La ciudad de Bangkok: una cita con Joseph Conrad

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La ciudad de Bangkok, capital tailandesa de más de diez millones de habitantes en la actualidad, dista mucho de lo que era hace un siglo. Le debemos a Joseph Conrad (1857-1924), el célebre escritor inglés de origen polaco, una descripción envolvente del pasado de esa ciudad gracias a su novela La línea de sombra que escribió hacia 1915.

A través del protagonista de esta obra, un primerizo capitán que decide afrontar la gran responsabilidad del mando de un buque anclado en Bangkok para poner rumbo a Singapur, Conrad consigue que viajemos hasta un asentamiento humano de Oriente para sentirnos como si nos encontráramos realmente en él.

Es una ciudad que se baña con el agua del río sobre la que se asienta y con los rayos del sol que la impregnan. En ella no están ausentes los contrastes, que aún nos interpelan, entre las numerosas casas de construcción humilde y los grandes edificios y suntuosos templos.

“Anchamente, se extendía ante mí sobre las dos riberas, aquella capital oriental que todavía no ha sufrido la conquista de los blancos: una sucesión de casas oscuras, hechas de bambú, de esterillas, de hojas, toda una arquitectura vegetal que brotaba de la tierra oscura, sobre las riberas del río cenagoso. Asombraba el pensar que en aquellos millares de habitaciones humanas no había entrado sin duda más de media docena de libras de clavos. Algunas de aquellas casas, hechas de ramas y de hierbas, como los nidos de una especie acuática, se adherían a las riberas bajas. Otras, parecían haber surgido del agua misma, y las había también que flotaban en largas filas ancladas en medio del mismo río. Aquí y allá, dominando la masa tupida de techos oscuros y bajos, se levantaban grandes edificios de cal y canto, el Palacio del Rey, templos suntuosos y deteriorados, que se desmoronaban poco a poco bajo la luz vertical del sol, luz abrumadora, palpable casi, que parecía penetrar en nuestros pechos por la aspiración de nuestras narices e infiltrarse en nuestros miembros por todos los poros de nuestra piel”.

Para leer más:

Joseph Conrad: La línea de sombra. Penguin Random House Grupo Editorial, Barcelona, 2024.

El consumo de energía primaria en la Unión Europea (1990-2022)

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Ante los grandes retos medioambientales y de lucha contra el cambio climático, una de las metas energéticas principales que tiene fijadas la Unión Europea es la de avanzar en el campo de la eficiencia.

Para evaluar los progresos en eficiencia energética se dispone, entre otros, del indicador del consumo de energía primaria. Este tipo de consumo energético se refiere a la demanda total de energía procedente de fuentes primarias (petróleo, gas natural, carbón, nuclear, renovables…) de un país. De acuerdo con Eurostat incluye el consumo del propio sector energético, las pérdidas producidas durante la transformación (por ejemplo, de petróleo o gas a electricidad) y distribución de energía, así como el consumo de los usuarios finales. Quedan excluidos los consumos sin fines energéticos, por ejemplo, el petróleo no utilizado para combustión sino para la producción de plásticos.

Desde hace años sucesivas Directivas comunitarias vienen estableciendo y revisando objetivos cuantificados de reducción de consumo de energía. Así, la Directiva 2012/27/UE determinó el objetivo de reducir un 20% el consumo total de energía primaria de la UE en 2020 respecto a su proyección base, esto es, no superar el nivel de 1.312 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep). Habiéndose cumplido dicho objetivo, la actual Directiva (UE) 2023/1791 del Parlamento Europeo y del Consejo de 13 de septiembre de 2023 ha fijado que “los Estados miembros se esforzarán por contribuir colectivamente a que el objetivo orientativo de consumo de energía primaria de la Unión no supere los 992,5 Mtep en 2030”. Ello supondría, de cumplirse, una disminución del consumo energético del 27% respecto al año 1990.

Analizando los últimos datos publicados por Eurostat, se concluye que el consumo total de energía primaria de la Unión Europea ascendió a 1.257 Mtep en 2022, de modo que se redujo un 4,1% respecto al año anterior. No obstante, dicho consumo sigue siendo claramente superior al objetivo marcado para 2030, en concreto un 26,7% por encima.

