El transporte y la naturaleza: una cita con Julio Verne

Diversos son los impactos que las infraestructuras de transporte producen en la Naturaleza. También sabemos que unos medios de transporte son más sostenibles ecológicamente que otros, y que mucho han evolucionado desde que en 1872 Julio Verne (1828-1905) publicara su célebre novela “La vuelta al mundo en ochenta días”.

En esta novela sus protagonistas se ven inmersos en continuas aventuras para que, finalmente, Phileas Fogg alcance su objetivo. En este trepidante viaje se viaja sin viajar, porque, como reconoce el francés Picaporte, “no era cosa de sentir, puesto que no era ver ciudades lo que importaba”. Por eso son variados los medios de transporte que precisan utilizar: tren, barco, elefante, goleta, trineo…

En el caso del tren, Verne nos expone un planteamiento que nos hace reflexionar sobre la necesaria armonía entre progreso material y Naturaleza, tal como queda reflejado en el siguiente pasaje:

“Más allá de Sacramento, el tren, después de pasar las estaciones de Junction, Roclin, Auburn y Colfax, penetró en el macizo de Sierra Nevada.

Eran las siete de la mañana cuando se pasó por la estación de Cisco. Una hora después, el dormitorio era de nuevo un vagón ordinario, y los viajeros podían ver por los cristales los pintorescos puntos de vista de aquel montuoso país. El trazado del ferrocarril obedecía a los caprichos de la sierra, yendo unas veces adherido a las faldas de la montaña, otras suspendido sobre los precipicios, evitando los ángulos bruscos por medio de curvas atrevidas, penetrando en gargantas estrechas que parecían sin salida. La locomotora, brillante como unas andas, con su gran fanal que despedía rojizos fulgores, su campana plateada, mezclaba sus silbidos y bramidos con los de los torrentes y cascadas, retorciendo su humo por las ennegrecidas ramas de los pinos.

Había pocos túneles o ninguno, y no existían puentes. El ferrocarril seguía los contornos de las montañas, no buscando en la línea recta el camino más corto de uno a otro punto y no violentando la Naturaleza”.

Para leer más:

Verne, J.: La vuelta al mundo en ochenta días”. RBA, Madrid, 2021.

El parque automovilístico de la Unión Europea (2012-2019)

Una de las principales fuentes de contaminación atmosférica y de emisiones de gases de efecto invernadero, que propician el calentamiento global del planeta, se encuentra en el sector del transporte. Y, dentro de este, el transporte urbano, sustentado en coches de pasajeros de propulsión convencional, adquiere una importancia destacable.

Son diversos los problemas que acarrea el uso del coche privado: mala calidad del aire, cambio climático, congestión, accidentes de tráfico, deterioro de la salud, contaminación acústica, dependencia del petróleo, extracción de materiales, ocupación de suelo, generación de residuos, etc., cuyos costes medioambientales y sociales no han sido tradicionalmente valorados en su justa medida.

Para hacer frente a la insostenibilidad del transporte la Unión Europea cuenta desde 2011 con la Hoja de ruta hacia un espacio único europeo de transporte: por una política de transportes competitiva y sostenible, conocido como Libro Blanco del transporte.

Como expresa este documento estratégico, es clave afrontar la gran dependencia actual del petróleo y sus derivados en el sector del transporte y transitar hacia una economía descarbonizada. Se hace necesario fomentar la movilidad sostenible, como ir a pie o en bicicleta, además de dar un mayor impulso al transporte público no contaminante.

Asimismo, la estrategia del Libro Blanco establece entre sus objetivos que el uso de los automóviles de propulsión convencional en el transporte urbano habrá de verse reducido en un 50% en el año 2030, antes de su eliminación total en las ciudades en 2050.

