Evaluando el objetivo de energías renovables en la UE (2020)

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El consumo final de energía en la UE-27 ascendió a 949,2 millones de toneladas equivalentes de petróleo en 2020. De este total el 22,1% provino de fuentes de energías renovables (eólica, solar, hidráulica, maremotriz, geotérmica, biomasa…), porcentaje que se ha venido incrementado de forma continuada desde el año 2004.

Como se establece en la Estrategia Europa 2020 y en la Directiva 2009/28/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, el 20% del consumo final de energía total ha de provenir en el año 2020 de fuentes renovables

Por lo tanto, según los últimos datos de Eurostat, la UE-27 cumplió con el objetivo global que tenía marcado para 2020 que persigue el aumento de la implantación de las energías renovables para desplazar el consumo de  los combustibles fósiles que propician el calentamiento global. El logro de este objetivo probablemente se ha visto impulsado por el menor consumo de carburantes de origen fósil durante un año 2020 marcado por los impactos de la crisis del COVID-19. No obstante, no queda ahí, ya que la UE ha acordado ampliar dicho objetivo del 20% hasta al menos el 32% para 2030 (que podría llegar al 40% en una próxima revisión).

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En un análisis por países, entre 2004 y 2020 la participación de la energía de fuentes renovables en el consumo final de energía se ha incrementado en todos los países. Los mayores avances relativos se han dado en Suecia (21,7 puntos porcentuales más) y Dinamarca (+16,8 p.p.), y los menores, en Eslovenia (+6,6 p.p.) y Croacia (+7,6 p.p.), si bien en estos dos últimos casos partían con altos porcentajes de introducción de renovables.

Asimismo, se observa que en 2020 persiste la disparidad en el grado de implantación de las energías renovables, según los últimos datos publicados por Eurostat.

En 2020 Suecia, con el 60,1%, es el país con el mayor porcentaje de energía de fuentes renovables en su consumo final bruto energético. Le siguen, a cierta distancia, los mayores porcentajes de Finlandia (43,8%), Letonia (42,1%), Austria (36,5%), Portugal (34,0%), Dinamarca (31,6%), Croacia (31,0%), y Estonia (30,2%).

Por el contrario, las menores participaciones de energías renovables sobre el consumo energético final se registraron en Malta (10,7%), Luxemburgo (11,7%), Bélgica (13,0%), Hungría (13,9%), Países Bajos (14,0%), Polonia (16,1%), Irlanda (16,2%) y Chipre (16,9%).

Si bien el objetivo del 20% recién alcanzado en el año 2020 se ha establecido para el conjunto de la UE, de acuerdo con la Directiva europea cada país ha de cumplir un objetivo individualizado, que varía entre el 49% de Suecia y el 10% establecido para Malta.

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Evaluando el cumplimiento de los objetivos nacionales, se constata que en 2020 todos los países de la UE, a excepción de Francia, han alcanzado sus objetivos individualizados de participación de energías renovables en su consumo energético final. Destacan como países que han sobrepasado favorablemente sus metas Suecia (11,1 p.p. más que su objetivo), Croacia (+11,0 p.p.), Bulgaria (+7,3 p.p.), Finlandia (+5,8 p.p.) y Estonia (5,2 p.p.).

Por el contrario, Francia es el único país que no ha alcanzado su compromiso, ya que con un objetivo nacional del 23% para 2020, en este año la participación de su consumo de energías renovables se cifró en 19,1%.

Para más información:

Eurostat

Directiva 2009/28/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de abril de 2009.

Directiva (UE) 2018/2001 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de diciembre de 2018.

El origen de la energía de la economía española (2014-2019)

Toda economía depende, con mayor o menor intensidad, de la energía disponible, ya sea de producción propia o importada. Sin las dotaciones suficientes de energía, las empresas, familias y administraciones públicas se ven sujetas a serias restricciones para llevar a cabo sus habituales actividades de producción, consumo y distribución. Desde este punto de vista, se convierte, por lo tanto, en factor estratégico, para cualquier país o territorio del mundo, el asegurar sus fuentes de abastecimiento energético.

