Evaluando la sostenibilidad de la producción y el consumo (ODS12) en 2023

 

_Z0B8220

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos, el ODS12, se refiere a la producción y el consumo, quedando definido en la Agenda 2030 en estos términos:

«Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles»

La consecución del ODS12 compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes recogidas en la Agenda 2030:

  • Lograr la gestión sostenible y el uso eficiente de los recursos naturales, de aquí a 2030.
  • De aquí a 2030, reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita mundial en la venta al por menor y a nivel de los consumidores y reducir las pérdidas de alimentos de producción y suministro, incluidas las pérdidas posteriores a la cosecha.
  • De aquí a 2020, lograr la gestión ecológicamente racional de los productos químicos y de todos los desechos a lo largo de su ciclo de vida, y reducir significativamente su liberación a la atmósfera, el agua y el suelo a fin de minimizar sus efectos en la salud humana y el medio ambiente.
  • Reducir considerablemente la generación de residuos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización, de aquí a 2030.
  • Alentar a las empresas a que adopten prácticas sostenibles e incorporen información sobre la sostenibilidad en su ciclo de presentación de informes.
  • Promover prácticas de adquisición pública que sean sostenibles.
  • De aquí a 2030, asegurar que las personas de todo el mundo tengan la información y los conocimientos pertinentes para el desarrollo sostenible y los estilos de vida en armonía con la naturaleza.
  • Ayudar a los países en desarrollo a fortalecer su capacidad científica y tecnológica para avanzar hacia un consumo y producción sostenibles.
  • Elaborar y aplicar instrumentos para lograr un turismo sostenible que cree empleo y promueva la cultura y los productos locales.
  • Racionalizar los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, SDSN y Bertelsmann Stiftung han venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2015. Los resultados obtenidos en su edición de 2023, Sustainable Development Report 2023, nos aproximan a conocer cuál es el estado de la producción y el consumo en términos de sostenibilidad, país por país, y en qué grado se van alcanzando las metas establecidas en la Agenda 2030.

La metodología utilizada para dicha evaluación se apoya en la construcción de índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

En esta edición de 2023 para el cálculo del índice sintético del ODS12 se ha contado con los siguientes indicadores:

  • Emisiones de SO2 basadas en la producción (kg/pers.).
  • Emisiones de SO2 incorporadas en las importaciones (kg/pers.).
  • Emisiones de nitrógeno basadas en la producción (kg/pers.).
  • Emisiones de nitrógeno incorporadas en las importaciones (kg/pers.).
  • Exportaciones de residuos plásticos (kg/pers.).
  • Residuos sólidos municipales no reciclados (kg/pers./día).

Con las puntuaciones obtenidas del ODS12 (Producción y consumo sostenibles) por los 166 países para los que se dispone de información estadística, se obtienen resultados que nos constatan una evidencia clara: la prosperidad económica no está en sintonía con la sostenibilidad de los modos de producir y consumir. 

Analizando los datos aportados en el Informe, una primera conclusión que merece ser destacada es que existe una correlación inversa entre el nivel de renta per cápita y el grado de cumplimiento del ODS12. En otras palabras, son los países de renta alta (y también con mayor IDS general) los que menos están cumpliendo con el objetivo de Producción y consumo sostenibles. Por el contrario, los países “menos desarrollados” son los que están cumpliendo mejor dicho objetivo de la Agenda 2030.

G_grupos paísesODS12_2023

En un análisis más detallado los resultados obtenidos para el ODS12 muestran que, como puede observarse en el siguiente cuadro, los países mejor situados en el cumplimiento del objetivo de Producción y consumo sostenibles son países de bajo PIB per cápita localizados principalmente en África, tales como Etiopía (98,8), Lesoto (98,6), Malaui (97,9), Mozambique (97,9), Sierra Leona (97,8), República Democrática del Congo (97,7), Sudán (97,3), Benín (96,9) y Madagascar (96,7).

C_Países25más_ODS12_2023

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto a la sostenibilidad de la producción y el consumo la presentan países que mayoritariamente disfrutan de un alto PIB per cápita: Islandia (37,3), Luxemburgo (39,5), Noruega (39,8), Dinamarca (44,6), Bélgica (44,9), Irlanda (45,9), Lituania (46,9), Países Bajos (47,7), Brunéi (48,5), Nueva Zelanda (49,0) y Austria (49,6).

C_Países25menos_ODS12_2023

Si nos centramos en cuatro países que destacan por su peso económico y/o demográfico, observamos que la India ocupa la posición 33 en el ranking mundial del cumplimiento del ODS12, seguido por China (72), Federación Rusa (101) y, a mayor distancia, Estados Unidos (140).

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2023.

Evaluando el estado de los ecosistemas terrestres (ODS15) en 2023

_Z0B3301

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres), que queda definido en los siguientes términos:

«Proteger, restaurar y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar los bosques de forma sostenible, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de diversidad biológica».

