El parque de coches eléctricos en la Unión Europea (2013-2025)

Una de las principales fuentes de contaminación atmosférica y calentamiento global del planeta reside en el sector del transporte. Para hacer frente a este serio problema medioambiental y de salud la Unión Europea cuenta desde 2011 con la Hoja de ruta hacia un espacio único europeo de transporte: por una política de transportes competitiva y sostenible, conocido como Libro Blanco del Transporte.

En su estrategia el Libro Blanco establece diez objetivos cuantificados para alcanzar «un sistema de transporte competitivo y sostenible», entre los que se encuentra el siguiente:

«Reducir a la mitad el uso de automóviles de «propulsión convencional» en el transporte urbano para 2030; eliminarlos progresivamente en las ciudades para 2050; lograr que la logística urbana de los principales centros urbanos en 2030 esté fundamentalmente libre de emisiones de CO2″.

Posteriormente, en diciembre de 2019 la Comisión Europea puso en marcha el Pacto Verde Europeo, un ambicioso proyecto que pretende alcanzar la neutralidad climática en la Unión antes del año 2050. Ello exige un amplio paquete de medidas que deben adoptar los Estados miembros, entre ellas las que afectan al sector de transporte. En este ámbito, la Estrategia de movilidad urbana y sostenible (2020) establece entre sus objetivos que “de aquí a 2030 al menos treinta millones de vehículos de emisión cero circularán por las carreteras europeas”. Además, para 2050 el objetivo marcado se eleva para perseguir que “prácticamente todos los automóviles, furgonetas, autobuses y los nuevos vehículos pesados serán de emisión cero”.

De esta forma la política común de transportes aboga por la progresiva implantación de los vehículos eléctricos en detrimento de los automóviles de propulsión convencional.

Según Eurostat, en el año 2013 el parque de coches eléctricos registrados en la Unión Europea ascendía a apenas 50.278. Desde entonces este tipo de vehículos ha seguido una tendencia de continuo crecimiento hasta alcanzar los casi 7,6 millones coches eléctricos de pasajeros en 2025, como puede observarse en el siguiente gráfico.

Sin embargo, los avances alcanzados hasta la fecha continúan siendo claramente insuficientes para cumplir con los objetivos de movilidad sostenible marcados por la Comisión Europea.

Durante este periodo 2013-2025 el crecimiento medio anual de coches eléctricos ha sido superior al registrado por el parque total de coches de pasajeros, de modo que ha aumentado su porcentaje de participación. Sin embargo, hay que resaltar que el número de este tipo de coches tan sólo representa un 2,9% del total de coches de pasajeros en 2025. Dicho porcentaje ascendería al 4,8% si incluimos además de los coches eléctricos los coches híbridos (que también emplean combustibles fósiles).

En un análisis por países se detectan diferencias relevantes respecto a la implantación de coches eléctricos, existiendo un solo Estado miembro de la UE que registra un porcentaje de participación de estos vehículos superior al 10%.

En términos absolutos, en 2025 los mayores parques de coches eléctricos se encuentran en Alemania (2,03 millones de vehículos) y Francia (1,54 millones), que concentran entre ambos el 47% del parque total de estos vehículos de la Unión. Por el contrario, se registran los menores parques de coches eléctricos en países como Chipre, Malta, Estonia, Croacia, Letonia y Eslovaquia.

En términos relativos, el país de la UE que presenta la mayor ratio de vehículos eléctricos sobre el parque nacional total de coches de pasajeros en 2025 es Dinamarca, con un porcentaje del 17,9%. Le siguen, a continuación, Luxemburgo (8,7%), Suecia (8,6%), Países Bajos (7,2%) y Bélgica (6,4%), con porcentajes que superan el 5%.

Para más información:

Eurostat

Comisión Europea: Libro Blanco del transporte, 2011.

Comisión Europea: Estrategia de movilidad sostenible e inteligente: encauzar el transporte europeo de cara al futuro, 2020.

El bienestar sostenible de los países según el Índice del Planeta Feliz (2026)

Costa Rica.

En la agenda de la mayoría de los gobiernos persiste el paradigma del crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) como objetivo último para procurar el progreso de la sociedad.

Sin embargo, también existen otros enfoques que van más allá del crecimiento, en tanto que tratan de dar respuesta a las carencias de las que adolece el PIB del pensamiento económico hegemónico que no garantiza una vida mejor para todos, no refleja las desigualdades materiales, no valora elementos importantes del bienestar de las personas (relaciones sociales, salud, tiempo de ocio, etc.), al mismo tiempo que ignora los límites físicos del planeta Tierra.

El Índice del Planeta Feliz (IPF) se presenta, así, como un indicador más completo que persigue apoyar un cambio de paradigma en la forma de entender el “progreso”. Su propósito es evaluar el nivel de bienestar sostenible global de los países del mundo. En otras palabras, con el IPF los países han de ser capaces de responder mejor a la pregunta de si es posible vivir una buena vida sin necesidad de deteriorar el planeta.

