Una evaluación del entorno y medioambiente en la calidad de vida de España (2023)

Uno de los aspectos básicos que determinan la calidad de vida de las personas es, sin duda, la situación de su entorno y medioambiente.

En el caso de España, disponemos del Indicador Multidimensional de Calidad de Vida (IMCV), que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata de un indicador sintético que se construye a partir de la agregación de un conjunto amplio pero limitado de indicadores individuales que cubren la evaluación de nueve dimensiones básicas relacionadas con la calidad de vida, entre las que se encuentra Entorno y medioambiente. Son las siguientes:

  1. Condiciones materiales de vida.
  2. Trabajo.
  3. Salud.
  4. Educación.
  5. Ocio y relaciones sociales.
  6. Seguridad física y personal.
  7. Gobernanza y derechos básicos.
  8. Entorno y medioambiente.
  9. Experiencia general de la vida.

Desde el punto de vista metodológico la evaluación de cada una de estas dimensiones comporta la selección de los indicadores disponibles más apropiados. En el caso de la dimensión Entorno y medioambiente el INE ha escogido para su evaluación indicadores que abarcan los siguientes ámbitos:

Los últimos datos desagregados del IMCV publicados por el INE, que corresponden al año 2023, permiten aproximarnos a evaluar la situación más actual de la dimensión Entorno y medioambiente en España y sus Comunidades y Ciudades Autónomas, así como conocer su evolución desde el año 2008.

De acuerdo con el IMCV, en 2023 el indicador de valoración de la dimensión Entorno y medioambiente en España se situó en 102,0 puntos, esto es, 0,5 puntos más que en el año anterior. Asimismo, supera ligeramente el 101,5, que es el valor que toma el índice general de calidad de vida (IMCV) en dicho año, mejorando, en este caso, solamente 0,1 puntos respecto a 2022.

Analizando las nueve dimensiones que comprenden el IMCV, el Entorno y medioambiente (102,0) es la tercera mejor valorada por la población española, tras Experiencia general de la vida (103,0) y Educación (110,0).

Desde un enfoque territorial, se detectan significativas diferencias en la valoración del entorno y medioambiente, según la Comunidad Autónoma donde se resida. En 2023, los mayores valores de esa dimensión del IMCV general los presentan las Autonomías de Navarra, Castilla y León, Cantabria, La Rioja y País Vasco. Por el contrario, los menores valores para el medio ambiente los otorgan los habitantes de Ceuta, Melilla, Canarias, Galicia y Andalucía.

Desde una perspectiva temporal, el IMCV apunta que globalmente durante el periodo comprendido entre los años 2008 y 2023, la calidad de vida en España se ha incrementado, pasando de 100 a 101,5 puntos. Por su parte, la dimensión Entorno y medioambiente ha aumentado desde 100 a 102,0 puntos en dicho periodo.

Centrándonos en los diferentes aspectos que conforman la calidad del entorno y el medioambiente, cabe destacar que, de acuerdo con los datos del INE, durante el periodo 2008-2023, se ha producido una mejoría respecto a la exposición de la población a la contaminación del aire, mientras que, por el contrario, se ha intensificado el problema de la contaminación acústica.

Como se aprecia en el siguiente gráfico, durante el periodo 2008-2023 la valoración de la calidad del entorno y medioambiente ha pasado por diversas fases. Se registran unos primeros años de mejoría, a los que siguen otros de estancamiento y de repunte, que se ve interrumpido por la crisis sanitaria del COVID-19, pues provoca un significativo retroceso. Sólo en 2023 se detecta una ligera recuperación que, sin embargo, no permite que la población española retorne a la situación que tenía en 2019, año previo a la pandemia. Asimismo, la mejor valoración de la dimensión Entorno y medioambiente respecto al IMCV ha tendido a estrecharse durante el periodo analizado.

Para más información:

Instituto Nacional de Estadística.

El otoño, en el verso de Tomás Morales

Desde sus propios orígenes la vinculación del ser humano con la naturaleza ha convertido en necesidad su observación permanente para atisbar los cambios de las estaciones y de las condiciones meteorológicas.

Más allá de esta necesidad para la supervivencia, las distintas culturas y civilizaciones han visto en las distintas estaciones del año una fuente de inspiración para expandir la creatividad humana con la que poder expresar diferentes emociones propias de nuestra especie.

Desde el campo de la literatura, el otoño, por sus propias características, ha sido siempre una estación muy evocada por los poetas. Traemos hasta aquí, en esta ocasión, el siguiente poema que el escritor español Tomás Morales (1884-1921), originario de las Islas Canarias, dedicó a esta estación de ensueños grises y hojas amarillentas:

“Tarde de oro en Otoño, cuando aún las nieblas densas
no han vertido en el viento su vaho taciturno,
y en el sol escarlata, de púrpura el poniente,
donde el viejo Verano quema sus fuegos últimos.

