México y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2025)

En septiembre de 2015 se presentó en la Cumbre de las Naciones Unidas para su aprobación el documento titulado “Transformar nuestro mundo: La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. Se trata de un ambicioso plan de acción para los próximos 15 años que se centra en las personas, el planeta, la prosperidad y la paz mediante una alianza de colaboración mundial.

Para conocer realmente el grado de cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que conforman la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, se han elaborado el índice y el panel ODS, que permiten evaluar cuantitativa y cualitativamente los progresos que van alcanzando los países del planeta, y que se recogen en los sucesivos informes de periodicidad anual que ha publicado hasta la fecha Sustainable Development Solutions Network (SDSN).

En su edición de 2025 el Informe Sustainable Development Report 2025 de SDSN nos revela que, de un total de 167 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, México toma la posición 72 en términos de cumplimiento global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030. Para este año el valor del índice ODS de México se cifra en 70,8 sobre un máximo de 100. Dicho valor, lo sitúa, en términos relativos, por encima del valor medio del conjunto de países del mundo (68,6) y por debajo de la media de los países miembros de la OCDE (78,1).

Respecto al año anterior México sube ocho posiciones en el ranking mundial al aumentar su índice ODS en 1,5 puntos.

A pesar de esta mejora relativa, desde una perspectiva temporal más amplia, el informe de SDSN (2025) destaca los significativos retos que aún presenta México para cumplir con los compromisos de la Agenda 2030. 

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

En un análisis más pormenorizado del valor del índice ODS global que toma México, se detectan diferentes grados de cumplimiento de los 17 Objetivos.

En primer lugar, México destaca por situarse entre los 40 países del planeta con mejor posición en dos de los 17 ODS:

  • Igualdad de género (ODS5), Objetivo para el que México se encuentra en el puesto número 27 del ranking mundial, con un valor de 79,9 sobre 100.
  • Educación de calidad (ODS4), Objetivo para el que se sitúa en la posición número 39, con un valor de 95,7.

Por el contrario, los Objetivos para los que México toma los resultados relativos menos favorables son los siguientes:

  • Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16), para el que toma la posición 141 (valor 44,4) de los 167 países del mundo con datos disponibles.
  • Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) para el que, con un valor de 56,9 sobre 100, México ocupa la posición 119.
  • Reducción de las desigualdades (ODS10), para el que se sitúa en el puesto 115 (valor 47,5) a nivel mundial.
  • Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8), Objetivo para el que México se encuentra en el puesto número 101, con un valor de 69,1.

De forma complementaria al índice ODS el Informe de 2025 aporta también un análisis de panel, que valora el mayor o menor grado de cumplimiento de cada Objetivo, así como su tendencia con vistas al horizonte de 2030, mediante una asignación de colores (verde, amarillo, naranja y rojo).

De la evaluación del panel de los ODS de México correspondiente a la edición de 2025 destacamos las siguientes conclusiones principales:

  • México aún no ha alcanzado el cumplimiento de ninguno de los 17 ODS (ausencia de ODS en color verde).
  • No presenta ningún ODS (en color amarillo) que presente algunos retos para lograr los valores deseados en 2030.
  • Para ocho Objetivos (en color naranja), México afronta retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030: Fin de la pobreza (ODS1), Educación de calidad (ODS4), Igualdad de género (ODS5), Energía asequible y no contaminante (ODS7), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11), Producción y consumo responsables (ODS12), Acción por el clima (ODS13) y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17).
  • Nueve ODS se encuentran en rojo, lo que significa que México soporta aún grandes retos para cumplir con la Agenda 2030. Son los siguientes: Hambre cero (ODS2), Salud y bienestar (ODS3), Agua limpia y saneamiento (ODS6), Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8), Industria, innovación e infraestructura (ODS9), Reducción de las desigualdades (OS10), Vida submarina (ODS14), Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16).

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

En un análisis de tendencia, el panel de los ODS correspondiente a 2025 revela que México está en la senda de cumplir con uno de los 17 Objetivos de aquí a 2030: Fin de la pobreza (ODS1). Por el contrario, está retrocediendo en dos Objetivos: Acción por el clima (ODS13) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16). Asimismo, seis ODS presentan una tendencia de moderado avance y ocho muestran una senda de estancamiento.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.

Perú y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2025)

En septiembre de 2015 se presentó en la Cumbre de las Naciones Unidas para su aprobación el documento titulado “Transformar nuestro mundo: La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. Se trata de un ambicioso plan de acción para los próximos 15 años que se centra en las personas, el planeta, la prosperidad y la paz mediante una alianza de colaboración mundial.

Para conocer realmente el grado de cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que conforman la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, se han elaborado el índice y el panel ODS, que permiten evaluar cuantitativa y cualitativamente los progresos que van alcanzando los países del planeta, y que se recogen en los sucesivos informes de periodicidad anual que ha elaborado hasta la fecha Sustainable Development Solutions Network (SDSN).

En su edición de 2025 el Informe Sustainable Development Report 2025 de SDSN nos revela que, de un total de 167 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, Perú toma la posición 65 en términos de cumplimiento global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030. Para este año 2025 el valor del índice ODS de Perú se cifra en 72,7 sobre un máximo de 100. Dicho valor, sitúa a Perú, en términos relativos, por encima del valor medio del conjunto de países latinoamericanos y del Caribe (70,3).

Respecto al año anterior el país andino aumenta ligeramente su índice de ODS, en ocho décimas, si bien pierde una posición en el ranking mundial.

En una perspectiva temporal más amplia, el informe de SDSN (2025) destaca el significativo avance en desarrollo sostenible experimentado por Perú desde el año 2015, en comparación con los demás países de su entorno. 