De acuerdo con la metodología de última edición del Índice del Planeta Feliz de 2026, publicada por Hot or Cool Institute, (IPF) se construye a partir de la combinación de tres componentes básicos que permiten conocer en qué medida los ciudadanos de los países del mundo están llevando una vida feliz, larga y sostenible. Son los siguientes:

Bienestar subjetivo. El grado de satisfacción que declaran sentir los ciudadanos con su vida. Toma un valor entre 0 y 10 de acuerdo con la Encuesta Mundial Gallup.

Esperanza de vida. El número de años que en promedio se espera que vivan las personas de cada país. Su fuente es el Portal de Datos de la División de Población de la ONU.

Huella ecológica. La variable empleada es la huella ecológica nacional per cápita, que trata de medir el impacto medio que cada ciudadano produce sobre el medio ambiente. Se expresa en hectáreas globales por persona. Su fuente estadística principal es Ecological Footprint Initiative de la Universidad de York.

Por consiguiente, tenderán a tener los IPF más altos aquellos países en los que sus ciudadanos declaran tener un elevado grado de bienestar, en los que la esperanza de vida es mayor y en donde la huella ecológica por habitante es inferior.

Los resultados publicados en el informe de julio 2026, con datos relativos hasta el año 2025, evalúan la situación de un total de 134 países del mundo. Y se viene a concluir, como en ediciones anteriores, que ningún país ha alcanzado el bienestar sostenible, esto es, una alta esperanza de vida y un alto bienestar subjetivo dentro de los límites ambientales del planeta, detectándose una significativa diferencia entre el país con el IPF más alto (68,3) y el de IPF más bajo (34,2). Ello no impide destacar que sigue siendo posible disfrutar de un alto bienestar humano junto con una huella ecológica que tienda a moderarse, como lo demuestra el valor del IPH de algunos países del mundo.

En un análisis por países, un año más, en la primera posición se sitúa Costa Rica. Con un valor del IPF de 68,3, que aumenta respecto a los resultados obtenidos en ediciones anteriores, este país centroamericano consolida su destacado puesto que ya mostraba hace diez años, a pesar de ostentar un PIB per cápita inferior a la media. Ello viene explicado por el hecho de que Costa Rica presenta unos buenos resultados, especialmente, en la variable grado de satisfacción con la vida (el tercero más alto a nivel mundial), y también en esperanza de vida (superando claramente la media mundial) y en huella ecológica (inferior al promedio del planeta).

Tras Costa Rica se encuentran, a distancia, los siguientes países con mayor Índice del Planeta Feliz: Guatemala, Tayikistán, España, Colombia, Suiza, Ecuador, Nicaragua, México, Brasil y Filipinas.  

En el otro extremo, Mongolia es el país con menor valor del IPF (34,2) de los 134 países del planeta evaluados en 2026. En este caso, se trata de un país de bajo nivel de PIB per capita que, a pesar de presentar un nivel de bienestar subjetivo superior a la media mundial, ostenta una esperanza de vida ligeramente inferior al promedio y una huella ecológica que se distancia del valor medio mundial. En una comparativa con el precedente informe del IPF (edición de 2021), Mongolia reemplaza a Catar en dicha posición, país este último de alto PIB per cápita que no ha entrado en la evaluación de la presente edición de 2026.

Tras Mongolia, les siguen, a continuación, los siguientes países con los menores valores del índice IPF: Zimbabue, Sierra Leona, Chad, Botsuana, Luxemburgo, Guinea, Singapur, Lesoto, Esuatini y Liberia.

Es de destacar, asimismo, que países llamados desarrollados, con altos niveles de PIB per cápita, como Luxemburgo (puesto 129 en el IPF), Singapur (127), Estados Unidos (105) o Emiratos Árabes (111) se encuentren muy alejados de las primeras posiciones del Índice del Planeta Feliz. Los cuatro son ejemplos de naciones que presentan valores muy desfavorables del componente de huella ecológica, llegando incluso a más que triplicar el valor promedio a nivel mundial.

Para más información:

happyplanetindex.org

Evaluando el objetivo de Acción por el clima (ODS13) en 2026

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS13 (Acción por el clima), que queda definido en los siguientes términos:

«Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos, reconociendo que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático es el principal foro intergubernamental internacional para negociar la respuesta mundial al cambio climático»

Este objetivo compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes que están recogidas en la Agenda 2030:

  • Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales.
  • Incorporar medidas relativas al cambio climático en las políticas, estrategias y planes nacionales.
  • Mejorar la educación, la sensibilización y la capacidad humana e institucional respecto a la mitigación del cambio climático, la adaptación a él, la reducción de sus efectos y la alerta temprana.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) ha venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2016. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

La edición del Informe de Desarrollo Sostenible 2026 de SDSN nos revela de forma aproximada cuál es la situación más actual del cumplimiento del objetivo de Acción por el clima, país por país, y en qué grado se va alcanzando ante el horizonte temporal fijado para 2030.

En el caso del ODS13 se ha construido un índice sintético a partir de los tres indicadores siguientes que están disponibles para un total de 169 países:

  • Emisiones de CO2 de la combustión de combustibles fósiles y producción de cemento (t CO2/cápita).
  • Emisiones de gases de efecto invernadero incorporadas en las importaciones de bienes y servicios (t CO2/cápita).
  • Emisiones de CO2 incorporadas en las exportaciones de combustibles fósiles (t/capita).

