Copenhague, Capital Verde Europea 2014

Copenhague, Dinamarca.

La ciudad de Copenhague se ha convertido en un referente para otras urbes en el camino de la sostenibilidad. Tras recibir diversos premios, en 2014 ostentó el título de Capital Verde Europea, un reconocimiento que otorga anualmente la Comisión Europea para distinguir los esfuerzos de las ciudades en materia de medio ambiente y desarrollo sostenible.

Capital danesa es una ciudad de tamaño mediano, cuyos límites municipales abarcan una superficie de 74,4 km2 donde residen unos 644.000 habitantes (a 1 de enero de 2022), esto es, el 11% de la población de Dinamarca. Considerando la región del Gran Copenhague la población urbana se eleva a los 1,3 millones de habitantes (el 23% del país).

Diversas son las razones que llevaron al jurado a otorgar la distinción de Capital Verde Europea 2014 a Copenhague. Entre ellas destacamos las siguientes:

Cambio climático ciudad de Copenhague desea contribuir al gran desafío global del calentamiento climático. Por ello aspira a ser en 2025 la primera capital del mundo neutra en carbono, reduciendo al mínimo las emisiones de CO2 y compensar ese mínimo diversas iniciativas sostenibles.

En concreto, el municipio se ha fijado el objetivo de disminuir las emisiones desde las 1,8 millones de toneladas al año de 2013 hasta las 1,2 millones en 2025.

Energía

Existe frente a la costa de Copenhague un gran parque eólico marino que suministra parte de la energía que consume la ciudad. Se trata de una cooperativa que pertenece a partes iguales al municipio y a pequeños inversores, lo que permitió el apoyo público tras la resistencia inicial.

Para 2025 se establecen entre otros objetivos los siguientes:  reducir un 20% el consumo de calefacción, un 20% el consumo de energía en las empresas, un 20% el consumo energético de los hogares, un 40% el consumo de energía en los edificios públicos y un 50% el consumo de energía en el alumbrado urbano.

Movilidad

La ciudad cuenta con una red de transporte público integral y numerosas ciclovías.

Para 2025 la ciudad danesa se ha fijado los siguientes objetivos: el 75% de los desplazamientos sea a pie, en bicicleta o transporte público; el 50% de los viajes al trabajo o estudio sea en bicicleta; aumentar un 20% los pasajeros en transporte público (en comparación con 2009); un transporte público neutro en carbono, y que el 20-30% de los turismos y el 30-40% de los vehículos pesados utilicen combustibles renovables.

Residuos

Copenhague ha realizado un gran esfuerzo en materia de gestión de residuos fomentando el reciclaje y la reutilización. A través de campañas de información y sensibilización la percepción pública de los residuos ha cambiado, considerándolos ahora como un recurso.

En 2013 enviaba menos del 2% de sus residuos al vertedero, frente al 44% de 1988, y casi el 58% de los residuos se reciclaba. De cara al futuro la ciudad tiene previsto que en 2024 el 70% de los residuos domésticos y los residuos industriales y comerciales ligeros se recojan para su reciclaje.

Agua

La calidad del agua ha mejorado constantemente en la ciudad. Se persigue que el puerto de Copenhague cumpla con todos los estándares de calidad de agua de baño.

Respecto al agua potable se emplean nuevas tecnologías para su control y prevenir fugas, de modo que en 2025 se hayan reducido hasta el 6%. Además, se estableció como objetivo reducir el consumo diario de agua a 100 litros por persona y día a partir de 2017.

Para más información:

European Green Capital Award – Winning cities

La Carta de Aalborg (1994): la sostenibilidad urbana pendiente

Aalborg, Dinamarca.

En mayo de 1994 se celebró en Dinamarca, bajo el patrocinio de la Comisión Europea y la ciudad de Aalborg, la Conferencia Europea sobre Ciudades Sostenibles. Los participantes allí reunidos (autoridades locales, organizaciones internacionales, gobiernos nacionales…) firmaron la Carta de Aalborg que les compromete a trabajar en favor del desarrollo sostenible de las ciudades.