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

En un análisis más pormenorizado del valor del índice ODS global que toma Perú en 2025, se detecta que el grado de cumplimiento de los 17 Objetivos presenta una evolución dispar.

En primer lugar, Perú destaca por situarse entre los 30 países del planeta con mayor puntuación en cuatro de los 17 ODS. Los mejores resultados relativos, en un contexto mundial, los alcanza este país en los siguientes ODS:

  • Vida submarina (ODS14), objetivo para el que Perú se encuentra en el puesto número 16, con un valor de 78,6 sobre 100.
  • Educación de calidad (ODS4), objetivo para el que se sitúa en la posición número 21, con un valor de 97,6.
  • Hambre cero (ODS2), para el que toma la posición 30 (valor 69,1).
  • Agua limpia y saneamiento (ODS6), para el que Perú ocupa también el puesto número 30 (valor 84,2) en el ranking mundial.

Por el contrario, los Objetivos para los que en 2025 Perú toma los peores resultados relativos son los siguientes:

  • Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) para el que, con un valor de 54,6 sobre 100, Perú ocupa la posición 125 en el ranking mundial.
  • Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16), para el que toma la posición 119 (valor 50,7).
  • Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11), objetivo para el que Perú se encuentra en el puesto número 115, con un valor de 63,2.
  • Reducción de las desigualdades (ODS10), para el que se sitúa en el puesto 107 (valor 50,9) a nivel mundial.

De forma complementaria al índice ODS el Informe de 2025 aporta también un análisis de panel, que valora el mayor o menor grado de cumplimiento de cada Objetivo, así como su tendencia con vistas al horizonte de 2030, mediante una asignación de colores (verde, amarillo, naranja y rojo).

De la evaluación del panel de los ODS de Perú correspondiente a la edición de 2025 destacamos las siguientes conclusiones principales:

  • Perú ha alcanzado el cumplimiento de uno de los 17 ODS: el ODS4 Educación de calidad (en color verde).
  • Para cuatro Objetivos (en color amarillo), Perú afronta unos algunos retos para lograr los valores deseados en 2030. Son los relativos a los ODS siguientes: Igualdad de género (ODS5), Energía asequible y no contaminante (ODS7), Producción y consumo responsables (ODS12) y Acción por el clima (ODS13).
  • Para los cinco Objetivos siguientes (en color naranja), Perú afronta retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030: Fin de la pobreza (ODS1), Salud y bienestar (ODS3), Agua limpia y saneamiento (ODS6), Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8) y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17).
  • Siete ODS se encuentran en rojo, lo que significa que Perú soporta aún grandes retos para cumplir con la Agenda 2030. Son los siguientes: Hambre cero (ODS2), Industria, innovación e infraestructura (ODS9), Reducción de las desigualdades (OS10), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11), Vida submarina (ODS14), Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16).

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

En un análisis de tendencia, el panel de los ODS de Perú correspondiente a 2025 concluye que este país andino no está retrocediendo en ningún objetivo, si bien tiene estancado el cumplimiento de cinco ODS. Asimismo, para la mayoría de los Objetivos (doce ODS), Perú presenta una tendencia de moderado avance para lograr su cumplimiento de aquí a 2030.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.

España y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2025)

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

En 2015 Naciones Unidas puso en marcha la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Para conocer su grado de cumplimiento, se ha construido el índice ODS que permite evaluar los progresos en la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que van alcanzando los países del planeta.

En su edición de 2025 el Informe Sustainable Development Report 2025 de Sustainable Development Solutions Network (SDSN) nos revela que, de un total de 167 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, España toma la posición 14 en términos de cumplimiento global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030. Para dicho año 2025 el valor del índice ODS de España se cifra en 81,0 sobre un máximo de 100. Respecto al año anterior España se mantiene en la misma posición del ranking mundial y su índice aumenta levemente (tres décimas).

A partir de un análisis más pormenorizado del valor del índice ODS global que toma España en 2025, se detecta que el grado de cumplimiento de los 17 Objetivos presenta una evolución muy dispar.

En primer lugar, España destaca por situarse entre los 25 países del planeta con mayor puntuación en 7 de los 17 ODS. Los mejores resultados relativos, en un contexto mundial, los alcanza España en los siguientes ODS:

  • Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11), objetivo para el que se encuentra en el puesto número 6, con un valor de 98,1 sobre 100.
  • Igualdad de género (ODS5), para el que España se sitúa en la posición número 7 (valor 87,5).
  • Salud y bienestar (ODS3), para el que toma la posición 12 (valor 94,9).
  • Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8), para el que España se sitúa en el puesto 14 (valor 81,7).
  • Hambre cero (ODS2), en la posición 24 (valor 69,8).

Por el contrario, los Objetivos para los que España toma los peores resultados relativos son los siguientes:

  • Producción y consumo responsables (ODS12) que, con un valor de 65,1 sobre 100, hace que España se sitúe en la posición 130 a nivel mundial respecto a este ODS.
  • Acción por el clima (ODS13), objetivo que, tomando un valor de 83,6, coloca a España en la posición 111.
  • Vida submarina (ODS14), objetivo para el que, con un valor de 55,9, toma la posición 96.
  • Alianzas para lograr los objetivos (ODS17), con un valor de 69,1, que sitúa a España en la posición 75 a nivel mundial.
  • Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) para el que, con un valor de 68,1, ocupa la posición 67.

De forma complementaria al índice ODS el Informe de 2025 aporta también un análisis de panel, que valora el mayor o menor grado de cumplimiento de cada Objetivo, así como su tendencia con vistas al horizonte de 2030, mediante una asignación de colores (verde, amarillo, naranja y rojo).