En el caso de la economía española, los últimos datos de la Cuenta de los Flujos Físicos de la Energía, que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), nos permiten analizar cuál es el origen de la energía en España y cómo ha evolucionado su composición por tipos durante el periodo 2014-2019.

De acuerdo con el INE, en el último año de 2019 el total de flujos energéticos de España ascendió a 19.907.400 terajulios (TJ). Desde una perspectiva temporal, se constata que, a pesar del descenso del 0,8% anotado respecto a 2018, los flujos totales de energía que ha recibido la economía española se han incrementado un 6,8% respecto al año 2014.

Analizando con mayor detalle estos flujos se concluye que en 2019 el origen de la energía total procede de tres fuentes básicas: productos energéticos (66,4% del total), residuos energéticos (26,6%) y recursos naturales energéticos (7,0%).

Centrándonos, en primer lugar, en la principal fuente energética de España, en el año 2019 los productos energéticos se cuantifican en 13,23 millones de TJ, es decir, un 7,8% más que en 2014. Su peso sobre el total de flujos energéticos ha aumentado ligeramente, desde el 65,8% hasta el 66,4% durante el periodo analizado.

En 2019 la oferta total de productos energéticos de la economía española (13,23 millones de TJ) correspondió en un 58% a producción interior, completándose el 42% restante vía importaciones, peso que no ha variado sustancialmente durante el periodo 2014-2019.

Por tipos de productos energéticos, los mayores flujos provienen de los combustibles fósiles, destacando el petróleo crudo, líquidos de gas natural (GNL) y otros hidrocarburos (sin biocomponentes), con el 21,4% del total de productos energéticos; el gas natural (20,0%); los gasóleos de transporte (8,7%); el gasóleo de calefacción y otros gasóleos (8,2%) y los carburantes para aviones de reacción (6,1%).

Otros productos energéticos destacados son la energía eléctrica y calor (9,0% del total) y la combustión nuclear (4,8%).

Durante el periodo 2014-2019 cabe resaltar, asimismo, varios hechos principales respecto a los productos energéticos de la economía española:

  1. El continuado crecimiento de los productos petrolíferos, cuya participación relativa ha crecido desde el 77,9% hasta el 80,3% del total de productos energéticos.
  2. La pérdida de participación que ha tenido el carbón, desde el 3,7% al 1,6% del total de productos energéticos.
  3. El significativo incremento de los biocarburantes líquidos (60,5%), si bien su peso fue del 1,7% en 2019.
  4. El aumento de los flujos procedentes de la combustión nuclear (1,8% durante 2014-2019), cuya participación relativa se ha mantenido por encima del 4,5%.

El segundo origen de la energía de España en importancia corresponde a los residuos energéticos (el 26,6% del total), que se producen, principalmente, como calor disipado en los procesos de combustión. Esta fuente de energía se cuantifica en 5,29 millones de TJ, habiendo registrado un incremento del 7,0% durante el periodo 2014-2019. Su peso relativo se ha mantenido entre el 26,5% y 27,1% del total.

Finalmente, la oferta energética de la economía española se completa con los flujos que provienen de los recursos naturales energéticos (el 7,0% del total), es decir, aquellos extraídos directamente del medioambiente. Estos se cifraron en 1,39 millones de TJ en 2019, habiéndose reducido un 2,5% respecto al año 2014.

Diferenciando por grandes grupos, en el año 2019 los recursos energéticos renovables (biomasa, eólico, solar e hidráulico) se cuantifican en 756.212 TJ y los no renovables (combustibles fósiles y nucleares), en 636.740 TJ. Durante el periodo 2014-2019 los recursos renovables se han incrementado un 3,8% frente al descenso del 9,2% anotado por los recursos no renovables. 