A pesar del tiempo transcurrido hasta hoy conviene recordar algunas de las ideas centrales y compromisos que quedaron fijados, negro sobre blanco, en la Carta de Aalborg, y que aún siguen de plena actualidad. Destacamos, a continuación, diez puntos extraídos de la Carta que continúan siendo cruciales para el desarrollo urbano sostenible.

1. Las ciudades: responsables de muchos problemas ambientales

«Comprendemos que nuestro actual modo de vida urbano, en particular nuestras estructuras de división del trabajo y de las funciones, la ocupación del suelo, el transporte, la producción industrial, la agricultura, el consumo y las actividades de ocio, y por tanto nuestro nivel de vida, nos hace especialmente responsables de muchos problemas ambientales a los que se enfrenta la humanidad. Este hecho es especialmente significativo si se tiene en cuenta que el 80% de la población europea vive en zonas urbanas».

2. Integración de los principios de sostenibilidad en las políticas

«Puesto que todas las ciudades son diferentes, debemos hallar nuestras propias vías hacia la sostenibilidad. Integraremos los principios de sostenibilidad en todas nuestras políticas y haremos de nuestras fuerzas respectivas la base de estrategias adecuadas a nivel local».

3. Responsabilidad ante las generaciones futuras

«Nosotras, ciudades, reconocemos que no podemos permitirnos trasladar nuestros problemas ni a comunidades más grandes ni a las generaciones futuras».

4. Medidas para la sostenibilidad medioambiental

«Nosotras, ciudades, comprendemos que el factor restrictivo de nuestro desarrollo económico se ha convertido en nuestro capital natural, como el aire, el suelo, el agua y los bosques. Debemos invertir, por tanto, en este capital, respetando el siguiente orden prioritario:

1. invertir en la conservación del capital natural existente (reservas de aguas subterráneas, suelo, hábitats de especies raras);

2. fomentar el crecimiento del capital natural, reduciendo el nivel de explotación actual (por ejemplo, de las energías no renovables);

3. aliviar la presión sobre las reservas de capital natural creando otras nuevas, como parques de esparcimiento urbano para mitigar la presión ejercida sobre los bosques naturales;

4. incrementar el rendimiento final de los productos, como edificios de alto rendimiento energético o transportes urbanos respetuosos del medio ambiente».

5. Justicia social

«Nosotras, ciudades, somos conscientes de que son los pobres los más afectados por los problemas ambientales (ruido, contaminación del tráfico, ausencia de instalaciones de esparcimiento, viviendas insalubres, inexistencia de espacios verdes) y los menos capacitados para resolverlos. El desigual reparto de la riqueza es la causa de un comportamiento insostenible y hace más difícil el cambio. Tenemos la intención de integrar las necesidades sociales básicas de la población, así como los programas de sanidad, empleo y vivienda, en la protección del medio ambiente. Queremos aprender de las primeras experiencias modos de vida sostenibles, de forma que podamos mejorar la calidad de vida de los ciudadanos en lugar de maximizar simplemente el consumo».

6. Movilidad sostenible

«Nosotras, ciudades, debemos esforzarnos por mejorar la accesibilidad y por mantener el bienestar y los modos de vida urbanos a la vez que reducimos el transporte. Sabemos que es indispensable para una ciudad viable reducir la movilidad forzada y dejar de fomentar el uso innecesario de los vehículos motorizados. Daremos prioridad a los medios de transporte respetuosos del medio ambiente (en particular, los desplazamientos a pie, en bicicleta o mediante los transportes públicos) y situaremos en el centro de nuestros esfuerzos de planificación una combinación de estos medios. Los diversos medios de transporte urbanos motorizados deben tener la función subsidiaria de facilitar el acceso a los servicios locales y de mantener la actividad económica de las ciudades».

7. Energías renovables frente al cambio climático

«La reducción de las emisiones de combustibles fósiles precisará de políticas e iniciativas basadas en un conocimiento exhaustivo de las alternativas y del medio urbano como sistema energético. Las únicas alternativas sostenibles son las fuentes de energía renovables».

8. Prevención de la contaminación y sustancias tóxicas

«Nosotras, ciudades, somos conscientes de la creciente cantidad de sustancias tóxicas y peligrosas presentes en la atmósfera, el agua, el suelo y los alimentos y de que éstas constituyen una amenaza cada vez mayor para la salud pública y los ecosistemas. Trataremos por todos los medios de frenar la contaminación y prevenirla en la fuente».