Una campana tañe sobre la paz del llano,
y a nuestro lado pasan en tropel confuso,
aunados al geórgico llorar de las esquilas,
los eternos rebaños de los ángeles puros.

Otoño, ensueños grises, hojas amarillentas,
árboles que nos muestran sus ramajes desnudos…
Solo los viejos álamos elevan pensativos
sus cúpulas de plata sobre el azul profundo…

Yo quisiera que mi alma fuera como esta tarde,
y mi pensar se hiciera tan impalpable y mudo
como el humo azulado de algún hogar lejano,
que se cierne en la calma solemne del crepúsculo…”

Para leer más:

Morales, Tomás: Las Rosas de Hércules. Ediciones Cátedra, Madrid, 2011.

Evaluando la calidad de vida en España (2023)

La cuestión de la evaluación del desarrollo de los países ha sido tradicionalmente estudiada desde un enfoque exclusivamente productivista. Aún hoy se continúa postulando que un mayor crecimiento de la actividad económica conlleva necesariamente más desarrollo y bienestar para la población. De esta forma, el indicador del Producto Interior Bruto (PIB) ha llegado a alzarse como el indicador primordial, soslayando las incuestionables limitaciones de esta variable si queremos conocer las reales condiciones de vida de las personas.

No obstante, con el tiempo, poco a poco, han venido apareciendo nuevas aproximaciones metodológicas de evaluación del desarrollo, entre ellas las que se centran en la calidad de vida de la población, empleando para ello un enfoque multidimensional que suele articularse a través del uso de una amplia batería de indicadores.

En el caso de España, disponemos del Indicador Multidimensional de Calidad de Vida (IMCV), que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata de un indicador sintético que se construye a partir de la agregación de un conjunto amplio pero limitado de indicadores individuales (actualmente 55), que cubren la evaluación de diversas dimensiones relacionadas con la calidad de vida (más allá de la dimensión material o monetaria) en España. En esencia el IMCV lo conforman nueve dimensiones básicas, a las que en su agregación se les otorga igual ponderación. Son las siguientes:

  1. Condiciones materiales de vida.
  2. Trabajo.
  3. Salud.
  4. Educación.
  5. Ocio y relaciones sociales.
  6. Seguridad física y personal.
  7. Gobernanza y derechos básicos.
  8. Entorno y medioambiente.
  9. Experiencia general de la vida.

Con una periodicidad anual, los últimos datos publicados por el INE, que corresponden al año 2023, permiten aproximarnos a evaluar la situación más actual de la calidad de vida en España y sus Comunidades y Ciudades Autónomas, así como su evolución desde el año 2008.

De acuerdo con el IMCV, en 2023 la calidad de vida en España se situó en 101,54 puntos frente a los 101,40 del año anterior.

Analizando las nueve dimensiones que comprenden el IMCV, las más valoradas por la población española han sido Educación, Experiencia general de la vida, Entorno y medioambiente, Trabajo y Salud. Por el contrario, se sitúan por debajo de la puntuación media (101,54 puntos en 2023) las siguientes dimensiones: Ocio y relaciones sociales, Gobernanza y derechos básicos, Condiciones materiales de vida y Seguridad física y personal.

Desde un enfoque territorial, se detectan significativas diferencias en la calidad de vida de la población según la Comunidad Autónoma donde se resida. En 2023, los mayores valores del IMCV general los presentan las Autonomías de Navarra, La Rioja, Aragón y País Vasco y Cantabria. Por el contrario, los menores niveles de calidad de vida se registran en Ceuta, Canarias, Galicia, Andalucía y Melilla.

Desde una perspectiva temporal, el IMCV nos apunta que globalmente durante el periodo comprendido entre los años 2008 y 2023, la calidad de vida en España se ha incrementado, pasando de 100 a 101,54 puntos.

No obstante, como se aprecia en el siguiente gráfico, se han registrado periodos durante los que la población española ha visto empeorar su calidad de vida, en especial en dos. Primeramente, durante la Gran Recesión, los impactos de esta gran crisis económica han hecho descender el IMCV en España, en particular durante los años 2009, 2010 y 2013. Con posterioridad, en 2020 la irrupción de la crisis sanitaria provocada por la pandemia del COVID-19 ha lastrado la calidad de vida en España durante tres años (2020-2022). Sólo en 2023 se detecta una ligera recuperación, si bien se constata que la población española aún no ha recuperado el nivel que tenía en 2019, previo a la crisis sanitaria.

Para más información:

Instituto Nacional de Estadística.