Dicho crecimiento de los recursos energéticos renovables no ha permitido, sin embargo, que su peso relativo sobre el total de flujos energéticos de España (3,8% en 2019) haya experimentado un avance remarcable durante el periodo 2014-2019, sino que, por el contrario, se ha reducido ligeramente (-0,11 p.p.).

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Para más información:

Instituto Nacional de Estadística

Electricidad y energías renovables en la Unión Europea (2004-2019)

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Entre los objetivos principales de la política energética de la Unión Europea ha tomado especial protagonismo durante los últimos años el fomento del uso de las energías renovables. 

Como establece la Directiva (UE) 2018/2001 en su artículo 3.1, la Unión Europea tiene un compromiso vinculante que ha de cumplir a más tardar en 2030 en relación con la cuota general de energía procedente de fuentes renovables en el consumo final de energía:

«Los Estados miembros velarán conjuntamente por que la cuota de energía procedente de fuentes renovables sea de al menos el 32% del consumo final bruto de energía de la UE en 2030».

Dicha cuota de energías renovables se calcula como la suma, por un lado, del consumo final bruto de electricidad generada por fuentes renovables y, por otro, del consumo final bruto de energía procedente de fuentes renovables en los sectores de calefacción y refrigeración y del transporte.

Por lo tanto, para facilitar el cumplimiento del objetivo del 32% la UE se ha propuesto, en el ámbito de la generación de electricidad, reducir el empleo de los combustibles fósiles (petróleo, gas natural…), responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera que provocan el calentamiento global del planeta, para ser sustituidos por fuentes energéticas renovables (solar, eólica, hidráulica…).

Los datos disponibles en Eurostat nos permiten evaluar la intensidad de los avances logrados en la introducción de las fuentes renovables en sector eléctrico durante los últimos quince años en la UE.

Según dicho organismo estadístico europeo, en el año 2004 el porcentaje de consumo final bruto de electricidad procedente de fuentes renovables en la UE-27 ascendía al 15,5%, porcentaje que ha ido aumentado paulatinamente en el transcurso de los años de forma ininterrumpida. En el año 2012  se logra que la cuarta parte de la electricidad consumida (el 25,1%) sea de origen renovable; en 2018, con un 32,2%, se llega a duplicar el porcentaje de 2004. 

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Finalmente, en el último año disponible de 2019 el porcentaje de la media de la UE-27 asciende a 34,1%, casi dos puntos porcentuales más que en el año anterior.

Por tipos de energías renovables, en 2019 el consumo bruto de electricidad con origen de energías renovables (electricidad verde) procedió principalmente de dos fuentes: energía hidráulica y energía eólica, aportando cada una de ellas un 35% del total. Seguidamente, la energía solar participa con el 13%; los biocombustibles sólidos, con el 8%, y otras energías renovables, con el 9% restante.

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En un análisis por países, se observan diferentes notables, según los últimos datos de Eurostat.

En 2019 Austria, con el 75,1%, fue el país de la UE-27 con el mayor porcentaje de participación de energías renovables en el consumo final bruto de electricidad. Le siguen Suecia (71,2%), Dinamarca (65,4%), Portugal (53,8%) y Letonia (53,4%), todos ellos con porcentajes superiores al 50%.

A continuación, otros países que también superan la media de la Unión Europea (34,1%) son Croacia (49,8%), Rumanía (41,7%), Alemania (40,8%), Finlandia (38,1%), España (36,9%), Irlanda (36,5%) e Italia (35,0%).

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En el otro extremo, los menores porcentajes de implantación de las energías renovables en el sector eléctrico correspondieron en 2019 a Malta (8,0%), Chipre (9,8%), Hungría (10,0%), Luxemburgo (10,9%), República Checa (14,0%) y Polonia (14,4%), con valores inferiores al 15%.

Para más información:

Eurostat

El transporte y las energías renovables en la Unión Europea (2004-2019)

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La Unión Europea estableció en la Comunicación de la Comisión, de 10 de enero de 2007 («Programa de trabajo de la energía renovable – Las energías renovables en el siglo XXI: Construcción de un futuro más sostenible») como objetivo para el sector del transporte que en 2020 el 10% de la energía consumida proceda de fuentes de energía renovables.

