La superficie de la Red Natura 2000 en los países de la UE

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Parque Nacional Triglav, Eslovenia.

La Red Natura 2000 es la mayor red de espacios naturales protegidos que existe en el planeta. Persigue garantizar la biodiversidad en Europa, tanto de sus especies como de los diferentes tipos de hábitat. En la actualidad esta red propicia la preservación de unos 27.000 sitios terrestres y marinos, equivalentes a casi 764.000 km2, en la Unión Europea.

Las Directivas Hábitats y Aves son las normas comunitarias básicas de la Red Natura 2000 que regulan hoy la protección natural del 18% de la superficie total de la UE27. La Directiva Hábitats establece la protección de las Zonas Especiales de Conservación, mientras que la Directiva Aves persigue la preservación de las Zonas de Especial Protección para las Aves.

En 2019 el país europeo que aporta la mayor superficie terrestre protegida a la Red Natura 2000 es España, con 138.111 km2, reflejando el alto grado de biodiversidad que se concentra en este territorio europeo. Le siguen, a continuación, Francia (70.875), Polonia (61.168), Italia (57.258), Suecia (55.611), Alemania (55.228), Rumanía (54.214) y Finlandia (42.495).

En términos relativos, si tenemos en cuenta el tamaño de los países, Eslovenia, con el 38%, presenta el mayor porcentaje de superficie protegida por la Red Natura 2000 sobre el total del territorio nacional. Tras Eslovenia los países con mayor porcentaje de superficie protegida son Croacia (37%), Bulgaria (35%), Eslovaquia (30%) y Chipre (29%).

Por el contrario, los menores porcentajes de protección dentro de la Red Natura 2000 corresponden a Dinamarca (8%), Suecia (12%) y Letonia (12%).

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Para más información:

Eurostat: Datos de superficie Natura 2000 por países.

European Environment Agency: Natura 2000 Network Viewer.

Directiva 92/43/CEE del Consejo, de 21 de mayo de 1992, relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres.

Directiva 2009/147/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de noviembre de 2009, relativa a la conservación de las aves silvestres.

La Carta de la Tierra y la integridad ecológica

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La Carta de la Tierra, aprobada hace dos décadas en la sede de la UNESCO en París, sigue siendo un documento imprescindible como guía para la acción hacia la sosteniblidad del planeta.

Con el firme propósito de que el planeta Tierra sea verdaderamente nuestro hogar, la Carta de la Tierra propone cuatro ámbitos de actuación, desarrollados a través de 16 principios. Uno de esos ámbitos es la integridad ecológica, que queda desarrollada en los principios 5 a 8.

A continuación se presentan las principales medidas que pueden extraerse de los cuatro principios de la Carta de la Tierra que defienden la integridad ecológica del planeta. 

Proteger y restaurar la integridad de los sistemas ecológicos de la Tierra, con especial preocupación por la diversidad biológica y los procesos naturales que sustentan la vida (Principio 5).

  • Adoptar planes de desarrollo sostenible y regulaciones, que incluyan la conservación y la rehabilitación ambientales.
  • Preservar las reservas naturales terrestres y marinas, para mantener la biodiversidad y la herencia natural.
  • Recuperar especies y ecosistemas que se encuentren en peligro.
  • Controlar los organismos exógenos o genéticamente modificados que sean dañinos.
  • Gestionar de forma sostenible los recursos naturales renovables (agua, tierra, bosques, vida marina).
  • Gestionar de forma sostenible los recursos no renovables (minerales, combustibles fósiles) para evitar su agotamiento y daños ambientales.

Evitar dañar como el mejor método de protección ambiental y cuando el conocimiento sea limitado, proceder con precaución (Principio 6).

  • Evitar toda posibilidad de daños ambientales graves o irreversibles.
  • Hacer que los responsables asuman las consecuencias de reparar el daño ambiental que han causado.
  • Considerar en la toma de decisiones las consecuencias acumulativas, a largo plazo, indirectas, de larga distancia y globales de las actividades humanas.
  • Prevenir cualquier tipo de contaminación medioambiental.
  • Evitar actividades militares dañinas para el medio ambiente.

