Evaluando la sostenibilidad de las ciudades (ODS11) en 2025

En 2015 las Naciones Unidas puso en marcha un ambicioso proyecto de alcance mundial: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Este documento establece compromisos que se concretan en un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que abordan las tres dimensiones del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS11 dedicado a Ciudades y comunidades sostenibles.

En la Agenda 2030 el ODS11 queda definido en los siguientes términos:

«Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles»

La consecución del ODS11 compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes:

  • Asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y mejorar los barrios marginales.
  • Proporcionar acceso a sistemas de transporte seguros, accesibles y sostenibles para todos y mejorar la seguridad vial, en particular mediante la ampliación del transporte público.
  • Aumentar la urbanización inclusiva y sostenible.
  • Redoblar los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural.
  • Reducir significativamente el número de muertes causadas por los desastres.
  • Reducir el impacto ambiental negativo per cápita de las ciudades, con especial atención a la calidad del aire y la gestión de los residuos.
  • Proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países del mundo respecto a los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) ha venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2016. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

La edición del Informe de Desarrollo Sostenible 2024 de SDSN nos revela de forma aproximada cuál es la situación más actual del cumplimiento del objetivo de Ciudades y comunidades sostenibles, país por país, y en qué grado se va alcanzando ante el horizonte temporal fijado para 2030.

En el caso del ODS11 se ha construido un índice sintético a partir de los cuatro indicadores siguientes, que están disponibles para un total de 167 países:

  • Porcentaje de población urbana que vive en barrios marginales.
  • Concentración media anual de partículas (PM2.5).
  • Porcentaje de población urbana con acceso a fuentes de agua potable mejoradas, canalizadas.
  • Porcentaje de población con acceso adecuado al transporte público en las ciudades.

En términos generales, analizados los datos que acompañan al Informe de 2025, el índice del ODS11 del mundo toma un valor de 65,9, cifra inferior a la puntuación media correspondiente a los 17 ODS en dicho año (68,6), encontrándose, junto con otros cuatro ODS, poca probabilidad de llegar a cumplirse en el horizonte de la Agenda 2030.

De acuerdo con el Panel de control de los ODS, el objetivo ODS11 de Ciudades y comunidades sostenibles, mostrado en color rojo, presenta en la actualidad grandes desafíos, presentando, además, una tendencia de estancamiento o tasas de crecimientos muy por debajo de las necesarias para lograr su total cumplimiento en 2030.

En un análisis por países, los resultados obtenidoscorrespondientes al ODS11 concluyen que de los 167 países evaluados en 2025 el mejor situado es Bahamas que,con una puntuación de 100, presenta el mayor valor del índice, es decir, el máximo cumplimiento del ODS11 de la Agenda 2030. Es necesario anotar que dicha puntuación resulta de los valores disponibles para sólo dos indicadores de los cuatro seleccionados.

Le siguen, a continuación, también con altas puntuaciones, Estonia (98,9), Luxemburgo (98,9), Finlandia (98,8), Francia (98,3), España (98,1), Nueva Zelanda (98,1), Reino Unido (98,1), Suiza (97,9) y Brunéi (97,8) y Bélgica (97,8), principalmente. Nueva Zelanda, destaca, además, por ser el único país de los 167 que presenta los cuatro indicadores que miden el ODS11 en color «verde», es decir, progresan satisfactoriamente en el cumplimiento de este objetivo.

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al grado de sostenibilidad de las ciudades y comunidades recae, un año más, sobre Nigeria (28,9) y Sudán del Sur (29,3). Les siguen, también con muy bajas puntuaciones, inferiores a 40, Bangladés (32,9), Chad (33,6), Afganistán (34,4), Pakistán (37,0), Haití (37,4), Níger (37,5), República Democrática del Congo (38,1) y República Centroafricana (39,5). Para todos ellos, de acuerdo con el Panel de control de los ODS, el ODS11 permanece «en rojo», es decir, persisten grandes desafíos para su cumplimiento de aquí a 2030.

Por su especial importancia económica y/o demográfica, cabe mencionar, en particular, a cuatro países: Federación Rusa que ocupa la posición 36 en el ranking mundial del índice del ODS11, Estados Unidos (55), China (91) y la India (126). De ellos únicamente Estados Unidos ha perdido posiciones (dos) respecto al año anterior.

