El arte y la naturaleza según César Manrique

Mirador de La Peña_2015.04.02: El Hierro

César Manrique (1919-1992) fue pintor, arquitecto, escultor, urbanista…, pero  ante todo se consideraba artista. Su obra, en las diversas dimensiones del arte que abordó, encontró en la naturaleza su principal fuente de inspiración, como la del paisaje volcánico de Lanzarote, su isla natal.

Fruto de ese vínculo vital y artístico con la Naturaleza, pronunció estas palabras que muestran su reconocimiento y gratitud por el inestimable valor que posee:

“Mi gran maestra ha sido mi continuado asombro por la observación de la Naturaleza en donde nunca pude entender su gran secreto creativo. Mi asombro continúa cada vez con mayor intensidad, comprendiendo cada vez con mayor claridad de su infinita sabiduría”.

“Mi alegría de vivir y de crear continuamente me la ha dado el haber estudiado, contemplado y amado la gran sabiduría de la naturaleza”.

Devolver a la Naturaleza lo que la Naturaleza te ha dado, como artista y ser humano, constituyó uno de los principios de la obra de César Manrique. Su compromiso conservacionista quedó patente en los siguientes fragmentos:

“Ante el exterminio suicida de nuestro planeta, la intervención de los artistas en defensa de la conservación del medio se convierte en una cuestión urgente, de máxima responsabilidad, ya que es hora de traspasar las fronteras y ampliar los ambiguos límites del Arte”.

“El papel que juegan los artistas como portadores de la cultura con intervenciones de diseños totalizadores, para la programación de un nuevo concepto de vida, es con una mayor aproximación a la Naturaleza, creando obras emocionales y cautivadoras que levanten el alma, ya que tanta falta hace, ante la triste y devastadora panorámica de nuestro deteriorado mundo contemporáneo”.

“Creo sinceramente que el Arte tiene una misión más cósmica y totalizadora, puesto que los artistas tenemos la misión moral de aplicar el talento a la vida y al desarrollo de ésta.”

“Todos los artistas contemporáneos, si realmente son receptivos, tenemos la obligación moral de colocar todos los conocimientos del arte al servicio del freno, en lo posible, ante las barbaridades de todo tipo que se están llevando a cabo”.

«No se trata de parar el progreso, sino todo lo contrario. Pedimos que el progreso sea armónico. Más cualitativo y por tanto más productivo a la larga…»

 

Para leer más:

César Manrique (1988): Escrito en el fuego.

La valoración ciudadana de la política medioambiental de la UE

8. Karhunkierros Trail_Día 4

Con el Eurobarómetro Especial elaborado por encargo del Parlamento Europeo en marzo de 2017 se consigue obtener una valoración del nivel de pertenencia y adhesión de los ciudadanos a la Unión Europea así como conocer la opinión que éstos tienen sobre la aplicación de las principales políticas comunitarias.

Dicho Eurobarómetro, que entrevistó a 27.901 ciudadanos de 15 o más años de edad, pertenecientes a los 28 Estados miembros de la UE, logró identificar tanto las percepciones como las expectativas que tienen los residentes comunitarios sobre la acción de la Unión Europea en materia de protección del medio ambiente.

A continuación se exponen las principales conclusiones obtenidas:

  • Percepción de la política medioambiental actual.

(¿Diría que las medidas actuales de la UE en materia de protección medioambiental son excesivas, adecuadas o insuficientes?).

Los resultados obtenidos apuntan que el 53% de los ciudadanos considera que las medidas de protección medioambiental que está llevando a cabo la UE son inadecuadas frente a un 36% que revela que sí son adecuadas. Adicionalmente, un 4%  de la población declara que son excesivas y el 7% restante, que no sabe.

Cuatro países destacan por tener a los residentes más insatisfechos con la política medioambiental comunitaria. Ante un 53% de ciudadanos europeos que piensa que la política medioambiental de la UE es insuficiente, superan dicho promedio con los valores más altos los siguientes países: Suecia (69%), España (68%), Francia (63%) y Portugal (62%).

Por el contrario, los países con los menores porcentajes de ciudadanos que perciben que la política medioambiental es insuficiente son Grecia (28%), Letonia (32%) y República Checa (34%).

Percepción_insuficiente
Fuente: European Parliament: Two years until the 2019 European elections. Special Eurobarometer of the European Parliament. April 2017.
  • Expectativas de la política medioambiental.