Adoptar patrones de producción, consumo y reproducción que salvaguarden las capacidades regenerativas de la Tierra, los derechos humanos y el bienestar comunitario (Principio 7).

  • Gestionar los residuos procedentes de los sistemas de producción y consumo siguiendo el principio de las 3R: reducir, reutilizar y reciclar.
  • Realizar un uso eficiente de la energía y aumentar la participación de las energías renovables (solar, eólica…).
  • Promover las tecnologías ambientalmente sanas.
  • Incluir los costes  ambientales y sociales de los bienes y servicios en su precio de venta y presentarlos con indicativos de sostenibilidad para informar al consumidor.
  • Garantizar el acceso universal a la salud.
  • Adoptar formas de vivir basadas en la calidad de vida y en la suficiencia material.

Impulsar el estudio de la sostenibilidad ecológica y promover el intercambio abierto y la extensa aplicación del conocimiento adquirido (Principio 8).

  • Apoyar la cooperación internacional científica y técnica sobre sostenibilidad.
  • Preservar el conocimiento y la sabiduría tradicionales en las culturas que contribuyen a la protección ambiental y al bienestar humano.
  • Asegurar que la información de vital importancia para la salud humana y la protección ambiental esté disponible en la población.

Para leer más:

Carta de la Tierra

El dinero: dos citas con Tomás Moro

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El pensador inglés Tomás Moro (1478-1535)  reflexionó, esu célebre obra Utopía, sobre cómo debería ser la organización de la sociedad para que sus habitantes vivieran felices. Uno de los requisitos que habría que reunir toda sociedad para ser feliz es la limitación del uso del dinero.

Según Moro, los hechos demuestran que la tenencia del dinero lo que promueve no es precisamente el humanismo y el cultivo de las virtudes, sino que, por el contrario, propicia la extensión de la codicia y otros males sociales.

«…estos hombres funestísimos, que lo que sería suficiente para todos se lo reparten todo entre ellos con insaciable codicia, ¡qué lejos están de la felicidad de la república de los utopienses! De la cual, al haber abolido enteramente, junto con su uso, toda codicia por el dinero, ¡qué mole de molestias tan grande se ha cercenado!, ¡qué semillero tan grande de crímenes se ha arrancado de raíz! Porque, ¿quién no sabe que los fraudes, los robos, las rapiñas, las riñas, los tumultos, las disensiones, las sediciones, las muertes, las traiciones, los envenenamientos, refrendados más que refrenados por los castigos cotidianos, desaparecerían al mismo tiempo que se acabase con el dinero? A más de esto, perecerían en el mismo instante que el dinero el miedo, la preocupación, los cuidados, las fatigas, las vigilias. Más aún, la pobreza misma, única que parece necesitar de los dineros, disminuiría también al punto si se aboliese el dinero por completo.»

Por eso, en la república de Utopía, donde sus ciudadanos viven felices, no existe el dinero; sólo aquel estrictamente necesario para sufragar los gastos del ejército en caso de agresión externa.

«Efectivamente, puesto que ellos no utilizan dinero sino que lo reservan para aquella eventualidad que igual que puede presentarse puede no ocurrir nunca, emplean mientras el oro y la plata (de los que aquél se hace) de manera que nadie los estime más de lo que merece su naturaleza, la cual ¿quién no ve lo muy inferior que es al hierro? Porque sin ése, a fe que los mortales no pueden vivir más que sin el fuego y el agua, mientras que al oro y a la plata no les ha dado la naturaleza uso alguno del que no podamos prescindir fácilmente, si no fuera que la necedad de los hombres ha puesto precio a lo raro. Muy al contrario, como madre indulgentísima ha dejado al descubierto todo lo mejor, como el aire, el agua, y la tierra misma, y ha apartado a lo más recóndito las cosas vanas y que no sirven para nada».