Finalmente, hay que destacar que las diferencias entre países son particularmente grandes en el ODS11, cifrándose una distancia de 71,1 puntos entre los países mejor y peor situados. Dicha brecha es muy superior a la que existe si utilizamos el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 45,5 puntos.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.

La satisfacción general con la vida en los países de la UE (2024)

Viene siendo habitual que la evaluación del desarrollo de los países se vincule fundamentalmente al análisis de la evolución de la variable del PIB (Producto Interior Bruto), a pesar de conocerse que éste de lo que realmente nos informa es del valor monetario de todos los bienes y servicios de mercado producidos en una economía.

Contamos, no obstante, con otros enfoques e indicadores diferentes al tradicional PIB, no tan conocidos, que se aproximan de forma más realista a evaluar el progreso de las sociedades y la calidad de vida de sus ciudadanos. Uno de estos indicadores es el de satisfacción general con la vida, cuya valoración la otorgan los propios ciudadanos de acuerdo con su percepción personal revelada a través de encuestas.

La medida de satisfacción general con la vida es un indicador de bienestar subjetivo que suele comprender la valoración de tres aspectos: la satisfacción con la vida (apreciación cognitiva), los afectos (los sentimientos o estados emocionales de una persona, positivos o negativos) y la eudemonía (la sensación de tener propósito en la vida y una buena estabilidad sicológica).

En el contexto europeo, contamos con los datos que publica la Oficina Europea de Estadística de la UE (Eurostat) que nos permiten analizar la valoración que tienen los ciudadanos europeos sobre la satisfacción general de sus vidas.

Así, partiendo de una escala comprendida entre 0 (muy insatisfecho) y 10 (muy satisfecho), los últimos resultados correspondientes al año 2024 nos revelan que los ciudadanos de la UE valoran, en promedio, en 7,2 puntos su satisfacción general con la vida.

En una comparativa temporal, los datos publicados nos constatan que ha disminuido la satisfacción general con la vida de los ciudadanos comunitarios entre 2018 y 2024, al reducirse su puntuación media de 7,3 a 7,2 entre dichos años.

En un análisis por países, los resultados obtenidos en 2024 expresan también que existen divergencias respecto la valoración de la satisfacción general con la vida entre los veintisiete Estados miembros.

Así, el país con mayor grado de satisfacción general con la vida en 2024 es Finlandia (7,8), seguido de Eslovenia (7,7), Rumanía (7,7), Polonia (7,6), Austria (7,6), Países Bajos (7,6), Dinamarca (7,6) y Bélgica (también 7,6). 

En el extremo contrario, los menores niveles de satisfacción general con la vida los declaran en 2024 los ciudadanos de Bulgaria (6,2), Grecia (6,7), Letonia (6,9) y Alemania (7,0).

Desde una aproximación temporal, respecto al año 2018 cinco países destacan por registrar los mayores aumentos de su satisfacción general con la vida en 2024: Croacia (+0,9 puntos), Lituania (+0,8), Bulgaria (+0,8), Portugal (+0,6) y Hungría (+0,6), según los últimos datos de Eurostat. Por el contrario, se han registrado las mayores pérdidas de satisfacción con la vida en Irlanda (-0,6 puntos), Alemania (-0,4), Austria (-0,4) y Suecia (-0,4).

Los resultados obtenidos nos muestran asimismo un hecho importante: que un país tenga un alto PIB per cápita no es necesariamente determinante para que su población disfrute de un alto grado de satisfacción con la vida.

En países como Rumanía y Polonia, que tienen un PIB per cápita (pps) inferior a la media de la UE (un -22% y un -23%, respectivamente, en 2023), sus ciudadanos declaran unos niveles de satisfacción con la vida que superan claramente la media de la UE. En el otro extremo, de acuerdo también con Eurostat, en Alemania, un país cuyo PIB per cápita (pps) supera en un 16% el promedio de la UE, sus ciudadanos son, tras los de Bulgaria, Grecia y Letonia, los que menor puntuación han dado a la satisfacción general con la vida en el año 2024.

Para más información:

Eurostat

El estado del medio ambiente en Europa (2025)

La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) publica cada cinco años un informe crucial para conocer el estado de situación en que encuentra el medio ambiente de Europa. Su gran aportación radica en que se fundamenta en la más reciente evidencia científica disponible, respaldada por una amplia batería de datos que proceden de un total de 38 países europeos y han sido adecuadamente validados.

