
Frente a los grandes retos medioambientales y de lucha contra el cambio climático, la política energética cumple un papel fundamental. En el seno de la Unión Europea son diversas las medidas energéticas, con objetivos cuantificados, que se han establecido durante los últimos años, entre las que se encuentran las que se están llevado en el campo de la eficiencia.
Para evaluar los progresos en eficiencia energética se dispone, entre otros, del indicador del consumo de energía primaria, que se corresponde con la demanda de energía realizada por todos los sectores de un país, cuya procedencia son fuentes primarias: petróleo, gas natural, carbón, nuclear, renovables… De acuerdo con Eurostat incluye el consumo del propio sector energético, las pérdidas producidas durante la transformación (por ejemplo, de petróleo o gas a electricidad) y distribución de energía, así como el consumo de los usuarios finales. Quedan excluidos los consumos sin fines energéticos, como es el caso del petróleo que no es utilizado para combustión sino, por ejemplo, para la producción de plásticos.
Desde hace años sucesivas Directivas comunitarias vienen estableciendo y revisando objetivos cuantificados de reducción de consumo de energía. Así, la Directiva 2012/27/UE determinó el objetivo de reducir un 20% el consumo total de energía primaria de la UE en 2020 respecto a su proyección base, esto es, no superar el nivel de 1.312 Mtep. Habiéndose cumplido dicho objetivo, la actual Directiva (UE) 2023/1791 del Parlamento Europeo y del Consejo de 13 de septiembre de 2023 ha fijado que “los Estados miembros se esforzarán por contribuir colectivamente a que el objetivo orientativo de consumo de energía primaria de la Unión no supere los 992,5 Mtep en 2030”.
Analizando los últimos datos publicados por Eurostat, se concluye que el consumo total de energía primaria de la Unión Europea ascendió a 1.209 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep) en 2024, de modo que aumentó un 0,2% respecto al año anterior. Ello hace que respecto al objetivo marcado para 2030, el consumo energético siga siendo significativamente alto, en concreto un 21,8% más.
Como puede observarse en el siguiente gráfico referido al periodo 2005-2024, el consumo de energía primaria, tras alcanzar su nivel máximo en el año 2006, con 1.511 Mtep, durante los años 2008-2014 como consecuencia de la irrupción de la crisis económica de la Gran Recesión, mostró una tendencia marcadamente descendente. A continuación, con la reactivación de la economía el consumo de energía inflexionó al alza hasta amortiguarse en 2018. A partir de entonces el consumo energético ha tendido a moderarse, apoyado por los efectos de la irrupción de la pandemia del COVID-19, hasta mostrar el ligero incremento de 2024 ya comentado.

En un análisis por países, considerando el periodo de 2005-2024, se concluye que en el seno de la Unión Europea el consumo de energía primaria se ha reducido en 24 de los 27 Estados miembros, mientras que en los tres países restantes se ha incrementado.
Así, los mayores descensos porcentuales se han anotado en Grecia (-30,6%), Alemania (-29,5%), Italia (-27,6%), Estonia (-23,5%), Luxemburgo (-23,5%), Francia (-22,3%) y Dinamarca (-20,1%), todos ellos con reducciones acumuladas superiores a la media de la UE (-19,3%). Por el contrario, los únicos países que han registrado incrementos de consumo energético durante el periodo 2005-2024 han sido Chipre (5,6%), Polonia (5,0%) y Malta (1,1%).

La evaluación de los resultados cuantificados hasta ahora descubre la necesidad creciente de que la política energética comunitaria fomente la aplicación de medidas más decididas y extensivas de ahorro energético por parte de todos los agentes económicos de la UE y sus Estados miembros. Ello permitiría mantener en vigor las perspectivas de que el consumo de energía primaria dibuje la senda descendente que se requiere, más aún en el contexto actual de crisis climática y medioambiental, de agotamiento y abastecimiento de combustibles fósiles y de falta de soberanía energética.
Para más información:
Directiva (UE) 2023/1791 del Parlamento Europeo y del Consejo de 13 de septiembre de 2023