Sin embargo, según los datos disponibles de Eurostat, el parque automovilístico no ha hecho más que crecer dentro de los límites físicos de los 4,2 millones de km2 de la UE-27. Centrándonos en los coches de pasajeros, que son el tipo de vehículos de mayor uso, su número no ha abandonado la senda del continuo crecimiento. Si en 2012 existía un total de 216,1 millones de turismos, en 2019 el parque de estos vehículos asciende a 241,4 millones. Por lo tanto, se ha producido un incremento acumulado del 11,7% en dicho periodo.

Asimismo, hay que anotar que, paralelamente, no se ha llevado a cabo la deseada implantación de coches eléctricos que facilite la eliminación de los coches convencionales dependientes de los combustibles fósiles. En 2019 el número total de coches eléctricos o híbridos (con motores eléctrico y de combustión interna) asciende a solo unos 2,8 millones de unidades, es decir, apenas el 1,15% del parque total de turismos de la UE-27.

Además, durante el periodo analizado (2012-2019) dicho crecimiento del parque de coches de pasajeros ha sido superior al experimentado por la población de la UE-27. Como se observa en el siguiente gráfico, si tomamos como año base 2012, en 2019 el parque de turismos presenta un valor índice de 111,7, que supera el 101,3 registrado por la población.

Como consecuencia, la ratio de número de coches de pasajeros por 1.000 habitantes ha aumentado desde 491 en 2012 a 541 en 2019.

En un análisis por países, en el año 2019 los países de la UE con mayor número de coches de pasajeros son Alemania (47,7 millones), Italia (39,5 mill.), Francia (32,4 mill.), España (24,6 mill.) y Polonia (24,4 mill.). Estos cinco países concentran, por tanto, el 70% del total de coches de la UE.

En un análisis temporal, durante el periodo 2012-2019 en todos los países de la UE se ha incrementado el parque automovilístico de turismos, a excepción de Lituania, donde se redujo un 14,5%. Asimismo, destacan los significativos incrementos de la motorización que han anotado en estos años Rumanía (53,8%), Estonia (32%), Eslovaquia (31,2%) y Polonia (30%).

En términos relativos, la ratio de número de coches de pasajeros por 1.000 habitantes revela diferencias entre países. Los mayores valores se alcanzan en Dinamarca (777 coches/1.000 habitantes), Luxemburgo (694), Italia (661), Chipre (654), Finlandia (643), Polonia (642), Malta (622) y Estonia (600). Por el contrario, los menores parques de coches de pasajeros por 1.000 habitantes se registran en Rumanía (356), Letonia (379), Hungría (390) y Bulgaria (404).

Para más información:

Eurostat

Comisión Europea: Libro Blanco del transporte, 2011

El parque de coches eléctricos en la Unión Europea (2013-2019)

_Z0B5517

Una de las principales fuentes de contaminación atmosférica y calentamiento global del planeta reside en el sector del transporte. Para hacer frente a este serio problema medioambiental y de salud la Unión Europea cuenta desde 2011 con la Hoja de ruta hacia un espacio único europeo de transporte: por una política de transportes competitiva y sostenible, conocido como Libro Blanco del transporte.

En su estrategia el Libro Blanco establece diez objetivos cuantificados para alcanzar “un sistema de transporte competitivo y sostenible”, entre los que se encuentra el siguiente:

“Reducir a la mitad el uso de automóviles de «propulsión convencional» en el transporte urbano para 2030; eliminarlos progresivamente en las ciudades para 2050; lograr que la logística urbana de los principales centros urbanos en 2030 esté fundamentalmente libre de emisiones de CO2”.

Además, se afirma que “el transporte individual ha de utilizarse preferentemente para los últimos kilómetros del viaje y realizarse con vehículos no contaminantes”.

En definitiva, la política europea de transporte aboga por la progresiva implantación de los vehículos eléctricos en detrimento de los automóviles de propulsión convencional. Sin embargo, los avances alcanzados hasta la fecha se presentan claramente escasos.

