Los compromisos medioambientales de la Nueva Agenda Urbana (Hábitat III)

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Ciudad de Quito, Ecuador

En octubre de 2016 se celebró en Quito (Ecuador) la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III). Tras las Conferencias de Vancouver en 1976 (Hábitat I) y Estambul en 1996 (Hábitat II), en Quito (2016) la comunidad internacional proyecta una Nueva Agenda Urbana de alcance mundial para los próximos años.  Con ella se pretende revitalizar el compromiso en favor de la vivienda y el desarrollo urbano sostenible.

En materia medioambiental, la Nueva Agenda Urbana establece como guía el siguiente principio:

“Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, promoviendo el uso de la energía no contaminante y el uso sostenible de la tierra y los recursos en el desarrollo urbano; protegiendo los ecosistemas y la diversidad biológica, entre otras cosas alentando la adopción de estilos de vida saludables en armonía con la naturaleza; alentando modalidades de consumo y producción sostenibles; fortaleciendo la resiliencia urbana; reduciendo los riesgos de desastre; y mitigando el cambio climático y poniendo en práctica medidas de adaptación a este”.

Entre los compromisos medioambientales recogidos en la Nueva Agenda Urbana destacamos los siguientes:

  • Facilitar la ordenación sostenible de los recursos naturales en las ciudades y los asentamientos humanos.
  • Adoptar un enfoque sobre ciudades inteligentes en el que se aprovechen energías y tecnologías no contaminantes.
  • Incrementar la resiliencia de las ciudades frente al cambio climático y los desastres (inundaciones, sequías…).
  • Mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición, la salud física y mental y la calidad del aire en los hogares y el ambiente.
  • Reducir el ruido y promover ciudades y paisajes urbanos que sean atractivos y habitables.
  • Priorizar la conservación de especies endémicas.
  • Prestar especial atención a las zonas urbanas donde existen deltas fluviales, costas y otras áreas especialmente vulnerables desde el punto de vista ambiental.
  • Preservar y promover la función social y ecológica de las tierras, incluidas las zonas costeras que dan apoyo a las ciudades.
  • Fomentar soluciones que garanticen pautas de consumo y producción sostenibles.
  • Mantener unas densidades y una compacidad urbanas adecuadas para prevenir y contener el crecimiento incontrolado.
  • Promover el uso sostenible de la tierra y prevenir la pérdida de tierras productivas y ecosistemas frágiles e importantes.
  • Apoyar la prestación local de bienes y servicios básicos y aprovechar la proximidad de los recursos (energía, agua, alimentos y materiales).
  • Favorecer la gestión sostenible de los recursos (tierra, agua dulce, océanos, energía, materiales, bosques, alimentos).
  • Fomentar la reducción al mínimo de los residuos y contaminantes y luchar por lograr una transición hacia una economía circular.
  • Aplicar procesos de planificación urbana y territorial y prácticas de gestión y planificación integradas de los recursos hídricos, teniendo en cuenta la continuidad entre las zonas urbanas y las rurales.
  • Promover la conservación y la utilización sostenible del agua.
  • Favorecer la gestión racional de los desechos, mediante su reducción, reutilización y reciclaje, así como la reducción de la contaminación marina.
  • Alentar modos de construcción sostenibles, edificios eficaces desde el punto de vista energético y fuentes de energía renovables.
  • Fortalecer la resiliencia de las ciudades y los asentamientos humanos, mediante la adopción y aplicación de políticas y planes integrados, con un enfoque holístico.
  • Promover el desarrollo de infraestructuras resilientes y eficientes en el uso de los recursos.
  • Reducir los riesgos y los efectos de los desastres, mediante la rehabilitación y la mejora de los barrios marginales y asentamientos informales.
  • Promover la acción por el clima, incluida la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos.

La Nueva Agenda Urbana tendrá un seguimiento y examen periódicos. Para ello se realizará un informe cada cuatro años en el que se recoja un análisis cualitativo y cuantitativo de los progresos alcanzados así como de las dificultades encontradas durante su ejecución. Asimismo, dicho proceso de seguimiento y evaluación deberá tener vínculos efectivos con el de la Agenda 2030 para el Desarrollo sostenible, a fin de asegurar la coordinación y coherencia  en su aplicación.

