Las Islas Canarias, en palabras de Antonio de Viana

Antonio de Viana (1578-1650?) fue, además de renombrado médico, un ilustre escritor, cuya obra, escasa pero singular, ocupa un lugar destacado en la literatura de las Islas Canarias. A ellas dedicó, en su juventud, un extenso poema épico con el que canta, en sus primeras páginas, los valores naturales de este archipiélago atlántico que lo vio nacer.

   “En el océano mar, término Adlántico,
yacen en medio de las ondas varias,
a quien resisten firmes y altas rocas
de pardas peñas y arenosas playas,
las islas: son Canaria, Tenerife,
Palma, Gomera, Hierro, Lanzarote,
Fuerteventura, tan cercanas de África,
que ochenta leguas distan de su costa,
y de Cádiz doscientas y cincuenta.
Nordeste, en ellas, Sudueste, Oeste,
y Leste, vientos favorables, soplan”.

Y continúa Viana, en el mismo Canto I de su obra Antigüedades de las Islas Canarias, describiendo, bajo su mirada poética, cómo era la naturaleza de las Islas Canarias de hace más de cuatro siglos:

   “Por sus aires volaban varias aves
de música sonora, y muchedumbre
de aquellos vocingleros pajaruelos
que por canarios los celebra el mundo.
Producen sus espesos y altos montes
álamos, cedros lauros y cipreses,
palmas, lignaloeles, robres, pinos,
lentiscos, barbusanos, palos blancos,
viñátigos y tiles, hayas, brezos,
acebuches, tabaibas y cardones,
granados, escobones, los dragos
cuya resina os sangre es utilísima.
   Tienen grandes arroyos de aguas claras,
con cuyo riego yerbas olorosas
brotan, y esparcen matizadas flores
el poleo vicioso, el blando heno,
el fresco trébol, toronjil, azandar,
el hinojo entallado y el mastranto.
Sube la yedra, y el jazmín se enreda,
y se entreteje la violeta, y hacen
un bello tornasol con alhelíes
en los espesos y frondosos árboles.
   Llamáronlas los Campos Elíseos,
diciendo que el terreno Paraíso,
del ímpetu del golfo y mar cubierto,
entre ellas tiene su glorioso sitio”.

Para leer más:

Antonio de Viana: Antigüedades de las Islas Afortunadas. Viceconsejería de Cultura y Deportes, Gobierno de Canarias, 1991.

Cómo valoran los europeos el estado del medio ambiente

Son ya muchos los científicos de diversas disciplinas que convergen en una misma idea: los problemas medioambientales están cada vez más presentes en nuestras vidas y lejos de su completa resolución. Se acumulan los estudios académicos e informes oficiales que ahondan en la misma preocupación: la salud del planeta que habitamos está en peligro. Los registros que certifican el proceso de calentamiento global que está experimentando la Tierra son solo una prueba de ello.

Pero ¿qué piensan los ciudadanos?, ¿cuál es la percepción que tienen sobre la situación del medio ambiente?

En el contexto europeo, la Comisión Europea llevó a cabo en diciembre de 2019 una importante encuesta a los ciudadanos de la Unión, que han sido publicados en su Eurobarómetro Especial Attitudes of European citizens towards the Environment (marzo de 2020). Esta importante consulta a la opinión pública, la quinta que se realiza desde 2007 en esta materia en la UE, nos aporta algunas conclusiones relevantes sobre las actitudes de los ciudadanos hacia el medio ambiente que es de especial interés tener muy presentes. A continuación se exponen tres resultados principales.

Importancia de la protección del medio ambiente

Ante la pregunta de cuán importante es la protección del medio ambiente, el 53% de los europeos encuestados respondió que es muy importante para ellos, y un 41% adicional, bastante importante.

Desde una perspectiva temporal, es de resaltar que ha disminuido el porcentaje ciudadanos que perciben que la protección del medio ambiente es “muy importante”: desde el 64% del Eurobarómetro de 2007 hasta el 53% de 2019. Si consideramos el conjunto de ciudadanos que respondieron “muy importante” y “bastante importante” la evolución nos indica también un descenso, si bien en este caso muy inferior: desde el 96% en 2007 al 94% en 2019. Así todo los europeos continúan expresando unos niveles altos de preocupación sobre la situación del medio ambiente, cuya pérdida de calidad perciben que les afecta personalmente, y aprueban su necesaria preservación.