Según Eurostat, en 2019 se contabilizó en la UE-27 un total de 2,8 millones coches eléctricos e híbridos (con motores eléctrico y de combustión interna). Por tipos, este parque automovilístico presenta la siguiente distribución: el 21,8% pertenece a la categoría de vehículos eléctricos, un 60,5% corresponde a vehículos híbridos “tradicionales” y, finalmente, el 11,5%% de los coches son vehículos híbridos “enchufables”.

Desde una perspectiva temporal, se constata que el parque de coches eléctricos e híbridos ha seguido una senda creciente en la UE, desde los apenas 300.000 registrados en 2013 hasta los 2,8 millones de 2019.

G_UE_2013 Y 2019

Durante este periodo el crecimiento medio anual de coches eléctricos e híbridos ha sido superior al registrado por el parque total de coches de pasajeros, de modo que ha aumentado su porcentaje de participación. Sin embargo, hay que resaltar que el número de este tipo de coches “sostenibles o menos contaminantes” tan sólo representa un 1,15% del total de coches de pasajeros en 2019, un porcentaje ciertamente exiguo que contrasta con los objetivos marcados en el Libro Blanco.

En un análisis por países se detectan diferencias relevantes, si bien ningún país presenta porcentajes de participación de estos vehículos superiores al 5%.

En términos absolutos, en 2019 los mayores parques de coches eléctricos e híbridos se encuentran en Francia, Países Bajos, España, Italia y Suecia, que tienen entre 750.000 y 200.000 vehículos. Por el contrario, se registran los menores parques de coches de esta categoría en países como Croacia, Letonia y Eslovenia.

En términos relativos, los países que presentan las mayores participaciones de coches eléctricos e híbridos sobre el parque total de coches de pasajeros en 2019 son los siguientes: Países Bajos (4,6%), Suecia (4,3%), Finlandia (2,4%), Francia (2,3%) y Bélgica (2,1%).

G_V. e._países UE_2019

Para más información:

Eurostat

Comisión Europea: Libro Blanco del transporte, 2011

Electricidad y energías renovables en la Unión Europea (2004-2019)

_Z0B5530

Entre los objetivos principales de la política energética de la Unión Europea ha tomado especial protagonismo durante los últimos años el fomento del uso de las energías renovables. 

Como establece la Directiva (UE) 2018/2001 en su artículo 3.1, la Unión Europea tiene un compromiso vinculante que ha de cumplir a más tardar en 2030 en relación con la cuota general de energía procedente de fuentes renovables en el consumo final de energía:

“Los Estados miembros velarán conjuntamente por que la cuota de energía procedente de fuentes renovables sea de al menos el 32% del consumo final bruto de energía de la UE en 2030”.

Dicha cuota de energías renovables se calcula como la suma, por un lado, del consumo final bruto de electricidad generada por fuentes renovables y, por otro, del consumo final bruto de energía procedente de fuentes renovables en los sectores de calefacción y refrigeración y del transporte.

Por lo tanto, para facilitar el cumplimiento del objetivo del 32% la UE se ha propuesto, en el ámbito de la generación de electricidad, reducir el empleo de los combustibles fósiles (petróleo, gas natural…), responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera que provocan el calentamiento global del planeta, para ser sustituidos por fuentes energéticas renovables (solar, eólica, hidráulica…).

Los datos disponibles en Eurostat nos permiten evaluar la intensidad de los avances logrados en la introducción de las fuentes renovables en sector eléctrico durante los últimos quince años en la UE.

Según dicho organismo estadístico europeo, en el año 2004 el porcentaje de consumo final bruto de electricidad procedente de fuentes renovables en la UE-27 ascendía al 15,5%, porcentaje que ha ido aumentado paulatinamente en el transcurso de los años de forma ininterrumpida. En el año 2012  se logra que la cuarta parte de la electricidad consumida (el 25,1%) sea de origen renovable; en 2018, con un 32,2%, se llega a duplicar el porcentaje de 2004. 

