El escritor canario Domingo Doreste Rodríguez (1868-1940) dedica unas sentidas palabras a la isla que le vio nacer: Gran Canaria, su «continente en miniatura».
En este territorio atlántico de las Islas Canarias sobresale el paisaje singular de Tejeda, donde se vuelve sublime la tempestad petrificada que dijera Miguel de Unamuno.
Con el siguiente pasaje traemos hasta aquí la descripción entusiasta que en 1932 hizo Domingo Doreste de la cuenca de Tejeda, hoy espacio natural protegido y Reserva Mundial de la Biosfera:
“Si Gran Canaria merece ser visitada, lo es singularmente por contemplar, desde una altura de 1.500 metros, el cañón del barranco de Tejeda, sobre todo en un ocaso de verano, bañado de oro fundido. Ancho panorama de rocas, profuso en formas que parecen arquitectónicas, encajado entre cordilleras indomables, cresteadas de agudos pinos, perfiladas de fantásticas líneas. En el punto más alto, como si lo hubiera colocado la mano de un esceanógrafo, el Nublo, monolito de 60 metros, uno de los grandes del globo. Más abajo el Bentaiga, otra mole poderosa que se asienta sobre el abismo. Lejano, el macizo de Tamadaba, de anchura imponente. Y en último término, el mar de Occidente, tablón azul en que aparece como pintada toda la isla de Tenerife bajo la majestad del Teide. Al caer de la tarde la orgía de las sombras enriquece el paisaje de fantasmas que se despiertan”.
Para leer más:
Armas Ayala, A.: Ensayistas canarios. Gobierno de Canarias, 1990.
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres), que queda definido en los siguientes términos:
«Proteger, restaurar y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar los bosques de forma sostenible, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de diversidad biológica».
Este objetivo compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes para:
Velar por la conservación de los bosques, humedales y ecosistemas montañosos.
Promover la gestión sostenible de todos los tipos de bosques y poner fin a la deforestación.
Luchar contra la desertificación y rehabilitar las tierras y los suelos degradados.
Proteger las especies amenazadas y evitar su extinción.
Poner fin a la caza furtiva y el tráfico de especies protegidas de flora y fauna.
Prevenir la introducción de especies exóticas invasoras.
Integrar los valores de los ecosistemas y la diversidad biológica en la planificación nacional y local, los procesos de desarrollo, las estrategias de reducción de la pobreza y la contabilidad.
Los indicadores empleados en el informe elaborado por SDSN y Bertelsmann Stiftung, SDG Index and Dashboards Report 2021, permiten evaluar los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 OD. Los resultados obtenidos en su edición de 2021 nos aproximan a conocer cuál es la situación de los ecosistemas terrestres, país por país, y en qué grado se van alcanzando las metas establecidas en la Agenda 2030.
Para dicha evaluación se utiliza una metodología de índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.
Respecto al ODS15 para el cálculo de su índice sintético se ha contado con los siguientes indicadores:
Área media protegida en sitios terrestres importantes para la biodiversidad (%).
Área media protegida en sitios de agua dulce importantes para la biodiversidad (%).
Índice de Lista Roja de supervivencia de especies (0-1, peor-mejor).
Deforestación permanente (% de área forestal, media de 5 años).
Amenazas a la biodiversidad terrestre y agua dulce incorporadas en las importaciones (por millón de especies).
Con las puntuaciones obtenidas para el índice del ODS15 (Vida de ecosistemas terrestres) se obtienen resultados que nos permiten concluir cuál es la posición relativa de cada uno de los 165 países para los que se dispone de datos.
Así, como se recoge en el siguiente cuadro, los países mejor situados en el cumplimiento del objetivo de preservar la vida de los ecosistemas terrestres, establecido en la Agenda 2030, son Letonia (97,9), Estonia (96,3), Lituania (95,2), República Checa (92,6), Polonia (92,3), Bulgaria (90,7) y Dinamarca (90,6). Según el análisis de los datos disponibles en el Informe de 2021, estos siete países europeos están hoy en condiciones de cumplir completamente con el ODS15 de aquí a 2030.
Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al estado de los ecosistemas terrestres la presenta Mauricio (26,4), seguido de Singapur (31,6), Yibuti (38,1), Malasia (39,8), Iraq (40,4), Camboya (43,8) y Fiji (44,1).
Si nos centramos en cuatro países que tienen un peso económico y/o demográfico importante, es destacable que ocupan posiciones relativas rezagadas en cuanto al cumplimiento del ODS15: Federación Rusa presenta la posición 78 en el ranking mundial del cumplimiento del ODS15, seguido por Estados Unidos (100), India (146) y China (148).