Como puede observarse en el siguiente gráfico referido al periodo 1990-2022, el consumo de energía primaria, que se cifró en 1.368 Mtep en 1990, ha seguido en general una senda de crecimiento continuado hasta alcanzar su máximo en el año 2006, con 1.511 Mtep. Posteriormente, durante los años 2008-2014 con la irrupción de la crisis económica de la Gran Recesión, el consumo energético inflexionó a la baja, llegando incluso a registrar niveles inferiores a los del comienzo de la serie en 1990. A continuación, la reactivación de la economía conllevó de nuevo una tendencia ascendente del consumo de energía hasta 2018. A partir de entonces el consumo ha tendido a moderarse, apoyado por los efectos de la irrupción de la pandemia del COVID-19.

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En un análisis por países, considerando el amplio periodo de 1990-2022, se concluye que en el seno de la Unión Europea el consumo de energía primaria se ha reducido en 17 de los 27 Estados miembros, mientras que en los diez países restantes se ha incrementado.

Así, los mayores aumentos porcentuales se han anotado en Chipre (56,0%), Irlanda (48,8%), España (37,4%), Portugal (37,4%), Austria (27,2%) y Malta (1719%). Por el contrario, los mayores descensos relativos los han registrado Lituania (-58,9%), Estonia (-55,0%), Rumanía (-50,3%), Letonia (-45,2%) y Bulgaria (-29,3%).

G_Energía primaria_1990_2022_países

La lectura de los resultados hallados hasta ahora induce a pensar que solo la aplicación de medidas más decididas y extensivas de ahorro energético por parte de todos los agentes económicos de la UE y sus Estados miembros puede hacer que la senda de consumo de energía primaria dibuje una senda claramente descendente, tan necesaria en un contexto actual de crisis climática y medioambiental, de problemas de agotamiento de combustibles fósiles y de falta de soberanía energética.

Para más información:

Eurostat

Directiva (UE) 2023/1791 del Parlamento Europeo y del Consejo de 13 de septiembre de 2023

El mar: una cita con Joseph Conrad

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El mar, el medio natural más generoso del planeta azul, ha sido siempre fuente de inspiración para los creadores de la palabra escrita.

Traemos hasta aquí el caso de Joseph Conrad (1857-1924), el célebre escritor inglés de origen polaco, que llegó a ejercer como oficial de la marina mercante británica, lo que le permitió conocer muy bien diversos mares.

Algunas de las sensaciones que el mar le gratificó a Conrad como oficial y capitán durante sus múltiples viajes han llegado hasta nosotros precisamente a través de su literatura. Como muestra, el siguiente pasaje de la novela La línea de sombra, que escribió hacia 1915:

“Aquella misma mañana, cuando me hubo relevado un poco más tarde el segundo, me arrojé sobre mi litera y durante tres horas logré encontrar un poco de olvido. Un olvido tan completo que, al despertarme, me pregunté dónde me hallaba. Al pensar que me hallaba a bordo de mi barco, una inmensa sensación de alivio descendió sobre mí. ¡En el mar! ¡En el mar!

A través del portillo vi un horizonte tranquilo, inundado de sol. El horizonte de un día sin brisa. Pero su mera extensión bastó para la sensación de una evasión dichosa y la pasajera alegría de la libertad”.

Para leer más:

Joseph Conrad: La línea de sombra. Penguin Random House Grupo Editorial, Barcelona, 2024.

La participación de las energías renovables en la UE (2022)

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En el ámbito de las energías renovables, la Estrategia Europa 2020 y la Directiva 2009/28/CE del Parlamento Europeo y del Consejo dejaron fijado como objetivo estratégico que para el año 2020 el 20% del consumo final de energía de la UE debe tener su origen en fuentes renovables (eólica, solar, hidráulica, maremotriz, geotérmica, biomasa…). De este modo se persigue favorecer el desplazamiento del consumo de los combustibles fósiles que propician el calentamiento global.

