La contemplación de la naturaleza: una cita con Dostoievski

La contemplación del transcurrir de la vida en la naturaleza puede llegar a convertirse en fuente de momentos de felicidad memorables. La frondosidad de un bosque, el olor de sus árboles, la huella que dejan los rayos del sol que lo atraviesan o cualquier otro elemento de armonía que obsequia la vida al natural son oportunidades únicas para la alegre contemplación.

Esta idea nos la sugiere magistralmente la literatura del célebre novelista ruso Fiódor Dostoievski (1821-1881) en un pasaje de El pequeño héroe (1857), obra que escribió estando encerrado y condenado a muerte en una prisión de la Rusia zarista de Nicolás I.

“Me vestí aprisa, bajé al jardín y me encaminé al bosque. Me dirigí a su parte más frondosa, donde la fragancia de la arboleda traía más olor a resina, y donde más refulgían los rayos del sol, satisfechos de haber podido filtrarse por el tupido follaje. La mañana era hermosísima. Penetrando más y más, acabé por verme en el otro extremo del bosque, junto al río Moscova, que fluía a cosa de doscientos pasos. La orilla era escarpada. Al otro lado estaban segando heno. Me quedé embebido contemplando cómo filas enteras de afiladas guadañas resplandecían al sol a cada movimiento de los segadores, para desaparecer acto seguido cual culebrillas de fuego que se escondieran en algún recoveco, y cómo la yerba cortada era despedida en espesos y esponjosos haces y se iba alineando en largas franjas de rectas. No recuerdo cuánto tiempo llevaría embelesado en mi contemplación, cuando de pronto salí de ella al oír dentro del bosque, en una vereda que pasaba a cosa de unos vente pasos de mí y que, partiendo de la carretera, iba hacía la mansión señorial, el bufar de un caballo y el ruido de sus cascos escarbando el suelo”.

Para leer más:

Fiódor M. Dostoievski: Noches blancas. El pequeño héroe. Austral, Barcelona, 2025.

El gasto en protección medioambiental en la Unión Europea (2006-2024)

A medida que los problemas medioambientales han venido aumentando en número e intensidad, como los derivados de la crisis climática que atraviesa el planeta, garantizar la calidad y perdurabilidad de los ecosistemas y especies naturales se convierte en una necesidad cada vez más imperiosa. Ello hace que la puesta en práctica de múltiples medidas dirigidas a la protección medioambiental, que conllevan ineludiblemente los correspondientes compromisos de financiación, esté llamada a continuar siendo una prioridad.

En el ámbito de la Unión Europea, sobre la base del Pacto Verde Europeo, en la actualidad la política medioambiental tiene como objetivo principal para la presente década acelerar la transición hacia una economía climáticamente neutra y eficiente en el uso de los recursos, tal y como expresa el VIII Programa de Acción en materia de Medio Ambiente, vigente desde el año 2022. Evidentemente, este objetivo obliga no sólo asegurar una tendencia ascendente del gasto de protección medioambiental sino a intensificar su ritmo de crecimiento durante los próximos años en áreas como las siguientes: gestión de residuos, gestión de aguas residuales, protección del aire y del clima, protección de las aguas subterráneas, protección y descontaminación de suelos, disminución de ruidos, I+D sobre medio ambiente, y protección de la biodiversidad y el paisaje.

En la Unión Europea (UE-27), de acuerdo con los últimos datos publicados por la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat), el gasto total en protección medioambiental asciende a 359.921 millones de euros en 2024. Este gasto ha sido sufragado, con diferente proporción, por los siguientes sectores institucionales: el 51,4% por las empresas, el 31,1% por las Administraciones Públicas (e instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares) y el 17,5% restante por los hogares.

Desde una perspectiva temporal, de acuerdo con los datos disponibles de Eurostat, el gasto en protección medioambiental en la UE ha pasado de 207.736 millones de euros en 2006 a 359.921 millones en 2024, lo que supone un incremento acumulado del 75,3% en dicho periodo.

Como puede observarse en el siguiente gráfico, dicho gasto medioambiental, medido en euros corrientes, no ha seguido una tendencia de crecimiento lineal durante todo el periodo 2006-2024.