El destino de la energía de la economía española (2015-2022)

El análisis de una economía quedaría incompleto si se circunscribe al enfoque que se centra en la cuantificación monetaria de su PIB. Porque no hay producción, consumo y distribución posibles si no se dispone de recursos materiales y energéticos.

En el caso de la economía española la Cuenta de los Flujos Físicos de la Energía, que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), con datos disponibles para el periodo 2015-2022, nos permite conocer, además de su origen, cuál es el destino de la energía de España y cómo ha evolucionado su composición por sectores económicos.

De acuerdo con el INE, en el último año de 2022 el total de flujos energéticos de España ascendió a 18.238.970 terajulios (TJ), esto es, un 0,3% más que en 2015. Como se observa en el siguiente gráfico, durante el periodo 2015-2022 la evolución de los flujos energéticos ha estado marcada durante los últimos años por la irrupción de la pandemia del COVID-19 que los contrajo de forma muy significativa, para después en 2022 alcanzar unos niveles que se aproximan al de 2019.

Analizando la composición del destino de la oferta energética de España en 2022, se concluye que el principal destinatario es el tejido productivo, es decir, el conjunto de ramas de actividad que conforman la economía española, que demandó el 54,6% de la energía total. A continuación, un 26,3% de los flujos energéticos lo recibe el medioambiente, en forma de pérdidas de energía (calor disipado) como resultado de los procesos productivos y las actividades de consumo final. El tercer destino de la energía, con un 10,1% del total, es el exterior de España vía exportaciones de bienes energéticos a otros países. Por su parte, los hogares españoles, como consumidores de productos energéticos, emplearon el 7,2% de la energía total. El 1,7% restante de los flujos energéticos de 2022 corresponde a variación de existencias y ajustes.

Desde una perspectiva temporal, cabe destacar que durante el periodo 2015-2022 la energía que ha recibido el conjunto de ramas de actividad de la economía española se ha reducido ligeramente (un -0,8%), al pasar de 10,04 millones a 9,96 millones de TJ, frente al ligero aumento de la energía total (0,3%).

Por su parte, el sector de los hogares también ha visto descender el consumo de productos energéticos durante el periodo (un -1,5%), pasando de 1,34 millones a 1,32 millones de TJ.

Las pérdidas de energía también han disminuido, en este caso un -3,7%, desde 4,99 millones de TJ en 2015 a 4,80 millones en 2022.

Por el contrario, las exportaciones energéticas de la economía española han aumentado un 5,4% (de 1,74 millones a 1,84 millones de TJ).

G_Principales destinos de nergía_2015_2022

Centrándonos en el tejido productivo, principal destino de la energía con el 54,6% del total de flujos energéticos en 2022, presenta la siguiente distribución por grandes sectores económicos: Industria manufacturera (55,7%), Industria no manufacturera (29,5%), Servicios (10,2%), Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca (3,4%) y Construcción (1,2%).

G_Destino energía_sectores_2022

Finalmente, en un análisis más detallado, se identifican como ramas de actividad más consumidoras de energía de la economía española las siguientes:

  1. Coquerías y refino de petróleo: 4,5 millones de TJ en 2022, es decir, el 45,3% de la energía total destinada a las ramas económicas. El consumo de energía de esta rama ha experimentado un incremento del 0,5% durante el periodo 2015-2022.
  2. Suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado: 2,2 millones de TJ (el 22,5% de la energía). Su consumo energético ha disminuido un 6,7% durante el periodo.
  3. Industrias extractivas: 654.560 TJ (el 6,6% de la energía). El consumo de energía en esta rama se ha reducido un 7,0% entre 2015 y 2022.
  4. Industria química: 341.473 TJ (el 3,4% de la energía), con un incremento del 10,7% durante el periodo 2015-2022.
  5. Transporte terrestre y por tubería: 312.740 TJ en 2022 (el 3,1% de la energía), esto es, se ha incrementado un 12,2% respecto a 2015.
  6. Transporte aéreo: 197.367 TJ, que representa el 2,0% de la energía destinada al tejido productivo de la economía española. En este caso, los flujos de energía que ha recibido esta rama del transporte se han acrecentado un 11,3% durante el periodo analizado.

Para más información:

Instituto Nacional de Estadística

La casa, en el verso de Tomás Morales

La casa no es únicamente un bien que se compra, usa y vende para cubrir las necesidades diarias de cobijo de las personas. Una aproximación más amplia que la estrictamente económica nos revela otras dimensiones de este recurso indispensable para el desarrollo humano.

Así, desde el campo de las artes, en concreto desde la literatura, poetas como Tomás Morales (1884-1921), originario de las Islas Canarias (España), nos legó con su pluma de estilo modernista unos versos que exaltan las emociones que puede llegar a transmitirnos una casa tradicional, como la de tu tierra natal, que por sus valores cultural, identitario y artístico nos invita a preservar.