Para leer másHábitat III

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Una cita con el desarrollo sostenible en la obra literaria de José Luis Sampedro

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El escritor y economista José Luis Sampedro (1917-2013) se vale de su talento literario para plasmar por medio de los personajes de la novela “La senda del drago” su preocupación por el devenir del planeta y nuestra civilización occidental.

En el escenario de un restaurante del norte de la isla de Tenerife, Martín, el protagonista de la novela, se encuentra acompañado de Runa, Kolhass y Osuna. Mientras cenan, los cuatro amigos conversan de forma distendida sobre temas globales de actualidad.

“-En cuanto al tema ecológico -interviene Runa- ya son de dominio público desastres como el agotamiento de productos naturales, el grave superconsumo de energía fósil, la contaminación del aire y el agua sobre todo y otros problemas permanentes en la prensa pero no en la actuación política y ciudadana. Una de las amenazas más graves es la deforestación, porque el hombre ha destruido ya la mitad de los bosques del planeta y sigue destruyendo, con daños para el clima y para la vida. La especie humana es la única viviente que consume más energía de la que necesita para su subsistencia y reproducción. El sociobiólogo Edward Wilson afirma haberse estimado que para dar a todos los habitantes del mundo el mismo nivel de consumismo de los estadounidenses se necesitarían cuatro planetas más como la Tierra.

-De modo que el cacareado desarrollo sostenible es, en realidad, insostenible.

-¡Vaya un panorama! -exclamo rompiendo el silencio-. No es fácil elegir.”

Para leer más:

José Luis Sampedro (2006): La senda del drago.

La Declaración de Estocolmo de 1972

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Toda revisión histórica de la idea de “desarrollo sostenible” ha de remontarse al menos al año 1972. En 2017 se cumplen 45 años de un acontecimiento histórico de carácter mundial.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo en 1972, constituye posiblemente el primer gran paso a nivel internacional en el reconocimiento de la importancia del medio ambiente en el desarrollo. La Declaración de Estocolmo resultante de dicha Conferencia, aprobada el 16 de junio de ese año, contiene 26 principios y un Plan de acción con 109 recomendaciones, y pretende servir de guía a los pueblos del mundo para preservar y mejorar el medio humano.

La Declaración de Estocolmo proclama desde sus primeras líneas que “el hombre es a la vez obra y artífice del medio que lo rodea, el cual le da el sustento material y le brinda la oportunidad de desarrollarse intelectual, moral, social y espiritualmente”. El bienestar del hombre descansa en dos aspectos del medio humano que son esenciales, el natural y el artificial.

Al mismo tiempo manifiesta que la evolución de la humanidad y de la ciencia y la tecnología han ido paralelas a una transformación “en una escala sin precedentes” del planeta Tierra. Por ambas razones la protección del medio ambiente es no sólo un “deseo urgente de los pueblos de todo el mundo” sino también “un deber de todos los gobiernos”.

Entre los 26 principios de la Declaración de Estocolmo destacamos por su relación más directa con el medio ambiente y el desarrollo los siguientes:

Planificar los recursos naturales para las generaciones presentes y futuras:

“Los recursos naturales de la Tierra, incluidos el aire, el agua, la tierra, la flora y la fauna, y especialmente muestras representativas de los ecosistemas naturales, deben preservarse en beneficio de las generaciones presentes y futuras mediante una cuidadosa planificación u ordenación, según convenga” (Principio 2).

Sostenibilidad ambiental:

“Debe mantenerse y, siempre que sea posible, restaurarse o mejorarse la capacidad de la Tierra para producir recursos vitales renovables” (Principio 3).

Desarrollo económico y conservación:

“El hombre tiene la responsabilidad especial de preservar y administrar juiciosamente el patrimonio de la flora y fauna silvestres y su hábitat, que se encuentran actualmente en grave peligro por una combinación de factores adversos. En consecuencia, al planificar el desarrollo económico debe atribuirse importancia a la conservación de la naturaleza, incluidas la flora y la fauna silvestres” (Principio 4).

Preservar los recursos no renovables:

“Los recursos no renovables de la Tierra deben emplearse de forma que se evite el peligro de su futuro agotamiento y se asegure que toda la humanidad comparte los beneficios de tal empleo” (Principio 5).

Planificación integral del desarrollo:

“A fin de lograr una más racional ordenación de los recursos y mejorar así las condiciones ambientales, los Estados deberían adoptar un enfoque integrado y coordinado de la planificación de su desarrollo de modo que quede asegurada la compatibilidad del desarrollo con la necesidad de proteger y mejorar el medio humano en beneficio de su población” (Principio 13).

