Finlandia, referente en desarrollo sostenible (2016-2026)

Durante los últimos años la publicación de sucesivos informes de evaluación nos confirma que Finlandia ha llegado a consolidarse como un referente a nivel mundial dentro del paradigma del desarrollo sostenible.

Este país nórdico perteneciente a la Unión Europea, con una superficie de uno 360.000 km2 y 5,6 millones de habitantes, viene presentando las mejores valoraciones en el cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que puso en marcha Naciones Unidas en 2015. Debemos recordar que hoy por hoy se trata de la estrategia más ambiciosa a nivel mundial que persigue el triple alcance de las dimensiones principales del desarrollo sostenible: económica, social y medioambiental.

Para conocer el grado de cumplimiento de la Agenda 2030 por parte de los países del planeta, gracias a los informes periódicos que viene elaborando desde 2016 Sustainable Development Solutions Network (SDSN), se cuenta con el índice ODS, un indicador sintético que permite evaluar los progresos en la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos en la Agenda.

En su última edición el Informe Sustainable Development Report 2026 de SDSN nos revela que, de un total de 169 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, Finlandia toma la primera posición en términos de cumplimiento global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030. El valor promedio del índice ODS de Finlandia se cifra en 87,4 sobre un máximo de 100 (situación de cumplimiento óptima).

Un análisis más pormenorizado del valor del índice ODS 2026 nos permite concluir que Finlandia destaca por situarse entre los veinte países del planeta con mayor puntuación en doce de los 17 ODS. Los mejores resultados relativos, en un contexto mundial, los alcanza Finlandia en los siguientes ODS:

  • Igualdad de género (ODS5), objetivo para el que se encuentra en el puesto número 2, con un valor 91,0 sobre 100.
  • Salud y bienestar (ODS3), para el que toma la posición 3 (valor 96,0).
  • Vida submarina (ODS14), objetivo para el que, con un valor de 87,1, toma la posición 3.
  • Energía asequible y no contaminante (ODS7), para el que Finlandia se sitúa en la posición 4, con valor de 95,8.
  • Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16), objetivo para el que toma la posición 5 mundial, con un valor de 90,5.
  • Agua limpia y saneamiento (ODS6), para el que se sitúa en el puesto 6 (valor 90,9).
  • Industria, innovación e infraestructura (ODS9), que sitúa a Finlandia en la posición 6 (valor 96,4).
  • Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11), para el que se encuentra en el puesto 7 mundial, con un valor de 98,7 sobre 100.

Estos resultados relativos más favorables no ocultan, sin embargo, que Finlandia también presenta dificultades importantes para una consecución plena de la Agenda 2030. Los Objetivos para los que el país nórdico toma las peores valoraciones a nivel mundial en 2026 son los siguientes:

  • Acción por el clima (ODS13), objetivo que coloca a Finlandia en la posición 133 a nivel mundial (valor de 75,7 sobre 100).
  • Producción y consumo responsables (ODS12) que, con un valor de 64,6, hace que Finlandia se sitúe en la posición 127.
  • Alianzas para lograr los objetivos (ODS17), en el que Finlandia toma la posición 44 (valor 73,4).
  • Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) para el que, con un valor de 74,3, ocupa la posición 40 a nivel mundial.

De forma complementaria al índice ODS el Informe de 2026 aporta también un análisis de panel, que valora el mayor o menor grado de cumplimiento de cada Objetivo, así como su tendencia con vistas al horizonte de 2030, mediante una asignación de colores (verde, amarillo, naranja y rojo).

De la evaluación del panel de los ODS de Finlandia correspondiente a la edición de 2026 destacamos las siguientes conclusiones principales:

  • Finlandia ha alcanzado el cumplimiento de cuatro (en color verde) de los 17 ODS. Son los relacionados con el Fin de la pobreza (ODS1), la Energía limpia y asequible (ODS7), Industria, innovación e infraestructura (ODS9) y la Reducción de las desigualdades (ODS10).
  • Para seis Objetivos (en color amarillo), Finlandia afronta unos retos que, en general, se encuentran en la senda de lograr los valores deseados para 2030. Son los relativos a los siguientes ODS: Salud y bienestar (ODS3), Educación de calidad (ODS4); Igualdad de género (ODS5), Agua limpia y saneamiento (ODS6), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16).
  • Para los siguientes cinco Objetivos (en color naranja), Finlandia afronta retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030: Hambre cero -incluyendo seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y agricultura sostenible- (ODS2), Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8), Vida submarina (ODS14), Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17).
  • Finalmente, únicamente dos ODS se encuentran en rojo, lo que significa que Finlandia soporta aún grandes retos para cumplir con la Agenda 2030 en materia de Producción y consumo responsables (ODS12) y Acción por el clima (ODS13).
Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2026.

Asimismo, en un análisis de tendencia, la ficha de los ODS de Finlandia pone de manifiesto, en primer lugar, que este país está mostrando un muy buen ritmo de cumplimiento del objetivo energético (ODS7) y está registrando una tendencia de moderado avance en el cumplimiento de diez de los17 Objetivos de la Agenda 2030. Adicionalmente, se constata que este país nórdico presenta una tendencia de estancamiento en seis de los 17 ODS. Finalmente, el panel destaca que Finlandia no está retrocediendo en el cumplimiento de ningún objetivo.

Desde un análisis dinámico, es de destacar que esta posición líder de Finlandia a nivel mundial no es un hecho puntual de este año 2026, sino que se ha venido consolidando desde que en 2016 empezaron a publicarse los informes de evaluación de la Agenda 2030. Durante este decenio seis países, todos ellos europeos, han llegado a situarse entre los cuatro con los mejores resultados en el cumplimiento global de los 17 ODS. Se trata de países nórdicos como Finlandia, Dinamarca, Noruega y Suecia, a los que se han llegado a sumar Alemania y Francia.