El propósito de la UE es, por tanto, potenciar que la energía consumida por el sector del transporte provenga de biocombustibles líquidos, hidrógeno y biometano, así como de energías como la eólica, solar o hidráulica, entre otras energías renovables, en lugar de los tradicionales combustibles fósiles.

Tras casi quince años de la aprobación de la Comunicación de la Comisión estamos en condiciones de conocer el grado de cumplimiento del objetivo asumido, atendiendo a los últimos datos disponibles elaborados por la Oficina Estadística de la UE (Eurostat).

Según dicho organismo estadístico europeo, en el año 2004 el porcentaje de energía consumida en el sector del transporte procedente de fuentes renovables en la UE-27 ascendía al 1,6%, porcentaje muy alejado del objetivo del 10% marcado para 2020.

Si analizamos el periodo 2004-2019, la participación de la cuota de energía renovable en el transporte ha tomado una senda ascendente año a año, con la excepción de 2011 cuando se redujo, hasta alcanzar en el último año de 2019 el 8,9%, esto es, 1,1 puntos porcentuales (p.p.) por debajo del objetivo marcado por la UE.

Teniendo en cuenta que durante el periodo analizado (2004-2019) la participación de las energías renovables en el sector del transporte ha aumentado a un ritmo de 0,6 p.p. al año, se vislumbra que, si finalmente los datos disponibles se confirman, difícilmente se logrará avanzar en 1,1 p.p. en solo un año para alcanzar el objetivo del 10% en 2020.

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Asimismo, en un análisis por países, se observan diferentes avances, según los datos disponibles de Eurostat. Hay que anotar que el compromiso general del 10% para 2020 es extensible a todos los países de la UE-27 por igual.

En 2019 Suecia, con el 30,3%, fue, con diferencia, el país de la UE-27 con el mayor porcentaje de participación de energía de fuentes renovables en el transporte sobre el consumo final bruto de energía. Le siguen, a distancia, Finlandia (21,3%), Países Bajos (12,5%), Austria (9,8%), Francia (9,2%), Portugal (9,1%) e Italia (9,0%). Todos estos países muestran porcentajes superiores a la media de la UE-27 (8,9%), si bien solo tres, Suecia, Finlandia, y Países Bajos, han alcanzado ya el objetivo del 10% programado para el año 2020, y Austria está muy cerca de alcanzarlo.

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En el otro extremo, los menores porcentajes de implantación de las energías renovables en el transporte correspondieron en 2019 a Chipre (3,3%), Lituania (4,0%), Grecia (4,0%),  Letonia (5,1%) y Estonia (5,1%).

La mayoría de los países, un total de 17, presentan porcentajes que los alejan en 2 p.p. o más del objetivo a alcanzar en el siguiente año 2020.

Para más información:

Eurostat

La superficie de paneles solares instalados en la UE (1990-2019)

Friburgo, Alemania.

Una de las fuentes de energía renovable que ha venido ganando peso en las economías más avanzadas es la solar. En la Unión Europea la superficie instalada de paneles solares, aún con un gran potencial de desarrollo frente a la hegemónica posición de los combustibles fósiles, ha aumentado de forma continuada durante las últimas tres décadas.

Según los datos proporcionados por Eurostat, en la UE-27 la superficie total de paneles solares ascendió en 1990 a 3,64 millones de metros cuadrados, cifra que casi se triplicó diez años después (10,76 millones en 2000). Es en la primera década del siglo XX cuando se produce el mayor avance en la implantación de la energía solar en Europa, llegándose a contabilizar un total de 34,49 millones de m2 en 2010. Los datos más recientes apuntan que en 2019 hay un total de 52,87 millones de m2 de paneles solares instalados en el conjunto de los veintisiete países de la Unión Europea, es decir, 14,5 veces la cantidad registrada en 1990.