En un análisis por países, de los 28 Estados de la UE (incluyendo Reino Unido), en trece de ellos al menos el 50% de sus ciudadanos otorga la máxima importancia a la protección del medio ambiente.

Se detecta, asimismo, una destacada disparidad respecto al nivel de importancia que le conceden a la protección del medio ambiente los ciudadanos de los distintos estados. Las mayores proporciones de ciudadanos que consideran que la protección del medio ambiente es “muy importante” se registran en Suecia (81%) y Chipre (76%), y las menores, en Estonia y Letonia (ambas 36%).

Gravedad del cambio climático

Respecto al cambio climático, el 76% de los europeos piensa que es un problema muy serio en su país, incluyendo un 31% que responde que es un problema extremadamente serio. En el otro extremo, sólo un 7% considera que no es un problema serio.

Los países con la mayor proporción de ciudadanos que perciben que el cambio climático es un problema muy serio son España (90%), Italia (86%) y Chipre, Francia, Bulgaria y Grecia (82% lo cuatro). Por el contrario, los menores porcentajes se registran en Estonia (46%) y Letonia (50%).

Fuente: European Commission: Special Eurobarometer 501. Report ‘Attitudes of European citizen towards the Environment’, March 2020.

Problemas medioambientales más preocupantes

Para los ciudadanos de la UE el problema medioambiental más importante en la actualidad es el cambio climático, seguido de la contaminación atmosférica y la generación de residuos.

A continuación, se consideran importantes los problemas de contaminación marina, la pérdida de especies, hábitats y ecosistemas naturales, la contaminación agrícola y la degradación del suelo, las frecuentes sequías e inundaciones, la escasez de agua potable y, finalmente, la contaminación acústica.

Fuente: European Commission: Special Eurobarometer 501. Report ‘Attitudes of European citizen towards the Environment’, March 2020

En trece Estados miembros, sus ciudadanos valoran que el cambio climático es la cuestión medioambiental más importante.

Los mayores porcentajes de ciudadanos que consideran que el cambio climático es uno de los problemas medioambientales más importantes se registran en Reino Unido, Dinamarca y Chipre, Suecia, Finlandia y España.

Para más información:

European Commission: Special Eurobarometer 501. Report Attitudes of European citizen towards the Environment, March 2020.

Una cita con Sabino Berthelot y la Caldera de Taburiente

Caldera de Taburiente, La Palma, Islas Canarias.

La Caldera de Taburiente de la Isla de La Palma (Canarias) es un espacio natural único que alcanzó su máxima protección en 1954, cuando fue declarado Parque Nacional de España. Este inmenso circo de origen erosivo, que se asemeja a un enorme cráter volcánico, alcanza unos desniveles próximos a los 2.000 m. Sus valores naturales, geológicos y arqueológicos han sido estudiados y admirados por científicos, artistas y naturalistas.

Sabino Berthelot (1794-1880), el ilustre naturalista francés que amó las Islas Canarias, a cuyo estudio dedicó buena parte de su vida, nos dejó escritas sus impresiones personales sobre la riqueza vegetal que hospedaba la Caldera de Taburiente tras visitar la isla palmera en 1829:

