Gusano o araña: la naturaleza en la fábula de Tomás de Iriarte

En 1782 el escritor ilustrado Tomás de Iriarte (1750-1791), originario de las Islas Canarias, publicó sus célebres Fábulas literarias. Son relatos en verso con los que el autor hace de los animales los protagonistas humanizados de su obra, para crear una literatura con mensaje moralista y educador.

Entre dichas fábulas se encuentra El Gusano de seda y la Araña. Con esta breve fábula Tomás de Iriarte nos invita a aprender de las enseñanzas de la naturaleza, en concreto a través del diálogo que entablan dos pequeños animales que laboran, a su modo, sus particulares hilos:

   Trabajando un Gusano su capullo,
la Araña, que tejía a toda prisa,
de esta suerte le habló con falsa risa,
muy propia de su orgullo:
-¿Qué dice de mi tela el seor Gusano?
Esta mañana la empecé temprano,
y ya estará acabada a mediodía.
¡Mire qué sutil es, mire qué bella!…
El Gusano con sorna respondía:
-¡Usted tiene razón, así sale ella!

Y, como toda fábula, la del gusano de seda y la araña no está exenta de su propia moraleja:

Se ha de considerar la calidad de la obra,
y no el tiempo que se ha tardado en hacerla.

Para leer más:

Tomás de Iriarte: Fabulas literarias. Espasa, Madrid, 2011.

La superficie de la Red Natura 2000 en los países de la UE

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Parque Nacional Triglav, Eslovenia.

La Red Natura 2000 es la mayor red de espacios naturales protegidos que existe en el planeta. Persigue garantizar la biodiversidad en Europa, tanto de sus especies como de los diferentes tipos de hábitat. En la actualidad esta red propicia la preservación de unos 27.000 sitios terrestres y marinos, equivalentes a casi 764.000 km2, en la Unión Europea.

Las Directivas Hábitats y Aves son las normas comunitarias básicas de la Red Natura 2000 que regulan hoy la protección natural del 18% de la superficie total de la UE27. La Directiva Hábitats establece la protección de las Zonas Especiales de Conservación, mientras que la Directiva Aves persigue la preservación de las Zonas de Especial Protección para las Aves.

En 2019 el país europeo que aporta la mayor superficie terrestre protegida a la Red Natura 2000 es España, con 138.111 km2, reflejando el alto grado de biodiversidad que se concentra en este territorio europeo. Le siguen, a continuación, Francia (70.875), Polonia (61.168), Italia (57.258), Suecia (55.611), Alemania (55.228), Rumanía (54.214) y Finlandia (42.495).

En términos relativos, si tenemos en cuenta el tamaño de los países, Eslovenia, con el 38%, presenta el mayor porcentaje de superficie protegida por la Red Natura 2000 sobre el total del territorio nacional. Tras Eslovenia los países con mayor porcentaje de superficie protegida son Croacia (37%), Bulgaria (35%), Eslovaquia (30%) y Chipre (29%).

Por el contrario, los menores porcentajes de protección dentro de la Red Natura 2000 corresponden a Dinamarca (8%), Suecia (12%) y Letonia (12%).

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Para más información:

Eurostat: Datos de superficie Natura 2000 por países.

European Environment Agency: Natura 2000 Network Viewer.

Directiva 92/43/CEE del Consejo, de 21 de mayo de 1992, relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres.

Directiva 2009/147/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de noviembre de 2009, relativa a la conservación de las aves silvestres.

La naturaleza y la ironía de las palabras: una cita con Pérez Galdós

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Benito Pérez Galdós, del pintor Joaquín Sorolla.

Con su obra Doña Perfecta, el escritor Benito Pérez Galdós (1843-1920), maestro de la novela realista, se vale del simbolismo y el contraste para resaltar la realidad tal como es, más allá de la representación aparente que le da nombre y la oculta.

Don José Rey llega a la estación de tren de Villahorrenda donde le espera Licurgo, el criado de doña Perfecta, para llevarlo en caballerías a la pequeña ciudad de Orbajosa. Allí le esperan su futura novia -la prima Rosario- y la madre de ésta -doña Perfecta, viuda de Polentinos-.