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Si realizamos un análisis por países, es destacable el papel prioritario que ha venido tomando en la política medioambiental la implantación de energías renovables en Alemania. En este país se contabiliza en 2019 una superficie de 19,33 millones de m2 de paneles solares instalados, cifra que contrasta con los apenas 348.000 m2 registrados en 1990 que era superada por países como Grecia (1,45 millones), Francia (571.000) y Austria (461.000).

Es a partir del año 1999 cuando Alemania se convierte en el país de la UE con mayor superficie de paneles solares instalados. En el último año de 2019 el país germano llega a concentrar el 36,6% de la superficie total de paneles solares de la UE.

Tras Alemania le siguen, a distancia, Austria (con el 9,6 % del total de la UE-27 en 2019), Grecia (9,2 %), España (8,3%), Italia (8,2%), Francia (6,2%) y Polonia (5,1 %).

Durante el presente siglo XXI Alemania es el país que ha alcanzado un mayor avance en la instalación de este tipo de energías renovables, con un aumento de su participación en la UE de 6,3 puntos porcentuales. Por el contrario, es en Grecia donde se ha registrado una mayor pérdida de su peso relativo en la UE durante el periodo 2000-2019 (18,1 puntos menos), si bien se mantiene como el tercer país con mayor superficie de energía solar instalada.

En el otro extremo, en países como Eslovaquia, Lituania, Estonia y Letonia la presencia de paneles solares es nula o marginal. A ellos les siguen con bajos porcentajes de participación Luxemburgo, Finlandia y Malta (los tres con pesos relativos del 0,1 % del total de la UE en 2019).

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Para más información:

Eurostat

Evaluando los objetivos en consumo de energías renovables en la UE (2018)

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El consumo final de energía en la UE-27 (sin Reino Unido) ascendió a 989,5 millones de toneladas equivalentes de petróleo en 2018, una cantidad que con una participación del 18,9% provino de fuentes de energía renovables (eólica, solar, hidráulica, maremotriz, geotérmica, biomasa…).

Desde una perspectiva temporal, la participación de las energías renovables en el consumo final energético ha aumentado de forma continuada durante los últimos quince años y se mantiene en la senda de cumplir con el objetivo establecido en la Estrategia Europa 2020: el 20% del consumo final de energía total ha de provenir en el año 2020 de fuentes renovables. Para el año 2030 la UE ha acordado ampliar de dicho objetivo hasta al menos el 32%.

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En un análisis por países, se observan diferentes resultados, según los últimos datos publicados por Eurostat.

En 2018 Suecia, con el 54,6%, es el país con el mayor porcentaje de energía de fuentes renovables en su consumo final bruto de energía. Le siguen, a cierta distancia, los mayores porcentajes de Finlandia (41,2%), Letonia (40,3%), Dinamarca (36,1%), Austria (33,4%), Portugal (30,3%) y Estonia (30,0%).

Por el contrario, las menores participaciones de energías renovables sobre el consumo energético final se registraron en Países Bajos (7,4%), Malta (8,0%), Luxemburgo (9,1%), Bélgica (9,4%), Irlanda (11,1%), Polonia (11,3%) y Eslovaquia (11,9%).

Si bien el objetivo del 20% para el año 2020 se ha establecido para el conjunto de la UE, cada país ha de cumplir un objetivo individualizado, que varía entre el 49% de Suecia y el 10% establecido para Malta.

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Doce de los 27 países de la UE (sin Reino Unido) ya han cumplido en 2018 con sus objetivos individualizados para 2020 de participación de energías renovables en su consumo energético final, destacando Croacia (con 8 p.p. más que su objetivo), Dinamarca (6,1 p.p. más), Suecia (5,6 p.p. más), Estonia (5,0 p.p.), Bulgaria (4,5 p.p.) y Finlandia (3,2 p.p.).

