Los flujos de materiales de la economía española (2008-2016)

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La Contabilidad Medioambiental es una fuente valiosa para conocer cómo una economía emplea los recursos materiales que proceden del medio natural para sus actividades de producción, consumo y distribución. Así, como expresa el Instituto Nacional de Estadística (INE), la Cuenta de flujos de materiales «muestra los inputs físicos de materiales que entran en el sistema económico nacional y los outputs a otras economías o al medio natural en unidades físicas (toneladas)».

Los datos disponibles para España elaborados por el INE permiten analizar cómo ha evolucionado este país durante el periodo 2008-2016 respecto al consumo y extracción de materiales así como a la productividad de los recursos (eco-eficiencia) en términos de PIB y número de habitantes.

A continuación se exponen los principales resultados obtenidos para los años 2008-2016 (con datos provisionales de 2016), periodo marcado por la grave crisis económica.

El consumo nacional de materiales, esto es, la cantidad total usada directamente por la economía española, ascendió a 402,8 millones de toneladas. Ello supone, por tanto, una reducción del 50,4% respecto al año 2008.

La intensidad del consumo de materiales, en términos de PIB, ha descendido desde las 133,0 toneladas de 2008 hasta las 66,9 de 2016.

El consumo nacional de materiales por habitante se cifró en 8,7 toneladas en 2016, inferior a las 17,7 toneladas de 2008.

El principal componente del consumo nacional de materiales es la extracción nacional, con 330,7 millones de toneladas en 2016, es decir, el 82,1% del total. Este porcentaje ha aumentado ligeramente respecto al de 2008 (81,5%).

Por tipos de materiales extraídos en España, destaca el protagonismo que toman los minerales no metálicos (piedra caliza, yeso, arenas, grava…), que en el año 2008 representaban el 78,3% del total, si bien su peso se ha reducido hasta el 55,1% en 2016. A continuación se encuentra la extracción de biomasa (cereales, frutas, hortalizas, biomasa pastada…), cuyo porcentaje, en cambio, ha aumentado desde el 19,8% hasta 40,3% en el periodo analizado. A distancia se sitúan los minerales metálicos (cobre, níquel…), cuyo peso se ha incrementado, desde el 0,3% hasta el 4,1%, y los combustibles fósiles (hulla, antracita, petróleo, gas natural licuado…) que, por el contrario, han perdido importancia relativa, desde el 1,6% al 0,4% en 2016.

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Por su parte, el balance comercial físico fue de 72,1 millones de toneladas en 2016. Esta cifra es el resultado de unas importaciones que ascendieron a 257,5 millones de toneladas frente a los 185,4 millones de las exportaciones. El balance comercial físico ha experimentado, por tanto, una reducción del 52,1% respecto al año 2008. Hay que destacar, asimismo, la dispar evolución que siguieron las importaciones, que descendieron un 6,7%, y las exportaciones de materiales, que aumentaron un 47,6% durante el periodo.

Finalmente, el input directo de materiales (IDM) constituye también un indicador relevante como aproximación a evaluar el camino hacia la sostenibilidad de una economía. Como expresa el INE, el IDM «registra como recursos la entrada directa de materiales en el sistema económico procedente del medio natural nacional y del resto del mundo, es decir, extracción nacional e importaciones». Así, el IDM, en términos de toneladas de materiales empleados por unidad de PIB, tomó en España un valor de 531,9 en 2016 frente a las 836,5 toneladas registradas en 2008. El impacto de la crisis económica, por consiguiente, también se ha visto reflejado en este indicador al reducirse un 36,4% en dicho periodo, si bien en menor cuantía que el consumo nacional de materiales (-49,7%), que excluye las exportaciones del IDM.

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Para más información:

INE: Cuenta de flujos de materiales (2008-2016)

 

 

 

 

 

El Che Guevara y el mar

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En diciembre de 1951 el joven Ernesto Che Guevara (1928-1967) de veintitrés años decidió emprender un largo viaje en moto por Latinoamérica con su amigo Alberto Granado.

En Notas de viaje el Che narra las vivencias adquiridas durante su recorrido por tierras de Chile, Perú, Colombia y Venezuela. Su relato permite acercarnos a una etapa de la vida, más bien desconocida, de esta figura histórica del siglo XX.