Como puede observase en el siguiente cuadro, durante el periodo 2016-2026 Finlandia ha mejorado la valoración de su índice ODS desde 81,0 a 87,4, lo que ha permitido que haya pasado de ser el cuarto país con mejor valoración en 2016 a ser el primero en 2026, posición que ha mantenido de forma ininterrumpida desde el año 2021.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2026.

Evaluando el objetivo de Acción por el clima (ODS13) en 2026

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS13 (Acción por el clima), que queda definido en los siguientes términos:

«Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos, reconociendo que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático es el principal foro intergubernamental internacional para negociar la respuesta mundial al cambio climático»

Este objetivo compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes que están recogidas en la Agenda 2030:

  • Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales.
  • Incorporar medidas relativas al cambio climático en las políticas, estrategias y planes nacionales.
  • Mejorar la educación, la sensibilización y la capacidad humana e institucional respecto a la mitigación del cambio climático, la adaptación a él, la reducción de sus efectos y la alerta temprana.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) ha venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2016. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

La edición del Informe de Desarrollo Sostenible 2026 de SDSN nos revela de forma aproximada cuál es la situación más actual del cumplimiento del objetivo de Acción por el clima, país por país, y en qué grado se va alcanzando ante el horizonte temporal fijado para 2030.

En el caso del ODS13 se ha construido un índice sintético a partir de los tres indicadores siguientes que están disponibles para un total de 169 países:

  • Emisiones de CO2 de la combustión de combustibles fósiles y producción de cemento (t CO2/cápita).
  • Emisiones de gases de efecto invernadero incorporadas en las importaciones de bienes y servicios (t CO2/cápita).
  • Emisiones de CO2 incorporadas en las exportaciones de combustibles fósiles (t/capita).

Analizando los datos aportados en el Informe de 2026, se concluye, en primer lugar, que el índice del ODS13 del mundo toma un valor de 88,1, cifra que se sitúa 19,1 puntos por encima del valor medio correspondiente a los 17 ODS en dicho año.  A pesar de esta mejor posición relativa, un año más el Panel de control de los ODS pone de manifiesto que el objetivo de Acción por el clima de la Agenda 2030 continúa teniendo que afrontar retos significativos y permanece con su tendencia de estancamiento o tasas de crecimientos muy por debajo de las necesarias para lograr su total cumplimiento en 2030.

Asimismo, cabe destacar, como se puso de manifiesto en Informes anteriores, que persiste la correlación inversa entre el nivel de desarrollo (medido tanto en rentaper cápita como de acuerdo con el índice de los 17 ODS) y el grado de cumplimiento del ODS13. En otras palabras, son los países de renta alta y con mayor IDS general los que menos están cumpliendo con el objetivo de Acción por el clima. Por el contrario, los países “menos desarrollados” son los que presentan mejor valoración en el objetivo de Acción por el clima (ODS13) de la Agenda 2030.

Se constata que los países “más desarrollados” o de alta renta per cápita, con sus altos niveles de producción y consumo en gran medida insostenibles, son los que generan los mayores impactos medioambientales negativos fuera de sus fronteras a través del comercio internacional, que terminan afectando a otros países y al planeta en su conjunto.

En un análisis más detallado por países, los resultados obtenidos para el ODS13 (Acción por el clima) muestran que, de los 169 países para los que se dispone de datos, el mejor situado en el cumplimiento de dicho objetivo es Burundi (99,7). Les siguen, a continuación, muy próximos, Guinea-Bisáu (99,6), República Centroafricana (99,5), Liberia (99,4), Madagascar (99,4), Etiopía (99,4), República Democrática del Congo (99,4), Eritrea (94,4), Sierra Leona (99,3), Níger (99,2), Malaui (99,2) y Chad (99,2). Son todos ellos países del continente africano que poseen bajos niveles de renta.

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al cumplimiento del objetivo de Acción por el clima corresponde, un año más, a Catar (2,6).  Le siguen Emiratos Árabes (10,3), Brunéi (13,9), Kuwait (16,7), Baréin (19,4), Australia (28,9), Arabia Saudita (33,6), Omán (33,6), Noruega (37,1) y Trinidad y Tobago (38,1). Son países que, en su gran mayoría, destacan por disfrutar de altos niveles de renta.

Centrándonos en cuatro países que sobresalen por su peso económico y/o demográfico, el Informe de 2026 nos revela que respecto al índice del ODS13 Estados Unidos ocupa la posición 153 en el ranking mundial de 169 países evaluados. Dicha posición es mejorada por Federación Rusa (145), China (116) y la India (54). Los cuatro países han empeorado su posición relativa en el ODS13 respecto al año anterior.

Finalmente, es significativo señalar que las diferencias entre países continúan mostrándose particularmente importantes en el ODS13, cifrándose una distancia de 97,1 puntos entre el país mejor situados (Burundi) y el peor (Catar). Dicha brecha es muy superior a la que existe con el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 47,5 puntos.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2026.

Evaluando la sostenibilidad de las ciudades (ODS11) en 2026

En 2015 las Naciones Unidas puso en marcha un ambicioso proyecto de alcance mundial: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Este documento establece compromisos que se concretan en un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que abordan las tres dimensiones del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS11 dedicado a Ciudades y comunidades sostenibles.

En la Agenda 2030 el ODS11 queda definido en los siguientes términos:

«Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles»

La consecución del ODS11 compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes:

  • Asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y mejorar los barrios marginales.
  • Proporcionar acceso a sistemas de transporte seguros, accesibles y sostenibles para todos y mejorar la seguridad vial, en particular mediante la ampliación del transporte público.
  • Aumentar la urbanización inclusiva y sostenible.
  • Redoblar los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural.
  • Reducir significativamente el número de muertes causadas por los desastres.
  • Reducir el impacto ambiental negativo per cápita de las ciudades, con especial atención a la calidad del aire y la gestión de los residuos.
  • Proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países del mundo respecto a los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) ha venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2016. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

La edición del Informe de Desarrollo Sostenible 2026 de SDSN nos revela de forma aproximada cuál es la situación más actual del cumplimiento del objetivo de Ciudades y comunidades sostenibles, país por país, y en qué grado se va alcanzando ante el horizonte temporal fijado para 2030.