En el otro extremo, quince países han de seguir haciendo esfuerzos para cumplir con sus compromisos de consumo de energías renovables. Los países más rezagados respecto a sus objetivos para 2020 son Países Bajos (6,6 p.p menos que su objetivo), Francia (6,4 p.p. menos), Irlanda (4,9 p.p. menos) y Eslovenia (3,9 p.p.).

Entre 2004 y 2018 la participación de la energía de fuentes renovables en el consumo final de energía se ha incrementado en todos los países. Los mayores avances se han dado en Dinamarca (21,3 puntos porcentuales más), Suecia (16,0 p.p.) y Finlandia (11,2 p.p).

Para más información:

Eurostat

El transporte y las energías renovables en la Unión Europea

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La Unión Europea a través de la Comunicación de la Comisión, de 10 de enero de 2007, «Programa de trabajo de la energía renovable – Las energías renovables en el siglo XXI: Construcción de un futuro más sostenible» estableció como objetivo para el sector del transporte que en 2020 el 10% de la energía consumida proceda de fuentes de energía renovables (biocarburantes, hidrógeno, biometano…). Dicho compromiso del 10% es extensible a todos los países de la UE-28 por igual.

Más de diez años después de aprobarse la Comunicación de la Comisión estamos en condiciones de analizar los posibles avances y el grado de cumplimiento del objetivo asumido.

De acuerdo con los datos disponibles elaborados por Eurostat, en la UE-28 el porcentaje de energía consumida en el transporte procedente de fuentes renovables ascendía en 2007 al 3,1%. Tres años antes, en 2004, era apenas del 1,4%.

Si analizamos el periodo 2004-2017, dicha participación de la cuota de energía renovable en el transporte ha tomado una senda ascendente año a año, con la excepción de 2011 cuando se redujo, hasta alcanzar en 2017 el 7,6%, esto es, más del doble que en 2007 (3,1%). No obstante, con el horizonte puesto en 2020 aún queda un importante camino por recorrer para cumplir con el objetivo del 10% marcado.

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Si realizamos un análisis por países, se observan diferentes avances, según los últimos datos disponibles de Eurostat.

En 2017 Suecia, con el 38,6%, fue, con diferencia, el país de la UE-28 con el mayor porcentaje de participación de energía de fuentes renovables en el transporte sobre el consumo final bruto de energía. Le siguen, a distancia, Finlandia (18,8%), Austria (9,7%), Francia (9,1%) y Portugal (7,9%). Todos estos países muestran porcentajes superiores a la media de la UE-28 (7,6%), si bien sólo dos, Suecia y Finlandia, han alcanzado ya el objetivo del 10% programado para el año 2020, y otros dos, Austria y Francia, están cerca de alcanzarlo.

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En el otro extremo, los menores porcentajes de implantación de las energías renovables en el transporte correspondieron a Estonia (0,4%), Croacia (1,2%), Letonia (2,5%), Chipre (2,6%) y Eslovenia (2,7%).

La mayoría de los países, un total de 17, presentan porcentajes de entre el 5% y el 8%.

Entre 2004 y 2017 la participación de la energía de fuentes renovables en el transporte se incrementó en todos los países. Los mayores avances se han dado en Suecia (32,3 puntos porcentuales más), Finlandia (17,8 p.p.) y Francia (7,7 p.p).

Para más información:

Eurostat

Evaluando el objetivo energético (ODS7) de la Agenda 2030

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Central geotérmica, Islandia

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS7 (Energía asequible y no contaminante), que queda definido en los siguientes términos:

«Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos»

Este objetivo compromete a los países del planeta a adoptar las siguientes medidas recogidas en la Agenda 2030:

  • Garantizar el acceso universal a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos, de aquí a 2030.
  • Aumentar considerablemente la proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes energéticas, de aquí a 2030.
  • Duplicar la tasa mundial de mejora de la eficiencia energética, de aquí a 2030.
  • De aquí a 2030, aumentar la cooperación internacional para facilitar el acceso a la investigación y la tecnología relativas a la energía limpia, incluidas las fuentes renovables, la eficiencia energética y las tecnologías avanzadas y menos contaminantes de combustibles fósiles, y promover la inversión en infraestructura energética y tecnologías limpias.
  • De aquí a 2030, ampliar la infraestructura y mejorar la tecnología para prestar servicios energéticos modernos y sostenibles para todos en los países en desarrollo.

