Evaluando la sostenibilidad de las ciudades (ODS11) en 2025

En 2015 las Naciones Unidas puso en marcha un ambicioso proyecto de alcance mundial: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Este documento establece compromisos que se concretan en un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que abordan las tres dimensiones del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS11 dedicado a Ciudades y comunidades sostenibles.

En la Agenda 2030 el ODS11 queda definido en los siguientes términos:

«Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles»

La consecución del ODS11 compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes:

  • Asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y mejorar los barrios marginales.
  • Proporcionar acceso a sistemas de transporte seguros, accesibles y sostenibles para todos y mejorar la seguridad vial, en particular mediante la ampliación del transporte público.
  • Aumentar la urbanización inclusiva y sostenible.
  • Redoblar los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural.
  • Reducir significativamente el número de muertes causadas por los desastres.
  • Reducir el impacto ambiental negativo per cápita de las ciudades, con especial atención a la calidad del aire y la gestión de los residuos.
  • Proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países del mundo respecto a los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) ha venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2016. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

La edición del Informe de Desarrollo Sostenible 2024 de SDSN nos revela de forma aproximada cuál es la situación más actual del cumplimiento del objetivo de Ciudades y comunidades sostenibles, país por país, y en qué grado se va alcanzando ante el horizonte temporal fijado para 2030.

En el caso del ODS11 se ha construido un índice sintético a partir de los cuatro indicadores siguientes, que están disponibles para un total de 167 países:

  • Porcentaje de población urbana que vive en barrios marginales.
  • Concentración media anual de partículas (PM2.5).
  • Porcentaje de población urbana con acceso a fuentes de agua potable mejoradas, canalizadas.
  • Porcentaje de población con acceso adecuado al transporte público en las ciudades.

En términos generales, analizados los datos que acompañan al Informe de 2025, el índice del ODS11 del mundo toma un valor de 65,9, cifra inferior a la puntuación media correspondiente a los 17 ODS en dicho año (68,6), encontrándose, junto con otros cuatro ODS, poca probabilidad de llegar a cumplirse en el horizonte de la Agenda 2030.

De acuerdo con el Panel de control de los ODS, el objetivo ODS11 de Ciudades y comunidades sostenibles, mostrado en color rojo, presenta en la actualidad grandes desafíos, presentando, además, una tendencia de estancamiento o tasas de crecimientos muy por debajo de las necesarias para lograr su total cumplimiento en 2030.

En un análisis por países, los resultados obtenidoscorrespondientes al ODS11 concluyen que de los 167 países evaluados en 2025 el mejor situado es Bahamas que,con una puntuación de 100, presenta el mayor valor del índice, es decir, el máximo cumplimiento del ODS11 de la Agenda 2030. Es necesario anotar que dicha puntuación resulta de los valores disponibles para sólo dos indicadores de los cuatro seleccionados.

Le siguen, a continuación, también con altas puntuaciones, Estonia (98,9), Luxemburgo (98,9), Finlandia (98,8), Francia (98,3), España (98,1), Nueva Zelanda (98,1), Reino Unido (98,1), Suiza (97,9) y Brunéi (97,8) y Bélgica (97,8), principalmente. Nueva Zelanda, destaca, además, por ser el único país de los 167 que presenta los cuatro indicadores que miden el ODS11 en color «verde», es decir, progresan satisfactoriamente en el cumplimiento de este objetivo.

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al grado de sostenibilidad de las ciudades y comunidades recae, un año más, sobre Nigeria (28,9) y Sudán del Sur (29,3). Les siguen, también con muy bajas puntuaciones, inferiores a 40, Bangladés (32,9), Chad (33,6), Afganistán (34,4), Pakistán (37,0), Haití (37,4), Níger (37,5), República Democrática del Congo (38,1) y República Centroafricana (39,5). Para todos ellos, de acuerdo con el Panel de control de los ODS, el ODS11 permanece «en rojo», es decir, persisten grandes desafíos para su cumplimiento de aquí a 2030.

Por su especial importancia económica y/o demográfica, cabe mencionar, en particular, a cuatro países: Federación Rusa que ocupa la posición 36 en el ranking mundial del índice del ODS11, Estados Unidos (55), China (91) y la India (126). De ellos únicamente Estados Unidos ha perdido posiciones (dos) respecto al año anterior.

Finalmente, hay que destacar que las diferencias entre países son particularmente grandes en el ODS11, cifrándose una distancia de 71,1 puntos entre los países mejor y peor situados. Dicha brecha es muy superior a la que existe si utilizamos el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 45,5 puntos.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.

La satisfacción general con la vida en los países de la UE (2024)

Viene siendo habitual que la evaluación del desarrollo de los países se vincule fundamentalmente al análisis de la evolución de la variable del PIB (Producto Interior Bruto), a pesar de conocerse que éste de lo que realmente nos informa es del valor monetario de todos los bienes y servicios de mercado producidos en una economía.

Contamos, no obstante, con otros enfoques e indicadores diferentes al tradicional PIB, no tan conocidos, que se aproximan de forma más realista a evaluar el progreso de las sociedades y la calidad de vida de sus ciudadanos. Uno de estos indicadores es el de satisfacción general con la vida, cuya valoración la otorgan los propios ciudadanos de acuerdo con su percepción personal revelada a través de encuestas.

