Lucro y medio ambiente: una cita con José Luis Sampedro

La ciencia económica tiene como principal máxima el propósito de gestionar de forma eficiente recursos, como el trabajo y el capital, que son considerados limitados, para producir bienes y servicios que permitan satisfacer las necesidades materiales de las personas.

Sin embargo, tal consideración no ha sido otorgada con la misma atención a los recursos naturales. El desarrollo de la disciplina económica durante las últimas décadas ha terminado por implantar un enfoque hegemónico de la economía que soslaya toda relación con la naturaleza, más allá de percibirla como un campo ilimitado de extracción de recursos materiales y de sumidero de residuos.

Como expresó en las siguientes líneas el economista español José Luis Sampedro (1917-2013), si queremos disponer de un futuro sostenible para nuestro planeta, el criterio ecológico de preservar la naturaleza no puede estar eclipsado por el criterio del lucro inmediato.

«Por otra parte, la economía se ocupa de recursos limitados y, dada nuestra dependencia de la naturaleza, no cabe olvidar la exigencia de respetar el medio ambiente. El criterio ecológico se impone cada día más, ante las destrucciones ya realizadas por haberse actuado pensando solamente en los beneficios monetarios inmediatos, sin advertir las ventajas futuras que quedaban destruidas para siempre con la operación. Las talas en la selva amazónica, que continúan sin interrupción, son un impresionante ejemplo de los daños que nos estamos causando y los graves perjuicios para el futuro, si se dejan en libertad ciertas actividades, a merced únicamente de criterios lucrativos inmediatos”.

Para leer más:

Sampedro, José Luis: El mercado y la globalización. Ediciones Destino, Madrid, 2003.

Argentina y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2025)

En septiembre de 2015 se presentó en la Cumbre de las Naciones Unidas para su aprobación el documento titulado “Transformar nuestro mundo: La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. Se trata de un ambicioso plan de acción para los próximos 15 años que se centra en las personas, el planeta, la prosperidad y la paz mediante una alianza de colaboración mundial.

Para conocer realmente el grado de cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que conforman la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, se han elaborado el índice y el panel ODS, que permiten evaluar cuantitativa y cualitativamente los progresos que van alcanzando los países del planeta, y que se recogen en los sucesivos informes de periodicidad anual que ha publicado hasta la fecha Sustainable Development Solutions Network (SDSN).

En su edición de 2025 el Informe Sustainable Development Report 2025 de SDSN nos revela que, de un total de 167 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, Argentina toma la posición 46 en términos de cumplimiento global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030. Para este año el valor del índice ODS de Argentina se cifra en 74,8 sobre un máximo de 100. Dicho valor, lo sitúa, en términos relativos, por encima del valor medio del conjunto de países del mundo (68,6) y de la región considerada como Latinoamérica y Caribe (70,3) en el Informe.

Respecto al año anterior Argentina sube una posición en el ranking mundial; sin embargo, ha perdido tres respecto a 2016.

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

El informe de SDSN (2025) destaca los significativos retos que aún presenta Argentina para cumplir con los compromisos de la Agenda 2030. En un análisis más pormenorizado del valor del índice ODS global de Argentina, se detectan diferentes grados de cumplimiento de los 17 Objetivos.

En primer lugar, Argentina destaca por situarse entre los 30 países del planeta con mejor posición en tres de los 17 ODS:

  • Agua limpia y saneamiento (ODS6), Objetivo para el que Argentina se encuentra en el puesto número 20 del ranking mundial, con un valor de 87,2 sobre 100.
  • Igualdad de género (ODS5), Objetivo para el que se encuentra en el puesto número 23, con un valor de 81,6.
  • Educación de calidad (ODS4), Objetivo para el que se sitúa en la posición número 29, con un valor de 96,7.

Por el contrario, los Objetivos para los que Argentina toma los resultados relativos menos favorables son los siguientes:

  • Reducción de las desigualdades (ODS10), para el que toma la posición 111 (valor 49,4) de los 167 países del mundo con datos disponibles.
  • Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) para el que, con un valor de 60,5 sobre 100, ocupa la posición 108.
  • Producción y consumo responsables (ODS12), para el que se sitúa en el puesto 100 (valor 75,3) a nivel mundial.

De forma complementaria al índice ODS el Informe de 2025 aporta también un análisis de panel, que valora el mayor o menor grado de cumplimiento de cada Objetivo, así como su tendencia con vistas al horizonte de 2030, mediante una asignación de colores (verde, amarillo, naranja y rojo).

