El estado del clima mundial (2025)

La vida de los sistemas humanos y naturales de la Tierra está estrechamente ligada al estado del clima. Gracias a informes periódicos sobre la situación climática del mundo, como los que elabora anualmente la Organización Mundial de Meteorología (OMM), podemos llegar a conocer de forma objetiva, mediante el tratamiento científico de una amplia batería de datos, en qué condiciones climáticas se encuentra nuestro planeta y evaluar las implicaciones de diversa índole que generan.

La Organización Mundial de Meteorología (OMM), en su último Informe “Estado del clima mundial 2025” (mayo de 2026), nos envía los siguientes ocho mensajes fundamentales:

1. La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera

Citando textualmente a la OMM, “el aumento de la concentración atmosférica de CO2 causado por las actividades humanas es el principal impulsor del cambio climático”. Este gas de efecto invernadero (GEI) alcanzó en 2024 el nivel más alto de los últimos dos millones de años. Además, en dicho año registró el mayor incremento anual desde que comenzaron las mediciones modernas en 1957.

Respecto a otros GEI, las concentraciones atmosféricas de metano y óxido nitroso alcanzaron en 2024 sus valores más altos en los últimos 800.00 años.

Los datos disponibles obtenidos en tiempo real apuntan que las concentraciones de estos tres gases (CO2, CH4 y NO2)) han continuado aumentando durante 2025.

2. La temperatura media mundial

Los registros de la temperatura media mundial cerca de la superficie de la Tierra, otro de los indicadores principales del cambio climático, apuntan que los últimos tres años han sido los tres más cálidos de los 176 años que conforman el registro de observación.

En 2025 la temperatura media mundial de la superficie superó en 1,43ºC ±0,13ºC la media del periodo 1850-1900, el valor utilizado para representar las condiciones preindustriales. Este año 2025 fue el segundo o tercer año más cálido de los 176 que conforman el registro de observación.

3. El contenido calorífico de los océanos

El 91% de la acumulación del exceso de energía de la Tierra es absorbida por los océanos. En 2025 el contenido calorífico de los océanos alcanzó su valor más alto desde hace 66 años, cuando empezaron los registros.

El contenido calorífico de los océanos de la Tierra ha marcado sucesivamente nuevos máximos durante los últimos nueve años.

4. El nivel medio del mar a escala mundial

En 2025 el nivel medio del mar a escala mundial se mantuvo en valores comparables a los de 2024, cuando se alcanzaron valores máximos desde que hay registros de altimetría por satélite (a partir de 1993). A finales de 2025 el nivel medio del mar se situaba unos 11 cm por encima del valor de enero de 1993.

El ritmo de aumento del nivel medio del mar se ha ido acelerando, de modo que desde 2012 supera el observado durante el periodo 1993-2011.

5. El pH medio de los océanos a escala mundial

La concentración en los océanos de las emisiones con origen humano de GEI altera la composición química de las aguas oceánicas, provocando su acidificación. El pH medio de la superficie oceánica a escala mundial se ha reducido durante los últimos 41 años.

6. El balance de masas de los glaciares

En año hidrológico 2024/2025 la cantidad de masa ganada o perdida (balance) de los glaciares se situó entre los cinco más negativos dentro del periodo 1950-2025 para el que se cuenta con registros.

Los glaciares de Islandia y de la costa del Pacífico de América del Norte registraron pérdidas excepcionales de masa en 2025.

7. La extensión media del hielo marino

El hielo marino del Ártico presentó en 2025 la extensión media anual más baja o la segunda más baja desde que hay registros (1979 hasta la actualidad).

Por su parte, la extensión media anual del hielo marino de la Antártida, que había mostrado un ligero aumento a largo plazo hasta 2015, ha descendido desde entonces de forma considerable. En 2025 llega a ser la tercera más baja, tras 2023 y 2024, desde que hay registros.

8. El desequilibrio de la Tierra

Finalmente, el desequilibrio energético de la tierra es un indicador climático que mide la rapidez con la que el calor retenido por las emisiones antropógenas de GEI se acumula en el sistema climático, provocando el aumento de la temperatura de los océanos, los continentes y la atmósfera, y la fusión del hielo.

El desequilibrio energético de la Tierra, es decir, la diferencia entre la cantidad de energía que la Tierra recibe del Sol y la cantidad de energía que la Tierra irradia de vuelta al espacio, no ha dejado de aumentar desde 1960, y ello se produce con una acumulación de calor que aumenta a una velocidad cada vez mayor.

En 2025, el desequilibrio energético de la Tierra alcanzó su valor más alto desde hay registros de esta variable (año 1960).

En resumen, este diagnóstico de la situación del clima, que expone el Informe de la OMM, pone de relieve múltiples impactos (contaminación, calentamiento global, deshielos, incendios, sequías…) que están afectando a la biodiversidad de los ecosistemas naturales. Pero al mismo tiempo, también tiene serias implicaciones sobre la vida y la salud de los seres humanos que habitamos el planeta. Como subraya la OMM:

“Estos cambios rápidos y de gran escala en el sistema Tierra tienen efectos en cascada sobre los sistemas humanos y naturales, y contribuyen a la inseguridad alimentaria y al desplazamiento de poblaciones en contextos marcados por la confluencia de peligros, una gran vulnerabilidad y una capacidad de adaptación limitada».

Para más información:

Organización Meteorológica Mundial (WMO). Estado del clima mundial 2025. (OMM-No 1391). Ginebra, 2026. ISBN: 978-92-63-11391-7.