Este objetivo compromete a los países del planeta a adoptar medidas para:

  • Velar por la conservación de los bosques, humedales y ecosistemas montañosos.
  • Promover la gestión sostenible de todos los tipos de bosques y poner fin a la deforestación.
  • Luchar contra la desertificación y rehabilitar las tierras y los suelos degradados.
  • Proteger las especies amenazadas y evitar su extinción.
  • Poner fin a la caza furtiva y el tráfico de especies protegidas de flora y fauna.
  • Prevenir la introducción de especies exóticas invasoras.
  • Integrar los valores de los ecosistemas y la diversidad biológica en la planificación nacional y local, los procesos de desarrollo, las estrategias de reducción de la pobreza y la contabilidad.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, SDSN y Bertelsmann Stiftung han venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2015. Para el ODS15 los resultados obtenidos en su edición de 2023, Sustainable Development Report 2023, nos aproximan a conocer cuál es la situación de los ecosistemas terrestres, país por país, y en qué grado se van alcanzando las metas establecidas en la Agenda 2030.

La metodología utilizada para dicha evaluación se apoya en la construcción de índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

Respecto al ODS15 para el cálculo de su índice sintético se ha contado con los siguientes indicadores:

  • Área media protegida en sitios terrestres importantes para la biodiversidad (%).
  • Área media protegida en sitios de agua dulce importantes para la biodiversidad (%).
  • Índice de Lista Roja de supervivencia de especies (0-1, peor-mejor).
  • Deforestación permanente (% de área forestal, media de 3 años).
  • Amenazas a la biodiversidad terrestre y agua dulce incorporadas en las importaciones (por millón de especies).

Esta selección de indicadores ha dejado sin evaluar, por carecer de estadísticas, como indicó el Informe de 2022, otros aspectos importantes del ODS15: la salud de los ecosistemas, el comercio de especies en peligro de extinción y las áreas protegidas por nivel de protección.

Con las puntuaciones obtenidas para el índice del ODS15 (Vida de ecosistemas terrestres) se obtienen resultados que nos permiten conocer cuál es la posición relativa de cada uno de los 166 países para los que se dispone de datos, tres países más que en 2022.

Así, como se recoge en el siguiente cuadro, los países mejor situados en el cumplimiento del objetivo de preservar la vida de los ecosistemas terrestres, establecido en la Agenda 2030, son los países bálticos de Letonia (97,8), Estonia (96,1) y Lituania (95,3). Les siguen, a continuación, con puntuaciones también superiores a 90, otros países europeos: Bielorrusia (94,3), Bulgaria (94,1), Polonia (92,9), Dinamarca (92,8) y República Checa (92,5).

C_25 países más_ODS15_2023

El análisis realizado de los datos recogidos en el Informe de 2023 nos lleva a concluir que, de un total de 166 países, en la actualidad, sólo cinco presentan sus cinco indicadores del ODS15 en color verde, es decir, progresan satisfactoriamente para cumplir completamente con este objetivo de aquí a 2030: los tres países bálticos, Bielorrusia y Polonia.

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al estado de los ecosistemas terrestres la presentan, al igual que las dos ediciones anteriores del Informe, los países de Singapur (26,5) y Mauricio (27,4). A continuación, se encuentran también con las valoraciones más bajas en 2023 Yibuti (37,6), Malasia (38,4), Irak (40,4), Bahamas (44,5), Vietnam (44,6), Baréin (45,3), la India (45,6) y Fiyi (45,8).

C_25 países menos_ODS15_2023

Si nos centramos en cuatro países que tienen un peso económico y/o demográfico importante, es destacable que ocupan posiciones relativas rezagadas en cuanto al cumplimiento del ODS15: Federación Rusa presenta la posición 85 en el ranking mundial, seguida por Estados Unidos (112), China (150) y la India (158).

Finalmente, es significativo que las diferencias entre países son particularmente grandes en el ODS15, cifrándose una distancia de 71 puntos entre los países mejor y peor situados (Letonia y Singapur, respectivamente). Dicha brecha es superior a la que existe si utilizamos el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 48 puntos.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2023.

 

 

Evaluando el objetivo de Acción por el clima (ODS13) en 2023

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS13 (Acción por el clima), que queda definido en los siguientes términos:

«Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos, reconociendo que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático es el principal foro intergubernamental internacional para negociar la respuesta mundial al cambio climático»

Este objetivo compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes que están recogidas en la Agenda 2030:

  • Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales.
  • Incorporar medidas relativas al cambio climático en las políticas, estrategias y planes nacionales.
  • Mejorar la educación, la sensibilización y la capacidad humana e institucional respecto a la mitigación del cambio climático, la adaptación a él, la reducción de sus efectos y la alerta temprana.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, SDSN y Bertelsmann Stiftung han venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde hace ya varios años. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

La última edición del Informe, Sustainable Development Report 2023, nos permite conocer de forma aproximada la situación más actual del cumplimiento del objetivo de Acción por el clima, país por país, y en qué grado se va alcanzando el ODS13 ante el horizonte temporal fijado para 2030.

En el caso del ODS13 se ha construido un índice sintético a partir de los tres indicadores siguientes que están disponibles para un total de 166 países:

  • Emisiones de CO2 de la combustión de combustibles fósiles y producción de cemento (t CO2/cápita).
  • Emisiones de CO2 incorporadas en las importaciones de bienes y servicios (t CO2/cápita).
  • Emisiones de CO2 incorporadas en las exportaciones de combustibles fósiles (kg/capita).

