Los bosques y los gases de efecto de gases de efecto invernadero en la UE (1990-2023)

Son múltiples las funciones que desempeñan los bosques. Constituyen los ecosistemas con mayor biodiversidad en tierra, llegando a acoger a más de la mitad de las especies del planeta. Los ecosistemas forestales atesoran una gran diversidad genética, que es fundamental para los avances de la ciencia y la salud de hombre. Además, los bosques nos proporcionan valiosos y variados recursos (madera, leña, carbón, plantas medicinales, alimentos…) a la vez que ayudan a regular la cantidad y la calidad del agua, facilitando su abastecimiento a buena parte de la población mundial.

También sabemos que los bosques son unos valiosos sumideros naturales de CO2: absorben el dióxido de carbono presente en la atmósfera y lo incorporan a su biomasa a la vez que liberan oxígeno. Por lo tanto, desempeñan un papel fundamental para la calidad del aire y en la lucha contra el cambio climático. Respecto a esta última función de los bosques -su capacidad para mitigar los impactos que generan las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero (GEI)- los datos de Eurostat nos aportan una información relevante.

En la Unión Europea los bosques cubren una superficie 1,61 millones de kilómetros cuadrados en 2023, esto es, ocupan el 39,0% de su superficie total. Los países que concentran, en términos absolutos, mayor superficie forestal son Suecia, con 279.330 km2, Finlandia (225.100), España (190.725), Francia (177.170) y Alemania (114.884).

Gracias a la pervivencia de estos espacios arbolados es posible reducir los gases contaminantes que se emiten cada año a la atmósfera. Así, en el año 2023 las emisiones de GEI ascendieron a 3.106 millones de toneladas de COequivalente. De este total los bosques de la UE absorbieron unos 274 millones de toneladas, lo que representa un 8,8% del total de emisiones de GEI. 

Sin embargo, como se observa en el siguiente gráfico, las absorciones de GEI por los bosques de la UE han apuntando hacia una tendencia descendente desde 1990, año en el que la captura por estos sumideros naturales ascendía a 370,7 millones de toneladas, esto es, se ha producido una reducción del 26,1% en dicho periodo (1990-2023). Diversas son las causas que han provocado este descenso, entre las que cabe señalar la pérdida de impulso de los proyectos de forestación, el aumento de la mortalidad de los árboles y el incremento de la extracción de madera.

En un análisis por países, los bosques que más contribuyeron en 2023 a la captura de emisiones de GEI fueron los pertenecientes a Italia, con el 20,0% del total de las emisiones capturadas por la superficie forestal de la UE, Francia (18,6%), España (16,6%), Polonia (14,7%), Suecia (11,5%) y Rumania (10,5%).

Por el contrario, cinco países no han contribuido con sus bosques a la captura de carbono 2023, sino bien al contrario: Alemania, Austria, Finlandia, Letonia y Estonia.

Para más información:

Eurostat

 

 

Evolución de la superficie forestal en la UE (2015-2023)

Los bosques son fuente de múltiples beneficios. Son el hábitat natural de diversas especies de plantas y animales que hacen posible la vida en el planeta, a la vez que constituyen un valioso sustento para los humanos. Asimismo, la superficie forestal es un sumidero natural de carbono, contribuyendo a mitigar los impactos del cambio climático, y proporciona protección frente la erosión de los suelos y las lluvias torrenciales.

A pesar de estas ventajas bien conocidas de los bosques, en la actualidad continúan estando sujetos a importantes presiones, tales como la pérdida y degradación de sus hábitats, la introducción de especies invasoras, la contaminación, la deforestación, los incendios y el cambio climático.

El territorio de la Unión Europea cuenta con una superficie forestal de aproximadamente 1,61 millones de kilómetros cuadrados en 2023, que incluye muy diferentes tipos de bosques de acuerdo con la diversidad climática, los tipos de suelos, la topografía, etc. Gracias a la Directiva Habitats parte de los bosques de la UE, en torno al 27%, está sujeto a protección. Se ha llegado a evaluar su calidad y se ha concluido que sólo un 14% de estos bosques se encuentra en un estado de buena conservación.