9. Protagonismo y participación de los ciudadanos

«Nosotras, ciudades, nos comprometemos, de acuerdo con el mandato del Programa 21, documento clave aprobado en la cumbre de Río de Janeiro, a colaborar con todos los sectores de nuestras comunidades —ciudadanos, empresas, grupos de interés— en la concepción de nuestros planes locales de apoyo a dicho Programa (…) Garantizaremos el acceso a la información a todos los ciudadanos y grupos interesados y velaremos por que puedan participar en los procesos locales de toma de decisiones».

10. Sistemas de contabilidad ambiental e indicadores

«Trataremos de crear nuevos sistemas de contabilidad ambiental que permitan una gestión de nuestros recursos naturales tan eficaz como la de nuestro recurso artificial, ‘el dinero’. Sabemos que debemos basar nuestras decisiones y nuestros controles, en particular la vigilancia ambiental, las auditorías, la evaluación del impacto ambiental, la contabilidad, los balances e informes, en diferentes indicadores, entre los que cabe citar la calidad del medio ambiente urbano, los flujos y modelos urbanos y, sobre todo, los indicadores de sostenibilidad de los sistemas urbanos».

Para leer más:

La Carta de Aalborg (1994).

El valor de lo público: una cita con Tomás Moro

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En Utopía, la república imaginada por Tomás Moro (1478-1535) en el siglo XVI, la sociedad está organizada de tal forma que el sentido de colectividad está asegurado.

En una sociedad donde no existen la codicia y la desigualdad, el valor de lo público prevalece sobre el interés privado. En la república de Utopía todo es de todos. Al no imperar la propiedad privada, los individuos piensan, en primer lugar, en la comunidad, de la que se sienten partícipes. De este modo todos los utopienses consiguen vivir con sus necesidades cubiertas, con alegría y sin temor al futuro.

«… una república que, estoy cierto, no solamente es la mejor sino la única que por propio derecho puede recabar para sí el nombre de república. Porque en otros sitios, los que hablan para todo del beneficio público se cuidan del privado; aquí, donde no hay nada privado, asumen en serio la gestión pública. Con razón, por cierto, en uno y otro caso. En efecto, en otros sitios ¿cuántos hay que no sepan que, si no se proveen en particular, perecerán de hambre, por muy floreciente que esté la república?; y por eso es la necesidad la que les induce a creer que se han de ocupar de sí antes que del pueblo, es decir, de los otros. Aquí, por el contrario, donde todo es de todos, no hay quien dude de que a nadie le faltará lo suyo privado (con tal que se atienda a que los graneros públicos estén llenos). Pues ni la distribución de los bienes es cicatera ni hay ningún indigente o mendigo; no teniendo ninguno nada, son todos, sin embargo, ricos. Pues, ¿qué riqueza mayor puede haber que vivir con ánimo alegre y tranquilo, excluida absolutamente cualquier preocupación?

Para leer más.

Tomás Moro: Utopía. Taurus, Barcelona, 2016.

El consumo de agua en España (2000-2018)

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El agua, un recurso imprescindible para la vida del ser humano, nos demanda un uso cada vez más eficiente. Sabemos, desde hace ya mucho tiempo, que los científicos nos vienen advirtiendo que el contrastado calentamiento global de la Tierra trae, entre otras consecuencias, mayores problemas de disponibilidad hídrica en muchos países del planeta.

En el contexto europeo, para el caso de España, país que no es ajeno al estrés hídrico, es de especial interés centrar la atención en cómo está siendo consumida el agua por los distintos actores económicos. Previamente hay que subrayar que en 2018 solo un 4,8% del agua captada procedió de desalación, siendo el origen principal el de las aguas superficiales (64,3%), seguido de las aguas subterráneas (30,9%).

Las estadísticas que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) nos permiten analizar cómo ha sido el consumo del agua suministrada a la red de abastecimiento público desde el año 2000.