De la evaluación del panel de los ODS de Argentina correspondiente a la edición de 2025 destacamos las siguientes conclusiones principales:

  • Argentina ha alcanzado el cumplimiento de dos (en color verde) de los 17 ODS: el ODS4 Educación de calidad y el ODS5 Igualdad de género.
  • Para cinco Objetivos (en color amarillo), Argentina afronta ciertos retos para lograr los valores deseados en 2030. Son los relativos a los siguientes Objetivos: Fin de la pobreza (ODS1), Agua limpia y saneamiento (ODS6), Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11) y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17).
  • Para tres Objetivos (en color naranja), Argentina afronta retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030: Salud y bienestar (ODS3), Industria, innovación e infraestructura (ODS9) y Acción por el clima (ODS13).
  • Siete ODS se encuentran en rojo, lo que significa que Argentina soporta aún grandes retos para cumplir con la Agenda 2030. Son los siguientes: Hambre cero (ODS2), Energía asequible y no contaminante (ODS7), Reducción de las desigualdades (ODS10), Producción y consumo responsables (ODS12), Vida submarina (ODS14), Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16).

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

En un análisis de tendencia, el panel de los ODS de Argentina correspondiente a 2025 revela, en primer lugar, que este país está registrando una tendencia favorable en el cumplimiento de sólo dos de los 17 Objetivos de la Agenda 2030: Igualdad de género (ODS5) y de Agua limpia y saneamiento (ODS6).

En segundo lugar, cinco ODS presentan una tendencia de moderado avance para lograr su cumplimiento de aquí a 2030.

En tercer lugar, se concluye que en 2025 Argentina no está retrocediendo en ninguno de los 17 ODS.

Finalmente, el panel de Argentina nos pone de manifiesto que la mayoría de los objetivos (10 de los 17 ODS) están siguiendo una tendencia de estancamiento.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.

El mercado y la libertad: una cita con José Luis Sampedro

El mercado, ese lugar de encuentro entre vendedores que ofrecen sus mercancías y compradores que a cambio entregan su dinero para adquirirlas, es considerado como elemento fundamental para lograr el progreso de la sociedad. Además, el mercado llega a alzarse como institución social que garantiza el ejercicio de la libertad de los individuos.

Sin embargo, las fallas que encierra el mercado, donde la competencia perfecta es una irrealidad, no son suficientemente atendidas ni corregidas. Voces autorizadas como las del catedrático y economista humanista José Luis Sampedro (1917-2013), no siendo partidario de su abolición, nos hace reflexionar sobre la inconsistencia que supone equiparar el mercado con la libertad.

En su obra El mercado y la globalización (2002), Sampedro, con el rigor y la sencillez habituales de esta mente sabia, nos legó en unas pocas líneas ideas como la siguiente:

“Cuando, una vez más, alguien nos repita que ‘el mercado es la libertad’ invitémosle a practicar un sencillo experimento mental, consistente en imaginar que entra en un mercado a comprar pero no lleva dinero: constatará en el acto que no podrá comprar nada, que sin dinero no hay allí libertad, que la libertad de elegir la da el dinero”.

Para leer más:

Sampedro, José Luis: El mercado y la globalización. Ediciones Destino, Madrid, 2003.

Vivienda y pobreza: una cita con Mario Vargas Llosa

Como reconoce la Agenda 2030 la erradicación de la pobreza en todas sus formas constituye un requisito indispensable para el desarrollo sostenible. Asimismo, esta ambiciosa estrategia mundial persigue, a través de su objetivo de desarrollo sostenible 11 (ODS 11), asegurar, antes de concluir el año 2030, el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles, y mejorar los barrios marginales.

En muchos lugares del mundo, infravivienda y pobreza son dos manifestaciones de una misma situación. Comprender verdaderamente esta realidad social exige con frecuencia adoptar una aproximación transdisciplinar, más allá de la visión estrictamente económica.

Traemos hasta aquí, en esta ocasión, la aportación cualitativa que nos ofrece la literatura, como la del escritor latinoamericano Mario Vargas Llosa (1936-2025). El novelista peruano, Premio Nobel de Literatura en 2010, nos legó, con su obra titulada Le dedico mi silencio, una clarificadora descripción de las condiciones en las que han llegado a habitar las personas más humildes de los barrios de la capital de su país natal.