Los últimos datos de Eurostat siguen confirmando que dicho objetivo del 20% se cumplió en el horizonte marcado de 2020. Así, en el año 2022 el consumo final de energía en la UE-27 ascendió a 989 millones de toneladas equivalentes de petróleo. De este total el 23,0% provino de fuentes de energías renovables, porcentaje que se ha venido incrementado de forma continuada desde el año 2004.

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En un análisis por países, entre 2004 y 2022 la participación de la energía de fuentes renovables en el consumo final de energía se ha incrementado en todos los Estados miembros. Los mayores avances relativos se han dado en Suecia (27,6 puntos porcentuales más) y Dinamarca (+26,8 p.p.), y los menores, en Croacia (+6,0 p.p) y Eslovenia (+6,6 p.p.), si bien estos dos últimos países ya partían en 2004 con altos porcentajes de introducción de renovables.

Asimismo, se sigue observando, de acuerdo con los últimos datos publicados por Eurostat, que persiste la disparidad en el grado de implantación de las energías renovables.

En 2022 Suecia, con el 66,0%, es el país con el mayor porcentaje de energía de fuentes renovables en su consumo final bruto energético. Le siguen, a cierta distancia, los mayores porcentajes de Finlandia (47,9%), Letonia (43,3%), Dinamarca (41,6%), Estonia (38,5%), Portugal (34,7%) y Austria (33,8%).

Por el contrario, las menores participaciones de energías renovables sobre el consumo energético final se registraron en Irlanda (13,1%), Malta (13,4%), Bélgica (13,8%), Luxemburgo (14,4%), Países Bajos (15,0%), Hungría (15,2%) y Polonia (16,9%).

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De cara al futuro, los nuevos objetivos de lucha contra el cambio climático han conducido a la Unión a revisar su objetivo general de impulso de las fuentes de energía renovables acelerando su implantación. La Directiva (UE) 2023/2413 del Parlamento Europeo y del Consejo de 18 de octubre de 2023 establece que los Estados miembros velarán conjuntamente por que en el año 2030 la cuota de energía procedente de fuentes renovables sea de al menos el 42,5% del consumo final bruto de energía de la Unión, y deberán esforzarse por alcanzar el 45%. Este ambicioso objetivo implica que la cuota de las energías renovables ha registrar un crecimiento medio entre 2022 y 2030 de 2,7 p.p. cada año, lo que supone un ritmo muy superior al registrado en el decenio anterior (0,8 p.p.).

Para más información:

Eurostat

Directiva (UE) 2023/2413 del Parlamento Europeo y del Consejo de 18 de octubre de 2023

El cocodrilo: una cita con Dostoievski

Un animal como el cocodrilo puede inspirar a escritores para que la lectura de su obra nos adentre en un mundo de enseñanzas sobre la condición humana y los valores de una sociedad. 

El mejor ejemplo es el del novelista ruso Fiódor Dostoievski (1821-1881) que en 1865 publicó El cocodrilo, un relato lleno de humor satírico en el que el autor nos adelanta la crisis que atraviesa la sociedad rusa de su época ante el advenimiento de los nuevos principios económicos del sistema capitalista que se extiende por Europa.

En el desarrollo de este cuento de Dostoievski, el cocodrilo, que es considerado como un “pérfido monstruo”, se convierte en toda una novedad en Rusia, gracias a que su dueño, un alemán, lo había traído para su exhibición comercial, bajo entrada de 25 kopeks, en un local de El Pasaje en San Petersburgo.

Un día, por accidente, el animal engulle completamente a un visitante, Iván Matveich, lo que provocará diversidad de reacciones. Entre ellas la de su amigo y acompañante que, desesperado, acudirá al despacho de Timotei Seminoch para solicitarle consejo antes de que Iván se asfixie allí dentro. Sin embargo, el apoyo que esperaba recibir del compañero de trabajo será, en realidad, una fría respuesta economicista: “Pero lo que hay tener presente, ante todo, es que el cocodrilo es una propiedad y que, por tanto, anda por medio el principio económico. ¡El principio económico es lo primero!”.