(¿Le gustaría que la Unión Europea interviniera en protección del medio ambiente menos o más que en la actualidad?)

El 75% de los ciudadanos considera que la UE debería aplicar más medidas de protección medioambiental de las que está aplicando en la actualidad. Este porcentaje ha aumentado 8 puntos respecto al anterior Eurobarómetro de 2016.

Tomando como referencia dicho promedio del 75% de ciudadanos de la UE que considera que se debiera proteger más el medio ambiente, los países que se declaran más exigentes en esta materia son España (87%), Portugal (85%) y Chipre (84%).

Expectativas
Fuente: European Parliament: Two years until the 2019 European elections. Special Eurobarometer of the European Parliament. April 2017.

Para más información:

Fuente: European Parliament: Two years until the 2019 European elections. Special Eurobarometer of the European Parliament. April 2017.

 

El paisaje en Europa: 25 años de transformaciones

Isla de S. Miguel, Azores

La cubierta de la Tierra permite que el ser humano pueda disponer de los bienes que son esenciales para su vida, como alimentos, energía, agua, vivienda,  además de aquellos otros bienes y servicios con los que mejorar su bienestar material e inmaterial.

No hay que olvidar que en la cubierta terrestre se configuran múltiples y variados paisajes que contribuyen tanto a la calidad de vida como a la propia identidad cultural de la población.

Concebimos aquí el paisaje como lo define el Convenio Europeo del Paisaje del Consejo de Europa (Florencia, 2000), esto es, «cualquier parte del territorio tal como la percibe la población, cuyo carácter sea el resultado de la acción y la interacción de factores naturales y/o humanos». Por lo tanto, el paisaje presenta un sustrato natural (geológico y biótico) pero que se encuentra condicionado por la acción del hombre. Asimismo, el paisaje está conformado por una base tangible y también por otra, de carácter intangible o subjetivo, que depende de la propia percepción que el ser humano tiene del territorio.

El paisaje está determinado en gran medida por el uso de la tierra. Por ello, son esenciales los estudios que analicen los cambios de usos de la cubierta terrestre que derivan en transformaciones de los paisajes y, por tanto, también en mejoras o pérdidas de la calidad de vida de las poblaciones.

El informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), Landscapes in transition. An account of 25 years of land cover change in Europe (10/2017), nos revela las transformaciones más importantes que ha experimentado el territorio europeo durante el periodo 1990-2012. Sus principales conclusiones son las siguientes:

1. Se ha producido un incremento continuado de las superficies artificiales. Los factores operadores de ese incremento han cambiado durante el periodo: el componente de expansión residencial ha disminuido desde 1990, mientras que la proporción de áreas industriales e infraestructura urbana ha venido aumentando. Este proceso ha sido más intenso en el periodo 1990-2000, mientras que se ralentizó en los periodos 2000-2006 y 2006-2012. España, Turquía y Francia juntas cuentan con casi la mitad de la ocupación  total de suelo por áreas construidas.

Gráfico por países
Fuente: Agencia Europea de Medio Ambiente

2. Durante el periodo 1990-2012 la cubierta terrestre en Europa ha mostrado una conversión persistente del suelo agrícola a superficies artificiales (áreas urbanas, infraestructuras…).

3. La expansión urbana y de infraestructuras continúa consumiendo suelos productivos y fragmentando la estructura del paisaje existente.

4. El suelo agrícola de Europa, con frecuencia de buena calidad y en lugares favorables, continúa decreciendo a una tasa media de 1.000 km2 por año. Los paisajes rurales tradicionales siguen estando afectados por la ocupación del suelo, la intensificación agrícola y el abandono de tierras de cultivo.

5. Europa es una de las regiones del mundo con mayor riqueza forestal, con más del 42 % de su superficie terrestre cubierta por bosques. Su superficie forestal, que se ha incrementado desde 1960, permanece en la actualidad con una ligera tendencia a atenuar su crecimiento. Asimismo, se ha producido una intensificación del uso de la cubierta forestal, que puede conducir a la disminución de la calidad de los ecosistemas forestales, por lo que necesita reequilibrarse mediante políticas de conservación.