Analizando los datos aportados en el Informe, una primera conclusión que merece ser destacada es que existe una correlación inversa entre el nivel de desarrollo (medido tanto en renta per cápita como con el índice de los 17 ODS) y el grado de cumplimiento del ODS13. En otras palabras, son los países de renta alta (y también con mayor IDS general) los que menos están cumpliendo con el objetivo de Acción por el clima. Por el contrario, los países “menos desarrollados” son los que están cumpliendo mejor el objetivo de Acción por el clima (ODS13) de la Agenda 2030.

No hay que olvidar, además, que la mayoría de los países “más desarrollados” generan impactos medioambientales negativos fuera de sus fronteras como consecuencia de sus altos niveles de producción y consumo, y a través del comercio internacional, que terminan afectando a otros países y al planeta en su conjunto.

En un análisis más detallado por países los resultados obtenidos para el ODS13 (Acción por el clima) muestran que, de los 166 países para los que se dispone de datos, los mejor situados en el cumplimiento de dicho objetivo son Somalia (99,9) y Burundi (99,8). Les siguen, a continuación, Malaui (99,6), República Democrática del Congo (99,6), Níger (99,5), República Centroafricana (99,5), Sudán del Sur (99,4), Uganda (99,4) y Madagascar (99,4), todos ellos países africanos.

Como también puede observarse en el Cuadro siguiente, los países con mayor valor del índice ODS13 destacan por tener bajos niveles de renta.

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al cumplimiento del objetivo de Acción por el clima corresponde a Catar (0,0), para el que el Informe de 2023 apunta valores nulos en los tres indicadores que componen el índice. Le siguen Brunéi (1,3), Emiratos Árabes (9,8), Baréin (14,6), Australia (16,9), Noruega (20,7), Kuwait (32,4), Omán (33,7) Arabia Saudí (33,8) y Canadá (39,6). Son países que disfrutan de altos niveles de renta.

Centrándonos en cuatro países que sobresalen por su peso económico y/o demográfico, el Informe de 2023 nos revela que Estados Unidos ocupa la posición 151 en el ranking mundial del índice del ODS13, que es superada por Federación Rusa (131), China (121) y la India (58).

Finalmente, es significativo señalar que las diferencias entre países son particularmente grandes en el ODS13, cifrándose una distancia de 99,9 puntos entre el país mejor situado (Somalia) y el peor (Catar). Dicha brecha es muy superior a la que existe con el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 48,1 puntos, resultante de los valores máximo y mínimo que corresponden a Finlandia y Sudán del Sur, respectivamente.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2023.

Evaluando la sostenibilidad de las ciudades (ODS11) en 2023

En 2015 las Naciones Unidas puso en marcha un ambicioso proyecto de alcance mundial: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Este documento establece compromisos que se concretan en un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que abordan las tres dimensiones del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS11 dedicado a Ciudades y comunidades sostenibles.

En la Agenda 2030 el ODS11 queda definido en los siguientes términos:

«Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles»

La consecución del ODS11 compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes:

  • Asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y mejorar los barrios marginales.
  • Proporcionar acceso a sistemas de transporte seguros, accesibles y sostenibles para todos y mejorar la seguridad vial, en particular mediante la ampliación del transporte público.
  • Aumentar la urbanización inclusiva y sostenible.
  • Redoblar los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural.
  • Reducir significativamente el número de muertes causadas por los desastres.
  • Reducir el impacto ambiental negativo per cápita de las ciudades, con especial atención a la calidad del aire y la gestión de los residuos.
  • Proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles.

Para conocer los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, SDSN y Bertelsmann Stiftung han venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2015. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

La última edición del Informe, Sustainable Development Report 2023, nos permite conocer de forma aproximada la situación más actual de las ciudades y asentamientos humanos del planeta, país por país, y en qué grado se va cumpliendo el ODS11 ante el horizonte temporal fijado por la Agenda 2030.

En un análisis por países, los resultados obtenidos correspondientes al ODS11 (Ciudades y comunidades sostenibles) concluyen que de los 166 países evaluados el mejor situado es Brunéi (99,9) que, con una puntuación próxima a 100, presenta el mayor valor del índice, es decir, el máximo cumplimiento del ODS11 de la Agenda 2030.

Le siguen, a continuación, también con altas puntuaciones, Suiza (99,1), Luxemburgo (99,0), Singapur (96,1), República Checa (94,5), Fiyi (94,0), Bahamas (93,8, si bien con datos sólo para dos indicadores), Dinamarca (93,0), Países Bajos (92,9), Uruguay (92,5), Austria (92,5) y España (91,9).

De este grupo de países sólo dos presentan sus cinco indicadores del ODS11 en color «verde», es decir, progresan satisfactoriamente en el cumplimiento de este objetivo. Son Suiza y Luxemburgo.

Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al grado de sostenibilidad de las ciudades y comunidades recae sobre Sudán del Sur (13,8), para el que sus cuatro indicadores disponibles del ODS11 permanecen «en rojo», (persisten grandes retos). Les siguen, también con muy bajas puntuaciones, República Centroafricana (21,9), Afganistán (24,5), Nigeria (29,4), Líbano (29,8) y Chad (32,8). Asimismo, con puntuaciones también inferiores a 40 se encuentran Sudán (34,8), República Democrática del Congo (35,7), Sierra Leona (38,0), Benín (39,1), Siria (39,7) y Haití (39,7).