Reproducimos aquí un fragmento extraído de sus páginas dedicadas al océano Atlántico:

«La luna llena recorta sobre el mar y cubre de reflejos plateados las olas. Sentados sobre una duna, miramos el continuo vaivén con distintos ánimos: para mí fue siempre el mar un confidente, un amigo que absorbe todo lo que le cuentan sin revelar jamás el secreto confiado y que da el mejor de los consejos: Un ruido cuyo significado cada uno interpreta como puede; para Alberto es un espectáculo nuevo que le causa una turbación extraña cuyos reflejos se perciben en la mirada atenta con que sigue el desarrollo de cada una de las olas que van a morir a la playa. Frisando los treinta años Alberto descubre el océano Atlántico y siente en ese momento la trascendencia del descubrimiento que le abre infinitas vías hacia todos los puntos del globo».

 

Para leer más:

Ernesto Che Guevara: Notas de Viaje, Ediciones B, Barcelona, 2002.

Paul Krugman y el bienestar económico

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El economista estadounidense Paul Krugman en su obra La era de las expectativas limitadas diserta, entre otros muchos asuntos, sobre el concepto de bienestar económico. Traemos hasta aquí el siguiente pasaje:

 «El bienestar de la economía es muy parecido al bienestar de un individuo. Mi felicidad depende casi por entero de unas cuantas cosas importantes, como el trabajo, el amor y la salud, y no vale la pena preocuparse por todo lo demás (…) Por lo que respecta a la economía, las cosas importantes -las cosas que afectan al nivel de vida de un gran número de personas- son la productividad, la distribución de la renta y el desempleo. Si las mismas son satisfactorias, no hay gran cosa más que pueda ir mal, mientras que si no lo son, nada puede ir bien».

Bajo esta concepción del bienestar económico Krugman otorga un papel destacado a la productividad:

«La productividad no lo es todo, pero a largo plazo lo es casi todo. La capacidad de un país para mejorar su nivel de vida a lo largo del tiempo depende casi por entero de su capacidad para aumentar su producción por trabajador».

Para leer más:

Paul Krugman (1990): La era de las expectativas limitadas.

La valoración ciudadana de la política medioambiental de la UE

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Con el Eurobarómetro Especial elaborado por encargo del Parlamento Europeo en marzo de 2017 se consigue obtener una valoración del nivel de pertenencia y adhesión de los ciudadanos a la Unión Europea así como conocer la opinión que éstos tienen sobre la aplicación de las principales políticas comunitarias.

Dicho Eurobarómetro, que entrevistó a 27.901 ciudadanos de 15 o más años de edad, pertenecientes a los 28 Estados miembros de la UE, logró identificar tanto las percepciones como las expectativas que tienen los residentes comunitarios sobre la acción de la Unión Europea en materia de protección del medio ambiente.

A continuación se exponen las principales conclusiones obtenidas:

  • Percepción de la política medioambiental actual.

(¿Diría que las medidas actuales de la UE en materia de protección medioambiental son excesivas, adecuadas o insuficientes?).

Los resultados obtenidos apuntan que el 53% de los ciudadanos considera que las medidas de protección medioambiental que está llevando a cabo la UE son inadecuadas frente a un 36% que revela que sí son adecuadas. Adicionalmente, un 4%  de la población declara que son excesivas y el 7% restante, que no sabe.

Cuatro países destacan por tener a los residentes más insatisfechos con la política medioambiental comunitaria. Ante un 53% de ciudadanos europeos que piensa que la política medioambiental de la UE es insuficiente, superan dicho promedio con los valores más altos los siguientes países: Suecia (69%), España (68%), Francia (63%) y Portugal (62%).

Por el contrario, los países con los menores porcentajes de ciudadanos que perciben que la política medioambiental es insuficiente son Grecia (28%), Letonia (32%) y República Checa (34%).

Percepción_insuficiente
Fuente: European Parliament: Two years until the 2019 European elections. Special Eurobarometer of the European Parliament. April 2017.
  • Expectativas de la política medioambiental.