De la evaluación del panel de los ODS de España correspondiente a la edición de 2025 destacamos las siguientes conclusiones principales:

  • España ha alcanzado el cumplimiento de uno de los 17 ODS: el ODS5 Igualdad de género (en color verde).
  • Para siete Objetivos (en color amarillo), España afronta algunos  retos para lograr los valores deseados en 2030. Son los relativos a los siguientes Objetivos: Fin de la pobreza (ODS1), Salud y bienestar (ODS3), Agua limpia y saneamiento (ODS6), Energía asequible y no contaminante (ODS7), Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8), Industria, innovación e infraestructura (ODS9) y Reducción de las desigualdades (ODS10),
  • Para los siguientes cuatro Objetivos (en color naranja), España afronta retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030: Educación de calidad (ODS4), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11), Vida submarina (ODS14) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16).
  • Cinco ODS se encuentran en rojo, uno más que en 2024, lo que significa que España soporta aún grandes retos para cumplir con la Agenda 2030. Son los siguientes: Hambre cero -incluyendo seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y agricultura sostenible- (ODS2), Producción y consumo responsables (ODS12), Acción por el clima (ODS13), Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17).

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

Asimismo, en un análisis de tendencia, la ficha de los ODS de España pone de manifiesto, en primer lugar, que este país está registrando, según los últimos datos disponibles, una tendencia favorable en el cumplimiento de sólo uno de los Objetivos de la Agenda 2030. Se trata del Objetivo de Igualdad de género (ODS5).

En segundo lugar, el panel de 2025 concluye que España no está retrocediendo en ningún objetivo, si bien tiene estancado el cumplimiento de cinco ODS: Agua limpia y saneamiento (ODS6), Producción y consumo responsables (ODS12), Vida de ecosistemas terrestres (ODS15), Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16) y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17).

Finalmente, para la mayoría de los Objetivos, España presenta una tendencia de moderado avance para lograr su cumplimiento de aquí a 2030.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.

Evaluando el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible en 2025

En 2015 la ONU puso en marcha el ambicioso proyecto de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Se trata de una estrategia de alcance mundial, cuyo compromiso se concreta en lograr, durante la presente década, diecisiete objetivos de desarrollo sostenible (17 ODS), que cubren las tres dimensiones del desarrollo: económica, social y medioambiental.

Para evaluar los progresos en la consecución de los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN, por sus siglas en inglés) viene publicando desde el año 2016 diferentes informes periódicos que tratan de evaluar cómo están avanzando los países del mundo en el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible.

Con carácter genérico, la metodología utilizada permite disponer de un índice ODS que resume en un único valor los resultados mostrados por la amplia batería de indicadores recabados (102 en la edición de 2025) para medir la totalidad de los 17 ODS, a los cuales se les otorga igual importancia.

El índice ODS es, en definitiva, un indicador sintético de desarrollo sostenible, cuyo valor puede oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación respecto al cumplimiento de los objetivos de la Agenda 2030, y 100, cuando el país se sitúa en la mejor posición respecto a su cumplimiento.

Con la edición de 2025 del Informe de Desarrollo Sostenible, se han podido evaluar, a través del índice ODS, los progresos en materia de desarrollo sostenible de un total de 167 países, al igual que en el informe anterior. Entre las conclusiones generales del Informe podemos destacar las siguientes:

  1. A nivel global, el progreso de los ODS se ha estancado. Ninguno de los 17 Objetivos está en camino de lograrse de aquí a 2030. En particular, están lejos de cumplirse, globalmente, los siguientes objetivos: ODS 2 (Hambre cero), ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles), ODS 14 (Vida submarina), ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres) y ODS 16 (Paz, justicia e instituciones sociales).
  2. Sólo el 16,7% de las metas de los ODS está en vías de alcanzarse, a nivel mundial, para 2030.
  3. La mayoría de los países se encuentran estancados o en retroceso en las siguientes cinco metas: la tasa de obesidad (ODS 2), la libertad de prensa (ODS 16), la gestión sostenible del nitrógeno (ODS 2), la Lista Roja de Especies Amenazadas (ODS 15) y el índice de percepción de la corrupción (ODS 16).
  4. Por el contrario, muchos países han realizado notables progresos en la ampliación del acceso a servicios e infraestructuras básicas, entre ellos: el uso de dispositivos móviles (ODS 9), el acceso a la electricidad (ODS 7), el uso de Internet (ODS 9), la tasa de mortalidad de menores de 5 años (ODS 3) y la mortalidad neonatal (ODS 3).
  5. Los avances futuros en muchos indicadores, incluidos los relacionados con la salud, se ven amenazados por las tensiones mundiales y la disminución de la financiación internacional para el desarrollo.
  6. Las diferencias en el grado de consecución de los ODS siguen siendo amplias, con valores del Índice ODS 2025 que oscilan entre más de 80, en los países más avanzados, y menos de 50, en los países con peor desempeño, generalmente debido a la existencia de diversas formas de conflicto.
  7. Los países europeos continúan liderando el Índice de los ODS. De los 20 países con mayor Índice ODS, 19 están en Europa. Así todo, son países que se enfrentan aún a retos significativos en al menos dos objetivos, incluidos los relacionados con el cambio climático y la biodiversidad, en parte debido a sus patrones de consumo insostenibles. Por su parte, los países de Asia Oriental y Meridional superan a otras regiones en el progreso de los ODS.
  8. Los países con los valores más bajos del Índice ODS tienden a ser países que se encuentran afectados por conflictos, problemas de seguridad, inestabilidad política o socieconómica y un limitado margen fiscal.
  9. La arquitectura financiera global debe reformarse urgentemente para financiar los bienes públicos globales y lograr un desarrollo sostenible. Aproximadamente la mitad de la población mundial reside en países que no pueden invertir adecuadamente en desarrollo sostenible.