“¡Oh, la casa canaria, manantial de emociones!
Irregularidad de las anchas ventanas,
con dinteles que arañan devotas inscripciones
y, pintadas de verde, las moriscas persianas…

Llena está su fachada de un superior reposo,
y bajo la cornisa que festona la hiedra,
el corredor volado del balcón anchuroso
con retorcidos fustes y gárgolas de piedras…

-Se alboroza el espíritu ante un zaguán desierto:
de las plantas del patio viene un vaho fragante;
un descuido ha dejado el portón entreabierto,
como una insinuación a pasar adelante.-

Dentro será más bella: habrá tiestos floridos
y, soto las arcadas, colgantes jardineras;
habrá fuertes pilares de tea, renegridos,
sostén de las crujías y amor de enredadera.

Y en sombroso fondo del oscuro pasillo,
una clásica pila con su loza chinesca,
con la destiladera llena de culantrillo
y el bernegal de barro rebosando agua fresca…

¡Ah, la mansión pacífica de los antecesores!
Tienes luz de familia, tienes paz de santuario,
claramente embebida de cosas interiores:
¡para soñar o amar, albergue extraordinario!”

Para leer más:

Morales, Tomás: Las Rosas de Hércules. Ediciones Cátedra, Madrid, 2011.

El origen de la energía de la economía española (2015-2022)

Toda economía depende, con mayor o menor intensidad, de la energía disponible, ya sea de producción propia o importada. Sin las dotaciones suficientes de energía, las empresas, familias y administraciones públicas se ven sujetas a serias restricciones para llevar a cabo sus habituales actividades de producción, consumo y distribución. Desde este punto de vista, para cualquier país o territorio del mundo, el asegurar sus fuentes de abastecimiento energético se convierte en un factor estratégico.

En el caso de la economía española, los últimos datos de la Cuenta de los Flujos Físicos de la Energía, que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), nos permiten analizar cuál es el origen de la energía en España y cómo ha evolucionado su composición por tipos durante el periodo 2015-2022.

De acuerdo con el INE, en el último año de 2022 el total de flujos energéticos de España ascendió a 18.238.970 terajulios (TJ). Desde una perspectiva temporal, se constata que los flujos totales de energía que ha recibido la economía española se han incrementado un 5,9% respecto al año 2021, cuando aumentó un 4,7%.  No obstante, hay que anotar que estos significativos crecimientos suceden a la fuerte caída del -11,8% registrada en 2020, año marcado por la crisis sanitaria del COVID-19. Para el conjunto del periodo 2015-2022 los flujos energéticos han anotado un ligero crecimiento del 0,3%

Analizando con mayor detalle estos flujos se concluye que en 2022 el origen de la energía total procede de tres fuentes básicas: productos energéticos (64,4% del total), residuos energéticos (27,8%) y recursos naturales energéticos (7,8%).

Centrándonos, en primer lugar, en la principal fuente energética de España, en el año 2022 los productos energéticos se cuantifican en 11,74 millones de TJ, es decir, un 11,8% más que en 2015. Su peso sobre el total de flujos energéticos ha aumentado ligeramente, desde el 63,9% hasta el 64,4% durante el periodo analizado.

En 2022 la oferta total de productos energéticos de la economía española (11,74 millones de TJ) correspondió en un 53,5% a producción interior, completándose el 46,5% restante vía importaciones, peso que se ha incrementado en 0,2 puntos durante el periodo 2015-2022.

Por tipos de productos energéticos, los mayores flujos provienen de los combustibles fósiles, destacando el petróleo crudo, líquidos de gas natural (GNL) y otros hidrocarburos (sin biocomponentes), con el 23,2% del total de productos energéticos. Les siguen el gas natural (12,3%), el gasóleo de calefacción y otros gasóleos (9,2%), la energía eléctrica (9,2%), los gasóleos de transporte (9,0%), los carburantes para aviones de reacción (6,4%), la combustión nuclear (5,4%), fueloil (5,3%) y gasolina (4,0%), principalmente.

Durante el periodo 2015-2022 cabe resaltar, asimismo, varios hechos relevantes respecto a los productos energéticos de la economía española:

  1. El continuado crecimiento de los productos petrolíferos, cuya participación relativa ha crecido desde el 76,4% hasta el 77,9% del total de productos energéticos.
  2. La pérdida de participación que ha tenido el carbón, desde el 5,1% al 2,7% del total de productos energéticos.
  3. El significativo incremento de los biocarburantes líquidos (73,5% entre 2005 y 2024), si bien su peso fue del 1,7% en 2022.
  4. El aumento de los flujos procedentes de la combustión nuclear (2,4% durante 2015-2022), cuya participación relativa se ha mantenido por encima del 5,0%.

