El bienestar de los perros, en palabras de María Rosa Alonso

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Los intelectuales también han reflexionado sobre el bienestar de los animales. Un buen ejemplo es el de la escritora y profesora María Rosa Alonso (1909-2011). Esta ilustre ensayista, originaria de las Islas Canarias, conocía bien a los perros. Tuvo uno, llamado Mimo, durante su infancia, y otro, Pipo, “el de la calle de San Agustín”, cuando siendo joven vivía en la ciudad de La Laguna (Tenerife).

Así opinaba María Rosa Alonso, como amante de los perros:

“Tener perros en un espacio urbano reducido como las colmenas urbanas de ahora, llevarlos atados por las calles, esclavizados, aunque sea para salvarlos del coche que mata a los caninos tanto como a los humanos, me parece una crueldad. El perro está hecho para el pueblo pequeño, para el campo, las fincas, la tierra. El perro es especie y necesita de la Naturaleza, donde su libertad tiene el medio específico que él precisa. El perro es, sobre todo, animal. Individualizamos más el nuestro y lo hacemos convivir con nosotros, pero cuando, por egoísmo, lo esclavizamos en la gran ciudad, lo encerramos en la casa para que nos amortigüe la soledad, o nos divierta, somos un tanto crueles. Al perro, en buena ley, no le conviene prescindir de su medio. Sólo a este extraño animal llamado hombre le ha sido dado luchar con la Naturaleza, para transformarla o aceptarla y, desde ella, con ella o contra ella, hacer su vida”.

Para leer más:

María Rosa Alonso: La ciudad y sus habitantes. Gobierno de Canarias, 2009.