Analizando los datos aportados en el Informe de 2026, se concluye, en primer lugar, que el índice del ODS13 del mundo toma un valor de 88,1, cifra que se sitúa 19,1 puntos por encima del valor medio correspondiente a los 17 ODS en dicho año.  A pesar de esta mejor posición relativa, un año más el Panel de control de los ODS pone de manifiesto que el objetivo de Acción por el clima de la Agenda 2030 continúa teniendo que afrontar retos significativos y permanece con su tendencia de estancamiento o tasas de crecimientos muy por debajo de las necesarias para lograr su total cumplimiento en 2030.

Asimismo, cabe destacar, como se puso de manifiesto en Informes anteriores, que persiste la correlación inversa entre el nivel de desarrollo (medido tanto en rentaper cápita como de acuerdo con el índice de los 17 ODS) y el grado de cumplimiento del ODS13. En otras palabras, son los países de renta alta y con mayor IDS general los que menos están cumpliendo con el objetivo de Acción por el clima. Por el contrario, los países “menos desarrollados” son los que presentan mejor valoración en el objetivo de Acción por el clima (ODS13) de la Agenda 2030.

Se constata que los países “más desarrollados” o de alta renta per cápita, con sus altos niveles de producción y consumo en gran medida insostenibles, son los que generan los mayores impactos medioambientales negativos fuera de sus fronteras a través del comercio internacional, que terminan afectando a otros países y al planeta en su conjunto.

En un análisis más detallado por países, los resultados obtenidos para el ODS13 (Acción por el clima) muestran que, de los 169 países para los que se dispone de datos, el mejor situado en el cumplimiento de dicho objetivo es Burundi (99,7). Les siguen, a continuación, muy próximos, Guinea-Bisáu (99,6), República Centroafricana (99,5), Liberia (99,4), Madagascar (99,4), Etiopía (99,4), República Democrática del Congo (99,4), Eritrea (94,4), Sierra Leona (99,3), Níger (99,2), Malaui (99,2) y Chad (99,2). Son todos ellos países del continente africano que poseen bajos niveles de renta.

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al cumplimiento del objetivo de Acción por el clima corresponde, un año más, a Catar (2,6).  Le siguen Emiratos Árabes (10,3), Brunéi (13,9), Kuwait (16,7), Baréin (19,4), Australia (28,9), Arabia Saudita (33,6), Omán (33,6), Noruega (37,1) y Trinidad y Tobago (38,1). Son países que, en su gran mayoría, destacan por disfrutar de altos niveles de renta.

Centrándonos en cuatro países que sobresalen por su peso económico y/o demográfico, el Informe de 2026 nos revela que respecto al índice del ODS13 Estados Unidos ocupa la posición 153 en el ranking mundial de 169 países evaluados. Dicha posición es mejorada por Federación Rusa (145), China (116) y la India (54). Los cuatro países han empeorado su posición relativa en el ODS13 respecto al año anterior.

Finalmente, es significativo señalar que las diferencias entre países continúan mostrándose particularmente importantes en el ODS13, cifrándose una distancia de 97,1 puntos entre el país mejor situados (Burundi) y el peor (Catar). Dicha brecha es muy superior a la que existe con el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 47,5 puntos.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2026.

Evaluando la sostenibilidad de las ciudades (ODS11) en 2026

En 2015 las Naciones Unidas puso en marcha un ambicioso proyecto de alcance mundial: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Este documento establece compromisos que se concretan en un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que abordan las tres dimensiones del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS11 dedicado a Ciudades y comunidades sostenibles.

En la Agenda 2030 el ODS11 queda definido en los siguientes términos:

«Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles»

La consecución del ODS11 compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes:

  • Asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y mejorar los barrios marginales.
  • Proporcionar acceso a sistemas de transporte seguros, accesibles y sostenibles para todos y mejorar la seguridad vial, en particular mediante la ampliación del transporte público.
  • Aumentar la urbanización inclusiva y sostenible.
  • Redoblar los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural.
  • Reducir significativamente el número de muertes causadas por los desastres.
  • Reducir el impacto ambiental negativo per cápita de las ciudades, con especial atención a la calidad del aire y la gestión de los residuos.
  • Proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países del mundo respecto a los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) ha venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2016. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

La edición del Informe de Desarrollo Sostenible 2026 de SDSN nos revela de forma aproximada cuál es la situación más actual del cumplimiento del objetivo de Ciudades y comunidades sostenibles, país por país, y en qué grado se va alcanzando ante el horizonte temporal fijado para 2030.

En el caso del ODS11 se ha construido un índice sintético a partir de los cuatro indicadores siguientes, que están disponibles para un total de 169 países:

  • Porcentaje de población urbana que vive en barrios marginales.
  • Concentración media anual de partículas (PM2.5).
  • Porcentaje de población urbana con acceso a fuentes de agua potable mejoradas, canalizadas.
  • Porcentaje de población con acceso adecuado al transporte público en las ciudades.