Los bosques y los gases de efecto invernadero en la UE (1990-2023)

Son múltiples las funciones que desempeñan los bosques. Constituyen los ecosistemas con mayor biodiversidad en tierra, llegando a acoger a más de la mitad de las especies del planeta. Los ecosistemas forestales atesoran una gran diversidad genética, que es fundamental para los avances de la ciencia y la salud de hombre. Además, los bosques nos proporcionan valiosos y variados recursos (madera, leña, carbón, plantas medicinales, alimentos…) a la vez que ayudan a regular la cantidad y la calidad del agua, facilitando su abastecimiento a buena parte de la población mundial.

También sabemos que los bosques son unos valiosos sumideros naturales de CO2: absorben el dióxido de carbono presente en la atmósfera y lo incorporan a su biomasa a la vez que liberan oxígeno. Por lo tanto, desempeñan un papel fundamental para la calidad del aire y en la lucha contra el cambio climático. Respecto a esta última función de los bosques -su capacidad para mitigar los impactos que generan las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero (GEI)- los datos de Eurostat nos aportan una información relevante.

En la Unión Europea los bosques cubren una superficie 1,61 millones de kilómetros cuadrados en 2023, esto es, ocupan el 39,0% de su superficie total. Los países que concentran, en términos absolutos, mayor superficie forestal son Suecia, con 279.330 km2, Finlandia (225.100), España (190.725), Francia (177.170) y Alemania (114.884).

Gracias a la pervivencia de estos espacios arbolados es posible reducir los gases contaminantes que se emiten cada año a la atmósfera. Así, en el año 2023 las emisiones de GEI ascendieron a 3.106 millones de toneladas de COequivalente. De este total los bosques de la UE absorbieron unos 274 millones de toneladas, lo que representa un 8,8% del total de emisiones de GEI. 

Sin embargo, como se observa en el siguiente gráfico, las absorciones de GEI por los bosques de la UE han apuntando hacia una tendencia descendente desde 1990, año en el que la captura por estos sumideros naturales ascendía a 370,7 millones de toneladas, esto es, se ha producido una reducción del 26,1% en dicho periodo (1990-2023). Diversas son las causas que han provocado este descenso, entre las que cabe señalar la pérdida de impulso de los proyectos de forestación, el aumento de la mortalidad de los árboles y el incremento de la extracción de madera.

En un análisis por países, los bosques que más contribuyeron en 2023 a la captura de emisiones de GEI fueron los pertenecientes a Italia, con el 20,0% del total de las emisiones capturadas por la superficie forestal de la UE, Francia (18,6%), España (16,6%), Polonia (14,7%), Suecia (11,5%) y Rumania (10,5%).

Por el contrario, cinco países no han contribuido con sus bosques a la captura de carbono 2023, sino bien al contrario: Alemania, Austria, Finlandia, Letonia y Estonia.

Para más información:

Eurostat

 

 

Las emisiones de gases de efecto invernadero en la UE (1990-2023)

El calentamiento global del planeta es uno de los mayores retos a los que se enfrenta la humanidad, como así lo contempla la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en concreto en su ODS 13, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015.

Para encarar el desafío de la crisis climática se vuelve imperioso orientar hacia la sostenibilidad los sistemas económicos actuales basados en modos de producción y consumo que son el origen de cuantiosas emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

En el marco de la Unión Europea, uno de los principales emisores de GEI del planeta, se han establecido compromisos de reducción de las emisiones de estos gases que requieren una evaluación continuada.

De acuerdo con la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), en el año 2023 las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que produjo el conjunto de los 27 países de la UE se han cuantificado en 2.907 millones de toneladas (Mt) de CO2 equivalentes, incluyendo las emisiones netas del sector de “uso del suelo, cambio de uso del suelo y silvicultura” (LULUCF, en sus siglas en inglés) y la aviación internacional. Respecto al año anterior las emisiones, por tanto, experimentaron un descenso del 8,9%, continuando con la tendencia descendente mostrada en los últimos años, a excepción del repunte registrado en 2021 una vez sobrellevados los peores efectos de la contracción de la actividad que supuso la irrupción de la pandemia del COVID-19 en 2020.

En un análisis temporal más amplio, desde el año 1990, cuando los GEI generadores del cambio climático emitidos a la atmósfera por las actividades humanas ascendieron 4.635 Mt, se ha producido una reducción total de las emisiones del 37,3% en la UE. En términos absolutos, en 2023 se emitieron 1.728 Mt de CO2 equivalentes menos que en el año 1990.

En términos acumulados, durante el periodo 1990-2023 los países de la Unión Europea han enviado a la atmósfera un total de 132.398 millones de toneladas de CO2 equivalentes.

Como señala el informe de 2025 de la Agencia Europea del Medio Ambiente, (AEMA) las principales causas que explican que se hayan reducido las emisiones de GEI entre 1990 y 2023 en la UE son diversas: el aumento de la participación del uso de las energías renovables, el menor uso de los combustibles fósiles, mejoras en la eficiencia energética tanto en las empresas como en los hogares, cambios económicos estructurales y la recesión económica como la provocada por la pandemia.

En un análisis por sectores, según AEMA, las principales fuentes de emisiones de GEI son la energía (combustión y emisiones fugitivas), responsable del 81% del total de emisiones netas en 2023; la agricultura, con el 13 % del total, y la industria, con el 9%. Por su parte, el sector LULUCF representó el -7% de las emisiones netas de la UE en 2023.