Por su especial importancia económica y/o demográfica, cabe mencionar, en particular, a cuatro países: Estados Unidos, que ocupa la posición 25 en el ranking mundial del índice del ODS11, Federación Rusa (61), China (77) y la India (143). Todos ellos han perdido posiciones respecto al año anterior.

Hay que destacar que las diferencias entre países son particularmente grandes en el ODS11, cifrándose una distancia de 86 puntos entre los países mejor y peor situados. Dicha brecha es muy superior a la que existe si utilizamos el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 48 puntos. Ello es especialmente llamativo si tenemos en cuenta que ambos índices (ODS11 y ODS general) presentan valores muy similares (cercanos a 67), según el Informe de 2023.

En suma, los bajos avances constatados en el cumplimiento del ODS11 han hecho que SDSN plantee en su Informe la necesidad de incluir entre las seis grandes transformaciones que requieren los ODS, la Transformación 5 relativa a “Ciudades Sostenibles”. En concreto, se aboga por incrementar las inversiones destinadas a frenar la contaminación urbana, aumentar el acceso la vivienda y fortalecer la movilidad y el acceso al transporte público.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2023.

España y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2023)

España_ODS_resumen_2023

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2023.

En 2015 Naciones Unidas puso en marcha la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Para conocer su grado de cumplimiento, se ha construido el índice ODS que permite evaluar los progresos en la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que van alcanzando los países del planeta.

En su edición de 2023 el Informe Sustainable Development Report 2023 de Sustainable Development Solutions Network (SDSN) nos revela que, de un total de 166 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, España toma la posición 16 en términos de cumplimiento global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030. Para dicho año 2023 el valor del índice ODS de España se cifra en 80,4 sobre un máximo de 100. Respecto al año anterior España se mantiene en la misma posición dentro del ranking mundial y su índice aumenta levemente (cinco décimas).

A partir de un análisis más pormenorizado del valor del índice ODS global que toma España en 2023, se detecta que el grado de cumplimiento de los 17 Objetivos presenta una evolución muy dispar.

En primer lugar, se observa que España se sitúa entre los 25 países del planeta con mayor puntuación en 5 de los 17 ODS. Los mejores resultados relativos, en un contexto mundial, los alcanza España en los siguientes ODS:

  • Igualdad de género (ODS5), para el que España se sitúa en la posición número 10, con un valor de 86,9 sobre 100.
  • Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11), en el puesto número 12 (valor 91,9).
  • Salud y bienestar (ODS3), objetivo para el que se encuentra en el puesto número 14 (valor 94,2).
  • Agua limpia y saneamiento (ODS6), para el que toma la posición 15 (valor 87,4).
  • Industria, innovación e infraestructura (ODS9), para el que España se sitúa en la posición 18 (valor 90,2).

Por el contrario, los Objetivos para los que España toma los peores resultados relativos son los siguientes:

  • Producción y consumo responsables (ODS12) que, con un valor de 67,9 sobre 100, hace que España se sitúe en la posición 126 a nivel mundial respecto a este ODS.
  • Acción por el clima (ODS 13), objetivo que, tomando un valor de 80,2, coloca a España en la posición 116.
  • Vida submarina (ODS14), objetivo para el que, con un valor de 59,5, toma la posición 92.
  • Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) para el que, con un valor de 66,4, ocupa la posición 80.
  • Alianzas para lograr los objetivos (ODS17) , con un valor de 63,0, que sitúa a España en la posición 73 a nivel mundial.

Cuadro ODS_España_2023

De forma complementaria al índice ODS el Informe de 2023 aporta también un análisis de panel, que valora el mayor o menor grado de cumplimiento de cada Objetivo, así como su tendencia con vistas al horizonte de 2030, mediante una asignación de colores (verde, amarillo, naranja y rojo).

De la evaluación del panel de los ODS de España correspondiente a 2023 destacamos las siguientes conclusiones principales:

  • España sigue sin haber alcanzado aún ninguno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ausencia de ODS en color verde).
  • Para ocho Objetivos (en color amarillo), España afronta unos retos que, en general, se encuentran en la senda de lograr los valores deseados para 2030. Son los relativos a los siguientes Objetivos: Fin de la pobreza (ODS1), Salud y bienestar (ODS3), Educación de calidad (ODS4), Igualdad de género (ODS5), Agua limpia y saneamiento (ODS6), Energía asequible y no contaminante (ODS7), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16).
  • Para los siguientes tres Objetivos (en color naranja) de los 17 ODS, España afronta retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030: Industria, innovación e infraestructura (ODS9); Reducción de las desigualdades (ODS10) y Vida submarina (ODS14).
  • Seis ODS se encuentran en rojo, dos más que en 2022, lo que significa que España soporta aún grandes retos para cumplir con la Agenda 2030. Son los siguientes: Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8), Hambre cero -incluyendo seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y agricultura sostenible- (ODS2), Acción por el clima (ODS13), Vida de ecosistemas terrestres (ODS15), a los que se suman en 2023 Producción y consumo responsables (ODS12) y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17), que empeoran respecto a la edición de 2022.