El segundo origen de la energía de España en importancia corresponde a los residuos energéticos (el 27,8% del total), que se producen, principalmente, como calor disipado en los procesos de combustión. Esta fuente de energía se cuantifica en 5,08 millones de TJ, habiendo registrado un descenso del 2,6% durante el periodo 2015-2022. Su peso relativo se sitúa en el 27,8% del total.

Finalmente, la oferta energética de la economía española se completa con los flujos que provienen de los recursos naturales energéticos, es decir, aquellos extraídos directamente del medioambiente. Estos se cifraron en 1,42 millones de TJ en 2022, habiendo aumentado un 4,7% respecto al año 2015.

Diferenciando por grandes grupos, en el año 2022 los recursos energéticos renovables (biomasa, eólico, solar e hidráulico) se cuantifican en 787.267 TJ y los no renovables (combustibles fósiles y nucleares), en 634.244 TJ. Durante el periodo 2015-2022 los recursos renovables se han incrementado un 16,5% frente al descenso del 7,1% anotado por los recursos no renovables. Dicho crecimiento de los recursos energéticos renovables ha permitido que su peso relativo sobre el total de flujos energéticos de España haya avanzado ligeramente desde el 3,7% en 2015 al 4,3% en 2022, a pesar de los retrocesos de los dos últimos años.

G_recursos renovables_2015-22

Para más información:

Instituto Nacional de Estadística

La belleza de una isla, en palabras de R. M. Ballantyne

Las islas, por sus intrínsecas características geográficas que las diferencian de los ecosistemas continentales, son con frecuencia elevadas por su belleza natural. Tanto más cuando la mano del ser humano no ha irrumpido con desmesura.

Traemos hasta un pasaje de la conocida novela La isla de Coral del escritor británico Robert Michael Ballantyne (1825-1894). En ella Ralph Rover y sus dos compañeros de viaje, tras ver naufragar su buque Arrow, alcanzan la isla de Coral. Allí, las penalidades sufridas por los jóvenes aventureros pronto serán eclipsadas por la alegría que sintieron al encontrarse ante una belleza hasta entonces desconocida..

“Esta era la primera vez que me daba cuenta del lugar donde nos hallábamos, porque al recobrar el conocimiento estaba en un sitio rodeado de espesa vegetación, que ocultaba casi el panorama. Pero ahora, al salir al terreno descubierto de la arenosa playa y contemplar la belleza del paisaje, se me alegró el corazón y se levantaron mis ánimos. El huracán había cesado bruscamente, como si hubiera soplado con furia hasta estrellar nuestro buque y no le quedase más que hacer después de tal hazaña. La isla era montañosa y estaba casi enteramente cubierta de árboles, plantas y arbustos de lo más bello y vistoso. Por entonces no sabía el nombre de ninguno de ellos, excepto el de los cocoteros, que reconocí enseguida por los muchos grabados que había visto en mi tierra. Una playa arenosa, de blancura deslumbradora, bordeaba la verde cota sobre la que se agitaba suavemente el agua, lo cual me sorprendió mucho, porque recordaba que en mi país el oleaje duraba hasta mucho después de cesar la tempestad. Pero al dirigir la mirada al mar vi enseguida la causa. A cosa de una milla mar adentro se veían rodar grandes olas, como una verde pared, que se estrellaban y deshacían en el bajo arrecife de coral, levantando espuma blanca que saltaba formando como nubes, a veces muy altas, en las que lucía por instantes, acá y allá, un hermoso arcoíris. Después vimos que el arrecife de coral rodeaba por completo la isla y formaba un rompeolas natural.

Fuera de este rompeolas, el mar se agitaba violentamente por los efectos de la pasada galerna, pero entre el arrecife y la orilla de la isla el agua estaba tan serena como en un lago.

Me es imposible expresar la alegría que sentía ante la belleza de todo lo que nos rodeaba, y por la expresión de mi compañero comprendí que también disfrutaba con la esplendidez del paisaje, mucho más agradable después de un largo viaje por mar”.

Para leer más:

R. M. Ballantyne: La isla de Coral. Zenda-Edhasa, Barcelona, 2022.

El consumo de materiales de la economía española (2008-2023)

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Circunscribir el análisis de una economía, como la española, a la evolución monetaria de su Producto Interior Bruto es, sin duda, un enfoque muy limitante. Entre otras razones porque se ocultan los fundamentos físicos (agua, energía, materiales…) que hacen posibles todos los procesos de producción, consumo y distribución de bienes y servicios que generan los diferentes agentes económicos.