Durante el periodo 1990-2023 la reducción de emisiones de GEI ha sido casi generalizada, con las significativas excepciones del transporte y la refrigeración y el aire acondicionado, donde las emisiones se incrementaron, y de la superficie forestal, donde las absorciones netas decrecieron, debido principalmente al envejecimiento de los bosques, el incremento de la tala y los efectos negativos del cambio climático.

Los mayores descensos de las emisiones se han observado en la industria manufacturera, la construcción, la producción de electricidad y calor, la producción de hierro y acero y la combustión residencial. Varios factores explican la disminución de las emisiones de GEI en el sector industrial: mejora de la eficiencia, menor intensidad de carbono, terciarización de la economía y una menor participación de las industrias con mayor consumo de energía, entre otros. Asimismo, la reducción de las emisiones procedentes de la producción de electricidad y calor se ha sustentado, principalmente, en la mejora de la eficiencia energética, en la transición hacia combustibles con menor intensidad de carbono y en el incremento sustancial del uso de fuentes de energía renovables. Por su parte, las importantes reducciones de emisiones en el sector residencial registradas durante el periodo 1990-2023 han sido impulsadas, entre otros factores, por las ganancias de eficiencia energética derivadas de mejores estándares de aislamiento en los edificios y por una combinación de combustibles con menor intensidad de carbono.

Por tipos, los gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera son en su mayoría gases de dióxido de carbono (CO2), que representan el 78,0% del total de GEI de la UE en 2023. Las emisiones de estos gases CO2 (incluyendo LULUCF y aviación internacional) han disminuido entre 1990 y 2023 un 37,3%. También se han reducido durante el periodo las emisiones de otros GEI como metano (CH4), óxido nitroso (N2O), perfluorocarbonos (PFCs) y hexafluoruro de azufre (SF6). Por el contrario, se han incrementado de forma significativa las emisiones de los hidrofluorocarbonos (HFCs), gases que se emplean, entre otros usos, en refrigeración y aire acondicionado.

En un análisis por países, en el año 2023 dos tercios (el 66,9%) del total de emisiones de GEI de la UE-27 procedían de cinco países: Alemania (25,5%), Francia (11,7%), Italia (11,4%), Polonia (10,9%) y España (7,5%).

Durante el periodo 1990-2023 la mayoría de los países de la Unión han reducido sus emisiones de GEI, contabilizándose las disminuciones absolutas más importantes en Alemania (-547.752 Mt), Italia (-187.995), Francia (-185.193) y Rumanía (-172.960).

En términos porcentuales, entre 1990 y 2023 las mayores reducciones se han registrado en Rumanía (-75,1%), Lituania (-70,7%), Estonia (-63,2%), Eslovaquia (-56,1%) y Bulgaria (-55,0%).

Por el contrario, son cinco países de la Unión Europea los que han aumentado sus emisiones de GEI durante el periodo 1990-2023: Chipre (50,9%), Austria (15,7%), Suecia (11,0%), Letonia (7,9%) y Finlandia (7,5%).

De cara al futuro, la palpable realidad del calentamiento global sigue demandando a los países acelerar la senda de reducción de sus emisiones de GEI. En la actualidad los compromisos asumidos por la UE  apuntan que las emisiones han de disminuir al menos un 55% en 2030 respecto a 1990, con las vistas puestas en lograr una economía con neutralidad climática en el año 2050.

Para más información:

EEA: Annual European Union greenhouse gas inventory 1990–2023 and inventory report 2025

Eurostat

Las emisiones de gases de efecto invernadero de la economía española (2008-2024)

 

La economía española sigue siendo muy dependiente de los combustibles fósiles, cuyo uso que propicia el calentamiento global, de modo que no ha alcanzado ser neutral ante la crisis climática que atraviesa nuestro planeta. Según los últimos registros publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2024 España emitió a la atmósfera gases de efecto invernadero (GEI) por un total de 279,9 millones de toneladas de CO2 equivalente (tCO2e). 

Por tipos de gases, el 80,5% de todas las emisiones generadas en España correspondieron a dióxido de carbono. Le sigue, en orden de importancia, el metano (14,4%), el óxido nitroso (3,4%) y otros GEI (1,7%).

Por origen económico de las emisiones, la actividad que ha emitido más GEI a la atmósfera sigue siendo la industria manufacturera que, con 66,7 millones de toneladas de CO2 equivalente emitidas en 2024, concentra el 23,8% del total de GEI. Asimismo, el 79,8% del total de GEI emitidos dentro de este subsector económico durante 2024 procedió de cuatro ramas de actividad principales: 1) Fabricación de otros productos minerales no metálicos, 2) Coquerías y refino de petróleo, 3) Industria química y 4) Metalurgia, fabricación de productos de hierro, acero y ferroaleaciones.

Tras la industria manufacturera le siguen como fuentes de emisión más importantes el consumo final de los hogares, con el 22,9% del total de GEI; la agricultura, ganadería, selvicultura y pesca (16,6%); transporte y almacenamiento (13,9%); suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado (8,9%); otros servicios (6,4%), suministro de agua, actividades de saneamiento, gestión de residuos y descontaminación (5,5%), construcción (1,3%) e industrias extractivas (0,6%). 

Desde una perspectiva temporal, desde 2008, primer año disponible de la serie, en España las emisiones totales de GEI han presentado una tendencia descendente, si bien con altibajos. Para el conjunto del periodo analizado (2008-2024) las emisiones se han reducido un 32,4%, al pasar de 414,06 millones de toneladas en 2008 a 279,9 millones en 2024.