(¿Le gustaría que la Unión Europea interviniera en protección del medio ambiente menos o más que en la actualidad?)

El 75% de los ciudadanos considera que la UE debería aplicar más medidas de protección medioambiental de las que está aplicando en la actualidad. Este porcentaje ha aumentado 8 puntos respecto al anterior Eurobarómetro de 2016.

Tomando como referencia dicho promedio del 75% de ciudadanos de la UE que considera que se debiera proteger más el medio ambiente, los países que se declaran más exigentes en esta materia son España (87%), Portugal (85%) y Chipre (84%).

Expectativas
Fuente: European Parliament: Two years until the 2019 European elections. Special Eurobarometer of the European Parliament. April 2017.

Para más información:

Fuente: European Parliament: Two years until the 2019 European elections. Special Eurobarometer of the European Parliament. April 2017.

 

El amor a la naturaleza en la obra de Antonio Machado

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El escritor Antonio Machado (1875-1939) nos legó, además de su extensa obra poética, Juan de Mairena,  un clásico de la literatura española del siglo XX donde su protagonista nos invita a meditar sobre diversos temas de carácter filosófico, moral y político.

En una de sus clases el maestro Juan de Mairena se dirige a sus alumnos para hablarles sobre la necesidad de crear hábitos saludables. Mairena era profesor de Gimnasia, además de dar clases de Retórica, y aun así defendía que la expresión de educación física era ambiciosa y absurda: “No hay que educar físicamente a nadie”. En su lugar elogiaba las cualidades de la Naturaleza.

“Para crear hábitos saludables –añadía-, que nos acompañen toda la vida, no hay peor camino que el de la gimnasia y los deportes, que son ejercicios mecanizados, en cierto sentido abstractos, desintegrados, tanto de la vida animal como de la ciudadanía. Aun suponiendo que estos ejercicios sean saludables –y es mucho suponer-, nunca han de sernos de gran provecho, porque no es fácil que nos acompañen sino durante algunos años de nuestra efímera existencia. Si lográsemos, en cambio, despertar en el niño el amor a la naturaleza, que se deleita en contemplarla, o la curiosidad por ella, que se empeña en observarla y conocerla, tendríamos más tarde hombres maduros y ancianos venerables, capaces de atravesar la sierra de Guadarrama en los días más crudos del invierno, ya por deseo de recrearse en el espectáculo de los pinos y de los montes, ya movidos por el afán científico de estudiar la estructura y composición de las piedras o de encontrar una nueva especie de lagartijas”.

Para leer más:

Antonio Machado (1936): Juan de Mairena

Principales conclusiones de Río 92 para la sostenibilidad

8. Cañón de las Cataratas_Smolyan. Bulgaria

Se cumplen veinticinco años desde que se celebró en Río de Janeiro la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (junio de 1992). Esta Conferencia marcó un importante punto de inflexión en el camino hacia el desarrollo sostenible. A partir de Río 92 el concepto de desarrollo sostenible adquiere una proyección internacional hasta entonces desconocida.

Analizando los principales documentos aprobados, de principios (Declaración de Río), de carácter programático (Agenda 21) y de carácter ejecutivo (Convenios sobre el Cambio Climático y sobre la Diversidad Biológica), destacamos las siguientes conclusiones más relevantes para la sostenibilidad del desarrollo:

1. Entre los grandes desafíos a los que ha de enfrentarse la humanidad en el siglo XXI se encuentra el continuo empeoramiento de los ecosistemas de los que depende nuestro bienestar.

2. Se expresa el compromiso de luchar por el desarrollo sostenible. La protección del medio ambiente ha de ser una parte integrante del proceso de desarrollo de una sociedad.

3. Para alcanzar el desarrollo sostenible los Estados deben reducir y eliminar los sistemas de producción y consumo insostenibles, que son las principales causas del deterioro del medio ambiente.

4. Se han de promover modalidades de consumo y producción que reduzcan las tensiones sobre el medio ambiente al mismo tiempo que se satisfagan las necesidades básicas de la humanidad. Se han de considerar fórmulas que permitan compatibilizar el crecimiento económico con la reducción del uso de energía, materiales y de recursos naturales y con la mínima generación de residuos.