“Son construcciones bastante antiguas, de hace uno o dos siglos las más viejas. Los arquitectos o maestros de obras trataban de edificar viviendas para pobres o gentes con muy poco dinero, con cuartitos levantados a destajo, sin el menor cuidado, poniéndoles un techo corrido de calamina en torno a un patio en el que siempre había un caño del que salía el agua (a veces sucia), y frente al cual hacían cola los vecinos para lavarse la cara o el cuerpo (si eran limpios)  y llenar baldes o botellas de agua fresca con la que lavar la ropa y cocinar.

(…)

Casi todos los barrios del centro de la capital, o en todo caso los más antiguos, tenían callejones, esa colección de cuartitos alrededor de un patiecillo que los dueños alquilaban o vendían a las familias,  y en los que se instalaban varias personas -los padres y los hijos y los advenedizos, por descontado-, durmiendo a veces con los colchones en el suelo, o, los de mejores ingresos, en camas camarote, de dos o hasta tres piezas que a veces fabricaban los mismos vecinos con palos, maderas y escalerillas. Era difícil entender que en esos cuartuchos miserables, aunque dignos, se acomodara tanta gente, desde los abuelos y bisabuelos hasta los más pequeños. Nicho de palpitaciones populares, también eran un lugar de infausto hacinamiento, que favorecía las pestes y que periódicamente causaba estragos entre la población que allí vivía”.

Para leer más:

Para leer más:

Vargas Llosa, Mario: Le dedico mi silencio. Penguin Random House Grupo Editorial, Barcelona, 2025.

México y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2025)

En septiembre de 2015 se presentó en la Cumbre de las Naciones Unidas para su aprobación el documento titulado “Transformar nuestro mundo: La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. Se trata de un ambicioso plan de acción para los próximos 15 años que se centra en las personas, el planeta, la prosperidad y la paz mediante una alianza de colaboración mundial.

Para conocer realmente el grado de cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que conforman la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, se han elaborado el índice y el panel ODS, que permiten evaluar cuantitativa y cualitativamente los progresos que van alcanzando los países del planeta, y que se recogen en los sucesivos informes de periodicidad anual que ha publicado hasta la fecha Sustainable Development Solutions Network (SDSN).

En su edición de 2025 el Informe Sustainable Development Report 2025 de SDSN nos revela que, de un total de 167 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, México toma la posición 72 en términos de cumplimiento global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030. Para este año el valor del índice ODS de México se cifra en 70,8 sobre un máximo de 100. Dicho valor, lo sitúa, en términos relativos, por encima del valor medio del conjunto de países del mundo (68,6) y por debajo de la media de los países miembros de la OCDE (78,1).

Respecto al año anterior México sube ocho posiciones en el ranking mundial al aumentar su índice ODS en 1,5 puntos.

A pesar de esta mejora relativa, desde una perspectiva temporal más amplia, el informe de SDSN (2025) destaca los significativos retos que aún presenta México para cumplir con los compromisos de la Agenda 2030. 

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

En un análisis más pormenorizado del valor del índice ODS global que toma México, se detectan diferentes grados de cumplimiento de los 17 Objetivos.

En primer lugar, México destaca por situarse entre los 40 países del planeta con mejor posición en dos de los 17 ODS:

  • Igualdad de género (ODS5), Objetivo para el que México se encuentra en el puesto número 27 del ranking mundial, con un valor de 79,9 sobre 100.
  • Educación de calidad (ODS4), Objetivo para el que se sitúa en la posición número 39, con un valor de 95,7.

Por el contrario, los Objetivos para los que México toma los resultados relativos menos favorables son los siguientes:

  • Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16), para el que toma la posición 141 (valor 44,4) de los 167 países del mundo con datos disponibles.
  • Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) para el que, con un valor de 56,9 sobre 100, México ocupa la posición 119.
  • Reducción de las desigualdades (ODS10), para el que se sitúa en el puesto 115 (valor 47,5) a nivel mundial.
  • Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8), Objetivo para el que México se encuentra en el puesto número 101, con un valor de 69,1.

De forma complementaria al índice ODS el Informe de 2025 aporta también un análisis de panel, que valora el mayor o menor grado de cumplimiento de cada Objetivo, así como su tendencia con vistas al horizonte de 2030, mediante una asignación de colores (verde, amarillo, naranja y rojo).