Por subsectores de actividad, durante el periodo 2008-2024 las reducciones de emisiones de GEI más destacadas se han producido en términos porcentuales en el subsector de suministro de energía eléctrica, gas, vapor, aire acondicionado y agua, que anotó, un descenso del 63,1%, seguido de la industria manufacturera (-38,4%). Por el contrario, el sector primario ha incrementado sus emisiones de GEI en un 4,2% durante los años 2008-2024. Por su parte, los hogares han visto disminuir sus emisiones en un 16,8% en dicho periodo.

Como se observa en el siguiente gráfico, el periodo 2008-2024 se salda con una reducción de emisiones de GEI (-32,4%) frente a un crecimiento de la actividad de la economía española, medida en términos de PIB real, del 14,7%. Puede argüirse, por lo tanto, que para dicho periodo ha existido divergencia entre ambas variables. Sin embargo, ello no nos permite concluir que se ha alcanzado el deseado proceso de desacoplamiento entre producción de bienes y servicios y emisiones de GEI, ya que éstas han mostrado una evolución que ha estado muy condicionada por la naturaleza expansiva o contractiva del ciclo económico, si bien en menor medida durante los dos últimos años.

Así, en el año 2020, que estuvo marcado por la pandemia del COVID-19, la menor actividad económica que supuso la crisis sanitaria ha traído consigo una reducción de los GEI emitidos a la atmósfera. La fuerte contracción del PIB real de España del 10,9% en 2020 conllevó, al mismo tiempo, un descenso inédito de las emisiones de GEI del 14,3%.  Posteriormente, cuando se produce la reactivación de la economía española las emisiones de GEI inflexionaron al alza. En cifras, se registraron crecimientos del PIB del 6,7% en 2021 y 6,4% en 2022, en tanto que las emisiones aumentaron un 7,1% y 3,1%, respectivamente. Solamente durante los años 2023 y 2024 los datos (provisionales) del INE nos apuntan una relación inversa entre ambas variables.

En definitiva, cabe concluir que la ratio de emisiones de GEI por unidad de producto ha mejorado durante el periodo 2008-2024, a pesar de que se han registrado años (como 2011, 2012 y 2017) en los que dicha ratio ha empeorado. Nos queda por confirmar si la comentada mejoría registrada en los dos últimos años se termina consolidando, a la par que las políticas de reducción de la dependencia de los combustibles fósiles de la economía española toman en el medio plazo un mayor impulso.

Para más información:

INE: Cuenta de emisiones a la atmósfera

Las emisiones de gases de efecto invernadero de la economía española (2008-2022)

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La economía española sigue siendo muy dependiente de los combustibles fósiles, de modo que no es neutral ante la crisis climática que atraviesa nuestro planeta. Según los últimos registros publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), España emitió a la atmósfera gases de efecto invernadero (GEI) por un total de 304,4 millones de toneladas de CO2 equivalente (tCO2e) en 2022. 

Por tipos de gases, el 81,4% de todas las emisiones generadas en 2022 en España corresponden a dióxido de carbono, al que siguen metano (13,3%), óxido nitroso (3,3%) y otros GEI (2,0%).

Por origen económico de las emisiones, la actividad que ha emitido más GEI a la atmósfera ha sido la industria manufacturera que, con 74,4 millones de tCO2e emitidas en 2022, concentra el 24,4% del total de GEI. Asimismo, el 80% del total de emisiones de gases de efecto invernadero generadas dentro de este sector económico durante 2022 procedió de cuatro ramas de actividad principales: 1) Fabricación de otros productos minerales no metálicos, 2) Coquerías y refino de petróleo, 3) Industria química y 4) Metalurgia, fabricación de productos de hierro, acero y ferroaleaciones.

Tras la industria manufacturera le siguen como fuentes de emisión más importantes el consumo final de los hogares, con el 22,7% del total de GEI; el suministro de energía eléctrica, gas, vapor, aire acondicionado y agua (18,1%); la agricultura, ganadería, selvicultura y pesca (14,6%); transporte y almacenamiento (14,1%); otros servicios (4,9%); industrias extractivas (0,6%) y construcción (0,5%).

GEI 2022_por origen_España

Desde una perspectiva temporal, desde 2008, primer año disponible de la serie en España las emisiones totales de GEI han presentado una tendencia descendente, si bien con altibajos. Para el conjunto del periodo analizado (2008-2022) las emisiones se han reducido un 26,9%, al pasar de 416,6 millones de toneladas en 2008 a 304,4 millones en 2022.

GEI 2008-2022_España

Por ramas de actividad, las reducciones de emisiones de GEI más destacadas se han producido en términos porcentuales en las industrias extractivas (con escaso peso), que anotaron un descenso del 65,0% durante el periodo 2008-2022. Por el contrario, el sector primario ha incrementado sus emisiones de GEI en un 0,4% durante los años 2008-2022, esto es, 178 mil tCO2e más.

En términos absolutos, las mayores reducciones de emisiones se han anotado en la rama de suministro de energía eléctrica, gas, vapor, aire acondicionado y agua (54,0 millones de tCO2e menos) y en la industria manufacturera (-32,7 millones).

Como se observa en el siguiente gráfico, el periodo 2008-2022 se salda con una reducción de emisiones de GEI (-26,9%) frente a un crecimiento de la actividad de la economía española, medida en términos de PIB real, del 6,6%. Por lo tanto, puede argüirse que, para dicho periodo, existe divergencia entre ambas variables. Sin embargo, ello no nos permite concluir que existe un proceso de desacoplamiento entre producción y emisiones de GEI, ya que éstas siguen estando muy condicionadas por la naturaleza expansiva o contractiva del ciclo económico.