G_EE.RR_Electricidad_UE_2004-2019

Finalmente, en el último año disponible de 2019 el porcentaje de la media de la UE-27 asciende a 34,1%, casi dos puntos porcentuales más que en el año anterior.

Por tipos de energías renovables, en 2019 el consumo bruto de electricidad con origen de energías renovables (electricidad verde) procedió principalmente de dos fuentes: energía hidráulica y energía eólica, aportando cada una de ellas un 35% del total. Seguidamente, la energía solar participa con el 13%; los biocombustibles sólidos, con el 8%, y otras energías renovables, con el 9% restante.

G_EE.RR. 2019_Electricidad_tipos

En un análisis por países, se observan diferentes notables, según los últimos datos de Eurostat.

En 2019 Austria, con el 75,1%, fue el país de la UE-27 con el mayor porcentaje de participación de energías renovables en el consumo final bruto de electricidad. Le siguen Suecia (71,2%), Dinamarca (65,4%), Portugal (53,8%) y Letonia (53,4%), todos ellos con porcentajes superiores al 50%.

A continuación, otros países que también superan la media de la Unión Europea (34,1%) son Croacia (49,8%), Rumanía (41,7%), Alemania (40,8%), Finlandia (38,1%), España (36,9%), Irlanda (36,5%) e Italia (35,0%).

G_EE.RR_Electricidad_Países_2019

En el otro extremo, los menores porcentajes de implantación de las energías renovables en el sector eléctrico correspondieron en 2019 a Malta (8,0%), Chipre (9,8%), Hungría (10,0%), Luxemburgo (10,9%), República Checa (14,0%) y Polonia (14,4%), con valores inferiores al 15%.

Para más información:

Eurostat

El transporte y las energías renovables en la Unión Europea (2004-2019)

_MG_2633

La Unión Europea estableció en la Comunicación de la Comisión, de 10 de enero de 2007 (“Programa de trabajo de la energía renovable – Las energías renovables en el siglo XXI: Construcción de un futuro más sostenible”) como objetivo para el sector del transporte que en 2020 el 10% de la energía consumida proceda de fuentes de energía renovables.

El propósito de la UE es, por tanto, potenciar que la energía consumida por el sector del transporte provenga de biocombustibles líquidos, hidrógeno y biometano, así como de energías como la eólica, solar o hidráulica, entre otras energías renovables, en lugar de los tradicionales combustibles fósiles.

Tras casi quince años de la aprobación de la Comunicación de la Comisión estamos en condiciones de conocer el grado de cumplimiento del objetivo asumido, atendiendo a los últimos datos disponibles elaborados por la Oficina Estadística de la UE (Eurostat).

Según dicho organismo estadístico europeo, en el año 2004 el porcentaje de energía consumida en el sector del transporte procedente de fuentes renovables en la UE-27 ascendía al 1,6%, porcentaje muy alejado del objetivo del 10% marcado para 2020.

Si analizamos el periodo 2004-2019, la participación de la cuota de energía renovable en el transporte ha tomado una senda ascendente año a año, con la excepción de 2011 cuando se redujo, hasta alcanzar en el último año de 2019 el 8,9%, esto es, 1,1 puntos porcentuales (p.p.) por debajo del objetivo marcado por la UE.

Teniendo en cuenta que durante el periodo analizado (2004-2019) la participación de las energías renovables en el sector del transporte ha aumentado a un ritmo de 0,6 p.p. al año, se vislumbra que, si finalmente los datos disponibles se confirman, difícilmente se logrará avanzar en 1,1 p.p. en solo un año para alcanzar el objetivo del 10% en 2020.

G_EERR Transporte UE27_2004_2019

Asimismo, en un análisis por países, se observan diferentes avances, según los datos disponibles de Eurostat. Hay que anotar que el compromiso general del 10% para 2020 es extensible a todos los países de la UE-27 por igual.

