Suecia, referente en los Objetivos de Desarrollo Sostenible

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Fuente: SDN y Bertelsmann Stiftung: SDG Index and Dashboards Report 2018. 

En el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, la elaboración de un índice ODS permite evaluar los progresos en la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que van alcanzando los países del planeta.

En su edición de 2018 el Informe de SDN y Bertelsmann Stiftung (SDG Index and Dashboards Report 2018) nos revela que de un total de 156 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, Suecia es el país del planeta que más está cumpliendo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en su conjunto, establecidos en la Agenda 2030.  Para dicho año 2018 el valor del índice ODS de Suecia se cifra en 85 sobre un máximo de 100.

En una análisis más pormenorizado del índice ODS, los resultados obtenidos por objetivos muestran que para 12 de los 17 ODS Suecia se sitúa entre los 25 países del planeta con mejor puntuación.

Así, los mejores resultados relativos, en un contexto mundial, los alcanza Suecia en los siguientes ODS:

  • Reducción de las desigualdades (ODS10), para el que Suecia alcanza el máximo valor de 100, lo que hace que se sitúe, junto con Noruega y Eslovenia, en la primera posición de los 156 países.
  • Energía asequible y no contaminante (ODS7), para el que se sitúa en la segunda mejor posición tras Islandia.
  • Igualdad de género (ODS5), también en segunda posición tras Islandia.
  • Industria, innovación e infraestructura (ODS9), para el que toma la posición segunda tras Suiza.
  • Salud y bienestar (ODS3), objetivo para el que Suecia se encuentra en tercer lugar tras Noruega y Suiza.

Por el contrario, los objetivos para los que Suecia toma los peores resultados relativos son los siguientes:

  • Producción y consumo responsables (ODS12) que, con un valor de 56,8 sobre 100, hace que Suecia se sitúe en la posición 123 a nivel mundial respecto a este ODS.
  • Acción por el clima (ODS13), objetivo para el que toma la posición 86.
  • Vida de ecosistemas terrestres (ODS15), para el que sitúa en la posición 74.

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De forma complementaria al índice ODS, del que se desprende que Suecia se encuentra en una situación privilegiada en el contexto mundial, convirtiéndose en un referente de desarrollo sostenible para otros países, el informe de 2018 aporta también un análisis de panel de los ODS para cada uno de los países analizados.

De la evaluación del panel de los ODS de Suecia, se pueden extraer las siguientes conclusiones principales:

  • Para dos Objetivos de Desarrollo Sostenible (en color verde) Suecia ya ha alcanzado los umbrales deseados en 2030: Fin de la pobreza (ODS1) y Energía asequible y no contaminante (OD7).
  • Para nueve objetivos (en color amarillo), Suecia tiene aún algunos retos que resolver, si bien, en general, se encuentra en la senda de alcanzar los valores deseados para 2030.
  • Para cuatro ODS (en naranja), permanecen en este país retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030: Hambre cero -que abarca también lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover una agricultura sostenible- (ODS2); Educación de calidad (ODS4); Vida submarina (OD14) y Vida de ecosistemas terrestres (ODS15).
  • Finalmente, en dos ODS (en rojo) Suecia se enfrenta a los mayores retos para cumplir con la Agenda 2030: Producción y consumo responsables (ODS12) y Acción por el clima (ODS13).
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Fuente: SDN y Bertelsmann Stiftung: SDG Index and Dashboards Report 2018. 

Para más información:

2018 SDG Index and Dashboards

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El cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible (2018)

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En 2015 la ONU puso en marcha un ambicioso proyecto: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Se trata de un plan de acción de alcance mundial, que se estructura en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que han de alcanzarse durante los próximos quince años.

Para evaluar los progresos en la consecución de los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) y Bertelsmann Stiftung han publicado un extenso informe que recoge los resultados obtenidos por los 156 países del planeta para los que se ha contado con datos para la elaboración del índice ODS.

El índice ODS es un indicador global de desarrollo sostenible que toma un valor que oscila entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando el país se sitúa en la mejor posición respeto al cumplimiento de los 17 ODS.