El último informe de AEMA, Europe’s environment 2025. Europe’s environment and climate: knowledge for resilience, prosperity and sustainability, nos pone de relieve los principales problemas y retos medioambientales a los que se enfrenta hoy Europa. Destacamos, a continuación, algunas de sus conclusiones más importantes:

1. La biodiversidad continúa reduciéndose en los ecosistemas (terrestres, de agua dulce y marinos) del continente europeo. Las causas de este deterioro natural se encuentran en la persistente presión que provocan los insostenibles modos de producción y consumo, en especial el sistema alimentario, de la sociedad moderna. Se identifican fuertes presiones por los cambios de uso del suelo y el mar, la sobreexplotación de recursos naturales, la contaminación, la introducción de especies invasoras, así como el aumento de los impactos severos del cambio climático. En cifras, más del 80% de los hábitats protegidos se encuentran en un estado pobre o malo, con el 60-70% del suelo considerado degradado.

2. La degradación de los ecosistemas naturales hacen peligrar el modo de vida europeo. Sin unos ecosistemas saludables se corre el riesgo de perder seguridad alimentaria e hídrica y de no contar con materias primas, agua y energía para los sistemas de producción y consumo que nos proporcionan alimentos, movilidad, vivienda, energía y bienes. Además, la degradación de la naturaleza y el cambio climático también son una amenaza para la estabilidad financiera, ya que casi el 75% de la actividad empresarial depende de servicios ecosistémicos.

3. Los recursos hídricos se encuentran bajo una presión severa, siendo la agricultura, con el uso de fertilizantes y pesticidas, un destacado responsable de la degradación de la calidad del agua y de la pérdida de vida acuática. En cifras, el estrés hídrico afecta actualmente al 30% del territorio de Europa y al 34% de su población. Sólo el 37% de las masas de agua superficiales de Europa tenía un buen estado ecológico en 2021.

4. En el ámbito de la mitigación del cambio climático la Unión Europea ha realizado progresos reduciendo sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 37% desde el 1990, principalmente al decrecer el uso de los combustibles fósiles y duplicar la penetración de las energías renovables desde 2005. De cara al futuro, estos esfuerzos deben consolidarse para llegar a reducir las emisiones de GEI en un 55% en el año 2030 y alcanzar la neutralidad climática en 2050.

5. Se hace necesario revertir la tendencia descendente que están registrando los sumideros de CO2 (como los bosques), afectados por diversos impactos naturales, en muchos casos provocados por el cambio climático, como incendios forestales, sequías y plagas.

6. En sistema energético, a pesar de los avances registrados en reducción de consumo de combustibles fósiles, aumento de la implantación de las energías renovables y mayor eficiencia energética, se hace necesario profundizar en su transformación. Los combustibles fósiles siguen siendo la fuente energética hegemónica de la UE, representando casi el 70% del consumo bruto de energía disponible en 2023.

7. Se han registrado avances en el sistema industrial de la UE, donde las emisiones de GEI han descendido más del 35% entre 2005 y 2023. Sin embargo, este sector económico sigue siendo el principal causante de contaminación atmosférica, con cuantiosos impactos sobre la salud humana. Se hace necesario profundizar en su descarbonización.

8. En el medio ambiente construido, las emisiones de GEI procedentes del sector residencial se han reducido también más del 35% entre 2005 y 2023, gracias a medidas que han propiciado la eficiencia energética y la descarbonización de los sectores de electricidad y calefacción, entre otras.

9. El sistema de movilidad en Europa presenta importantes retos. Está dominado por el transporte de vehículos, en su mayoría por turismos de pasajeros, que sigue siendo muy dependiente de los combustibles fósiles. Sus emisiones de GEI han descendido sólo un 6% entre 2005 y 2023.

10. El sector agrícola, principal responsable del descenso de los polinizadores y de la degradación del suelo, ha reducido sus emisiones de GEI sólo un 7% entre 2003 y 2023. Al mismo tiempo existe la necesidad urgente de adaptar el sector agrícola a los episodios de clima extremo para garantizar a largo plazo el sistema alimentario de la UE.

11. Europa es el continente del planeta que más rápidamente está experimentando el calentamiento global. Su clima está cambiando a un ritmo alarmante, amenazando la seguridad, la salud pública, los ecosistemas, las infraestructuras y la economía. Se estima que en el año 2022 más de 70.000 personas murieron a consecuencia del calor en Europa.

12. Se vuelve urgente la necesidad de tomar medidas para adaptar la sociedad –en especial los grupos más vulnerables y expuestos- y la economía a la nueva situación de mayor riesgo de impactos del cambio climático.