Durante este largo periodo de tiempo, cabe destacar especialmente los efectos, en primer lugar, de la irrupción de la crisis económica de 2008 que repercutió de forma notaria sobre las políticas medioambientales al verse restringida su financiación, en particular en los años 2009 y 2013-2014. Posteriormente, el gasto de protección medioambiental siguió una senda de recuperación que se interrumpe en el año 2020 con el inicio de la pandemia del COVID-19. Finalmente, a partir del 2021 hasta la actualidad el gasto medioambiental muestra un mayor impulso.

Es necesario apuntar, asimismo, que para tener una visión más real de la evolución del gasto de protección medioambiental (que es medido en euros corrientes) en la UE es pertinente analizarlo en términos relativos, esto es, en comparación con la evolución de la actividad económica. Para ello, el indicador habitualmente empleado es el de porcentaje de gasto de protección medioambiental sobre el Producto Interior Bruto (PIB) a precios de mercado.

Así, los datos disponibles de Eurostat nos permiten concluir que para conjunto del periodo 2006-2024, el porcentaje de gasto medioambiental sobre el PIB total de la UE-27 se ha mantenido prácticamente invariable durante todos estos años, cifrándose en el 2,0% en 2024, igual porcentaje que en 2006. Por lo tanto, el gasto destinado a proteger el medio ambiente de los efectos nocivos de las actividades económicas se ha venido incrementado en similar medida que el valor de la producción de bienes y servicios de la economía. Sólo en 2020 alcanzó un máximo del 2,2%, pero dándose la circunstancia de que fue un año en el que el gasto medioambiental no se incrementó, sino que se contrajo en menor grado que la actividad económica. Estos resultados añaden mayor incertidumbre sobre si realmente se está en la senda adecuada para dar cumplimiento a los actuales objetivos de la política medioambiental europea demandante de recursos económicos adicionales.

En un análisis por países es destacable la diferente importancia que otorgan los Estados al gasto de protección medioambiental en el seno de la UE. Así, según los últimos datos disponibles correspondientes al año 2022, Bélgica, con una ratio del 3,40%, es el país que gasta más en protección medioambiental en comparación con el tamaño de su economía, porcentaje significativamente superior a la de media de la UE (2,10% en 2022). Le siguen, en orden descendente, Austria (3,20%), Rumanía (2,70%), Chequia (2,70%), Suecia (2,60%), Italia (2,60%) y Eslovenia (2,50%), principalmente.

Por el contrario, el país con menor gasto en protección medioambiental sobre el PIB es Irlanda (0,60%), seguido de Luxemburgo (1,00%), Letonia (1,20%), Chipre (1,30%), Hungría (1,30%) y Grecia (1,40%).

Desde una aproximación dinámica, durante el periodo 2018-2022 (años con datos disponibles) el gasto en protección medioambiental sobre el PIB se ha incrementado en 13 de los 27 países de la UE, destacando los mayores esfuerzos realizados por Eslovenia (+0,4 puntos porcentuales), y se ha reducido en ocho países, con la mayor disminución registrada por Estonia (-0,4 p.p.). En los seis países restantes la ratio de gasto medioambiental se ha mantenido estable.

Para más información:

Eurostat

Inyección de naturaleza: una cita con Dostoievski

Cuando la vida en la urbe se vuelve inquietante, el ser humano tiene la opción de encontrar momentos de alegría y felicidad si vuelve sus pasos hacia la naturaleza, su hogar primigenio.

Traemos hasta aquí un pasaje de la obra Noches blancas (1849), del célebre novelista ruso Fiódor Dostoievski (1821-1881), donde el protagonista, un joven soñador atormentado por la soledad en una ciudad como Petersburgo, nos relata las siguientes sensaciones: 

“Anduve mucho, de suerte que, siguiendo mi costumbre, había olvidado dónde estaba, cuando, de repente, noté que había llegado a una de las puertas de la ciudad. Lleno de súbita alegría, atravesé la barrera y eché a andar entre prados y tierras de labranza. Lejos de sentirme fatigado, pareció quitárseme un peso de encima. Los viandantes me miraban con tal simpatía, que les faltaba poco para hacerme una reverencia. Todos se mostraban contentos, y todos fumaban cigarros puros. Yo me puse tan alegre como no había estado nunca. Me creí transportado a Italia: ¡tanta fue la impresión que me causó la naturaleza a mí, un enfermizo habitante de la ciudad que estaba a punto de asfixiarse entre las paredes de las casas”.