En su edición de 2018 el informe del índice ODS aporta conclusiones generales que resultan relevantes:

  1. Ningún país está en la senda de alcanzar todos los objetivos de desarrollo sostenible en 2030.
  2. Los países de renta alta, que lideran el ranking del índice ODS, se encuentran rezagados en el cumplimiento de objetivos medioambientales como los de producción y consumo sostenibles (ODS 12), acción contra el cambio climático (ODS 13) y conservación de la biodiversidad marina (ODS 14).
  3. Los países de renta baja, que ocupan los puestos bajos del ranking del índice ODS, aunque han realizado avances significativos, aún presentan altas tasas de pobreza y grandes carencias de dotación de infraestructuras y servicios básicos (ODS 1-8).

En 2018 los países que presentan un mayor valor del índice de los ODS son Suecia (85,0), Dinamarca (84,6) y Finlandia (83,0). Les siguen otros países también de alta renta per cápita y del continente europeo: Alemania (82,3), Francia (81,2), Noruega (81,2), Suiza (80,1), Eslovenia (80,0), Austria (80,0) e Islandia (79,7)

25 países mayor ODS

En el otro extremo, cierran el ranking del índice ODS tres países del continente africano: República Centroafricana (37,7), Chad (42,8) y la República Democrática del Congo (43,4). Les siguen otros países también de baja renta per cápita, como son Madagascar (45,6), Yemen (45,7), Afganistán (46,2), Nigeria (47,5), Liberia (48,3), Níger (48,5) y Benín (49,0).

25 países menor ODS

Finalmente, en el amplio grupo de más de 100 países, comprendido entre los 25 con mayor índice ODS y los 25 con menor, cabe mencionar, dado su peso económico y/o demográfico, a Estados Unidos (en la posición 35), China (54), Federación Rusa (63) e India (112).

Para más información:

2018 SDG Index and Dashboards

El PNUMA y la economía verde

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En junio de 2012 se celebró en Río de Janeiro la  Conferencia sobre el Desarrollo Sostenible, conocida también como Río+20, de la que se obtuvo como uno de sus principales resultados el conocido documento El futuro que queremos“. Pero, además, Río+20 también fue conocida por la introducción del concepto de “economía verde”

En Río+20 se invitó a la Asamblea General de la ONU para que aprobase una resolución que fortalezca el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) como principal autoridad ambiental mundial.

El PNUMA es la institución de la ONU que lidera las cuestiones medioambientales. Nació en 1972, tras la Conferencia de Estocolmo, con el objetivo de coordinar las actividades medioambientales de la ONU y proporcionar apoyo científico a los países sobre las tendencias emergentes en el cambio medioambiental.

Una de las principales aportaciones del PNUMA al proceso de Río+20 fue el informe “Towards a Green Economy. Paths to Sustainable Development and Poverty Eradication¨ (UNEP, 2011). En este documento se afirma que el crecimiento económico de las últimas décadas ha sido a costa de agotar los recursos naturales, sin dar tiempo a que las reservas se regeneren, de modo que ha provocado la degradación y pérdida generalizadas de los ecosistemas. Para revertir este proceso insostenible se hace necesario, por tanto, la transformación del modelo económico tradicional “marrón” a otro en el que domine la “economía verde”.

El concepto de economía verde, introducido como objetivo en esta Conferencia de 2012,  viene a definirse como aquella economía que permite un mayor bienestar humano y de la equidad social, mientras que se reducen de forma significativa los riesgos medioambientales y la escasez de recursos ecológicos.

Para la necesaria transición hacia una economía verde se propone, en primer lugar, reconocer y valorar el capital natural con todos sus componentes (recursos y ecosistemas  así como los servicios derivados de los mismos) y, en segundo lugar, invertir en él a través de cuatro ámbitos primordiales:

agricultura, pesca, agua y bosques.

Adicionalmente, se hace indispensable una mayor inversión en eficiencia energética y de los recursos. Para ello se ha de prestar más atención a seis sectores básicos:

energía renovable, industria manufacturera, vivienda, transporte, turismo y ciudades.

Según el PNUMA, sería posible la transición a una economía verde baja en carbono si se efectúa una inversión, en estos diez ámbitos fundamentales de la economía, por un importe equivalente al 2% del PIB mundial anual desde ahora hasta el año 2050.