La medida de satisfacción general con la vida es un indicador de bienestar subjetivo que suele comprender la valoración de tres aspectos: la satisfacción con la vida (apreciación cognitiva), los afectos (los sentimientos o estados emocionales de una persona, positivos o negativos) y la eudemonía (la sensación de tener propósito en la vida y una buena estabilidad sicológica).

En el contexto europeo, contamos con los datos que publica la Oficina Europea de Estadística de la UE (Eurostat) que nos permiten analizar la valoración que tienen los ciudadanos europeos sobre la satisfacción general de sus vidas.

Así, partiendo de una escala comprendida entre 0 (muy insatisfecho) y 10 (muy satisfecho), los últimos resultados correspondientes al año 2024 nos revelan que los ciudadanos de la UE valoran, en promedio, en 7,2 puntos su satisfacción general con la vida.

En una comparativa temporal, los datos publicados nos constatan que ha disminuido la satisfacción general con la vida de los ciudadanos comunitarios entre 2018 y 2024, al reducirse su puntuación media de 7,3 a 7,2 entre dichos años.

En un análisis por países, los resultados obtenidos en 2024 expresan también que existen divergencias respecto la valoración de la satisfacción general con la vida entre los veintisiete Estados miembros.

Así, el país con mayor grado de satisfacción general con la vida en 2024 es Finlandia (7,8), seguido de Eslovenia (7,7), Rumanía (7,7), Polonia (7,6), Austria (7,6), Países Bajos (7,6), Dinamarca (7,6) y Bélgica (también 7,6). 

En el extremo contrario, los menores niveles de satisfacción general con la vida los declaran en 2024 los ciudadanos de Bulgaria (6,2), Grecia (6,7), Letonia (6,9) y Alemania (7,0).

Desde una aproximación temporal, respecto al año 2018 cinco países destacan por registrar los mayores aumentos de su satisfacción general con la vida en 2024: Croacia (+0,9 puntos), Lituania (+0,8), Bulgaria (+0,8), Portugal (+0,6) y Hungría (+0,6), según los últimos datos de Eurostat. Por el contrario, se han registrado las mayores pérdidas de satisfacción con la vida en Irlanda (-0,6 puntos), Alemania (-0,4), Austria (-0,4) y Suecia (-0,4).

Los resultados obtenidos nos muestran asimismo un hecho importante: que un país tenga un alto PIB per cápita no es necesariamente determinante para que su población disfrute de un alto grado de satisfacción con la vida.

En países como Rumanía y Polonia, que tienen un PIB per cápita (pps) inferior a la media de la UE (un -22% y un -23%, respectivamente, en 2023), sus ciudadanos declaran unos niveles de satisfacción con la vida que superan claramente la media de la UE. En el otro extremo, de acuerdo también con Eurostat, en Alemania, un país cuyo PIB per cápita (pps) supera en un 16% el promedio de la UE, sus ciudadanos son, tras los de Bulgaria, Grecia y Letonia, los que menor puntuación han dado a la satisfacción general con la vida en el año 2024.

Para más información:

Eurostat

El estado del medio ambiente en Europa (2025)

La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) publica cada cinco años un informe crucial para conocer el estado de situación en que encuentra el medio ambiente de Europa. Su gran aportación radica en que se fundamenta en la más reciente evidencia científica disponible, respaldada por una amplia batería de datos que proceden de un total de 38 países europeos y han sido adecuadamente validados.

El último informe de AEMA, Europe’s environment 2025. Europe’s environment and climate: knowledge for resilience, prosperity and sustainability, nos pone de relieve los principales problemas y retos medioambientales a los que se enfrenta hoy Europa. Destacamos, a continuación, algunas de sus conclusiones más importantes:

1. La biodiversidad continúa reduciéndose en los ecosistemas (terrestres, de agua dulce y marinos) del continente europeo. Las causas de este deterioro natural se encuentran en la persistente presión que provocan los insostenibles modos de producción y consumo, en especial el sistema alimentario, de la sociedad moderna. Se identifican fuertes presiones por los cambios de uso del suelo y el mar, la sobreexplotación de recursos naturales, la contaminación, la introducción de especies invasoras, así como el aumento de los impactos severos del cambio climático. En cifras, más del 80% de los hábitats protegidos se encuentran en un estado pobre o malo, con el 60-70% del suelo considerado degradado.

2. La degradación de los ecosistemas naturales hacen peligrar el modo de vida europeo. Sin unos ecosistemas saludables se corre el riesgo de perder seguridad alimentaria e hídrica y de no contar con materias primas, agua y energía para los sistemas de producción y consumo que nos proporcionan alimentos, movilidad, vivienda, energía y bienes. Además, la degradación de la naturaleza y el cambio climático también son una amenaza para la estabilidad financiera, ya que casi el 75% de la actividad empresarial depende de servicios ecosistémicos.