Los resultados recogidos en el informe SDG Index and Dashboards Report 2018, elaborado por  SDSN y Bertelsmann Stiftung, nos muestran los progresos alcanzados por los países respecto al cumplimiento de los 17 ODS de la Agenda 2030.

En dicha evaluación se utiliza una metodología de índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

En el caso del ODS7 el índice sintético se ha construido a partir de los tres indicadores siguientes para los que se dispone de datos:

  • Porcentaje de población total que tiene acceso a electricidad.
  • Porcentaje de población total que utiliza para cocinar combustibles y tecnologías limpios.
  • Emisiones de CO2 de combustibles fósiles por producción de electricidad.

Los resultados obtenidos para el ODS7 (Energía asequible y no contaminante) concluyen que de los 156 países para los que se dispone de datos, los mejor situados en el cumplimiento de dicho objetivo son Islandia (98,9), Suecia (97,7) y Noruega (97,4). Estos tres países de alto PIB per capita están en la senda de cumplir con este objetivo de la Agenda 2030 sin necesidad de afrontar mayores retos.

Les siguen, a continuación, en orden de puntuación Uruguay (94,9), Francia (94,6), Suiza (94,2), Finlandia (93,7), Armenia (93,6) y Nueva Zelanda (92,7), que también están cumpliendo favorablemente el ODS7, sin necesidad de retos adicionales que afrontar, a excepción de Francia ante el problema de las emisiones de CO2.

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Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al objetivo energético de la Agenda 2030 la presenta un amplio grupo de países pertenecientes al continente africano, que cuentan con un bajo PIB per capita, como son Liberia (0,0), Burundi (0,1), Chad (0,8), República Centroafricana (1,8), Malaui (2,1), Sierra Leona (2,2), Níger (2,3), Madagascar (4,2), Ruanda (5,9) y Uganda (6,2).

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Para más información:

2018 SDG Index and Dashboards

La evolución de la superficie de paneles solares instalados en la UE

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Una de las fuentes de energía renovable que ha venido ganando peso en las economías más avanzadas es la solar. En la Unión Europea, la superficie instalada de paneles solares, aún con un gran potencial de desarrollo, ha aumentado durante los últimos años de forma continuada.

Según los datos proporcionados por Eurostat, la superficie total de paneles solares ascendió en 1990 a 3,87 millones de metros cuadrados, a 11,05 millones en 2000 y a 35,54 millones en 2010. Los datos más recientes de 2016 apuntan que en el conjunto de la UE-28 hay un total de 50,07 millones de metros cuadrados de paneles solares instalados.

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Si realizamos un análisis por países, se concluye que en 2016 los Estados miembros que concentran la mayores proporciones de superficie de paneles solares de la UE son Alemania (con el 38,2 % del total), Austria (10,4 %), Grecia (8,9 %), Italia (7,8 %), España (7,6 %), Francia (4,4 %) y Polonia (4,0 %). Entre estos países destacan durante 2000-2016 el aumento de la importancia relativa registrado por Alemania (de 8,8 puntos porcentuales) y la pérdida observada en Grecia (de 17,7 puntos).

En el otro extremo, en países como Estonia, Letonia y Lituania la presencia de paneles solares es nula, siendo los únicos países de la UE en los que no ha aumentado la superficie de paneles solares desde 1990. A ellos les siguen con bajos porcentajes de participación Finlandia, Luxemburgo y Malta (los tres, con 0,1 % del total de la UE en 2016).