Durante el trayecto rumbo a Orbajosa los dos personajes de Galdós  entablan un diálogo acerca de las tierras que atraviesan. El caballero don José no sale de su asombro ante la contradictoria realidad que ven sus ojos. Se encuentra con una falsa realidad a tenor de las palabras que le dan nombre, con una realidad “desnaturalizada”.

Una relectura del siguiente pasaje de Doña Perfecta nos lleva a reflexionar sobre el verdadero valor que le otorgamos a la naturaleza. Porque, cuando la naturaleza se nos acabe, ¿sólo nos quedará la ironía de las palabras hermosas?

“-Ahora tenemos que echar por esta vereda. El puente está roto y no se puede vadear el río sino por el Cerrillo de los Lirios.

-¡El Cerrillo de los Lirios! -observó el caballero, saliendo de su meditación-. ¡Cómo abundan los nombres poéticos de esos sitios tan feos! Desde que viajo por estas tierras, me sorprende la horrible ironía de los nombres. Tal sitio que se distingue por su árido aspecto y la desolada tristeza del negro paisaje, se llama Valleameno. Tal villorrio de adobes que miserablemente se extiende sobre un llano estéril y que de diversos modos pregona su pobreza, tiene la insolencia de nombrarse Villarrica; y hay un barranco pedregoso y polvoriento, donde ni los cardos encuentran jugo, y que, sin embargo, se llama Valdeflores. ¿Eso que tenemos delante es el Cerrillo de los Lirios? Pero ¿dónde están esos lirios, hombres de Dios? Yo no veo más que piedras y hierba descolorida. Llamen a eso el Cerrillo de la Desolación, y hablarán a derechas. Exceptuando Villahorrenda, que parece ha recibido al mismo tiempo el nombre y la hechura, todo aquí es ironía. Palabras hermosas, realidad prosaica y miserable. Los ciegos serían felices en este país, que para la lengua es paraíso y para los ojos infierno”.

Para leer más:

Benito Pérez Galdós: Doña Perfecta. Espasa, Madrid, 2011.

El canto del canario: releyendo la fábula de Tomás de Iriarte

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En 1782 el escritor ilustrado Tomás de Iriarte (1750-1791), originario de las Islas Canarias, publicó sus célebres Fábulas literarias. Son relatos en verso con los que Iriarte, convirtiendo a los animales en los protagonistas humanizados de su obra, aporta al mundo una literatura con mensaje moralista y educador.

Entre los temas que preocupaban a Iriarte en aquella sociedad del siglo XVIII, se encuentra el propio oficio de la literatura, como así lo dejó reflejado en su fábula El Canario y otros animales. No hay fábula sin moraleja y, en ésta, Tomás de Iriarte nos viene a recordar que existen muchas obras literarias que, a pesar de su excelencia, pasan desapercibidas y no logran su justo reconocimiento: Hay muchas obras excelentes que se miran con la mayor indiferencia”. 

Eso fue justo lo que le sucedió al canario cuando se encontró con la mariposa, la hormiga, la raposa y el palomo. Una relectura naturalista de la fábula de Iriarte nos  permite reflexionar sobre el valor de la naturaleza para el ser humano. De ahí que podamos concluir también con la siguiente moraleja: El canto del canario es una excelente obra de arte, que nos obsequia la naturaleza, ante la que no debemos permanecer impasibles, insensibles y sordos por más tiempo.