“Pero principalmente en la famosa Caldera es donde hemos encontrado en 1829 los más bellos árboles de las Canarias: en presencia de esos vegetales seculares ocultos en las profundidades de aquel vallejo volcánico, da uno por bien empleadas las fatigas y los peligros que ha sido necesario vencer para llegar a este antiguo cráter. Sorprendidos desde luego con la mescolanza de aquella vegetación salvaje que ha echado raíces sobre aquellas rocas basálticas, no lo fuimos menos al aspecto de un gran almácigo cuyo tronco tenía más de siete pies de diámetro, y de un pino de igual dimensión, confundido entre los laureles, hayas y brezos. En los bordes de torrente que atraviesa la Caldera, admiraba yo otro pino cuyas robustas ramas sombreaban un espacio inmenso y formaban una bóveda de verdura que hubiera podido guarnecer a un gran rebaño. Este árbol imponente era quizá contemporáneo de las últimas revoluciones que habían trastornado todo este recinto. Enfrente se elevaban rocas amenazadoras, montañas sobre montañas, y precipicios que desde las crestas culminantes de la isla caían a pico en el fondo del abismo. La vegetación de este sitio singular, compuesta de las especies más discordantes, guarnecía los primeros asientos de las escarpas; las palmas de dátiles crecían al lado de los pinos, y las plantas del litoral venían a confundirse con las de la región alta. Por su carácter grandioso, la flora de la Caldera lleva en sí un sello particular; sus bellezas principales consiste en lo gigantesco de las formas, en las extravagante distribución de sus producciones, y más todavía en los contrastes que resultan del desorden de esta reunión de árboles y plantas diversas en un espacio que apenas mide un cuarto de legua en contorno”.

Para leer más:

Sabino Berthelot: Árboles y bosques. Ed. José A. Delgado Luis, La Orotava, 1995.

La ciudad de Pontevedra, referente de movilidad sostenible

Pontevedra, 2020.

La ciudad gallega de Pontevedra (España) ha conseguido llegar a ser un referente de sostenibilidad urbana. Mediante una gestión decidida, que ha puesto en primer plano la calidad de vida de sus ciudadanos, ha sabido aprovechar sus recursos y particulares condiciones.

Pontevedra es una ciudad, capital de la provincia homónima, que cuenta con unos 83.000 habitantes (83.029 según el Padrón Municipal de Habitantes de 2019). Partiendo de un tamaño poblacional limitado ha mostrado durante los últimos 20 años un dinamismo demográfico superior a la media de Galicia y de las cuatro provincias gallegas. Entre 1999 y 2019 la población de la ciudad de Pontevedra creció, en promedio, un 0,6% anual frente al estancamiento registrado por el conjunto de Galicia (0,0%).

Con una superficie de unos 120 km2, la densidad poblacional del municipio de Pontevedra asciende a 701 habitantes/km2 en 2019, de modo que se ha incrementado respecto a 1999 (626 hab./km2).

Durante las últimas dos décadas, Pontevedra ha puesto en práctica un modelo de movilidad sostenible que prioriza la movilidad peatonal sobre el tráfico motorizado. Para ello, desde el Concello de Pontevedra se llevaron a cabo diversos tipos de obras. Según el tipo de calle, se efectuaron peatonalizaciones (con coexistencia de tráfico de servicios) en el centro histórico y calles de menos de 10 metros de ancho, estrechamiento de los carriles y ampliación de aceras en calles de más de 10 metros, plataformas únicas y badenes, limitación de la velocidad máxima a 30 km/h, coexistencia con la bicicleta, aparcamientos gratuitos de borde urbano, estacionamientos gratuitos para servicios, aparcamientos rotatorios de pago, etc. Ello ha ido acompañado de otras actuaciones en la ciudad como la recuperación del centro histórico y otras áreas degradadas, la ampliación de la red de sendas ciclistas y peatonales por los alrededores naturales de Pontevedra y la mejora de la gestión de residuos y del sistema de depuración de aguas residuales.

Pontevedra ha experimentado una transformación integral de recuperación para los ciudadanos del espacio público que hasta entonces ocupaban los coches, que se ha traducido en resultados tangibles para la calidad de vida de sus habitantes. Entre los importantes beneficios que ha recibido el conjunto de la población, destacan los siguientes:

  • Reducción del tráfico de vehículos a motor. Según el Consistorio, entre 1996 y 2014 los vehículos motorizados se han reducido un 30,1% en la ciudad y un 70% en el centro urbano.
  • Aumento de la movilidad sostenible. Los viajes a pie se han incrementado un 67% y en bicicleta, un 5%.
  • Reducción del consumo de combustible, que se estima en un 66% en la ciudad y un 88% en el centro, entre 1996 y 2014, como consecuencia del menor tráfico motorizado.
  • Reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera, que se estima en unos 500 kg de CO2 por persona y año.
  • Mejora de la calidad del aire.
  • Mayor biodiversidad de especies de árboles y animales.
  • Disminución de la contaminación acústica.
  • Mayor seguridad vial.
  • Aumento de la accesibilidad de los espacios públicos, propiciando una ciudad inclusiva e integradora.
  • Mayor pluralidad de servicios y usos del espacio público para los ciudadanos.
  • Desarrollo de los sectores del comercio de proximidad, hostelería y otros servicios en el espacio urbano que antes ocupaban los automóviles.
  • Recuperación de la ciudad como lugar de encuentro, reducción de la conflictividad y mejora de la convivencia ciudadana.

Este modelo de ciudad compacta y movilidad sostenible, que prioriza el uso del espacio público por y para las personas, ha alcanzado el reconocimiento a nivel internacional de diversos premios. Entre ellos, en 2014 ONU-Hábitat (Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos) le otorgó a Pontevedra el Premio Internacional de Dubái a las Buenas Prácticas para Mejorar las Condiciones de Vida.

Para más información:

Instituto Gallego de Estadística.

Concello de Pontevedra.

René Vernau y el viejo pastor

El antropólogo francés René Vernau (1852-1938) fue un gran amante de las Islas Canarias (España), a las que consagró varios años de su vida. Interesado por la cultura de los guanches, los antiguos canarios que habitaban el Archipiélago antes de ser conquistado por los europeos en el siglo XV, conoció de primera mano las siete islas donde vivió cinco años.

Durante su estancia en la isla de Tenerife, en busca de cuevas, yacimientos y todo tipo de legado de los antiguos aborígenes, se acercó en cierta ocasión a las pequeñas aldeas próximas a Icod de los Vinos. Allí coincidió con varios lugareños, entre ellos un viejo pastor con el que entabló una conversación de la que extraería alguna enseñanza o, al menos, le envolvería en la duda científica.

“Un poco más arriba encontré en una cabaña un tipo más curioso que la vieja. Era un viejo pastor, vestido con un simple calzón corto y con unos andrajos que debían haber sido un camisa. Las piernas las tenía cubiertas con unas polainas de piel de cabra; en los pies llevaba sandalias del mismo material, y en la cabeza una especie de gorro que se había hecho él mismo con la lana de sus ovejas. Si no hubiese sido por el calzón y los restos de la camisa, hubiera podido creerme en presencia de un viejo guanche que no había tenido nunca relaciones con los europeos. Me invitó a entrar en su vivienda y me ofreció leche. ¡Cuál sería mi sorpresa al ver el mobiliario! En una esquina una cama de helechos; al lado, un molino guanche y una vasija basta, completamente iguales a los que usaban los viejos insulares. Una flauta de caña, una escudilla de madera y un saco de piel de cabra lleno de gofio, completaban el mobiliario. No podía creer a mis ojos y examinaba atentamente la vasija y el molino. Viendo mi asombro, el anciano me explicó que los había encontrado en una cueva habitada antiguamente por “los guanches” y que los utilizaba desde hacía mucho tiempo. No pude convencerle para que se deshiciera de estos objetos tan interesantes. A mis ofertas de dinero respondía que no tenía necesidad de nada para el poco tiempo que le quedaba de vida.

Volvía a Icod todo soñador, pensando en el viejo guanche contento de su suerte en medio de su miseria, y me preguntaba si realmente la civilización hace la felicidad del hombre”.

Para leer más:

René Vernau: Cinco años de estancia en las Islas Canarias. Ed. J. A.D. L., La Orotova, 1992 (4ª edición en español).

La producción de carbón en la Unión Europea (1990-2019)

_Z0B5821

La producción de energía en la Unión Europea proviene de distintas fuentes. Entre ellas, las que tienen un origen no renovable, como son el petróleo y el carbón, requieren una atención especial por su agotamiento y por los graves efectos que generan sobre la salud y el calentamiento global del planeta.