La planificación como instrumentos indispensables:

“La planificación racional constituye un instrumento indispensable para conciliar las diferencias que puedan surgir entre las exigencias del desarrollo y la necesidad de proteger y mejorar el medio” (Principio 14).

Asimismo, la Conferencia sobre el Medio Humano de 1972 permitió el nacimiento en ese mismo año del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que vendrá a ser la institución medioambiental de la ONU hasta nuestros días.

Para más información:

Programa de las Naciones Unidades para el Medio Ambiente

La situación de los países ante los objetivos de desarrollo sostenible

En 2016 entró en vigor la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. En ella se establecen los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), relativos a sus tres dimensiones (económica, social y medioambiental), que han de alcanzar los países del planeta en los próximos 15 años.

Para evaluar los progresos que realicen los países de aquí al año 2030 respecto al cumplimiento de los 17 ODS, es pertinente conocer el punto de partida en el que se encuentran. Esta labor queda recogida en el Informe de Índice y Paneles de los ODS, publicado en julio de 2016, que se ocupa de medir la situación en 2015 respecto a los ODS de los 149 países (el 77% de los 193 Estados miembros de la ONU) para los que se ha contado con datos suficientes.

La primera herramienta analítica empleada en el citado Informe es el Índice de los ODS. Se trata de un índice compuesto que se elabora a partir de uno o varios indicadores para cada uno de los 17 ODS. Pretende, por tanto, evaluar de forma sintética los diversos aspectos del desarrollo sostenible, tales como pobreza, seguridad alimentaria, salud, educación, igualdad de género, abastecimiento de agua y saneamiento, energía, inclusión social, acceso a infraestructuras básicas, consumo y producción sostenibles, cambio climático, océanos, ecosistemas terrestres, paz y seguridad.

Para cada país se obtiene una puntuación ajustada del Índice, que toma un valor comprendido entre 0 (el caso peor) y 100 y (el caso mejor). Ello permite conocer la distancia a la que se encuentra el país de conseguir el mejor resultado posible respecto al cumplimiento de los ODS previstos para 2030.

Del análisis de los principales resultados preliminares obtenidos para el Índice general de los ODS recogidos en el citado Informe, se concluye que son tres países escandinavos (Suecia, Dinamarca y Noruega) los que presentan una mejor situación para conseguir los valores óptimos de cumplimiento de los 17 ODS. Así, Suecia con una puntuación máxima de 84,5 se encuentra al 84,5% de conseguir el mejor resultado posible teniendo en cuenta los 17 ODS.

Se observa, asimismo, que son los países más ricos los que tienden a situarse en la parte más alta de la clasificación. Entre los países que más se acercan al cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible predominan los países europeos, a los que se suman otros como Canadá, Japón, Singapur, Australia, Nueva Zelanda y EE.UU.

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Por su parte, los países que más se alejan del cumplimiento de los ODS se corresponden con los más pobres del planeta, localizados principalmente en África y Asia. Es la República Centroafricana (26,1) el país que se encuentra a mayor distancia de obtener el valor óptimo de cumplimiento de los ODS, al que siguen Liberia y República Democrática del Congo.

Grupo de los 50 países que menos cumplen los ODSindice-50-paises_peor

Finalmente, dentro del grupo intermedio, que lo conforman 49 países, las puntuaciones sobre el cumplimiento de los ODS oscilan entre el 65,1 de Túnez y 53,8 de Sudáfrica. En este grupo se encuentran, además, países como Brasil (con la posición 54 sobre el total de 149), México (56), Marruecos (64), Ecuador (71), China (76), Arabia Saudí (85) e Indonesia (98), entre otros.

Como herramienta complementaria al Índice, los Paneles de los ODS representan los datos disponibles sobre el grado de cumplimiento de los 17 ODS empleando un esquema de códigos de color, de modo que los objetivos se resaltan en verde, amarillo o rojo. Un objetivo con color verde significa que el país está en buen camino para cumplirlo antes de 2030. Con el color amarillo se advierte de que para ese objetivo el país tiene desafíos significativos. Finalmente, el objetivo en rojo indica que el país tiene que superar los retos más graves.

Los resultados obtenidos nos dan luz sobre la agenda de acciones que tiene que implementar cada país. Así, por ejemplo, Suecia, que obtiene la puntuación máxima del Índice general (84,5), debe afrontar aún retos importantes en materia de cambio climático y conservación de ecosistemas terrestres.