GEI y PIB_España_2008-2022

Así, en el año 2020, que estuvo marcado por la pandemia del COVID-19, la menor actividad económica que supuso la crisis sanitaria ha traído consigo una reducción de los GEI emitidos a la atmósfera. La fuerte contracción del PIB real de España del 11,2% en 2020 conllevó, al mismo tiempo, un descenso inédito de las emisiones de GEI del 13,9%.  Posteriormente, durante los siguientes años, cuando se produce la reactivación de la economía española las emisiones de GEI inflexionaron al alza. En cifras, se registraron crecimientos del PIB del 6,4% en 2021 y 5,8% en 2022, en tanto que las emisiones aumentaron un 6,6% y 3,1%, respectivamente.

Por tanto, estos datos nos muestran al menos dos hechos importantes. En primer lugar, la ratio de emisiones de GEI por unidad de producto ha mejorado durante el periodo 2008-2022. Y, en segundo lugar, se constata que se han registrado años (como 2011, 2012 y 2017) en los que dicha ratio ha empeorado y también otros (2020-2022) en los que se ha estabilizado, de modo que no se han contabilizado avances en la descarbonización de la economía española.

GEI_España_ratio_2008_2022

En suma, sigue existiendo una clara correlación entre la producción de bienes y servicios y las emisiones de GEI, que provocan el calentamiento global, lo que refuerza la necesidad de impulsar medidas más ambiciosas para contener los modos de producción y consumo actuales, que se mantienen aún en niveles insostenibles, para convertirlos en modos no dependientes de los combustibles fósiles.

Para más información:

INE: Cuenta de emisiones a la atmósfera

Las emisiones de gases de efecto invernadero de los hogares de la UE (2010-2021)

Las emisiones de gases de efecto invernadero (GIE) causantes, en gran medida, de la crisis climática actual que sufre el planeta proceden, principalmente, del desarrollo de diversas actividades económicas (industria manufacturera, producción de electricidad, agricultura, ganadería, transporte, construcción…). Sin embargo, no hay que olvidar que las actividades desarrolladas por los hogares también son fuente de emisión de GEI.

En el contexto de la Unión Europea (UE-27) las emisiones de GEI de todas las actividades realizadas por los hogares (calefacción refrigeración, transporte…) representan el 20,5% del total de emisiones en 2021 frente al 79,5% generado por las actividades de los diferentes sectores económicos.

Si analizamos en concreto las actividades de calefacción y refrigeración realizadas dentro de los hogares (que suponen el 44% de sus emisiones), los datos apuntan a un descenso de las emisiones de GEI en el horizonte temporal 2010-2021, lo que viene explicado en gran medida por mejoras de eficiencia energética y el menor empleo de los combustibles fósiles

Así, de acuerdo con la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat), en la UE-27 dichas emisiones de GEI de los hogares han descendido desde los 403,1 millones de toneladas de CO2 equivalente del año 2010 hasta los 327,4 millones de 2021. Ello supone, por tanto, una caída acumulada del 18,8%, que supera la registrada por el conjunto de las actividades que emiten GEI en la UE, esto es, un -17,5% en dicho periodo de 2010-2021.

No obstante, como se advierte de la tendencia dibujada en el siguiente gráfico, los últimos dos años rompen con la evolución de mejoría registrada hasta 2019. Como es conocido, los años 2020 y 2021 estuvieron marcados por la pandemia del COVID-19, con múltiples impactos para la vida y movilidad de las personas y el desarrollo de las actividades económicas.

Los resultados del análisis de la evolución de las emisiones generadas por los hogares en sus actividades de calefacción y refrigeración, en términos relativos, es decir, por habitante, nos constatan igualmente una reducción durante la última década.

En año 2021 los hogares de la UE emitieron a la atmósfera 732,7 kg de CO2 equivalente per cápita. Este dato mejora respecto a 2010, cuando dicha ratio se cifró en 913,4 kg/habitante, de modo que se ha producido una reducción del 19,8% en dicho periodo. No obstante, los datos más recientes apuntan, al igual que en términos absolutos, que durante el periodo de la crisis sanitaria (2020-2021) la situación ha empeorado: las emisiones per cápita sobrepasan en un 4,6% las registradas en 2019 (700,4 kg de CO2 equivalente).

Por tanto, el estado de las emisiones de GEI de los hogares sigue presentando un amplio margen de mejora en el actual marco de lucha contra el cambio climático. Además, persisten importantes diferencias entre los países que conforman la Unión Europea persisten.

En 2021 tres países excedían con mucho el promedio de emisiones de 733 kg de CO2 equivalente per cápita de la Unión Europea: Luxemburgo (1.636 kg/hab.), Bélgica (1.400) e Irlanda (1.3476). A continuación, otros países que emitieron más que el valor promedio comunitario son Países Bajos, Alemania, Polonia, Hungría, Italia, República Checa y Austria.

Por el contrario, los hogares de la UE que en 2021 emitieron, con diferencia, menos GEI per cápita son los pertenecientes a Suecia (26 kg de CO2 equivalente/hab.). Le sigue un grupo de once países que también destacan por presentar una ratio de emisiones que es menos de la mitad del promedio de la UE: Portugal, Malta, Finlandia, Estonia, Letonia, Bulgaria, Dinamarca, Rumanía, España, Lituania y Croacia.