Respecto al carbón los datos disponibles de Eurostat sobre la producción total de combustibles fósiles sólidos, que comprende carbón duro, carbón marrón (lignito) y productos derivados del carbón, nos permiten analizar cuál ha sido su evolución, en el conjunto de la UE y por países, desde 1990 hasta hoy.

Como puede observarse en el siguiente gráfico, desde 1990 la producción de estos combustibles fósiles sólidos ha seguido una tendencia de descenso casi continuado, llegando reducirse un 61,9% hasta en 2019. En el año 2019 la producción total de carbón y sus derivados ascendió en la Unión Europea (UE-27) a 414 millones de toneladas frente a las 1.086 millones de 1990.

G_Carbón UE27_1990-2019

Estos resultados están en concordancia con los compromisos asumidos por la política medioambiental europea de ir reduciendo las fuentes energéticas contaminantes y desencadenantes de la crisis climática para transitar hacia una economía baja en carbono. No obstante, aún queda un importante camino por recorrer hasta la total sustitución de esta fuente de energía por otras de naturaleza renovable.

En un análisis por países, según Eurostat, en el año 1990, 21 de los 27 Estados miembros de la Unión Europea actual (sin Reino Unido) producían carbón. Tres décadas después, en 2019, el número de países que producen carbón se había reducido a 17.

En la actualidad, los dos mayores productores de carbón siguen siendo, al igual que en 1990, Alemania, con 144,9 millones de toneladas en 2019 (el 35,0% del total de la UE), y Polonia, con 121,2 millones (el 29,3% del total), seguidos por la República Checa (10,5%), Bulgaria (6,9%), Grecia (6,5%), Rumanía (5,2%) y Hungría (1,9%), principalmente.

G_Carbón_Países_1990 y 2019

Durante el periodo 1990-2019, según la información estadística disponible de Eurostat, Portugal y Croacia han dejado de producir carbón. Asimismo, en dicho periodo, entre los actuales 17 países productores de carbón, las mayores reducciones porcentuales de producción se han registrado en España (-97%), Francia (-85%), Bélgica (-81%), Italia (-73%), Alemania (-71%) y Austria (-68%), que superaron la reducción media de la UE-27 (-62%).

En el caso de Polonia, el segundo mayor productor de carbón, su producción se ha contraído un 47% durante el periodo 1990-2019, en menor medida que el conjunto de la UE, por lo que su participación en el cómputo total de producción de carbón europeo ha aumentado desde el 21,1% al 29,3%.

En el otro extremo, es de destacar los dos únicos países que han seguido la tendencia contraria de reducir o cancelar la producción de combustibles fósiles sólidos en la Unión Europea. En 2019 Finlandia produjo un total de 873.000 toneladas (básicamente de coque de horno), esto es, un incremento del 79,3% respecto a 1990. Por su parte, Suecia produjo 1.105.000 toneladas de dichos combustibles, lo que supone un aumento, en este caso, del 0,9% en el periodo analizado.

Para más información:

Eurostat

Una cita con César Manrique y el porvenir humano

Málaga_2018.01.15

Artista total, naturalista con conciencia crítica, activista comprometido con el porvenir humano, defensor de un progreso en armonía, amante de la vida… César Manrique (1919-1992) fue esto y mucho más.

En los años ochenta del siglo XX, Manrique expresó sus sentidas preocupaciones sobre el devenir de un mundo que transcurría a gran velocidad por las autopistas de los valores sin salida. Más de treinta años después, ya en el siglo XXI, los mismos problemas de entonces continúan rodando sin frenos.

“Creo que, si en este ocaso del siglo XX, el hombre no es capaz de poner en orden las enormes injusticias, si no es capaz de frenar la ambición desmedida de poder y riqueza, pienso que nuestra existencia se reducirá a una autodestrucción paulatina e inexorable”.

Para leer más:

César Manrique: Escrito en el fuego. Edirca, Las Palmas de Gran Canaria, 1988.

Las aves, indicador de sostenibilidad

Pinzón común. Parque Nacional de Garajonay (Isla de La Gomera, España).

Las razones para procurar la conservación de la población de las aves, en particular las especies vulnerables, nativas y no invasoras, son diversas y confluyen en la necesaria defensa de la biodiversidad del planeta.

