
Una de las principales fuentes de contaminación atmosférica y calentamiento global del planeta reside en el sector del transporte. Para hacer frente a este serio problema medioambiental y de salud la Unión Europea cuenta desde 2011 con la Hoja de ruta hacia un espacio único europeo de transporte: por una política de transportes competitiva y sostenible, conocido como Libro Blanco del Transporte.
En su estrategia el Libro Blanco establece diez objetivos cuantificados para alcanzar «un sistema de transporte competitivo y sostenible», entre los que se encuentra el siguiente:
«Reducir a la mitad el uso de automóviles de «propulsión convencional» en el transporte urbano para 2030; eliminarlos progresivamente en las ciudades para 2050; lograr que la logística urbana de los principales centros urbanos en 2030 esté fundamentalmente libre de emisiones de CO2″.
Posteriormente, en diciembre de 2019 la Comisión Europea puso en marcha el Pacto Verde Europeo, un ambicioso proyecto que pretende alcanzar la neutralidad climática en la Unión antes del año 2050. Ello exige un amplio paquete de medidas que deben adoptar los Estados miembros, entre ellas las que afectan al sector de transporte. En este ámbito, la Estrategia de movilidad urbana y sostenible (2020) establece entre sus objetivos que “de aquí a 2030 al menos treinta millones de vehículos de emisión cero circularán por las carreteras europeas”. Además, para 2050 el objetivo marcado se eleva para perseguir que “prácticamente todos los automóviles, furgonetas, autobuses y los nuevos vehículos pesados serán de emisión cero”.
De esta forma la política común de transportes aboga por la progresiva implantación de los vehículos eléctricos en detrimento de los automóviles de propulsión convencional.
Según Eurostat, en el año 2013 el parque de coches eléctricos registrados en la Unión Europea ascendía a apenas 50.278. Desde entonces este tipo de vehículos ha seguido una tendencia de continuo crecimiento hasta alcanzar los casi 7,6 millones coches eléctricos de pasajeros en 2025, como puede observarse en el siguiente gráfico.

Sin embargo, los avances alcanzados hasta la fecha continúan siendo claramente insuficientes para cumplir con los objetivos de movilidad sostenible marcados por la Comisión Europea.
Durante este periodo 2013-2025 el crecimiento medio anual de coches eléctricos ha sido superior al registrado por el parque total de coches de pasajeros, de modo que ha aumentado su porcentaje de participación. Sin embargo, hay que resaltar que el número de este tipo de coches tan sólo representa un 2,9% del total de coches de pasajeros en 2025. Dicho porcentaje ascendería al 4,8% si incluimos además de los coches eléctricos los coches híbridos (que también emplean combustibles fósiles).
En un análisis por países se detectan diferencias relevantes respecto a la implantación de coches eléctricos, existiendo un solo Estado miembro de la UE que registra un porcentaje de participación de estos vehículos superior al 10%.
En términos absolutos, en 2025 los mayores parques de coches eléctricos se encuentran en Alemania (2,03 millones de vehículos) y Francia (1,54 millones), que concentran entre ambos el 47% del parque total de estos vehículos de la Unión. Por el contrario, se registran los menores parques de coches eléctricos en países como Chipre, Malta, Estonia, Croacia, Letonia y Eslovaquia.
En términos relativos, el país de la UE que presenta la mayor ratio de vehículos eléctricos sobre el parque nacional total de coches de pasajeros en 2025 es Dinamarca, con un porcentaje del 17,9%. Le siguen, a continuación, Luxemburgo (8,7%), Suecia (8,6%), Países Bajos (7,2%) y Bélgica (6,4%), con porcentajes que superan el 5%.

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