España_Panel 2023

Fuente: SDSN: Sustainable Development Report 2023.

Asimismo, en un análisis de tendencia, la ficha de los ODS de España nos revela, en primer lugar, que este país está mostrando, según los últimos datos disponibles, una tendencia favorable en el cumplimiento de sólo uno de los Objetivos de la Agenda 2030, es decir, dos Objetivos menos que en 2022 y cinco menos que en 2021. Se trata del Objetivo de Igualdad de género (ODS5).

En segundo lugar, el panel de 2023 concluye que España no está retrocediendo en ningún objetivo, si bien tiene estancado el cumplimiento de tres ODS: Fin de la pobreza (ODS1), Educación de calidad (ODS4) y Vida de ecosistemas terrestres (ODS15).

Finalmente, para la mayoría de los Objetivos, los trece restantes, España presenta una tendencia de moderado avance para lograr su cumplimiento de aquí a 2030.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2023.

Evaluando el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible en 2023

11. Ambatomillo_Andavadoaka_Bosque encantado_Morombe_2018.08.13

En 2015 la ONU puso en marcha el ambicioso proyecto de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Se trata de una estrategia de alcance mundial, cuyo compromiso se concreta en lograr, durante la presente década, diecisiete objetivos de desarrollo sostenible (17 ODS), que cubren las tres dimensiones del desarrollo: económica, social y medioambiental.

Para evaluar los progresos en la consecución de los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN, por sus siglas en inglés) y la fundación Bertelsmann Stiftung vienen publicando desde hace varios años diferentes informes periódicos que tratan de evaluar cómo están avanzando los países del mundo en el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible.

Con carácter genérico, la metodología utilizada permite disponer de un índice ODS que resume en un único valor los resultados mostrados por la amplia batería de indicadores recabados (97 en la edición de 2023) para medir la totalidad de los 17 ODS, a los cuales se les otorga igual importancia.

El índice ODS es, en definitiva, un indicador sintético de desarrollo sostenible, cuyo valor puede oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación respecto al cumplimiento de los objetivos de la Agenda 2030, y 100, cuando el país se sitúa en la mejor posición respecto a su cumplimiento.

Con la edición de 2023 del Informe de Desarrollo Sostenible, se han podido evaluar, a través del índice ODS, los progresos en materia de desarrollo sostenible de un total de 166 países, tres más que en el informe anterior. Entre las conclusiones generales del Informe podemos destacar las siguientes:

  1. Los últimos resultados obtenidos nos indican que los ODS están muy lejos de cumplirse en 2030. Hasta 2019 el mundo avanzó, si bien lentamente, en la senda del desarrollo sostenible. Sin embargo, con la irrupción de la pandemia del COVID-19, intensificada con la crisis climática y de biodiversidad, el progreso se ha estancado.
  2. La mayoría de los países de renta alta ha podido mitigar los efectos socioeconómicos de esta crisis múltiple, si bien han tenido un progreso limitado en los objetivos ambientales y de biodiversidad: OD12 (Producción y consumo responsables), ODS13 (Acción por el clima), ODS14 (Vida submarina) y ODS15 (Vida de ecosistemas terrestres). Por su parte, los países de renta baja y medio-baja han presentado retrocesos en varios objetivos, ya que no han tenido la capacidad suficiente para compensar los impactos provocados por la crisis.
  3. Los ODS relacionados con el hambre, las dietas sostenibles y la salud se encuentran, particularmente, lejos de cumplirse, al igual que los objetivos relacionados con la biodiversidad marina y terrestre, la contaminación urbana, la vivienda, las instituciones fuertes y las sociedades pacíficas.
  4. Aunque en promedio el mundo ha hecho algunos progresos para fortalecer el acceso a las infraestructuras básicas, cubiertas en particular por el ODS6 (Agua limpia y saneamiento), ODS7 (Energía asequible y no contaminante) y el ODS9 (Industria, innovación e infraestructura), existen muchas diferencias entre países. Además, en promedio los avances siguen siendo demasiado lentos para lograr estos ODS a nivel mundial en 2030.
  5. Se estima que, en promedio, sólo alrededor del 18% de las metas de los ODS está en camino de alcanzarse a nivel mundial para 2030. Estos objetivos están especialmente relacionados con la salud y con el acceso a la infraestructura y los servicios básicos.
  6. El informe concluye que, a pesar de este estancamiento en la senda del cumplimiento de la Agenda 2030 y el largo camino que aún queda por recorrer, ninguno de los ODS está fuera de nuestro alcance.
  7. La crítica situación actual obliga a los países a redoblar sus esfuerzos. En esencia, los ODS son una agenda de inversión. Es fundamental que los Estados adopten e implementen el Plan de Estímulo de los ODS de la ONU y apoyen una reforma integral de la arquitectura financiera mundial.

En un análisis más detallado por países, el informe de 2023 nos revela que persisten las grandes diferencias respecto al grado de consecución de los objetivos de la Agenda 2030.

Así, los tres países que presentan un mayor valor del índice ODS son Finlandia (86,8), Suecia (86,0) y Dinamarca (85,7). En años anteriores estos países también han ocupado las tres primeras posiciones. A continuación, les siguen otros Estados que presentan igualmente altos niveles de renta per cápita y pertenecen a Europa: Alemania (83,4), Austria (82,3), Francia (82,0), Noruega (82,0), República Checa (81,9), Polonia (81,8), Estonia (81,7) y Reino Unido (81,7).