3. Los recursos hídricos se encuentran bajo una presión severa, siendo la agricultura, con el uso de fertilizantes y pesticidas, un destacado responsable de la degradación de la calidad del agua y de la pérdida de vida acuática. En cifras, el estrés hídrico afecta actualmente al 30% del territorio de Europa y al 34% de su población. Sólo el 37% de las masas de agua superficiales de Europa tenía un buen estado ecológico en 2021.

4. En el ámbito de la mitigación del cambio climático la Unión Europea ha realizado progresos reduciendo sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 37% desde el 1990, principalmente al decrecer el uso de los combustibles fósiles y duplicar la penetración de las energías renovables desde 2005. De cara al futuro, estos esfuerzos deben consolidarse para llegar a reducir las emisiones de GEI en un 55% en el año 2030 y alcanzar la neutralidad climática en 2050.

5. Se hace necesario revertir la tendencia descendente que están registrando los sumideros de CO2 (como los bosques), afectados por diversos impactos naturales, en muchos casos provocados por el cambio climático, como incendios forestales, sequías y plagas.

6. En sistema energético, a pesar de los avances registrados en reducción de consumo de combustibles fósiles, aumento de la implantación de las energías renovables y mayor eficiencia energética, se hace necesario profundizar en su transformación. Los combustibles fósiles siguen siendo la fuente energética hegemónica de la UE, representando casi el 70% del consumo bruto de energía disponible en 2023.

7. Se han registrado avances en el sistema industrial de la UE, donde las emisiones de GEI han descendido más del 35% entre 2005 y 2023. Sin embargo, este sector económico sigue siendo el principal causante de contaminación atmosférica, con cuantiosos impactos sobre la salud humana. Se hace necesario profundizar en su descarbonización.

8. En el medio ambiente construido, las emisiones de GEI procedentes del sector residencial se han reducido también más del 35% entre 2005 y 2023, gracias a medidas que han propiciado la eficiencia energética y la descarbonización de los sectores de electricidad y calefacción, entre otras.

9. El sistema de movilidad en Europa presenta importantes retos. Está dominado por el transporte de vehículos, en su mayoría por turismos de pasajeros, que sigue siendo muy dependiente de los combustibles fósiles. Sus emisiones de GEI han descendido sólo un 6% entre 2005 y 2023.

10. El sector agrícola, principal responsable del descenso de los polinizadores y de la degradación del suelo, ha reducido sus emisiones de GEI sólo un 7% entre 2003 y 2023. Al mismo tiempo existe la necesidad urgente de adaptar el sector agrícola a los episodios de clima extremo para garantizar a largo plazo el sistema alimentario de la UE.

11. Europa es el continente del planeta que más rápidamente está experimentando el calentamiento global. Su clima está cambiando a un ritmo alarmante, amenazando la seguridad, la salud pública, los ecosistemas, las infraestructuras y la economía. Se estima que en el año 2022 más de 70.000 personas murieron a consecuencia del calor en Europa.

12. Se vuelve urgente la necesidad de tomar medidas para adaptar la sociedad –en especial los grupos más vulnerables y expuestos- y la economía a la nueva situación de mayor riesgo de impactos del cambio climático.

13. En el ámbito de la contaminación se han producido importantes avances en Europa. Las políticas de la UE para reducir la contaminación del aire, para garantizar el abastecimiento de agua y la depuración de aguas residuales han permitido importantes beneficios para la salud de la población. Sin embargo, la contaminación sigue reduciendo la calidad de vida en Europa de forma significativa. Cada año la contaminación del aire conlleva al menos 239.000 muertes prematuras y la contaminación acústica, unas 66.000.

14. En cuanto al consumo de recursos naturales, se constata que la tasa de circularidad se ha incrementado apenas del 10,7% en 2010 al 11,8% en 2023. En Europa el consumo de materiales es insostenible y mucho más alto, en términos per cápita, que en la mayoría de regiones del mundo.

15. Se necesitan urgentemente cambios transformadores de los sistemas de producción y consumo si queremos mantener la prosperidad y los niveles de vida en Europa a largo plazo. Se requieren políticas coordinadas y acciones desde los múltiples niveles de gobernanza, donde las autoridades regionales y locales juegan un papel clave.

16. Es importante avanzar en la restauración de hábitats, lo que generará, con el tiempo, resiliencia en los sistemas naturales y facilitará tanto la adaptación como la mitigación del cambio climático. La UE se ha impuesto el compromiso de restaurar al menos el 20% de áreas terrestres y marítimas antes de 2030.

17. Los retos de sostenibilidad de Europa siguen siendo complejos y sistémicos. A pesar de los avances alcanzados, las perspectivas para la mayoría de las tendencias medioambientales son preocupantes y plasman riesgos importantes para la prosperidad económica, la seguridad y la calidad de vida de los ciudadanos europeos. Esto nos exige repensar la forma en que se gestiona la relación entre nuestra economía y el medio ambiente natural (suelo, agua, recursos naturales) ante intereses en pugna.

Para más información:

EEA: Europe’s environment 2025. Europe’s environment and climate: knowledge for resilience, prosperity and sustainability.

La naturaleza en el hogar: una cita con Benito Pérez Galdós

En un mundo cada vez más urbano, donde el asfalto sustituye a los prados, y los automóviles a los animales, cobra especial importancia que nuestra conciencia no termine por desvincularse completamente de la naturaleza.