Así, durante el periodo de 2000-2018 en España el volumen de agua suministrada a la red de abastecimiento público ha seguido, en general, una tendencia descendente, desde los 4.782 hectómetros cúbicos consumidos en 2000 hasta los 4.236 en 2018, esto es, una reducción del 11,4%. No obstante, como se observa en la siguiente gráfica, el consumo hídrico ha pasado por dos etapas bien diferenciadas según el ciclo económico. En un primer periodo (2000-2007), de expansión económica, se ha tendido a un mayor consumo de agua, llegando a casi alcanzar los 5.000 hm³. Posteriormente, en una segunda fase (2008-2018), cuando la economía atraviesa años marcados por las consecuencias de la llamada Gran Recesión, el consumo de agua se modera en España de forma continuada hasta registrar su mínimo en 2018.

Consumo total de agua_2000_2018

A la hora de aproximarnos a evaluar la eficiencia en el uso del agua no hay que desdeñar que una parte importante del agua suministrada a la red de abastecimiento son pérdidas. En España, según el INE, en 2018 se perdió un total de 653 hm³ de agua a causa de fugas, roturas y averías, es decir, un significativo 15,4% del total de agua suministrada a la red. Dicho porcentaje no es muy diferente al cuantificado en 2007, que se cifró en 15,9%. 

G_Pérdidas de agua_2007_2018

Si descontamos al volumen total de agua suministrada a la red dichas pérdidas reales por fugas más otras pérdidas de agua que no han sido registradas (volúmenes no medidos), se obtiene el total de agua registrada y distribuida, que en 2018 ascendió a 3.188 hm³, un 15,7% menos que en el año 2000.

Es de especial importancia evaluar cuáles son los consumidores finales del agua registrada y cómo han evolucionado sus consumos. Así, según el INE, el agua registrada en España toma como principal usuario a los hogares, que en 2018 consumieron el 71,2% del total. Le siguen, a continuación, la industria, con el 10,3% del total de agua registrada; los consumos municipales (9,0%); usos turísticos y recreativos (4,3%); servicios (comercio, transporte, oficinas…), con el 3,8%; agricultura y ganadería (0,7%) y construcción (0,6%).

Asimismo, desde un punto de vista temporal, los datos disponibles, correspondientes al periodo 2006-2018, indican que el volumen de agua consumida por los hogares se ha reducido un 13,2%. También han visto descender su consumo de agua durante dichos años los siguientes sectores: construcción (-60,0%), agricultura y ganadería (-57,1%), servicios (-39,2%), industria (-32,3%) y consumos municipales (-25,5%).

Finalmente, es significativo que el sector económico de usos turísticos y recreativos ha sido el único que ha incrementado el consumo de agua durante los años 2006-2018, en concreto un 8,4%.

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Para más información:

INE: Estadística sobre el suministro y saneamiento del agua.

Una cita con Cairasco de Figueroa: la vida de Doramas en el bosque

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En la isla de Gran Canaria (Canarias) existió un gran bosque de laurisilva, cuya frondosa vegetación reunía gran diversidad de plantas (til, laurel, sabina, palo blanco, mocán, brezal, cerraja, poleo, salvia…)

Con la conquista de la isla en el siglo XV esta selva primigenia sufrió la continuada intervención del hombre a través de repartimientos de tierras entre propietarios privados que transformaron este valioso bien público en suelo para la explotación agraria y forestal.

Hoy, cinco siglos después, nos quedan solo pequeños vestigios de aquel emblemático bosque, y también admirables textos de escritores como los de Bartolomé Cairasco de Figueroa (1538-1610) que permiten rememorar un pasado natural malogrado.

Cairasco de Figueroa, considerado uno de los fundadores de la literatura de Canarias, escribió Comedia del recibimiento, obra de teatro en la que el autor escoge como protagonista al célebre Doramas, el gran guanarteme aborigen que hizo frente a los conquistadores y habitó en aquel exuberante bosque que recibiría su nombre.