Fuente: SDSN: Sustainable Devolpment Report 2025.

En un análisis más detallado por países, el informe de 2025 nos revela que persisten las grandes diferencias respecto al grado de consecución de los objetivos de la Agenda 2030.

Así, el país que presenta el mayor valor del índice ODS sigue siendo Finlandia (87,0), seguido de Suecia (85,7) y Dinamarca (85,3). En años anteriores estos países también han ocupado las tres primeras posiciones. A continuación, les siguen otros Estados que presentan igualmente altos niveles de renta per cápita y pertenecen a Europa: Alemania (83,7), Francia (83,1), Austria (83,0), Noruega (82,7), Croacia (82,4), Polonia (82,1), Chequia (81,9) y Reino Unido (81,9).

En el otro extremo, los menores índices de desarrollo sostenible los presentan, al igual que en las tres ediciones anteriores, tres países africanos de baja renta: Sudán del Sur (41,6), República Centroafricana (45,2) y Chad (46,0). Les siguen, a continuación, varios países principalmente también del continente africano, que anotan índices ODS no superiores a 50: Somalia (46,1), Yemen (47,7), República Democrática del Congo (48,2), Sudán (49,1) y Afganistán (49,1).

Finalmente, dentro del amplio grupo intermedio de 117 países, cabe destacar, dado su peso económico y/o demográfico, a Estados Unidos, que ocupa la posición 44 en el ranking mundial del índice de desarrollo sostenible. Asimismo, en 2025 la Federación Rusa ocupa la posición 51, China se sitúa en la 49 y la India en la 99. Estos cuatro países han conseguido escalar posiciones respecto al año anterior.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.

La superficie de los espacios protegidos marinos en la UE (2022)

La pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas se encuentran entre las mayores amenazas a las que se enfrenta la humanidad ante la próxima década. Así lo afirma la Estrategia sobre Biodiversidad de la UE para 2030.

En el caso de los ecosistemas marinos, en particular, la biodiversidad se encuentra afectada por múltiples prácticas insostenibles (sobrepesca, vertidos, contaminación…), a las que se suman los graves impactos del calentamiento del planeta.

La protección de los espacios marinos se convierte, por tanto, en una herramienta política y legal de primer orden para garantizar la biodiversidad y el pleno funcionamiento de los ecosistemas y especies, así como los servicios medioambientales que ofrecen, sin olvidar los beneficios sanitarios, sociales y económicos que proporcionan a la población.

Con la designación de espacios marinos protegidos y su eficaz gestión se persigue preservar la biodiversidad marina, al mismo tiempo que se procura la seguridad alimentaria de la población y los medios de subsistencia a largo plazo de los pescadores y agentes del sector de la pesca y el marisco de un modo sostenible. En el marco de la UE, la citada Estrategia sobre Biodiversidad establece expresamente un compromiso cuantitativo fundamental: Conferir protección jurídica al 30% de la superficie marina de la UE, como mínimo, de aquí a 2030. Este claro compromiso obliga, en primer lugar, a conocer en qué situación de protección se encuentran hoy los ecosistemas marinos de la Unión y, en segundo lugar, a realizar evaluaciones periódicas sobre el grado de cumplimiento de dicho objetivo hasta 2030.

De acuerdo con los últimos datos de 2022 publicados por Eurostat, en el conjunto de la Unión Europea los espacios naturales marinos que están sujetos a protección comprenden una superficie de 628.749 km2. Ello equivale al 12,3% de la superficie marina de la UE.

Desde un enfoque temporal, el porcentaje de superficie marina protegida ha aumentado desde 4,2% en el año 2012 hasta el 12,3% en 2022. Este aumento se ha debido a los avances en la protección de nuevas áreas marinas, ya sea dentro de la Red Natura 2000 o mediante designaciones nacionales complementarias como bajo el paraguas de los Convenios Internacionales de Mares Regionales.

Sin embargo, con este porcentaje del 12,3% la Unión Europea queda muy lejos de poder alcanzar el objetivo de proteger al menos el 30% de sus mares en el año 2030, establecido en la vigente Estrategia sobre Biodiversidad. En los próximos años se requieren esfuerzos extraordinarios de los países para no incumplir dicho objetivo de conservación natural, a la vez que se hace necesario implementar una gestión eficaz de todas las áreas marinas protegidas.

En un análisis por países, de los 22 Estados miembros de la UE-27 que tienen mar, el que presenta una mayor superficie de espacios naturales marinos protegidos en 2022 es Francia, con 168.577 km2. Le siguen, a continuación, España (132.934), Portugal (78.364) e Italia (56.957), principalmente.

En términos relativos, si tenemos en cuenta la superficie marina total de cada país, Francia y Alemania, ambos con el 45,3% cada uno, presentan el mayor porcentaje de superficie marina protegida nacional en 2022. Seguidamente, los países con los mayores porcentajes son Bélgica (37,8%), Países Bajos (26,8%), Lituania (22,8%), Polonia (21,9%), Rumanía (21,4%) y Grecia (19,8%). Por lo tanto, en 2022, sólo tres países (Francia, Alemania y Bélgica) ya han conseguido proteger el 30% de la superficie de sus espacios marinos.

En el otro extremo, los menores porcentajes de protección de áreas marinas corresponden a Irlanda (2,1%), Portugal (4,5%), Eslovenia (5,0%), Malta (5,5%), Bulgaria (8,0%) y Chipre (8,6%).