El ser humano cuando no tiene a su disposición un acceso fácil al entorno natural puede suplir esta falta intentando reunir, en mayor o menor medida, elementos de flora o fauna que le proporcionen en su hogar una vida de mayor bienestar.

Para ilustrar esta opción, desde un prisma literario, traemos hasta aquí un pasaje de la novela El doctor Centeno, del escritor español Benito Pérez Galdós (1843-1920), en el que este célebre autor nos describe un caso muy peculiar. Se trata de la vivienda de doña Isabel Godoy, la tía del coprotagonista de la novela, Alejandro Miquis, donde la presencia de especies naturales alcanza niveles poco comunes.

“Si los balcones del principal eran alegritos con tanta hierba y verdura, los del segundo éranlo mucho más, porque en ellos el follaje se desbordaba por los hierros, subía y aun daba grata sombra. Era ya una vegetación arborescente, impropia de balcones y que traía a la memoria lo que de Babilonia se cuenta. Los tiestos de diversa forma estaban unos sobre otros; había pucheros, cajones, tibores, medias tinajas y barriles, todo admirablemente cultivado y lleno de variedad gratísima de plantas. Descollaban una higuera con higos, un manzano con manzanas, un níspero también con fruto, un albaricoque y hasta una parra que ofrecía en sus ya pintados racimos abundante esquilmo de octubre. Y entre estas familias mayores, las capuchinas de doradas florecillas subían por la jamba, agarrándose a cuerdas muy bien colocadas; lo mismo hacían las campánulas, el guisante de olor y otras trepadoras. Achaparrados y asomando por entre los hierros, veíanse los claveles, el sándalo, la hierbabuena, la medicinal ruda, la balsamina, el perejil de la reina, el geranio de plumas y otras especies domésticas. Colgadas a un lado y otro de los balcones había hasta media docena de jaulas chiquitas con verderones y jilgueros presos; pero tan cantantes, que no cesaban ni un momento de arrojar sobre la calle sus deliciosos trinos.”

Para leer más:

Benito Pérez Galdós: El doctor Centeno. Tormento. La de Bringas. Cabildo Insular de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2007.

Evaluando el objetivo de Acción por el clima (ODS13) en 2025

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS13 (Acción por el clima), que queda definido en los siguientes términos:

«Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos, reconociendo que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático es el principal foro intergubernamental internacional para negociar la respuesta mundial al cambio climático»

Este objetivo compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes que están recogidas en la Agenda 2030:

  • Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales.
  • Incorporar medidas relativas al cambio climático en las políticas, estrategias y planes nacionales.
  • Mejorar la educación, la sensibilización y la capacidad humana e institucional respecto a la mitigación del cambio climático, la adaptación a él, la reducción de sus efectos y la alerta temprana.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) ha venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2016. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

La edición del Informe de Desarrollo Sostenible 2024 de SDSN nos revela de forma aproximada cuál es la situación más actual del cumplimiento del objetivo de Acción por el clima, país por país, y en qué grado se va alcanzando ante el horizonte temporal fijado para 2030.

En el caso del ODS13 se ha construido un índice sintético a partir de los tres indicadores siguientes que están disponiblespara un total de 167 países:

  • Emisiones de CO2 de la combustión de combustibles fósiles y producción de cemento (t CO2/cápita).
  • Emisiones de gases de efecto invernadero incorporadas en las importaciones de bienes y servicios (t CO2/cápita).
  • Emisiones de CO2 incorporadas en las exportaciones de combustibles fósiles (t/capita).

Analizando los datos aportados en el Informe de 2025, se concluye, en primer lugar, que el índice del ODS13 del mundo toma un valor de 88,1, cifra que se sitúa 19,5 puntos por encima del valor medio correspondiente a los 17 ODS en dicho año. No obstante, de acuerdo con el Panel de control de los ODS, el objetivo de Acción por el clima de la Agenda 2030 continúa teniendo que afrontar retos significativos y permanece con su tendencia de estancamiento o tasas de crecimientos muy por debajo de las necesarias para lograr su total cumplimiento en 2030.

Asimismo, cabe destacar, como se puso de manifiesto en Informes anteriores, que persiste la correlación inversa entre el nivel de desarrollo (medido tanto en rentaper cápita como de acuerdo con el índice de los 17 ODS) y el grado de cumplimiento del ODS13. En otras palabras, son los países de renta alta (y también con mayor IDS general) los que menos están cumpliendo con el objetivo de Acción por el clima. Por el contrario, los países “menos desarrollados” son los que presentan mejor valoración en el objetivo de Acción por el clima (ODS13) de la Agenda 2030.

Son precisamente los países “más desarrollados” o de alta renta per cápita los que generan los mayores impactos medioambientales negativos fuera de sus fronteras como consecuencia de sus altos niveles de producción y consumo, y a través del comercio internacional, que terminan afectando a otros países y al planeta en su conjunto.