Tabla 2.5. Tendencias de la cubierta terrestre_1990-2012

Gráfico_categorías de suelo_evolución
Fuente: Agencia Europea de Medio Ambiente

Ante esta situación, el informe de la AEMA manifiesta que las políticas proactivas e integradas sobre planificación del territorio, agricultura, ocio, turismo, energía y otros sectores pueden limitar los efectos negativos de la ocupación del suelo. Asimismo, para las ciudades se requieren soluciones de desarrollo urbano sostenibles e inteligentes, por ejemplo, reciclando suelos industriales antiguos y creando más espacios verdes.

Se necesitan respuestas políticas que ayuden a resolver las demandas conflictivas de uso de la tierra y orientar la intensidad del uso de la tierra de modo que se fomente la ordenación sostenible del territorio. De esta forma estaremos también contribuyendo al logro de los objetivos de la UE en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y en particular al Objetivo 15: «proteger, restaurar y utilización sostenible de los ecosistemas terrestres, forestales, combatir la desertificación y detener y degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad».

Para más información:

European Environment Agency (EEA): Landscapes in transition. An account of 25 years of land cover change in Europe, 2017

Una cita de John K. Galbraith sobre medio ambiente

21. Shanghai_2. China

El célebre economista John Kenneth Galbraith (1908-2006) refiriéndose a la protección del medio ambiente escribió estas palabras en su conocida obra La Era de la incertidumbre:

«Sólo protegemos nuestro medio ambiente cuando decimos lisa y llanamente lo que se puede y lo que no se puede hacer al aire, al agua, al paisaje. Es una verdad difícil. Si hay que ahorrar energía sin perjudicar los empleos, empecemos por el propio automóvil. Los recursos duran más si se usan menos. Es otra verdad difícil».

Para leer más:

John Kenneth Galbraith (1977): La Era de la incertidumbre.

 

El medio ambiente en la Constitución española de 1978

La Granja_Ruta_2015.09.11. España

La Constitución española de 1978 fue unas de las primeras constituciones del mundo en reflejar la preocupación por la protección del medio ambiente. Su antecedente más cercano es la Constitución portuguesa de 1976.

En la actual Constitución de 1978 la regulación del medio ambiente se encuadra dentro del Título I (De los derechos y deberes fundamentales), y en concreto en el capítulo tercero dedicado a los principios rectores de la política social y económica.

De hecho la regulación constitucional de la materia medioambiental se concentra en el artículo 45 que, a través de tres párrafos, establece tres aspectos principales: el derecho al medio ambiente y el deber a conservarlo, el papel de los poderes públicos, y la potestad de sancionar delitos ambientales.

De esta forma queda redactado, pues, el artículo 45 de la Constitución española de 1978:

1. Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.

2. Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva.

3. Para quienes violen lo dispuesto en el aparado anterior, en los términos que la ley fije se establecerán sanciones penales o, en su caso, administrativas, así como la obligación de reparar el daño causado.

Para leer más:

Constitución española de 27 de diciembre de 1978 (B.O.E. nº 311-1, de 29 de diciembre de 1978).

Las emisiones de gases de efecto invernadero en la UE (1990-2015)

2. Bucarest a Suceava. Rumanía

Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), causantes del cambio climático, ascendieron en el conjunto de la Unión Europea (UE-28) a 4.310 millones de toneladas de CO2 equivalentes en el año 2015. Estas emisiones representan el 7,7% del total de emisiones de GEI del planeta, porcentaje inferior al registrado por EE.UU. (11,4%) y China (23,7%).

Si realizamos un análisis temporal de los últimos 25 años se constata en la UE-28 un descenso de las emisiones de dichos GEI de un 23,7%, desde 1990 cuando se emitieron 5.647 millones de toneladas.

Estos datos inventariados, recogidos en un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), permiten concluir que durante los últimos 25 años se ha producido un progresivo desacoplamiento del Producto Interior Bruto (PIB), que se ha reducido un 50%, y dichas emisiones de GEI, que han caído un 23,7%. No obstante, no puede hablarse de un desacoplamiento total en tanto que la economía continúa dependiendo en gran parte de los combustibles fósiles.

Las principales causas de estas menores emisiones de GEI  en la UE han sido diversas: el aumento de la participación del uso de las energías renovables, el menor uso del combustibles fósiles, mejoras en la eficiencia energética, cambios económicos estructurales y la recesión económica.