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En el caso de España (con la posición nº 30) los mayores retos (objetivos “en rojo”) abarcan 9 de los 17 ODS.

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A modo de resumen, para el grupo de países de la OCDE, en promedio, obtienen una clasificación “en rojo” en más de un tercio de los objetivos. Los mayores retos se presentan en cambio climático, en conservación de los ecosistemas terrestres y marinos y en consumo y producción sostenibles.

Para leer más:

Índice y Paneles de los ODS, julio de 2016

El grado de satisfacción con la calidad del aire de los ciudadanos europeos

La calidad de vida en las ciudades depende de diversos factores, tales como las dotaciones de infraestructuras y equipamientos, las oportunidades de empleo, la situación de la vivienda, la seguridad y el estado del medio ambiente. Por lo que se refiere a este último la calidad del aire es, sin duda, un aspecto básico del bienestar en una ciudad.

Pero, ¿están los habitantes de las ciudades europeas satisfechos con el aire que respiran? ¿Se constatan progresos en este ámbito?

Centrándonos en las 28 ciudades capitales de la UE, los últimos Eurobarómetros permiten obtener conclusiones relevantes.

Así, en 2015 las urbes con mayor calidad del aire según sus ciudadanos son Helsinki, Viena y Dublín. En las tres el 88% de la población declara que está muy satisfecha o bastante satisfecha con la calidad del aire donde residen.

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Helsinki, Finlandia

Les siguen, a continuación, las ciudades de Luxemburgo (83%), Estocolmo (77%), Liubliana (76%) y Tallin (75%).

Por el contrario, las ciudades donde los ciudadanos están más descontentos con la calidad del aire que respiran son Bucarest (28%), Sofía (22%), París (30%), Madrid (31%) y Roma (32%). En todas ellas solamente menos de un tercio de sus habitantes está muy satisfecho o bastante satisfecho  con el aire  de sus ciudades o, lo que es lo mismo, más de dos tercios está bastante insatisfecho o no del todo satisfecho.

Analizando el periodo 2012-2015, de las 28 ciudades capitales de la UE, 19 han mejorado en calidad del aire, 6 han empeorado y 3 se han mantenido, según las respuestas aportadas por sus ciudadanos.

Respecto a las ciudades donde sus habitantes perciben que ha aumentado más la calidad del aire entre 2012 y 2015 se sitúan en las primeras posiciones Praga, Liubliana y Tallin.

En el otro extremo durante los últimos años ha disminuido con mayor intensidad la satisfacción con la calidad del aire de los ciudadanos de las grandes urbes de París y Londres.

Finalmente, se mantiene entre 2012 y 2015 la misma percepción de la calidad del aire en las ciudades de La Valeta, Bruselas y Riga.

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Para más información:

Eurostat: Eurobarómetros, 2012 y 2015.

La idea de desarrollo en la obra de Thomas R. Malthus

Con Thomas Robert Malthus (1766-1834) aparecen dos importantes obras en el seno de la escuela clásica: Ensayo sobre el principio de la población (1798) y Principios de Economía Política (1820).

En su Ensayo, la preocupación principal de Malthus es el “mejoramiento de la sociedad”, por lo que investiga sobre “las causas que han impedido hasta ahora la evolución de la humanidad hacia la felicidad” para intentar suprimirlas total o parcialmente. Entre las muy diversas causas posibles, la investigación de este economista clásico se circunscribe en la citada obra a “la tendencia de toda vida a aumentar, reproduciéndose, más allá de lo que permiten los recursos disponibles para su subsistencia”.

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En su empeño por demostrar que una de las causas principales que impiden el logro de la felicidad es el desmesurado crecimiento demográfico -que se produce de forma geométrica- frente al aumento tan sólo aritmético de la disponibilidad de alimentos en la sociedad, deja claro en su discurso que la felicidad humana está estrechamente vinculada a la posesión de bienes materiales y el acceso a ciertos servicios:

“… se ha necesitado una larga y penosa experiencia para llegar a determinar la conducta más favorable para la felicidad humana. La clase de alimento, y la manera de prepararlo más adecuada para los fines de la nutrición y para la satisfacción del paladar; el tratamiento y los remedios para diferentes enfermedades; los efectos perniciosos para la constitución humana de los terrenos bajos y pantanosos; la invención de los vestidos más convenientes y cómodos; la construcción de buenas casas: todas las ventajas de los placeres más extendidos que caracterizan a la vida civilizada no se señalaron inmediatamente a la atención del hombre, sino que fueron el lento resultado de la experiencia y de las advertencias recibidas por los repetidos fracasos”.