25 Países con mayor_2023

En el otro extremo, los menores índices de desarrollo sostenible los presentan, al igual que en las dos ediciones anteriores, tres países africanos de baja renta: Sudán del Sur (38,7), República Centroafricana (40,4) y Chad (45,3). Les siguen, a continuación, varios países mayormente del continente africano, que anotan índices ODS no superiores a 50: Yemen (46,8), Somalia (48,0), Níger (48,3), Sudán (48,6), República Democrática del Congo (48,6), Afganistán (49,0) y Liberia (49,9).

25 Países con menor_2023

Finalmente, dentro del amplio grupo intermedio de 116 países, cabe destacar, dado su peso económico y/o demográfico, a Estados Unidos, que ocupa la posición 39 en el ranking mundial del índice de desarrollo sostenible. Asimismo, en 2023 la Federación Rusa ocupa la posición 49, China se sitúa en la 63 y la India en la 112.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2023.

El valor de la tierra: una cita con E. F. Schumacher

El auténtico valor de la tierra es con frecuencia ignorado. El pensamiento económico hegemónico se aproxima a él considerándola un bien más, es decir, una mercancía que está sujeta a las leyes del mercado.

Sin embargo, existen economistas como Ernst Friedrich Schumacher (1911-1977), que publicó en 1973 su célebre obra Lo pequeño es hermoso, que reivindican el valor intrínseco de la tierra.

En palabras del propio Schumacher: “Entre los recursos materiales el más grande, incuestionablemente, es la tierra”. Este autor nos propone considerar a la tierra no como un mero factor de producción, sino como el recurso vital que es. Porque los seres humanos dependemos de la tierra y, realmente, no podemos ostentar sobre ella nuestro dominio. Todo maltrato que le demos a la tierra (contaminación, erosión, pérdida de nutrientes…) puede devenir a fin de cuentas en una crisis de nuestra civilización.

“No tengo ninguna duda de que la actitud despiadada con la tierra y los animales tiene relación y es un síntoma de una gran cantidad de actitudes, tales como las producidas por un fanatismo por los cambios rápidos y una fascinación por las novedades (técnicas, organizativas, químicas, biológicas, etcétera), que insisten en su aplicación mucho antes de que las consecuencias a largo plazo se hayan conocido ni siquiera remotamente. Nuestra forma de vida está implicada en la simple cuestión de cómo tratamos la tierra, que es, después de la gente, nuestro más preciado recurso”.

Para leer más:

E. F. Schumacher: Lo pequeño es hermoso. Ediciones Akal, Madrid, 2011.

La generación de residuos municipales en la Unión Europea (2000-2021)

_DSF0108

La generación de residuos es uno de los principales problemas medioambientales a los que se enfrenta la sociedad moderna. Son múltiples los impactos que producen sobre los ecosistemas, en especial cuando no son objeto de una adecuada gestión. Además, conlleva, como es el caso, por ejemplo, de los envases y embalajes, la utilización de materiales y recursos naturales, que en muchos casos podrían haberse evitado, y el empleo de significativos recursos económicos para su correcto tratamiento posterior.

Por lo tanto, para avanzar en la senda del desarrollo sostenible, en materia de residuos es prioritario, incluso antes que la reutilización y el reciclaje, procurar su no generación y, en todo caso, su minimización.

Son muy diversos los tipos de residuos que se generan tanto en la producción como el consumo de bienes y servicios por parte de los distintos agentes. Entre ellos se encuentran los denominados residuos municipales, que son los generados por los hogares y otras fuentes de residuos similares (comercio, oficinas e instituciones públicas) cuya recogida compete a las autoridades locales.

El objetivo de hacer sostenible la producción y el consumo (ODS 12 de la Agenda 2030) exige un esfuerzo por parte de todos los agentes económicos para generar la menor cantidad posible de residuos. Si queremos conocer si la sociedad transita por la senda de sostenibilidad, es de especial interés, entre otros aspectos, realizar evaluaciones periódicas de la evolución que sigue la generación de residuos.

En el contexto europeo, para evaluar los progresos de los países de la Unión Europea (UE-27) en materia de generación de residuos municipales se dispone de los datos que publica  Eurostat. De acuerdo con dicho organismo estadístico, en el año 2021 se generó un total de 237 millones de toneladas de residuos municipales en la UE. Esta cantidad supone aproximadamente el 10% del total de residuos en sus diferentes tipos generados en la UE. Teniendo un modesto peso relativo, esta clase de residuos nos puede aportar, no obstante, información sobre si el consumo se encamina o se aleja de la sostenibilidad.

Desde una aproximación dinámica una primera conclusión general a la que se llega tras el análisis de los datos nos revela que durante el periodo 2000-2021 la generación de residuos municipales en la UE ha aumentado un 7,6%, al pasar de 220 a 237 millones de toneladas.