Para más información:

Eurostat

European Environment Agency

La superficie de los espacios protegidos terrestres en la UE (2022)

Los ecosistemas y la diversidad de especies que habitan el planeta desempeñan funciones ecológicas que guardan un intrincado equilibrio que hace posible la continuidad de la vida en la Tierra. Son áreas de un gran valor intrínseco que proporcionan importantes beneficios medioambientales, sociales, culturales y económicos, además de contribuir a la salud y bienestar del ser humano.

Sin embargo, los espacios naturales terrestres se encuentran sometidos a intensas presiones como las derivadas del desarrollo urbano, la intensificación agrícola, la extensión de la red de transporte, la contaminación y el cambio climático. Es por ello que su protección se convierte en una herramienta política y legal de primer orden. En el contexto actual de pérdida de biodiversidad y de crisis climática que atraviesa el planeta se vuelve inexcusable la preservación de las áreas naturales que poseen un gran valor, cuya pérdida sería irreversible.

En la Unión Europea los espacios naturales terrestres que están sujetos a protección comprenden una superficie de 1.079.412 km2, de acuerdo con los últimos datos de 2022 publicados por Eurostat. Ello equivale al 26,1% del territorio total de la UE: un 18,6% designado como espacios de la Red Natura 2000 (áreas protegidas por las Directivas de Aves y Hábitats) y un 7,5% como otras designaciones nacionales complementarias.

Desde un enfoque temporal, el porcentaje de superficie protegida ha aumentado desde el año 2011, cuando se cifró en el 24,3%, hasta el último dato del 26,1% en 2022. Sin embargo, como se observa en el siguiente gráfico, durante los últimos años no se han producido avances en la superficie protegida, ya que dicho porcentaje ha permanecido prácticamente estancado. Este hecho está provocando una mayor incertidumbre en el cumplimiento del objetivo de alcanzar el 30% en el año 2030, establecido en la vigente Estrategia sobre Biodiversidad de la UE.

Además, hay que tener en cuenta que para garantizar la biodiversidad no es suficiente con aumentar la cobertura de los espacios naturales protegidos. Es igualmente necesario que, al mismo tiempo, los países apliquen sistemas eficaces de gestión en sus áreas de gran valor natural.

En un análisis por países, en 2022 el país de la Unión Europea con mayor superficie de espacios naturales terrestres protegidos es Francia, con 154.571 km2, reflejando el alto grado de biodiversidad que se concentra en este territorio europeo. Le siguen, a continuación, España (142.152), Alemania (137.704) y Polonia (123.491), principalmente.

En términos relativos, si tenemos en cuenta el tamaño de los países, Bulgaria, con el 41,0%, presenta el mayor porcentaje de superficie protegida sobre el total del territorio nacional. Tras Bulgaria los países con mayor porcentaje de superficie de espacios naturales protegidos son Eslovenia (40,5%), Polonia (39,6%), Alemania (38,5%), Croacia (38,2%), Luxemburgo (37,9%), Chipre (37,8%) y Eslovaquia (37,3%).

Por el contrario, los menores porcentajes de protección corresponden a Finlandia (13,4%), Irlanda (13,9%), Bélgica (14,7%), Suecia (15,0%), Dinamarca (15,1%), Lituania (17,8%) y Letonia (18,1%).

Para más información:

Eurostat

European Environment Agency

El índice de desarrollo humano de los países del mundo (2023)

Desde hace décadas, son conocidas las limitaciones del indicador del Producto Interior Bruto per cápita para evaluar el desarrollo de los países y los territorios, y para conocer realmente las condiciones de vida de sus habitantes.

Como enfoque alternativo a dicha variable productivista tradicional, aún hegemónica en los distintos foros sociales (político, académico, mediático…), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) viene calculando desde 1990 el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de prácticamente todos los países de mundo. Siendo un indicador sintético elaborado a partir de unas pocas variables, este enfoque del desarrollo humano constituye un importante avance que se ha ido consolidando a lo largo de los años.

Desde esta aproximación el nivel de desarrollo de un país o región está condicionado no sólo por los ingresos de sus habitantes sino también por ámbitos tan importantes para el ser humano como la salud y la educación.

En esencia, el desarrollo humano lo conforman tres dimensiones básicas que son susceptibles de ser evaluadas a través de cuatro indicadores que han sido rigurosamente definidos y seleccionados:

  1. Salud. Se toma como indicador para su evaluación la Esperanza de vida al nacer.
  2. Educación. Se evalúa a través de dos indicadores: Años de escolaridad esperados y Promedio de años de educación recibidos.
  3. Nivel de vida. Para evaluar los progresos respecto a un nivel de vida decente se emplea como indicador la Renta Nacional Bruta per cápita (2021 PPP $).

A partir de estos indicadores se calculan los tres índices normalizados que corresponden a las dimensiones de salud, educación y nivel de vida, con los que, posteriormente, aplicando la media geométrica, se construye el IDH.

Con la publicación de carácter anual del Informe sobre Desarrollo Humano, que elabora PNUD, disponemos de los resultados del IDH a nivel global y por países desde el año 1990 hasta hoy. La última edición de dicho Informe es la correspondiente a 2025 que recoge los resultados del IDH relativos al año 2023, permitiéndonos conocer el nivel de desarrollo humano de un total de 193 países del planeta.

Por lo tanto, desde una perspectiva temporal, con los datos publicados hasta la fecha podemos analizar cómo ha evolucionado el índice de desarrollo humano a nivel global durante el periodo comprendido entre los años 1990 y 2023.

Los resultados obtenidos concluyen que el IDH del mundo ha seguido una trayectoria ascendente, pasando de un valor de 0,608 en 1990 a otro de 0,756 en 2023.