La existencia de una Contabilidad Medioambiental es una valiosa herramienta para conocer con qué intensidad una economía emplea los recursos materiales que proceden del medio natural para el desarrollo de todas sus actividades. En el caso de España, como expresa el Instituto Nacional de Estadística (INE), la Cuenta de flujos de materiales «muestra los inputs físicos de materiales que entran en el sistema económico nacional y los outputs a otras economías o al medio natural», expresados en unidades físicas (toneladas).

Los datos disponibles para la economía de España nos dan luz sobre cómo ha evolucionado este país respecto al consumo y la extracción de materiales, así como a la intensidad o productividad de los recursos (ecoeficiencia) en términos de PIB.

A continuación se exponen los principales resultados obtenidos del análisis realizado de los datos disponibles correspondientes a los años 2008-2023, un periodo que ha estado marcado por la Gran Recesión y, más recientemente, por los efectos de la pandemia del COVID-19, la guerra en Ucrania y la crisis energética.

1. El consumo nacional de materiales, esto es, la cantidad total empleada directamente por la economía española, ascendió a 417,9 millones de toneladas (Mt) en 2023. Ello supone una reducción del 48,5% respecto al año 2008 (811,8 Mt). La mayor parte de esta reducción se ha producido durante los años 2008-2013 de la Gran Recesión, a la que sigue otra etapa de cierta recuperación y mayor estabilidad.

2. La economía española se vale como principal origen de su consumo de materiales la extracción nacional, que en el año 2023 ascendió a 344,1 Mt, es decir, el 82,4% del consumo total. Este porcentaje ha aumentado respecto al de 2008 (81,5%). El resto del consumo de materiales corresponde al balance comercial físico (importaciones menos exportaciones).

G_Consumo y Extracción_2008_2023

3. Respecto a la extracción nacional de materiales por tipos, destaca el protagonismo que toman los minerales no metálicos (piedra caliza, yeso, arenas, grava…), que en el año 2008 representaban el 78,3% del total. Como consecuencia del pinchazo de la burbuja inmobiliaria y el declive del sector de la construcción durante los años de la Gran Recesión, dicho peso llegó a reducirse hasta el 54,5% en 2013, para tomar posteriormente una senda de recuperación que llega hasta el año 2023 (62,0%).

En segundo lugar, se encuentra la extracción de biomasa (cereales, frutas, hortalizas, biomasa pastada…), cuya participación porcentual, en cambio, ha aumentado, desde el 19,8% en 2008 hasta el 31,2% en 2023.

A distancia se sitúan los minerales metálicos (cobre, zinc, estaño, plomo, níquel…), cuyo peso se ha incrementado, desde el 0,3% hasta el 6,8%, y los combustibles fósiles (hulla, antracita, petróleo, gas natural licuado…) que, por el contrario, han perdido importancia relativa, desde el 1,6% en 2008 al 0,03% en 2023.

Como puede observase en el siguiente gráfico, en términos absolutos la extracción de los distintos tipos de materiales ha mostrado también una evolución diferenciada.

G_Evolución extracción_2008-2023_tipos

Durante el periodo 2008-2023 la extracción nacional total de materiales se ha reducido de 662 Mt a 350 Mt, esto es, un descenso de 344 Mt (un -48,0%). Los minerales no metálicos, los materiales de mayor protagonismo, han sido los que han determinado dicha reducción, al haberse recortado su extracción en unas 304 Mt (un -58,8% en el conjunto del periodo 2008-2023). Este tipo de materiales llegó a tocar fondo en 2013, con una extracción de 172 Mt, si bien a partir de entonces ha tomado una senda ascendente hasta 2021, para a continuación moderase y situarse en 213 Mt en el último año de 2023 (dato avance).

Por el contrario, los minerales metálicos han visto aumentar su extracción en el conjunto del periodo, pasando de 2,0 Mt en 2008 a 23 Mt en 2023. La extracción de este tipo de materiales, por tanto, se ha multiplicado por 12 en dicho periodo.

La extracción de biomasa, por su parte, si bien se ha reducido desde las 131 Mt en 2008 hasta las 107 Mt 2023 (dato avance), ha mostrado durante el periodo diversos altibajos con una tendencia en general de estabilización, y de moderación en los dos últimos años.

Finalmente, la extracción de combustibles fósiles es la que ha experimentado la mayor reducción porcentual (-98,9%) en el periodo analizado, al descender desde 10,5 Mt en 2008 hasta 0,1 Mt en 2023.

4. Atendiendo al balance comercial físico de la economía española, es decir, el consumo de materiales que no se debe a la extracción sino a los flujos con el exterior, ascendió a 73,8 millones de toneladas en 2023. Esta cifra es el resultado de unas importaciones de materiales (249,2 Mt) que superan a las exportaciones (175,4 Mt).