Además, gracias a la comunidad científica sabemos también que la presencia de aves es un buen indicador de la salud de los ecosistemas, de su diversidad e integridad.

La mayor o menor población de aves, así como su mayor o menor diversidad de especies, en un ecosistema determinado, nos permite conocer más sobre la calidad del propio ecosistema donde se alimentan, viven y respiran. En definitiva, las aves nos adelantan información valiosa sobre la calidad del medio ambiente y la sostenibilidad real de nuestro desarrollo.

Desde un enfoque cuantitativo, a nivel europeo Eurostat, la Oficina Europea de Estadística, elabora el Índice de Aves Comunes, que recoge las observaciones obtenidas en los 27 Estados miembros de la UE para un total de 168 especies de aves que viven en tierras de cultivo (39), en ecosistemas forestales (34) y en otros hábitats como parques y jardines (95).

En un análisis temporal, que comprende el periodo de 1990 a 2018, la evolución seguida por el Índice de Aves Comunes de la UE apunta hacia una continuada disminución de las poblaciones de aves durante las últimas décadas en la Unión Europea. Constatamos que el valor de dicho índice, que es igual a 100 en el año base de 2000, se ha reducido entre 1990 y 2018 desde 102,3 hasta 95,7, lo que supone una caída del 6,4%. Asimismo, la tendencia más reciente de este indicador apunta a un estancamiento de la población de aves comunes observadas durante el último decenio.

De forma complementaria al Índice de todas las Aves Comunes, Eurostat elabora otros dos índices compuestos referidos a 34 aves de bosques y 39 aves de tierras de cultivo. En el primer caso, la evolución del índice de aves comunes de bosques muestra que se ha producido un aumento del 3,8% durante el periodo 1990-2018. Por el contrario, la tendencia del índice de aves comunes de tierras de cultivo ha sido claramente descendente, habiéndose registrado una reducción del 28,3% en el periodo analizado.

En el ámbito de las aves, cabe recordar lo que ya expresaba la Directiva comunitaria relativa a la conservación de las aves silvestres en el año 2009:

“En el territorio europeo de los Estados miembros, una gran cantidad de especies de aves que viven normalmente en estado salvaje padecen de una regresión en su población, muy rápida en algunos casos, y dicha regresión constituye un grave peligro para la conservación del medio natural, en particular debido a la amenaza que supone para el equilibrio biológico”.

Para más información:

Eurostat

Directiva 2009/147/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de noviembre de 2009, relativa a la conservación de las aves silvestres.

Una cita con la Selva de Doramas, en palabras de Viera y Clavijo

Hace varios siglos existía en la isla de Gran Canaria (Canarias) un gran bosque de laurisilva que se hizo célebre por albergar a Doramas, el gran guanarteme aborigen que hizo frente a los conquistadores, y por la exuberancia natural que en él se concentraba.

Hoy apenas nos quedan vestigios de aquella emblemática Selva de Doramas, que ha visto cómo los procesos continuados de deforestación la han ido menguando poco a poco.

Gracias al historiador y escritor canario José de Viera y Clavijo (1731-1813), conocemos algo más de lo que fue aquel bello y rico paraje natural, tal y como lo contemplaron hace unos 250 años sus ojos curiosos e ilustrados.

“Está situada esta célebre montaña de Doramas, llamada vulgarmente Oramas, en el término de Teror, distante poco más de cuatro leguas de la ciudad de Las Palmas. Su extensión es de casi seis millas. Muéstrase allí la naturaleza en toda su simplicidad, pero nunca tan rica, tan risueña ni tan agradable. Ésta parece su obra más exquisita por la diversidad y espesura de árboles robustos siempre verdes, descollados, rectos fértiles y frondosos. Jamás ha penetrado el sol el laberinto de sus ramas ni las yedras, hibalveras y zarzas se han desprendido de sus troncos. La gran copia de aguas claras y sumamente frías que en arroyos muy caudalosos cortan y bañan el terreno por diferentes parajes, especialmente en las que dicen madres de Moya, conservan un suelo siempre entapizado de hierbas medicinales y olorosas. El canto de los pájaros y el continuado vuelo de las aves que allí habitan en infinitas tropas dan un aspecto delicioso a toda la selva. Entre ella una imaginación poética y se verán por todas partes náyades, dríades, etc. Los paseos dilatados y planos parecen un esmero del arte y agradan más porque no lo son”.