Finalmente, es de resaltar, desde un enfoque dinámico, que, durante el periodo analizado (2010-2021), 23 de los 27 países de la UE han conseguido reducir los GEI emitidos a la atmósfera por las actividades de calefacción y refrigeración realizadas en las viviendas, significándose los mayores descensos porcentuales en Suecia (-72,1%), Finlandia (-56,2%) y Dinamarca (-51,3%) frente los mayores incrementos en Rumanía (32,7%), Bulgaria (15,9%) y Lituania (11,8%).

Para más información:

Eurostat

Las emisiones de gases de efecto invernadero en la UE (1990-2021)

El calentamiento global del planeta es uno de los mayores retos a los que se enfrenta la humanidad, como así lo contempla la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en concreto en su ODS 13, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015.

Para encarar el desafío de la crisis climática se vuelve imperioso orientar hacia la sostenibilidad los sistemas económicos actuales basados en modos de producción y consumo que son el origen de cuantiosas emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

En el marco de la Unión Europea, uno de los principales emisores de GEI del planeta, se han establecido compromisos de reducción de las emisiones de estos gases que requieren una evaluación continuada.

De acuerdo con la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), en el año 2021 las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que produjo el conjunto de los 27 países de la UE se han cuantificado en 3.311 millones de toneladas (Mt) de CO2 equivalentes, incluyendo las emisiones netas del sector de “uso del suelo, cambio de uso del suelo y silvicultura” (LULUCF, por sus siglas en inglés) y la aviación internacional. Respecto al año anterior las emisiones, por tanto, experimentaron un incremento del 6,2%. La recuperación económica registrada en 2021 viene a explicar este repunte, una vez sobrellevados los peores efectos de la contracción de la actividad que supuso la irrupción de la pandemia del COVID-19 en 2020.

En un análisis temporal más amplio, desde el año 1990, cuando los GEI generadores del cambio climático emitidos a la atmósfera por las actividades humanas ascendieron 4.712 Mt, se ha producido una reducción total de las emisiones del 29,5% en la UE. En términos absolutos, en 2021 se emitieron 1.401 Mt de CO2 equivalentes menos que en el año 1990.

En términos acumulados, durante el periodo 1990-2021 los países de la Unión Europea han enviado a la atmósfera un total de 129.097 millones de toneladas de CO2 equivalentes.

Como señala el informe de 2023 de la Agencia Europea del Medio Ambiente, las principales causas que explican que se hayan reducido las emisiones de GEI entre 1990 y 2021 en la UE son diversas: el aumento de la participación del uso de las energías renovables, el menor uso de los combustibles fósiles, mejoras en la eficiencia energética tanto en las empresas como en los hogares, cambios económicos estructurales y la recesión económica como la provocada por la pandemia.

En un análisis por sectores, la reducción de emisiones de GEI ha sido casi generalizada, con las significativas excepciones del transporte y la refrigeración y aire acondicionado, donde las emisiones se incrementaron, y de la superficie forestal, donde las absorciones netas decrecieron, debido principalmente al envejecimiento de los bosques. Los mayores descensos de las emisiones se han observado en la industria manufacturera, la construcción, la producción de electricidad y calor, la producción de hierro y acero y la combustión residencial.

Por tipos, los gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera son en su mayoría gases de dióxido de carbono (CO2), que representan el 80% del total de GEI de la UE en 2021. Las emisiones de estos gases CO2 (incluyendo LULUCF y aviación internacional) han disminuido entre 1990 y 2021 un 29%. También se han reducido durante el periodo las emisiones de otros GEI como metano (CH4), óxido nitroso (N2O), perfluorocarbonos (PFCs) y hexafluoruro de azufre (SF6). Por el contrario, se han incrementado las emisiones de los hidrofluorocarbonos (HFCs).

En un análisis por países, en el año 2021 dos tercios (el 67,0%) del total de emisiones de GEI de la UE-27 procedían de cinco países: Alemania (23,6%), Francia (12,3%), Italia (11,9%), Polonia (11,5%) y España (7,6%).

Durante el periodo 1990-2021 la mayoría de los países de la Unión han reducido sus emisiones de GEI, contabilizándose las disminuciones absolutas más importantes en Alemania (-516.725 Mt), Rumanía (-162.936), Italia (-127.191) y Francia (-124.883).

En términos porcentuales, entre 1990 y 2021 las mayores reducciones se han registrado en Suecia (-73,2%), Rumanía (-71,0%), Lituania (-66,7%), Estonia (-57,4%), Eslovaquia (-47,8%) y Bulgaria (-45,6%).

Por el contrario, son cuatro países de la Unión Europea los que han aumentado sus emisiones de GEI durante el periodo 1990-2021: Chipre (45,7%), Irlanda (12,8%), Finlandia (5,8%) y Austria (0,9%). Cabe destacar que el crecimiento de las emisiones de estos dos últimos países ha venido determinado por la evolución seguida por el sector LULUCF, principalmente en el caso de Finlandia, donde se volvió desfavorable, de modo que de contabilizarse las emisiones sin LULUCF habrían descendido un 32,6% en este país.

De cara al futuro, la palpable realidad del calentamiento global está demandando a los países acelerar la senda de reducción de sus emisiones de GEI. En la actualidad los compromisos asumidos por la UE  apuntan que las emisiones han de disminuir al menos un 55% en 2030 respecto a 1990, con las vistas puestas en lograr una economía con neutralidad climática en el año 2050.