   De su jaula un día
se escapó un Canario
que fama tenía
por su canto vario.
-¡Con qué regocijo
me andaré viajando
y haré alarde, dijo,
de mi canto blando!
Vuela con soltura
por bosques y prados
y el caudal apura
de dulces trinados.
Mas, ¡ay!, aunque invente
el más suave paso,
no encuentra viviente
que de él haga caso.
Una Mariposa
le dice burlando:
-Yo de rosa en rosa
dando vueltas ando.
Serás ciertamente
un músico tracio,
pero busca oyente
que esté más despacio.
-Voy, dijo la Hormiga,
a buscar mi grano;
mas usted prosiga,
cantor soberano.
La Raposa añade:
-Celebro que el canto
a todos agrade;
pero yo entre tanto,
esto es lo primero,
me voy acercando
hacia un gallinero
que me está esperando.
-Yo, dijo un Palomo,
ando enamorado,
y así el vuelo tomo
hasta aquel tejado;
a mi Palomita
es ya necesario
hacer mi visita;
perdone el Canario.
Gorjeando estuvo
el músico grato,
mas apenas hubo
quien le oyese un rato.
¡A cuántos autores
sucede otro tanto!

Para leer más:

Tomás de Iriarte: Fábulas literarias. Penguin, Barcelona, 2016.

El pico del Teide: una cita con Leonardo Torriani

 

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El ingeniero italiano Leornardo Torriani (1560-1628), gracias a su estancia de varios años en las Islas Canarias, nos brindó hacia el año 1590 una particular descripción del pico del Teide. Este excelso volcán de la Isla de Tenerife pasaba, en aquel entonces, por ser una de las montañas más altas del mundo conocido por sabios y viajeros.

“Este famosísimo Pico es célebre por su grandísima altura, que descubren marineros a 440 millas en mar, que son 70 leguas de España; por lo cual se cree que no cede ni al Ararat, ni al Líbano, al Atos y al Olimpo, sino que a todos los rebasa.

Cuando el cielo no está cubierto totalmente por las nubes, se ve cómo más de la mitad de este monte se eleva por encima de ellas. Yo mismo, al hallarme varias veces encima de las altísimas cumbres de La Palma, y encima de las mismas nubes, que cubrían con su sombra tanto el mar como las islas, con grandísima lluvia y temporal, lo vi por encima de su convexidad, muy en lo alto, de modo que casi parecía tener su principio sobre las nubes. Lo mismo se ve al hallarse uno en su cumbre; de modo que para una persona de no muy buena vista parecería que aquella blanca llanura de las nubes, con su nuevo horizonte, fuese el mar, o alguna bellísima llanura de la tierra, así como verdaderamente se muestra a todos cuantos la miran”.

Para leer más:

Leonardo Torriani: Descripción e historia del reino de las Islas Canarias antes Afortunadas, con el parecer de sus fortificaciones. Goya Ediciones, Santa Cruz de Tenerife, 1978.

 

La Carta Mundial de la Naturaleza: medidas para la conservación

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En octubre de 1982 vio la luz la Carta Mundial de la Naturaleza, un documento aprobado en en seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas que requiere un mayor compromiso por parte de los Estados y la sociedad en general. Hoy, casi cuatro décadas después, sigue siendo ineludible procurar la preservación de la Naturaleza ante las diversas y crecientes amenazas que atraviesa.

La Carta Mundial de la Naturaleza de 1982 nos aporta unas convicciones fundamentales sobre la necesaria armonía que ha de existir entre el hombre y la naturaleza, y una serie de principios generales de conservación. Para el adecuado cumplimiento de estos principios la Carta propone la aplicación de distintas medidas, entre las que se encuentran las siguientes:

1. Integrar la conservación de la naturaleza en la planificación y realización de las actividades del desarrollo social y económico.

2. Utilizar de forma eficiente los recursos naturales, evitar su despilfarro y fomentar el reaprovechamiento y el reciclaje.

3. Evitar la descarga de sustancias contaminantes en los sistemas naturales.

4. Incorporar los principios enunciados en la Carta, según corresponda, en el derecho y la práctica de cada Estado y adoptarlos también a nivel internacional.

5. Difundir ampliamente por todos los medios, en especial por la enseñanza ecológica, que será parte de la educación general, los conocimientos relativos a la naturaleza.

6. Incluir en toda planificación, entre sus elementos esenciales, la elaboración de estrategias de conservación de la naturaleza, el establecimiento de inventarios de los ecosistemas y la evaluación de los efectos que hayan de surtir sobre la naturaleza las políticas y actividades proyectadas, así como los procesos de información y participación de la población.