Durante el periodo analizado dicho balance comercial físico ha sido siempre deficitario, No obstante, la economía española ha conseguido reducirlo desde los 150,2 Mt de 2008, como consecuencia de la diferente evolución mostrada por las importaciones, que han descendido un 9,6%, frente a las exportaciones de materiales, que han aumentado un 40,0% durante el periodo analizado.

5. Para evaluar la ecoeficiencia de una economía, se dispone, en primer lugar, del indicador de intensidad del Consumo Nacional de Materiales (CNM). De acuerdo con el INE, la economía española ha reducido la intensidad con la que consume materiales durante el periodo 2008-2023. Ha pasado de consumir 685,3 toneladas por cada millón de euros de producción en el año 2008 hasta las 318,2 en 2023. Dicha reducción, del 53,6%, se ha concentrado en los años 2008-2013. A partir de 2014 se presenta otro periodo en el que no termina aún de consolidarse una tendencia de mayor ecoeficiencia, hasta que en los dos últimos años se constata con mayor claridad dicha mejoría.

6. El indicador de intensidad del Input Directo de Materiales (IDM) constituye también una medida relevante para aproximarnos a evaluar la senda hacia la sostenibilidad de una economía. Este indicador de intensidad contabiliza la entrada directa de materiales en el sistema económico procedente del medio natural nacional y del resto del mundo, es decir, extracción nacional e importaciones, quedando expresado en términos de toneladas por millón de euros de PIB.

Así, para el periodo analizado se concluye que la intensidad del IDM de la economía española se ha reducido desde las 791,0 toneladas por millón euros de PIB en 2008 hasta las 451,7 en 2023.

Como ha sucedido con el consumo nacional de materiales, el periodo de crisis económica que irrumpió en 2008 ha ido acompañado de un proceso de menor intensidad del empleo de los materiales requeridos por la economía. En el caso del indicador de intensidad del IDM ha descendido un 42,9% durante el periodo 2008-2023, constatándose que a partir de 2013 no se observa una tendencia clara de ganancias de ecoeficiencia hasta que en los dos últimos años (2022-2023) ya se observan mejorías significativas.

7. Durante los años 2020 y 2021, marcados por los fuertes impactos de la pandemia del COVID-19, paralelamente a la brusca caída de la actividad económica se ha producido también un descenso significativo del consumo de materiales. Este «ahorro de materiales» fue proporcionalmente menor que la fuerte caída mostrada por el PIB, de modo que los dos indicadores de intensidad de materiales (CNM e IDM) repuntaron y superaron en 2020 y 2021 los valores registrados en 2019.

No obstante, los datos más recientes parecen confirmar que la economía española ha mostrado durante 2022-2023 un aumento de la ecoeficiencia que la sitúa en mejor posición que en el periodo previo a la crisis sanitaria.

G_Indic. intensidad_2008-2023

Para más información:

INE: Cuenta de flujos de materiales (2008-2023)

Los impuestos ambientales en España (2008-2023)

La fiscalidad ambiental constituye un importante instrumento de política pública. Su objetivo principal es orientar la producción y el consumo hacia una asignación eficiente de los recursos naturales, fomentando comportamientos de los agentes económicos menos extractivos y no contaminantes. Con la adecuada aplicación de los impuestos ambientales es posible favorecer una mayor calidad del medioambiente, gravando, por ejemplo, las emisiones de CO2 a la atmósfera, la generación de residuos, los combustibles fósiles y el transporte no sostenible.

Dicho instrumento fiscal conlleva ingresos para las arcas públicas como resultado de la aplicación de un conjunto de impuestos ambientales, en un determinado territorio, que son definidos como “aquellos cuya base imponible consiste en una unidad física (o similar) de algún material que tiene un impacto negativo, comprobado y específico, sobre el medioambiente” (de acuerdo con la definición oficial que emplea el INE).

Organismos como la OCDE y la Comisión Europea se han manifestado partidarios de la extensión de la aplicación de impuestos ambientales para mitigar el cambio climático y desincentivar la producción y consumo insostenibles. La política fiscal de los Estados debería, en consecuencia, tender a otorgar un mayor peso a la recaudación por la vía de este tipo de tributos.

En el caso de España, los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) nos permiten conocer la importancia que las instituciones públicas otorga a la fiscalidad verde en este país. Según los datos avance del año 2023 la recaudación de los impuestos ambientales ascendió a 22.880 millones de euros. En términos relativos, dicha cuantía representa el 6,5% del total de impuestos de la economía española. Asimismo, la presión fiscal ambiental, esto es, la ratio de recaudación por impuestos ambientales sobre el Producto Interior Bruto (PIB) se situó en el 1,53% en 2023.