En un análisis más detallado por países, los resultados obtenidos para el ODS13 (Acción por el clima) muestran que, de los 167 países para los que se dispone de datos, los mejor situados en el cumplimiento de dicho objetivo son Burundi y Guinea-Bisáu (ambos con valores del 99,7 en el ODS13). Les siguen, a continuación, muy próximos, República Centroafricana (99,6), Liberia (99,4), Etiopía (99,4), Madagascar (99,4), República Democrática del Congo (99,4), Sierra Leona (99,4), Níger (99,3) y Malaui (99,2). Son todos ellos países del continente africano que poseen bajos niveles de renta.

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al cumplimiento del objetivo de Acción por el clima corresponde a Catar (2,6), para el que el Informe de 2025 apunta valores nulos en dos de los tres indicadores que componen el índice. Le siguen Emiratos Árabes (10,1), Brunéi (13,9), Kuwait (16,7), Baréin (19,4), Omán (28,2), Australia (28,3), Arabia Saudita (35,8), Noruega (36,4), Trinidad y Tobago (43,3) y Luxemburgo (48,8). Son países que, en su gran mayoría, destacan por disfrutar de altos niveles de renta.

Centrándonos en cuatro países que sobresalen por su peso económico y/o demográfico, el Informe de 2025 nos revela que respecto al índice del ODS13 Estados Unidos ocupa la posición 151 en el ranking mundial de 167 países evaluados. Dicha posición es mejorada por Federación Rusa (142), China (111) y la India (51). De estos cuatro países sólo China y la India han mejorado su posición del ODS13 respecto al año anterior.

Finalmente, es significativo señalar que las diferencias entre países siguen siendo particularmente extremas en el ODS13, cifrándose una distancia de 97,1 puntos entre los dos países mejor situados (Burundi y Guinea-Bisáu) y el peor (Catar). Dicha brecha es muy superior a la que existe con el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 45,5 puntos.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.

Ecuador y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2025)

En septiembre de 2015 se presentó en la Cumbre de las Naciones Unidas para su aprobación el documento titulado “Transformar nuestro mundo: La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. Se trata de un ambicioso plan de acción para los próximos 15 años que se centra en las personas, el planeta, la prosperidad y la paz mediante una alianza de colaboración mundial.

Para conocer realmente el grado de cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que conforman la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, se han elaborado el índice y el panel ODS, que permiten evaluar cuantitativa y cualitativamente los progresos que van alcanzando los países del planeta, y que se recogen en los sucesivos informes de periodicidad anual que ha publicado hasta la fecha Sustainable Development Solutions Network (SDSN).

En su edición de 2025 el Informe Sustainable Development Report 2025 de SDSN nos revela que, de un total de 167 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, Ecuador toma la posición 78 en términos de cumplimiento global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030. Para este año el valor del índice ODS de Ecuador se cifra en 70,1 sobre un máximo de 100. Dicho valor, lo sitúa, en términos relativos, próximo al promedio de los países de la región de Latinoamérica y Caribe (70,3) considerada en el Informe.

En el contexto mundial, Ecuador ha perdido tres puestos con respecto al año anterior y siete respecto a 2016.

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

En un análisis más pormenorizado del valor del índice ODS global de Ecuador, se detectan diferentes grados de cumplimiento de los 17 Objetivos.

En primer lugar, Ecuador destaca por situarse entre los 30 países del planeta con mejor posición en tres de los 17 ODS:

  • Vida submarina (ODS14), Objetivo para el que Ecuador se encuentra en el puesto número 11 del ranking mundial, con un valor de 80,7 sobre 100.
  • Alianzas para lograr los objetivos (ODS17), para el que se sitúa en la posición número 22, con un valor de 70,6 sobre 100.
  • Igualdad de género (ODS5), Objetivo para el que se encuentra en la posición número 28, con un valor de 79,2.

Por el contrario, los Objetivos para los que Ecuador toma los resultados relativos menos favorables son los siguientes:

  • Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16), para el que, con un valor de 40,9 sobre 100, ocupa la posición 151 de los 167 países evaluados del mundo
  • Reducción de las desigualdades (ODS10), Objetivo para el que se sitúa en el puesto 130, con un valor de 29,9 sobre 100.
  • Vida de ecosistemas terrestres (ODS15), Objetivo para el que se encuentra en la posición número 123, con un valor de 54,9.

De forma complementaria al índice ODS el Informe de 2025 aporta también un análisis de panel, que valora el mayor o menor grado de cumplimiento de cada Objetivo, así como su tendencia con vistas al horizonte de 2030, mediante una asignación de colores (verde, amarillo, naranja y rojo).

De la evaluación del panel de los ODS de Ecuador correspondiente a la edición de 2025 destacamos las siguientes conclusiones principales:

  • Ecuador no ha alcanzado aún el cumplimiento (en color verde) de ninguno de los 17 ODS.
  • Para siete Objetivos (en color amarillo), Ecuador afronta ciertos retos para lograr los valores deseados en 2030. Son los relativos a los siguientes ODS: Fin de la pobreza (ODS1), Educación de calidad (ODS4), Igualdad de género (ODS5), Agua limpia y saneamiento (ODS6), Producción y consumo responsables (ODS12), Acción por el clima (ODS13) y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17).
  • Para cuatro Objetivos (en color naranja), Ecuador afronta retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030: Energía asequible y no contaminante (ODS7), Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11) y Vida submarina (ODS14),
  • Seis ODS se encuentran en rojo, lo que significa que Ecuador soporta aún grandes retos para cumplir con la Agenda 2030. Son los siguientes: Hambre cero (ODS2), Salud y bienestar (ODS3), Industria, innovación e infraestructura (ODS9), Reducción de las desigualdades (ODS10), Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16).