Para más información:

EEA: Annual European Union greenhouse gas inventory 1990–2021 and inventory report 2023

Eurostat

Las emisiones de gases de efecto invernadero de la economía española (2008-2020)

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La economía española sigue siendo muy dependiente de los combustibles fósiles, de modo que no es neutral ante la crisis climática que atraviesa nuestro planeta. Según los últimos registros publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), España emitió a la atmósfera gases de efecto invernadero (GEI) por un total de 274,5 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2020. 

Por tipos de gases, el 77,7% de todas las emisiones generadas en 2020 en España corresponden a dióxido de carbono, al que sigue el metano (14,0%), óxido nitroso (6,4%) y otros GEI (1,9%).

Por origen económico de las emisiones, la actividad que ha emitido más GEI a la atmósfera ha sido la industria manufacturera que, con 70,9 millones de toneladas de CO2 emitidas en 2020, concentra el 25,8% del total de GEI. Asimismo, el 83% del total de emisiones de gases de efecto invernadero generadas dentro de este sector económico durante 2020 procedió de cuatro ramas de actividad principales: 1) Fabricación de otros productos minerales no metálicos; 2) Coquerías y refino de petróleo; 3) Metalurgia, fabricación de productos de hierro, acero y ferroaleaciones, y 4) Industria química.

Tras la industria manufacturera le siguen como fuentes de emisión más importantes el consumo final de los hogares, con el 20,9% del total de GEI; la agricultura, ganadería, selvicultura y pesca (18,2%); el suministro de energía eléctrica, gas, vapor, aire acondicionado y agua (16,2%); transporte y almacenamiento (11,9%); otros servicios (5,2%); construcción (1,1%) e industrias extractivas (0,6%).

GEI 2020_por origen_España

Desde una perspectiva temporal, durante el periodo 2008-2020 en España las emisiones totales de GEI han presentado una tendencia descendente. A pesar de los incrementos registrados en los años 2014, 2015 y 2017, para el conjunto del periodo analizado las emisiones se han reducido un 34,6%, al pasar de 419,8 millones de toneladas de 2008 a 274,6 millones de 2020.

GEI 2008-2020_España

Por ramas de actividad, las reducciones de emisiones de GEI más destacadas se han producido en términos porcentuales en las industrias extractivas, con un descenso del 68,6% durante el periodo 2008-2020, y en el suministro de energía eléctrica, gas, vapor, aire acondicionado y agua (-58,8%). Por el contrario, el sector primario ha incrementado sus emisiones de GEI en un 6,6% durante los años 2008-2020, esto es, 3,1 millones de toneladas de CO2 más.

En términos absolutos, las mayores reducciones de emisiones se han anotado en la rama de suministro de energía eléctrica, gas, vapor, aire acondicionado y agua (63,4 millones de toneladas de CO2 menos) y en la industria manufacturera (-37,4 millones).

Es de especial importancia conocer si la economía española se encuentra inmersa en el necesario proceso de desacoplamiento entre producción y emisiones de GEI. Del análisis de los datos publicados hasta la fecha por el INE, se concluye que durante el periodo 2008-2020 la reducción del 34,6% experimentada por las emisiones de GEI ha sido en paralelo al descenso registrado por economía española, cuyo PIB real se ha reducido un 4,9% en dicho periodo. Por lo tanto, el descenso de la actividad económica ha conllevado una disminución, de mayor intensidad, de las emisiones de GEI.

GEI y PIB_España

No hay que olvidar que el año 2020 estuvo marcado por la pandemia del COVID-19, cuyos impactos sociales son incalculables. Desde el punto de vista medioambiental, la menor actividad económica que supuso la crisis sanitaria se ha traducido en una reducción de las emisiones de GEI. En el caso de España la fuerte contracción del PIB real del 10,8% en 2020 conllevó, al mismo tiempo, un descenso inédito de las emisiones de GEI a la atmósfera del 15,6%. Nótese que en el año anterior (2019), cuando el PIB de España se incrementó un 2,1%, las emisiones de GEI solo se redujeron un 5,2%.

Por tanto, estos datos nos muestran al menos dos hechos importantes. En primer lugar, que la ratio de emisiones de GEI por unidad de producto ha mejorado durante el periodo 2008-2020, si bien se han registrado años (como 2011, 2012 y 2017) en los que  dicha ratio ha empeorado. Y, en segundo lugar, se constata que sigue existiendo una clara correlación entre la producción de bienes y servicios y las emisiones de GEI, que provocan el calentamiento global.

Nos queda por comprobar si, finalmente, el proceso de desacoplamiento entre PIB y emisiones se consolida en los próximos años, siendo imprescindible para ello el impulso de medidas más ambiciosas para contener los modos de producción y consumo actuales, que se mantienen aún en niveles insostenibles, para convertirlos en modos no dependientes de los combustibles fósiles.

GEI_España_ratio_2008_2020

Para más información:

INE: Cuenta de emisiones a la atmósfera

Las emisiones de gases de efecto invernadero de los hogares de la UE (2010-2019)

Las emisiones de gases de efecto invernadero (GIE) causantes, en gran medida, de la crisis climática actual que sufre el planeta proceden, principalmente, del desarrollo de diversas actividades económicas (industria manufacturera, producción de electricidad, agricultura, ganadería, transporte, construcción…). Además, no hay que olvidar que las actividades desarrolladas por los hogares también son fuente de emisión de GEI.

En el contexto de la Unión Europea (UE-27) las emisiones de GEI de los hogares representaron en 2019 el 19,8% de total de emisiones frente al 80,2% generado por las actividades de los diferentes sectores económicos.

Si analizamos en concreto las actividades realizadas dentro de los hogares (calefacción, aire acondicionado, cocina…) los datos apuntan a una paulatina mejoría de la eficiencia energética y a un menor empleo de los combustibles fósiles en la medida en que se constata que se han reducido los gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera por los hogares durante los últimos años.