Como se observa en el siguiente gráfico, la generación total de residuos municipales en la UE ha estado afectada por el ciclo económico. En épocas como la de la Gran Recesión (2008-2014) la caída de la producción y el consumo ha comportado una menor generación de residuos domésticos. No obstante, una vez que la economía entra en una fase de recuperación, a partir de 2015 la generación de residuos vuelve a tomar una senda claramente creciente que prosigue hasta hoy. Es de destacar asimismo que incluso en el año 2020, especialmente afectado por los impactos sobre la economía de la crisis de la pandemia del COVID-19, la producción de residuos continuó aumentando.

G_residuos UE_total_2000-2021

Si analizamos la generación de residuos en términos relativos, esto es, en kilogramos de residuos generados por persona, se constata una evolución similar. En promedio un ciudadano comunitario generaba en el año 2000 un total de 513 kilogramos de residuos municipales. Dos décadas después, el valor de dicha ratio se ha incrementado, si bien con altibajos, hasta cifrarse en 530 kg per cápita en 2021. Por lo tanto, los datos apuntan a que los patrones de consumo no se han reorientado hacia la sostenibilidad sino más bien al contrario.

G_residuos UE_per cápita_2000-2021

En un análisis más detallado por países, se encuentran notables diferencias en el seno de la UE-27. En términos absolutos, los países que generan más residuos domésticos son Alemania (con el 23% del total de la UE), Francia (16%), Italia (12%) y España (9%). Estos cuatro países concentran, por tanto, el 60% del total frente al 40% restante que es generado por los otros 23 países que también pertenecen a la UE.

Si consideramos la ratio de kilogramos de residuos generados por persona, las divergencias entre países son muy significativas. En el año 2021 el país con más generación de residuos casi triplicó la cifra del que menos.

Así, con un promedio de 530 kilogramos per cápita de la UE en 2021, los Estados miembros con mayores ratios fueron Austria (834), Luxemburgo (793), Dinamarca (786), Bélgica (759) y Alemania (646). Por el contrario, los Estados con menos residuos per cápita fueron Rumanía (302), Polonia (362), Estonia (395), Bulgaria (408), Hungría (416) y Suecia (418).

G_residuos UE_Países_2021

Para más información:

Eurostat

La fiscalidad ambiental en la Unión Europea (1995-2021)

_1190160

Son múltiples los impactos negativos que la actividad humana ocasiona al medio ambiente: extracción y consumo de recursos naturales no renovables; cambio climático; contaminación del aire, ríos, lagos, medio marino y suelos; ruido; deforestación; pérdida de biodiversidad… Frente a estos problemas la fiscalidad constituye un instrumento de política ambiental que, junto con otras medidas como las legislativas, puede desalentar las acciones humanas que deterioran el planeta.

Con la fiscalidad ambiental o verde se persigue el cumplimiento del principio de quien contamina, paga, es decir, tratar de incorporar en el coste de aquellas actividades calificadas de insostenibles los costes medioambientales que generan, ya que, de lo contrario, permanecerían “no visibles” y sin contabilizar en el precio final. Por lo tanto, el grado de eficacia de los impuestos ambientales vendría dado por su incentivo para que productores y consumidores modifiquen sus comportamientos para hacerlos más respetuosos con el medio ambiente.

Son diversas las bondades que presenta la implantación de impuestos ambientales, entre las que podemos destacar las siguientes:

a) Favorecen la eficiencia energética y el uso de las energías limpias (al gravar las energías fósiles).

b) Contribuyen a un mayor empleo del transporte sostenible.

c) Fomentan la producción y el consumo de productos más respetuosos con el medio ambiente.

d) Reducen los impactos de la contaminación y los residuos sobre los ecosistemas.

e) Desincentivan el consumo de recursos naturales no renovables.

f) Refuerzan la lucha contra el cambio climático.

En la práctica la fiscalidad ambiental se concreta en la aplicación, en un país o territorio determinado, de un tipo de impuestos cuya base imponible consiste en una unidad física (o similar) de algún material que tiene un impacto negativo, comprobado y específico, sobre el medio ambiente (SEEA 2012, UN et. al., 2012).

Organismos como la OCDE y la Comisión Europea se han manifestado partidarios de la utilización de este instrumento económico y medioambiental. Recordemos, por ejemplo, lo expresado en la Estrategia Europa 2020 de la Comisión Europea, que aboga por una mayor aplicación de la fiscalidad verde:

«Los Estados miembros deberían más bien intentar desplazar la presión fiscal desde el trabajo a los impuestos sobre la energía y medioambientales como parte de un movimiento hacia unos regímenes fiscales verdes«.

Durante los últimos 25 años se han extendido los impuestos ambientales que, en sus diversos tipos, han venido aplicando en el seno de la Unión Europea sus Estados miembros. Se hace necesario, por tanto, realizar de forma continuada evaluaciones periódicas sobre la aplicación real de este tipo de impuestos.

Como primera aproximación analizamos aquí si la fiscalidad verde ha ganado protagonismo en el seno de las políticas tributarias de los países de la UE. Para ello se estudia cómo se ha comportado la recaudación de las diferentes categorías de impuestos ambientales, cuál ha sido la evolución de la participación relativa de los ingresos de los tributos ambientales sobre la recaudación total y cómo ha sido la tendencia de la recaudación verde en relación con la actividad económica.

