La educación y la naturaleza para Wangari Maathai

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La keniana Wangari Maathai (1940-2011) luchó por la defensa del medio ambiente y los derechos humanos, por lo que fue reconocida en 2004 con el Premio Nobel de la Paz. Su mayor legado es posiblemente la existencia hasta hoy del Movimiento Cinturón Verde.

Firme defensora de los árboles, promulgó una educación apegada a la tierra.

“Aun teniendo estudios superiores, jamás se me hizo extraño trabajar con las manos, a menudo de rodillas, junto a aquellas mujeres campesinas. Durante los años ochenta y noventa, hubo políticos y otros personajes públicos que trataron de ridiculizarme por ello; sin embargo, yo jamás di ninguna importancia a aquellas críticas. Además, las mujeres valoraban que estuviera dispuesta a trabajar con ellas para mejorar sus vidas y el medio ambiente. A fin de cuentas, yo también era hija de aquella tierra.

La educación, para que realmente sirva de algo, no debe alejar a la gente de la tierra sino enseñarle a respetarla, puesto que la gente con educación está en disposición de entender lo mucho que hay en juego. El futuro del planeta es un asunto que nos concierne a todos y debemos hacer cuanto esté en nuestras manos por protegerlo. Como les dije a los arboricultores y a las mujeres, nadie necesita un diploma para plantar un árbol”.

Para leer más:

Wangari Maathai: Con la cabeza bien alta. Editorial Lumen, Barcelona, 2007.

José Saramago y los árboles cantores

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Vivir la naturaleza es observarla, respirarla, escucharla. Podemos, incluso, preguntarnos si, por ejemplo, los árboles susurran, bailan, cantan. Según José Saramago, sí.

“A lo largo del río, mientras la barca baja la corriente con la rápida ayuda de la pértiga que rechina en la arena o clava lanzazos en el lodo, los pájaros invisibles transforman los árboles en extrañísimos seres cantores”.

Para leer más:

José Saramago: Las maletas del viajero. Ediciones B, Barcelona, 1998. Incluye la crónica “El mayor río del mundo”.