La tortuga gigante y el fotógrafo Sebastião Salgado

Existen muchas formas de propiciar la conservación de la Naturaleza. Una de ellas es respetar a las especies animales, como es el caso, por ejemplo, de la tortuga gigante de las Islas Galápagos.

Traemos hasta aquí la experiencia de un reconocido fotógrafo, el brasileño Sebastião Salgado, que con su buen hacer profesional nos inspira para que nuestras acciones sean sostenibles y respetuosas con el hábitat de los animales que viven en libertad. Las siguientes líneas dan comienzo al libro De mi tierra a la Tierra, las memorias de este fotógrafo comprometido con el ser humano y la preservación de la Naturaleza:

“Al que no le guste esperar no podrá ser fotógrafo. Llegué un día a la isla Isabela en las Galápagos, junto con un hermoso volcán llamado Alcedo. Fue en 2004. Había una tortuga gigante. Un ser enorme de al menos 200 kilos, de las que han dado el nombre al archipiélago. Cada vez que me acercaba a ella, la tortuga se alejaba. No avanzaba rápido, pero aun así no podía fotografiarla. Entonces empecé a pensar. Y me dije: cuando fotografío a seres humanos nunca me planto en mitad de un grupo de incógnito, siempre pido a alguien que me introduzca en él. Después, me presento a la gente, me explico, conversamos y, poco a poco, nos conocemos. Entendí que, del mismo modo, la única manera de lograr fotografiar a esta tortuga era conocerla, ponerme a su altura. Así que me convertí en tortuga: me agaché y empecé a andar a su misma altura, con las palmas de las manos y las rodillas sobre el suelo. En ese momento, la tortuga dejó de huir. Y cuando dejó de caminar, yo hice un movimiento, la tortuga dejó de huir. Y cuando dejó de caminar, yo hice un movimiento hacia atrás. Ella avanzó hacia mí; yo retrocedí. Esperé unos instantes, después me acerqué, un poco, lentamente. La tortuga dio otro paso hacia a mí y me dejó observarla tranquilamente. Pude empezar a fotografiarla. Tardé un día entero en acercarme a esta tortuga. Todo un día para que entendiera que respetaba su territorio.”

Para leer más:

Sebastião Salgado: “De mi tierra a la Tierra”. La Fábrica, Madrid, 2014.

El respeto a los animales: una cita con Sebastião Salgado

Galápagos. Isla de S. Cristóbal

La sostenibilidad ambiental comprende, entre los diversos aspectos que la definen, la preservación de la vida animal. Las medidas gubernamentales para la conservación de las especies animales, en especial las que están en peligro de extinción, continúan siendo indispensables para mantener el equilibrio ecológico del planeta.

Nuestra actitud ante los animales, respetándolos con nuestras acciones diarias, también son importantes. Así nos lo expresa, por ejemplo, desde el ámbito de las artes, el reconocido fotógrafo brasileño Sebastião Salgado en sus Memorias, que llevan por título De mi tierra a la Tierra:

“Hasta Génesis solo había fotografiado una especie: la humana. Para este proyecto que he consagrado a la naturaleza intacta, a lo largo de los ocho años durante los que estuve viajando por todo el mundo, tuve que aprender a trabajar con otras especies. Desde el primer día del reportaje, gracias a la tortuga gigante, comprendí que para fotografiar un animal hay que amarlo, disfrutar mirando su belleza, su perfil. Hay que respetarlo, preservar su espacio, su bienestar al acercarme a él, en mi forma de mirarlo y de fotografiarlo. A partir de ahí, trabajé con los demás animales del mismo modo en que lo hago con nosotros, los humanos”.

Para leer más:

Sebastião Salgado: “De mi tierra a la Tierra”. La Fábrica, Madrid, 2014.

El bienestar de los perros, en palabras de María Rosa Alonso

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Los intelectuales también han reflexionado sobre el bienestar de los animales. Un buen ejemplo es el de la escritora y profesora María Rosa Alonso (1909-2011). Esta ilustre ensayista, originaria de las Islas Canarias, conocía bien a los perros. Tuvo uno, llamado Mimo, durante su infancia, y otro, Pipo, «el de la calle de San Agustín», cuando siendo joven vivía en la ciudad de La Laguna (Tenerife).

Así opinaba María Rosa Alonso, como amante de los perros:

«Tener perros en un espacio urbano reducido como las colmenas urbanas de ahora, llevarlos atados por las calles, esclavizados, aunque sea para salvarlos del coche que mata a los caninos tanto como a los humanos, me parece una crueldad. El perro está hecho para el pueblo pequeño, para el campo, las fincas, la tierra. El perro es especie y necesita de la Naturaleza, donde su libertad tiene el medio específico que él precisa. El perro es, sobre todo, animal. Individualizamos más el nuestro y lo hacemos convivir con nosotros, pero cuando, por egoísmo, lo esclavizamos en la gran ciudad, lo encerramos en la casa para que nos amortigüe la soledad, o nos divierta, somos un tanto crueles. Al perro, en buena ley, no le conviene prescindir de su medio. Sólo a este extraño animal llamado hombre le ha sido dado luchar con la Naturaleza, para transformarla o aceptarla y, desde ella, con ella o contra ella, hacer su vida».

Para leer más:

María Rosa Alonso: La ciudad y sus habitantes. Gobierno de Canarias, 2009.