La Carta de la Tierra y la integridad ecológica

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La Carta de la Tierra, aprobada hace dos décadas en la sede de la UNESCO en París, sigue siendo un documento imprescindible como guía para la acción hacia la sosteniblidad del planeta.

Con el firme propósito de que el planeta Tierra sea verdaderamente nuestro hogar, la Carta de la Tierra propone cuatro ámbitos de actuación, desarrollados a través de 16 principios. Uno de esos ámbitos es la integridad ecológica, que queda desarrollada en los principios 5 a 8.

A continuación se presentan las principales medidas que pueden extraerse de los cuatro principios de la Carta de la Tierra que defienden la integridad ecológica del planeta. 

Proteger y restaurar la integridad de los sistemas ecológicos de la Tierra, con especial preocupación por la diversidad biológica y los procesos naturales que sustentan la vida (Principio 5).

  • Adoptar planes de desarrollo sostenible y regulaciones, que incluyan la conservación y la rehabilitación ambientales.
  • Preservar las reservas naturales terrestres y marinas, para mantener la biodiversidad y la herencia natural.
  • Recuperar especies y ecosistemas que se encuentren en peligro.
  • Controlar los organismos exógenos o genéticamente modificados que sean dañinos.
  • Gestionar de forma sostenible los recursos naturales renovables (agua, tierra, bosques, vida marina).
  • Gestionar de forma sostenible los recursos no renovables (minerales, combustibles fósiles) para evitar su agotamiento y daños ambientales.

Evitar dañar como el mejor método de protección ambiental y cuando el conocimiento sea limitado, proceder con precaución (Principio 6).

  • Evitar toda posibilidad de daños ambientales graves o irreversibles.
  • Hacer que los responsables asuman las consecuencias de reparar el daño ambiental que han causado.
  • Considerar en la toma de decisiones las consecuencias acumulativas, a largo plazo, indirectas, de larga distancia y globales de las actividades humanas.
  • Prevenir cualquier tipo de contaminación medioambiental.
  • Evitar actividades militares dañinas para el medio ambiente.

Adoptar patrones de producción, consumo y reproducción que salvaguarden las capacidades regenerativas de la Tierra, los derechos humanos y el bienestar comunitario (Principio 7).

  • Gestionar los residuos procedentes de los sistemas de producción y consumo siguiendo el principio de las 3R: reducir, reutilizar y reciclar.
  • Realizar un uso eficiente de la energía y aumentar la participación de las energías renovables (solar, eólica…).
  • Promover las tecnologías ambientalmente sanas.
  • Incluir los costes  ambientales y sociales de los bienes y servicios en su precio de venta y presentarlos con indicativos de sostenibilidad para informar al consumidor.
  • Garantizar el acceso universal a la salud.
  • Adoptar formas de vivir basadas en la calidad de vida y en la suficiencia material.

Impulsar el estudio de la sostenibilidad ecológica y promover el intercambio abierto y la extensa aplicación del conocimiento adquirido (Principio 8).

  • Apoyar la cooperación internacional científica y técnica sobre sostenibilidad.
  • Preservar el conocimiento y la sabiduría tradicionales en las culturas que contribuyen a la protección ambiental y al bienestar humano.
  • Asegurar que la información de vital importancia para la salud humana y la protección ambiental esté disponible en la población.

Para leer más:

Carta de la Tierra

Los 16 principios de la Carta de la Tierra: asignatura pendiente

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Han transcurrido dos décadas desde que en marzo de 2000 fuera aprobada en la sede de la UNESCO en París la Carta de la Tierra. Es un documento, tan imprescindible como poco conocido, que está lleno de principios orientadores para la vida en armonía dentro de nuestro hogar común, el planeta Tierra.

En su preámbulo la Carta de la Tierra proclama que vivimos en un mundo cada vez más interdependiente y frágil, lo que comporta grandes riesgos y promesas. Nos recuerda, asimismo, que somos una sola familia humana con un destino común. Tenemos el deber de “unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura en paz”.

El contenido de la Carta de la Tierra abarca cuatro ámbitos de actuación: I) respeto y cuidado de la comunidad de la vida, II) integridad ecológica, III) justicia social y económica y IV) democracia, no violencia y paz. Estos cuatro ámbitos se desarrollan a través de la defensa de 16 principios básicos, que son los siguientes:

I. Respeto y cuidado de la comunidad de la vida

1. Respetar la Tierra y la vida en toda su diversidad.

2. Cuidar la comunidad de la vida con entendimiento, compasión y amor.

3. Construir sociedades democráticas que sean justas, participativas, sostenibles y pacíficas.

4. Asegurar que los frutos y la belleza de la Tierra se preserven para las generaciones presentes y futuras.

II. Integridad ecológica

5. Proteger y restaurar la integridad de los sistemas ecológicos de la Tierra, con especial preocupación por la diversidad biológica y los procesos naturales que sustentan la vida.