De la evaluación del panel de los ODS de México correspondiente a la edición de 2025 destacamos las siguientes conclusiones principales:

  • México aún no ha alcanzado el cumplimiento de ninguno de los 17 ODS (ausencia de ODS en color verde).
  • No presenta ningún ODS (en color amarillo) que presente algunos retos para lograr los valores deseados en 2030.
  • Para ocho Objetivos (en color naranja), México afronta retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030: Fin de la pobreza (ODS1), Educación de calidad (ODS4), Igualdad de género (ODS5), Energía asequible y no contaminante (ODS7), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11), Producción y consumo responsables (ODS12), Acción por el clima (ODS13) y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17).
  • Nueve ODS se encuentran en rojo, lo que significa que México soporta aún grandes retos para cumplir con la Agenda 2030. Son los siguientes: Hambre cero (ODS2), Salud y bienestar (ODS3), Agua limpia y saneamiento (ODS6), Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8), Industria, innovación e infraestructura (ODS9), Reducción de las desigualdades (OS10), Vida submarina (ODS14), Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16).

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

En un análisis de tendencia, el panel de los ODS correspondiente a 2025 revela que México está en la senda de cumplir con uno de los 17 Objetivos de aquí a 2030: Fin de la pobreza (ODS1). Por el contrario, está retrocediendo en dos Objetivos: Acción por el clima (ODS13) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16). Asimismo, seis ODS presentan una tendencia de moderado avance y ocho muestran una senda de estancamiento.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.

Ejecutivos y naturaleza: una cita con Pedro Lezcano

En el seno de la sociedad moderna, que tiende a equiparar éxito con maximización de beneficios y acumulación de riqueza, se ha desarrollado un estilo de vida cada vez más urbano en el que la aceleración y el dinero alcanzan a penetrar en la población como elementos intrínsecos de su día a día. La contrapartida de este modelo de vida competitivo es que ha llevado a que un segmento más o menos amplio de la colectividad se haya distanciado de la naturaleza y no llegue nunca a experimentar lo que significa el contacto con las plantas y los animales, siquiera los domésticos.

Traemos hasta aquí las palabras del escritor Pedro Lezcano (1920-2002) que, con su artículo literario Ejecutivos, nos ofrece una reflexión crítica sobre el modo de vida actual, representado por este grupo de la sociedad, para el que la insensibilidad con la naturaleza, y también con sus semejantes, puede llegar a dominarlo.

Hay personas que pasan por la vida sin aprenderse el nombre de los árboles, sin escuchar el trino de un pájaro en su casa, sin conocer la grata compañía de un animal amigo.

Muchos ejecutivos importantes ignoran o desdeñan la ternura de un animal doméstico que ama a los niños de la casa más tiernamente que su propio padre. Como dioses de altísimos Olimpos, jamás se arrodillaron en su vida para jugar con un cachorro.

Nunca conocerán que hay otros seres vivos que dedican su vida a buscar la caricia, a celebrar con gestos la alegría de otros, a entristecerse por la pena de quienes les rodean.

Aquel que haya pasado por la vida tan insensiblemente como un glaciar humano, difícilmente pudo amar al hombre y sus desdichas, y en mínima porción se amó a sí mismo, puesto que despreció la amistad de los más fieles amantes de la Tierra”.

Para leer más:

Lezcano, Pedro: Narraciones. Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2016.

Perú y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2025)

En septiembre de 2015 se presentó en la Cumbre de las Naciones Unidas para su aprobación el documento titulado “Transformar nuestro mundo: La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. Se trata de un ambicioso plan de acción para los próximos 15 años que se centra en las personas, el planeta, la prosperidad y la paz mediante una alianza de colaboración mundial.

Para conocer realmente el grado de cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que conforman la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, se han elaborado el índice y el panel ODS, que permiten evaluar cuantitativa y cualitativamente los progresos que van alcanzando los países del planeta, y que se recogen en los sucesivos informes de periodicidad anual que ha elaborado hasta la fecha Sustainable Development Solutions Network (SDSN).

En su edición de 2025 el Informe Sustainable Development Report 2025 de SDSN nos revela que, de un total de 167 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, Perú toma la posición 65 en términos de cumplimiento global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030. Para este año 2025 el valor del índice ODS de Perú se cifra en 72,7 sobre un máximo de 100. Dicho valor, sitúa a Perú, en términos relativos, por encima del valor medio del conjunto de países latinoamericanos y del Caribe (70,3).

Respecto al año anterior el país andino aumenta ligeramente su índice de ODS, en ocho décimas, si bien pierde una posición en el ranking mundial.

En una perspectiva temporal más amplia, el informe de SDSN (2025) destaca el significativo avance en desarrollo sostenible experimentado por Perú desde el año 2015, en comparación con los demás países de su entorno. 

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

En un análisis más pormenorizado del valor del índice ODS global que toma Perú en 2025, se detecta que el grado de cumplimiento de los 17 Objetivos presenta una evolución dispar.