En el caso del ODS11 se ha construido un índice sintético a partir de los cuatro indicadores siguientes, que están disponibles para un total de 169 países:

  • Porcentaje de población urbana que vive en barrios marginales.
  • Concentración media anual de partículas (PM2.5).
  • Porcentaje de población urbana con acceso a fuentes de agua potable mejoradas, canalizadas.
  • Porcentaje de población con acceso adecuado al transporte público en las ciudades.

Analizados los datos que acompañan al Informe de 2026, es destacable, en primer lugar, que el índice del ODS11 del mundo toma un valor de 66,4, cifra inferior a la puntuación media correspondiente a los 17 ODS en dicho año (69,0). Además, este Objetivo de Ciudades y comunidades sostenibles presenta en la actualidad poca probabilidad de llegar a cumplirse en el horizonte de la Agenda 2030, junto con otros tres Objetivos también preocupantes -Vida submarina (ODS14), Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16).

Asimismo, de acuerdo con el Panel de control de los ODS, el Objetivo ODS11 de Ciudades y comunidades sostenibles, mostrado en color rojo, presenta en la actualidad grandes desafíos, marcando, además, una tendencia de estancamiento que aleja la posibilidad de lograr su total cumplimiento en 2030.

En un análisis por países, los resultados obtenidos correspondientes al ODS11 concluyen que de los 169 países evaluados en 2026 el mejor situado es Estonia que, con una puntuación de 99,9, presenta el mayor valor del índice, es decir, prácticamente el máximo cumplimiento del ODS11 de la Agenda 2030. Le siguen, a continuación, también con altas puntuaciones, Bahamas (99,4), Suiza (99,3), Noruega (99,0), Luxemburgo (99,0), Austria (98,8), Finlandia (98,7), Francia (98,3), Reino Unido (98,3), Nueva Zelanda (98,3) y España (98,2), principalmente.

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al grado de sostenibilidad de las ciudades y comunidades recae este año sobre Sudán del Sur (27,4), que retrocede respecto a la edición del pasado año del Informe. Les siguen, también con muy bajas puntuaciones, inferiores a 40, los siguientes países en su mayoría también del continente africano: Chad (28,3), Liberia (30,4), Nigeria (30,9), República Centroafricana (32,7), Bangladés (33,3), Haití (39,1), República Democrática del Congo (39,7) y Afganistán (39,8).

Para todos ellos, de acuerdo con el Panel de control de los ODS, el ODS11 permanece «en rojo», es decir, persisten grandes desafíos para su cumplimiento de aquí a 2030.

Por su especial importancia económica y/o demográfica, cabe mencionar, en particular, a cuatro países: Federación Rusa que ocupa la posición 33 en el ranking mundial del índice del ODS11, Estados Unidos (50), China (86) y la India (128). Todos han mejorado su posición, excepto la India que ha perdido dos puestos, respecto al año anterior.

Finalmente, hay que destacar que las diferencias entre países continúan siendo especialmente importantes en el ODS11, cifrándose una distancia de 72,6 puntos entre los países mejor y peor situados. Dicha brecha, que aumenta respecto al año anterior, es muy superior a la que existe si utilizamos el índice general de los 17 ODS, para el que dicha distancia entre países se cuantifica en 47,5 puntos.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2026.

Evaluando la sostenibilidad de la producción y el consumo (ODS12) en 2026

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos, el ODS12, se refiere a la producción y el consumo, quedando definido en la Agenda 2030 en estos términos:

«Garantizar modalidades de producción y consumo sostenibles»

La consecución del ODS12 compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes recogidas en la Agenda 2030:

  • Lograr la gestión sostenible y el uso eficiente de los recursos naturales, de aquí a 2030.
  • De aquí a 2030, reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita mundial en la venta al por menor y a nivel de los consumidores y reducir las pérdidas de alimentos de producción y suministro, incluidas las pérdidas posteriores a la cosecha.
  • De aquí a 2020, lograr la gestión ecológicamente racional de los productos químicos y de todos los desechos a lo largo de su ciclo de vida, y reducir significativamente su liberación a la atmósfera, el agua y el suelo a fin de minimizar sus efectos en la salud humana y el medio ambiente.
  • Reducir considerablemente la generación de residuos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización, de aquí a 2030.
  • Alentar a las empresas a que adopten prácticas sostenibles e incorporen información sobre la sostenibilidad en su ciclo de presentación de informes.
  • Promover prácticas de adquisición pública que sean sostenibles.
  • De aquí a 2030, asegurar que las personas de todo el mundo tengan la información y los conocimientos pertinentes para el desarrollo sostenible y los estilos de vida en armonía con la naturaleza.
  • Ayudar a los países en desarrollo a fortalecer su capacidad científica y tecnológica para avanzar hacia un consumo y producción sostenibles.
  • Elaborar y aplicar instrumentos para lograr un turismo sostenible que cree empleo y promueva la cultura y los productos locales.
  • Racionalizar los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países del mundo respecto a los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) ha venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2016. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

La edición del Informe de Desarrollo Sostenible 2026 de SDSN nos revela de forma aproximada cuál es la situación más actual del cumplimiento del objetivo de Producción y consumo sostenibles, país por país, y en qué grado se va alcanzando ante el horizonte temporal fijado para 2030.

En esta edición de 2026 para el cálculo del índice sintético del ODS12 se ha contado con los siguientes indicadores:

  • Residuos sólidos municipales (kg/pers./día).
  • Residuos electrónicos (kg/pers.).
  • Contaminación del aire basada en la producción (AVAD/1.000 hab.).
  • Contaminación del aire asociada con las importaciones (AVAD/1.000 hab.).
  • Emisiones de nitrógeno basadas en la producción (kg/pers.).
  • Emisiones de nitrógeno asociadas con las importaciones (kg/pers.).
  • Exportaciones de residuos plásticos (kg/pers.).