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Para más información:

Eurostat

La Isla de El Hierro: referente de sostenibilidad con la Central Hidroeólica

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El Hierro es una pequeña isla atlántica perteneciente al archipiélago de las Islas Canarias (España). Su superficie asciende a unos 270 kilómetros cuadrados y en ella habitan unas 11.000 personas. Desde el año 2000 es Reserva de la Biosfera.

El Cabildo Insular de El Hierro, su gobierno insular, tiene en marcha un Plan de Desarrollo Sostenible (PDS 2007-2020) para la Isla. La meta principal que fija dicho Plan es hacer de El Hierro un territorio sostenible, que compatibilice la conservación del medio ambiente con el desarrollo económico.

Entre las prioridades establecidas en el PDS se pretende alcanzar que El Hierro sea «100% energías renovables», lo que ha conllevado la puesta en marcha de un proyecto estratégico: la Central Hidroeólica, que gestiona la empresa mixta Gorona del Viento.

Con esta Central se persigue que la demanda eléctrica de la Isla sea cubierta completamente con energías renovables. Se trata de un proyecto emblemático, pionero a nivel internacional, que busca la soberanía energética mediante un modelo integral de gestión energética hidroéléctrica-eólica. Permitirá sustituir el tradicional modelo eléctrico basado en una central térmica, dependiente de la importación de diésel, que emite a la atmósfera gases contaminantes y generadores del cambio climático.

La Central Hidroeólica de El Hierro es capaz de combinar dos recursos naturales renovables, el viento y el agua, para generar energía eléctrica que abastezca a toda la Isla. Está integrada básicamente por un parque eólico, un grupo de bombeo y una central hidroeléctrica.

Gorona del Viento_2015.04.05. El Hierro
Parque eólico de la Central Hidroeólica de El Hierro

Por un lado, la gran disponibilidad de viento en la Isla permite contar con una fuente renovable y limpia para producir electricidad a través de la instalación de un parque eólico. Éste lo conforman actualmente cinco aerogeneradores.

Por otro lado, el obstáculo que supone la variabilidad en la disposición de viento para producir electricidad puede solventarse con el segundo gran pilar de la Central: la construcción de una infraestructura hidráulica que permite almacenar agua desalada (energía potencial) en un depósito superior situado a 700 metros sobre el nivel del mar, tras su previo bombeo. Cuando se produce escasez de viento, esa agua se desembalsará y se dejará caer hasta la Central hidroeléctrica, situada a nivel del mar, para producir electricidad a partir de las turbinas. Junto a dichas turbinas se encuentra un depósito inferior, que recoge el agua dulce caída y que se bombearía, con el excedente de energía, hasta el depósito superior para cerrar el ciclo.

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Depósito superior de la Central Hidroeólica de El Hierro

Asimismo, la central térmica existente, que hasta hoy era la principal fuente de suministro de electricidad, sólo entraría en funcionamiento en casos excepcionales o de emergencia cuando no haya agua y viento suficientes para producir la energía que demanda la población insular.

Se ha estimado que los beneficios ambientales principales de esta Central Hidroeólica son los siguientes:

-Un ahorro de consumo de diésel: 6.000 toneladas/año, esto es, unos 40.000 barriles de petróleo se dejarán de importar anualmente.

-Reducción de emisiones a la atmósfera: 18.700 tn/año de dióxido de carbono, 100 tn/año de dióxido de azufre y 400 tn/año de óxidos de nitrógeno.

-Mejora de la calidad del aire en la Isla.

Se trata de un proyecto complejo, que se ejecuta por etapas,  y que permitirá que la Isla de El Hierro avance en su objetivo de desarrollo sostenible. Esta experiencia puede convertirse en un referente de sostenibilidad para otros territorios insulares y no insulares.

Según los últimos datos publicados, apenas dos años después de su puesta en marcha, en 2016 la Central Hidroeólica permitió abastecer a casi el 42% de la demanda eléctrica de El Hierro con energías renovables.

Para más información:

Cabildo de El Hierro.

Gorona del Viento El Hierro.