Más adelante, Timotei Seminoch, el colega del desafortunado accidentado, refuerza su postura con las siguientes palabras:

“Que qué hemos de hacer por Iván Matveich? ¡Pues si todo lo que acabo de decir se refiere a él! Estamos haciendo cuanto podemos por atraernos capitales extranjeros, y apenas cuando la fortuna del dueño del cocodrilo ha aumentado el doble en razón del percance de Iván Matveich, ¿quiere usted que le abramos la barriga a su bicho? ¿Es eso lo que dicta el sentido común? A mi juicio, Iván Matveich, a fuer de buen patriota, debe alegrase y enorgullecerse de haber podido duplicar, con sólo su intervención, el valor de un cocodrilo extranjero. ¿Qué digo duplicar? ¡Triplicar! Visto el éxito logrado por el dueño de ese cocodrilo, no tardará en venir otro con otro cocodrilo y luego otro con dos o tres. Alrededor de ellos se agruparán los capitales, y ahí tiene usted el comienzo de una burguesía. Todo cuanto hagamos para fomentar este movimiento será poco”.

Chéjov, Dostoievski, Gógol, Gorki, Korolenko, Pushkin, Tolstói: Cuentos rusos clásicos. Ediciones Akal, Madrid, 2023.

La felicidad en los países del mundo (2024)

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El grado de éxito de un país va más allá del valor de su PIB, indicador que se ha demostrado presenta serias limitaciones. En su lugar, existen enfoques alternativos a dicho indicador convencional, entre los que se encuentran los que proponen medidas de bienestar subjetivo o felicidad.

Así, desde 2012 Sustainable Development Solutions Network viene publicando anualmente el Informe de Felicidad Mundial, en el que se postula que el éxito de los países ha de ser evaluado principalmente por el nivel de felicidad de sus ciudadanos.

En concreto, la medida de felicidad recogida en estos informes se basa en tres indicadores principales sobre el bienestar subjetivo declarado por los ciudadanos encuestados: evaluaciones de vida (calidad de vida), emociones positivas (risa, disfrute, interés en aprender…) y emociones negativas (preocupación, tristeza, ira) en las experiencias diarias. La fuente principal para la obtención de esta información es la Encuesta Mundial Gallup.

Los datos empleados corresponden al promedio de los tres años precedentes, como en informes anteriores, comprendiendo en este caso el periodo 2021-2023, marcado en buena parte por las consecuencias de la pandemia del COVID-19 y su posterior aminoración. A este respecto el Informe de 2024 (WHR2024) apunta que los indudables daños de vivir una pandemia fueron compensados por aumentos en las fuerzas contrarias, como el grado en que los encuestados habían podido descubrir y compartir la capacidad de cuidarnos unos a otros en tiempos difíciles.

En el Informe de 2024 se evalúa un total de 143 países del mundo para los que se contó con información estadística. Las puntuaciones resultantes están en función de las respuestas que han dado las personas encuestadas en cada país para que evalúen la calidad de sus vidas en una escala de 10 (mejor vida posible) a 0 (peor vida posible). Ello nos permite, finalmente, establecer un ranking mundial de países de mayor a menor nivel de felicidad.

Como se observa en el siguiente cuadro, Finlandia es el país con mayor nivel de felicidad, posición que ocupa por séptimo año consecutivo. Le siguen, a continuación, con valores superiores a 7,00 los siguientes 10 países: Dinamarca, Islandia, Suecia, Israel, Países Bajos, Noruega, Luxemburgo, Suiza, Australia y Nueva Zelanda.

WHR2024_25 países más felices

En otro extremo, se concluye que los países menos felices se encuentran principalmente en los continentes africano, en mayor medida, y asiático. Las últimas posiciones en la medida de felicidad corresponden a Afganistán y Líbano, cuyas poblaciones sufren las consecuencias de sendos conflictos bélicos. Les siguen, a continuación, como países con los menores niveles de felicidad, Lesoto, Sierra Leona, Congo, Zimbabue, Botsuana, Malaui, Esuatini, Zambia, Yemen y Comoras.

WHR2024_25 países menos felices

Sigue existiendo, por tanto, una gran brecha entre los países más felices y menos felices del mundo, que llega a ser de 4,5 veces entre Finlandia y Afganistán, distancia que se amplía respecto a la de un año antes (4,2).

