
La Unión Europea en su hoja de ruta medioambiental y de lucha contra el cambio climático establece en sus Directivas comunitarias de eficiencia energética objetivos cuantificados de reducción de consumo de energía, que han sido revisados en distintos momentos con el fin de impulsar la meta prioritaria de la eficiencia.
Para evaluar los avances en el cumplimiento de los compromisos asumidos en materia de eficiencia energética, se dispone, entre otros, del indicador del consumo de energía final. Este tipo de consumo energético se refiere a la energía total consumida por los usuarios finales (hogares, administración pública, agricultura, ganadería, pesca, industria, transporte, comercio y demás servicios). De acuerdo con la definición de Eurostat, excluye la energía utilizada por el sector energético, incluso para entregas y transformación.
La actual Directiva (UE) 2023/1791 del Parlamento Europeo y del Consejo de 13 de septiembre de 2023 ha fijado que “Los Estados miembros garantizarán colectivamente una reducción del consumo de energía de al menos el 11,7 % en 2030 en comparación con las previsiones de la hipótesis de referencia de 2020, de modo que el consumo de energía final de la Unión no supere los 763 Mtep”.
Analizando los últimos datos publicados por Eurostat, se concluye que el consumo total de energía final de la Unión Europea ascendió a 901 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep) en 2024, de modo que aumentó un 0,9% respecto al año anterior. Dicho consumo energético sigue siendo claramente superior al objetivo marcado para 2030, en concreto un 18,1% superior.
Desde una perspectiva temporal, en conjunto del periodo 2005-2024 el consumo de energía final de la UE ha registrado una reducción acumulada del 11,4%.
Como se observa en el siguiente gráfico, el consumo energético, que anteriormente había registrado una senda de crecimiento continuado, alcanzó su nivel máximo en el año 2006, con 1.511 Mtep. Posteriormente, durante los años 2008-2014 marcados por la crisis económica de la Gran Recesión, el consumo energético inflexionó a la baja. No obstante, la reactivación de la economía europea supuso un retorno al incremento del consumo de energía, hasta verse contraído de forma significativa en 2020 con la irrupción de la pandemia del COVID-19. Las necesarias medidas restrictivas sobre la movilidad y la actividad económica para afrontar la crisis sanitaria en los países de la UE explican el atípico descenso del 7,9% del consumo de energía final en dicho año (892 Mtep en 2020). A partir de entonces el consumo de energía final, tras reactivarse en 2021 después de la fuerte contracción del año anterior, marca una nueva senda de moderación, que se ve interrumpida en 2024, de acuerdo con los últimos datos disponibles de Eurostat.

En un análisis por países, considerando el periodo 2005-2024, se concluye que en el seno de la Unión Europea el consumo de energía final se ha reducido en 20 de los 27 Estados miembros, mientras que en los 7 países restantes se ha incrementado.
Así, los mayores descensos porcentuales se han anotado en Grecia (-22,3%), Luxemburgo (-21,2%), Países Bajos (-20,8%), Italia (-19,0%) y Francia (-16,2%). Por el contrario, los siguientes países han registrado incrementos acumulados del consumo de energía final durante los años 2005-2024: Malta (60,9%), Polonia (20,6%), Lituania (19,7%), Chipre (4,9%), Estonia (2,4%), Croacia (2,1%) y Bulgaria (1,2%).

Para más información:
Directiva (UE) 2023/1791 del Parlamento Europeo y del Consejo de 13 de septiembre de 2023