Analizando los datos aportados en el Informe, se concluye, en primer lugar, que el índice del ODS12 del mundo toma un valor de 79,8, cifra que sigue situándose por encima del valor medio correspondiente a los 17 ODS en este año 2026 (69,0).

Al mismo tiempo, de acuerdo con el Panel de control de los ODS, el Objetivo de Producción y consumo sostenibles de la Agenda 2030 continúa presentando, al igual que un año antes, retos significativos y sigue con su tendencia de estancamiento o tasas de crecimientos muy por debajo de las necesarias para lograr su total cumplimiento en 2030.

Otra conclusión general que merece ser destacada, como se puso de manifiesto en Informes anteriores, es que existe una correlación inversa entre el nivel de desarrollo (medido tanto en renta per cápita como con el índice de los 17 ODS) y el grado de cumplimiento del ODS12.

La evaluación realizada a los 169 países para los que se dispone de información estadística nos sigue confirmando una evidencia clara: la prosperidad económica no está en sintonía con la sostenibilidad de los modos de producir y consumir. En otras palabras, son los países de renta alta (y también con mayor IDS general) los que menos están cumpliendo con el objetivo de Producción y consumo sostenibles. Por el contrario, los países “menos desarrollados” son los que están alcanzando dicho Objetivo de la Agenda 2030.

En un análisis más detallado por países, los resultados obtenidos para el ODS12 muestran, como puede observarse en el siguiente cuadro, que los países mejor situados en el cumplimiento del objetivo de Producción y consumo sostenibles son países de bajo PIB per cápita localizados en África, tales como Burundi (99,2), Liberia (98,5), Sierra Leona (98,2), Guinea-Bisáu (97,8), Etiopía (97,4), Mozambique (97,3), Togo (97,3), Lesoto (97,2), Ruanda (97,1), Madagascar (97,0) y República Democrática del Congo (97,0).

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto a la sostenibilidad de la producción y el consumo la presentan países que mayoritariamente disfrutan de un alto PIB per cápita: Luxemburgo (33,0), Irlanda (36,3), Barbados (36,3), Dinamarca (42,8), Suiza (43,0), Catar (43,7), Estonia (44,5), Bélgica (45,0) y Países Bajos (46,0).

Hay que destacar que las diferencias entre países son particularmente grandes en el ODS12, cifrándose una distancia de 66,1 puntos entre el país mejor valorado (Burundi) y el peor situado (Luxemburgo). Dicha brecha es muy superior a la que existe si utilizamos el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 47,5 puntos.

Si nos centramos en cuatro países que destacan por su peso económico y/o demográfico, observamos que la India ocupa la posición 83 en el ranking mundial del cumplimiento del ODS12, seguido por Federación Rusa (103), China (110) y, a mayor distancia, Estados Unidos (136).

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2026.

Evaluando el objetivo energético (ODS7) en 2026

Islandia

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS7 (Energía asequible y no contaminante), que queda definido en los siguientes términos:

«Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos«

Este objetivo compromete a los países del planeta a adoptar medidas para de aquí a 2030:

  • Garantizar el acceso universal a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos.
  • Aumentar considerablemente la proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes energéticas.
  • Duplicar la tasa mundial de mejora de la eficiencia energética.
  • Aumentar la cooperación internacional para facilitar el acceso a la investigación y la tecnología relativas a la energía limpia, incluidas las fuentes renovables, la eficiencia energética y las tecnologías avanzadas y menos contaminantes de combustibles fósiles, y promover la inversión en infraestructura energética y tecnologías limpias.
  • Ampliar la infraestructura y mejorar la tecnología para prestar servicios energéticos modernos y sostenibles para todos en los países en desarrollo.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) ha venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2016. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

La edición del Informe de Desarrollo Sostenible 2026 de SDSN nos revela de forma aproximada cuál es la situación más actual del cumplimiento del objetivo de Energía asequible y no contaminante, país por país, y en qué grado se va alcanzando ante el horizonte temporal fijado para 2030.

En el caso del ODS7 se ha construido un índice sintético a partir de los cuatro indicadores siguientes, que están disponibles para un total de 169 países:

  • Porcentaje de población que tiene acceso a electricidad.
  • Porcentaje de población que utiliza para cocinar combustibles y tecnologías limpios.
  • Emisiones de CO2 de la quema de combustibles fósiles para electricidad y calefacción por producción total de electricidad (MtCO2/TWh).
  • Participación de las energías renovables en consumo total de energía final (%).

En términos generales, según los datos del Informe de 2026, el índice del ODS7 del mundo toma un valor de 64,2, cifra que sigue situándose por debajo de la puntuación media (69,0) correspondiente a los 17 ODS en dicho año.

De acuerdo con el Panel de control de los ODS, el objetivo energético de la Agenda 2030 presenta en la actualidad retos significativos (color naranja), registrando una moderada tasa de crecimiento que es aún insuficiente para lograr su total cumplimiento en 2030.

En un análisis por países los resultados obtenidos para el ODS7 (Energía asequible y no contaminante) muestran que de los 169 países para los que se dispone de datos, los mejor situados en el cumplimiento de dicho objetivo son Islandia (99,2), Suecia (99,1) y Noruega (99,0%). Les siguen, a continuación, Finlandia (95,8), Uruguay (95,8), Letonia (91,7), Brasil (91,5), Albania (88,8), Dinamarca (88,8) y Austria (88,0). Estos países, a excepción de Letonia, se encuentran en la senda de cumplir completamente con este objetivo energético de la Agenda 2030 sin necesidad hasta el momento de afrontar mayores retos.

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al cumplimiento del objetivo energético la presenta un amplio grupo de países pertenecientes al continente africano que cuentan con bajos niveles de renta per cápita, como son Chad (2,8), Sudán del Sur (12,3), Níger (14,9), República Centroafricana (16,6), Guinea-Bisáu (17,1), Benín (17,3), Burundi (17,9) y Sierra Leona (18,0).  Para todos ellos siguen existiendo grandes desafíos para alcanzar las metas energéticas del ODS7 de aquí a 2030.

