La Declaración Universal de Derechos Humanos: 75 años hacia el progreso social

Se cumplen 75 años desde que el 10 de octubre de 1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas en París proclamara la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Se trata de un documento histórico que establece por vez primera los derechos humanos fundamentales que deben garantizarse en todos los pueblos y países del mundo.

De entre los Considerandos recogidos en el Preámbulo de la Declaración destacamos dos ideas fundamentales:

1. Todas las personas formamos parte de la gran familia humana que se mueve por los valores supremos de la libertad, la justicia y la paz. Todas ellas, por igual, gozamos del reconocimiento de una dignidad intrínseca y de unos derechos inalienables.

2. El propósito de todos países firmantes de promover el progreso social y elevar el nivel de vida de sus habitantes.

Tras el Preámbulo la Declaración Universal de Derechos Humanos establece en sus 30 artículos cuáles son esos derechos fundamentales que los seres humanos tienen reconocidos independientemente de su condición. Son derechos inalienables que posee toda persona sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política, posición económica, nacimiento, etc.

Así, en este documento de Naciones Unidas quedan reconocidos derechos y libertades como los siguientes: el derecho a la vida y a la seguridad, la prohibición de la esclavitud y la tortura, el derecho a un juicio justo, la presunción de inocencia, el derecho a circular libremente, el derecho a buscar asilo, la libertad de opinión y de expresión, la libertad de reunión y de asociación pacíficas, el derecho a participar en el gobierno, el derecho a la propiedad individual y colectiva, el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, etc.

Junto a estos derechos de carácter civil, para la promoción del progreso social de los pueblos la Declaración reconoce que los seres humanos poseen también derechos fundamentales de naturaleza socioeconómica. Son derechos que aún hoy conservan su plena validez y siguen demandando una incondicional defensa 75 años después de su reconocimiento. Entre ellos merecen especial atención los recogidos en los siguientes seis artículos por ser esenciales para todo propósito de bienestar social y desarrollo sostenible:

Artículo 22:

Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener (…) la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

Artículo 23:

1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Artículo 24:

Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Artículo 25. 1:

Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidad, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientemente de su voluntad.

Artículo 26.1:

Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental (…)

Artículo 27.1:

Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

En suma, son todos ellos derechos socioeconómicos fundamentales que, habiendo sido reconocidos en 1948, su defensa permanece como una necesidad ineludible para procurar el progreso social. El bienestar social no es posible si los seres humanos no tienen garantizados sus derechos al trabajo y el descanso, a la alimentación y la vivienda, a la asistencia médica y los servicios sociales, a la educación y la cultura…

Siendo el estado actual del planeta bien diferente al de hace 75 años, no cabe duda que otro derecho fundamental universal llama a la puerta: el derecho de todo ser humano a un medio ambiente sano y sostenible.

Esta ausencia en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 fue abordada, inicialmente, en la Declaración de Estocolmo (1972) de Naciones Unidas que en su Principio 1 afirma que el ser humano tiene el derecho a disfrutar de condiciones de vida adecuadas en un medio de calidad. Pero no ha sido hasta el 26 julio de 2022 cuando mediante Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas se reconoce expresamente “el derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible como un derecho humano”.

Para leer más:

Declaración Universal de Derechos Humanos (1948)

Las emisiones de gases de efecto invernadero de los hogares de la UE (2010-2021)

Las emisiones de gases de efecto invernadero (GIE) causantes, en gran medida, de la crisis climática actual que sufre el planeta proceden, principalmente, del desarrollo de diversas actividades económicas (industria manufacturera, producción de electricidad, agricultura, ganadería, transporte, construcción…). Sin embargo, no hay que olvidar que las actividades desarrolladas por los hogares también son fuente de emisión de GEI.

En el contexto de la Unión Europea (UE-27) las emisiones de GEI de todas las actividades realizadas por los hogares (calefacción refrigeración, transporte…) representan el 20,5% del total de emisiones en 2021 frente al 79,5% generado por las actividades de los diferentes sectores económicos.

Si analizamos en concreto las actividades de calefacción y refrigeración realizadas dentro de los hogares (que suponen el 44% de sus emisiones), los datos apuntan a un descenso de las emisiones de GEI en el horizonte temporal 2010-2021, lo que viene explicado en gran medida por mejoras de eficiencia energética y el menor empleo de los combustibles fósiles

Así, de acuerdo con la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat), en la UE-27 dichas emisiones de GEI de los hogares han descendido desde los 403,1 millones de toneladas de CO2 equivalente del año 2010 hasta los 327,4 millones de 2021. Ello supone, por tanto, una caída acumulada del 18,8%, que supera la registrada por el conjunto de las actividades que emiten GEI en la UE, esto es, un -17,5% en dicho periodo de 2010-2021.

No obstante, como se advierte de la tendencia dibujada en el siguiente gráfico, los últimos dos años rompen con la evolución de mejoría registrada hasta 2019. Como es conocido, los años 2020 y 2021 estuvieron marcados por la pandemia del COVID-19, con múltiples impactos para la vida y movilidad de las personas y el desarrollo de las actividades económicas.