Analizados los datos que acompañan al Informe de 2026, es destacable, en primer lugar, que el índice del ODS11 del mundo toma un valor de 66,4, cifra inferior a la puntuación media correspondiente a los 17 ODS en dicho año (69,0). Además, este Objetivo de Ciudades y comunidades sostenibles presenta en la actualidad poca probabilidad de llegar a cumplirse en el horizonte de la Agenda 2030, junto con otros tres Objetivos también preocupantes -Vida submarina (ODS14), Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16).

Asimismo, de acuerdo con el Panel de control de los ODS, el Objetivo ODS11 de Ciudades y comunidades sostenibles, mostrado en color rojo, presenta en la actualidad grandes desafíos, marcando, además, una tendencia de estancamiento que aleja la posibilidad de lograr su total cumplimiento en 2030.

En un análisis por países, los resultados obtenidos correspondientes al ODS11 concluyen que de los 169 países evaluados en 2026 el mejor situado es Estonia que, con una puntuación de 99,9, presenta el mayor valor del índice, es decir, prácticamente el máximo cumplimiento del ODS11 de la Agenda 2030. Le siguen, a continuación, también con altas puntuaciones, Bahamas (99,4), Suiza (99,3), Noruega (99,0), Luxemburgo (99,0), Austria (98,8), Finlandia (98,7), Francia (98,3), Reino Unido (98,3), Nueva Zelanda (98,3) y España (98,2), principalmente.

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al grado de sostenibilidad de las ciudades y comunidades recae este año sobre Sudán del Sur (27,4), que retrocede respecto a la edición del pasado año del Informe. Les siguen, también con muy bajas puntuaciones, inferiores a 40, los siguientes países en su mayoría también del continente africano: Chad (28,3), Liberia (30,4), Nigeria (30,9), República Centroafricana (32,7), Bangladés (33,3), Haití (39,1), República Democrática del Congo (39,7) y Afganistán (39,8).

Para todos ellos, de acuerdo con el Panel de control de los ODS, el ODS11 permanece «en rojo», es decir, persisten grandes desafíos para su cumplimiento de aquí a 2030.

Por su especial importancia económica y/o demográfica, cabe mencionar, en particular, a cuatro países: Federación Rusa que ocupa la posición 33 en el ranking mundial del índice del ODS11, Estados Unidos (50), China (86) y la India (128). Todos han mejorado su posición, excepto la India que ha perdido dos puestos, respecto al año anterior.

Finalmente, hay que destacar que las diferencias entre países continúan siendo especialmente importantes en el ODS11, cifrándose una distancia de 72,6 puntos entre los países mejor y peor situados. Dicha brecha, que aumenta respecto al año anterior, es muy superior a la que existe si utilizamos el índice general de los 17 ODS, para el que dicha distancia entre países se cuantifica en 47,5 puntos.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2026.

Evaluando el objetivo energético (ODS7) en 2026

Islandia

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS7 (Energía asequible y no contaminante), que queda definido en los siguientes términos:

«Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos«

Este objetivo compromete a los países del planeta a adoptar medidas para de aquí a 2030:

  • Garantizar el acceso universal a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos.
  • Aumentar considerablemente la proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes energéticas.
  • Duplicar la tasa mundial de mejora de la eficiencia energética.
  • Aumentar la cooperación internacional para facilitar el acceso a la investigación y la tecnología relativas a la energía limpia, incluidas las fuentes renovables, la eficiencia energética y las tecnologías avanzadas y menos contaminantes de combustibles fósiles, y promover la inversión en infraestructura energética y tecnologías limpias.
  • Ampliar la infraestructura y mejorar la tecnología para prestar servicios energéticos modernos y sostenibles para todos en los países en desarrollo.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) ha venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2016. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

La edición del Informe de Desarrollo Sostenible 2026 de SDSN nos revela de forma aproximada cuál es la situación más actual del cumplimiento del objetivo de Energía asequible y no contaminante, país por país, y en qué grado se va alcanzando ante el horizonte temporal fijado para 2030.

En el caso del ODS7 se ha construido un índice sintético a partir de los cuatro indicadores siguientes, que están disponibles para un total de 169 países:

  • Porcentaje de población que tiene acceso a electricidad.
  • Porcentaje de población que utiliza para cocinar combustibles y tecnologías limpios.
  • Emisiones de CO2 de la quema de combustibles fósiles para electricidad y calefacción por producción total de electricidad (MtCO2/TWh).
  • Participación de las energías renovables en consumo total de energía final (%).

En términos generales, según los datos del Informe de 2026, el índice del ODS7 del mundo toma un valor de 64,2, cifra que sigue situándose por debajo de la puntuación media (69,0) correspondiente a los 17 ODS en dicho año.

De acuerdo con el Panel de control de los ODS, el objetivo energético de la Agenda 2030 presenta en la actualidad retos significativos (color naranja), registrando una moderada tasa de crecimiento que es aún insuficiente para lograr su total cumplimiento en 2030.

