Un día de mayo en la vida de Robin Hood

En Las alegres aventuras de Robin Hood, la célebre obra de Howard Pyle (1853-1911), las hazañas justicieras de los forajidos del bosque de Sherwood también encuentran momentos de disfrute de la naturaleza.

La primavera de las tierras de la vieja Inglaterra de Nottinghamshire invita a gozar de la paz que transmite la naturaleza, a través del aroma de las plantas, la sombra de los árboles o el sonido melodioso del agua.

Era un día del florido mes de mayo cuando, tras una larga marcha, Robin Hood y sus compañeros, el Pequeño John y Arthur de Bland, hicieron un alto en el camino para saciar la sed. Así nos describe Howard Pyle cómo era aquel apacible lugar:

«Tras haber recorrido cierta distancia bajo el sol implacable y tragando polvo, Robin empezó a sentir sed; sabiendo que detrás del seto había una fuente de agua fresca como el hielo, saltaron la empalizada y llegaron al manantial, cuyas aguas burbujeantes brotaban bajo una piedra. Arrodillándose y formando copas con las manos bebieron hasta saciarse y después, pareciéndoles que el lugar invitaba al descanso, se tumbaron a la sombra para reposar un rato.

Frente a ellos, al otro lado del seto, el polvoriento camino se extendía a través de la llanura; tras ellos se extendían praderas y campos de trigo verde que maduraba al sol; y sobre sus cabezas se extendía la fresca sombra de las ramas de un haya. A sus narices llegaba la agradable fragancia de las violetas y el tomillo, que crecían aprovechando la humedad de la fuente; y a sus oídos, el melodioso borboteo del agua; todo lo demás era sol y silencio, roto tan solo de vez en cuando por el lejano canto de un gallo que llegaba en alas de la brisa, o por el hipnótico zumbido de los abejorros que revoloteaban entre las flores de trébol, o por la voz de una mujer, procedente de una granja cercana. Todo era tan apacible, tan repleto de los encantos del florido mes de mayo, que durante un largo rato ninguno de los tres pronunció palabra, quedándose tendidos de espaldas, mirando el cielo a través de las hojas de los árboles, agitadas por la brisa”.

Para leer más:

Howard Pyle: Las alegres aventuras de Robin Hood. Editorial Salvat, Barcelona, 2021.

Autor: ECOPALABRAS

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