Los resultados del análisis de la evolución de las emisiones generadas por los hogares en sus actividades de calefacción y refrigeración, en términos relativos, es decir, por habitante, nos constatan igualmente una reducción durante la última década.

En año 2021 los hogares de la UE emitieron a la atmósfera 732,7 kg de CO2 equivalente per cápita. Este dato mejora respecto a 2010, cuando dicha ratio se cifró en 913,4 kg/habitante, de modo que se ha producido una reducción del 19,8% en dicho periodo. No obstante, los datos más recientes apuntan, al igual que en términos absolutos, que durante el periodo de la crisis sanitaria (2020-2021) la situación ha empeorado: las emisiones per cápita sobrepasan en un 4,6% las registradas en 2019 (700,4 kg de CO2 equivalente).

Por tanto, el estado de las emisiones de GEI de los hogares sigue presentando un amplio margen de mejora en el actual marco de lucha contra el cambio climático. Además, persisten importantes diferencias entre los países que conforman la Unión Europea persisten.

En 2021 tres países excedían con mucho el promedio de emisiones de 733 kg de CO2 equivalente per cápita de la Unión Europea: Luxemburgo (1.636 kg/hab.), Bélgica (1.400) e Irlanda (1.3476). A continuación, otros países que emitieron más que el valor promedio comunitario son Países Bajos, Alemania, Polonia, Hungría, Italia, República Checa y Austria.

Por el contrario, los hogares de la UE que en 2021 emitieron, con diferencia, menos GEI per cápita son los pertenecientes a Suecia (26 kg de CO2 equivalente/hab.). Le sigue un grupo de once países que también destacan por presentar una ratio de emisiones que es menos de la mitad del promedio de la UE: Portugal, Malta, Finlandia, Estonia, Letonia, Bulgaria, Dinamarca, Rumanía, España, Lituania y Croacia.

Finalmente, es de resaltar, desde un enfoque dinámico, que, durante el periodo analizado (2010-2021), 23 de los 27 países de la UE han conseguido reducir los GEI emitidos a la atmósfera por las actividades de calefacción y refrigeración realizadas en las viviendas, significándose los mayores descensos porcentuales en Suecia (-72,1%), Finlandia (-56,2%) y Dinamarca (-51,3%) frente los mayores incrementos en Rumanía (32,7%), Bulgaria (15,9%) y Lituania (11,8%).

Para más información:

Eurostat

Los economistas ante la crisis ecológica: una cita con Georgescu-Roegen

Se cumple medio siglo desde que el economista y matemático Nicholas Georgescu-Roegen (1906-1994) escribiera, con la colaboración de otros reconocidos economistas, un texto que formó parte de un manifiesto más amplio, impulsado con motivo de la primera Conferencia Mundial de Naciones Unidades sobre Medio Ambiente (la Cumbre de Estocolmo de 1972). En dicho texto Georgescu-Roegen nos advertía de que “la evolución de nuestra morada en la Tierra se aproxima a una crisis de cuya resolución puede depender la supervivencia de la humanidad”.

La producción de bienes y servicios se ha venido considerando fuente prioritaria de beneficios para la sociedad. Sin embargo, también ha conllevado costes que no dejan de ser cada vez más evidentes. El persistente crecimiento económico agota irrevocablemente nuestro stock finito de materias primas y energía. Al mismo tiempo se constata que se está sobrepasando la capacidad, igualmente finita, que tiene nuestro ecosistema para absorber los residuos y la contaminación generados en los procesos económicos.

Según Georgescu-Roegen la situación ecológica es de tal gravedad que la tarea del economista, como la de científicos y planificadores de otras áreas del conocimiento, no debe quedar al margen. El economista de hoy ha de tener una visión más amplia, debe dejar de aislar su dominio de otras ramas de la sabiduría.

Los costes ecológicos de los procesos económicos actuales sobre las generaciones futuras encierra un importante problema ético que el economista como gestor y planificador de recursos no puede eludir. Asimismo, la imposibilidad material de procurar el crecimiento económico perpetuo en un planeta que es finito nos aboca a pensar más en la satisfacción de las necesidades humanas reales que en perseguir la maximización de la producción y el consumo.