En primer lugar, Perú destaca por situarse entre los 30 países del planeta con mayor puntuación en cuatro de los 17 ODS. Los mejores resultados relativos, en un contexto mundial, los alcanza este país en los siguientes ODS:

  • Vida submarina (ODS14), objetivo para el que Perú se encuentra en el puesto número 16, con un valor de 78,6 sobre 100.
  • Educación de calidad (ODS4), objetivo para el que se sitúa en la posición número 21, con un valor de 97,6.
  • Hambre cero (ODS2), para el que toma la posición 30 (valor 69,1).
  • Agua limpia y saneamiento (ODS6), para el que Perú ocupa también el puesto número 30 (valor 84,2) en el ranking mundial.

Por el contrario, los Objetivos para los que en 2025 Perú toma los peores resultados relativos son los siguientes:

  • Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) para el que, con un valor de 54,6 sobre 100, Perú ocupa la posición 125 en el ranking mundial.
  • Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16), para el que toma la posición 119 (valor 50,7).
  • Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11), objetivo para el que Perú se encuentra en el puesto número 115, con un valor de 63,2.
  • Reducción de las desigualdades (ODS10), para el que se sitúa en el puesto 107 (valor 50,9) a nivel mundial.

De forma complementaria al índice ODS el Informe de 2025 aporta también un análisis de panel, que valora el mayor o menor grado de cumplimiento de cada Objetivo, así como su tendencia con vistas al horizonte de 2030, mediante una asignación de colores (verde, amarillo, naranja y rojo).

De la evaluación del panel de los ODS de Perú correspondiente a la edición de 2025 destacamos las siguientes conclusiones principales:

  • Perú ha alcanzado el cumplimiento de uno de los 17 ODS: el ODS4 Educación de calidad (en color verde).
  • Para cuatro Objetivos (en color amarillo), Perú afronta unos algunos retos para lograr los valores deseados en 2030. Son los relativos a los ODS siguientes: Igualdad de género (ODS5), Energía asequible y no contaminante (ODS7), Producción y consumo responsables (ODS12) y Acción por el clima (ODS13).
  • Para los cinco Objetivos siguientes (en color naranja), Perú afronta retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030: Fin de la pobreza (ODS1), Salud y bienestar (ODS3), Agua limpia y saneamiento (ODS6), Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8) y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17).
  • Siete ODS se encuentran en rojo, lo que significa que Perú soporta aún grandes retos para cumplir con la Agenda 2030. Son los siguientes: Hambre cero (ODS2), Industria, innovación e infraestructura (ODS9), Reducción de las desigualdades (OS10), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11), Vida submarina (ODS14), Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16).

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

En un análisis de tendencia, el panel de los ODS de Perú correspondiente a 2025 concluye que este país andino no está retrocediendo en ningún objetivo, si bien tiene estancado el cumplimiento de cinco ODS. Asimismo, para la mayoría de los Objetivos (doce ODS), Perú presenta una tendencia de moderado avance para lograr su cumplimiento de aquí a 2030.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.

España y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2025)

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

En 2015 Naciones Unidas puso en marcha la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Para conocer su grado de cumplimiento, se ha construido el índice ODS que permite evaluar los progresos en la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que van alcanzando los países del planeta.

En su edición de 2025 el Informe Sustainable Development Report 2025 de Sustainable Development Solutions Network (SDSN) nos revela que, de un total de 167 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, España toma la posición 14 en términos de cumplimiento global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030. Para dicho año 2025 el valor del índice ODS de España se cifra en 81,0 sobre un máximo de 100. Respecto al año anterior España se mantiene en la misma posición del ranking mundial y su índice aumenta levemente (tres décimas).

A partir de un análisis más pormenorizado del valor del índice ODS global que toma España en 2025, se detecta que el grado de cumplimiento de los 17 Objetivos presenta una evolución muy dispar.

En primer lugar, España destaca por situarse entre los 25 países del planeta con mayor puntuación en 7 de los 17 ODS. Los mejores resultados relativos, en un contexto mundial, los alcanza España en los siguientes ODS:

  • Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11), objetivo para el que se encuentra en el puesto número 6, con un valor de 98,1 sobre 100.
  • Igualdad de género (ODS5), para el que España se sitúa en la posición número 7 (valor 87,5).
  • Salud y bienestar (ODS3), para el que toma la posición 12 (valor 94,9).
  • Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8), para el que España se sitúa en el puesto 14 (valor 81,7).
  • Hambre cero (ODS2), en la posición 24 (valor 69,8).