Gráfico UE

En un análisis por sectores, la reducción de emisiones de GEI ha sido casi generalizada. Los mayores descensos se han observado en la industria manufacturera, la construcción, la producción de electricidad y calor y la combustión residencial. La gestión de residuos fue el sector que anotó el mayor descenso relativo. Por el contrario, se han producido notables incrementos en el transporte por carretera, en la refrigeración y aire acondicionado y en la aviación y navegación internacional durante el periodo.

Los gases de efecto invernadero son en su mayoría gases de dióxido de carbono (CO2), que representan el 81% del total de GEI de la UE-28 en 2015. Las emisiones de estos gases CO2 se han reducido entre 1990 y 2015 en un 22%%. También han disminuido las emisiones de otros GEI como el metano (CH4), óxido nitroso (N2O), perfluorocarbono (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6). Por el contrario, se han incrementado las emisiones de hidrofluorocarbono (HFC) y de trifluoruro de nitrógeno (NF3).

En un análisis por países, en el año 2015 casi un tercio del total de emisiones de GEI de la UE-28 procedían de Alemania (21%) y Reino Unido (12%).

Durante el periodo 1990-2015 casi todos los países de la UE-28 han contribuido a la reducción de GEI. Alemania y Reino Unido han permitido el 48% de los 1.337 millones de toneladas de CO2 equivalentes que la UE ha dejado de emitir a la atmósfera durante los últimos 25 años.

Son sólo cuatro países de la Unión Europea los que han aumentado sus emisiones de CO2 durante el periodo 1990-2015: Chipre (50%), España (16,6%), Portugal (15,7%), Irlanda (6,7%) y Austria (0,1%).

Por el contrario, las mayores disminuciones relativas se han producido en Lituania (-58,2%), Letonia (-56,8%), Estonia (-55,3%) y Rumanía (-52,7%).

Gráfico países UE

De cara al futuro, los distintos objetivos estratégicos y compromisos internacionales asumidos por la Unión Europea están dirigidos a continuar con la senda de reducción iniciada en 1990, de modo que se logre disminuir  las emisiones de GEI respecto a ese año base en un 40% en 2030, un 60% en 2040 y un 80% en 2050.

Para más información:

EEA: Annual European Union greenhouse gas inventory 1990–2015 and inventory report 2017

Eurostat

Los bosques y su propiedad en los países de la Unión Europea

9. Karhunkierros Trail_Día 5. Finlandia
Laponia, Finlandia

En territorio de la Unión Europea existen aproximadamente 182 millones de hectáreas de bosques y otras superficies arboladas, es decir, el 42,8% de su superficie terrestre sin contar con las aguas interiores.

Por países 7 de los 28 Estados miembros de la UE-28 presentan una superficie forestal que excede la mitad de su territorio. En primer lugar, destacan dos países nórdicos: Finlandia, con el 75,7% de su superficie terrestre, y Suecia, con el 74,3%. A continuación, les siguen Eslovenia (63,1%), Estonia (56,5%), Letonia (55,8%), España (55,1%) y Portugal (54,1%).

En términos de extensión absoluta, los países de la UE-28 con mayor superficie arbolada en 2015 son Suecia (30,5 millones de hectáreas), España (27,6), Finlandia (23,0) y Francia (17,6).

Por el contrario, las menores proporciones de bosques y otras superficies arboladas respecto a su territorio corresponden a Malta (1,1%), Países Bajos (11,1%), Irlanda (11,7%), Reino Unido (13,0%) y Dinamarca (15,5%).

Gráfico_bosques_sup

Los datos disponibles sobre el régimen de propiedad de los bosques (año 2010) permiten concluir que existen grandes diferencias entre países. De media en la Unión Europea el 60,3% de los bosques son de propiedad privada. Superan dicha media diez países, entre los que sobresale Portugal (con el 97,0% de sus bosques bajo propiedad privada), seguido de Dinamarca (76,3%), Suecia (75,7%), Francia (75,3%), Eslovenia (74,7%) y Austria (74,2%), entre otros.

Por el contrario, entre los países donde los bosques son mayoritariamente de propiedad pública resaltan Bulgaria y Polonia. En Bulgaria sólo el 12,1% de sus bosques son privados y en Polonia, el 18,1%. Les siguen, con menores porcentajes de bosques en régimen de propiedad privada, Grecia (22,5%), República Checa (23,4%), Croacia (28,3%), Chipre (31,2%) y Rumanía (33,0%), entre otros.