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

En un análisis de tendencia, el panel de los ODS de Ecuador revela, en primer lugar, que dos de los 17 ODS muestran una tendencia favorable para cumplir adecuadamente con la Agenda 2030: Igualdad de género (ODS5) y Agua limpia y saneamiento (ODS6).

En segundo lugar, siete ODS están siguiendo una tendencia de moderado avance para lograr su cumplimiento de aquí a 2030.

En tercer lugar, se concluye que en 2025 Ecuador presenta seis ODS que están siguiendo una tendencia de estancamiento.

Finalmente, el panel de Ecuador nos descubre que dos ODS, Educación de calidad (ODS4) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16), están mostrando una tendencia de retroceso.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.

La contemplación de la naturaleza: una cita con Dostoievski

La contemplación del transcurrir de la vida en la naturaleza puede llegar a convertirse en fuente de momentos de felicidad memorables. La frondosidad de un bosque, el olor de sus árboles, la huella que dejan los rayos del sol que lo atraviesan o cualquier otro elemento de armonía que obsequia la vida al natural son oportunidades únicas para la alegre contemplación.

Esta idea nos la sugiere magistralmente la literatura del célebre novelista ruso Fiódor Dostoievski (1821-1881) en un pasaje de El pequeño héroe (1857), obra que escribió estando encerrado y condenado a muerte en una prisión de la Rusia zarista de Nicolás I.

“Me vestí aprisa, bajé al jardín y me encaminé al bosque. Me dirigí a su parte más frondosa, donde la fragancia de la arboleda traía más olor a resina, y donde más refulgían los rayos del sol, satisfechos de haber podido filtrarse por el tupido follaje. La mañana era hermosísima. Penetrando más y más, acabé por verme en el otro extremo del bosque, junto al río Moscova, que fluía a cosa de doscientos pasos. La orilla era escarpada. Al otro lado estaban segando heno. Me quedé embebido contemplando cómo filas enteras de afiladas guadañas resplandecían al sol a cada movimiento de los segadores, para desaparecer acto seguido cual culebrillas de fuego que se escondieran en algún recoveco, y cómo la yerba cortada era despedida en espesos y esponjosos haces y se iba alineando en largas franjas de rectas. No recuerdo cuánto tiempo llevaría embelesado en mi contemplación, cuando de pronto salí de ella al oír dentro del bosque, en una vereda que pasaba a cosa de unos vente pasos de mí y que, partiendo de la carretera, iba hacía la mansión señorial, el bufar de un caballo y el ruido de sus cascos escarbando el suelo”.

Para leer más:

Fiódor M. Dostoievski: Noches blancas. El pequeño héroe. Austral, Barcelona, 2025.

El gasto en protección medioambiental en la Unión Europea (2006-2024)

A medida que los problemas medioambientales han venido aumentando en número e intensidad, como los derivados de la crisis climática que atraviesa el planeta, garantizar la calidad y perdurabilidad de los ecosistemas y especies naturales se convierte en una necesidad cada vez más imperiosa. Ello hace que la puesta en práctica de múltiples medidas dirigidas a la protección medioambiental, que conllevan ineludiblemente los correspondientes compromisos de financiación, esté llamada a continuar siendo una prioridad.

En el ámbito de la Unión Europea, sobre la base del Pacto Verde Europeo, en la actualidad la política medioambiental tiene como objetivo principal para la presente década acelerar la transición hacia una economía climáticamente neutra y eficiente en el uso de los recursos, tal y como expresa el VIII Programa de Acción en materia de Medio Ambiente, vigente desde el año 2022. Evidentemente, este objetivo obliga no sólo asegurar una tendencia ascendente del gasto de protección medioambiental sino a intensificar su ritmo de crecimiento durante los próximos años en áreas como las siguientes: gestión de residuos, gestión de aguas residuales, protección del aire y del clima, protección de las aguas subterráneas, protección y descontaminación de suelos, disminución de ruidos, I+D sobre medio ambiente, y protección de la biodiversidad y el paisaje.

En la Unión Europea (UE-27), de acuerdo con los últimos datos publicados por la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat), el gasto total en protección medioambiental asciende a 359.921 millones de euros en 2024. Este gasto ha sido sufragado, con diferente proporción, por los siguientes sectores institucionales: el 51,4% por las empresas, el 31,1% por las Administraciones Públicas (e instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares) y el 17,5% restante por los hogares.

Desde una perspectiva temporal, de acuerdo con los datos disponibles de Eurostat, el gasto en protección medioambiental en la UE ha pasado de 207.736 millones de euros en 2006 a 359.921 millones en 2024, lo que supone un incremento acumulado del 75,3% en dicho periodo.