Para leer más:

Fiódor M. Dostoievski: Noches blancas. El pequeño héroe. Austral, Barcelona, 2025.

El gasto en protección medioambiental en España (2010-2023)

Para garantizar la calidad y perdurabilidad de los ecosistemas y especies naturales se requieren cambios profundos en los modos de producción, consumo y distribución, y también la implementación de políticas decididas de prevención en distintos ámbitos ambientales. Con el tiempo la protección del medio ambiente se ha convertido en una preocupación creciente de la sociedad, a medida que los problemas medioambientales han venido aumentando en número e intensidad.

La puesta en práctica de todas aquellas medidas que permitan preservar la calidad de nuestro entorno natural implica necesariamente responder con medios económicos. Es pertinente, por tanto, preguntarse cuánto se gastan los países en la protección medioambiental a través de sus empresas, Administraciones Públicas y hogares, lo que permitirá, asimismo, aproximarnos a conocer en qué grado están comprometidos realmente en proteger el medio ambiente.

En España, de acuerdo con los últimos datos avance del año 2023, publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el gasto total en protección medioambiental asciende a 25.107 millones de euros. Este gasto ha sido sufragado, con diferente proporción, por los siguientes sectores institucionales: el 47,4% por las empresas, el 39,1% por las Administraciones Públicas (e instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares) y el 13,5% restante por los hogares.

En dicho año 2023 el gasto en protección medioambiental se destinó a cinco grandes ámbitos de protección. En primer lugar, el 60,5% del gasto se concentró para financiar la gestión de residuos. Seguidamente, y a distancia, la gestión de aguas residuales recibió el 19,1% del gasto medioambiental.

Por lo tanto, en España ocho de cada diez euros (el 79,6%) del gasto total destinado a la protección del medio ambiente se dedican a financiar la gestión de los residuos y las aguas residuales que generan las actividades de empresas, hogares y Administraciones Públicas.

El 20,4% restante del gasto en protección medioambiental fue para un conjunto variado de ámbitos. El ámbito de protección del aire y del clima, protección y descontaminación de suelos, disminución de ruidos, etc. recibió el 9,6% del gasto medioambiental, y la I+D sobre medio ambiente se financió con el 5,6%. En último lugar, se encuentra el gasto en protección de la biodiversidad y el paisaje, que se cuantifica en 1.305 millones (el 5,2% del gasto medioambiental total) en 2023, siendo el ámbito que experimentó el mayor crecimiento anual (un 10% respecto a 2022).

Desde una perspectiva temporal, de acuerdo con los datos disponibles del INE, el gasto en protección medioambiental en España ha pasado de 18.661 millones de euros en 2010 a 25.107 millones en 2023. Ello supone un incremento acumulado del 34,5% en dicho periodo.

No obstante, como puede observarse en el siguiente gráfico, el gasto medioambiental, medido en euros corrientes, no ha seguido una tendencia de crecimiento lineal durante todo el periodo 2010-2023.

La irrupción de la crisis económica en 2008, que devino en Gran Recesión en los años posteriores, ha repercutido de forma palpable sobre las políticas medioambientales que han visto restringidos sus recursos de financiación. El gasto medioambiental en España tocó fondo en el año 2014, cuando se cifró en 16.041 millones de euros, es decir, un 14% menos que en 2010. A partir de 2015 el gasto sigue una senda de recuperación que se mantiene hasta 2019, cuando se consolida un nivel en euros que supera el anotado en el año 2010. Sin embargo, en 2020 el inicio de la pandemia del COVID-19, que ha traído graves impactos sanitarios y socioeconómicos en todos los países, ha derivado también en un descenso del gasto destinado a la protección medioambiental. A continuación, durante los dos siguientes años la política medioambiental parece retomar un mayor impulso, a la luz de los incrementos, inusitados hasta entonces, que registra el gasto en protección medioambiental. Finalmente, en 2023 el gasto medioambiental amortigua su tasa de crecimiento hasta situarse, con datos de avance, en el 1,7% anual.