Gráfico_bosques_privados

Para más información: Eurostat

Economía y naturaleza: la nave espacial Tierra de K. E. Boulding

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Ha transcurrido más de medio siglo desde que el economista británico Kenneth Ewart Boulding (1910-1993) publicara sus primeros escritos en los que interrelacionaba economía y naturaleza.  En especial, su aportación más conocida, publicada en 1966, en la que comparó la economía de nuestro planeta con un sistema cerrado, que denominó de forma muy ilustrativa «nave espacial Tierra», marcó un sólido antecedente teórico de lo que hoy entendemos por desarrollo sostenible.

En su célebre artículo de  1966, «The Economics of the Coming Spaceship Earth», Kenneth E. Boulding antepone dos concepciones de la economía. La primera, que debiera pertenecer al pasado, concibe a la Tierra como un sistema abierto, derrochador y explotador, al que denomina «economía del cowboy«:

«En la economía del cowboy el consumo se considera algo positivo y la producción también; el éxito de la economía se mide por el rendimiento de los factores de producción, una parte de los cuales es extraída en diferentes proporciones de las reservas de materias primas y objetos no económicos, mientras otra parte son residuos que se añaden a los sumideros».

Bajo esta concepción de la economía se descuidan «con asombrosa falta de visión» problemas graves, en tanto que se sigue pensando y actuando «como si la producción, el consumo, los flujos de recursos-residuos, y el PNB fueran la medida adecuada y suficiente del éxito económico».

Frente a esta economía del cowboy, Boulding propone la economía cerrada del futuro, a la que denomina «economía del astronauta«:

«la Tierra se ha convertido en una única nave espacial, sin reservas ilimitadas de nada, debido a su extracción y a la contaminación, y en la que, por tanto, el hombre debe hallar su lugar en un sistema ecológico cíclico que sea capaz de una reproducción continua de formas materiales, aún cuando no pueda evitar la utilización de inputs de energía».

En esta nueva concepción de la economía el objetivo no es aumentar el rendimiento:

«La medida fundamental del éxito de una economía no es en absoluto el consumo y la producción, sino la naturaleza, cantidad, calidad y complejidad del stock total de capital, incluyendo en dicho stock el estado de los cuerpos y las mentes humanas que componen el sistema. En la economía del astronauta, lo que nos preocupa primordialmente es la conservación de ese stock, y cualquier cambio tecnológico que consiga la conservación de un stock total dado con un nivel de actividad menor (esto es, con menos producción y menos consumo) es claramente un adelanto».

Con la «economía del astronauta», lo esencial, por tanto, es conservar, hacer perdurable las bases sobre las que se sustenta la sociedad, entre las que se encuentra el patrimonio natural. Lo importante no es consumir, gastar, ese patrimonio natural, sino conservarlo, hacerlo perdurable, mantener su valor. Es necesario, pues, priorizar el stock frente al flujo, el patrimonio frente al gasto.

De ahí que Boulding nos pregunte: «¿Qué es, por ejemplo, lo importante: comer o estar bien alimentado?». A lo que el economista británico responde: «Me inclino a considerar como más importante el concepto de stock, es decir, a pensar que estar bien alimentado es más importante que comer».

Fue un economista, asimismo, preocupado por el medio ambiente y la equidad intergeneracional:

«Puede objetarse, desde luego, que porqué preocuparnos de todo esto cuando la economía del astronauta queda todavía lejana (por lo menos, más allá de la esperanza de vida de cualquiera de nosotros), así que comamos, bebamos, gastemos, explotemos y contaminemos, y seamos felices como podamos, y que la posteridad se ocupe de la nave espacial Tierra».

Para Boulding la preocupación por el porvenir de la humanidad es una cuestión incluso de identidad individual:

«La única respuesta a esto, en mi opinión, consiste en señalar que el bienestar del individuo depende de la medida en que pueda identificarse a sí mismo con los demás, y que la identidad individual más satisfactoria es la que hace al individuo sentirse parte de una comunidad no sólo espacial, sino también temporal, que se extiende desde el pasado hasta el futuro».