En suma, la nueva economía que defiende Georgescu-Roegen sostiene como metas la supervivencia y la justica, a las que quedan supeditados la producción y el consumo:

“Es necesaria una nueva economía cuya finalidad sea la administración de los recursos y lograr un control racional sobre el desarrollo y las aplicaciones tecnológicas de modo que sirvan a las necesidades humanas reales, más que a la expansión de los beneficios, la guerra o el prestigio nacional. Es necesaria una economía de la supervivencia, o más aún, de la esperanza -una teoría y una visión de una economía global basada en la justicia, que haga posible la distribución equitativa de la riqueza de la Tierra entre la población, tanto actual como futura-. Está claro que no podemos seguir considerando útil la separación de la economía nacional de sus relaciones con el sistema global más amplio. Pero los economistas pueden hacer algo más que medir y describir las complejas relaciones entre entidades económicas; podemos trabajar activamente por un nuevo orden de prioridades que trascienda los estrechos intereses de la soberanía nacional y que en vez de a ellos sirva a los intereses de la comunidad mundial. Debemos reemplazar el ideal del crecimiento, que ha servido como sustitutivo de la distribución equitativa de la riqueza, por una visión más humana en la que la producción y el consumo estén subordinados a las metas de la supervivencia y la justicia”.

Para leer más:

Nicholas Georgescu-Roegen: Ensayos bioeconómicos. (Edición de Óscar Carpintero). Catarata, Madrid, 2021.

Evaluando la sostenibilidad de la producción y el consumo (ODS12) en 2023

 

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La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos, el ODS12, se refiere a la producción y el consumo, quedando definido en la Agenda 2030 en estos términos:

«Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles»

La consecución del ODS12 compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes recogidas en la Agenda 2030:

  • Lograr la gestión sostenible y el uso eficiente de los recursos naturales, de aquí a 2030.
  • De aquí a 2030, reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita mundial en la venta al por menor y a nivel de los consumidores y reducir las pérdidas de alimentos de producción y suministro, incluidas las pérdidas posteriores a la cosecha.
  • De aquí a 2020, lograr la gestión ecológicamente racional de los productos químicos y de todos los desechos a lo largo de su ciclo de vida, y reducir significativamente su liberación a la atmósfera, el agua y el suelo a fin de minimizar sus efectos en la salud humana y el medio ambiente.
  • Reducir considerablemente la generación de residuos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización, de aquí a 2030.
  • Alentar a las empresas a que adopten prácticas sostenibles e incorporen información sobre la sostenibilidad en su ciclo de presentación de informes.
  • Promover prácticas de adquisición pública que sean sostenibles.
  • De aquí a 2030, asegurar que las personas de todo el mundo tengan la información y los conocimientos pertinentes para el desarrollo sostenible y los estilos de vida en armonía con la naturaleza.
  • Ayudar a los países en desarrollo a fortalecer su capacidad científica y tecnológica para avanzar hacia un consumo y producción sostenibles.
  • Elaborar y aplicar instrumentos para lograr un turismo sostenible que cree empleo y promueva la cultura y los productos locales.
  • Racionalizar los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, SDSN y Bertelsmann Stiftung han venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2015. Los resultados obtenidos en su edición de 2023, Sustainable Development Report 2023, nos aproximan a conocer cuál es el estado de la producción y el consumo en términos de sostenibilidad, país por país, y en qué grado se van alcanzando las metas establecidas en la Agenda 2030.

La metodología utilizada para dicha evaluación se apoya en la construcción de índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

En esta edición de 2023 para el cálculo del índice sintético del ODS12 se ha contado con los siguientes indicadores:

  • Emisiones de SO2 basadas en la producción (kg/pers.).
  • Emisiones de SO2 incorporadas en las importaciones (kg/pers.).
  • Emisiones de nitrógeno basadas en la producción (kg/pers.).
  • Emisiones de nitrógeno incorporadas en las importaciones (kg/pers.).
  • Exportaciones de residuos plásticos (kg/pers.).
  • Residuos sólidos municipales no reciclados (kg/pers./día).

Con las puntuaciones obtenidas del ODS12 (Producción y consumo sostenibles) por los 166 países para los que se dispone de información estadística, se obtienen resultados que nos constatan una evidencia clara: la prosperidad económica no está en sintonía con la sostenibilidad de los modos de producir y consumir. 

Analizando los datos aportados en el Informe, una primera conclusión que merece ser destacada es que existe una correlación inversa entre el nivel de renta per cápita y el grado de cumplimiento del ODS12. En otras palabras, son los países de renta alta (y también con mayor IDS general) los que menos están cumpliendo con el objetivo de Producción y consumo sostenibles. Por el contrario, los países “menos desarrollados” son los que están cumpliendo mejor dicho objetivo de la Agenda 2030.

G_grupos paísesODS12_2023

En un análisis más detallado los resultados obtenidos para el ODS12 muestran que, como puede observarse en el siguiente cuadro, los países mejor situados en el cumplimiento del objetivo de Producción y consumo sostenibles son países de bajo PIB per cápita localizados principalmente en África, tales como Etiopía (98,8), Lesoto (98,6), Malaui (97,9), Mozambique (97,9), Sierra Leona (97,8), República Democrática del Congo (97,7), Sudán (97,3), Benín (96,9) y Madagascar (96,7).

C_Países25más_ODS12_2023

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto a la sostenibilidad de la producción y el consumo la presentan países que mayoritariamente disfrutan de un alto PIB per cápita: Islandia (37,3), Luxemburgo (39,5), Noruega (39,8), Dinamarca (44,6), Bélgica (44,9), Irlanda (45,9), Lituania (46,9), Países Bajos (47,7), Brunéi (48,5), Nueva Zelanda (49,0) y Austria (49,6).