Según el Informe de 2024, desde 2006-2010 ha habido un gran aumento en la desigualdad de la felicidad en todas las regiones del mundo, excepto en Europa. Asimismo, el mayor aumento de la desigualdad se ha producido en el África subsahariana.

De acuerdo con la metodología empleada en el Informe las variaciones de las puntuaciones de felicidad registradas entre los países pueden venir explicadas por seis factores principales: el PIB per cápita, el apoyo social, la esperanza de vida saludable al nacer, la libertad para tomar decisiones de vida, la generosidad y la percepción de corrupción.

Para más información:

Helliwell, J. F., Layard, R., Sachs, J. D., De Neve, J.-E., Aknin, L. B., & Wang, S. (Eds.). (2024). World Happiness Report 2024. University of Oxford: Wellbeing Research Centre.

El limonero de Antonio Machado

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El poeta español Antonio Machado (1875-1939) nos legó una extensa obra de singular calidad. De ella podemos extraer versos que evocan los años de su infancia en la casa de Sevilla donde nació.

Aquella casa gozaba de un huerto y un patio donde Machado respiraba campo y naturaleza, dejándoles una profunda huella en su memoria: “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero”.

A este árbol de “frutos de oro”, que tenía como compañera inseparable “la fuente limpia”, le dedica Antonio Machado el poema VII de Soledades, su primer libro publicado en 1903.

   El limonero lánguido suspende
una pálida rama polvorienta
sobre el encanto de la fuente limpia,
y allá en el fondo sueñan
los frutos de oro...
                  Es una tarde clara,
casi de primavera,
tibia tarde de marzo
que el hálito de abril cercano lleva;
y estoy solo, en el patio silencioso,
buscando una ilusión cándida y vieja;
alguna sombra sobre el banco muro,
algún recuerdo, en el pretil de piedra
de la fuente dormido, o, en el aire,
algún vagar de túnica ligera.
   En el ambiente de la tarde flota
ese aroma de ausencia,
que dice al alma luminosa: nunca,
y al corazón: espera.
   Ese aroma que evoca los fantasmas
de las fragancias vírgenes y muertas.
   Sí, te recuerdo, tarde alegre y clara,
casi de primavera,
tarde sin flores, cuando me traías
el buen perfume de la hierbabuena,
y de la buena albahaca,
que tenía mi madre en sus macetas.
   Que tú me viste hundir mis manos puras
en el agua serena,
para alcanzar los frutos encantados
que hoy en el fondo de la fuente sueñan...
   Sí, te conozco, tarde alegre y clara,
casi de primavera.

Para leer más:

Antonio Machado: Poesías completas. Editorial Espasa Calpe, Madrid, 1998.

El índice de desarrollo humano de los países del mundo (2022)

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En los estudios que se dedican a la evaluación del desarrollo es habitual emplear el tradicional indicador del Producto Interior Bruto per cápita. Sin embargo, son conocidas las incuestionables limitaciones de esta variable si queremos conocer de forma más real las condiciones de vida de las personas.

Con el fin de disponer de una comprensión más completa del desarrollo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) viene calculando desde 1990 el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de prácticamente todos los países de mundo. Siendo un indicador sintético elaborado a partir de unas pocas variables, este enfoque del desarrollo humano constituye un importante avance que se ha ido consolidando a lo largo de los años.

Desde esta aproximación alternativa el nivel de desarrollo de un país o región está condicionado no sólo por los ingresos de sus habitantes sino también por ámbitos tan importantes para el ser humano como la salud y la educación.

En esencia, el desarrollo humano lo conforman tres dimensiones básicas que son susceptibles de ser evaluadas a través de indicadores que son definidos selectivamente:

  1. Salud. Se toma como indicador para su evaluación la Esperanza de vida al nacer.
  2. Educación. Se evalúa a través de dos indicadores: Años de escolaridad esperados y Promedio de años de educación recibidos.
  3. Nivel de vida. Para evaluar los progresos respecto a un nivel de vida decente se emplea como indicador la Renta Nacional Bruta per cápita (2017 PPP $).