Porque «donde todos miden todo con el dinero, apenas si es posible obrar justa o provechosamente…»

Para leer más:

Tomás Moro: Utopía. Taurus, Barcelona, 2016.

Una cita con el desarrollo sostenible y la voz de Greta Thunberg

Isla de S. Miguel, Azores

Con 16 años, la activista sueca contra el cambio climático Greta Thunberg pronunció un discurso ante el Consejo Económico y Social de la Unión Europea durante el evento «Civil Society for rEUnaissance» (Bruselas, 21 de febrero de 2019).

Sus palabras fueron una llamada a la responsabilidad para garantizar el cumplimiento del Acuerdo de París de 2015, una exhortación a los dirigentes políticos para que hagan sus deberes en defensa del desarrollo sostenible, tal como se recoge en el siguiente extracto:

«Una vez que uno ha hecho sus deberes, se da cuenta de que necesitamos una nueva política, necesitamos una nueva economía en la que todo se base en el presupuesto de carbono, que es extremadamente limitado y disminuye rápidamente.

Pero eso no es suficiente. Necesitamos una forma de pensar completamente nueva. El sistema político que ustedes han creado se basa en la competencia. Engañan cuando pueden, porque lo único que importa es ganar, obtener el poder. Eso debe terminar, debemos dejar de competir unos contra otros, necesitamos cooperar y trabajar juntos, y compartir de forma justa los recursos del planeta. Necesitamos empezar a vivir dentro de los límites del planeta, centrarnos en la equidad y retroceder algunos pasos por el bien de todas las especies vivas. Necesitamos proteger la biosfera, el aire, los océanos, el suelo, los bosques».

Para leer más:

Greta Thunberg: «You’re acting like spoiled irresponsible children»

Greta Thunberg: Cambiemos el mundo. Penguin, Barcelona, 2019.

Una cita con el huerto de Miró

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El artista español Joan Miró (1893-1983), uno de los máximos representantes del surrealismo, concebía el arte como una forma de horticultura. Dotado de una gran creatividad, inteligencia, sensibilidad e intuición, Miró dio vida a su universo artístico como lo haría un artesano, o un hortelano que cultiva su huerto. Así, fertilizaba Miró sus múltiples semillas artísticas en el taller:

«Considero que mi taller es como un huerto. Por allí hay alcachofas. Por aquí, patatas. Hay que podar las hojas para que los frutos se desarrollen. Llega un momento en que hace falta cortar.

Trabajo como un hortelano o como un viñatero. Las cosas llegan lentamente. Mi vocabulario de formas, por ejemplo, no lo he descubierto de una vez. Se formó casi a mis pesar.

Las cosas siguen su curso natural. Crecen, maduran. Hace falta injertar. Hay que regar, como se hace con las lechugas. Así maduran en mi espíritu. Por ello trabajo siempre en muchísimas cosas a la vez. E incluso en dominios diferentes: pintura, grabado, litografía, escultura, cerámica».

Para leer más:

Joan Miró: Yo trabajo como un hortelano. Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 2018.

Siete respuestas a la situación del medio ambiente en Europa (2020)

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Como expresa la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) en su informe El medio ambiente en Europa: Estado y perspectivas 2020, Europa ha logrado avances significativos durante las dos últimas décadas en el ámbito medioambiental. Sin embargo, nos advierte de que la UE no alcanzará un futuro próspero y sostenible dentro de los límites ecológicos del planeta si continúa con sus mismas tendencias medioambientales y económicas. Son múltiples los desafíos que los europeos tienen por delante en materia de medio ambiente y sostenibilidad, entre ellos, la contaminación atmosférica, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, que están vinculados intrínsecamente a las actividades económicas y los estilos de vida .