Desde el punto cuantitativo, constituye un punto de especial interés, conocer, asimismo, cómo ha evolucionado la superficie forestal en la UE. Con datos disponibles desde 2015, según Eurostat, la superficie boscosa de la Unión ha venido aumentando lentamente, a un ritmo promedio de unas 4.000 km2 al año, con la excepción del año 2021 cuando experimentó una reducción de -0,1%. Para el conjunto del periodo 2015-2023, los bosques de la UE han incrementado su superficie en un 2,0% (+31.800 km2).

En términos relativos, como se observa en el siguiente gráfico, el porcentaje de superficie forestal sobre la superficie total de la UE27 ha aumentado desde el 38,3% en 2015 al 39,0% de 2022-23.

En un análisis por países, los Estados miembros de la UE que concentran la mayor superficie forestal son Suecia, con 279.330 km2 en 2023, Finlandia (225.100), España (190.725), Francia (177.170) y Alemania (114.884). Para el conjunto del periodo 2015-2023, 22 de los de los 27 países europeos han incrementado su superficie de bosques, mientras que cinco países (Suecia, Polonia, Eslovenia, Países Bajos y Chipre) la han reducido en mayor o menor medida.

En comparación con su superficie total, cinco de los 27 Estados miembros de la UE presentan una superficie forestal que excede la mitad de su territorio. En primer lugar, destacan dos países nórdicos: Finlandia, con el 66,5% de su superficie nacional, y Suecia, con el 62,4%. A continuación, les siguen Eslovenia (58,2%), Estonia (54,3%) y Letonia (53,4%).

Por el contrario, las menores proporciones de bosques respecto a su territorio corresponden a Malta (4,3%), Países Bajos (9,7%), Irlanda (11,8%), Dinamarca (15,5%) y Chipre (18,6%).

Para más información: Eurostat

Lucro y medio ambiente: una cita con José Luis Sampedro

La ciencia económica tiene como principal máxima el propósito de gestionar de forma eficiente recursos, como el trabajo y el capital, que son considerados limitados, para producir bienes y servicios que permitan satisfacer las necesidades materiales de las personas.

Sin embargo, tal consideración no ha sido otorgada con la misma atención a los recursos naturales. El desarrollo de la disciplina económica durante las últimas décadas ha terminado por implantar un enfoque hegemónico de la economía que soslaya toda relación con la naturaleza, más allá de percibirla como un campo ilimitado de extracción de recursos materiales y de sumidero de residuos.

Como expresó en las siguientes líneas el economista español José Luis Sampedro (1917-2013), si queremos disponer de un futuro sostenible para nuestro planeta, el criterio ecológico de preservar la naturaleza no puede estar eclipsado por el criterio del lucro inmediato.

«Por otra parte, la economía se ocupa de recursos limitados y, dada nuestra dependencia de la naturaleza, no cabe olvidar la exigencia de respetar el medio ambiente. El criterio ecológico se impone cada día más, ante las destrucciones ya realizadas por haberse actuado pensando solamente en los beneficios monetarios inmediatos, sin advertir las ventajas futuras que quedaban destruidas para siempre con la operación. Las talas en la selva amazónica, que continúan sin interrupción, son un impresionante ejemplo de los daños que nos estamos causando y los graves perjuicios para el futuro, si se dejan en libertad ciertas actividades, a merced únicamente de criterios lucrativos inmediatos”.

Para leer más:

Sampedro, José Luis: El mercado y la globalización. Ediciones Destino, Madrid, 2003.

Los bosques, sumideros naturales de gases de efecto invernadero en la UE

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Son múltiples las funciones que desempeñan los bosques. Constituyen los ecosistemas con mayor biodiversidad en tierra, llegando a acoger a más de la mitad de las especies del planeta. Los ecosistemas forestales atesoran una gran diversidad genética, que es fundamental para los avances de la ciencia y la salud de hombre. Además, los bosques nos proporcionan valiosos y variados recursos (madera, leña, carbón, plantas medicinales, alimentos…) a la vez que ayudan a regular la cantidad y la calidad del agua, facilitando su abastecimiento a buena parte de la población mundial.