Hay que matizar que para tener una visión más real de la evolución del gasto de protección medioambiental (que es medido en euros corrientes) en España es pertinente analizarlo en términos relativos, esto es, en comparación con la evolución de la actividad económica. Para ello, el indicador habitualmente empleado es el de porcentaje de gasto de protección medioambiental sobre el Producto Interior Bruto (PIB) a precios de mercado.

Así, para conjunto del periodo 2010-2023, se concluye que el porcentaje de gasto medioambiental sobre el PIB en España se ha reducido desde el 1,73% en 2010 hasta el 1,67% en 2023. Es decir, el gasto destinado a proteger el medio ambiente de los efectos nocivos de las actividades económicas se ha incrementado en menor medida que el valor de la producción de bienes y servicios de la economía española.

Como puede observarse en el siguiente gráfico, la evolución que toma dicha ratio apunta que la importancia otorgada a las políticas medioambientales vía gasto ha pasado por etapas diferenciadas. En un primer periodo 2010-2016, los gastos medioambientales han perdido presencia de forma continuada año tras año en relación con la evolución de la actividad económica. A esta etapa le sigue un periodo 2017-2022 bien diferente, donde el porcentaje de gastos medioambientales sobre el PIB se ha ido recuperando, hasta conseguir sobrepasar el porcentaje que se había registrado en el año 2010. Sin embargo, los últimos datos disponibles indican que en último año de 2023 la ratio de gasto de protección medioambiental ha experimentado un significativo retroceso, a pesar de la persistencia de los acuciantes problemas medioambientales que preocupan a la sociedad y ponen en riesgo la perdurabilidad de los ecosistemas y especies de la geografía española.

Para más información:

INE: Cuentas Medioambientales.

Costa Rica y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2025)

En septiembre de 2015 se presentó en la Cumbre de las Naciones Unidas para su aprobación el documento titulado “Transformar nuestro mundo: La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. Se trata de un ambicioso plan de acción para los próximos 15 años que se centra en las personas, el planeta, la prosperidad y la paz mediante una alianza de colaboración mundial.

Para conocer realmente el grado de cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que conforman la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, se han elaborado el índice y el panel ODS, que permiten evaluar cuantitativa y cualitativamente los progresos que van alcanzando los países del planeta, y que se recogen en los sucesivos informes de periodicidad anual que ha publicado hasta la fecha Sustainable Development Solutions Network (SDSN).

En su edición de 2025 el Informe Sustainable Development Report 2025 de SDSN nos revela que, de un total de 167 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, Costa Rica toma la posición 60 en términos de cumplimiento global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030. Para este año el valor del índice ODS de Costa Rica se cifra en 73,4 sobre un máximo de 100. Dicho valor, lo sitúa, en términos relativos, por debajo del valor promedio de los países miembros de la OCDE, si bien, según el Informe, es el país que ha progresado más rápidamente dentro de este grupo.

En el contexto mundial, Costa Rica ha perdido una posición respecto al año anterior y siete respecto a 2016.

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

En un análisis más pormenorizado del valor del índice ODS global de Costa Rica, se detectan diferentes grados de cumplimiento de los 17 Objetivos.

En primer lugar, Costa Rica destaca por situarse entre los 20 países del planeta con mejor posición en dos de los 17 ODS:

  • Energía asequible y no contaminante (ODS7), Objetivo para el que Costa Rica se encuentra en el puesto número 12 del ranking mundial, con un valor de 86,1 sobre 100.
  • Igualdad de género (ODS5), para el que se sitúa en la posición número 20, con un valor de 81,9 sobre 100.

Por el contrario, los Objetivos para los que Costa Rica toma los resultados relativos menos favorables son los siguientes:

  • Reducción de las desigualdades (ODS10), para el que, con un valor de 23,0 sobre 100, ocupa la posición 138.
  • Hambre cero (ODS2), Objetivo para el que se sitúa en el puesto 100, con un valor de 56,1.
  • Vida submarina (ODS14), Objetivo para el que se encuentra en la posición número 98, con un valor de 55,4.

De forma complementaria al índice ODS el Informe de 2025 aporta también un análisis de panel, que valora el mayor o menor grado de cumplimiento de cada Objetivo, así como su tendencia con vistas al horizonte de 2030, mediante una asignación de colores (verde, amarillo, naranja y rojo).