En un análisis por países los resultados obtenidos para el ODS7 (Energía asequible y no contaminante) muestran que de los 169 países para los que se dispone de datos, los mejor situados en el cumplimiento de dicho objetivo son Islandia (99,2), Suecia (99,1) y Noruega (99,0%). Les siguen, a continuación, Finlandia (95,8), Uruguay (95,8), Letonia (91,7), Brasil (91,5), Albania (88,8), Dinamarca (88,8) y Austria (88,0). Estos países, a excepción de Letonia, se encuentran en la senda de cumplir completamente con este objetivo energético de la Agenda 2030 sin necesidad hasta el momento de afrontar mayores retos.

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al cumplimiento del objetivo energético la presenta un amplio grupo de países pertenecientes al continente africano que cuentan con bajos niveles de renta per cápita, como son Chad (2,8), Sudán del Sur (12,3), Níger (14,9), República Centroafricana (16,6), Guinea-Bisáu (17,1), Benín (17,3), Burundi (17,9) y Sierra Leona (18,0).  Para todos ellos siguen existiendo grandes desafíos para alcanzar las metas energéticas del ODS7 de aquí a 2030.

Si nos centramos en cuatro países que destacan por su peso económico y/o demográfico, observamos que Estados Unidos ocupa la posición 52 en el ranking mundial del cumplimiento del ODS7, seguido por China (68), la India (79) y Federación Rusa (87).

Finalmente, hay que remarcar que en el ODS7 persisten las grandes diferencias entre países, llegando a ser extremas entre el país mejor situado (Islandia, con 99,2) y el peor (Chad, con 2,8). Dicha brecha es muy superior a la que existe con el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 47,5 puntos.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2026.

La pequeña huerta de Wangari Maathai

Wangari Maathai (1940-2011), conocida como La Mujer Árbol, fue una keniana que luchó por la defensa del medio ambiente y los derechos humanos. Fundadora del Movimiento Cinturón Verde, en 2004 recibió el Premio Nobel de la Paz por su contribución al desarrollo sostenible, la democracia y la paz.

Nació en el seno de una familia humilde de la tribu kikuyu en la aldea de Ihithe, cuando Kenia era colonia británica. Allí, aprendió, desde su temprana niñez, a amar la naturaleza y las plantas. En la pequeña parcela donde se inició como agricultora precoz de la mano de su madre, experimentó con asombro el germinar de las semillas y el brotar de las plantas, cuyos frutos y flores invitaban a contemplar la llegada de pájaros, mariposas y abejas.

«Mi madre me cedió un pedazo de tierra de unos cinco metros cuadrados y me instruyó en la plantación y el cuidado de los cultivos. En la estación de lluvias, siempre me decía» No holgazanees cuando llueve. Aprovecha para plantar algo». Y así lo hacía. Cuando llegaba la lluvia, plantaba boniatos, judías, maíz y mijo. Como mi parcela era tan pequeña y yo plantaba al inicio del ciclo de cultivo, pasaba mucho tiempo contemplando el germinar de las semillas. A veces, la impaciencia me hacía desenterrarlas para ver en qué fase estaban. ‘No, no y no -decía entonces mi madre-. No saques las semillas de la tierra. Debes dejar que hagan su trabajo a solas. Pronto asomarán los brotes’. Y para mi sorpresa así sucedía.

Al principio el maíz produce unas borlas, lo cual me parecía milagroso. ‘¿Pero de dónde sale esto?’, solía preguntarme. Después se formaban las mazorcas y con ellas llegaban también los pájaros. Me gustaba mirar los pájaros mientras intentaban comerse mi maíz, ¡aunque en ocasiones tenía que cubrir las mazorcas para impedir que se lo terminaran! Cuando mis judías daban su flor, llegaban las abejas y las mariposas. Y como mis plantas eran las primeras en brotar, eran también las primeras en recibir la visita de esos insectos. Recuerdo que entonces corría entusiasmada a contarle a mi madre lo que sucedía en mi pequeña huerta y, aunque ella no sabía nada sobre la polinización, me decía que la presencia de mariposas y abejas indicaba que mis plantas estaban creciendo como debían y que pronto darían su fruto».

Para leer más:

Wangari Maathai: Con la cabeza bien alta. Editorial Lumen, Barcelona, 2007.

La evolución de las aves en la UE (1990-2024)

Como expresa la Estrategia de la UE para la biodiversidad de aquí a 2030 “la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas se encuentran entre las mayores amenazas a las que se enfrenta la humanidad ante la próxima década”.

Un magnífico indicador que nos alerta de cómo está evolucionando la calidad y cantidad de los ecosistemas naturales son las aves. Gracias a la comunidad científica sabemos que la presencia de aves es un buen semáforo de la salud de los ecosistemas, de su diversidad e integridad.

La mayor o menor población de aves, así como su mayor o menor diversidad de especies, en un ecosistema determinado, nos permite conocer más sobre la calidad del propio ecosistema donde se alimentan, viven y respiran. En definitiva, las aves nos adelantan información valiosa sobre la calidad del medio ambiente y la sostenibilidad real de las actuaciones que llevamos a cabo los humanos a la hora de producir, consumir y movernos.

En el contexto europeo, la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) viene publicando desde hace años el Índice de Aves Comunes, que nos informa de forma cuantitativa sobre cómo ha evolucionado la presencia de aves en Europa. Dicho índice recoge las observaciones obtenidas en los 27 Estados miembros de la UE para un total de 168 especies de aves que viven en tierras de cultivo (39), en ecosistemas forestales (34) y en otros hábitats como parques y jardines (95).