C_Países25menos_ODS12_2023

Si nos centramos en cuatro países que destacan por su peso económico y/o demográfico, observamos que la India ocupa la posición 33 en el ranking mundial del cumplimiento del ODS12, seguido por China (72), Federación Rusa (101) y, a mayor distancia, Estados Unidos (140).

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2023.

Evaluando el estado de los ecosistemas terrestres (ODS15) en 2023

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La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres), que queda definido en los siguientes términos:

«Proteger, restaurar y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar los bosques de forma sostenible, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de diversidad biológica».

Este objetivo compromete a los países del planeta a adoptar medidas para:

  • Velar por la conservación de los bosques, humedales y ecosistemas montañosos.
  • Promover la gestión sostenible de todos los tipos de bosques y poner fin a la deforestación.
  • Luchar contra la desertificación y rehabilitar las tierras y los suelos degradados.
  • Proteger las especies amenazadas y evitar su extinción.
  • Poner fin a la caza furtiva y el tráfico de especies protegidas de flora y fauna.
  • Prevenir la introducción de especies exóticas invasoras.
  • Integrar los valores de los ecosistemas y la diversidad biológica en la planificación nacional y local, los procesos de desarrollo, las estrategias de reducción de la pobreza y la contabilidad.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, SDSN y Bertelsmann Stiftung han venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2015. Para el ODS15 los resultados obtenidos en su edición de 2023, Sustainable Development Report 2023, nos aproximan a conocer cuál es la situación de los ecosistemas terrestres, país por país, y en qué grado se van alcanzando las metas establecidas en la Agenda 2030.

La metodología utilizada para dicha evaluación se apoya en la construcción de índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

Respecto al ODS15 para el cálculo de su índice sintético se ha contado con los siguientes indicadores:

  • Área media protegida en sitios terrestres importantes para la biodiversidad (%).
  • Área media protegida en sitios de agua dulce importantes para la biodiversidad (%).
  • Índice de Lista Roja de supervivencia de especies (0-1, peor-mejor).
  • Deforestación permanente (% de área forestal, media de 3 años).
  • Amenazas a la biodiversidad terrestre y agua dulce incorporadas en las importaciones (por millón de especies).

Esta selección de indicadores ha dejado sin evaluar, por carecer de estadísticas, como indicó el Informe de 2022, otros aspectos importantes del ODS15: la salud de los ecosistemas, el comercio de especies en peligro de extinción y las áreas protegidas por nivel de protección.

Con las puntuaciones obtenidas para el índice del ODS15 (Vida de ecosistemas terrestres) se obtienen resultados que nos permiten conocer cuál es la posición relativa de cada uno de los 166 países para los que se dispone de datos, tres países más que en 2022.

Así, como se recoge en el siguiente cuadro, los países mejor situados en el cumplimiento del objetivo de preservar la vida de los ecosistemas terrestres, establecido en la Agenda 2030, son los países bálticos de Letonia (97,8), Estonia (96,1) y Lituania (95,3). Les siguen, a continuación, con puntuaciones también superiores a 90, otros países europeos: Bielorrusia (94,3), Bulgaria (94,1), Polonia (92,9), Dinamarca (92,8) y República Checa (92,5).

C_25 países más_ODS15_2023

El análisis realizado de los datos recogidos en el Informe de 2023 nos lleva a concluir que, de un total de 166 países, en la actualidad, sólo cinco presentan sus cinco indicadores del ODS15 en color verde, es decir, progresan satisfactoriamente para cumplir completamente con este objetivo de aquí a 2030: los tres países bálticos, Bielorrusia y Polonia.

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al estado de los ecosistemas terrestres la presentan, al igual que las dos ediciones anteriores del Informe, los países de Singapur (26,5) y Mauricio (27,4). A continuación, se encuentran también con las valoraciones más bajas en 2023 Yibuti (37,6), Malasia (38,4), Irak (40,4), Bahamas (44,5), Vietnam (44,6), Baréin (45,3), la India (45,6) y Fiyi (45,8).

C_25 países menos_ODS15_2023

Si nos centramos en cuatro países que tienen un peso económico y/o demográfico importante, es destacable que ocupan posiciones relativas rezagadas en cuanto al cumplimiento del ODS15: Federación Rusa presenta la posición 85 en el ranking mundial, seguida por Estados Unidos (112), China (150) y la India (158).

Finalmente, es significativo que las diferencias entre países son particularmente grandes en el ODS15, cifrándose una distancia de 71 puntos entre los países mejor y peor situados (Letonia y Singapur, respectivamente). Dicha brecha es superior a la que existe si utilizamos el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 48 puntos.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2023.