Según los últimos datos de la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat), en el año 2021 se recaudó en la UE-27 un total de 325.837 millones de euros en concepto de impuestos ambientales.

De este total la mayor parte fueron ingresos por impuestos sobre la energía (el 78,4%). A continuación, les siguen, a distancia, los impuestos sobre el transporte (18,1%) y los impuestos sobre la contaminación y los recursos (3,5%).

G_Imp. amb. tipos_2021

En términos relativos, la recaudación de los impuestos ambientales representa el 5,52% de la recaudación del total de impuestos de la UE-27 en 2021. Asimismo, la presión fiscal ambiental, esto es, la ratio de recaudación por impuestos ambientales sobre el Producto Interior Bruto (PIB), asciende al 2,24%.

Desde un enfoque temporal, de acuerdo con los datos disponibles de Eurostat, correspondientes al periodo 1995-2021, se concluye que los impuestos ambientales como instrumento de política ambiental, en lugar de aumentar, han perdido importancia en la UE.

En términos de su participación en la estructura tributaria total, el porcentaje de recaudación correspondiente a la fiscalidad verde sobre la recaudación total de impuestos de la UE-27 ha descendido desde el 6,74% en 1995 al 5,52% en 2021.

En términos comparativos con la actividad económica, el porcentaje de la recaudación de los impuestos ambientales sobre el PIB se ha reducido desde el 2,63% de 1995 hasta el 2,24% en el último año de 2021. Ello significa, por tanto, que en dicho periodo la recaudación por impuestos ambientales en el conjunto de los Estados de la UE-27 ha evolucionado a un menor ritmo que lo ha hecho la actividad económica.

Asimismo, es relevante apuntar que, como se observa en el siguiente gráfico, con la irrupción de la crisis sanitaria del COVID-19 el papel desempeñado por la fiscalidad verde ha intensificado su caída. La recaudación de los impuestos ambientales ha retrocedido en mayor medida que la actividad económica: la presión fiscal ambiental en el conjunto de la UE se redujo desde el 2,35% de 2019 en 0,11 puntos porcentuales.

G_Imp. amb. tipos_1995_2021

Por tipos de impuestos, durante el periodo 1995-2021 la mayor reducción se ha dado en los impuestos sobre la energía, los de mayor peso, cuya presión fiscal pasa de 2,03% en 1995 a 1,76% en 2021. Por su parte, la ratio correspondiente a los impuestos sobre el transporte desciende desde el 0,52% al 0,41%. Por su parte, los impuestos sobre la contaminación y los recursos mantienen su presión fiscal del 0,08% en el periodo analizado.

En un análisis por países es destacable la diferente importancia de la fiscalidad verde dentro de la UE. Así, en el año 2021 Grecia es el país que obtiene mayor recaudación por impuestos ambientales en comparación con el tamaño de su economía: su presión fiscal ambiental es del 3,93%. Le siguen, en orden descendente, Croacia (3,12%), Países Bajos (3,09%), Italia (3,00%), Polonia (2,89%) y Dinamarca (2,88%), principalmente.

Por el contrario, el país con menor presión fiscal ambiental es Irlanda (1,16%), seguido de Luxemburgo (1,45%), España (1,76%), Alemania (1,80%) y República Checa (1,84%).

G_Imp. amb._países_2021

En resumen, durante el periodo 1995-2021 la presión fiscal ambiental ha descendido en la mayoría de los Estados miembros (16 de 27), permaneciendo igual en tres y aumentando en ocho. Asimismo, hay que destacar el mayor avance que se ha registrado en Estonia (+2,3 p.p. entre 1995 y 2021), que contrasta con el mayor retroceso observado en Irlanda (-1,6 p.p.).

Para más información: 

Eurostat

El hombre ante la naturaleza, una cita con E. F. Schumacher

El economista alemán Ernst Friedrich Schumacher (1911-1977) publicó en 1973, hace ya medio siglo, su célebre obra Lo pequeño es hermoso, una colección de ensayos que aportan una visión más amplia (humanista y ecológica) del pensamiento económico hegemónico.

Ya desde sus primeras páginas Schumacher nos recuerda una verdad largamente olvidada: el progreso material del hombre no ha sido ajeno a la naturaleza de la que formamos parte. Como expresa en su obra, la realidad nos demuestra que la actitud del hombre hacia la naturaleza en los últimos tres o cuatro siglos ha sido de conquista y dominación:

“Tal vez debería decir: la actitud del hombre occidental hacia la naturaleza. Pero dado que todo el mundo está sufriendo un proceso de occidentalización, la afirmación general parece justificada. El hombre no se siente parte de la naturaleza, sino más bien como una fuerza externa destinada a dominarla y conquistarla. Aún habla de una batalla contra la naturaleza olvidándose que, en el caso de ganar, se encontraría él mismo en el bando perdedor. Hasta hace poco la batalla parecía ir lo bastante bien como para darle la ilusión de poderes ilimitados, pero no tan bien como para permitirle vislumbrar la posibilidad de la victoria total. Ésta es ahora evidente y mucha gente, aunque sólo será una minoría, está comenzando a comprender lo que ello significa para la continuación de la existencia de la humanidad”.

Para leer más:

E. F. Schumacher: Lo pequeño es hermoso. Ediciones Akal, Madrid, 2011.