Ante los retos medioambientales en Europa el informe de AEMA identifica siete ámbitos importantes en los que es necesario que la política europea actúe a partir de ahora para facilitar durante los próximos diez años la transición hacia una economía hipocarbónica:

1. Aplicar al máximo todo el potencial de las políticas medioambientales vigentes.

Europa adolece de carencias en la aplicación de su política medioambiental. No ha conseguido aplicar en su totalidad su legislación vigente, lo que está suponiendo un coste estimado para la sociedad de 30-80 de euros billones al año. Es necesario fortalecer la aplicación de la política medioambiental europea vigente, mediante el aumento de la financiación, haciendo partícipes de la misma a empresas y ciudadanos, y mejorando la coordinación de las autoridades nacionales, regionales y locales.

Según AEMA es esencial una mejor integración de los objetivos medioambientales en todas las políticas sectoriales. Así, por ejemplo, en el sector agrícola, la integración de la variable ambiental en la Política Agrícola Común (PAC) ha dado frutos limitados, puesto que no ha evitado la pérdida continua de biodiversidad y la degradación medioambiental.

Desde un punto de vista más global, la integración de los objetivos medioambientales en la toma de decisiones económicas debiera plasmarse en el uso de una contabilidad ambiental y económica integrada y de indicadores de progreso social que van más allá del Producto Interior Bruto.

Finalmente, otro aspecto relacionado con la aplicación de las políticas es la necesidad de mejorar su coherencia para lograr mayores avances. Por ejemplo, tenemos unos objetivos ambiciosos en materia de energía limpia y cambio climático, pero, sin embargo, persisten aún importantes subsidios a la energía basada en combustibles fósiles.

2. Convertir la sostenibilidad en eje clave de todas las políticas.

El enfoque de marcos de políticas de largo plazo sistémicas permite la coherencia en el objetivo de la sostenibilidad para el conjunto de la economía. Tal enfoque se ha aplicado en sistemas clave como energía y movilidad, o en herramientas como las estrategias para una economía circular y baja en carbono. Este enfoque habría que extenderlo a otros sistemas como el de alimentación, productos químicos y usos del suelo.

3. Liderar la acción internacional hacia la sostenibilidad.

Los problemas medioambientales y de sostenibilidad globales necesitan respuestas globales, como ha quedado de manifiesto, por ejemplo, con los esfuerzos internacionales que han sido necesarios para alcanzar el Acuerdo de París sobre cambio climático.

Antes los retos medioambientales globales, la Unión Europea, gracias a su influencia económica y diplomática, puede desempeñar un papel de liderazgo a la hora de ponerlos en lo alto de la agenda internacional para hacerlos frente. Así, por ejemplo, la plena aplicación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas en la UE y el apoyo activo para su implementación en otras regiones pueden ser esenciales para propulsar transiciones de sostenibilidad a nivel internacional que, al mismo tiempo, se traducirán en resultados positivos para la propia UE.

4. Fomentar la innovación en el conjunto de la sociedad.

La transición hacia la sostenibilidad sigue requiriendo la aplicación de las políticas medioambientales y de acciones que fomenten la innovación, por ejemplo, mediante incentivos que fomenten las inversiones sostenibles. Pero, además, desde un enfoque sistémico la innovación requiere que las contribuciones desde los distintos ámbitos de la política (I+D, industria y otros sectores, educación, bienestar, comercio, empleo) sean coherentes.

Es también fundamental fomentar la innovación en los distintos sectores de la sociedad, para facilitar el surgimiento de nuevas formas de pensar y de vivir, más sostenibles. Se ha de estimular la creación de entornos adecuados para que administraciones públicas, emprendedores, investigadores y empresas propicien formas sostenibles de producir y consumir. Es necesario que la innovación favorezca nuevas prácticas sociales, tecnologías, modelos de negocio y soluciones basadas en la naturaleza que favorezcan la transición hacia la sostenibilidad.

5. Aumentar las inversiones y reorientar la financiación hacia la sostenibilidad.

Para AEMA es urgente priorizar y redigirir las inversiones hacia la sostenibilidad. Ciertamente la transición hacia una economía europea sostenible exige cuantiosas inversiones. Sin embargo, las ganancias para los europeos son también grandes, si tomamos en cuenta la degradación evitada a la naturaleza y la sociedad, así como las oportunidades económicas y sociales que se crean.