 

 

Evaluando el objetivo de Acción por el clima (ODS13) en 2023

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS13 (Acción por el clima), que queda definido en los siguientes términos:

«Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos, reconociendo que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático es el principal foro intergubernamental internacional para negociar la respuesta mundial al cambio climático»

Este objetivo compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes que están recogidas en la Agenda 2030:

  • Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales.
  • Incorporar medidas relativas al cambio climático en las políticas, estrategias y planes nacionales.
  • Mejorar la educación, la sensibilización y la capacidad humana e institucional respecto a la mitigación del cambio climático, la adaptación a él, la reducción de sus efectos y la alerta temprana.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, SDSN y Bertelsmann Stiftung han venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde hace ya varios años. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

La última edición del Informe, Sustainable Development Report 2023, nos permite conocer de forma aproximada la situación más actual del cumplimiento del objetivo de Acción por el clima, país por país, y en qué grado se va alcanzando el ODS13 ante el horizonte temporal fijado para 2030.

En el caso del ODS13 se ha construido un índice sintético a partir de los tres indicadores siguientes que están disponibles para un total de 166 países:

  • Emisiones de CO2 de la combustión de combustibles fósiles y producción de cemento (t CO2/cápita).
  • Emisiones de CO2 incorporadas en las importaciones de bienes y servicios (t CO2/cápita).
  • Emisiones de CO2 incorporadas en las exportaciones de combustibles fósiles (kg/capita).

Analizando los datos aportados en el Informe, una primera conclusión que merece ser destacada es que existe una correlación inversa entre el nivel de desarrollo (medido tanto en renta per cápita como con el índice de los 17 ODS) y el grado de cumplimiento del ODS13. En otras palabras, son los países de renta alta (y también con mayor IDS general) los que menos están cumpliendo con el objetivo de Acción por el clima. Por el contrario, los países “menos desarrollados” son los que están cumpliendo mejor el objetivo de Acción por el clima (ODS13) de la Agenda 2030.

No hay que olvidar, además, que la mayoría de los países “más desarrollados” generan impactos medioambientales negativos fuera de sus fronteras como consecuencia de sus altos niveles de producción y consumo, y a través del comercio internacional, que terminan afectando a otros países y al planeta en su conjunto.

En un análisis más detallado por países los resultados obtenidos para el ODS13 (Acción por el clima) muestran que, de los 166 países para los que se dispone de datos, los mejor situados en el cumplimiento de dicho objetivo son Somalia (99,9) y Burundi (99,8). Les siguen, a continuación, Malaui (99,6), República Democrática del Congo (99,6), Níger (99,5), República Centroafricana (99,5), Sudán del Sur (99,4), Uganda (99,4) y Madagascar (99,4), todos ellos países africanos.

Como también puede observarse en el Cuadro siguiente, los países con mayor valor del índice ODS13 destacan por tener bajos niveles de renta.

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al cumplimiento del objetivo de Acción por el clima corresponde a Catar (0,0), para el que el Informe de 2023 apunta valores nulos en los tres indicadores que componen el índice. Le siguen Brunéi (1,3), Emiratos Árabes (9,8), Baréin (14,6), Australia (16,9), Noruega (20,7), Kuwait (32,4), Omán (33,7) Arabia Saudí (33,8) y Canadá (39,6). Son países que disfrutan de altos niveles de renta.

Centrándonos en cuatro países que sobresalen por su peso económico y/o demográfico, el Informe de 2023 nos revela que Estados Unidos ocupa la posición 151 en el ranking mundial del índice del ODS13, que es superada por Federación Rusa (131), China (121) y la India (58).

Finalmente, es significativo señalar que las diferencias entre países son particularmente grandes en el ODS13, cifrándose una distancia de 99,9 puntos entre el país mejor situado (Somalia) y el peor (Catar). Dicha brecha es muy superior a la que existe con el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 48,1 puntos, resultante de los valores máximo y mínimo que corresponden a Finlandia y Sudán del Sur, respectivamente.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2023.

Evaluando la sostenibilidad de las ciudades (ODS11) en 2023

En 2015 las Naciones Unidas puso en marcha un ambicioso proyecto de alcance mundial: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Este documento establece compromisos que se concretan en un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que abordan las tres dimensiones del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS11 dedicado a Ciudades y comunidades sostenibles.

En la Agenda 2030 el ODS11 queda definido en los siguientes términos:

«Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles»

La consecución del ODS11 compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes:

  • Asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y mejorar los barrios marginales.
  • Proporcionar acceso a sistemas de transporte seguros, accesibles y sostenibles para todos y mejorar la seguridad vial, en particular mediante la ampliación del transporte público.
  • Aumentar la urbanización inclusiva y sostenible.
  • Redoblar los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural.
  • Reducir significativamente el número de muertes causadas por los desastres.
  • Reducir el impacto ambiental negativo per cápita de las ciudades, con especial atención a la calidad del aire y la gestión de los residuos.
  • Proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, SDSN y Bertelsmann Stiftung han venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2015. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

La última edición del Informe, Sustainable Development Report 2023, nos permite conocer de forma aproximada la situación más actual de las ciudades y asentamientos humanos del planeta, país por país, y en qué grado se va cumpliendo el ODS11 ante el horizonte temporal fijado por la Agenda 2030.