Traemos hasta aquí el siguiente fragmento de la clásica obra de Bartolomé Cairasco de Figueroa perteneciente a la escena tercera:

"Yo soy aquel Doramas tan famoso
que en cuanto el sol rodea y el mar baña
he dilatado el nombre generoso
que aún vive entre umbrífera montaña.
En ella tuve ya dulce reposo,
albergue ameno, próspera cabaña,
gozando de sus frutas y arboleda
sin temor de Fortuna y de su rueda.
Aquí la excelsa palma a pocos dada,
el recio barbusano, el til derecho,
verde laurel, sabina colorada,
el palo blanco a tantos de provecho,
la madreselva yedra enamorada,
la gilbarbera, el húmedo helecho
sirvieron a mi frente de corona
por el honor debido a mi persona.
Aquí, cansado de correr la tierra,
ganando mil victorias cada día,
templaba el duro estilo de la guerra
con una natural filosofía;
y en un profundo valle y alta sierra
gozaba del murmurio y armonía
de claras fuentes y parleras aves,
unas en tono agudo y otras graves".

Para leer más:

Bartolomé Cairasco de Figueroa: Comedia del recibimiento. Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2017.

La felicidad en los países del mundo (2022)

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Conocer el grado de felicidad de que disfrutan, o carecen, los países del mundo es una cuestión que despierta tanto interés como complejidad implica su análisis. Son diversas las investigaciones que se han desarrollado en este campo. Entre ellas se encuentra la aproximación a la felicidad evaluada aportada por el Informe de Felicidad Mundial, que, desde 2012, viene publicando anualmente Sustainable Development Solutions Network.

Se trata de una medida de felicidad de las personas que se basa en tres indicadores principales de bienestar subjetivo: evaluaciones de vida (calidad de vida), emociones positivas (risa, disfrute, interés en aprender…) y emociones negativas (preocupación, tristeza, ira) en las experiencias diarias. La fuente principal de datos es la Encuesta Mundial Gallup.

Según la metodología empleada en su Informe de 2022 (WHR2022) la felicidad de los países viene explicada por los siguientes factores principales:

  • El PIB per cápita. Es el Producto Interior Bruto por habitante en paridad de poder de compra (ajustado en dólares de 2017).
  • El apoyo social. Se mide según la respuesta dada por los ciuddanos a la pregunta siguiente: «Si usted se encuentra con problemas, ¿tiene familiares o amigos con los que puede contar para que lo ayuden cuando los necesite, o no?».
  • La esperanza de vida saludable al nacer. Se basa en los datos de la Organización Mundial de la Salud.
  • La libertad para tomar decisiones de vida. Se mide según la respuesta dada por los ciudadanos a la pregunta: «¿Está satisfecho o insatisfecho con su libertad para elegir qué hacer con su vida?».
  • La generosidad. Se mide según la respuesta dada a la pregunta: «¿Ha donado dinero a una organización benéfica en el último mes?».
  • La percepción de corrupción. Se mide según las respuestas dadas a dos preguntas: «¿Está la corrupción generalizada en el gobierno o no?» y «¿Está la corrupción generalizada en las empresas o no?».
  • El afecto positivo. Se define como el promedio de medidas del efecto del día anterior para la risa, disfrute y hacer o aprender algo interesante.
  • El afecto negativo. Se define como el promedio del día anterior afectan las medidas de preocupación, tristeza e ira.

El indicador de felicidad que se presenta en el Informe de 2022 se obtiene a partir de las evaluaciones de la vida que efectúan los ciudadanos de los 146 países del mundo para los que se ha contado con datos, a través de encuestas realizadas durante el periodo 2019-2021.

Las puntuaciones resultantes son promedios que están en función de las respuestas que han dado las personas encuestadas en cada país para que evalúen la calidad de sus vidas en una escala de 0 a 10.

Como se observa en el siguiente cuadro las ocho primeras posiciones en cuanto a nivel de felicidad las ocupan países europeos: Finlandia (por quinto año consecutivo), Dinamarca, Islandia, Suiza, Países Bajos, Luxemburgo, Suecia y Noruega. A ellos les siguen países como Israel, Nueva Zelanda, Austria, Australia, Irlanda, Alemania y Canadá.

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En otro extremo, se concluye que los países menos felices se encuentran principalmente en los continentes africano, en mayor medida, y asiático. Las últimas posiciones en la medida de felicidad corresponden a Afganistán, Líbano, Zimbabue, Ruanda, Botsuana, Lesoto, Sierra Leona, Tanzania, Malaui, Zambia, India, Togo, Jordania, Mauritania, Yemen, Etiopia y Chad.