Se cuenta con un amplio horizonte temporal (1990-2024) para evaluar la tendencia de dicho Índice de Aves Comunes de la UE. Los resultados obtenidos hasta hoy apuntan que desde 1990 se ha producido una continuada disminución de las poblaciones de aves en la Unión Europea, lo que denota también un progresivo deterioro de los espacios naturales. Como se observa en el siguiente gráfico, dicho índice de aves ha descendido desde el valor 100,0 en el año base de 1990 hasta 82,8 en 2024, esto es, una caída del 17,2%

De forma complementaria al Índice de todas las Aves Comunes, Eurostat elabora otros dos índices compuestos. El primero, el índice de aves comunes de bosques, circunscrito a 34 especies, nos revela que se ha producido un descenso del 7,5% durante el periodo 1990-2024, al pasar de 100,0 a 92,5. Con este indicador se aprecia que sólo durante el último decenio se ha logrado una tendencia de recuperación parcial de estas aves tras los continuados descensos registrados hasta los años 2009-2013, cuando el índice registró sus valores mínimos.

Por su parte, el segundo índice, el índice de aves comunes de tierras de cultivo, que comprende 39 especies, presenta una evolución aún más preocupante, al presentar una tendencia significativamente descendente entre 1990 (100,0) y 2024 (58,7), lo que supone una reducción del 41,3% en el periodo analizado. Como afirma la propia Estrategia para la biodiversidad 2030 las aves de hábitats agrícolas son indicadores clave de la salud de los agroecosistemas y vitales para la producción agrícola y la seguridad alimentaria, concluyendo que “su alarmante disminución tiene que invertirse”, hecho que sigue sin producirse.

En el ámbito de las aves, cabe recordar asimismo lo que ya expresaba la Directiva comunitaria relativa a la conservación de las aves silvestres en el año 2009:

«En el territorio europeo de los Estados miembros, una gran cantidad de especies de aves que viven normalmente en estado salvaje padecen de una regresión en su población, muy rápida en algunos casos, y dicha regresión constituye un grave peligro para la conservación del medio natural, en particular debido a la amenaza que supone para el equilibrio biológico».

Para más información:

Eurostat

Directiva 2009/147/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de noviembre de 2009, relativa a la conservación de las aves silvestres

Estrategia de la UE para la biodiversidad de aquí a 2030

Evaluando el objetivo energético (ODS7) en 2025

Islandia

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS7 (Energía asequible y no contaminante), que queda definido en los siguientes términos:

«Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos«

Este objetivo compromete a los países del planeta a adoptar medidas para de aquí a 2030:

  • Garantizar el acceso universal a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos.
  • Aumentar considerablemente la proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes energéticas.
  • Duplicar la tasa mundial de mejora de la eficiencia energética.
  • Aumentar la cooperación internacional para facilitar el acceso a la investigación y la tecnología relativas a la energía limpia, incluidas las fuentes renovables, la eficiencia energética y las tecnologías avanzadas y menos contaminantes de combustibles fósiles, y promover la inversión en infraestructura energética y tecnologías limpias.
  • Ampliar la infraestructura y mejorar la tecnología para prestar servicios energéticos modernos y sostenibles para todos en los países en desarrollo.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) ha venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2016. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

La edición del Informe de Desarrollo Sostenible 2025 de SDSN nos revela de forma aproximada cuál es la situación más actual del cumplimiento del objetivo de Energía asequible y no contaminante, país por país, y en qué grado se va alcanzando ante el horizonte temporal fijado para 2030.

En el caso del ODS7 se ha construido un índice sintético a partir de los cuatro indicadores siguientes, que están disponibles para un total de 167 países:

  • Porcentaje de población que tiene acceso a electricidad.
  • Porcentaje de población que utiliza para cocinar combustibles y tecnologías limpios.
  • Emisiones de CO2 de la quema de combustibles fósiles para electricidad y calefacción por producción total de electricidad (MtCO2/TWh).
  • Participación de las energías renovables en consumo total de energía final (%).

En términos generales, según los datos del Informe de 2025, el índice del ODS7 del mundo toma un valor de 64,5, cifra que se sitúa por debajo de la puntuación media (68,6) correspondiente a los 17 ODS en dicho año.

De acuerdo con el Panel de control de los ODS, el objetivo energético de la Agenda 2030 presenta en la actualidad retos significativos (color naranja), registrando una moderada tasa de crecimiento que es aún insuficiente para lograr su total cumplimiento en 2030.

En un análisis por países los resultados obtenidos para el ODS7 (Energía asequible y no contaminante) muestran que de los 167 países para los que se dispone de datos, los mejor situados en el cumplimiento de dicho objetivo son Islandia (99,2) y Suecia (99,1). Les siguen, a continuación, Noruega (98,9), Finlandia (96,0), Uruguay (95,5), Letonia (90,4), Brasil (90,3) y Dinamarca (89,1). Estos países, a excepción de Letonia, se encuentran en la senda de cumplir completamente con este objetivo energético de la Agenda 2030 sin necesidad hasta el momento de afrontar mayores retos.