7. Asegurar la disponibilidad de los medios financieros, los programas y las estructuras administrativas necesarias para alcanzar los objetivos de la conservación de la naturaleza.

8. Trabajar para profundizar el conocimiento de la naturaleza mediante la investigación científica y divulgar ese conocimiento sin restricción alguna.

9. Seguir muy de cerca el estado de los procesos naturales, los ecosistemas y las especies a fin de que se pueda descubrir lo antes posible cualquier deterioro o amenaza, tomar medidas oportunas y facilitar la evaluación de las políticas y técnicas de conservación.

10. Evitar las actividades militares perjudiciales para la naturaleza.

11. Cooperar en la tarea de conservar la naturaleza con actividades conjuntas entre los distintos agentes (administraciones públicas, particulares, empresas…)

12. Establecer normas relativas a los productos y a los procedimientos de fabricación que puedan tener efectos perjudiciales sobre la naturaleza.

13. Aplicar las disposiciones jurídicas internacionales pertinentes que propendan a la conservación de la naturaleza o a la protección del medio ambiente.

Para más información:

Carta Mundial de la Naturaleza. 28 de octubre de 1982

Verbo y naturaleza: un poema de Rafael Alberti

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Con el poema De ayer para hoy el escritor español Rafael Alberti (1902-1999) evoca la naturaleza -monte, prado, cielo, mar- para celebrar la creatividad y el empleo preciso de las palabras.

“Después de este desorden impuesto, de esta prisa,
de esta urgente gramática necesaria en que vivo,
vuelva a mí toda virgen la palabra precisa,
virgen el verbo exacto con el justo adjetivo.

Que cuando califique de verde al monte, al prado,
repitiéndole al cielo su azul como a la mar,
mi corazón se sienta recién inaugurado
y mi lengua el inédito asombro de crear”.

 

Para leer más:

Rafael Alberti: Entre el clavel y la espada. Ediciones Orbis, Barcelona, 1984.

 

 

La Carta Mundial de la Naturaleza: cinco principios generales

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En octubre de 1982 la Asamblea General de las Naciones Unidas aunó grandes esfuerzos para aprobar un documento claro y transcendental para la preservación de la Naturaleza en todas sus manifestaciones y, en última instancia, para el futuro de la humanidad. Se trata de la Carta Mundial de la Naturaleza de 1982Las ideas, principios y propuestas en ella recogidos con frecuencia están siendo olvidados por la fuerza de los hechos, a pesar de que son, en la actualidad, más necesarios que nunca.

La Carta Mundial de la Naturaleza queda estructurada, en primer lugar, y a modo de preámbulo, en una exposición de convicciones fundamentales que reconocen la necesaria armonía que ha de existir entre el hombre y la naturaleza, así como la imperiosa defensa de las diversas formas de vida. Seguidamente, el texto de la Carta se desarrolla a través de 24 artículos que recogen principios generales de conservación, funciones y la aplicación de los principios.

Cinco son los principios generales de conservación expresados en la Carta. Son los siguientes:

Respetar los procesos naturales

1. Se respetará la naturaleza y no se perturbarán sus procesos esenciales.

Salvaguardar la biodiversidad y los ecosistemas

2. No se amenazará la viabilidad genética de la tierra; la población de todas las especies, silvestres y domesticadas, se mantendrá a un nivel por lo menos suficiente para garantizar su supervivencia; asimismo, se salvaguardarán los hábitats necesarios para este fin.

Especies y ecosistemas terrestres y marinos

3. Estos principios de conservación se aplicarán a todas las partes de la superficie terrestre, tanto en la tierra como en el mar; se concederá protección especial a aquellas de carácter singular, a los ejemplares representativos de todos los diferentes tipos de ecosistemas y a los hábitat de las especies o en peligro.