Existe, por tanto, una gran brecha entre los países más felices y menos felices del mundo, que llega a ser de 3,3 veces entre Finlandia y Afganistán.

Según los resultados del WHR2022, los niveles generales de evaluación de la vida se han mantenido bastante estables durante los dos años de COVID-19, acompañados de cambios modestos en las clasificaciones globales.

Además, en un análisis temporal más amplio el Informe nos revela que entre 2008-2012 y 2019-2021 los diez países que han conseguido las mayores ganancias de felicidad son Serbia, Bulgaria, Rumania, Hungría, Togo, Baréin, Letonia, Benín, Guinea y Armenia. Por el contrario, las mayores pérdidas de felicidad corresponden a Líbano, Venezuela, Afganistán, Lesoto, Zimbabue, Jordania, Zambia, India, México y Botsuana.

Finalmente, es destacable que, según WHR2022, en general, la desigualdad de bienestar ha aumentado desde 2011, especialmente en África subsahariana, MENA (Oriente Medio y Norte de África), América Latina y el sur y sureste de Asia.

Para más información:

Helliwell, J. F., Layard, R., Sachs, J. D., De Neve, J.-E., Aknin, L. B., & Wang, S. (Eds.). (2022). World Happiness Report 2022. New York: Sustainable Development Solutions Network.

Pino Betancor: la tierra es nuestro hogar

La escritora española Pino Betancor (1928-2003), con su poemario Dejad crecer la hierba (2002), nos legó una sentida llamada para que el ser humano procure un mundo justo y en paz, donde no existan las guerras que amenazan la vida en la tierra que nos acoge.

A la par sus versos, dirigidos en particular a los niños, los futuros guardianes del mundo de mañana, se convierten en una abierta invitación para que no nos distanciemos del medio natural y seamos capaces de convivir armoniosamente con él. Como expresan los siguientes versos seleccionados, su poesía es un auténtico canto de amor a la Tierra:

Dejad que crezca el árbol,
que siga siendo
la casa de las aves
susurrante verdor
de los caminos.

Dejad crecer la hierba,
que los campos no dejen
de ser mares de espigas,
alfombras de olivos verde-gris,
tapices de rosados almendros.

Dejad crecer la hierba…!

Que el agua saltarina de los ríos
vuelva a ser lecho puro
donde vivan los peces,
líquida agua marina
entre los labios.

Dejad crecer la hierba…!

En este mundo nuestro,
planeta azul y verde,
pudiera de repente apagarse la vida.

Pudiera ser tan solo
un cascarón vacío,
convertido en ceniza,
polvo y muerte.

La tierra es nuestro hogar,
y es para todos.

Los pueblos son estancias
de un único edificio
que debéis preservar de la ruina.

 

Para leer más:

Betancor, Pino: Nada más que esa luz. Ediciones La Palma, Madrid, 2016.

La economía con ética de Amartya Sen

A pesar de ser una ciencia social la economía es percibida comúnmente como una disciplina (pre)destinada a un único propósito: elegir aquellos medios y técnicas que posibiliten emplear más eficientemente los recursos para obtener el máximo beneficio de los individuos.

Sin embargo, economistas como Amartya Sen, galardonado con el conocido como Premio Nobel de Economía en 1998, han dedicado gran parte de su vida a redescubrir y profundizar en las relaciones que existen entre ética y economía.

Así, como ejemplo de su vasta obra, en su libro Sobre ética y economía Sen nos recuerda que la economía desde sus orígenes, desde la época de Aristóteles, queda conectada con la ética en tanto que persigue fines humanos.

En palabras de Amartya Sen “la economía se interesa por las personas reales”, de modo que es ineludible que los economistas se hagan la pregunta socrática: “¿Cómo hay que vivir?”, pregunta que también es una motivación central para la ética.

Sin embargo, según este autor, aun reconociendo los logros del enfoque técnico, “la naturaleza de la economía moderna se ha visto empobrecida sustancialmente por el distanciamiento que existe entre la economía y la ética”. De hecho, Sen defiende que “la economía, tal y como ha evolucionado, puede hacerse más productiva prestando una atención mayor y más explícita a las consideraciones éticas que conforman el comportamiento y el juicio humanos”.