Si nos centramos en cuatro países que destacan por su peso económico y/o demográfico, observamos que Estados Unidos ocupa la posición 52 en el ranking mundial del cumplimiento del ODS7, seguido por China (68), la India (79) y Federación Rusa (87).

Finalmente, hay que remarcar que en el ODS7 persisten las grandes diferencias entre países, llegando a ser extremas entre el país mejor situado (Islandia, con 99,2) y el peor (Chad, con 2,8). Dicha brecha es muy superior a la que existe con el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 47,5 puntos.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2026.

España y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2026)

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2026.

En 2015 Naciones Unidas puso en marcha la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, una estrategia de alcance mundial, cuyo compromiso se concreta en la consecución de diecisiete objetivos (17 ODS), que cubren las tres dimensiones principales del desarrollo sostenible: económica, social y medioambiental.

Para conocer su grado de cumplimiento, gracias a los informes periódicos que viene elaborando desde 2016 Sustainable Development Solutions Network (SDSN), se cuenta con el índice ODS, un indicador sintético que permite evaluar los progresos en la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que van alcanzando los países del planeta.

En su edición de 2026 el Informe Sustainable Development Report 2026de SDSN nos revela que, de un total de 169 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, España toma la posición 16 en términos de cumplimiento global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030. El valor promedio del índice ODS de España se cifra en 81,2 sobre un máximo de 100 (situación de cumplimiento óptima). Respecto al año anterior España pierde dos posiciones en el ranking mundial y su índice aumenta levemente (dos décimas).

A partir de un análisis pormenorizado del valor del índice ODS global que toma España en 2026, se detecta que el grado de cumplimiento de los 17 Objetivos presenta una evolución muy dispar.

En primer lugar, España destaca por situarse entre los 25 países del planeta con mayor puntuación en cinco de los 17 ODS. Los mejores resultados relativos, en un contexto mundial, los alcanza España en los siguientes ODS:

  • Igualdad de género (ODS5), objetivo para el que se encuentra en el puesto número 8 (valor 87,7).
  • Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11), para el que España se sitúa en la posición número 11, con un valor de 98,2 sobre 100.
  • Salud y bienestar (ODS3), para el que toma la posición 15 (valor 93,9).
  • Educación de calidad (ODS4), para el que España se sitúa en el puesto 24 (valor 97,1).
  • Fin de la pobreza (ODS1), en la posición 25 (valor 99,6).

Por el contrario, los Objetivos para los que España toma los peores resultados relativos son los siguientes:

  • Producción y consumo responsables (ODS12) que, con un valor de 64,1 sobre 100, hace que España se sitúe en la posición 134 a nivel mundial respecto a este ODS.
  • Acción por el clima (ODS13), objetivo que, presentando un valor de 83,7, coloca a España en la posición 111.
  • Vida submarina (ODS14), objetivo para el que, con un valor de 58,2, toma la posición 97.
  • Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) para el que, con un valor de 64,6, ocupa la posición 89.
  • Alianzas para lograr los objetivos (ODS17), con un valor de 68,3, que sitúa a España en la posición 77 a nivel mundial.

De forma complementaria al índice ODS el Informe de 2026 aporta también un análisis de panel, que valora el mayor o menor grado de cumplimiento de cada Objetivo, así como su tendencia con vistas al horizonte de 2030, mediante una asignación de colores (verde, amarillo, naranja y rojo).

De la evaluación del panel de los ODS de España correspondiente a la edición de 2026 destacamos las siguientes conclusiones principales:

  • España ha alcanzado el cumplimiento de uno de los 17 ODS: el ODS5 Igualdad de género (en color verde).
  • Para seis Objetivos (en color amarillo), España afronta unos retos que, en general, se encuentran en la senda de lograr los valores deseados para 2030. Son los relativos a los siguientes Objetivos: Fin de la pobreza (ODS1), Salud y bienestar (ODS3), Agua limpia y saneamiento (ODS6), Energía asequible y no contaminante (ODS7), Industria, innovación e infraestructura (ODS9) y Reducción de las desigualdades (ODS10).
  • Para los siguientes seis Objetivos (en color naranja), España afronta retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030: Educación de calidad (ODS4); Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8); Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11); Vida submarina (ODS14); Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16) y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17).
  • Finalmente, cuatro ODS se encuentran en rojo, uno menos que en 2025, lo que significa que España soporta aún grandes retos para cumplir con la Agenda 2030. Son los siguientes: Hambre cero -incluyendo seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y agricultura sostenible- (ODS2), Producción y consumo responsables (ODS12), Acción por el clima (ODS13) y Vida de ecosistemas terrestres (ODS15).

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2026.

Asimismo, en un análisis de tendencia, la ficha de los ODS de España pone de manifiesto, en primer lugar, que este país está registrando, según los últimos datos disponibles, una tendencia favorable en el cumplimiento de sólo dos de los 17 Objetivos de la Agenda 2030: Igualdad de género (ODS5) y Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8). Adicionalmente, España presenta una tendencia de moderado avance en siete de los 17 ODS.

Finalmente, el panel destaca que España no está retrocediendo en ningún objetivo. Sin embargo, la mayoría de los ODS (un total de ocho en 2026) presenta una tendencia de estancamiento, lo que compromete lograr su cumplimiento de aquí a 2030.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2026.

Evaluando el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible en 2026

En 2015 la ONU puso en marcha el ambicioso proyecto de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, una estrategia de alcance mundial, cuyo compromiso se concreta en la consecución de diecisiete objetivos (17 ODS), que cubren las tres dimensiones principales del desarrollo sostenible: económica, social y medioambiental.

Para evaluar los progresos alcanzados en los 17 ODS, desde el año 2016 la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN, por sus siglas en inglés) viene publicando informes anuales que nos dan cuenta de cómo están avanzando los países del mundo en el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible.