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al cumplimiento del objetivo energético la presenta un amplio grupo de países pertenecientes al continente africano que cuentan con bajos niveles de renta per cápita, como son Chad (2,6), Sudán del Sur (13,6), Níger (15,1), Burundi (16,6), Sierra Leona (17,5), República Centroafricana (18,4) y Guinea-Bisáu (20,7). Para todos ellos siguen existiendo grandes desafíos para alcanzar las metas energéticas del ODS7 de aquí a 2030.

Si nos centramos en cuatro países que destacan por su peso económico y/o demográfico, observamos que Estados Unidos ocupa la posición 54 en el ranking mundial del cumplimiento del ODS7, seguido por China (76), la India (87) y Federación Rusa (88).

Finalmente, hay que remarcar que en el ODS7 las diferencias entre países continúan siendo considerables, llegando a ser extremas entre el país mejor situado (Islandia, con 99,2) y el peor (Chad, con 2,6). Dicha brecha es muy superior a la que existe con el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 45,5 puntos.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.

Evaluando la sostenibilidad de las ciudades (ODS11) en 2025

En 2015 las Naciones Unidas puso en marcha un ambicioso proyecto de alcance mundial: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Este documento establece compromisos que se concretan en un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que abordan las tres dimensiones del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS11 dedicado a Ciudades y comunidades sostenibles.

En la Agenda 2030 el ODS11 queda definido en los siguientes términos:

«Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles»

La consecución del ODS11 compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes:

  • Asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y mejorar los barrios marginales.
  • Proporcionar acceso a sistemas de transporte seguros, accesibles y sostenibles para todos y mejorar la seguridad vial, en particular mediante la ampliación del transporte público.
  • Aumentar la urbanización inclusiva y sostenible.
  • Redoblar los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural.
  • Reducir significativamente el número de muertes causadas por los desastres.
  • Reducir el impacto ambiental negativo per cápita de las ciudades, con especial atención a la calidad del aire y la gestión de los residuos.
  • Proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países del mundo respecto a los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) ha venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2016. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

La edición del Informe de Desarrollo Sostenible 2025 de SDSN nos revela de forma aproximada cuál es la situación más actual del cumplimiento del objetivo de Ciudades y comunidades sostenibles, país por país, y en qué grado se va alcanzando ante el horizonte temporal fijado para 2030.

En el caso del ODS11 se ha construido un índice sintético a partir de los cuatro indicadores siguientes, que están disponibles para un total de 167 países:

  • Porcentaje de población urbana que vive en barrios marginales.
  • Concentración media anual de partículas (PM2.5).
  • Porcentaje de población urbana con acceso a fuentes de agua potable mejoradas, canalizadas.
  • Porcentaje de población con acceso adecuado al transporte público en las ciudades.

En términos generales, analizados los datos que acompañan al Informe de 2025, el índice del ODS11 del mundo toma un valor de 65,9, cifra inferior a la puntuación media correspondiente a los 17 ODS en dicho año (68,6), encontrándose, junto con otros cuatro ODS, poca probabilidad de llegar a cumplirse en el horizonte de la Agenda 2030.

De acuerdo con el Panel de control de los ODS, el objetivo ODS11 de Ciudades y comunidades sostenibles, mostrado en color rojo, presenta en la actualidad grandes desafíos, presentando, además, una tendencia de estancamiento o tasas de crecimientos muy por debajo de las necesarias para lograr su total cumplimiento en 2030.

En un análisis por países, los resultados obtenidoscorrespondientes al ODS11 concluyen que de los 167 países evaluados en 2025 el mejor situado es Bahamas que,con una puntuación de 100, presenta el mayor valor del índice, es decir, el máximo cumplimiento del ODS11 de la Agenda 2030. Es necesario anotar que dicha puntuación resulta de los valores disponibles para sólo dos indicadores de los cuatro seleccionados.

Le siguen, a continuación, también con altas puntuaciones, Estonia (98,9), Luxemburgo (98,9), Finlandia (98,8), Francia (98,3), España (98,1), Nueva Zelanda (98,1), Reino Unido (98,1), Suiza (97,9) y Brunéi (97,8) y Bélgica (97,8), principalmente. Nueva Zelanda, destaca, además, por ser el único país de los 167 que presenta los cuatro indicadores que miden el ODS11 en color «verde», es decir, progresan satisfactoriamente en el cumplimiento de este objetivo.

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al grado de sostenibilidad de las ciudades y comunidades recae, un año más, sobre Nigeria (28,9) y Sudán del Sur (29,3). Les siguen, también con muy bajas puntuaciones, inferiores a 40, Bangladés (32,9), Chad (33,6), Afganistán (34,4), Pakistán (37,0), Haití (37,4), Níger (37,5), República Democrática del Congo (38,1) y República Centroafricana (39,5). Para todos ellos, de acuerdo con el Panel de control de los ODS, el ODS11 permanece «en rojo», es decir, persisten grandes desafíos para su cumplimiento de aquí a 2030.