Como se aprecia en el siguiente gráfico, los años de 2020 y 2021 han estado marcados por importantes retrocesos en el desarrollo humano como consecuencia de la irrupción de la pandemia de COVID-19 que ha causado enormes estragos en las vidas y los medios de subsistencia en todo el mundo. Ya en el año 2022 el IDH dibuja una senda de recuperación, que prosigue en el año 2023, llegando a mejorar el valor registrado en 2019, previo a la crisis sanitaria.

No obstante, como expone el Informe 2025, a pesar de que el IDH global ha tomado un valor históricamente alto, los impactos causados por la crisis sanitaria durante el periodo 2020-2021 han dejado importantes huellas que aún no se han desvanecido, ya que se constata que la recuperación posterior está perdiendo impulso. Un análisis en términos de tendencia nos revela que el IDH presenta un crecimiento promedio anual durante el periodo 2010-2023 significativamente inferior al de 1990-2010.

Además, como recoge el Informe, las desigualdades entre los países ricos y pobres siguen aumentado. Por cuarto año consecutivo, se aprecia una ampliación de la desigualdad entre los países con un IDH bajo y los de IDH muy alto.

En un análisis más detallado por países, dentro del grupo de los que presentan un índice de desarrollo humano muy alto se encuentra, en primer lugar, Islandia, con una puntuación de 0,972. Se trata de un país que, a pesar de no ser el de mayor renta per cápita del mundo, ya que toma la posición decimotercera en la dimensión de nivel de vida, logra alcanzar, dados los buenos resultados en salud y educación, el primer puesto en desarrollo humano.

Tras Islandia, le siguen, con mayores puntuaciones del IDH, Noruega, Suiza, Dinamarca, Alemania, Suecia, Australia, Hong Kong (China SAR), Países Bajos, Bélgica, Irlanda, Finlandia, Singapur y Reino Unido, todos ellos con un valor del IDH superior a 0,940. Cierra el grupo de los 35 países con mayor IDH Polonia (con 0,906), cuya posición en nivel de desarrollo humano (35) es ligeramente mejor a la que toma en renta per cápita (40).

Sigue siendo destacable que países como Catar, con el cuarto mayor nivel de renta per cápita del mundo, tras Liechtenstein, Noruega y Singapur, ocupa la posición 43 en el índice de desarrollo humano. Asimismo, en el caso de Brunéi, que ostenta la posición novena de mayor renta per cápita mundial, su índice de desarrollo humano queda relegado hasta la posición 60, dada su peor situación relativa en los ámbitos de educación y salud.

En el otro extremo del mundo, se encuentra Sudán del Sur, que toma el menor nivel de desarrollo humano, con un valor del IDH (0,388), que es 2,5 veces inferior al de Islandia (0,972). La posición de Sudán del Sur en desarrollo humano (193) coincide con la que ocupa en la dimensión de nivel de vida o renta per cápita, tomando también posiciones muy bajas en esperanza de vida y en los dos indicadores de educación.

Le siguen, dentro del grupo de países con menor IDH, Somalia, República Centroafricana, Chad, Níger, Malí, Burundi, Burkina Faso, Sierra Leona, Yemen y Madagascar, todos ellos con un valor del IDH inferior a 0,490. Los demás países que completan el grupo de los 35 con menor IDH se encuentran mayoritariamente también en el continente africano y registran igualmente valores muy bajos en renta per cápita, esperanza de vida y educación.

Para más información:

UNDP: Human Development Report 2025.

La participación de las energías renovables en la UE (2004-2023)

En el ámbito de las energías renovables, la Estrategia Europa 2020 y la Directiva 2009/28/CE del Parlamento Europeo y del Consejo dejaron fijado como objetivo estratégico que para el año 2020 el 20% del consumo final de energía de la UE debe tener su origen en fuentes renovables (eólica, solar, hidráulica, maremotriz, geotérmica, biomasa…). De acuerdo con los datos de Eurostat dicho objetivo del 20% se cumplió en el horizonte marcado de 2020, al registrase una cuota de participación del 22,0% en dicho año.

De cara al futuro, los nuevos objetivos de lucha contra el cambio climático han conducido a la Unión Europea a revisar su objetivo general de participación de las energías renovables para acelerar su implantación, de modo que se fuerce el desplazamiento del consumo de los combustibles fósiles que propician el calentamiento global.

Así, la Directiva (UE) 2023/2413 del Parlamento Europeo y del Consejo de 18 de octubre de 2023 establece que los Estados miembros velarán conjuntamente por que en el año 2030 la cuota de energía procedente de fuentes renovables sea de al menos el 42,5% del consumo final bruto de energía de la Unión, y deberán esforzarse por alcanzar el 45%.

Los últimos datos de Eurostat nos informan que en el año 2023 el consumo final de energía en la UE-27 ascendió a 960 millones de toneladas equivalentes de petróleo. De este total el 24,6% provino de fuentes de energía renovables, porcentaje que desde 2004 se ha venido incrementado de forma continuada año tras año, a excepción de 2021, año marcado por los impactos de la pandemia de la COVID-19.

Se concluye, por tanto, que el ambicioso objetivo fijado para 2030 implica que la cuota de las energías renovables ha de registrar un crecimiento medio entre 2023 y 2030 de 2,9 puntos porcentuales cada año, lo que supone un ritmo muy superior al registrado en el decenio anterior (0,8 p.p.).

En un análisis por países, entre 2004 y 2023 la participación de la energía de fuentes renovables en el consumo final de energía se ha incrementado en todos los Estados miembros. Los mayores avances relativos se han dado en Dinamarca (29,6 puntos porcentuales más) y Suecia (+28,0 p.p.), y los menores en Croacia (+4,6 p.p) y Eslovenia (+6,7 p.p.), si bien estos dos últimos países ya partían en 2004 con altos porcentajes de introducción de renovables.

