparativa temporal, los datos publicados nos constatan que ha disminuido la satisfacción general con la vida de los ciudadanos comunitarios entre 2018 y 2022, al reducirse su puntuación media de 7,3 a 7,1 entre dichos años.

En análisis por países, los resultados obtenidos en 2022 expresan también que existen divergencias respecto la valoración de la satisfacción general con la vida entre los veintisiete Estados miembros.

Así, los países con mayor grado de satisfacción general con la vida en 2022 son Finlandia (7,9) y Austria (7,9), seguidos de Rumanía (7,7), Países Bajos (7,7), Eslovenia (7,6), Dinamarca (7,6) y Bélgica (7,6).

En el extremo contrario, los menores niveles de satisfacción general con la vida los declaran en 2022 los ciudadanos de Bulgaria (5,6), Alemania (6,5), Grecia (6,7), Croacia (6,8) y Letonia (6,8).

Desde una aproximación temporal, respecto al año 2018 cuatro países destacan por haber aumentado su satisfacción general con la vida en 2022: Lituania (+0,7 puntos), Croacia (+0,5), Hungría (+0,4) y Eslovenia (+0,4), según los últimos datos de Eurostat. Por el contrario, se han registrado las mayores pérdidas de satisfacción con la vida en dos países: Alemania (-0,9 puntos) e Irlanda (-0,7).

Los resultados obtenidos nos muestran asimismo un hecho importante: que un país tenga un alto PIB per cápita no es determinante para que su población disfrute de un alto grado de satisfacción con la vida.

En países como Rumanía y Polonia, que tienen un PIB per cápita (pps) inferior a la media de la UE (un -25% y un -20%, respectivamente, en 2022), sus ciudadanos declaran unos niveles de satisfacción con la vida que superan claramente la media de la UE. En el otro extremo, de acuerdo también con Eurostat, en Alemania, un país cuyo PIB per cápita (pps) supera en un 17% el promedio de la UE, sus ciudadanos son, tras los de Bulgaria, los que menor puntuación han dado a la satisfacción general con la vida en el año 2022.

Para más información:

Eurostat

El índice de progreso social de la UE (2024)

Sofía, Bulgaria

Tradicionalmente la evaluación del progreso o desarrollo de los países ha estado vinculada al análisis de una única variable: el valor monetario de la producción de bienes y servicios, esto es, el conocido PIB (Producto Interior Bruto), bien en su versión de tasas de crecimiento, bien en términos relativos (PIB per cápita).

Existen, no obstante, enfoques alternativos, más recientes y menos conocidos, que, desde una visión holística y menos productivista, persiguen conocer de forma más realista la evolución del progreso de las sociedades, como el que promueve desde 2014 Social Progress Imperative, con su Índice de Progreso Social (IPS) a nivel mundial.

Tomando como marco general el IPS global, en el contexto europeo la Comisión ha liderado el Índice de Progreso Social Europeo (IPS-UE) que mide el progreso social de los países y regiones de la Unión.

Al igual que el IPS global, el IPS-UE parte de la siguiente definición de progreso social: «la capacidad de una sociedad para satisfacer las necesidades humanas básicas de sus ciudadanos, establecer los pilares que permitan a los ciudadanos y las comunidades mejorar y mantener la calidad de sus vidas y crear las condiciones para que todas las personas alcancen su máximo potencial».

Esta definición de progreso se sustenta en tres dimensiones principales: Necesidades básicas, Fundamentos del bienestar y Oportunidades. Cada una de estas tres dimensiones del progreso social se concreta en cuatro componentes.

La dimensión de Necesidades básicas incluye aquellos elementos que son, aunque no suficientes, al menos necesarios para logar unos niveles aceptables de desarrollo social: nutrición y cuidados médicos, abastecimiento de agua y saneamiento, vivienda y seguridad.

La dimensión de Fundamentos del bienestar se refiere a aquellos factores que miden aspectos más avanzados del progreso social, tales como educación básica, información y comunicaciones, salud y calidad medioambiental.

La dimensión de Oportunidades comprende elementos incluso más avanzados, que se encuentran presentes normalmente en sociedades cohesionadas y tolerantes: confianza y gobernanza, libertad y elección, sociedad inclusiva y educación superior.

Fuente: Comisión Europea

A partir de la selección de una amplia batería de indicadores sociales y medioambientales (53 en el año 2024) se evalúan los doce componentes del progreso social, para terminar construyendo el indicador compuesto del IPS-UE, cuyo valor oscila entre 0 (el peor resultado) y 100 (el resultado ideal). Ello permite conocer finalmente la posición relativa del progreso social, y de sus tres dimensiones, que tiene un país o región respecto a los demás.

Tras las dos anteriores ediciones de los años 2016 y 2020, los últimos datos del Índice de Progreso Social de la UE son los publicados en el año 2024.

Los resultados obtenidos en este último informe nos revelan que existen divergencias muy marcadas entre los Estados miembros, que quedan expresadas en relación con la referencia del IPS promedio de la UE que toma valor 100.

Así, los países con los mayores valores del Índice de Progreso Social en 2024 son Finlandia (129,6), seguido de Suecia (128,7) y Dinamarca (128,6), que también ocupaban las tres primeras posiciones en la edición de 2020.

A continuación se encuentra un grupo de países que también toman un IPS superior a la media de la UE (100), entre los que destacan Países Bajos (122,0), Irlanda (118,0), Austria (113,2), Estonia (113,2) y Luxemburgo (112,9).

En el extremo contrario, los menores niveles de progreso social dentro de la UE los presentan Bulgaria (60,8) y Rumanía (63,4), seguidos de Grecia (79,7), Croacia (79,9), Chipre (84,4), Eslovaquia (84,8) y Hungría (84,9).

Por dimensiones del progreso social, la mayor divergencia entre los países de la UE se constata en la dimensión de Oportunidades: 104 puntos separan el país mejor valorado (Dinamarca) del peor situado (Bulgaria). Por su parte, la menor divergencia entre países se registra en la dimensión de Necesidades básicas, con una distancia de 48,5 puntos, entre Suecia y Rumanía.

El índice de progreso social de la Comisión Europea permite también descender del nivel territorial estatal, de modo que se enfoca en evaluar el nivel de progreso social de las regiones de la Unión, observándose en este caso unas mayores disparidades. Así, en la edición de 2024 el mayor valor del IPS lo ostenta la región finlandesa de Helsinki-Uusimaa (132,1) frente a la región búlgara de Severozapaden (52,2).

Para más información:

EU Social Progress Index 2.0. 2024 edition