En 2019 Suecia, con el 30,3%, fue, con diferencia, el país de la UE-27 con el mayor porcentaje de participación de energía de fuentes renovables en el transporte sobre el consumo final bruto de energía. Le siguen, a distancia, Finlandia (21,3%), Países Bajos (12,5%), Austria (9,8%), Francia (9,2%), Portugal (9,1%) e Italia (9,0%). Todos estos países muestran porcentajes superiores a la media de la UE-27 (8,9%), si bien solo tres, Suecia, Finlandia, y Países Bajos, han alcanzado ya el objetivo del 10% programado para el año 2020, y Austria está muy cerca de alcanzarlo.

G_EERR Transporte_Países UE_2019

En el otro extremo, los menores porcentajes de implantación de las energías renovables en el transporte correspondieron en 2019 a Chipre (3,3%), Lituania (4,0%), Grecia (4,0%),  Letonia (5,1%) y Estonia (5,1%).

La mayoría de los países, un total de 17, presentan porcentajes que los alejan en 2 p.p. o más del objetivo a alcanzar en el siguiente año 2020.

Para más información:

Eurostat

Evolución del parque de coches eléctricos en la Unión Europea

_Z0B7839

Una de las principales fuentes de contaminación atmosférica y calentamiento global del planeta se encuentra en el sector del transporte. Para hacer frente a este serio problema medioambiental y de salud la Unión Europea cuenta desde 2011 con la Hoja de ruta hacia un espacio único europeo de transporte: por una política de transportes competitiva y sostenible, conocido como Libro Blanco del transporte.

Como expresa este documento estratégico, es clave afrontar la gran dependencia actual del petróleo y sus derivados en el sector del transporte y transitar hacia una economía descarbonizada. Se hace necesario fomentar la movilidad sostenible, como ir a pie o en bicicleta, además de dar un mayor impulso al transporte público no contaminante. Asimismo, por lo que se refiere al uso de vehículos de combustión interna, como son los coches convencionales, el Libro Blanco expresa lo siguiente:

“La eliminación progresiva de los vehículos de «propulsión convencional» en el entorno urbano es una contribución fundamental a una reducción significativa de la dependencia del petróleo, las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación atmosférica local y la contaminación acústica”.

En su estrategia el Libro Blanco establece diez objetivos cuantificados para alcanzar “un sistema de transporte competitivo y sostenible”, entre los que se encuentra el siguiente:

“Reducir a la mitad el uso de automóviles de «propulsión convencional» en el transporte urbano para 2030; eliminarlos progresivamente en las ciudades para 2050; lograr que la logística urbana de los principales centros urbanos en 2030 esté fundamentalmente libre de emisiones de CO2”.

En 2017 el parque de coches registrados en la UE-28 asciende a un total de 262 millones de vehículos. De ellos unos 2 millones son coches eléctricos o híbridos (con motores eléctrico y de combustión interna), cuya distribución por tipos es la siguiente: el 14% pertenece a la categoría de vehículos eléctricos, un 79% a la de vehículos híbridos “tradicionales” y, finalmente, el 7% de los coches son vehículos híbridos “enchufables”.

En términos de participación, el número de eléctricos o híbridos (con motores eléctrico y de combustión interna) tan sólo representa un 0,8% del total de coches registrados en 2017, un porcentaje ciertamente escaso dados los importantes retos medioambientales que tiene Europa ante sí y el conjunto del planeta.

Desde una perspectiva temporal, los mayores avances en este ámbito de la movilidad se han observado durante la última década. Según los datos disponibles en Eurostat, el número total de coches registrados en la UE-28, que no ha parado de crecer, ha experimentado un crecimiento del 6,9% durante el periodo 2012-2017, al pasar de 244,8 millones a 261,7 millones de vehículos. Paralelamente, el número de coches eléctricos e híbridos ha registrado un incremento muy superior, al multiplicarse por 19 el parque  de vehículos de esta categoría, esto es, desde unos 107.000 a unos 2 millones de vehículos entre 2012 y 2017.