También sabemos que los bosques son unos ejemplares sumideros naturales de CO2: absorben el dióxido de carbono presente en la atmósfera y lo incorporan a su biomasa a la vez que liberan oxígeno. Por lo tanto, desempeñan un papel fundamental para la calidad del aire y en la lucha contra el cambio climático. Respecto a esta última función de los bosques -su capacidad para mitigar los impactos que generan las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero (GEI)- los datos de Eurostat nos aportan una información relevante.

En la Unión Europea (UE-28) los bosques cubren una superficie de 182 millones de hectáreas, esto es, ocupan más del 40% de su superficie terrestre total. Los países con mayor superficie arbolada son Suecia (30,5 millones de hectáreas), España (27,6), Finlandia (23,0) y Francia (17,6). En términos relativos, las mayores proporciones de masas forestales respecto a su superficie se encuentran en Finlandia, Suecia, Eslovenia y Estonia.

Gracias a esta superficie forestal es posible reducir los gases contaminantes que se emiten cada año a la atmósfera. Así, en el año 2015 las emisiones de GEI ascendieron a 4.452 millones de toneladas de COequivalente. De este total los bosques de la UE absorbieron 417 millones, lo que corresponde a un 9,4% del total de emisiones de GEI. Dicho porcentaje de absorción de emisiones se ha venido incrementando a lo largo de los años, desde el 6,6% en 1990 y el 7,9% en 2000.

En un análisis por países, los Estados miembros de la UE que presentan los mayores porcentajes de absorción de emisiones de GEI por los bosques fueron en 2015 Suecia (83,5%), Finlandia (59,3%), Lituania (43,6%) y Eslovenia (34,9%), con porcentajes muy superiores a la media comunitaria (9,4%).

Gráfico_bosques_sum

Para más información:

Eurostat

 

 

Los bosques y su propiedad en los países de la Unión Europea

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Laponia, Finlandia

En territorio de la Unión Europea existen aproximadamente 182 millones de hectáreas de bosques y otras superficies arboladas, es decir, el 42,8% de su superficie terrestre sin contar con las aguas interiores.

Por países 7 de los 28 Estados miembros de la UE-28 presentan una superficie forestal que excede la mitad de su territorio. En primer lugar, destacan dos países nórdicos: Finlandia, con el 75,7% de su superficie terrestre, y Suecia, con el 74,3%. A continuación, les siguen Eslovenia (63,1%), Estonia (56,5%), Letonia (55,8%), España (55,1%) y Portugal (54,1%).

En términos de extensión absoluta, los países de la UE-28 con mayor superficie arbolada en 2015 son Suecia (30,5 millones de hectáreas), España (27,6), Finlandia (23,0) y Francia (17,6).

Por el contrario, las menores proporciones de bosques y otras superficies arboladas respecto a su territorio corresponden a Malta (1,1%), Países Bajos (11,1%), Irlanda (11,7%), Reino Unido (13,0%) y Dinamarca (15,5%).

Gráfico_bosques_sup

Los datos disponibles sobre el régimen de propiedad de los bosques (año 2010) permiten concluir que existen grandes diferencias entre países. De media en la Unión Europea el 60,3% de los bosques son de propiedad privada. Superan dicha media diez países, entre los que sobresale Portugal (con el 97,0% de sus bosques bajo propiedad privada), seguido de Dinamarca (76,3%), Suecia (75,7%), Francia (75,3%), Eslovenia (74,7%) y Austria (74,2%), entre otros.

Por el contrario, entre los países donde los bosques son mayoritariamente de propiedad pública resaltan Bulgaria y Polonia. En Bulgaria sólo el 12,1% de sus bosques son privados y en Polonia, el 18,1%. Les siguen, con menores porcentajes de bosques en régimen de propiedad privada, Grecia (22,5%), República Checa (23,4%), Croacia (28,3%), Chipre (31,2%) y Rumanía (33,0%), entre otros.

Gráfico_bosques_privados

Para más información: Eurostat