La ciudad de Pontevedra, referente de movilidad sostenible

Pontevedra, 2020.

La ciudad gallega de Pontevedra (España) ha conseguido llegar a ser un referente de sostenibilidad urbana. Mediante una gestión decidida, que ha puesto en primer plano la calidad de vida de sus ciudadanos, ha sabido aprovechar sus recursos y particulares condiciones.

Pontevedra es una ciudad, capital de la provincia homónima, que cuenta con unos 83.000 habitantes (83.029 según el Padrón Municipal de Habitantes de 2019). Partiendo de un tamaño poblacional limitado ha mostrado durante los últimos 20 años un dinamismo demográfico superior a la media de Galicia y de las cuatro provincias gallegas. Entre 1999 y 2019 la población de la ciudad de Pontevedra creció, en promedio, un 0,6% anual frente al estancamiento registrado por el conjunto de Galicia (0,0%).

Con una superficie de unos 120 km2, la densidad poblacional del municipio de Pontevedra asciende a 701 habitantes/km2 en 2019, de modo que se ha incrementado respecto a 1999 (626 hab./km2).

Durante las últimas dos décadas, Pontevedra ha puesto en práctica un modelo de movilidad sostenible que prioriza la movilidad peatonal sobre el tráfico motorizado. Para ello, desde el Concello de Pontevedra se llevaron a cabo diversos tipos de obras. Según el tipo de calle, se efectuaron peatonalizaciones (con coexistencia de tráfico de servicios) en el centro histórico y calles de menos de 10 metros de ancho, estrechamiento de los carriles y ampliación de aceras en calles de más de 10 metros, plataformas únicas y badenes, limitación de la velocidad máxima a 30 km/h, coexistencia con la bicicleta, aparcamientos gratuitos de borde urbano, estacionamientos gratuitos para servicios, aparcamientos rotatorios de pago, etc. Ello ha ido acompañado de otras actuaciones en la ciudad como la recuperación del centro histórico y otras áreas degradadas, la ampliación de la red de sendas ciclistas y peatonales por los alrededores naturales de Pontevedra y la mejora de la gestión de residuos y del sistema de depuración de aguas residuales.

Pontevedra ha experimentado una transformación integral de recuperación para los ciudadanos del espacio público que hasta entonces ocupaban los coches, que se ha traducido en resultados tangibles para la calidad de vida de sus habitantes. Entre los importantes beneficios que ha recibido el conjunto de la población, destacan los siguientes:

  • Reducción del tráfico de vehículos a motor. Según el Consistorio, entre 1996 y 2014 los vehículos motorizados se han reducido un 30,1% en la ciudad y un 70% en el centro urbano.
  • Aumento de la movilidad sostenible. Los viajes a pie se han incrementado un 67% y en bicicleta, un 5%.
  • Reducción del consumo de combustible, que se estima en un 66% en la ciudad y un 88% en el centro, entre 1996 y 2014, como consecuencia del menor tráfico motorizado.
  • Reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera, que se estima en unos 500 kg de CO2 por persona y año.
  • Mejora de la calidad del aire.
  • Mayor biodiversidad de especies de árboles y animales.
  • Disminución de la contaminación acústica.
  • Mayor seguridad vial.
  • Aumento de la accesibilidad de los espacios públicos, propiciando una ciudad inclusiva e integradora.
  • Mayor pluralidad de servicios y usos del espacio público para los ciudadanos.
  • Desarrollo de los sectores del comercio de proximidad, hostelería y otros servicios en el espacio urbano que antes ocupaban los automóviles.
  • Recuperación de la ciudad como lugar de encuentro, reducción de la conflictividad y mejora de la convivencia ciudadana.

Este modelo de ciudad compacta y movilidad sostenible, que prioriza el uso del espacio público por y para las personas, ha alcanzado el reconocimiento a nivel internacional de diversos premios. Entre ellos, en 2014 ONU-Hábitat (Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos) le otorgó a Pontevedra el Premio Internacional de Dubái a las Buenas Prácticas para Mejorar las Condiciones de Vida.