Para leer más:

José de Viera y Clavijo: Historia General de las Islas Canarias. Nivaria Ediciones, La Laguna, 2016. (Libro Segundo, capítulo 22: Descripción de la montaña de Doramas).

La felicidad humana en palabras de Tomás Moro

Entre las grandes aportaciones de Tomás Moro (1478-1535) se encuentran sus reflexiones sobre el complejo concepto de felicidad. El legado del pensador inglés pervive cinco siglos después, del que destaca su célebre obra Utopía.

Los habitantes de la república imaginaria que creó Tomás Moro viven en armonía porque han conseguido saber cuáles son las cosas que contribuyen a la felicidad humana.  En primer término, los utopienses se inclinan a pensar que el deleite del placer es lo que define la felicidad. Opinan que lo razonable es que los seres humanos busquen disfrutar de los placeres de la vida y eviten soportar el dolor “del que no esperas ningún fruto”.

Por placer entienden “todo movimiento y estado del cuerpo o del espíritu cuya vivencia en conformidad con la naturaleza deleita”. Pero, además, los habitantes de la república de Utopía han conseguido identificar qué placeres son los que conducen a la buena vida:

“Ahora bien, no piensan que la felicidad está en todo placer, sino en el bueno y honesto. Hacia él, como hacia el sumo bien, es arrastrada nuestra naturaleza por la virtud, única a la que la opinión contraria atribuye la felicidad.”

Para aprehender la felicidad humana hay que saber diferenciar los placeres verdaderos de los placeres adulterados, entre los que se encuentran la vanidad y la codicia:

“Qué decir de quienes acumulan riquezas para disfrutar no con el empleo de ese caudal sino con su sola contemplación?; ¿catan acaso el verdadero o son más bien burlados por un falso placer?”

En Utopía los placeres verdaderos que definen la felicidad pueden ser diversos, pudiéndose distinguir dos grandes categorías: los placeres del cuerpo y los placeres del espíritu.

En la categoría de los placeres del cuerpo figuran los que bañan los sentidos, como cuando recuperamos, con la comida y la bebida, el calor natural que hemos consumido, y la conservación de una buena salud, entendiendo en este caso el placer como ausencia del dolor de las enfermedades que no sufrimos.

Dentro de la categoría de los placeres del espíritu, Tomás Moro incluye los placeres de la inteligencia, la contemplación de la verdad, los buenos recuerdos y la segura esperanza:

“Al espíritu le adjudican el conocimiento y aquella dulzura que naciere de la contemplación de la verdad, a lo que se añade la grata memoria de una vida bien llevada y la esperanza sin vacilaciones en el bien futuro”.

Entre todos los placeres que comprenden la felicidad humana los utopienses conceden un mayor valor a los placeres del espíritu:

“Acogen, por tanto, en primer término los placeres del espíritu (pues los tienen por los primeros y principales de todos), la mayoría de los cuales creen que dimanan del ejercicio de las virtudes y de la conciencia de una vida buena”.

Para lograr la felicidad, estos placeres verdaderos del espíritu se complementan con la conservación de una salud buena y el cultivo de tres dones especiales que nos regala la naturaleza:

“La belleza, en cambio, la fortaleza, la agilidad, los cultivan gustosamente cual dones propios y agradables de la naturaleza. Hasta aquellos placeres que se perciben por los oídos, los ojos y las narices, que la naturaleza quiso fueran propios y peculiares del hombre (pues ningún otro género de animales admira la belleza y pulcritud del mundo, o se conmueve por la gracia de los olores si no es para la discriminación de alimento, ni distingue las distancias cónsonas y discordes entre sí de los sonidos), incluso éstos, digo, los persiguen como una especie de condimentos de la vida”.

Para leer más:

Tomás Moro: Utopía. Taurus, Barcelona, 2016.