La teoría económica convencional sienta sus bases en el supuesto de que el individuo para su toma de decisiones presenta siempre un comportamiento racional, entendido, básicamente, como la maximización del propio interés. Pero para Sen esta interpretación egoísta de la racionalidad es muy limitada: “¿Por qué debe ser únicamente racional perseguir el propio interés excluyendo todo lo demás?”. La evidencia empírica nos ha demostrado que otras motivaciones diferentes del interés egoísta del individuo, como el deber, la lealtad y la buena voluntad, han conducido al éxito de algunas economías de libre mercado, como es el caso de Japón.

En suma, en sintonía con los escritos de Adam Smith, de finales del siglo XVIII, posteriormente malinterpretados por los economistas modernos, Amartya Sen defiende que la economía, sin dejar de lado la motivación de la maximización del propio interés, no ha de olvidar otras cualidades como la humanidad, la justicia, la generosidad, la bondad y el espíritu público.

Para leer más:

Sen, A.: Sobre ética y economía. Alianza editorial, Madrid, 2020.

Pedro Lezcano: una cita con la economía vista por un no economista

¿Cómo se concibe la economía desde fuera de la disciplina?

Para responder a esta pregunta, traemos hasta aquí las palabras del escritor Pedro Lezcano (1920-2002) que, como tantos otros pensadores y literatos, ven a esta ciencia social ajena, paradójicamente, a los intereses de la sociedad.

Ello es así porque, en realidad, sigue prevaleciendo la visión de la economía basada en el supremo poder del mercado y el dinero. Cabe recordar que, evidentemente, esta interpretación hoy dominante de la economía no siempre ha sido así. Es más, si nos remontamos a sus orígenes, ya desde Aristóteles, como nos recuerdan economistas como Amartya Sen y Manfred Max-Neef, la economía tenía una concepción bien diferente, más próxima a la ética y a la acción pública que procura el bien común.

Acaso la principal virtud de acercarnos a conocer puntos de vista foráneos, como el de Pedro Lezcano, sea disponer de la objetividad que nos brinda la mirada exterior, desde la distancia disciplinaria, a la vez que nos permite relativizar y curarnos de posibles excesos de corporativismo.

“La economía es por definición apolítica y amoral. El mundo de los números ignora virtudes cardinales y decálogos éticos. La bondad se llama beneficio; el bien último se llama superávit, la felicidad compartida se llama dividendo. No podemos pedir peras al olmo ni santidad a los negocios. El dinero, pese a cuños nacionales, es un ente apátrida o plurinacional, desligado del bien y del mal. Emigra, según norma zoológica, allí donde mejor se reproduce. Todas aquellas cosas que puedan comprarse o venderse -ya sean armas, alimentos o vidas humanas- tienen en su lenguaje un solo nombre: mercadería”.

Para leer más:

Lezcano, Pedro: Mis islas y los días. Centro de la Cultura Popular Canaria, Santa Cruz de Tenerife, 2003.

El cocodrilo, en el verso de Pino Betancor

Con el poema El viejo cocodrilo (2001), la escritora española Pino Betancor (1928-2003) dedicó su pluma en verso a un animal salvaje que vive en los grandes ríos verdes de nuestro planeta. Hasta que un día la mano utilitaria del hombre lo caza y le cambia su destino…

Hace cien años fue
un animal salvaje.
Los grandes ríos verdes
le lamieron la piel
y la selva encendida

puso su luz en ella.
Un día le cazaron,
y con su piel hicieron
un gran bolso de viaje.
Subió a los grandes barcos,

recorrió los andenes,
conoció mil países
aquel lujoso bolso.
Su oscura piel brillante
ocultaba el pasado

del animal salvaje
a quien todos temían.
El animal que supo
de lluvias torrenciales
y amaneceres rojos.

Cuando me lo entregaron
ya era un pequeño bolso
para ir al teatro,
o llevar a una cena.
Su destino ya no era

los lejanos viajes fabulosos
Ahora que el mundo es otro,
que mi alma viajera se ha perdido
y oscurece en mi vida
lentamente.

Ahora casi nunca lo saco del armario,
al viejo cocodrilo.

Para leer más:

Betancor, Pino: Nada más que esa luz. Ediciones La Palma, Madrid, 2016.