Con carácter genérico, la metodología utilizada en dichos informes permite disponer de un índice ODS que resume en un único valor las observaciones que muestra una amplia batería de indicadores de seguimiento (101 en la edición de 2026) seleccionados para medir la totalidad de los 17 ODS, a los cuales se les otorga igual importancia..

El índice ODS se presenta como un indicador sintético cuyo valor puede interpretarse como el porcentaje respecto al cumplimiento óptimo de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la Agenda 2030. Puede, por tanto, oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación respecto al cumplimiento de los ODS, y 100, cuando el país se sitúa en la mejor posición respecto a su cumplimiento.

Con la edición de 2026 del Informe de Desarrollo Sostenible, se han podido evaluar, a través del índice ODS, los progresos en materia de desarrollo sostenible de un total de 167 países, dos más que en el informe anterior. Entre las conclusiones generales del Informe podemos destacar las siguientes:

  1. El índice ODS a nivel mundial toma un valor de 69,0, dos décimas más que el registrado en el Informe de 2025.
  2. Faltando menos de cuatro años para el final del horizonte de la Agenda 2030, a nivel global, con los ritmos actuales de avance ninguno de los 17 Objetivos está en camino de lograrse.
  3. El principal problema radica, afirma el Informe de 2026, en que los países aún no están organizados adecuadamente para lograr lo que se han propuesto. Como resultado, el progreso es demasiado lento y se está retrocediendo en muchos objetivos cruciales. Además, las guerras se extienden, el cambio climático se acelera y las normas del multilateralismo se encuentran bajo grave amenaza.
  4. En particular, están lejos de cumplirse, globalmente, los siguientes objetivos: ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles), ODS 14 (Vida submarina), ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres) y ODS 16 (Paz, justicia e instituciones sociales).
  5. Respecto a las metas de los ODS sólo el 16,5% está en vías de alcanzarse, a nivel mundial, para 2030.
  6. Las metas que presentan mayores retrasos estar relacionados con el ODS 2 y el ODS 16: prevalencia de la obesidad (ODS 2), agricultura productiva y sostenible (ODS 2), puntualidad de los procedimientos administrativos (ODS 16), libertad de prensa (ODS 16) y percepción de la corrupción (ODS 16).
  7. Por el contrario, las cinco metas con mayor progreso a nivel mundial son las siguientes: suscripciones a la banda ancha móvil (ODS 9), tasa de fecundidad adolescente (ODS 3), nuevas infecciones por VIH (ODS 3), uso de internet (ODS 9) y acceso a la electricidad (ODS 7).
  8. Las diferencias territoriales en el grado de consecución de los ODS continúan siendo amplias, con valores del Índice ODS 2026 que oscilan entre más de 80, en los países más avanzados, y menos de 50, en los países con peor desempeño.
  9. Los países europeos continúan liderando el Índice de los ODS. Son países, sin embargo, que se enfrentan aún a retos significativos en consumo y producción responsables, cambio climático, vida submarina y ecosistemas terrestres, como consecuencia de sus patrones de consumo insostenibles.
  10. Desde 2015, cuando nace la Agenda 2030, la región de Asia oriental y meridional es la que ha logrado mayores avances en los ODS. Los países de China e India han experimentado los mayores progresos del Índice ODS, ganando 14 y 18 posiciones, respectivamente. Este hecho contrasta con la clasificación de Rusia que se mantiene sin cambios y la de Estados Unidos que ha perdido cinco posiciones.
  11. Los países con los valores más bajos del Índice ODS siguen siendo países que se encuentran afectados por conflictos, problemas de seguridad, inestabilidad política y un limitado margen fiscal.

Fuente: SDSN: Sustainable Devolpment Report 2026.

En un análisis más detallado por países, el informe de 2026 nos revela que persisten las grandes diferencias respecto al grado de consecución de los objetivos de la Agenda 2030. De hecho, la brecha entre el país mejor situado y el situado en peor posición se ha ampliado (en dos puntos) respecto al año anterior, para cifrarse en 47,5 puntos.

Así, el país que presenta el mayor valor del índice ODS sigue siendo Finlandia (87,4), seguido de Suecia (86,37) y Dinamarca (85,7), que siguen mejorando su valoración. En años anteriores estos países también han ocupado las tres primeras posiciones. A continuación, les siguen otros Estados que presentan igualmente altos niveles de renta per cápita y pertenecen a Europa: Noruega (84,1), Alemania (84,0), Austria (83,9), Francia (83,4), Reino Unido (82,5), Islandia (82,3), Chequia (82,2) y Polonia (82,1).

En el otro extremo, los menores índices de desarrollo sostenible los presentan, al igual que en las cuatro ediciones anteriores, tres países africanos de baja renta: Sudán del Sur (39,9), República Centroafricana (43,3) y Chad (43,9), que empeoran su valoración respecto a hace un año. Les siguen, a continuación, varios países principalmente también del continente africano, que anotan índices ODS no superiores a 50: Somalia (46,2), Yemen (47,8), República Democrática del Congo (48,3), Eritrea (48,7), Afganistán (48,8) y Níger (49,6).

Finalmente, dentro del amplio grupo intermedio de 119 países, cabe destacar, dado su peso económico y/o demográfico, a Estados Unidos, que ocupa la posición 45 en el ranking mundial del índice de desarrollo sostenible. Asimismo, en 2026, China se sitúa en la 49, la Federación Rusa ocupa la posición 51 y la India el puesto 94, siendo éste el único país de los cuatro que ha conseguido escalar posiciones (cinco) respecto al año anterior.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2026

La producción de carbón en la Unión Europea (1990-2024)

_Z0B5823

La producción de energía en la Unión Europea proviene de distintas fuentes. Entre ellas, las que tienen un origen no renovable, como son el petróleo y el carbón, requieren una atención especial por su agotamiento y por los graves impactos que generan sobre la salud humana y el calentamiento global del planeta.

Respecto al carbón los datos disponibles de Eurostat sobre la producción total de combustibles fósiles sólidos, que comprende carbón duro, carbón marrón (lignito) y productos derivados del carbón, nos permiten analizar cuál ha sido su evolución desde 1990 hasta hoy tanto en el conjunto de la UE como en sus Estados miembros.