En un análisis por países, los resultados obtenidos correspondientes al ODS11 (Ciudades y comunidades sostenibles) concluyen que de los 166 países evaluados el mejor situado es Brunéi (99,9) que, con una puntuación próxima a 100, presenta el mayor valor del índice, es decir, el máximo cumplimiento del ODS11 de la Agenda 2030.

Le siguen, a continuación, también con altas puntuaciones, Suiza (99,1), Luxemburgo (99,0), Singapur (96,1), República Checa (94,5), Fiyi (94,0), Bahamas (93,8, si bien con datos sólo para dos indicadores), Dinamarca (93,0), Países Bajos (92,9), Uruguay (92,5), Austria (92,5) y España (91,9).

De este grupo de países sólo dos presentan sus cinco indicadores del ODS11 en color «verde», es decir, progresan satisfactoriamente en el cumplimiento de este objetivo. Son Suiza y Luxemburgo.

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al grado de sostenibilidad de las ciudades y comunidades recae sobre Sudán del Sur (13,8), para el que sus cuatro indicadores disponibles del ODS11 permanecen «en rojo», (persisten grandes retos). Les siguen, también con muy bajas puntuaciones, República Centroafricana (21,9), Afganistán (24,5), Nigeria (29,4), Líbano (29,8) y Chad (32,8). Asimismo, con puntuaciones también inferiores a 40 se encuentran Sudán (34,8), República Democrática del Congo (35,7), Sierra Leona (38,0), Benín (39,1), Siria (39,7) y Haití (39,7).

Por su especial importancia económica y/o demográfica, cabe mencionar, en particular, a cuatro países: Estados Unidos, que ocupa la posición 25 en el ranking mundial del índice del ODS11, Federación Rusa (61), China (77) y la India (143). Todos ellos han perdido posiciones respecto al año anterior.

Hay que destacar que las diferencias entre países son particularmente grandes en el ODS11, cifrándose una distancia de 86 puntos entre los países mejor y peor situados. Dicha brecha es muy superior a la que existe si utilizamos el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 48 puntos. Ello es especialmente llamativo si tenemos en cuenta que ambos índices (ODS11 y ODS general) presentan valores muy similares (cercanos a 67), según el Informe de 2023.

En suma, los bajos avances constatados en el cumplimiento del ODS11 han hecho que SDSN plantee en su Informe la necesidad de incluir entre las seis grandes transformaciones que requieren los ODS, la Transformación 5 relativa a “Ciudades Sostenibles”. En concreto, se aboga por incrementar las inversiones destinadas a frenar la contaminación urbana, aumentar el acceso la vivienda y fortalecer la movilidad y el acceso al transporte público.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2023.

España y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2023)

España_ODS_resumen_2023

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2023.

En 2015 Naciones Unidas puso en marcha la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Para conocer su grado de cumplimiento, se ha construido el índice ODS que permite evaluar los progresos en la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que van alcanzando los países del planeta.

En su edición de 2023 el Informe Sustainable Development Report 2023 de Sustainable Development Solutions Network (SDSN) nos revela que, de un total de 166 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, España toma la posición 16 en términos de cumplimiento global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030. Para dicho año 2023 el valor del índice ODS de España se cifra en 80,4 sobre un máximo de 100. Respecto al año anterior España se mantiene en la misma posición dentro del ranking mundial y su índice aumenta levemente (cinco décimas).

A partir de un análisis más pormenorizado del valor del índice ODS global que toma España en 2023, se detecta que el grado de cumplimiento de los 17 Objetivos presenta una evolución muy dispar.

En primer lugar, se observa que España se sitúa entre los 25 países del planeta con mayor puntuación en 5 de los 17 ODS. Los mejores resultados relativos, en un contexto mundial, los alcanza España en los siguientes ODS:

  • Igualdad de género (ODS5), para el que España se sitúa en la posición número 10, con un valor de 86,9 sobre 100.
  • Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11), en el puesto número 12 (valor 91,9).
  • Salud y bienestar (ODS3), objetivo para el que se encuentra en el puesto número 14 (valor 94,2).
  • Agua limpia y saneamiento (ODS6), para el que toma la posición 15 (valor 87,4).
  • Industria, innovación e infraestructura (ODS9), para el que España se sitúa en la posición 18 (valor 90,2).

Por el contrario, los Objetivos para los que España toma los peores resultados relativos son los siguientes:

  • Producción y consumo responsables (ODS12) que, con un valor de 67,9 sobre 100, hace que España se sitúe en la posición 126 a nivel mundial respecto a este ODS.
  • Acción por el clima (ODS 13), objetivo que, tomando un valor de 80,2, coloca a España en la posición 116.
  • Vida submarina (ODS14), objetivo para el que, con un valor de 59,5, toma la posición 92.
  • Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) para el que, con un valor de 66,4, ocupa la posición 80.
  • Alianzas para lograr los objetivos (ODS17) , con un valor de 63,0, que sitúa a España en la posición 73 a nivel mundial.