Así, de acuerdo con la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat), en la UE-27 dichas emisiones de GEI de los hogares han descendido desde las 406,5 toneladas de CO2 equivalente del año 2010 hasta las 299,1 de 2019. Ello supone, por tanto, una caída acumulada del 26,4%, lo que muestra el mejor comportamiento relativo de los hogares en comparación con la evolución del conjunto de las actividades que emiten GEI en la UE-27, cuya reducción fue del 12,8% en dicho periodo de 2010-2019.

Si analizamos la evolución de las emisiones de los hogares, en términos relativos, por habitante, en la UE-27 se emitieron 669 kg de CO2 equivalente per cápita en el año 2019. Este dato también apunta una mejoría respecto a 2010, cuando dicha ratio se cifró en 922 kg/habitante, de modo que se ha producido una reducción del 27,4% en dicho periodo.

Sin desdeñar estos avances en la lucha contra el cambio climático, la realidad actual sigue siendo mejorable, presentándose aún importantes diferencias entre los países que conforman la Unión Europea.

En 2019 tres países excedían con mucho el promedio de emisiones de 669 kg de CO2 equivalente per cápita de la Unión Europea: Luxemburgo (1.662 kg/hab.), Bélgica (1.244) e Irlanda (1.236). A continuación, otros países que emitieron más del 25% del valor promedio europeo son Polonia, Países Bajos, República Checa y Alemania.

Por el contrario, los hogares de la UE que emitieron, con diferencia, menos GEI per cápita son los pertenecientes a Suecia (35 kg de CO2 equivalente/hab.) y Malta (96). Les sigue un grupo de nueve países que también destacan por presentar una ratio de emisiones que es menos de la mitad del promedio europeo: Finlandia, Portugal, Letonia, Bulgaria, Rumanía, Estonia, España y Lituania.

Finalmente, es de resaltar, desde un enfoque dinámico, que, durante el periodo analizado (2010-2019), 22 de los 27 países de la UE han conseguido reducir los GEI emitidos a la atmósfera por las actividades realizadas en las viviendas, significándose los mayores descensos porcentuales en Suecia (-62,8%), Finlandia (-47,8%) y Eslovenia (-44,9%).

Para más información:

Eurostat

Las emisiones de gases de efecto invernadero en la UE (1990-2018)

Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que generan los países de la UE-27 se han cuantificado en 3.764 millones de toneladas de CO2 equivalentes en el año 2018. Ello supone un descenso del -2,3% respecto a 2017, por lo que se retoma la senda descendente que se vio interrumpida en 2015 y 2017 cuando las emisiones registraron incrementos del 1,4% y 0,7%, respectivamente.

En un análisis temporal más amplio, se constata que desde el año 1990, cuando los GEI generadores del cambio climático emitidos a la atmósfera ascendieron 4.958 millones de toneladas, se ha producido una reducción total de las emisiones del 22,5% en el conjunto de la UE.

Las principales causas que explican la reducción de las emisiones de GEI  en la UE son diversas: el aumento de la participación del uso de las energías renovables, el menor uso de los combustibles fósiles, mejoras en la eficiencia energética, cambios económicos estructurales y la recesión económica, como señala el informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente.

En un análisis por sectores, la reducción de emisiones de GEI ha sido casi generalizada, con la significativa excepción del transporte y la refrigeración y aire acondicionado. Los mayores descensos se han observado en la industria manufacturera, la construcción, la producción de electricidad y calor, la producción de hierro y acero y la combustión residencial.

Los gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera son en su mayoría gases de dióxido de carbono (CO2), que representan el 81,2% del total de GEI de la UE-27 en 2018. Las emisiones de estos gases CO2 han disminuido entre 1990 y 2018 un 21,1%%. También se han reducido las emisiones de otros GEI como el metano (CH4), óxido nitroso (N2O), perfluorocarbono (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6). Por el contrario, se han incrementado las emisiones de hidrofluorocarbono (HFC) y de trifluoruro de nitrógeno (NF3).

En un análisis por países, en el año 2018 dos tercios (el 65,8%) del total de emisiones de GEI de la UE-27 procedían de cinco países: Alemania (22,8%), Francia (11,8%), Italia (11,4%), Polonia (11,0%) y España (8,9%).

Durante el periodo 1990-2018 la mayoría de los países de la Unión han reducido sus emisiones de GEI, contabilizándose las disminuciones absolutas más importantes en los dos Estados miembros más emisores, Alemania (391.090 Mt menos) y Francia (103.511), y en Rumanía (131.879).

En términos porcentuales, entre 1990 y 2018 las mayores reducciones se han registrado en Lituania (-57,8%), Letonia (-55,5%), Rumanía (-53,2%) y Estonia (-50,4%).

Por el contrario, son cinco los países de la Unión Europea los que han aumentado sus emisiones de CO2 durante el periodo 1990-2018: Chipre (55,0%), España (15,5%), Portugal (15,0%), Irlanda (9,9%) y, en menor medida, Austria (0,6%).

De cara al futuro, los últimos objetivos asumidos por la UE en el Pacto Verde Europeo apuntan a proseguir por la senda de continuada reducción de las emisiones de GEI, de modo que se alcance una disminución de al menos un 50% en 2030 y se logre la neutralidad climática en 2050.

Para más información:

EEA: Annual European Union greenhouse gas inventory 1990–2018 and inventory report 2020

Eurostat