Así, se constata, en primer lugar, que desde el año 1990 la producción de estos combustibles fósiles sólidos ha seguido una tendencia de descenso casi continuado, llegando a reducirse un 74,5% hasta 2024. En este último año 2024 la producción total de carbón y sus derivados ascendió en la Unión Europea (UE-27) a 275 millones de toneladas frente a 1.086 millones de 1990.

Estos resultados están en concordancia con los compromisos asumidos por la política medioambiental europea de ir reduciendo las fuentes energéticas contaminantes y desencadenantes de la crisis climática para transitar hacia una economía baja en carbono. No obstante, aún queda un importante camino por recorrer hasta la total sustitución de esta fuente de energía por otras de naturaleza renovable.

Como se observa en el siguiente gráfico, la producción de estos combustibles experimentó un repunte durante los años 2021-2022 tras haber descendido de forma significativa en 2020 como consecuencia de los impactos de la crisis sanitaria de la COVID-19. Sin embargo, se confirma que con posterioridad la producción de carbón inflexionó a la baja para retomar la senda descendente anterior.

En un análisis por países, según Eurostat, en el año 1990 sólo seis de los 27 Estados miembros de la Unión Europea actual no producían carbón: Dinamarca, Chipre, Letonia, Lituania, Luxemburgo y Malta. En el año 2024, casi un cuarto de siglo después, hay que añadir cuatro países al grupo de no productores: Estonia, Irlanda, Croacia y Portugal.

En la actualidad, de los 16 países de la UE que continúan produciendo carbón, los dos mayores productores siguen siendo, al igual que en 1990, Alemania, con 104,1 millones de toneladas en 2024 (el 37,9% del total de la UE), y Polonia, con 92,8 millones (el 33,8% del total). Ambos concentran, por tanto, casi el 72% del carbón producido en la Unión. Les siguen Chequia (9,7%), Bulgaria (5,6%), Rumanía (4,6%), Grecia (2,4%) y Hungría (1,4%), principalmente.

G_Carbón_Países_1990 y 2022

Durante el periodo 1990-2024, según la información estadística disponible de Eurostat, entre los actuales 16 países productores de carbón, las mayores reducciones porcentuales de producción se han registrado en Francia (-99,6%), España (-96,6%), Grecia (-87,3%), Italia (-82,6%), Hungría (-80,4%), Eslovaquia (-79,6%), Bélgica (-79,5%), Estonia (-78,0%), Alemania (-79,2%) y Chequia (-75,7%), que superaron la reducción media de la UE-27 (-74,7%).

En el caso de Polonia, el segundo mayor productor de carbón, su producción se ha contraído un 59,4% durante el periodo 1990-2024, en menor medida que el conjunto de la UE, por lo que su participación en el cómputo total de producción de carbón europeo ha aumentado desde el 21,1% al 33,8%.

En el otro extremo, es de destacar que un solo país, Finlandia, ha seguido la tendencia contraria de reducir o cancelar la producción de combustibles fósiles sólidos en la Unión Europea. Su producción de carbón (básicamente de coque de horno) ascendió a 816.000 toneladas en 2024, es decir, un 67,6% más que en 1990.

Para más información:

Eurostat

La producción de energía nuclear en la Unión Europea (1990-2024)

La producción de energía nuclear en la Unión Europea (UE-27) ascendió en el año 2024 a 154,9 millones de toneladas equivalentes de petróleo (tep). Su destino principal es la generación de electricidad.

De acuerdo con los datos publicados por Eurostat, durante los años 1990-2024 la producción de energía nuclear se ha reducido un 17,9% en la UE.

En dicho periodo de tiempo cabe diferenciar dos fases. En un primer subperiodo (1990-2004) la producción de este tipo de energía traza una senda de continuo aumento hasta llegar a su nivel máximo de 240 millones de tep en el año 2004, lo que supone un crecimiento acumulado del 27,2%. A esta primera fase le sigue una segunda en la que se va recortando la producción de energía nuclear hasta alcanzar sus valores mínimos en los últimos años de 2022-2024.

En un análisis por países, en 2024 son doce los Estados miembros de la UE que tienen operativos reactores nucleares para la producción de energía.

En el año 2024 Francia continúa siendo, con diferencia, el mayor productor de energía nuclear de la Unión Europea. Su peso se ha situado durante todo el periodo (1990-2024) siempre por encima del 43% del total de energía nuclear de la UE, llegando a alcanzar su máximo en este último año de 2024 (56,9% del total).

Les siguen, a distancia, las participaciones de España (que con un 9,2% del total en 2024 se sitúa como segundo mayor productor), Suecia (7,8%), Finlandia (4,9%), Bélgica (4,9%), Chequia (4,8%), Eslovaquia (3,0%), Bulgaria (2,7%), Hungría (2,6%), Rumanía (1,8%), Eslovenia (0,9%) y los Países Bajos (0,5%).

En seis países (Francia, España, Suecia, Finlandia, Bélgica y Chequia) se concentra, por tanto, el 88,5% de la producción total de energía nuclear de la Unión Europea.

Desde una perspectiva temporal, es destacable la evolución diferenciada que se ha dado entre países durante el periodo 1990-2024. Así, Alemania ha decidido tomar el camino de reducir su producción de energía nuclear, hecho que empieza a observarse en el año 2007, siendo más palpable a partir de 2011. Durante estos años Alemania ha pasado de ser el segundo mayor productor, con el 21% del total de la UE, a no contabilizar producción de energía nuclear en el último año 2024.

Por su parte, Lituania, cuya producción energética nuclear representaba el 2,4% de la UE en 1990, decidió cesar esta actividad en 2009, hecho que se mantiene hasta la actualidad.

Junto a estos dos países también han reducido su producción de energía nuclear durante el periodo 1990-2024 los siguientes Estados miembros: Bélgica (-31,8%), Suecia (-31,3%) y Países Bajos (-8,2%).