Asimismo, se sigue observando, de acuerdo con los últimos datos publicados por Eurostat, que persiste la disparidad en el grado de implantación de las energías renovables dentro de la Unión.

En 2023 Suecia, con el 66,4%, es el país con el mayor porcentaje de energía de fuentes renovables en su consumo final bruto energético. Le siguen, a cierta distancia, los mayores porcentajes de Finlandia (50,8%), Dinamarca (44,4%), Letonia (43,2%), Estonia (41,0%), Austria (40,8%) y Portugal (35,2%).

Por el contrario, las menores participaciones de energías renovables sobre el consumo energético final se registraron en Luxemburgo (14,4%), Bélgica (14,7%), Malta (15,1%), Irlanda (15,3%), Polonia (16,6%), Eslovaquia (17,0%), Hungría (17,1%) y Países Bajos (17,4%).

Para más información:

Eurostat

Directiva (UE) 2023/2413 del Parlamento Europeo y del Consejo de 18 de octubre de 2023

La dependencia energética exterior de la UE (1990-2023)

El objetivo de la soberanía energética adquiere cada vez más significado para convertirse en una cuestión estratégica de la política energética de los países. Una baja dependencia de las importaciones posibilita que las economías sean menos vulnerables a problemas de provisión de recursos energéticos y a imprevistas fluctuaciones alcistas de los precios que derivan, en última instancia, en un deterioro de la capacidad adquisitiva de la población y en una merma del saldo comercial del país importador.

Al mismo tiempo, el procurar una menor dependencia de las importaciones de productos energéticos, que fundamentalmente son combustibles fósiles, viene a apuntar en la práctica que se han podido implementar medidas de eficiencia energética y/o se está produciendo un mayor empleo de las energías renovables. De esta forma se consigue actuar a favor de la sostenibilidad y del tránsito hacia una economía baja en carbono, al propiciarse la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, que provocan el calentamiento climático.

En el marco de la Unión Europeo, para evaluar el mayor o menor grado de soberanía energética, la Oficina de Estadística de la Unión Europea (Eurostat) publica el indicador de dependencia de las importaciones de energía que queda definido en los siguientes términos:

la proporción de las necesidades energéticas totales de un país satisfechas por las importaciones de otros países, esto es, el porcentaje de importaciones netas (importaciones menos exportaciones) sobre la energía bruta disponible.

De acuerdo con los datos disponibles de Eurostat, el consumo de energía en la UE continúa dependiendo en gran medida de su abastecimiento exterior. Entre 1990 y 2023 el conjunto de la UE ha visto aumentar su grado de dependencia energética desde el 50,0% hasta el 58,3%.

Como se observa en el siguiente gráfico, la evolución seguida por el indicador de dependencia energética en la UE ha estado muy condicionada por la naturaleza del ciclo que atraviesa la economía, ya sea expansivo o contractivo. Durante los años de la Gran Recesión el valor del indicador de dependencia energética se redujo, interrumpiendo de forma clara la tendencia ascendente que venía registrando desde 1990, para, después, a partir de 2014, una vez pasados los años de crisis económica, retomar su senda creciente hasta alcanzar un máximo en 2019, con el 60,5%. Más recientemente, con la irrupción de la pandemia del COVID-19, que conllevó fuertes impactos sociales y económicos, el grado de dependencia energética vuelve a retroceder. La contracción de la economía de la UE, en buena medida por las necesarias medidas de restricción a la actividad y la movilidad adoptadas para hacer frente a la crisis sanitaria, derivó en menores requerimientos energéticos que hicieron descender el grado de dependencia del exterior hasta el 57,5% en 2020 y el 55,5% en 2021.

A continuación, en el 2022, con la finalización de la pandemia, el grado de dependencia energética de la UE retoma su senda ascendente, repuntando hasta el 62,5%, en un contexto internacional marcado por la fuerte inflexión al alza de los precios energéticos. A ello hay que añadir los impactos de la guerra en Ucrania iniciada en marzo con la invasión rusa. Finalmente, en 2023 la ratio de dependencia energética de la UE se modera hasta situarse en el 58,3%, si bien se consolida en un nivel que sólo ha sido superado en los años 2019 y 2022 en toda la serie histórica.

En un análisis por tipos, el petróleo y sus derivados, que son los productos energéticos más demandados, presentan la mayor tasa de dependencia exterior. En 2023 el 94,5% de su demanda ha tenido que ser importado de terceros países. Este porcentaje supera en 1,4 puntos el registrado en 1990 (93,1%).

A continuación, para el gas natural, el segundo producto energético más demandado, la tasa de dependencia exterior es del 90,0% en 2023. En este caso continúa siendo muy superior al 51,8% de 1990.

Respecto a los combustibles fósiles sólidos, el tercer producto energético más demandado, en 2023 el 40,8% de su consumo ha sido cubierto a través de importaciones. Este porcentaje también supera el registrado en 1990 (18,7%).

Atendiendo a un análisis por países, los últimos datos disponibles de Eurostat nos confirman que el grado de dependencia de las importaciones de productos energéticos continúa siendo elevado en la mayoría de los países de la UE. Un total de 16 de los 27 Estados actuales de la Unión Europea tenían un grado de dependencia energética exterior superior al 50% de su energía bruta disponible en 2023.