13. En el ámbito de la contaminación se han producido importantes avances en Europa. Las políticas de la UE para reducir la contaminación del aire, para garantizar el abastecimiento de agua y la depuración de aguas residuales han permitido importantes beneficios para la salud de la población. Sin embargo, la contaminación sigue reduciendo la calidad de vida en Europa de forma significativa. Cada año la contaminación del aire conlleva al menos 239.000 muertes prematuras y la contaminación acústica, unas 66.000.

14. En cuanto al consumo de recursos naturales, se constata que la tasa de circularidad se ha incrementado apenas del 10,7% en 2010 al 11,8% en 2023. En Europa el consumo de materiales es insostenible y mucho más alto, en términos per cápita, que en la mayoría de regiones del mundo.

15. Se necesitan urgentemente cambios transformadores de los sistemas de producción y consumo si queremos mantener la prosperidad y los niveles de vida en Europa a largo plazo. Se requieren políticas coordinadas y acciones desde los múltiples niveles de gobernanza, donde las autoridades regionales y locales juegan un papel clave.

16. Es importante avanzar en la restauración de hábitats, lo que generará, con el tiempo, resiliencia en los sistemas naturales y facilitará tanto la adaptación como la mitigación del cambio climático. La UE se ha impuesto el compromiso de restaurar al menos el 20% de áreas terrestres y marítimas antes de 2030.

17. Los retos de sostenibilidad de Europa siguen siendo complejos y sistémicos. A pesar de los avances alcanzados, las perspectivas para la mayoría de las tendencias medioambientales son preocupantes y plasman riesgos importantes para la prosperidad económica, la seguridad y la calidad de vida de los ciudadanos europeos. Esto nos exige repensar la forma en que se gestiona la relación entre nuestra economía y el medio ambiente natural (suelo, agua, recursos naturales) ante intereses en pugna.

Para más información:

EEA: Europe’s environment 2025. Europe’s environment and climate: knowledge for resilience, prosperity and sustainability.

La naturaleza en el hogar: una cita con Benito Pérez Galdós

En un mundo cada vez más urbano, donde el asfalto sustituye a los prados, y los automóviles a los animales, cobra especial importancia que nuestra conciencia no termine por desvincularse completamente de la naturaleza.

El ser humano cuando no tiene a su disposición un acceso fácil al entorno natural puede suplir esta falta intentando reunir, en mayor o menor medida, elementos de flora o fauna que le proporcionen en su hogar una vida de mayor bienestar.

Para ilustrar esta opción, desde un prisma literario, traemos hasta aquí un pasaje de la novela El doctor Centeno, del escritor español Benito Pérez Galdós (1843-1920), en el que este célebre autor nos describe un caso muy peculiar. Se trata de la vivienda de doña Isabel Godoy, la tía del coprotagonista de la novela, Alejandro Miquis, donde la presencia de especies naturales alcanza niveles poco comunes.

“Si los balcones del principal eran alegritos con tanta hierba y verdura, los del segundo éranlo mucho más, porque en ellos el follaje se desbordaba por los hierros, subía y aun daba grata sombra. Era ya una vegetación arborescente, impropia de balcones y que traía a la memoria lo que de Babilonia se cuenta. Los tiestos de diversa forma estaban unos sobre otros; había pucheros, cajones, tibores, medias tinajas y barriles, todo admirablemente cultivado y lleno de variedad gratísima de plantas. Descollaban una higuera con higos, un manzano con manzanas, un níspero también con fruto, un albaricoque y hasta una parra que ofrecía en sus ya pintados racimos abundante esquilmo de octubre. Y entre estas familias mayores, las capuchinas de doradas florecillas subían por la jamba, agarrándose a cuerdas muy bien colocadas; lo mismo hacían las campánulas, el guisante de olor y otras trepadoras. Achaparrados y asomando por entre los hierros, veíanse los claveles, el sándalo, la hierbabuena, la medicinal ruda, la balsamina, el perejil de la reina, el geranio de plumas y otras especies domésticas. Colgadas a un lado y otro de los balcones había hasta media docena de jaulas chiquitas con verderones y jilgueros presos; pero tan cantantes, que no cesaban ni un momento de arrojar sobre la calle sus deliciosos trinos.”

Para leer más:

Benito Pérez Galdós: El doctor Centeno. Tormento. La de Bringas. Cabildo Insular de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2007.