5. Hay que prestar especial atención a recursos críticos como el agua y la tierra, y a factores ambientales como el estado de los ecosistemas y la diversidad biológica.

6. La diversidad biológica presenta un valor intrínseco. Es importante para el mantenimiento de los sistemas necesarios para la vida, por lo que su conservación es un objetivo común de toda la humanidad. Se hace necesaria una utilización sostenible de la biodiversidad y evitar las causas de su reducción.

7. Se reconoce expresamente que las actividades humanas, principalmente de los países desarrollados, están haciendo aumentar sustancialmente las concentraciones de gases de efecto invernadero, lo que provocará un calentamiento adicional de la superficie y el clima de la Tierra, con potenciales consecuencias adversas para los ecosistemas naturales y la humanidad.

8. Debe procurarse la aplicación amplia del principio de precaución, principalmente cuando, en situaciones de falta de certeza científica, exista un peligro de daño grave o irreversible del medio ambiente.

9. Desde el punto de vista metodológico, se expresa la necesidad de fomentar la utilización de indicadores de desarrollo sostenible y de los sistemas de contabilidad ecológica y económica integrada, considerados estos últimos un complemento de los sistemas tradicionales de contabilidad nacional.

Para más información:

ONU (1992):

 

Una cita con la primavera en la obra de Goethe

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La célebre obra Fausto, de Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832),  está plena de imágenes poéticas que invitan a ver, sentir y pensar. Las invocaciones a la belleza de la naturaleza también están presentes en escenas como la siguiente:

El protagonista, Fausto, ante la puerta de la ciudad, acompañado de su ayudante Wagner, hace un canto a la naturaleza y al comienzo de la primavera.

“El río y los arroyos se han liberado del hielo por la suave y vivificadora mirada de la primavera, en el valle verdea la dicha de la esperanza; el viejo invierno, en su debilidad, se retira a las ásperas montañas. Desde allí, volando, envía solamente impotente descarga de hielo en granos a trecho sobre la llanura verdeante; pero el sol no tolera nada blanco: por todas partes bulle el crecimiento y el esfuerzo, todo se quiere animar con colores; pero le faltan flores en este territorio, y en su lugar toma gente vestida de fiesta”.

Para leer más:

Johann Wolfgang von Goethe (1832): Fausto.

 

Joseph A. Schumpeter y su teoría del desarrollo económico

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El economista austro-estadounidense Joseph A. Schumpeter en su Teoría del desarrollo económico (1911) aportó una particular concepción del desarrollo al entenderlo como un proceso dinámico en el que se producen cambios de carácter económico que surgen desde el propio sistema y que están motivados principalmente por un factor de importancia capital: la innovación.

Esos cambios económicos son «alteraciones espontáneas y discontinuas» que «aparecen en la esfera de la vida industrial y comercial y no en la esfera de las necesidades de los consumidores de productos acabados».

En concreto, el desarrollo económico puede implicar alguno o algunos de los siguientes casos:

1) la introducción de un nuevo bien.

2) la introducción de un nuevo método de producción.

3) la apertura de un nuevo mercado.

4) la conquista de una nueva fuente de aprovisionamiento de materias primas o de bienes semimanufacturados.

5) la creación de una nueva organización de cualquier industria.

Para leer más:

Joseph A. Schumpeter (1911): La teoría del desarrollo económico. Una investigación sobre ganancias, capital, crédito, interés y ciclo económico.

El desarrollo sostenible en la Declaración de Río 1992

27. S. Juan y  S. Pedro Atitlán. S. Pedro La Laguna. Guatemala

Hace 25 años, en el año 1992, se celebró en Río de Janeiro la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. Esta Conferencia marcó un punto de inflexión en el camino hacia el desarrollo sostenible. Fue la Cumbre sobre medio ambiente que reunió a un mayor número de Estados para debatir sobre los principales retos medioambientales del planeta. A partir de Río 92 el concepto de desarrollo sostenible adquiere una proyección internacional hasta entonces desconocida.

Uno de sus principales frutos de la Conferencia fue la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Declaración de Río), un documento de referencia clave para establecer las bases operacionales del concepto de desarrollo sostenible. De su Preámbulo y 27 principios que lo componen pueden extraerse las siguientes ideas fundamentales:

La Tierra (Preámbulo).