Asimismo, Malthus fue partidario de fomentar dos medidas que permitirían el “mejoramiento de la sociedad” y, por tanto, la felicidad humana. En primer lugar, consideró beneficioso aumentar la proporción de la clase media en la sociedad y procurar una mayor difusión de los bienes de carácter superior (manufacturas de lujo) entre la gran masa del pueblo, si bien estuvo a favor de la supresión de las leyes de beneficencia. En segundo lugar, Malthus afirmó que la buena educación del pueblo reportará ventajas para el conjunto de la sociedad.

Con posterioridad, Malthus, en su obra Principios de Economía Política, investiga las causas que influyen en la creación de riqueza de las naciones. Este autor es consciente de que el concepto de riqueza -equivalente al de bienestar hoy- es escurridizo y que en su sentido amplio estaría compuesto por bienes materiales y bienes inmateriales (servicios profesionales, educación, cualidades morales e intelectuales, satisfacciones del ocio -arte, viajes, conversaciones agradables-) de difícil valoración económica. Sin embargo, si se desea que la Economía Política -escribe Malthus- sea una ciencia positiva ha de abarcar sólo aquellos objetos cuyo aumento o disminución puede calcularse. De esta forma concluye con su propia definición de riqueza:

“los objetos materiales, necesarios, útiles o agradables al hombre, que los individuos o naciones se apropian voluntariamente”.

Entre las causas más directas que pueden favorecer la creación y el crecimiento de la riqueza de un país, Malthus afirma que están el ahorro para la acumulación de capital, la fertilidad de la tierra y los inventos que ahorran trabajo.

Para más información: 

Thomas Robert Malthus (1798): Ensayo sobre el principio de la población.

Thomas Robert Malthus (1820): Principios de Economía Política.

La situación medioambiental del mundo hoy ante la Agenda 2030

El pasado 1 de enero de 2016 entró en vigor la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas. Se trata de un ambicioso plan de acción que persigue 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y 169 metas conexas que tienen como horizonte el año 2030.

Para avanzar por el camino del desarrollo sostenible se pretende integrar y conjugar las tres dimensiones que lo conforman: económica, social y medioambiental.

P. N. Oulanka, FInlandia

Sin duda para conocer el grado de cumplimiento de los objetivos marcados en la Agenda 2030 es esencial, en primer lugar, conocer cómo nos encontramos en la situación de partida, cómo está el planeta hoy desde el punto de vista económico, social y medioambiental. Es por ello que en julio de 2016 se publicó un primer informe de seguimiento de la Agenda 2030: el Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2016.

A continuación exponemos las principales conclusiones recogidas en dicho Informe acerca de la situación actual del mundo respecto al medio ambiente y ante los siete ODS de carácter ambiental contenidos en la Agenda 2030.

Objetivo 6: Garantizar la disponibilidad y la gestión del agua y el saneamiento para todos.

-El estrés por escasez de agua afecta a más de 2.000 millones de personas en el mundo.

-Se estima que 663 millones de personas todavía no cuentan con mejoras en el suministro de agua potable o usan aguas superficiales en 2015. Al menos 1.800 millones de personas estaban expuestas en 2012 a agua potable contaminada con materia fecal.

-Unas 2.4oo millones de personas no disponen de instalaciones de saneamiento adecuadas en 2015, de las cuales 946 millones no tienen instalación de saneamiento alguna, lo que constituye un riesgo para la salud pública y el medio ambiente.

Objetivo 7: Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos.

-Unas 1.100 millones de personas continúan sin acceso a energía eléctrica, incluyendo el 65% de la población de África subsahariana y el 70% en Oceanía, en 2012.

-Se estima que 3.000 millones de personas dependen de combustibles y tecnologías contaminantes para cocinar en 2014, el 40% de la población mundial.

-Las fuentes de energías renovables (que excluyen biocombustibles sólidos) aumentaron a una tasa del 4% anual entre 2010 y 2012. En 2014 el 60% de las nuevas capacidades de generación de energía fueron de fuentes renovables modernas.