Y, sin embargo, los hechos muestran que en muchos aspectos ese futuro ya está aquí. Somos testigos ya de problemas de agotamiento de recursos naturales y de generación de residuos y contaminación de la atmósfera:

«En realidad, la sombra de la futura nave espacial ya está proyectándose sobre nuestros espléndidos derroches. Aunque parezca extraño, el problema se presenta de modo más preocupante por el lado de la contaminación que por el agotamiento de los recursos. Los Ángeles se ha quedado sin aire, el lago Erie se ha convertido en una letrina, los océanos se están llenando de plomo y DDT, y la atmósfera puede convertirse en el mayor problema para el hombre en la próxima generación, dada la tasa a la que la estamos contaminando (…); y no se puede contemplar con indiferencia el ritmo actual de contaminación de todos los sumideros naturales, ya sean a la atmósfera, los lagos, o incluso los océanos».

También es valiosa su clarividencia sobre el problema energético al que se enfrenta la sociedad:

«Los inmensos inputs de energía que hemos obtenido de los combustibles fósiles son estrictamente temporales. Hasta las previsiones más optimistas creen que la disponibilidad de combustibles fósiles fácilmente asequibles se agotará en cuestión de pocos siglos con las actuales tasas de consumo. Si el resto del mundo alcanzara los niveles americanos de consumo de energía, y sobre todo, si la población mundial continúa aumentando, el agotamiento de los combustibles fósiles será aún más rápido».

De igual forma, vio con claridad el gran potencial que presentan las energías renovables:

«Hasta ahora, ciertamente, no hemos adelantado mucho en la tecnología para usar  la energía solar actual, pero hay grandes probabilidades de avances futuros».

En definitiva, Kenneth E. Boulding concibió ya en 1966 la economía del planeta como un sistema cerrado. En su opinión la concepción de la economía abierta con recursos naturales ilimitados y abundantes -la denominada economía del cow-boy– ha de pertenecer al pasado. La realidad del sistema social mundial ha cambiado. La economía moderna posee unos recursos limitados, que hay que conservar, y unos espacios para la contaminación y los residuos, que son finitos.

Para leer más:

Kenneth E. Boulding (1966): «The Economics of the Coming Spaceship Earth».

En español: La economía de la futura nave espacial Tierra.

El grado de satisfacción con la calidad del aire de los ciudadanos europeos

La calidad de vida en las ciudades depende de diversos factores, tales como las dotaciones de infraestructuras y equipamientos, las oportunidades de empleo, la situación de la vivienda, la seguridad y el estado del medio ambiente. Por lo que se refiere a este último la calidad del aire es, sin duda, un aspecto básico del bienestar en una ciudad.

Pero, ¿están los habitantes de las ciudades europeas satisfechos con el aire que respiran? ¿Se constatan progresos en este ámbito?

Centrándonos en las 28 ciudades capitales de la UE, los últimos Eurobarómetros permiten obtener conclusiones relevantes.

Así, en 2015 las urbes con mayor calidad del aire según sus ciudadanos son Helsinki, Viena y Dublín. En las tres el 88% de la población declara que está muy satisfecha o bastante satisfecha con la calidad del aire donde residen.

Helsinki, Finlandia
Helsinki, Finlandia

Les siguen, a continuación, las ciudades de Luxemburgo (83%), Estocolmo (77%), Liubliana (76%) y Tallin (75%).

Por el contrario, las ciudades donde los ciudadanos están más descontentos con la calidad del aire que respiran son Bucarest (28%), Sofía (22%), París (30%), Madrid (31%) y Roma (32%). En todas ellas solamente menos de un tercio de sus habitantes está muy satisfecho o bastante satisfecho  con el aire  de sus ciudades o, lo que es lo mismo, más de dos tercios está bastante insatisfecho o no del todo satisfecho.

Analizando el periodo 2012-2015, de las 28 ciudades capitales de la UE, 19 han mejorado en calidad del aire, 6 han empeorado y 3 se han mantenido, según las respuestas aportadas por sus ciudadanos.

Respecto a las ciudades donde sus habitantes perciben que ha aumentado más la calidad del aire entre 2012 y 2015 se sitúan en las primeras posiciones Praga, Liubliana y Tallin.

En el otro extremo durante los últimos años ha disminuido con mayor intensidad la satisfacción con la calidad del aire de los ciudadanos de las grandes urbes de París y Londres.

Finalmente, se mantiene entre 2012 y 2015 la misma percepción de la calidad del aire en las ciudades de La Valeta, Bruselas y Riga.

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Para más información:

Eurostat: Eurobarómetros, 2012 y 2015.