Por el contrario, los Objetivos para los que España toma los peores resultados relativos son los siguientes:

  • Producción y consumo responsables (ODS12) que, con un valor de 65,1 sobre 100, hace que España se sitúe en la posición 130 a nivel mundial respecto a este ODS.
  • Acción por el clima (ODS13), objetivo que, tomando un valor de 83,6, coloca a España en la posición 111.
  • Vida submarina (ODS14), objetivo para el que, con un valor de 55,9, toma la posición 96.
  • Alianzas para lograr los objetivos (ODS17), con un valor de 69,1, que sitúa a España en la posición 75 a nivel mundial.
  • Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) para el que, con un valor de 68,1, ocupa la posición 67.

De forma complementaria al índice ODS el Informe de 2025 aporta también un análisis de panel, que valora el mayor o menor grado de cumplimiento de cada Objetivo, así como su tendencia con vistas al horizonte de 2030, mediante una asignación de colores (verde, amarillo, naranja y rojo).

De la evaluación del panel de los ODS de España correspondiente a la edición de 2025 destacamos las siguientes conclusiones principales:

  • España ha alcanzado el cumplimiento de uno de los 17 ODS: el ODS5 Igualdad de género (en color verde).
  • Para siete Objetivos (en color amarillo), España afronta algunos  retos para lograr los valores deseados en 2030. Son los relativos a los siguientes Objetivos: Fin de la pobreza (ODS1), Salud y bienestar (ODS3), Agua limpia y saneamiento (ODS6), Energía asequible y no contaminante (ODS7), Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8), Industria, innovación e infraestructura (ODS9) y Reducción de las desigualdades (ODS10),
  • Para los siguientes cuatro Objetivos (en color naranja), España afronta retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030: Educación de calidad (ODS4), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11), Vida submarina (ODS14) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16).
  • Cinco ODS se encuentran en rojo, uno más que en 2024, lo que significa que España soporta aún grandes retos para cumplir con la Agenda 2030. Son los siguientes: Hambre cero -incluyendo seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y agricultura sostenible- (ODS2), Producción y consumo responsables (ODS12), Acción por el clima (ODS13), Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17).

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

Asimismo, en un análisis de tendencia, la ficha de los ODS de España pone de manifiesto, en primer lugar, que este país está registrando, según los últimos datos disponibles, una tendencia favorable en el cumplimiento de sólo uno de los Objetivos de la Agenda 2030. Se trata del Objetivo de Igualdad de género (ODS5).

En segundo lugar, el panel de 2025 concluye que España no está retrocediendo en ningún objetivo, si bien tiene estancado el cumplimiento de cinco ODS: Agua limpia y saneamiento (ODS6), Producción y consumo responsables (ODS12), Vida de ecosistemas terrestres (ODS15), Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16) y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17).

Finalmente, para la mayoría de los Objetivos, España presenta una tendencia de moderado avance para lograr su cumplimiento de aquí a 2030.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.

Evaluando el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible en 2025

En 2015 la ONU puso en marcha el ambicioso proyecto de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Se trata de una estrategia de alcance mundial, cuyo compromiso se concreta en lograr, durante la presente década, diecisiete objetivos de desarrollo sostenible (17 ODS), que cubren las tres dimensiones del desarrollo: económica, social y medioambiental.

Para evaluar los progresos en la consecución de los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN, por sus siglas en inglés) viene publicando desde el año 2016 diferentes informes periódicos que tratan de evaluar cómo están avanzando los países del mundo en el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible.

Con carácter genérico, la metodología utilizada permite disponer de un índice ODS que resume en un único valor los resultados mostrados por la amplia batería de indicadores recabados (102 en la edición de 2025) para medir la totalidad de los 17 ODS, a los cuales se les otorga igual importancia.

El índice ODS es, en definitiva, un indicador sintético de desarrollo sostenible, cuyo valor puede oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación respecto al cumplimiento de los objetivos de la Agenda 2030, y 100, cuando el país se sitúa en la mejor posición respecto a su cumplimiento.