A partir de estos cuatro indicadores se calculan los tres índices normalizados que corresponden a las dimensiones de salud, educación y nivel de vida, con los que, posteriormente, aplicando la media geométrica, se construye el IDH.

Con la publicación de carácter anual del Informe sobre Desarrollo Humano, que elabora PNUD, disponemos de los resultados del IDH a nivel global y por los países desde el año 1990 hasta hoy. La última edición de dicho Informe es la correspondiente a 2023/2024 que recoge los resultados del IDH relativos al año 2022, permitiéndonos conocer el nivel de desarrollo humano de un total de 193 países del planeta.

Por lo tanto, desde una perspectiva temporal, con los datos publicados hasta la fecha podemos analizar cómo ha evolucionado el índice de desarrollo humano a nivel global durante el periodo comprendido entre los años 1990 y 2022.

Los resultados obtenidos concluyen que el IDH del mundo ha seguido una trayectoria ascendente, pasando de un valor de 0,600 en 1990 a otro de 0,739 en 2022.

Como se aprecia en el siguiente gráfico, los años de 2020 y 2021 han estado marcados por importantes retrocesos en el desarrollo humano como consecuencia de la irrupción de la pandemia de COVID-19 que ha causado enormes estragos en las vidas y los medios de subsistencia en todo el mundo. Ya en el año 2022 el IDH global se recupera, aunque no se llega a mejorar el valor registrado en 2019, previo a la crisis sanitaria.

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Además, como recoge el Informe 2023/24, esta recuperación relativa del IDH global está siendo muy desigual: mientras que los países ricos experimentan niveles máximos de desarrollo humano, más de la mitad de los países más pobres no han alcanzado los niveles del IDH de 2019. Se constata, por tanto, un aumento de la brecha de desarrollo humano, que rompe con la tendencia de dos decenios de reducción constante de las desigualdades entre las naciones.

En un análisis más detallado por países, tenemos que dentro del grupo de los de mayor índice de desarrollo humano se encuentra, en primer lugar, Suiza, con una puntuación de 0,962. Se trata de un país que, a pesar de no ser el de mayor renta per cápita del mundo, ya que toma la posición sexta en la dimensión de nivel de vida, logra alcanzar, dados los buenos resultados en salud y educación, el primer puesto en desarrollo humano.

Tras Suiza, le siguen con mayores puntuaciones del IDH Noruega, Islandia, Hong Kong (China SAR), Dinamarca, Suecia, Alemania, Irlanda,  Singapur, Australia, Países Bajos, Bélgica, Finlandia y Liechtenstein, todos ellos con un valor del IDH superior o igual a 0,940. Cierra el grupo de los 30 países con mayor IDH Italia  (0,906), cuya posición en nivel de desarrollo humano (30) es similar a la que toma en renta per cápita (31).

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Es significativo que países como Catar, con el segundo mayor nivel de renta per cápita del mundo, tras Liechtenstein, ocupa la posición 40 en el índice de desarrollo humano. Asimismo, en el caso de Brunéi, que ostenta la posición 12 de mayor renta per cápita mundial, su índice de desarrollo humano queda relegado hasta la posición 55, dada su peor situación relativa en los ámbitos de educación y salud.

En el otro extremo del mundo, se encuentra Somalia, que toma el menor nivel de desarrollo humano, con un valor del IDH (0,380) que es 2,5 veces inferior al de Suiza (0,967). La posición de Somalia en desarrollo humano (193) es similar a la que ocupa en la dimensión de nivel de vida o renta per cápita (190), presentando también posiciones muy bajas en esperanza de vida y en los dos indicadores de educación.

Le siguen dentro del grupo de países con menor IDH Sudán del Sur, República Centroafricana, Níger, Chad, Malí, Burundi, Yemen, Burkina Faso, Sierra Leona, y Mozambique, todos ellos con un valor del IDH inferior a 0,460. Los demás países que completan el grupo de los 30 con menor IDH se encuentran también mayoritariamente en el continente africano y presentan igualmente valores muy bajos en renta per cápita, esperanza de vida y educación.