Estas inversiones públicas y privadas deben fomentarse a partir de nuevas políticas nacionales e internacionales. De esta forma se conseguiría salvaguardar el capital natural a la vez que obtener a largo plazo unos mayores resultados macroeconómicos.

Para más información:

Naciones Unidas: Río +20

UNEP, (2011): “Towards a Green Economy. Paths to Sustainable Development and Poverty Eradication¨ 

El desarrollo sostenible en la Declaración del Milenio de 2000

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Ante la entrada del nuevo siglo, en el año 2000 se aprobó en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York la Declaración del Milenio. Esta Declaración proclama que determinados valores fundamentales son esenciales para las relaciones internacionales del siglo XXI: la libertad, la igualdad, la solidaridad, la tolerancia, el respecto de la naturaleza y la responsabilidad común.

En el año 2000 uno de los objetivos fundamentales en los que se puso el acento fue combatir la pobreza. Las Naciones del planeta se comprometieron entonces “reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de habitantes del planeta cuyos ingresos sean inferiores a un dólar por día y el de las personas que padezcan hambre”.

Con la Declaración del Milenio también se consideró necesario continuar promoviendo el concepto de desarrollo sostenible y seguir incidiendo en aspectos fundamentales que ya fueron recogidos en Río 92, como son el valor intrínseco de la naturaleza, la gestión prudente de los recursos naturales y la necesidad de abandonar los modos insostenibles de producción y consumo. En concreto, la Declaración del Milenio proclama expresamente que:

“Es necesario actuar con prudencia en la gestión y ordenación de todas las especies vivas y todos los recursos naturales, conforme a los preceptos del desarrollo sostenible. Sólo así podremos conservar y transmitir a nuestros descendientes las inconmensurables riquezas que nos brinda la naturaleza. Es preciso modificar las actuales pautas insostenibles de producción y consumo en interés de nuestro bienestar futuro y en el de nuestros descendientes”.

Para plasmar en acciones los seis valores fundamentales citados la Declaración formula una serie de objetivos clave y acciones. En materia de protección de la naturaleza se presenta una serie de objetivos y compromisos que quedan recogidos en los siguientes puntos:

21. No debemos escatimar esfuerzos por liberar a toda la humanidad, y ante todo a nuestros hijos y nietos, de la amenaza de vivir en un planeta irremediablemente dañado por las actividades del hombre, y cuyos recursos ya no alcancen para satisfacer sus necesidades.

22. Reafirmamos nuestro apoyo a los principios del desarrollo sostenible, incluidos los enunciados en el Programa 21, convenidos en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo.

23. Decidimos, por consiguiente, adoptar una nueva ética de conservación y resguardo en todas nuestras actividades relacionadas con el medio ambiente y, como primer paso en ese sentido, convenimos en lo siguiente:

  • Hacer todo lo posible por que el Protocolo de Kyoto entre en vigor, de ser posible antes del décimo aniversario de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, en el año 2002, e iniciar la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Intensificar nuestros esfuerzos colectivos en pro de la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques de todo tipo.
  • Insistir en que se apliquen cabalmente el Convenio sobre la Diversidad Biológica y la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación en los países afectados por sequía grave o desertificación, en particular en África.
  • Poner fin a la explotación insostenible de los recursos hídricos, formulando estrategias de ordenación de esos recursos en los planos regional, nacional y local, que promuevan un acceso equitativo y un abastecimiento adecuado.
  • Intensificar la cooperación con miras a reducir el número y los efectos de los desastres naturales y de los desastres provocados por el hombre.
  • Garantizar el libre acceso a la información sobre la secuencia del genoma humano.

 

Para más información:

ONU: Declaración del Milenio de 2000

El Convenio sobre la Diversidad Biológica de 1992

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La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en el año 1992, marcó un punto de inflexión en el camino hacia el desarrollo sostenible. En Río 92 se constató la especial preocupación por los impactos graves que las actividades humanas han ido produciendo sobre el medio ambiente, en especial dos: el aumento sustancial de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera y la considerable reducción de la diversidad biológica. 

Ante el problema de la progresiva pérdida de biodiversidad en nuestro planeta, los Estados reunidos en dicha Cumbre internacional sacaron adelante un importante tratado, jurídicamente vinculante, que más de 25 años después sigue siendo trascendental: el Convenio sobre la Diversidad Biológica.