Se estima que la modernización y descarbonización de la economía de la UE requiere una inversión adicional en el sistema energético e infraestructura vinculada que alcanza los 175 a 290 billones de euros cada año. Esto, no obstante, conllevaría importantes beneficios para la salud, por ejemplo, reduciendo los problemas de salud relacionados con las partículas finas que se estiman en alrededor de 200.000 millones de euros al año. Asimismo, se calcula que la reducción de las importaciones de combustibles fósiles sea de 2-3 billones de euros en el periodo 2031-2050. El cambio de modelo energético hacia otro basado en fuentes renovables abre también nuevas oportunidades para los países europeos en los mercados mundiales de energía limpia.

Son diversos los instrumentos, y en distintos ámbitos, que pueden emplear las administraciones públicas para reorientar la inversión privada en la senda de la sostenibilidad: vivienda, contratación, sector financiero, infraestructuras verdes, impuestos y subsidios medioambientales, etc.

6. Gestionar los riesgos y garantizar una transición socialmente justa.

Los procesos de transición nunca son ciertos y con frecuencia producen consecuencias imprevistas y no deseadas. Por eso para el éxito de la transición hacia la sostenibilidad es necesario que las sociedades reconozcan la existencia de riegos y oportunidades, y sean capaces de fijar vías para gestionarlos.

Las políticas nacionales y comunitarias han de desempeñar un papel esencial para asegurar “transiciones socialmente justas” que garanticen que empresas, trabajadores y regiones afectadas negativamente por la transición hacia la sostenibilidad encuentren las respuestas adecuadas para que nadie quede atrás, para que los beneficios y los costes sean compartidos de forma justa en toda la sociedad.

7. Crear nuevos conocimientos vinculados con la acción hacia la sostenibilidad.

La transición hacia la sostenibilidad conlleva la toma continúa de decisiones políticas que, para que tengan buenos resultados, ha de basarse en el conocimiento completo de una realidad compleja y en acelerado cambio. Se hace necesario profundizar cada vez más en la comprensión de los sistemas que originan las presiones medioambientales y, al mismo tiempo, generar nuevos conocimientos que faciliten soluciones de sostenibilidad.

Por eso han de explorarse nuevas vías de conocimiento vinculadas con la acción hacia la sostenibilidad: aprovechar las principales oportunidades que ofrece la digitalización para la producción de conocimiento y la comunicación; potenciar los enfoques anticipadores y transdisciplinares para comprender la realidad; considerar el conocimiento basado en la práctica; desarrollar nuevas capacidades, competencias y estructuras institucionales, y fomentar la innovación social, por ejemplo para involucrar a las partes interesadas.

Para más información:

The European environment -state and outlook 2020

AEMA: El medio ambiente en Europa: Estado y perspectivas 2020 (Resumen ejecutivo).

Una cita con el desarrollo sostenible y la niña Severn Suzuki

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En 1992 se celebró en Río de Janeiro la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (también conocida como Cumbre de la Tierra), que marcó un hito histórico porque el concepto de desarrollo sostenible va a tomar una proyección internacional hasta entonces desconocida.

Durante la celebración de la Cumbre de la Tierra, el día 11 de junio una niña canadiense de doce años, llamada Severn Cullis-Suzuki, toma la palabra en representación de ECO, una organización infantil por el medio ambiente. 

Con el discurso de Severn Suzuki se alza la voz de los niños, de las generaciones futuras, de los animales y de los ecosistemas que se ven cada vez más amenazados.

«Al venir aquí hoy no escondo mis intenciones: estoy luchando por mi futuro. Perder mi futuro no es como perder unas elecciones o perder puntos en bolsa.

He venido a hablar por todas las generaciones venideras.

He venido a hablar en nombre de todos los niños que pasan hambre en el mundo y cuyo llanto no oye nadie.

He venido a hablar por los incontables animales que están muriendo por todo el planeta, porque ya no tienen adónde ir».