Como puede observarse en el siguiente gráfico, dicho gasto medioambiental, medido en euros corrientes, no ha seguido una tendencia de crecimiento lineal durante todo el periodo 2006-2024.

Durante este largo periodo de tiempo, cabe destacar especialmente los efectos, en primer lugar, de la irrupción de la crisis económica de 2008 que repercutió de forma notaria sobre las políticas medioambientales al verse restringida su financiación, en particular en los años 2009 y 2013-2014. Posteriormente, el gasto de protección medioambiental siguió una senda de recuperación que se interrumpe en el año 2020 con el inicio de la pandemia del COVID-19. Finalmente, a partir del 2021 hasta la actualidad el gasto medioambiental muestra un mayor impulso.

Es necesario apuntar, asimismo, que para tener una visión más real de la evolución del gasto de protección medioambiental (que es medido en euros corrientes) en la UE es pertinente analizarlo en términos relativos, esto es, en comparación con la evolución de la actividad económica. Para ello, el indicador habitualmente empleado es el de porcentaje de gasto de protección medioambiental sobre el Producto Interior Bruto (PIB) a precios de mercado.

Así, los datos disponibles de Eurostat nos permiten concluir que para conjunto del periodo 2006-2024, el porcentaje de gasto medioambiental sobre el PIB total de la UE-27 se ha mantenido prácticamente invariable durante todos estos años, cifrándose en el 2,0% en 2024, igual porcentaje que en 2006. Por lo tanto, el gasto destinado a proteger el medio ambiente de los efectos nocivos de las actividades económicas se ha venido incrementado en similar medida que el valor de la producción de bienes y servicios de la economía. Sólo en 2020 alcanzó un máximo del 2,2%, pero dándose la circunstancia de que fue un año en el que el gasto medioambiental no se incrementó, sino que se contrajo en menor grado que la actividad económica. Estos resultados añaden mayor incertidumbre sobre si realmente se está en la senda adecuada para dar cumplimiento a los actuales objetivos de la política medioambiental europea demandante de recursos económicos adicionales.

En un análisis por países es destacable la diferente importancia que otorgan los Estados al gasto de protección medioambiental en el seno de la UE. Así, según los últimos datos disponibles correspondientes al año 2022, Bélgica, con una ratio del 3,40%, es el país que gasta más en protección medioambiental en comparación con el tamaño de su economía, porcentaje significativamente superior a la de media de la UE (2,10% en 2022). Le siguen, en orden descendente, Austria (3,20%), Rumanía (2,70%), Chequia (2,70%), Suecia (2,60%), Italia (2,60%) y Eslovenia (2,50%), principalmente.

Por el contrario, el país con menor gasto en protección medioambiental sobre el PIB es Irlanda (0,60%), seguido de Luxemburgo (1,00%), Letonia (1,20%), Chipre (1,30%), Hungría (1,30%) y Grecia (1,40%).

Desde una aproximación dinámica, durante el periodo 2018-2022 (años con datos disponibles) el gasto en protección medioambiental sobre el PIB se ha incrementado en 13 de los 27 países de la UE, destacando los mayores esfuerzos realizados por Eslovenia (+0,4 puntos porcentuales), y se ha reducido en ocho países, con la mayor disminución registrada por Estonia (-0,4 p.p.). En los seis países restantes la ratio de gasto medioambiental se ha mantenido estable.

Para más información:

Eurostat

Inyección de naturaleza: una cita con Dostoievski

Cuando la vida en la urbe se vuelve inquietante, el ser humano tiene la opción de encontrar momentos de alegría y felicidad si vuelve sus pasos hacia la naturaleza, su hogar primigenio.

Traemos hasta aquí un pasaje de la obra Noches blancas (1849), del célebre novelista ruso Fiódor Dostoievski (1821-1881), donde el protagonista, un joven soñador atormentado por la soledad en una ciudad como Petersburgo, nos relata las siguientes sensaciones: 

“Anduve mucho, de suerte que, siguiendo mi costumbre, había olvidado dónde estaba, cuando, de repente, noté que había llegado a una de las puertas de la ciudad. Lleno de súbita alegría, atravesé la barrera y eché a andar entre prados y tierras de labranza. Lejos de sentirme fatigado, pareció quitárseme un peso de encima. Los viandantes me miraban con tal simpatía, que les faltaba poco para hacerme una reverencia. Todos se mostraban contentos, y todos fumaban cigarros puros. Yo me puse tan alegre como no había estado nunca. Me creí transportado a Italia: ¡tanta fue la impresión que me causó la naturaleza a mí, un enfermizo habitante de la ciudad que estaba a punto de asfixiarse entre las paredes de las casas”.

Para leer más:

Fiódor M. Dostoievski: Noches blancas. El pequeño héroe. Austral, Barcelona, 2025.

El gasto en protección medioambiental en España (2010-2023)

Para garantizar la calidad y perdurabilidad de los ecosistemas y especies naturales se requieren cambios profundos en los modos de producción, consumo y distribución, y también la implementación de políticas decididas de prevención en distintos ámbitos ambientales. Con el tiempo la protección del medio ambiente se ha convertido en una preocupación creciente de la sociedad, a medida que los problemas medioambientales han venido aumentando en número e intensidad.