El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), que entró en vigor el 29 de diciembre de 1993, lo conforman un Preámbulo, 42 artículos y dos anexos. Destacamos aquí algunos de sus puntos más relevantes.

En su Preámbulo se pone de manifiesto:

  • La toma de consciencia por “el valor intrínseco de la diversidad biológica y de los valores ecológicos, genéticos, sociales, económicos, científicos, educativos, culturales, recreativos y estéticos de la diversidad biológica y sus componentes”.
  • La preocupación por “la considerable reducción de la diversidad biológica como consecuencia de determinadas actividades humanas”.
  • Que “es vital prever, prevenir y atacar en su fuente las causas de reducción o pérdida de la diversidad biológica”.
  • Que “la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica tienen importancia crítica para satisfacer las necesidades alimentarias, de salud y de otra naturaleza de la población mundial en crecimiento…”.
  • La necesidad de “conservar y utilizar de manera sostenible la diversidad biológica en beneficio de las generaciones actuales y futuras”.

De su articulado destacamos los siguientes puntos:

El CDB tiene tres objetivos principales (artículo 1):

  • La conservación de la diversidad biológica.
  • La utilización sostenible de sus componentes.
  • La participación justa y equilibrada en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos.

Se entiende por “diversidad biológica” (artículo 2):

“la variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras cosas, los ecosistemas terrestres, marinos y otros ecosistemas acuáticos y los complejos ecológicos de los que forman parte; comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas”.

Se entiende por “utilización sostenible” (artículo 2):

“la utilización de componentes de la diversidad biológica de un modo y a un ritmo que no ocasione la disminución a largo plazo de la diversidad biológica, con lo cual se mantienen las posibilidades de ésta de satisfacer las necesidades y las aspiraciones de las generaciones actuales y futuras”.

En materia de planificación (artículo 6), el CDB establece  que cada Parte Contratante:

“a) Elaborará estrategias, planes o programas nacionales para la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica o adoptará para ese fin las estrategias, planes o programas existentes, que habrían de reflejar, entre otras cosas, las medidas establecidas en el presente Convenio que sean pertinentes para la Parte Contratantes interesada.

b) Integrará, en la medida de lo posible y según proceda, la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica en los planes, programas y políticas sectoriales o intersectoriales”.

Asimismo, el CDV invoca a los Estados a que adopten también otras medidas de especial importancia para el mantenimiento de la diversidad biológica (artículos 11-14), como las siguientes:

-Medidas económica y socialmente idóneas que incentiven la conservación y la utilización sostenible de los componentes de la diversidad biológica.

-Programas de educación y capacitación científica y técnica para la identificación, conservación y utilización sostenible de la diversidad biológica.

-Fomento de la investigación que contribuya a la conservación y a la utilización sostenible de la diversidad biológica.

-Promoción de la comprensión de la importancia de la conservación de la diversidad biológica, a través de los medios de información y de los programas educativos.

-Establecer procedimientos apropiados por los que se exija la evaluación de impacto ambiental de proyectos que puedan tener efectos adversos sobre la diversidad biológica.

Para más información:

ONU: Convenio sobre la Diversidad Biológica (1992).

 

 

Principales conclusiones de Río 92 para la sostenibilidad

8. Cañón de las Cataratas_Smolyan. Bulgaria

Se cumplen veinticinco años desde que se celebró en Río de Jainero la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (junio de 1992). Esta Conferencia marcó un importante punto de inflexión en el camino hacia el desarrollo sostenible. A partir de Río 92 el concepto de desarrollo sostenible adquiere una proyección internacional hasta entonces desconocida.

Analizando los principales documentos aprobados, de principios (Declaración de Río), de carácter programático (Agenda 21) y de carácter ejecutivo (Convenios sobre el Cambio Climático y sobre la Diversidad Biológica), destacamos las siguientes conclusiones más relevantes para la sostenibilidad del desarrollo:

1. Entre los grandes desafíos a los que ha de enfrentarse la humanidad en el siglo XXI se encuentra el continuo empeoramiento de los ecosistemas de los que depende nuestro bienestar.