Como consecuencia, la participación de los coches eléctricos e híbridos sobre el total de coches registrados en la UE-28 ha aumentado desde el 0,04% al 0,8% entre 2012 y 2017.

En un análisis por países se detectan diferencias relevantes. En términos absolutos, en 2017 los mayores parques de coches eléctricos e híbridos se encuentran en Reino Unido, Francia, Polonia, España, Italia y Suecia, que tienen entre 100.000 y 500.000 vehículos. Por el contrario, se registran las menores presencias de coches de esta categoría en países como Croacia, República Checa y Letonia.

En términos relativos, los países que presentan las mayores participaciones de coches eléctricos e híbridos sobre el parque total de coches en 2017 son los siguientes: Suecia (2,4%), Polonia (1,9%), Reino Unido (1,5%), Francia (1,4%), Bélgica (1,2%), Luxemburgo (1,0%) y Finlandia (1,0%), como se muestra en el siguiente gráfico:

Gráfico_coches eléctricos_países_2017

Para más información:

Eurostat

Comisión Europea: Libro Blanco del transporte, 2011

El transporte y las energías renovables en la Unión Europea

_Z0B9749

La Unión Europea a través de la Comunicación de la Comisión, de 10 de enero de 2007, “Programa de trabajo de la energía renovable – Las energías renovables en el siglo XXI: Construcción de un futuro más sostenible” estableció como objetivo para el sector del transporte que en 2020 el 10% de la energía consumida proceda de fuentes de energía renovables (biocarburantes, hidrógeno, biometano…). Dicho compromiso del 10% es extensible a todos los países de la UE-28 por igual.

Más de diez años después de aprobarse la Comunicación de la Comisión estamos en condiciones de analizar los posibles avances y el grado de cumplimiento del objetivo asumido.

De acuerdo con los datos disponibles elaborados por Eurostat, en la UE-28 el porcentaje de energía consumida en el transporte procedente de fuentes renovables ascendía en 2007 al 3,1%. Tres años antes, en 2004, era apenas del 1,4%.

Si analizamos el periodo 2004-2017, dicha participación de la cuota de energía renovable en el transporte ha tomado una senda ascendente año a año, con la excepción de 2011 cuando se redujo, hasta alcanzar en 2017 el 7,6%, esto es, más del doble que en 2007 (3,1%). No obstante, con el horizonte puesto en 2020 aún queda un importante camino por recorrer para cumplir con el objetivo del 10% marcado.

G. final_UE28_2004-2017

Si realizamos un análisis por países, se observan diferentes avances, según los últimos datos disponibles de Eurostat.

En 2017 Suecia, con el 38,6%, fue, con diferencia, el país de la UE-28 con el mayor porcentaje de participación de energía de fuentes renovables en el transporte sobre el consumo final bruto de energía. Le siguen, a distancia, Finlandia (18,8%), Austria (9,7%), Francia (9,1%) y Portugal (7,9%). Todos estos países muestran porcentajes superiores a la media de la UE-28 (7,6%), si bien sólo dos, Suecia y Finlandia, han alcanzado ya el objetivo del 10% programado para el año 2020, y otros dos, Austria y Francia, están cerca de alcanzarlo.

G. final_Países UE28_2017

En el otro extremo, los menores porcentajes de implantación de las energías renovables en el transporte correspondieron a Estonia (0,4%), Croacia (1,2%), Letonia (2,5%), Chipre (2,6%) y Eslovenia (2,7%).

La mayoría de los países, un total de 17, presentan porcentajes de entre el 5% y el 8%.

Entre 2004 y 2017 la participación de la energía de fuentes renovables en el transporte se incrementó en todos los países. Los mayores avances se han dado en Suecia (32,3 puntos porcentuales más), Finlandia (17,8 p.p.) y Francia (7,7 p.p).

Para más información:

Eurostat