Por su especial importancia económica y/o demográfica, cabe mencionar, en particular, a cuatro países: Federación Rusa que ocupa la posición 36 en el ranking mundial del índice del ODS11, Estados Unidos (55), China (91) y la India (126). De ellos únicamente Estados Unidos ha perdido posiciones (dos) respecto al año anterior.

Finalmente, hay que destacar que las diferencias entre países son particularmente grandes en el ODS11, cifrándose una distancia de 71,1 puntos entre los países mejor y peor situados. Dicha brecha es muy superior a la que existe si utilizamos el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 45,5 puntos.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.

Evaluando el objetivo de Acción por el clima (ODS13) en 2025

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS13 (Acción por el clima), que queda definido en los siguientes términos:

«Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos, reconociendo que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático es el principal foro intergubernamental internacional para negociar la respuesta mundial al cambio climático»

Este objetivo compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes que están recogidas en la Agenda 2030:

  • Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales.
  • Incorporar medidas relativas al cambio climático en las políticas, estrategias y planes nacionales.
  • Mejorar la educación, la sensibilización y la capacidad humana e institucional respecto a la mitigación del cambio climático, la adaptación a él, la reducción de sus efectos y la alerta temprana.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) ha venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2016. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

La edición del Informe de Desarrollo Sostenible 2025 de SDSN nos revela de forma aproximada cuál es la situación más actual del cumplimiento del objetivo de Acción por el clima, país por país, y en qué grado se va alcanzando ante el horizonte temporal fijado para 2030.

En el caso del ODS13 se ha construido un índice sintético a partir de los tres indicadores siguientes que están disponiblespara un total de 167 países:

  • Emisiones de CO2 de la combustión de combustibles fósiles y producción de cemento (t CO2/cápita).
  • Emisiones de gases de efecto invernadero incorporadas en las importaciones de bienes y servicios (t CO2/cápita).
  • Emisiones de CO2 incorporadas en las exportaciones de combustibles fósiles (t/capita).

Analizando los datos aportados en el Informe de 2025, se concluye, en primer lugar, que el índice del ODS13 del mundo toma un valor de 88,1, cifra que se sitúa 19,5 puntos por encima del valor medio correspondiente a los 17 ODS en dicho año. No obstante, de acuerdo con el Panel de control de los ODS, el objetivo de Acción por el clima de la Agenda 2030 continúa teniendo que afrontar retos significativos y permanece con su tendencia de estancamiento o tasas de crecimientos muy por debajo de las necesarias para lograr su total cumplimiento en 2030.

Asimismo, cabe destacar, como se puso de manifiesto en Informes anteriores, que persiste la correlación inversa entre el nivel de desarrollo (medido tanto en rentaper cápita como de acuerdo con el índice de los 17 ODS) y el grado de cumplimiento del ODS13. En otras palabras, son los países de renta alta (y también con mayor IDS general) los que menos están cumpliendo con el objetivo de Acción por el clima. Por el contrario, los países “menos desarrollados” son los que presentan mejor valoración en el objetivo de Acción por el clima (ODS13) de la Agenda 2030.

Son precisamente los países “más desarrollados” o de alta renta per cápita los que generan los mayores impactos medioambientales negativos fuera de sus fronteras como consecuencia de sus altos niveles de producción y consumo, y a través del comercio internacional, que terminan afectando a otros países y al planeta en su conjunto.

En un análisis más detallado por países, los resultados obtenidos para el ODS13 (Acción por el clima) muestran que, de los 167 países para los que se dispone de datos, los mejor situados en el cumplimiento de dicho objetivo son Burundi y Guinea-Bisáu (ambos con valores del 99,7 en el ODS13). Les siguen, a continuación, muy próximos, República Centroafricana (99,6), Liberia (99,4), Etiopía (99,4), Madagascar (99,4), República Democrática del Congo (99,4), Sierra Leona (99,4), Níger (99,3) y Malaui (99,2). Son todos ellos países del continente africano que poseen bajos niveles de renta.

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al cumplimiento del objetivo de Acción por el clima corresponde a Catar (2,6), para el que el Informe de 2025 apunta valores nulos en dos de los tres indicadores que componen el índice. Le siguen Emiratos Árabes (10,1), Brunéi (13,9), Kuwait (16,7), Baréin (19,4), Omán (28,2), Australia (28,3), Arabia Saudita (35,8), Noruega (36,4), Trinidad y Tobago (43,3) y Luxemburgo (48,8). Son países que, en su gran mayoría, destacan por disfrutar de altos niveles de renta.

Centrándonos en cuatro países que sobresalen por su peso económico y/o demográfico, el Informe de 2025 nos revela que respecto al índice del ODS13 Estados Unidos ocupa la posición 151 en el ranking mundial de 167 países evaluados. Dicha posición es mejorada por Federación Rusa (142), China (111) y la India (51). De estos cuatro países sólo China y la India han mejorado su posición del ODS13 respecto al año anterior.

Finalmente, es significativo señalar que las diferencias entre países siguen siendo particularmente extremas en el ODS13, cifrándose una distancia de 97,1 puntos entre los dos países mejor situados (Burundi y Guinea-Bisáu) y el peor (Catar). Dicha brecha es muy superior a la que existe con el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 45,5 puntos.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.