La primavera: una cita con Antón Chéjov

La Naturaleza es capaz de atrapar los sentidos del ser humano para conducirlo a un estado único de bienestar. Solo debemos corresponderla con la mente y el alma abiertas para valorar adecuadamente sus riquezas. Los genuinos valores de la Naturaleza son intangibles y diversos, con sus cuatro estaciones que demandan su particular atención.

Traemos hasta aquí un pasaje del cuento “En la primavera” del literato ruso Antón Chéjov (1860-1904). La maestría de este célebre escritor nos invita, con este relato, a sentir con plenitud las bondades de una estación que encarna el despertar de la vida.

“Aún no se ha derretido la nieve en la tierra y ya la primavera pide entrada en el alma. Si alguna vez ha estado usted convaleciente de una grave enfermedad, seguramente conoce ese estado de beatitud que nos hace sonreír prendidos en vagos presentimientos. Un estado semejante experimenta ahora, sin duda, la Naturaleza. La tierra está fría, los pies chapotean sobre la mezcla de nieve y barro, y, sin embargo… ¡qué alegre, dulce y acogedor es todo en torno nuestro!… ¡Tan límpida y transparente es la atmósfera, que cuando se asciende al palomar o al campanario cree uno abarcar de punta a cabo el universo entero!… El sol brilla esplendoroso y sus rayos rientes se bañan jugando en los charcos junto a los gorriones. El río, ennegrecido e inflado, se ha despertado ya, y si no hoy, mañana seguramente empezará a alborotar; los árboles, aunque todavía desnudos, viven y respiran…

En época semejante es sumamente grato empujar con una pala o con una escoba el agua sucia hacia la cuneta, dejar correr por ella pequeños barquitos o romper el terco hielo con los tacones. También es grato hacer volar a los palomos hasta lo más alto del cielo, o trepar a los árboles y colocar en ellos casitas para los pájaros. ¡Sí!… ¡Es todo tan grato en esta feliz estación del año!… ¡Particularmente si es usted joven y amante de la Naturaleza!”

Para leer más:

Anton Chejov: Cuentos completos. Aguilar, Madrid, 1965.