HDI_30 países menos_2022

Para más información:

UNDP: Human Development Report 2023-24.

Del mar mi casa: una cita con el verso de Manuel Padorno

El poeta Manuel Padorno (1933-2002), originario de las Islas Canarias (España), nos legó una obra creativa que abandera como pocos esa conjunción de mar y luz que caracterizan a su archipiélago atlántico.

Mar y luz son dos elementos de la naturaleza que Padorno sintió profundamente como propios, pues los percibía desde la casa canaria donde habitó, a un paso de la arena de la playa que sus pies descalzos pisaban cada día.

SEXTINA del mar mi casa

Cuando bajo a la playa cada día 

curvado recipiente, el oleaje

invisible del mar, luz transparente

ocupa el exterior, vaso de luz;

la mirada se adentra por la playa

a contemplar aquel incendio azul.



Al abrir los cristales el azul

invadirá mi casa, blanco día

el espacio que media entre la playa

y el horizonte, bulle el oleaje

entre los muros, casa de la luz

la misma playa: el vaso transparente.



Y mi ventana, sima transparente

me deja ver el mar, la luz azul

pero también el árbol de la luz

(que no se ve) bullente, claro día

encima de mi casa el oleaje

de la celeste abovedada playa.



Piso el cristal tendido de la playa

en donde vivo, espejo transparente

contra los muros bate el oleaje,

luna del mediodía el techo azul,

alto cielo estrellado, pasa el día

invisibles gaviotas de la luz.



Cuando miro las llamas de la luz,

oh claridad del día de la playa,

mientras bajo descalzo cada día

a la arena, de fuego transparente

todo germina en la llanura azul

sobre la orilla dulce del oleaje.



Habitación azul del oleaje,

adentro del cristal fluye la luz,

invisible fermenta el día azul

acabado a las puertas de la playa

donde mi casa alberga transparente

la llamarada viva cada día.



En Punta Brava crece el día azul,

en la playa invisible, transparente

reside el oleaje de la luz.

Para leer más:

Manuel Padorno: Éxtasis [1973-1993]. Pre-Textos, Valencia, 1993.

Europa ante el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible (2023)

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En 2015 la ONU puso en marcha el ambicioso proyecto de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Se trata de una estrategia de alcance mundial, cuyo compromiso se concreta en lograr, durante la presente década, diecisiete objetivos de desarrollo sostenible (17 ODS), que cubren las tres dimensiones del desarrollo: económica, social y medioambiental.

Para evaluar los progresos en la consecución de los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN, por sus siglas en inglés) viene publicando desde hace varios años diferentes informes periódicos que tratan de evaluar cómo están avanzando los países en el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible. Para el caso de Europa, SDSN ha publicado hasta la fecha cinco Informes que muestran los avances alcanzados respecto a los ODS por la Unión Europea y sus países socios europeos desde 2015.

La metodología utilizada permite disponer de un índice ODS que resume en un único valor los resultados mostrados por la amplia batería de indicadores (un total de 109 para Europa) recabados para medir la totalidad de los 17 ODS (a los cuales se les otorga igual ponderación).

El índice ODS es, por tanto, un indicador sintético de desarrollo sostenible, cuyo valor puede oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación respecto al cumplimiento de los objetivos de la Agenda 2030, y 100, cuando el país se sitúa en la mejor posición respecto a su cumplimiento.

Con la edición de 2023/24 del Informe de Desarrollo Sostenible en Europa se han podido evaluar, a través del índice ODS, los progresos en materia de desarrollo sostenible de los 27 Estados miembros de la UE, además de otros siete países que son socios o candidatos europeos (Noruega, Suiza, Islandia, Reino Unido, Macedonia del Norte, Serbia y Turquía).