(…)

«Todo esto ocurre ante nuestros ojos y, sin embargo, seguimos actuando como si tuviéramos todo el tiempo del mundo y todas las soluciones.

Yo soy solo una niña y no tengo todas las soluciones, pero ¡quiero que vean que ustedes tampoco! No saben arreglar los agujeros de nuestra capa de ozono. No saben hacer que los salmones remonten un arroyo muerto. No saben devolver a la vida a un animal extinto. Y no pueden recuperar los bosques que crecían donde ahora hay desiertos.

Si no saben arreglarlo, por favor, ¡dejen de estropearlo!».

(…)

«Yo soy solo una niña, pero sé que si todo el dinero que se gasta en guerras se gastara en buscar soluciones medioambientales, en poner fin a la pobreza y en lograr acuerdos, ¡la Tierra sería un lugar maravilloso!».

Para leer más:

Severn Cullis-Suzuki: Hagan que sus acciones reflejen sus palabras. Akiara, Barcelona, 2019.

 

 

La situación del medio ambiente en Europa (2020)

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La visión general de la Unión Europea es Vivir bien, respetando los límites ecológicos del planeta, como quedó expresado en el Séptimo Programa de Acción en materia de Medio Ambiente, adoptado en 2013. Cabe preguntarse, por tanto, en materia medioambiental si la situación actual en la UE es coherente con esa visión.

El informe que elabora cada cinco años la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) constituye la evaluación más completa que existe sobre la situación del medio ambiente en Europa. Por eso resultan especialmente importantes las conclusiones reunidas en su último informe El medio ambiente en Europa: Estado y perspectivas 2020. Además de aportarnos una información exhaustiva y actualizada sobre la situación medioambiental de Europa en sus múltiples ámbitos (biodiversidad, agua, suelo, cambio climático, contaminación, residuos, etc.), este informe de evaluación nos permite conocer el grado de cumplimiento que está alcanzando la Unión Europea respecto a sus objetivos medioambientales para 2020 y 2030, con las vistas puestas en una economía sostenible e hipocarbónica para 2050.

En el ámbito medioambiental, como en muchos otros, la situación de Europa no es ajena a la situación que atraviesa el mundo. Nos hallamos, hoy por hoy, en un planeta donde el 75% del medio ambiente terrestre y el 40% del marino se encuentran gravemente alterados, según AEMA. Además, el cambio climático, procedente de las actividades humanas que producen emisiones de gases de efecto invernadero, es una seria amenaza para la vida. Los datos científicos nos alertan de que la sexta extinción masiva de biodiversidad ya está en curso.

Ante esta situación global, Europa no puede abstraerse, porque contribuye a ella más que muchas zonas de otros continentes. Como es conocido, sus sistemas de producción y consumo dependen en buena medida de recursos extraídos o utilizados en otras partes del mundo.

Los retos medioambientales en Europa

El informe de 2020 de AEMA subraya que Europa ha logrado avances significativos durante las dos últimas décadas. Así, destaca, por ejemplo, las reducciones registradas por las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), los progresos logrados en la lucha contra la contaminación del agua y del aire y la introducción de políticas de reducción del plástico y de fomento de la economía circular.

Sin embargo, a pesar de los logros conseguidos, AEMA nos advierte de que Europa no alcanzará un futuro próspero y sostenible dentro de los límites ecológicos del planeta si continúa con sus mismas tendencias medioambientales y económicas. En realidad, la situación del medio ambiente no ha mejorado desde el anterior informe de 2015 sino que ha empeorado.