-La intensidad energética (suministro energético primario total sobre el PIB) mejoró en un 1,3% por año entre 2000 y 2012. Aún así el progreso continúa solamente a dos tercios del ritmo requerido para duplicar la tasa mundial de aumento de eficiencia energética para el año 2030.

Objetivo 11: Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.

-El crecimiento urbano descontrolado se puede encontrar en muchas regiones: Asia oriental y Oceanía tuvieron la mayor proporción entre consumo de tierra y crecimiento de población en el mundo entre los años 2000 y 2015.

-Se estima que la contaminación ambiental del aire (en exteriores) tanto en ciudades como en zonas rurales fue la causa de 3,7 millones de muertes prematuras en 2012.

-En 2014 alrededor de la mitad de la población urbana mundial estaba expuesta a niveles de contaminación del aire al menos 2,5 veces mayores a las normas establecidas por la OMS.

Objetivo 12: Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles.

-La huella material por unidad del PIB (cantidad de materia prima utilizada) ha disminuido entre 2000 y 2010 en las regiones desarrolladas como resultado de una mayor eficiencia en los procesos industriales, al pasar de 25,9 kg por unidad de producto a 23,6 kg en dicho periodo.

-La huella material en las regiones desarrolladas (23,6 kg por unidad de PIB) se situó en 2010 muy por encima de los 14,5 kg por unidad de producto de las regiones en desarrollo.

-La huella material en las regiones en desarrollo ha aumentado de los 11,8 kg por unidad de PIB a los 14,5 kg entre 2000 y 2010. Los minerales no metálicos mostraron el mayor aumento (de 5,3 a 6,9 kg por unidad de PIB).

-El consumo nacional de materiales per cápita en las regiones desarrolladas (15,3 tn per cápita fue un 72% más alto que en las regiones en desarrollo (8,9 tn) en 2010.

Objetivo 13: Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.

-En abril de 2016, 175 Estados miembros firmaron el Acuerdo de París que prepara el terreno para una ambiciosa acción mundial por el clima para asegurar que la temperatura del planeta no aumente más de 2ºC.

-Muchos de los desastres naturales se ven exacerbados por el cambio climático y están aumentando en frecuencia e intensidad. En promedio 83.000 personas murieron y 211 millones se vieron afectadas cada año como resultado de desastres naturales ocurridos entre los años 200o y 2013.

-En 2015 solo 83 países informaron contar con disposiciones legislativas y/o normativas establecidas para gestionar el riesgo de desastres.

Objetivo 14: Conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible.

-El 37% de la población mundial habitaba en comunidades costeras en 2010.

-La proporción de poblaciones marinas de peces a nivel mundial dentro de niveles biológicamente sostenibles disminuyó del 90% en 1974 al 69% en 2013 y parece haberse estabilizado en los últimos años.

-En 2014 el 8,4% del ambiente marino bajo jurisdicción nacional (hasta 200 millas náuticas desde la costa) estaba bajo protección.

-Entre 2000 y 2016 la proporción de áreas clave de biodiversidad marina que estaban completamente cubiertas por zonas protegidas aumentó de 15% a 19%.

-Los cinco grandes ecosistemas marinos en mayor riesgo de eutrofización costera (exceso de nutrientes en el agua, que provoca por falta de oxígeno la muerte animal) son la Bahía de Bengala, el Mar de China oriental, el Golfo de México, la plataforma del norte de Brasil y el Mar de China meridional. Estas áreas proporcionaban en 2010 servicios derivados de los ecosistemas para una población costera de 781 millones de personas.

Objetivo 15: Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad.

-Continúa la pérdida neta de superficie forestal. Se contabilizó en 3,3 millones de hectáreas anuales durante el periodo 2010-2015, cifra inferior a la pérdida neta producida en la década de 1990 (7,3 millones de hectáreas).

-En el periodo 2000-2016 ha aumentado el porcentaje de áreas que están cubiertas completamente por zonas protegidas: las áreas clave de biodiversidad terrestres (de 16,5% a 19,3%), interiores de agua dulce (de 13,8% a 16,6%) y de montañas (de 18,1% a 20,1%).

-En 2015 más de 23.000 especies de plantas, hongos y animales enfrentaban una alta probabilidad de extinción. Las actividades humanas están causando la extinción de especies a tasas tres veces más altas que las normales en toda la historia de la Tierra.

-Desde 1999 se han denunciado al menos 7.000 especies de animales y plantas por tráfico ilegal, lo que afecta a 120 países.

Fuente: ONU: Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2016