De la evaluación del panel de los ODS de Costa Rica correspondiente a la edición de 2025 destacamos las siguientes conclusiones principales:

  • Costa Rica ha alcanzado el cumplimiento (en color verde) de uno de los 17 ODS: Energía asequible y no contaminante (ODS7).
  • Para tres Objetivos (en color amarillo), Costa Rica afronta ciertos retos para lograr los valores deseados en 2030. Son los relativos a los siguientes ODS: Salud y bienestar (ODS3), Igualdad de género (ODS5) y Acción por el clima (ODS13).
  • Para seis Objetivos (en color naranja), Costa Rica afronta retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030: Fin de la pobreza (ODS1), Educación de calidad (ODS4), Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11), Producción y consumo responsables (ODS12) y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17).
  • Siete ODS se encuentran en rojo, lo que significa que Costa Rica soporta aún grandes retos para cumplir con la Agenda 2030. Son los siguientes: Hambre cero (ODS2), Agua limpia y saneamiento (ODS6), Industria, innovación e infraestructura (ODS9), Reducción de las desigualdades (ODS10), Vida submarina (ODS14), Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16).

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

En un análisis de tendencia, el panel de los ODS de Costa Rica revela, en primer lugar, que uno de los 17 ODS muestra una tendencia favorable para cumplir adecuadamente con la Agenda 2030: Alianzas para lograr los objetivos (ODS17).

En segundo lugar, siete ODS presentan una tendencia de moderado avance para lograr su cumplimiento de aquí a 2030.

En tercer lugar, se concluye que en 2025 Costa Rica presenta ocho ODS que están siguiendo una tendencia de estancamiento.

Finalmente, el panel de Costa Rica nos descubre que el objetivo Vida submarina (ODS14) está mostrando una tendencia de retroceso.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.

Chile y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2025)

En septiembre de 2015 se presentó en la Cumbre de las Naciones Unidas para su aprobación el documento titulado “Transformar nuestro mundo: La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. Se trata de un ambicioso plan de acción para los próximos 15 años que se centra en las personas, el planeta, la prosperidad y la paz mediante una alianza de colaboración mundial.

Para conocer realmente el grado de cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que conforman la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, se han elaborado el índice y el panel ODS, que permiten evaluar cuantitativa y cualitativamente los progresos que van alcanzando los países del planeta, y que se recogen en los sucesivos informes de periodicidad anual que ha publicado hasta la fecha Sustainable Development Solutions Network (SDSN).

En su edición de 2025 el Informe Sustainable Development Report 2025 de SDSN nos revela que, de un total de 167 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, Chile toma la posición 35 en términos de cumplimiento global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030. Para este año el valor del índice ODS de Chile se cifra en 78,1 sobre un máximo de 100. Dicho valor, lo sitúa, en términos relativos, por encima del valor medio del conjunto de países del mundo (68,6) e igualando el valor promedio de los países miembros de la OCDE.

Respecto al año anterior Chile pierde tres posiciones en el ranking mundial, si bien ha ganado siete respecto a 2016.

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

En un análisis más pormenorizado del valor del índice ODS global de Chile, se detectan diferentes grados de cumplimiento de los 17 Objetivos.

En primer lugar, Chile destaca por situarse entre los 25 países del planeta con mejor posición en seis de los 17 ODS:

  • Fin de la pobreza (ODS1), Objetivo para el que Chile se encuentra en el primer puesto del ranking mundial, con un valor de 100,0 sobre 100.
  • Agua limpia y saneamiento (ODS6), Objetivo para el que Chile se sitúa también en el primer puesto mundial, con un valor de 96,8 sobre 100.
  • Alianzas para lograr los objetivos (ODS17), para el que se encuentra en el puesto número 2, con un valor de 88,3.
  • Vida submarina (ODS14), Objetivo para el que se sitúa en la posición número 18, con un valor de 78,2.
  • Energía asequible y no contaminante (ODS7), para el que Chile toma la posición número 22, con un valor de 81,5.
  • Hambre cero (ODS2), Objetivo para el que se sitúa en el puesto 23, con un valor de 69,9.

Por el contrario, los Objetivos para los que Chile toma los resultados relativos menos favorables son los siguientes:

  • Vida de ecosistemas terrestres (ODS15), para el que toma la posición 134 (valor 52,9) de los 167 países del mundo con datos disponibles.
  • Reducción de las desigualdades (ODS10), para el que, con un valor de 31,3 sobre 100, ocupa la posición 128.
  • Producción y consumo responsables (ODS12), para el que se sitúa en el puesto 111 (valor 70,9) a nivel mundial.
  • Acción por el clima (ODS13), para el que se encuentra en la posición número 100, con un valor de 85,8.