Los países más dependientes energéticamente del exterior son tres pequeñas economías: Malta, con un porcentaje de importaciones netas sobre su energía bruta disponible del 97,6%, Chipre (92,2%) y Luxemburgo (90,6%). A continuación, les siguen Irlanda (77,9%), Bélgica (76,1%), Grecia (75,6%), Italia (74,8%), Países Bajos (70,4%), España (68,4%) y Lituania (68,4%), entre otros.

Por el contrario, el país con un grado de dependencia exterior menor es Estonia (3,5%), al que siguen, a distancia, Suecia (26,4%), Rumanía (27,9%), Dinamarca (32,3%), Finlandia (29,6%), Letonia (32,7%) y Dinamarca (38,9%). Desde una perspectiva temporal amplia, que abarca el periodo 1990-2023, los Estados que más han aumentado su tasa de dependencia energética exterior han sido Polonia (de 0,9% a 48,0%), Países Bajos (de 23,7% a 70,4%) y República Checa (de 15,2% a 41,7%). En sentido contrario, tres países han destacado por ser los que han logrado reducir más su dependencia energética exterior durante el periodo analizado: Letonia (de 89,0% a 32,7%), Estonia (de 41,0% a 3,5%) y Finlandia (de 61,0% a 29,6%), entre 1990 y 2023.

Para más información:

Eurostat.

El transporte y las energías renovables en la Unión Europea (2004-2023)

La Unión Europea se ha marcado el propósito de potenciar que la energía consumida por el sector del transporte provenga de biocombustibles líquidos, hidrógeno, biometano y electricidad verde (a partir de energías renovables como la eólica, solar e hidráulica), en lugar de los tradicionales combustibles fósiles.

Por tal motivo, en un principio, con la Comunicación de la Comisión, de 10 de enero de 2007 («Programa de trabajo de la energía renovable – Las energías renovables en el siglo XXI: Construcción de un futuro más sostenible»), la UE estableció como objetivo para el sector del transporte de los Estados miembros que en el año 2020 el 10% de la energía consumida proceda de fuentes de energía renovables.

Posteriormente, la Directiva 2023/2413 sobre fuentes de energía renovables, que modifica la Directiva de 2018, estableció nuevos objetivos más ambiciosos para el sector del transporte. En concreto fija los siguientes objetivos obligatorios para los países:

i) una cuota de energía renovable en el consumo final de energía en el sector del transporte de al menos el 29 % a más tardar en 2030, o

ii) una reducción de la intensidad de gases de efecto invernadero de al menos el 14,5 % a más tardar en 2030, en comparación con la base de referencia establecida…

Atendiendo a los datos disponibles elaborados por la Oficina Estadística de la UE (Eurostat), es posible y pertinente realizar evaluaciones periódicas para conocer el grado de cumplimiento de los objetivos marcados en el sector del transporte, en aras de potenciar la senda hacia una economía sostenible y baja en carbono en todos los países de la Unión.

Según dicho organismo estadístico europeo, en el año 2004 el porcentaje de energía consumida en el sector del transporte procedente de fuentes renovables en la UE-27 ascendía al 1,4%, porcentaje muy alejado del objetivo del 10% marcado para 2020.

Durante el periodo 2004-2020, la participación de la cuota de energía renovable en el transporte, que partió de un registro muy bajo, ha tomado una senda ascendente año a año, con la excepción de 2011 cuando se redujo, en un contexto de grave crisis económica. Finalmente, en el año 2020 los datos de Eurostat nos indican que la UE como conjunto logró que el 10,3% del consumo final de energía en el sector del transporte proceda de energías renovables, superando el objetivo del 10% inicialmente marcado para dicho año.

No obstante, dicho cumplimiento del objetivo necesita ser matizado. Antes de 2020, esto es, durante el periodo 2004-2019 la participación de las energías renovables en el sector del transporte se incrementó a un ritmo de 0,5 p.p. al año. Por lo tanto, resulta un hecho extraordinario que en 2020 dicha cuota de participación haya aumentado en 1,5 p.p. respecto a 2019, permitiendo superar el objetivo del 10%. Cabe pensar que estos resultados favorables vienen explicados en buena parte por tratarse de un año 2020 muy marcado por los efectos de la crisis del COVID-19. En dicho año las necesarias medidas de restricción de la movilidad y la actividad aplicadas en Europa para frenar la pandemia tuvieron su reflejo en una caída brusca del consumo de energía.

En los años siguientes, tras el extraordinario repunte de 2020 y posterior retroceso en 2021, se observa que la participación de las energías renovables en el sector del transporte retorna a su tendencia normal. Se llega así al año 2023 con una ratio del 10,8% para el conjunto de la UE, porcentaje que se encuentra muy alejado del nuevo objetivo del 29% para 2030 establecido en la Directiva.

En un análisis por países, cabe destacar que se siguen observando diferencias importantes en el grado de penetración de las energías renovables en el sector del transporte.

Así, en 2023 Suecia, con el 33,6%, fue el país de la UE-27 con el mayor porcentaje de participación de energía de fuentes renovables en el transporte sobre el consumo final bruto de energía. Le siguen, a distancia, Finlandia (20,6%), los Países Bajos (13,4%), Austria (13,2%), Bélgica (12,1%), España (12,0%), Alemania (11,9%) y Portugal, todos ellos superando la media de la UE (10,8%).

En el otro extremo, los menores porcentajes de implantación de las energías renovables en el transporte correspondieron en 2023 a Croacia (0,9%), Letonia (1,4%), Grecia (3,9%), República Checa (5,7%), Polonia (6,0%) y Lituania (7,2%). Es significativo que en dicho año 2023, 14 países de los 27 de la UE presentaron porcentajes inferiores al objetivo del 10% que había marcado la Unión Europea para el año 2020.

Para más información:

Eurostat