Entre las conclusiones generales del Informe destacamos las siguientes:

  • La UE ha logrado o está en camino de lograr un poco más de dos tercios de las metas de los ODS.
  • Si antes de la irrupción de la pandemia los avances en la UE eran demasiado lentos para alcanzar todos los ODS en 2030, desde 2020 el progreso de los ODS se ha estancado. Así, el progreso del índice de los ODS fue tres veces más rápido durante el periodo 2015-2019 (con 0,73 puntos por año) que durante el periodo 2019-2022 (0,24 puntos por año).
  • Las múltiples crisis que atraviesa Europa, y el mundo, desde 2020 han provocado un estancamiento e incluso una reversión del progreso en los indicadores de “No dejar a nadie atrás”, especialmente en la evaluación de las desigualdades dentro de los países.
  • Persisten los desafíos relacionados con los objetivos medioambientales y de biodiversidad, incluyendo los sistemas alimentario y terrestre sostenibles (ODS 2, ODS 12 a 15).
  • La UE, y los países de la OCDE, generan en comparación con otras regiones del mundo importantes impactos negativos del consumo y las cadenas de suministro insostenibles a través de los efectos indirectos internacionales. Dichos impactos están impulsados principalmente por el consumo y las cadenas de suministro insostenibles, que conducen a la deforestación y otros impactos ambientales y sociales negativos, satisfaciendo las necesidades de consumo de dichos países desarrollados. En algunos países europeos, la competencia fiscal desleal, los paraísos fiscales y la transferencia de beneficios de las multinacionales también explican las puntuaciones relativamente bajas (malas) de los efectos indirectos internacionales.
  • Existen grandes brechas y un ritmo lento de convergencia en los resultados de los ODS en los países europeos.

En un análisis más detallado por países, el Informe de 2023/24 nos revela que en Europa persisten diferencias muy importantes respecto al grado de consecución de los objetivos de la Agenda 2030.

Así, en esta edición de 2023/24, el país con un mayor valor del índice ODS sigue siendo, como en los últimos años, Finlandia (80,6), al que se une, con la misma puntuación, Suecia (80,6). Le siguen, a continuación, Dinamarca (80,0), Austria (77,7,), Noruega (77,0), Alemania (75,4), República Checa (74,4), Eslovenia (73,7), Islandia (73,7) y Estonia (73,0). Todos ellos ocupan las diez primeras posiciones.

C_Europa_Index ODS2023

En el otro extremo, los diez menores valores del índice ODS los presentan los siguientes países: Turquía (57,1), Bulgaria (59,5), Chipre (61,0), Macedonia del Norte (62,2), Serbia (62,5), Rumanía (62,6), Grecia (65,2), Malta (65,9), Lituania (67,7) y Luxemburgo (67,8).

Finalmente, de cara al futuro, el Informe de 2023/24 postula que la Unión Europea debe emprender diez acciones prioritarias para impulsar el cumplimiento de los ODS. Son las siguientes:

  1. Responder al grave peligro de los “puntos críticos sociales” reduciendo significativamente el riesgo de pobreza y exclusión social de los ciudadanos europeos.
  2. Redoblar los esfuerzos para lograr emisiones netas cero en la UE para 2050, incluyendo avances importantes para 2030.
  3. Fortalecer a las autoridades regionales y locales para lograr los ODS, incluido el seguimiento y la presentación de informes periódicos sobre el progreso de los ODS en todos los niveles.
  4. Frenar las repercusiones indirectas negativas y apoyar la transformación hacia un sistema de comercio sostenible.
  5. Hacer uso de Equipo Europa para la diplomacia global de los ODS y fortalecer espacios de debate diversos y universales, especialmente las Naciones Unidas.
  6. Intensificar el papel multilateral de Europa liderando los esfuerzos globales para reformar la arquitectura financiera global.
  7. Reorientar las alianzas internacionales de la UE hacia los ODS y avanzar hacia una cooperación mutuamente transformadora.
  8. Movilizar los medios financieros para apoyar las transformaciones necesarias para un futuro sostenible.
  9. Institucionalizar la integración de los ODS en la planificación estratégica, la coordinación macroeconómica, los procesos presupuestarios, las misiones de investigación e innovación y otros instrumentos de políticas.
  10. Establecer dentro del Parlamento Europeo nuevos mecanismos permanentes para una participación estructurada y significativa con la sociedad civil, incluida la juventud, que permitan una incidencia en las hojas de ruta y las políticas con enfoque ODS.

Para más información:

SDSN: Europe Sustainable Development Report 2023/24.