De forma complementaria al índice ODS el Informe de 2025 aporta también un análisis de panel, que valora el mayor o menor grado de cumplimiento de cada Objetivo, así como su tendencia con vistas al horizonte de 2030, mediante una asignación de colores (verde, amarillo, naranja y rojo).

De la evaluación del panel de los ODS de Chile correspondiente a la edición de 2025 destacamos las siguientes conclusiones principales:

  • Chile no ha alcanzado aún el cumplimiento (en color verde) de ninguno de los 17 ODS.
  • Para cinco Objetivos (en color amarillo), Chile afronta ciertos retos para lograr los valores deseados en 2030. Son los relativos a los siguientes Objetivos: Fin de la pobreza (ODS1), Salud y bienestar (ODS3), Igualdad de género (ODS5), Agua limpia y saneamiento (ODS6) y Energía asequible y no contaminante (ODS7).
  • Para seis Objetivos (en color naranja), Chile presenta retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030: Educación de calidad (ODS4), Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8), Acción por el clima (ODS13), Vida submarina (ODS14), Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16) y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17).
  • Seis ODS se encuentran en rojo, lo que significa que Chile soporta aún grandes retos para cumplir con la Agenda 2030. Son los siguientes: Hambre cero (ODS2), Industria, innovación e infraestructura (ODS9), Reducción de las desigualdades (ODS10), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11), Producción y consumo responsables (ODS12) y Vida de ecosistemas terrestres (ODS15).

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

En un análisis de tendencia, el panel de los ODS de Chile correspondiente a 2025 revela, en primer lugar, que ninguno de los 17 ODS muestra en la actualidad una tendencia favorable para cumplir adecuadamente con la Agenda 2030.

En segundo lugar, ocho ODS presentan una tendencia de moderado avance para lograr su cumplimiento de aquí a 2030.

En tercer lugar, se concluye que en 2025 Chile presenta ocho ODS que están siguiendo una tendencia de estancamiento.

Finalmente, el panel de Chile nos pone de manifiesto que el objetivo Alianzas para lograr los objetivos (ODS17), a pesar de su buena valoración a nivel mundial, está mostrando una tendencia de retroceso.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.

Lucro y medio ambiente: una cita con José Luis Sampedro

La ciencia económica tiene como principal máxima el propósito de gestionar de forma eficiente recursos, como el trabajo y el capital, que son considerados limitados, para producir bienes y servicios que permitan satisfacer las necesidades materiales de las personas.

Sin embargo, tal consideración no ha sido otorgada con la misma atención a los recursos naturales. El desarrollo de la disciplina económica durante las últimas décadas ha terminado por implantar un enfoque hegemónico de la economía que soslaya toda relación con la naturaleza, más allá de percibirla como un campo ilimitado de extracción de recursos materiales y de sumidero de residuos.

Como expresó en las siguientes líneas el economista español José Luis Sampedro (1917-2013), si queremos disponer de un futuro sostenible para nuestro planeta, el criterio ecológico de preservar la naturaleza no puede estar eclipsado por el criterio del lucro inmediato.

«Por otra parte, la economía se ocupa de recursos limitados y, dada nuestra dependencia de la naturaleza, no cabe olvidar la exigencia de respetar el medio ambiente. El criterio ecológico se impone cada día más, ante las destrucciones ya realizadas por haberse actuado pensando solamente en los beneficios monetarios inmediatos, sin advertir las ventajas futuras que quedaban destruidas para siempre con la operación. Las talas en la selva amazónica, que continúan sin interrupción, son un impresionante ejemplo de los daños que nos estamos causando y los graves perjuicios para el futuro, si se dejan en libertad ciertas actividades, a merced únicamente de criterios lucrativos inmediatos”.

Para leer más:

Sampedro, José Luis: El mercado y la globalización. Ediciones Destino, Madrid, 2003.