La puesta en práctica de todas aquellas medidas que permitan preservar la calidad de nuestro entorno natural implica necesariamente responder con medios económicos. Es pertinente, por tanto, preguntarse cuánto se gastan los países en la protección medioambiental a través de sus empresas, Administraciones Públicas y hogares, lo que permitirá, asimismo, aproximarnos a conocer en qué grado están comprometidos realmente en proteger el medio ambiente.

En España, de acuerdo con los últimos datos avance del año 2023, publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el gasto total en protección medioambiental asciende a 25.107 millones de euros. Este gasto ha sido sufragado, con diferente proporción, por los siguientes sectores institucionales: el 47,4% por las empresas, el 39,1% por las Administraciones Públicas (e instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares) y el 13,5% restante por los hogares.

En dicho año 2023 el gasto en protección medioambiental se destinó a cinco grandes ámbitos de protección. En primer lugar, el 60,5% del gasto se concentró para financiar la gestión de residuos. Seguidamente, y a distancia, la gestión de aguas residuales recibió el 19,1% del gasto medioambiental.

Por lo tanto, en España ocho de cada diez euros (el 79,6%) del gasto total destinado a la protección del medio ambiente se dedican a financiar la gestión de los residuos y las aguas residuales que generan las actividades de empresas, hogares y Administraciones Públicas.

El 20,4% restante del gasto en protección medioambiental fue para un conjunto variado de ámbitos. El ámbito de protección del aire y del clima, protección y descontaminación de suelos, disminución de ruidos, etc. recibió el 9,6% del gasto medioambiental, y la I+D sobre medio ambiente se financió con el 5,6%. En último lugar, se encuentra el gasto en protección de la biodiversidad y el paisaje, que se cuantifica en 1.305 millones (el 5,2% del gasto medioambiental total) en 2023, siendo el ámbito que experimentó el mayor crecimiento anual (un 10% respecto a 2022).

Desde una perspectiva temporal, de acuerdo con los datos disponibles del INE, el gasto en protección medioambiental en España ha pasado de 18.661 millones de euros en 2010 a 25.107 millones en 2023. Ello supone un incremento acumulado del 34,5% en dicho periodo.

No obstante, como puede observarse en el siguiente gráfico, el gasto medioambiental, medido en euros corrientes, no ha seguido una tendencia de crecimiento lineal durante todo el periodo 2010-2023.

La irrupción de la crisis económica en 2008, que devino en Gran Recesión en los años posteriores, ha repercutido de forma palpable sobre las políticas medioambientales que han visto restringidos sus recursos de financiación. El gasto medioambiental en España tocó fondo en el año 2014, cuando se cifró en 16.041 millones de euros, es decir, un 14% menos que en 2010. A partir de 2015 el gasto sigue una senda de recuperación que se mantiene hasta 2019, cuando se consolida un nivel en euros que supera el anotado en el año 2010. Sin embargo, en 2020 el inicio de la pandemia del COVID-19, que ha traído graves impactos sanitarios y socioeconómicos en todos los países, ha derivado también en un descenso del gasto destinado a la protección medioambiental. A continuación, durante los dos siguientes años la política medioambiental parece retomar un mayor impulso, a la luz de los incrementos, inusitados hasta entonces, que registra el gasto en protección medioambiental. Finalmente, en 2023 el gasto medioambiental amortigua su tasa de crecimiento hasta situarse, con datos de avance, en el 1,7% anual.

Hay que matizar que para tener una visión más real de la evolución del gasto de protección medioambiental (que es medido en euros corrientes) en España es pertinente analizarlo en términos relativos, esto es, en comparación con la evolución de la actividad económica. Para ello, el indicador habitualmente empleado es el de porcentaje de gasto de protección medioambiental sobre el Producto Interior Bruto (PIB) a precios de mercado.

Así, para conjunto del periodo 2010-2023, se concluye que el porcentaje de gasto medioambiental sobre el PIB en España se ha reducido desde el 1,73% en 2010 hasta el 1,67% en 2023. Es decir, el gasto destinado a proteger el medio ambiente de los efectos nocivos de las actividades económicas se ha incrementado en menor medida que el valor de la producción de bienes y servicios de la economía española.

Como puede observarse en el siguiente gráfico, la evolución que toma dicha ratio apunta que la importancia otorgada a las políticas medioambientales vía gasto ha pasado por etapas diferenciadas. En un primer periodo 2010-2016, los gastos medioambientales han perdido presencia de forma continuada año tras año en relación con la evolución de la actividad económica. A esta etapa le sigue un periodo 2017-2022 bien diferente, donde el porcentaje de gastos medioambientales sobre el PIB se ha ido recuperando, hasta conseguir sobrepasar el porcentaje que se había registrado en el año 2010. Sin embargo, los últimos datos disponibles indican que en último año de 2023 la ratio de gasto de protección medioambiental ha experimentado un significativo retroceso, a pesar de la persistencia de los acuciantes problemas medioambientales que preocupan a la sociedad y ponen en riesgo la perdurabilidad de los ecosistemas y especies de la geografía española.

Para más información:

INE: Cuentas Medioambientales.