6. Evitar dañar como el mejor método de protección ambiental y, cuando el conocimiento sea limitado, proceder con precaución.

7. Adoptar patrones de producción, consumo y reproducción que salvaguarden las capacidades regenerativas de la Tierra, los derechos humanos y el bienestar comunitario.

8. Impulsar el estudio de la sostenibilidad ecológica y promover el intercambio abierto y la extensa aplicación del conocimiento adquirido.

III. Justicia social y económica

9. Erradicar la pobreza como un imperativo ético, social y ambiental.

10. Asegurar que las actividades e instituciones económicas, a todo nivel, promuevan el desarrollo humano de forma equitativa y sostenible.

11. Afirmar la igualdad y equidad de género como prerrequisitos para el desarrollo sostenible y asegurar el acceso universal a la educación, el cuidado de la salud y la oportunidad económica.

12. Defender el derecho de todos, sin discriminación, a un entorno natural y social que apoye la dignidad humana, la salud física y el bienestar espiritual, con especial atención a los derechos de los pueblos indígenas y las minorías.

IV. Democracia, no violencia y paz

13. Fortalecer las instituciones democráticas en todos los niveles y brindar transparencia y rendimiento de cuentas en la gobernabilidad, participación inclusiva en la toma de decisiones y acceso a la justicia.

14. Integrar en la educación formal y en el aprendizaje a lo largo de la vida, las habilidades, el conocimiento y los valores necesarios para un modo de vida sostenible.

15. Tratar a todos los seres vivientes con respeto y consideración.

16. Promover una cultura de tolerancia, no violencia y paz.

En suma, la Carta de la Tierra es un llamamiento a la transformación de la sociedad para hacerla más justa, pacífica y sostenible.

Para leer más:

Carta de la Tierra

La Carta Mundial del Turismo Sostenible de 2015 (ST+20)

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En 2015 la Carta Mundial del Turismo Sostenible (ST+20), adoptada en Vitoria-Gasteiz (España), viene a recordar y reiterar, veinte años después, la validez de los principios expresados en la Carta Mundial del Turismo Sostenible de 1995.

Como expresa en sus párrafos preliminares, el desarrollo turístico provoca determinados efectos negativos, relacionados con la destrucción de los recursos naturales y culturales, los desequilibrios y desigualdades sociales, y la corrupción y el soborno en todas sus formas.

Ante estas preocupaciones el turismo, entre otras funciones:

  • Ha de asegurar la protección y la integridad de nuestro patrimonio común, material e inmaterial.
  • Debe ser compatible con la conservación de la naturaleza y de la biodiversidad.
  • Debe reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, para responder de forma activa y urgente al cambio climático.
  • Puede contribuir a luchar contra la pobreza, proteger la naturaleza y el medio ambiente, y promover el desarrollo sostenible, dado que se trata de una actividad transversal.
  • Debe asegurar la implantación de patrones de consumo y producción sostenibles a lo largo de toda la cadena de servicios y actividades.
  • Es un sector económico prometedor de desarrollo, especialmente para los países en desarrollo, y clave para apoyar la transición hacia economías verdes.
  • Debe adoptar tecnologías y modos de gestión que procuren la eficiencia en el uso de los recursos, en particular agua y energía.
  • Debe evitar la generación de residuos y la contaminación.
  • Debe aprovechar las TICs para construir un turismo inteligente, responsable y creativo.

De forma complementaria, la Carta (ST+20) establece una serie de llamamientos a la acción de todos los agentes implicados en el desarrollo turístico:

  • Los gobiernos y organizaciones internacionales.
  • Los destinos y comunidades locales.
  • La industria del turismo.
  • Los consumidores.
  • Los investigadores, desarrolladores y formadores.
  • Las Redes y ONGs.

Así, por ejemplo, entre todos los llamamientos expresados en ST+20, podemos destacar los siguientes:

A los gobiernos y organizaciones internacionales.

“Integrar la sostenibilidad en las políticas, estrategias, operaciones y planes de turismo nacionales, regionales e internacionales, cumpliendo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas”.

A los destinos y comunidades locales:

“Considerar la capacidad de carga de los destinos, no sólo en el caso de los sitios naturales, sino también en las zonas urbanas, especialmente cuando la calidad de vida de los residentes puede verse comprometida”.

A la industria del turismo:

“Contribuir a la creación, desarrollo e implantación de productos y servicios turísticos sostenibles que fomenten el uso respetuoso del patrimonio natural y cultural, y que transmitan los valores del destino y su identidad a través de la experiencia turística”.

A los consumidores:

“Escoger los productos y servicios más sostenibles frente a las otras opciones menos sostenibles”.

 

Para más información:

Carta Mundial del Turismo Sostenible (ST+20)