Argentina y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2025)

En septiembre de 2015 se presentó en la Cumbre de las Naciones Unidas para su aprobación el documento titulado “Transformar nuestro mundo: La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. Se trata de un ambicioso plan de acción para los próximos 15 años que se centra en las personas, el planeta, la prosperidad y la paz mediante una alianza de colaboración mundial.

Para conocer realmente el grado de cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que conforman la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, se han elaborado el índice y el panel ODS, que permiten evaluar cuantitativa y cualitativamente los progresos que van alcanzando los países del planeta, y que se recogen en los sucesivos informes de periodicidad anual que ha publicado hasta la fecha Sustainable Development Solutions Network (SDSN).

En su edición de 2025 el Informe Sustainable Development Report 2025 de SDSN nos revela que, de un total de 167 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, Argentina toma la posición 46 en términos de cumplimiento global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030. Para este año el valor del índice ODS de Argentina se cifra en 74,8 sobre un máximo de 100. Dicho valor, lo sitúa, en términos relativos, por encima del valor medio del conjunto de países del mundo (68,6) y de la región considerada como Latinoamérica y Caribe (70,3) en el Informe.

Respecto al año anterior Argentina sube una posición en el ranking mundial; sin embargo, ha perdido tres respecto a 2016.

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

El informe de SDSN (2025) destaca los significativos retos que aún presenta Argentina para cumplir con los compromisos de la Agenda 2030. En un análisis más pormenorizado del valor del índice ODS global de Argentina, se detectan diferentes grados de cumplimiento de los 17 Objetivos.

En primer lugar, Argentina destaca por situarse entre los 30 países del planeta con mejor posición en tres de los 17 ODS:

  • Agua limpia y saneamiento (ODS6), Objetivo para el que Argentina se encuentra en el puesto número 20 del ranking mundial, con un valor de 87,2 sobre 100.
  • Igualdad de género (ODS5), Objetivo para el que se encuentra en el puesto número 23, con un valor de 81,6.
  • Educación de calidad (ODS4), Objetivo para el que se sitúa en la posición número 29, con un valor de 96,7.

Por el contrario, los Objetivos para los que Argentina toma los resultados relativos menos favorables son los siguientes:

  • Reducción de las desigualdades (ODS10), para el que toma la posición 111 (valor 49,4) de los 167 países del mundo con datos disponibles.
  • Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) para el que, con un valor de 60,5 sobre 100, ocupa la posición 108.
  • Producción y consumo responsables (ODS12), para el que se sitúa en el puesto 100 (valor 75,3) a nivel mundial.

De forma complementaria al índice ODS el Informe de 2025 aporta también un análisis de panel, que valora el mayor o menor grado de cumplimiento de cada Objetivo, así como su tendencia con vistas al horizonte de 2030, mediante una asignación de colores (verde, amarillo, naranja y rojo).

De la evaluación del panel de los ODS de Argentina correspondiente a la edición de 2025 destacamos las siguientes conclusiones principales:

  • Argentina ha alcanzado el cumplimiento de dos (en color verde) de los 17 ODS: el ODS4 Educación de calidad y el ODS5 Igualdad de género.
  • Para cinco Objetivos (en color amarillo), Argentina afronta ciertos retos para lograr los valores deseados en 2030. Son los relativos a los siguientes Objetivos: Fin de la pobreza (ODS1), Agua limpia y saneamiento (ODS6), Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11) y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17).
  • Para tres Objetivos (en color naranja), Argentina afronta retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030: Salud y bienestar (ODS3), Industria, innovación e infraestructura (ODS9) y Acción por el clima (ODS13).
  • Siete ODS se encuentran en rojo, lo que significa que Argentina soporta aún grandes retos para cumplir con la Agenda 2030. Son los siguientes: Hambre cero (ODS2), Energía asequible y no contaminante (ODS7), Reducción de las desigualdades (ODS10), Producción y consumo responsables (ODS12), Vida submarina (ODS14), Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16).

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2025.

En un análisis de tendencia, el panel de los ODS de Argentina correspondiente a 2025 revela, en primer lugar, que este país está registrando una tendencia favorable en el cumplimiento de sólo dos de los 17 Objetivos de la Agenda 2030: Igualdad de género (ODS5) y de Agua limpia y saneamiento (ODS6).

En segundo lugar, cinco ODS presentan una tendencia de moderado avance para lograr su cumplimiento de aquí a 2030.