Cuadro ODS_España_2023

De forma complementaria al índice ODS el Informe de 2023 aporta también un análisis de panel, que valora el mayor o menor grado de cumplimiento de cada Objetivo, así como su tendencia con vistas al horizonte de 2030, mediante una asignación de colores (verde, amarillo, naranja y rojo).

De la evaluación del panel de los ODS de España correspondiente a 2023 destacamos las siguientes conclusiones principales:

  • España sigue sin haber alcanzado aún ninguno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ausencia de ODS en color verde).
  • Para ocho Objetivos (en color amarillo), España afronta unos retos que, en general, se encuentran en la senda de lograr los valores deseados para 2030. Son los relativos a los siguientes Objetivos: Fin de la pobreza (ODS1), Salud y bienestar (ODS3), Educación de calidad (ODS4), Igualdad de género (ODS5), Agua limpia y saneamiento (ODS6), Energía asequible y no contaminante (ODS7), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16).
  • Para los siguientes tres Objetivos (en color naranja) de los 17 ODS, España afronta retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030: Industria, innovación e infraestructura (ODS9); Reducción de las desigualdades (ODS10) y Vida submarina (ODS14).
  • Seis ODS se encuentran en rojo, dos más que en 2022, lo que significa que España soporta aún grandes retos para cumplir con la Agenda 2030. Son los siguientes: Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8), Hambre cero -incluyendo seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y agricultura sostenible- (ODS2), Acción por el clima (ODS13), Vida de ecosistemas terrestres (ODS15), a los que se suman en 2023 Producción y consumo responsables (ODS12) y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17), que empeoran respecto a la edición de 2022.

España_Panel 2023

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2023.

Asimismo, en un análisis de tendencia, la ficha de los ODS de España nos revela, en primer lugar, que este país está mostrando, según los últimos datos disponibles, una tendencia favorable en el cumplimiento de sólo uno de los Objetivos de la Agenda 2030, es decir, dos Objetivos menos que en 2022 y cinco menos que en 2021. Se trata del Objetivo de Igualdad de género (ODS5).

En segundo lugar, el panel de 2023 concluye que España no está retrocediendo en ningún objetivo, si bien tiene estancado el cumplimiento de tres ODS: Fin de la pobreza (ODS1), Educación de calidad (ODS4) y Vida de ecosistemas terrestres (ODS15).

Finalmente, para la mayoría de los Objetivos, los trece restantes, España presenta una tendencia de moderado avance para lograr su cumplimiento de aquí a 2030.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2023.

Evaluando el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible en 2023

11. Ambatomillo_Andavadoaka_Bosque encantado_Morombe_2018.08.13

En 2015 la ONU puso en marcha el ambicioso proyecto de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Se trata de una estrategia de alcance mundial, cuyo compromiso se concreta en lograr, durante la presente década, diecisiete objetivos de desarrollo sostenible (17 ODS), que cubren las tres dimensiones del desarrollo: económica, social y medioambiental.

Para evaluar los progresos en la consecución de los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN, por sus siglas en inglés) y la fundación Bertelsmann Stiftung vienen publicando desde hace varios años diferentes informes periódicos que tratan de evaluar cómo están avanzando los países del mundo en el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible.

Con carácter genérico, la metodología utilizada permite disponer de un índice ODS que resume en un único valor los resultados mostrados por la amplia batería de indicadores recabados (97 en la edición de 2023) para medir la totalidad de los 17 ODS, a los cuales se les otorga igual importancia.

El índice ODS es, en definitiva, un indicador sintético de desarrollo sostenible, cuyo valor puede oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación respecto al cumplimiento de los objetivos de la Agenda 2030, y 100, cuando el país se sitúa en la mejor posición respecto a su cumplimiento.

Con la edición de 2023 del Informe de Desarrollo Sostenible, se han podido evaluar, a través del índice ODS, los progresos en materia de desarrollo sostenible de un total de 166 países, tres más que en el informe anterior. Entre las conclusiones generales del Informe podemos destacar las siguientes:

  1. Los últimos resultados obtenidos nos indican que los ODS están muy lejos de cumplirse en 2030. Hasta 2019 el mundo avanzó, si bien lentamente, en la senda del desarrollo sostenible. Sin embargo, con la irrupción de la pandemia del COVID-19, intensificada con la crisis climática y de biodiversidad, el progreso se ha estancado.
  2. La mayoría de los países de renta alta ha podido mitigar los efectos socioeconómicos de esta crisis múltiple, si bien han tenido un progreso limitado en los objetivos ambientales y de biodiversidad: OD12 (Producción y consumo responsables), ODS13 (Acción por el clima), ODS14 (Vida submarina) y ODS15 (Vida de ecosistemas terrestres). Por su parte, los países de renta baja y medio-baja han presentado retrocesos en varios objetivos, ya que no han tenido la capacidad suficiente para compensar los impactos provocados por la crisis.
  3. Los ODS relacionados con el hambre, las dietas sostenibles y la salud se encuentran, particularmente, lejos de cumplirse, al igual que los objetivos relacionados con la biodiversidad marina y terrestre, la contaminación urbana, la vivienda, las instituciones fuertes y las sociedades pacíficas.
  4. Aunque en promedio el mundo ha hecho algunos progresos para fortalecer el acceso a las infraestructuras básicas, cubiertas en particular por el ODS6 (Agua limpia y saneamiento), ODS7 (Energía asequible y no contaminante) y el ODS9 (Industria, innovación e infraestructura), existen muchas diferencias entre países. Además, en promedio los avances siguen siendo demasiado lentos para lograr estos ODS a nivel mundial en 2030.
  5. Se estima que, en promedio, sólo alrededor del 18% de las metas de los ODS está en camino de alcanzarse a nivel mundial para 2030. Estos objetivos están especialmente relacionados con la salud y con el acceso a la infraestructura y los servicios básicos.
  6. El informe concluye que, a pesar de este estancamiento en la senda del cumplimiento de la Agenda 2030 y el largo camino que aún queda por recorrer, ninguno de los ODS está fuera de nuestro alcance.
  7. La crítica situación actual obliga a los países a redoblar sus esfuerzos. En esencia, los ODS son una agenda de inversión. Es fundamental que los Estados adopten e implementen el Plan de Estímulo de los ODS de la ONU y apoyen una reforma integral de la arquitectura financiera mundial.

En un análisis más detallado por países, el informe de 2023 nos revela que persisten las grandes diferencias respecto al grado de consecución de los objetivos de la Agenda 2030.

Así, los tres países que presentan un mayor valor del índice ODS son Finlandia (86,8), Suecia (86,0) y Dinamarca (85,7). En años anteriores estos países también han ocupado las tres primeras posiciones. A continuación, les siguen otros Estados que presentan igualmente altos niveles de renta per cápita y pertenecen a Europa: Alemania (83,4), Austria (82,3), Francia (82,0), Noruega (82,0), República Checa (81,9), Polonia (81,8), Estonia (81,7) y Reino Unido (81,7).

25 Países con mayor_2023

En el otro extremo, los menores índices de desarrollo sostenible los presentan, al igual que en las dos ediciones anteriores, tres países africanos de baja renta: Sudán del Sur (38,7), República Centroafricana (40,4) y Chad (45,3). Les siguen, a continuación, varios países mayormente del continente africano, que anotan índices ODS no superiores a 50: Yemen (46,8), Somalia (48,0), Níger (48,3), Sudán (48,6), República Democrática del Congo (48,6), Afganistán (49,0) y Liberia (49,9).

25 Países con menor_2023

Finalmente, dentro del amplio grupo intermedio de 116 países, cabe destacar, dado su peso económico y/o demográfico, a Estados Unidos, que ocupa la posición 39 en el ranking mundial del índice de desarrollo sostenible. Asimismo, en 2023 la Federación Rusa ocupa la posición 49, China se sitúa en la 63 y la India en la 112.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2023.

El valor de la tierra: una cita con E. F. Schumacher

El auténtico valor de la tierra es con frecuencia ignorado. El pensamiento económico hegemónico se aproxima a él considerándola un bien más, es decir, una mercancía que está sujeta a las leyes del mercado.

Sin embargo, existen economistas como Ernst Friedrich Schumacher (1911-1977), que publicó en 1973 su célebre obra Lo pequeño es hermoso, que reivindican el valor intrínseco de la tierra.

En palabras del propio Schumacher: “Entre los recursos materiales el más grande, incuestionablemente, es la tierra”. Este autor nos propone considerar a la tierra no como un mero factor de producción, sino como el recurso vital que es. Porque los seres humanos dependemos de la tierra y, realmente, no podemos ostentar sobre ella nuestro dominio. Todo maltrato que le demos a la tierra (contaminación, erosión, pérdida de nutrientes…) puede devenir a fin de cuentas en una crisis de nuestra civilización.

“No tengo ninguna duda de que la actitud despiadada con la tierra y los animales tiene relación y es un síntoma de una gran cantidad de actitudes, tales como las producidas por un fanatismo por los cambios rápidos y una fascinación por las novedades (técnicas, organizativas, químicas, biológicas, etcétera), que insisten en su aplicación mucho antes de que las consecuencias a largo plazo se hayan conocido ni siquiera remotamente. Nuestra forma de vida está implicada en la simple cuestión de cómo tratamos la tierra, que es, después de la gente, nuestro más preciado recurso”.

Para leer más:

E. F. Schumacher: Lo pequeño es hermoso. Ediciones Akal, Madrid, 2011.