Para más información:

Instituto Gallego de Estadística.

Concello de Pontevedra.

Evolución del parque de coches eléctricos en la Unión Europea

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Una de las principales fuentes de contaminación atmosférica y calentamiento global del planeta se encuentra en el sector del transporte. Para hacer frente a este serio problema medioambiental y de salud la Unión Europea cuenta desde 2011 con la Hoja de ruta hacia un espacio único europeo de transporte: por una política de transportes competitiva y sostenible, conocido como Libro Blanco del transporte.

Como expresa este documento estratégico, es clave afrontar la gran dependencia actual del petróleo y sus derivados en el sector del transporte y transitar hacia una economía descarbonizada. Se hace necesario fomentar la movilidad sostenible, como ir a pie o en bicicleta, además de dar un mayor impulso al transporte público no contaminante. Asimismo, por lo que se refiere al uso de vehículos de combustión interna, como son los coches convencionales, el Libro Blanco expresa lo siguiente:

“La eliminación progresiva de los vehículos de «propulsión convencional» en el entorno urbano es una contribución fundamental a una reducción significativa de la dependencia del petróleo, las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación atmosférica local y la contaminación acústica”.

En su estrategia el Libro Blanco establece diez objetivos cuantificados para alcanzar “un sistema de transporte competitivo y sostenible”, entre los que se encuentra el siguiente:

“Reducir a la mitad el uso de automóviles de «propulsión convencional» en el transporte urbano para 2030; eliminarlos progresivamente en las ciudades para 2050; lograr que la logística urbana de los principales centros urbanos en 2030 esté fundamentalmente libre de emisiones de CO2”.

En 2017 el parque de coches registrados en la UE-28 asciende a un total de 262 millones de vehículos. De ellos unos 2 millones son coches eléctricos o híbridos (con motores eléctrico y de combustión interna), cuya distribución por tipos es la siguiente: el 14% pertenece a la categoría de vehículos eléctricos, un 79% a la de vehículos híbridos “tradicionales” y, finalmente, el 7% de los coches son vehículos híbridos “enchufables”.

En términos de participación, el número de eléctricos o híbridos (con motores eléctrico y de combustión interna) tan sólo representa un 0,8% del total de coches registrados en 2017, un porcentaje ciertamente escaso dados los importantes retos medioambientales que tiene Europa ante sí y el conjunto del planeta.

Desde una perspectiva temporal, los mayores avances en este ámbito de la movilidad se han observado durante la última década. Según los datos disponibles en Eurostat, el número total de coches registrados en la UE-28, que no ha parado de crecer, ha experimentado un crecimiento del 6,9% durante el periodo 2012-2017, al pasar de 244,8 millones a 261,7 millones de vehículos. Paralelamente, el número de coches eléctricos e híbridos ha registrado un incremento muy superior, al multiplicarse por 19 el parque  de vehículos de esta categoría, esto es, desde unos 107.000 a unos 2 millones de vehículos entre 2012 y 2017.

Como consecuencia, la participación de los coches eléctricos e híbridos sobre el total de coches registrados en la UE-28 ha aumentado desde el 0,04% al 0,8% entre 2012 y 2017.

En un análisis por países se detectan diferencias relevantes. En términos absolutos, en 2017 los mayores parques de coches eléctricos e híbridos se encuentran en Reino Unido, Francia, Polonia, España, Italia y Suecia, que tienen entre 100.000 y 500.000 vehículos. Por el contrario, se registran las menores presencias de coches de esta categoría en países como Croacia, República Checa y Letonia.

En términos relativos, los países que presentan las mayores participaciones de coches eléctricos e híbridos sobre el parque total de coches en 2017 son los siguientes: Suecia (2,4%), Polonia (1,9%), Reino Unido (1,5%), Francia (1,4%), Bélgica (1,2%), Luxemburgo (1,0%) y Finlandia (1,0%), como se muestra en el siguiente gráfico:

Gráfico_coches eléctricos_países_2017

Para más información:

Eurostat

Comisión Europea: Libro Blanco del transporte, 2011