En tercer lugar, se concluye que en 2025 Argentina no está retrocediendo en ninguno de los 17 ODS.

Finalmente, el panel de Argentina nos pone de manifiesto que la mayoría de los objetivos (10 de los 17 ODS) están siguiendo una tendencia de estancamiento.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2025.

El mercado y la libertad: una cita con José Luis Sampedro

El mercado, ese lugar de encuentro entre vendedores que ofrecen sus mercancías y compradores que a cambio entregan su dinero para adquirirlas, es considerado como elemento fundamental para lograr el progreso de la sociedad. Además, el mercado llega a alzarse como institución social que garantiza el ejercicio de la libertad de los individuos.

Sin embargo, las fallas que encierra el mercado, donde la competencia perfecta es una irrealidad, no son suficientemente atendidas ni corregidas. Voces autorizadas como las del catedrático y economista humanista José Luis Sampedro (1917-2013), no siendo partidario de su abolición, nos hace reflexionar sobre la inconsistencia que supone equiparar el mercado con la libertad.

En su obra El mercado y la globalización (2002), Sampedro, con el rigor y la sencillez habituales de esta mente sabia, nos legó en unas pocas líneas ideas como la siguiente:

“Cuando, una vez más, alguien nos repita que ‘el mercado es la libertad’ invitémosle a practicar un sencillo experimento mental, consistente en imaginar que entra en un mercado a comprar pero no lleva dinero: constatará en el acto que no podrá comprar nada, que sin dinero no hay allí libertad, que la libertad de elegir la da el dinero”.

Para leer más:

Sampedro, José Luis: El mercado y la globalización. Ediciones Destino, Madrid, 2003.

Vivienda y pobreza: una cita con Mario Vargas Llosa

Como reconoce la Agenda 2030 la erradicación de la pobreza en todas sus formas constituye un requisito indispensable para el desarrollo sostenible. Asimismo, esta ambiciosa estrategia mundial persigue, a través de su objetivo de desarrollo sostenible 11 (ODS 11), asegurar, antes de concluir el año 2030, el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles, y mejorar los barrios marginales.

En muchos lugares del mundo, infravivienda y pobreza son dos manifestaciones de una misma situación. Comprender verdaderamente esta realidad social exige con frecuencia adoptar una aproximación transdisciplinar, más allá de la visión estrictamente económica.

Traemos hasta aquí, en esta ocasión, la aportación cualitativa que nos ofrece la literatura, como la del escritor latinoamericano Mario Vargas Llosa (1936-2025). El novelista peruano, Premio Nobel de Literatura en 2010, nos legó, con su obra titulada Le dedico mi silencio, una clarificadora descripción de las condiciones en las que han llegado a habitar las personas más humildes de los barrios de la capital de su país natal.

“Son construcciones bastante antiguas, de hace uno o dos siglos las más viejas. Los arquitectos o maestros de obras trataban de edificar viviendas para pobres o gentes con muy poco dinero, con cuartitos levantados a destajo, sin el menor cuidado, poniéndoles un techo corrido de calamina en torno a un patio en el que siempre había un caño del que salía el agua (a veces sucia), y frente al cual hacían cola los vecinos para lavarse la cara o el cuerpo (si eran limpios)  y llenar baldes o botellas de agua fresca con la que lavar la ropa y cocinar.

(…)

Casi todos los barrios del centro de la capital, o en todo caso los más antiguos, tenían callejones, esa colección de cuartitos alrededor de un patiecillo que los dueños alquilaban o vendían a las familias,  y en los que se instalaban varias personas -los padres y los hijos y los advenedizos, por descontado-, durmiendo a veces con los colchones en el suelo, o, los de mejores ingresos, en camas camarote, de dos o hasta tres piezas que a veces fabricaban los mismos vecinos con palos, maderas y escalerillas. Era difícil entender que en esos cuartuchos miserables, aunque dignos, se acomodara tanta gente, desde los abuelos y bisabuelos hasta los más pequeños. Nicho de palpitaciones populares, también eran un lugar de infausto hacinamiento, que favorecía las pestes y que periódicamente causaba estragos entre la población que allí vivía”.

Para leer más:

Para leer más:

Vargas Llosa, Mario: Le dedico mi silencio. Penguin Random House Grupo Editorial, Barcelona, 2025.