Con la edición de 2025 del Informe de Desarrollo Sostenible, se han podido evaluar, a través del índice ODS, los progresos en materia de desarrollo sostenible de un total de 167 países, al igual que en el informe anterior. Entre las conclusiones generales del Informe podemos destacar las siguientes:

  1. A nivel global, el progreso de los ODS se ha estancado. Ninguno de los 17 Objetivos está en camino de lograrse de aquí a 2030. En particular, están lejos de cumplirse, globalmente, los siguientes objetivos: ODS 2 (Hambre cero), ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles), ODS 14 (Vida submarina), ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres) y ODS 16 (Paz, justicia e instituciones sociales).
  2. Sólo el 16,7% de las metas de los ODS está en vías de alcanzarse, a nivel mundial, para 2030.
  3. La mayoría de los países se encuentran estancados o en retroceso en las siguientes cinco metas: la tasa de obesidad (ODS 2), la libertad de prensa (ODS 16), la gestión sostenible del nitrógeno (ODS 2), la Lista Roja de Especies Amenazadas (ODS 15) y el índice de percepción de la corrupción (ODS 16).
  4. Por el contrario, muchos países han realizado notables progresos en la ampliación del acceso a servicios e infraestructuras básicas, entre ellos: el uso de dispositivos móviles (ODS 9), el acceso a la electricidad (ODS 7), el uso de Internet (ODS 9), la tasa de mortalidad de menores de 5 años (ODS 3) y la mortalidad neonatal (ODS 3).
  5. Los avances futuros en muchos indicadores, incluidos los relacionados con la salud, se ven amenazados por las tensiones mundiales y la disminución de la financiación internacional para el desarrollo.
  6. Las diferencias en el grado de consecución de los ODS siguen siendo amplias, con valores del Índice ODS 2025 que oscilan entre más de 80, en los países más avanzados, y menos de 50, en los países con peor desempeño, generalmente debido a la existencia de diversas formas de conflicto.
  7. Los países europeos continúan liderando el Índice de los ODS. De los 20 países con mayor Índice ODS, 19 están en Europa. Así todo, son países que se enfrentan aún a retos significativos en al menos dos objetivos, incluidos los relacionados con el cambio climático y la biodiversidad, en parte debido a sus patrones de consumo insostenibles. Por su parte, los países de Asia Oriental y Meridional superan a otras regiones en el progreso de los ODS.
  8. Los países con los valores más bajos del Índice ODS tienden a ser países que se encuentran afectados por conflictos, problemas de seguridad, inestabilidad política o socieconómica y un limitado margen fiscal.
  9. La arquitectura financiera global debe reformarse urgentemente para financiar los bienes públicos globales y lograr un desarrollo sostenible. Aproximadamente la mitad de la población mundial reside en países que no pueden invertir adecuadamente en desarrollo sostenible.

Fuente: SDSN: Sustainable Devolpment Report 2025.

En un análisis más detallado por países, el informe de 2025 nos revela que persisten las grandes diferencias respecto al grado de consecución de los objetivos de la Agenda 2030.

Así, el país que presenta el mayor valor del índice ODS sigue siendo Finlandia (87,0), seguido de Suecia (85,7) y Dinamarca (85,3). En años anteriores estos países también han ocupado las tres primeras posiciones. A continuación, les siguen otros Estados que presentan igualmente altos niveles de renta per cápita y pertenecen a Europa: Alemania (83,7), Francia (83,1), Austria (83,0), Noruega (82,7), Croacia (82,4), Polonia (82,1), Chequia (81,9) y Reino Unido (81,9).

En el otro extremo, los menores índices de desarrollo sostenible los presentan, al igual que en las tres ediciones anteriores, tres países africanos de baja renta: Sudán del Sur (41,6), República Centroafricana (45,2) y Chad (46,0). Les siguen, a continuación, varios países principalmente también del continente africano, que anotan índices ODS no superiores a 50: Somalia (46,1), Yemen (47,7), República Democrática del Congo (48,2), Sudán (49,1) y Afganistán (49,1).

Finalmente, dentro del amplio grupo intermedio de 117 países, cabe destacar, dado su peso económico y/o demográfico, a Estados Unidos, que ocupa la posición 44 en el ranking mundial del índice de desarrollo sostenible. Asimismo, en 2025 la Federación Rusa ocupa la posición 51, China se sitúa en la 49 y la India en la 99. Estos cuatro países han conseguido escalar posiciones respecto al año anterior.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.

La sostenibilidad y el Código Ético Mundial para el Turismo

Hace más de un cuarto de siglo, en el año 1999, la Organización Mundial del Turismo (OMT) adoptó mediante resolución el Código Ético Mundial para el Turismo, que, dos años después, fue refrendado por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Se trata de un documento de diez artículos en el que se plasma el gran potencial de las actividades turísticas para contribuir a la prosperidad de los países, si bien procurando al mismo tiempo el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como la protección del medio ambiente.