Los impuestos ambientales se suelen agrupar en tres grandes tipos. Destacan, en primer lugar, con diferencia, los impuestos sobre la energía, cuya recaudación concentra el 77,5% de la recaudación fiscal verde española. Se trata, principalmente, del Impuesto sobre Hidrocarburos.

Les siguen, en segundo lugar, los impuestos sobre el transporte, con el 13,7% de la recaudación de todos los impuestos ambientales en 2023, materializada a través de dos tributos básicos: el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica y el Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte.

Finalmente, el grupo de los impuestos sobre la contaminación y los recursos, recauda el 8,8% restante de la recaudación de carácter ambiental en España.

Por sectores, en 2023 los hogares abonaron un total de 9.795 millones euros, esto es, el 42,8% de la recaudación ambiental total de España, frente al 57,2% que fue aportado por la actividad productiva.

Respecto a la actividad productiva, la rama económica que abonó más impuestos ambientales en 2023 fue Industria manufacturera, con el 20,3% del total. Les siguen las ramas de Transporte y almacenamiento (14,5%); Suministro de energía eléctrica, gas, vapor y agua (9,2%); Otros servicios (6,0%); Comercio (2,6%); Construcción (1,8%); Suministro de agua, actividades de saneamiento, gestión de residuos y descontaminación (1,1%); Agricultura, ganadería, selvicultura y pesca (1,0%) e Industrias extractivas (0,5%).

Desde una perspectiva temporal, durante el periodo 2008-2023 los impuestos ambientales han aumentado un 15,9%, al pasar de 18.179 a 22.880 millones de euros (en precios corrientes).

Por tipos de impuestos la recaudación ha sido desigual. Se han incrementado los ingresos procedentes de los impuestos sobre la contaminación y los recursos un 753,2% y, en menor medida, los de los impuestos sobre la energía (los de mayor peso), un 22,7%. Por el contrario, se ha reducido la recaudación de los impuestos sobre el transporte en un 10,3% durante dicho periodo.

En términos relativos, si analizamos la participación de los impuestos ambientales, se observa que han perdido peso sobre el total de impuestos de España durante el periodo 2008-2023

La recaudación ambiental ha pasado de representar el 8,10% de la recaudación total en 2008 al 5,20% en 2023. De hecho, como se aprecia en el siguiente gráfico, los impuestos ambientales han perdido protagonismo en la estructura fiscal española, dibujando una tendencia de continuo descenso desde el año 2015 hasta 2022, que sólo se ha podido amortiguar en el último año de 2023.

Finalmente, como indicador complementario para conocer mejor la evolución de la importancia real de este tipo de impuestos en España, se ha calculado la presión fiscal ambiental, es decir, el porcentaje de la recaudación de los impuestos ambientales sobre el Producto Interior Bruto (PIB). De este modo, se concluye que la recaudación fiscal ambiental sobre el PIB español ha aumentado desde el 1,63% en 2008 hasta alcanzar un máximo en el año 2015. A partir de entonces, se constata, año a año, una senda de marcado descenso, hasta finalmente llegar a registrar su valor mínimo en el año 2022, con un 1,50%, que apenas se recupera en 2023.

Para más información:

INE.

Una chabola entre las estrellas: una cita con Pedro Lezcano

Cuando la necesidad vital de alojamiento no se ve satisfecha con los medios materiales básicos, el ser humano ha recurrido a la imaginación para hacer frente a su demanda de cobijo.

Así, podemos llegar a atestiguar, en parajes como los insulares, cómo en ocasiones la cruda austeridad convive con la pura naturaleza.

Traemos hasta aquí las palabras del escritor Pedro Lezcano (1920-2002) que, con su artículo literario La chabola, nos relata el caso de Juan el Chinchorrero y su familia. Juan vive junto con María, sus hijos y la abuela Juanitita en una paupérrima choza hecha a base de tablas, planchas y piedras que consiguieron armar sobre la arena de una playa.

Cuando anochece igual que hoy sobre la playa, después de haber sacado la red, toda la arena queda sembrada de estrellas marinas color sangre, que durante la noche conservan su brillo y, como sus hermanas celestes, palidecerán quemadas por el sol de la mañana.

La chabola de Juan el Chinchorrero está enclavada sobre la arena, en medio de las estrellas. Una sola pared de piedra seca sostiene la armazón; las otras tres paredes las componen multicolores hojalatas y tablas de cajones en las que aún pueden leerse impresas misteriosas palabras en múltiples idiomas. Por eso Juan, que tiene buen humor y sabe leer periódicos, suele llamar la ONU a su chabola”.

Para leer más:

Lezcano, Pedro: Narraciones. Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2016.