La dependencia de los combustibles fósiles en los países de la UE (1990-2024)

Los objetivos de desarrollo sostenible y de lucha contra el cambio climático están estrechamente relacionados con el propósito de reducir el consumo de combustibles fósiles en sus diferentes tipos (petróleo, carbón, gas natural…).

Al mismo tiempo, una menor dependencia de los combustibles fósiles se alinea con la sostenibilidad, al favorecer la transición hacia una economía basada en las energías renovables y baja en carbono.

Los últimos datos disponibles de la Oficina de Estadística de la Unión Europea (Eurostat) nos confirman que el grado de dependencia de los combustibles fósiles continúa siendo muy elevado en el seno de los países de la Unión Europea. En el año 2024 los combustibles fósiles representan el 67,7% de la energía bruta disponible de la UE-27.

Desde una perspectiva temporal, se observa, no obstante, que durante las últimas tres décadas la hegemonía de estos combustibles contaminantes en la energía total ha seguido una tendencia descendente. Así, según el organismo estadístico europeo, entre 1990 y 2024 el conjunto de la UE-27 ha visto reducir el porcentaje de combustibles fósiles sobre la energía bruta disponible en 14,6 puntos, desde el 82,4% hasta el 67,7%. Dicho descenso viene explicado en gran medida por la creciente implantación de las energías renovables.

Durante el último lustro cabe significar, particularmente, que con la irrupción de la pandemia del COVID-19, que conllevó fuertes impactos sociales y económicos, la participación de combustibles fósiles experimentó una significativa disminución, al pasar de 71,3% en 2019 a 69,7% en 2020. Sin embargo, superada la crisis sanitaria, y levantadas las restricciones a la actividad y la movilidad, la dependencia de los combustibles fósiles inflexionó al alza, hasta situarse en el 70,9% en 2022. En dicho año 2022, con la finalización de la pandemia y el repunte de la demanda de los requerimientos energéticos, se produjo además un nuevo contexto internacional marcado por una tendencia alcista de los precios de las materias primas energéticas, que se vio agravada por los impactos de la invasión rusa de Ucrania iniciada en marzo. Finalmente, durante los dos años posteriores dicha ratio parece retornar a la tendencia de paulatino descenso que venía mostrando en el largo plazo, para situarse en el 67,7% en 2024.

En un análisis por países, en el año 2024, de los 27 Estados miembros de la Unión Europea 24 tienen un grado de dependencia de los combustibles fósiles superior al 50% de su energía bruta disponible.

Los países más dependientes energéticamente de los combustibles fósiles son los Estados insulares de Chipre (99,0%) y Malta (94,9%), con porcentajes sobre la energía bruta disponible superiores al 90%. A continuación, les siguen Países Bajos (85,9%), Polonia (84,8%), Irlanda (82,9%), Grecia (81,6%) y Alemania (79,3%), entre otros.

Por el contrario, Suecia es el país comunitario con el menor grado de dependencia fósil, con el 32,0% de su energía disponible, seguido de Finlandia (34,1%) y Francia (45,2%). Estos tres países son los únicos de la UE que presentan porcentajes inferiores al 50%.

Considerando el conjunto del periodo 1990-2024, es de destacar que los 27 Estados de la UE han logrado reducir el consumo relativo de combustibles fósiles.

Las mayores disminuciones del peso de estos combustibles sobre el total de energía disponible se han dado en Estonia, Dinamarca, Letonia, Finlandia, Rumanía, Chequia, Bulgaria y Eslovaquia, con reducciones de más de 20,0 p.p. en dicho periodo. En el otro extremo, los menores descensos de la dependencia energética de los combustibles fósiles se han registrado en Chipre, Bélgica, Malta y España.

Para más información:

Eurostat.

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Autor: ECOPALABRAS

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