En sentido contrario, ocho países de la UE han incrementado su producción de energía nuclear durante los años 1990-2024. El mayor aumento se ha registrado en Chequia (+138,3), seguido de Finlandia (+54,3%), Eslovaquia (+50,3%), Eslovenia (+14,9%), Hungría (+14,4%), Francia (+8,8%), Bulgaria (+8,8%) y España (+1,5%), a los que habría que añadir Rumanía, que comenzó su producción en 1996.

Para más información:

Eurostat: Datos

El estado del clima mundial (2025)

La vida de los sistemas humanos y naturales de la Tierra está estrechamente ligada al estado del clima. Gracias a informes periódicos sobre la situación climática del mundo, como los que elabora anualmente la Organización Mundial de Meteorología (OMM), podemos llegar a conocer de forma objetiva, mediante el tratamiento científico de una amplia batería de datos, en qué condiciones climáticas se encuentra nuestro planeta y evaluar las implicaciones de diversa índole que generan.

La Organización Mundial de Meteorología (OMM), en su último Informe “Estado del clima mundial 2025” (mayo de 2026), nos envía los siguientes ocho mensajes fundamentales:

1. La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera

Citando textualmente a la OMM, “el aumento de la concentración atmosférica de CO2 causado por las actividades humanas es el principal impulsor del cambio climático”. Este gas de efecto invernadero (GEI) alcanzó en 2024 el nivel más alto de los últimos dos millones de años. Además, en dicho año registró el mayor incremento anual desde que comenzaron las mediciones modernas en 1957.

Respecto a otros GEI, las concentraciones atmosféricas de metano y óxido nitroso alcanzaron en 2024 sus valores más altos en los últimos 800.00 años.

Los datos disponibles obtenidos en tiempo real apuntan que las concentraciones de estos tres gases (CO2, CH4 y NO2)) han continuado aumentando durante 2025.

2. La temperatura media mundial

Los registros de la temperatura media mundial cerca de la superficie de la Tierra, otro de los indicadores principales del cambio climático, apuntan que los últimos tres años han sido los tres más cálidos de los 176 años que conforman el registro de observación.

En 2025 la temperatura media mundial de la superficie superó en 1,43ºC ±0,13ºC la media del periodo 1850-1900, el valor utilizado para representar las condiciones preindustriales. Este año 2025 fue el segundo o tercer año más cálido de los 176 que conforman el registro de observación.

3. El contenido calorífico de los océanos

El 91% de la acumulación del exceso de energía de la Tierra es absorbida por los océanos. En 2025 el contenido calorífico de los océanos alcanzó su valor más alto desde hace 66 años, cuando empezaron los registros.

El contenido calorífico de los océanos de la Tierra ha marcado sucesivamente nuevos máximos durante los últimos nueve años.

4. El nivel medio del mar a escala mundial

En 2025 el nivel medio del mar a escala mundial se mantuvo en valores comparables a los de 2024, cuando se alcanzaron valores máximos desde que hay registros de altimetría por satélite (a partir de 1993). A finales de 2025 el nivel medio del mar se situaba unos 11 cm por encima del valor de enero de 1993.

El ritmo de aumento del nivel medio del mar se ha ido acelerando, de modo que desde 2012 supera el observado durante el periodo 1993-2011.

5. El pH medio de los océanos a escala mundial

La concentración en los océanos de las emisiones con origen humano de GEI altera la composición química de las aguas oceánicas, provocando su acidificación. El pH medio de la superficie oceánica a escala mundial se ha reducido durante los últimos 41 años.

6. El balance de masas de los glaciares

En año hidrológico 2024/2025 la cantidad de masa ganada o perdida (balance) de los glaciares se situó entre los cinco más negativos dentro del periodo 1950-2025 para el que se cuenta con registros.

Los glaciares de Islandia y de la costa del Pacífico de América del Norte registraron pérdidas excepcionales de masa en 2025.

7. La extensión media del hielo marino

El hielo marino del Ártico presentó en 2025 la extensión media anual más baja o la segunda más baja desde que hay registros (1979 hasta la actualidad).

Por su parte, la extensión media anual del hielo marino de la Antártida, que había mostrado un ligero aumento a largo plazo hasta 2015, ha descendido desde entonces de forma considerable. En 2025 llega a ser la tercera más baja, tras 2023 y 2024, desde que hay registros.

8. El desequilibrio de la Tierra

Finalmente, el desequilibrio energético de la tierra es un indicador climático que mide la rapidez con la que el calor retenido por las emisiones antropógenas de GEI se acumula en el sistema climático, provocando el aumento de la temperatura de los océanos, los continentes y la atmósfera, y la fusión del hielo.

El desequilibrio energético de la Tierra, es decir, la diferencia entre la cantidad de energía que la Tierra recibe del Sol y la cantidad de energía que la Tierra irradia de vuelta al espacio, no ha dejado de aumentar desde 1960, y ello se produce con una acumulación de calor que aumenta a una velocidad cada vez mayor.

En 2025, el desequilibrio energético de la Tierra alcanzó su valor más alto desde hay registros de esta variable (año 1960).

En resumen, este diagnóstico de la situación del clima, que expone el Informe de la OMM, pone de relieve múltiples impactos (contaminación, calentamiento global, deshielos, incendios, sequías…) que están afectando a la biodiversidad de los ecosistemas naturales. Pero al mismo tiempo, también tiene serias implicaciones sobre la vida y la salud de los seres humanos que habitamos el planeta. Como subraya la OMM:

“Estos cambios rápidos y de gran escala en el sistema Tierra tienen efectos en cascada sobre los sistemas humanos y naturales, y contribuyen a la inseguridad alimentaria y al desplazamiento de poblaciones en contextos marcados por la confluencia de peligros, una gran vulnerabilidad y una capacidad de adaptación limitada».

Para más información:

Organización Meteorológica Mundial (WMO). Estado del clima mundial 2025. (OMM-No 1391). Ginebra, 2026. ISBN: 978-92-63-11391-7.