Sostenibilidad de ecosistemas, especies y recursos

4. Los ecosistemas y los organismos, así como los recursos terrestres, marinos y atmosféricos que son utilizados por el hombre, se administrarán de manera tal de lograr y mantener su productividad óptima y continua sin por ello poner en peligro la integridad de los otros ecosistemas y especies con los que coexistan.

Naturaleza y paz

5. Se protegerá a la naturaleza de la destrucción que causan las guerras u otros actos de hostilidad.

 

Para más información:

Carta Mundial de la Naturaleza. 28 de octubre de 1982

José Saramago: una cita con el mundo y la palabra

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En la obra El cuaderno del año del Nobel, el escritor José Saramago (1922-2010) nos descubre con unas pocas líneas un mundo, el nuestro, donde habitan los valores de la naturaleza pero también la magia de las palabras.

“No es verdad que todo el mundo ya esté descubierto. El mundo no es solo la geografía con sus valles y montañas, sus ríos y lagos, sus llanuras, los grandes mares, las ciudades y las calles, los desiertos que ven pasar el tiempo, el tiempo que nos ve pasar a todos. El mundo es también las voces humanas, ese milagro de la palabra que se repite todos los días, como una corona de sonidos viajando en el espacio”.

Para leer más:

José Saramago: El cuaderno del año del Nobel. Alfaguara, Madrid, 2018.

 

La Carta Mundial de la Naturaleza: convicciones fundamentales

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En el año 1982 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Carta Mundial de la Naturaleza. Se trata de un documento que aunque no vincula jurídicamente sí conlleva una obligación moral incuestionable para los Estados firmantes y para la humanidad en su conjunto. 

Ya desde su preámbulo en la Carta se exponen unas convicciones fundamentales que son el reconocimiento expreso de la necesaria armonía que ha de existir entre el hombre y la naturaleza, así como de la imperiosa defensa de las diversas formas de vida. Son ideas que devienen cada vez más prioritarias a la vista de la evolución que ha tomado el planeta durante todos estos años.

1. Somos parte de la naturaleza

“La especie humana es parte de la naturaleza y la vida depende del funcionamiento ininterrumpido de los sistemas naturales que son fuente de energía y de materia nutritivas”

2. Las raíces de la civilización

“La civilización tiene sus raíces en la naturaleza, que moldeó la cultura humana e influyó en todas las obras artísticas y científicas, (…) la vida en armonía con la naturaleza ofrece al hombre posibilidades óptimas para desarrollar su capacidad creativa, descansar y ocupar su tiempo libre”

3. La vida es única

“Toda forma de vida es única y merece ser respetada, cualquiera que sea su utilidad para el hombre, y con el fin de reconocer a los demás seres vivos su valor intrínseco, el hombre ha de guiarse por un código de acción moral”

4. La acción humana

“El hombre, por sus actos o las consecuencias de éstos, dispone de los medios para transformar a la naturaleza y agotar sus recursos y, por ello, debe reconocer cabalmente la urgencia que reviste mantener el equilibrio y la calidad de la naturaleza y conservar los recursos naturales”

5. Biodiversidad y sobreexplotación

“Los beneficios duraderos que se pueden obtener de la naturaleza dependen de la protección de los procesos ecológicos y los sistemas esenciales para la supervivencia y de la diversidad de las formas de vida, las cuales quedan en peligro cuando el hombre procede a la explotación excesiva o destruye los hábitats naturales”

6. Naturaleza y paz

“La competencia por acaparar recursos escasos es causa de conflictos, mientras que la conservación de la naturaleza y de los recursos naturales contribuye a la justicia y el mantenimiento de la paz…”

7. Sostenibilidad

“El hombre debe adquirir los conocimientos necesarios a fin de mantener y desarrollar su aptitud para utilizar los recursos naturales en forma tal que se preserven las especies y los ecosistemas en beneficio de las generaciones presentes y futuras”

Tras estas convicciones básicas la Carta Mundial de la Naturaleza se desarrolla en 24 artículos, que se estructuran en principios generales de conservación, en funciones y en la aplicación de los principios.

Para más información:

Carta Mundial de la Naturaleza. 28 de octubre de 1982