2. Se expresa el compromiso de luchar por el desarrollo sostenible. La protección del medio ambiente ha de ser una parte integrante del proceso de desarrollo de una sociedad.

3. Para alcanzar el desarrollo sostenible los Estados deben reducir y eliminar los sistemas de producción y consumo insostenibles, que son las principales causas del deterioro del medio ambiente.

4. Se han de promover modalidades de consumo y producción que reduzcan las tensiones sobre el medio ambiente al mismo tiempo que se satisfagan las necesidades básicas de la humanidad. Se han de considerar fórmulas que permitan compatibilizar el crecimiento económico con la reducción del uso de energía, materiales y de recursos naturales y con la mínima generación de residuos.

5. Hay que prestar especial atención a recursos críticos como el agua y la tierra, y a factores ambientales como el estado de los ecosistemas y la diversidad biológica.

6. La diversidad biológica presenta un valor intrínseco. Es importante para el mantenimiento de los sistemas necesarios para la vida, por lo que su conservación es un objetivo común de toda la humanidad. Se hace necesaria una utilización sostenible de la biodiversidad y evitar las causas de su reducción.

7. Se reconoce expresamente que las actividades humanas, principalmente de los países desarrollados, están haciendo aumentar sustancialmente las concentraciones de gases de efecto invernadero, lo que provocará un calentamiento adicional de la superficie y el clima de la Tierra, con potenciales consecuencias adversas para los ecosistemas naturales y la humanidad.

8. Debe procurarse la aplicación amplia del principio de precaución, principalmente cuando, en situaciones de falta de certeza científica, exista un peligro de daño grave o irreversible del medio ambiente.

9. Desde el punto de vista metodológico, se expresa la necesidad de fomentar la utilización de indicadores de desarrollo sostenible y de los sistemas de contabilidad ecológica y económica integrada, considerados estos últimos un complemento de los sistemas tradicionales de contabilidad nacional.

Para más información:

ONU (1992):

 

El desarrollo sostenible en la Declaración de Río 1992

27. S. Juan y  S. Pedro Atitlán. S. Pedro La Laguna. Guatemala

Hace 25 años, en el año 1992, se celebró en Río de Janeiro la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. Esta Conferencia marcó un punto de inflexión en el camino hacia el desarrollo sostenible. Fue la Cumbre sobre medio ambiente que reunió a un mayor número de Estados para debatir sobre los principales retos medioambientales del planeta. A partir de Río 92 el concepto de desarrollo sostenible adquiere una proyección internacional hasta entonces desconocida.

Uno de sus principales frutos de la Conferencia fue la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Declaración de Río), un documento de referencia clave para establecer las bases operacionales del concepto de desarrollo sostenible. De su Preámbulo y 27 principios que lo componen pueden extraerse las siguientes ideas fundamentales:

La Tierra (Preámbulo).

Se reconoce “la naturaleza integral e interdependiente de la Tierra, nuestro hogar”.

Los seres humanos (Principio 1):

“Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza”.

Equidad intergeneracional (Principio 3):

“El derecho al desarrollo debe ejercerse en forma tal que responda equitativamente a las necesidades de desarrollo y ambientales de las generaciones presentes y futuras”.

Protección medioambiental (Principio 4):

“A fin de alcanzar el desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente deberá constituir parte integrante del proceso de desarrollo”.

Sostenibilidad (Principio 8).

“Para alcanzar el desarrollo sostenible y una mejor calidad de vida para todas las personas, los Estados deberían reducir y eliminar los sistemas de producción y consumo insostenibles y fomentar políticas demográficas apropiadas”.

Criterio de precaución (Principio 15).

“Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberían aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente”

Criterio de quien contamina, paga (Principio 16).

“Las autoridades nacionales deberían procurar fomentar la internacionalización de los costos ambientales y el uso de instrumentos económicos, teniendo en cuenta el criterio de que el que contamina debería, en principio, cargar con los costos de la contaminación, teniendo debidamente en cuenta el interés público sin distorsionar el comercio ni las inversiones internacionales”.

Junto con la Declaración de Río se aprobaron en la misma Conferencia otros tres documentos de especial interés: el Programa 21 (Agenda 21) y los Convenios sobre el Cambio Climático y sobre la Diversidad Biológica.

Para más información:

ONU: Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo 1992.