A modo de síntesis se presentan a continuación los principales rasgos y retos medioambientales que definen la situación actual del medio ambiente en Europa:

  • La contaminación atmosférica continúa afectando a la biodiversidad y los ecosistemas.
  • Persisten niveles excesivos de nitrógeno que afectan al 62% de la superficie de los ecosistemas de Europa.
  • Siguen muy presentes los efectos del cambio climático en la biodiversidad y los ecosistemas.
  • La agricultura, la pesca, el transporte y la producción de energía siguen causando pérdida de biodiversidad, extracción de recursos y emisiones nocivas.
  • No se está en vías de cumplir con el objetivo global de detener la pérdida de biodiversidad para 2020.
  • Es probable que no se alcance el objetivo de un estado ecológico adecuado para todas las masas de agua para 2020.
  • La mayoría de los objetivos fijados para 2020 no se van a alcanzar, especialmente en materia de biodiversidad, si bien todavía existe una oportunidad de lograr las metas a largo plazo para 2030 y 2050.
  • La fragmentación del paisaje sigue aumentando, perjudicando a los hábitats y a la biodiversidad.
  • El ritmo de los avances se ha frenado en ámbitos como los de emisiones de GEI, emisiones industriales, generación de residuos, eficiencia energética y cuota de energías renovables.
  • Se vuelve difícil el cumplimiento de los objetivos de eficiencia energética fijados para 2020.
  • El ritmo de progreso actual no será suficiente para cumplir los objetivos climáticos y energéticos para 2030 y 2050.
  • Han aumentado las emisiones nocivas procedentes del transporte y la agricultura.
  • La producción y el consumo de productos químicos peligrosos se han mantenido estables.
  • No se ha logrado una integración medioambiental que aborde las presiones medioambientales de los sectores económicos.
  • No se ha avanzado en la protección a los europeos de los riesgos medioambientales para la salud y el bienestar, como la contaminación atmosférica y el ruido.
  • La exposición a partículas finas es responsable de unas 400.000 muertes prematuras al año en Europa.

Ante esta preocupante situación, con su informe de 2020, AEMA insta a países, dirigentes y responsables políticos europeos a ampliar y acelerar radicalmente las políticas y acciones con el fin de evitar daños irreversibles.

El mensaje es claro: la trayectoria del medio ambiente y el clima es insostenible, y está vinculada al sistema actual de producción y consumo. Éste debe ser modificado cuanto antes porque se nos está acabando el tiempo para dar respuestas adecuadas que consigan invertir la tendencia.

«Quizá el factor más importante que subyace a los desafíos persistentes de Europa en materia de medio ambiente y sostenibilidad es que están vinculados intrínsecamente a las actividades económicas y los estilos de vida, en particular a los sistemas sociales que proporcionan a los europeos necesidades tales como la alimentación, la energía y la movilidad».

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AEMA: El medio ambiente en Europa: Estado y perspectivas 2020 (Resumen ejecutivo).

Para más información:

The European environment -state and outlook 2020

AEMA: El medio ambiente en Europa: Estado y perspectivas 2020 (Resumen ejecutivo).

La naturaleza y la ironía de las palabras: una cita con Pérez Galdós

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Benito Pérez Galdós, del pintor Joaquín Sorolla.

Con su obra Doña Perfecta, el escritor Benito Pérez Galdós (1843-1920), maestro de la novela realista, se vale del simbolismo y el contraste para resaltar la realidad tal como es, más allá de la representación aparente que le da nombre y la oculta.

Don José Rey llega a la estación de tren de Villahorrenda donde le espera Licurgo, el criado de doña Perfecta, para llevarlo en caballerías a la pequeña ciudad de Orbajosa. Allí le esperan su futura novia -la prima Rosario- y la madre de ésta -doña Perfecta, viuda de Polentinos-.

Durante el trayecto rumbo a Orbajosa los dos personajes de Galdós  entablan un diálogo acerca de las tierras que atraviesan. El caballero don José no sale de su asombro ante la contradictoria realidad que ven sus ojos. Se encuentra con una falsa realidad a tenor de las palabras que le dan nombre, con una realidad «desnaturalizada».

Una relectura del siguiente pasaje de Doña Perfecta nos lleva a reflexionar sobre el verdadero valor que le otorgamos a la naturaleza. Porque, cuando la naturaleza se nos acabe, ¿sólo nos quedará la ironía de las palabras hermosas?

“-Ahora tenemos que echar por esta vereda. El puente está roto y no se puede vadear el río sino por el Cerrillo de los Lirios.