El turismo aporta beneficios de distinta naturaleza a los países y regiones. A través de sus diferentes modalidades (ocio, negocio, cultural, de salud…) permite la creación de actividad económica y oportunidades de empleo para la población. También puede llegar a constituir una fuerza viva al servicio de la paz y una fuente de amistad y comprensión entre los pueblos. Además, en lo particular, el turismo se convierte en un instrumento de desarrollo personal y un factor valioso de autoeducación.

Sin embargo, también el Código Ético Mundial para el Turismo advierte a todos los agentes implicados en este sector de la necesidad de promover un turismo que sea responsable y sostenible.

Respecto al patrimonio cultural, el Código establece principios básicos que siguen estando de plena actualidad. Nos propone que “las actividades turísticas se organizarán en armonía con las peculiaridades y tradiciones de las regiones y países receptores” y que han de llevarse a cabo con respeto al patrimonio artístico, arqueológico y cultural. Además, el turismo ha de permitir “la supervivencia y el florecimiento de la producción cultural y artesanal tradicional, así como del folklore, y que no conduzca a su estandarización y empobrecimiento”.

Por lo que se refiere a la distribución de sus beneficios, el Código también incide en que las actividades turísticas han de permitir que las poblaciones locales tengan “una participación equitativa en los beneficios, económicos, sociales y culturales, especialmente en la creación directa e indirecta de empleo a que den lugar”. Asimismo, establece que las empresas multinacionales del sector turístico “no abusarán de la posición dominante que puedan ocupar” y “habrán de comprometerse con el desarrollo local”.

En el ámbito de la sostenibilidad ambiental, el Código Ético Mundial para el Turismo expone diversos principios que han de tener presentes los actores del sector turístico, que vienen recogidos, principalmente, en su artículo 3 (El turismo, factor de desarrollo sostenible). A continuación destacamos las principales orientaciones para la sostenibilidad medioambiental del turismo contenidas en él, que son en la actualidad incluso más necesarias, si cabe, que hace 25 años:

  • Preservar el medio ambiente y los recursos naturales, de tal modo que se pueda satisfacer equitativamente las necesidades de las generaciones presentes y futuras.
  • Fomentar el desarrollo turístico que permita ahorrar recursos naturales escasos y valiosos, en particular el agua y la energía, así como evitar en lo posible la generación de residuos.
  • Reducir la presión en el medio ambiente a través de la distribución en el tiempo y el espacio de los movimientos turísticos.
  • La programación de infraestructuras y actividades turísticas han de permitir la protección del patrimonio natural que conforman los ecosistemas y la diversidad biológica de fauna y flora silvestre, en especial las especies en peligro de extinción.
  • Las limitaciones a las actividades turísticas son una herramienta adecuada para preservar aquellos espacios naturales que son vulnerables.
  • El turismo de naturaleza y el ecoturismo son actividades enriquecedoras siempre que respeten el patrimonio natural y la población local.

En suma se trata de un conjunto de principios básicos, de mínimos, para orientar las políticas y actividades turísticas hacia la sostenibilidad. En el contexto en que se aprobó este Código, prevalece -y todavía hoy a pesar de las evidencias analizadas por la comunidad científica- la visión implícita de que vivimos en un planeta que carece de límites y es inagotable en recursos y como sumidero de contaminación y residuos, de modo que se postula que para lograr la prosperidad de los países y regiones es imprescindible que el crecimiento económico continúe de forma indefinida. Así, este artículo 3 del Código comulga con el paradigma del crecimiento económico constante, haciendo realmente comprometida la meta de alcanzar la verdadera sostenibilidad del turismo, cuando afirma “Todos los agentes del desarrollo turístico tienen el deber de salvaguardar el medio ambiente y los recursos naturales, en la perspectiva de un crecimiento económico saneado, constante y sostenible…”

Finalmente, en los artículos 1 y 5, el Código recoge las siguientes orientaciones adicionales para la sostenibilidad del turismo:

  • Los turistas y visitantes se abstendrán del tráfico de especies protegidas (artículo 1).
  • Se prestará particular atención a los problemas específicos de las zonas litorales, los territorios insulares y las frágiles zonas rurales y de montaña (artículo 5).
  • Los profesionales e inversores turísticos deben elaborar estudios de impacto de sus proyectos de desarrollo en el entorno y en los medios naturales, favoreciendo el diálogo sobre su contenido con las poblaciones interesadas (artículo 5).

Para más información:

Código Ético Mundial para el Turismo