El PNUMA y la economía verde

16. Turku

En junio de 2012 se celebró en Río de Janeiro la  Conferencia sobre el Desarrollo Sostenible, conocida también como Río+20, de la que se obtuvo como uno de sus principales resultados el conocido documento El futuro que queremos“. Pero, además, Río+20 también fue conocida por la introducción del concepto de “economía verde”

En Río+20 se invitó a la Asamblea General de la ONU para que aprobase una resolución que fortalezca el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) como principal autoridad ambiental mundial.

El PNUMA es la institución de la ONU que lidera las cuestiones medioambientales. Nació en 1972, tras la Conferencia de Estocolmo, con el objetivo de coordinar las actividades medioambientales de la ONU y proporcionar apoyo científico a los países sobre las tendencias emergentes en el cambio medioambiental.

Una de las principales aportaciones del PNUMA al proceso de Río+20 fue el informe “Towards a Green Economy. Paths to Sustainable Development and Poverty Eradication¨ (UNEP, 2011). En este documento se afirma que el crecimiento económico de las últimas décadas ha sido a costa de agotar los recursos naturales, sin dar tiempo a que las reservas se regeneren, de modo que ha provocado la degradación y pérdida generalizadas de los ecosistemas. Para revertir este proceso insostenible se hace necesario, por tanto, la transformación del modelo económico tradicional “marrón” a otro en el que domine la “economía verde”.

El concepto de economía verde, introducido como objetivo en esta Conferencia de 2012,  viene a definirse como aquella economía que permite un mayor bienestar humano y de la equidad social, mientras que se reducen de forma significativa los riesgos medioambientales y la escasez de recursos ecológicos.

Para la necesaria transición hacia una economía verde se propone, en primer lugar, reconocer y valorar el capital natural con todos sus componentes (recursos y ecosistemas  así como los servicios derivados de los mismos) y, en segundo lugar, invertir en él a través de cuatro ámbitos primordiales:

agricultura, pesca, agua y bosques.

Adicionalmente, se hace indispensable una mayor inversión en eficiencia energética y de los recursos. Para ello se ha de prestar más atención a seis sectores básicos:

energía renovable, industria manufacturera, vivienda, transporte, turismo y ciudades.

Según el PNUMA, sería posible la transición a una economía verde baja en carbono si se efectúa una inversión, en estos diez ámbitos fundamentales de la economía, por un importe equivalente al 2% del PIB mundial anual desde ahora hasta el año 2050.

Estas inversiones públicas y privadas deben fomentarse a partir de nuevas políticas nacionales e internacionales. De esta forma se conseguiría salvaguardar el capital natural a la vez que obtener a largo plazo unos mayores resultados macroeconómicos.

Para más información:

Naciones Unidas: Río +20

UNEP, (2011): “Towards a Green Economy. Paths to Sustainable Development and Poverty Eradication¨