-¡El Cerrillo de los Lirios! -observó el caballero, saliendo de su meditación-. ¡Cómo abundan los nombres poéticos de esos sitios tan feos! Desde que viajo por estas tierras, me sorprende la horrible ironía de los nombres. Tal sitio que se distingue por su árido aspecto y la desolada tristeza del negro paisaje, se llama Valleameno. Tal villorrio de adobes que miserablemente se extiende sobre un llano estéril y que de diversos modos pregona su pobreza, tiene la insolencia de nombrarse Villarrica; y hay un barranco pedregoso y polvoriento, donde ni los cardos encuentran jugo, y que, sin embargo, se llama Valdeflores. ¿Eso que tenemos delante es el Cerrillo de los Lirios? Pero ¿dónde están esos lirios, hombres de Dios? Yo no veo más que piedras y hierba descolorida. Llamen a eso el Cerrillo de la Desolación, y hablarán a derechas. Exceptuando Villahorrenda, que parece ha recibido al mismo tiempo el nombre y la hechura, todo aquí es ironía. Palabras hermosas, realidad prosaica y miserable. Los ciegos serían felices en este país, que para la lengua es paraíso y para los ojos infierno”.

Para leer más:

Benito Pérez Galdós: Doña Perfecta. Espasa, Madrid, 2011.

El canto del canario: releyendo la fábula de Tomás de Iriarte

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En 1782 el escritor ilustrado Tomás de Iriarte (1750-1791), originario de las Islas Canarias, publicó sus célebres Fábulas literarias. Son relatos en verso con los que Iriarte, convirtiendo a los animales en los protagonistas humanizados de su obra, aporta al mundo una literatura con mensaje moralista y educador.

Entre los temas que preocupaban a Iriarte en aquella sociedad del siglo XVIII, se encuentra el propio oficio de la literatura, como así lo dejó reflejado en su fábula El Canario y otros animales. No hay fábula sin moraleja y, en ésta, Tomás de Iriarte nos viene a recordar que existen muchas obras literarias que, a pesar de su excelencia, pasan desapercibidas y no logran su justo reconocimiento: «Hay muchas obras excelentes que se miran con la mayor indiferencia». 

Eso fue justo lo que le sucedió al canario cuando se encontró con la mariposa, la hormiga, la raposa y el palomo. Una relectura naturalista de la fábula de Iriarte nos  permite reflexionar sobre el valor de la naturaleza para el ser humano. De ahí que podamos concluir también con la siguiente moraleja: El canto del canario es una excelente obra de arte, que nos obsequia la naturaleza, ante la que no debemos permanecer impasibles, insensibles y sordos por más tiempo.

   De su jaula un día
se escapó un Canario
que fama tenía
por su canto vario.
-¡Con qué regocijo
me andaré viajando
y haré alarde, dijo,
de mi canto blando!
Vuela con soltura
por bosques y prados
y el caudal apura
de dulces trinados.
Mas, ¡ay!, aunque invente
el más suave paso,
no encuentra viviente
que de él haga caso.
Una Mariposa
le dice burlando:
-Yo de rosa en rosa
dando vueltas ando.
Serás ciertamente
un músico tracio,
pero busca oyente
que esté más despacio.
-Voy, dijo la Hormiga,
a buscar mi grano;
mas usted prosiga,
cantor soberano.
La Raposa añade:
-Celebro que el canto
a todos agrade;
pero yo entre tanto,
esto es lo primero,
me voy acercando
hacia un gallinero
que me está esperando.
-Yo, dijo un Palomo,
ando enamorado,
y así el vuelo tomo
hasta aquel tejado;
a mi Palomita
es ya necesario
hacer mi visita;
perdone el Canario.
Gorjeando estuvo
el músico grato,
mas apenas hubo
quien le oyese un rato.
¡A cuántos autores
sucede otro tanto!

Para leer más:

Tomás de Iriarte: Fábulas literarias. Penguin, Barcelona, 2016.