Se reconoce «la naturaleza integral e interdependiente de la Tierra, nuestro hogar».

Los seres humanos (Principio 1):

«Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza».

Equidad intergeneracional (Principio 3):

«El derecho al desarrollo debe ejercerse en forma tal que responda equitativamente a las necesidades de desarrollo y ambientales de las generaciones presentes y futuras».

Protección medioambiental (Principio 4):

«A fin de alcanzar el desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente deberá constituir parte integrante del proceso de desarrollo».

Sostenibilidad (Principio 8).

“Para alcanzar el desarrollo sostenible y una mejor calidad de vida para todas las personas, los Estados deberían reducir y eliminar los sistemas de producción y consumo insostenibles y fomentar políticas demográficas apropiadas”.

Criterio de precaución (Principio 15).

«Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberían aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente”

Criterio de quien contamina, paga (Principio 16).

«Las autoridades nacionales deberían procurar fomentar la internacionalización de los costos ambientales y el uso de instrumentos económicos, teniendo en cuenta el criterio de que el que contamina debería, en principio, cargar con los costos de la contaminación, teniendo debidamente en cuenta el interés público sin distorsionar el comercio ni las inversiones internacionales».

Junto con la Declaración de Río se aprobaron en la misma Conferencia otros tres documentos de especial interés: el Programa 21 (Agenda 21) y los Convenios sobre el Cambio Climático y sobre la Diversidad Biológica.

Para más información:

ONU: Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo 1992.

La sociedad buena de John K. Galbraith

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El economista John Kenneth Galbraith (1908-2006), en su obra Una sociedad mejor, propone las condiciones socioeconómicas que debe reunir una sociedad factible -que no perfecta- para que sea considerada como «sociedad buena».

Galbraith admite que «en todos los países industrializados existe un firme compromiso con la economía de consumo -con los bienes y servicios de consumo- como fuente primordial de la satisfacción y el placer de los seres humanos y como la medida más visible de las consecuencias sociales».

No obstante, este objetivo debe ser complementado, a su juicio, con otros igualmente necesarios. Con las siguientes palabras, sintetiza Galbraith lo que entiende por buena sociedad:

«Una buena sociedad tiene tres requisitos económicos estrechamente emparentados, cada uno de los cuales es una fuerza independiente. Está la necesidad de proporcionar los indispensables bienes y servicios de consumo. Está la necesidad de asegurar que esta producción y su uso y consumo no tenga un efecto contraproducente sobre el actual bienestar del conjunto de la sociedad. Los dos últimos de estos tres requisitos entran con frecuencia en conflicto con el primero, conflicto que se manifiesta con fuerza en la economía y en la política cotidianas. La referencia más habitual es el efecto sobre el medio ambiente. Aquí, en suma, están los tres temas en cuestión tal como los define una sociedad buena».

Más adelante Galbraith nos recuerda algunos de los problemas medioambientales que soporta el mundo de hoy:

“Las manifestaciones de los deterioros contemporáneos son inquietantemente sabidas: la contaminación de la atmósfera y de las aguas, el considerable y creciente problema de la eliminación de la basura, el inmediato peligro para la salud que constituyen los productos y servicios que se administran, la contaminación visual derivada de la intrusión de las actividades de la producción y de las ventas, en especial la de las ventas al por menor, sobre el paisaje urbano y rural”.

Ante estas amenazas, Galbraith defiende la necesidad de proteger el medio ambiente, tal y como recogen las siguientes palabras:

“Deben protegerse los intereses generales de la comunidad lo mismo que también el clima y el bienestar del futuro, y debe haber preocupación por el agotamiento de los recursos. Puesto que hay que fabricar automóviles, proporcionarles combustible y conducirlos, y puesto que hay que suministrar y utilizar otros servicios y bienes de consumo similares, es esencial e inevitable un compromiso entre los actuales intereses financieros y los intereses públicos más generales. Por regla general, no obstante, este compromiso debe favorecer los intereses de la comunidad más amplia y los intereses de los por nacer”.

Para leer más:

John K. Galbraith (1996): Una sociedad mejor.