
Sentir el transcurrir del tiempo a través de la impronta que deja en la Naturaleza cada una de las cuatro estaciones podría ser, quizás, una valiosa virtud para hacernos más humanos.
El otoño, la estación de las hojas en caída, ha inspirado la obra de artistas y literatos a lo largo de la historia. Traemos hasta aquí la poesía del escritor español Fernando González Rodríguez (1901-1972), originario de las Islas Canarias, que desde su primera juventud ha escrito admirables palabras dedicadas al entorno natural, como es el caso de su poema Parque otoñal. En sus versos el poeta nos sugiere, con su ágil pluma, cómo la propia forma de la naturaleza puede despertarnos sentimientos, vivencias y recuerdos genuinamente humanos.
“¡Otoño! De los árboles despréndense las hojas
y ruedan por el parque llevadas por el viento.
Aquí una clara fuente con dolorido acento,
al aire va exhalando sus lánguidas congojas.
El viento juega con las hojas desprendidas
de los árboles mustios: Parecen, una a una
cayendo sobre el claro de cristal de la laguna,
un río sosegado de existencias perdidas.
En un silencio gris se duerme la alameda:
ni un pájaro sus cantos entona en la arboleda
donde en Abril cantaba un mago ruiseñor…
Los bancos, de hojarascas encuéntranse cubiertos,
y parecen los árboles espectros de los muertos
que, en vida, ¡allí gozaron mil caricias de amor!...”
Para leer más:
Fernando González: Poesía completa. Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2021.