En resumen, el Informe de 2021 nos advierte de que persisten importantes obstáculos para cumplir con el objetivo de Vida en los ecosistemas terrestres. Se ha conseguido aumentar en muchos casos la proporción de áreas protegidas. Sin embargo, el cumplimiento del ODS15 se sigue viendo muy comprometido por unos modos de producción y consumo insostenibles, la deforestación y la pérdida acelerada de biodiversidad.
Fuente: SDSN y Bertelsmann Stiftung: Sustainable Development Report 2021.
En 2015 Naciones Unidas puso en marcha la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Con el fin de conocer su grado de cumplimiento, se dispone del índice ODS que permite evaluar los progresos en la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que van alcanzando los países del planeta.
En su edición de 2021 el Informe de SDN y Bertelsmann Stiftung (Sustainable Development Report 2021) nos revela que de un total de 165 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, España toma la posición 20 en términos de cumplimiento global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030. Para dicho año 2021 el valor del índice ODS de España se cifra en 79,5 sobre un máximo de 100.
En un análisis más pormenorizado del índice ODS, los resultados obtenidos por objetivos muestran que para 6 de los 17 ODS España se sitúa entre los 25 países del planeta con mayor puntuación.
Así, los mejores resultados relativos, en un contexto mundial, los alcanza España en los siguientes ODS:
Igualdad de género (ODS5), para el que se sitúa en la posición número 8, con un valor de 85,8 sobre 100.
Salud y bienestar (ODS3), objetivo para el que España se encuentra en el puesto número 12 (valor 94,1).
Energía asequible y no contaminante (ODS7), en la posición número 13 (valor de 95,0).
Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11), en el puesto número 17 (valor 91,5).
Industria, innovación e infraestructura (ODS9), para el que toma la posición 20 (valor 86,9).
Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16), para el que toma la posición 24 (valor 83,0).
Por el contrario, los Objetivos para los que España toma los peores resultados relativos son los siguientes:
Producción y consumo responsables (ODS12) que, con un valor de 63,1 sobre 100, hace que España se sitúe en la posición 129 a nivel mundial respecto a este ODS.
Acción por el clima (ODS 13), objetivo, que tomando un valor de 77,0, coloca a España en la posición número 114 a nivel mundial.
Vida submarina (ODS14), objetivo para el que, con un valor de 52,2, toma la posición 107.
Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) para el que, con un valor de 66,5, toma la posición 75.
Alianzas para lograr los objetivos, con un valor de 60,8, que sitúa a España en la posición 74.
De forma complementaria al índice ODS el informe de 2021 aporta también un análisis de panel que valora el mayor o menor grado de cumplimiento de cada Objetivo, así como su tendencia, mediante una asignación de colores (verde, amarillo, naranja y rojo).
De la evaluación del panel de los ODS de España se pueden extraer las siguientes conclusiones principales:
España no ha cumplido aún ninguno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ausencia de ODS en color verde).
Para ocho objetivos (en color amarillo), España presenta aún algunos retos que resolver, si bien, en general, se encuentra en la senda de alcanzar los valores deseados para 2030: Fin de la pobreza (ODS1), Salud y bienestar (ODS3), Educación de calidad (ODS4), Igualdad de género (ODS5), Agua limpia y saneamiento (ODS6), Energía asequible y no contaminante (ODS7), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16).
De los 17 ODS, seis (con color naranja) España afronta retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030. Son los siguientes: Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8); Industria, innovación e infraestructura (ODS9); Reducción de las desigualdades (ODS10); Producción y consumo responsables (ODS12); Vida submarina (ODS14), y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17).
Finalmente, en tres ODS (en rojo) España se enfrenta a los mayores retos para cumplir con la Agenda 2030: Hambre cero -que abarca también lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover una agricultura sostenible- (ODS2), Acción por el clima (ODS13) y Vida de ecosistemas terrestres (ODS15).
Fuente: SDSN y Bertelsmann Stiftung: Sustainable Development Report 2021.
Asimismo, en un análisis de tendencia, la ficha de los ODS de España nos revela que este país está mostrando, según los últimos datos disponibles, una tendencia favorable en el cumplimiento de seis objetivos de la Agenda 2030: Fin de la pobreza, Salud y bienestar, Igualdad de género, Agua limpia y saneamiento, Trabajo decente y crecimiento económico, y Paz, justicia e instituciones sólidas. Por el contrario, el panel nos advierte de que España está retrocediendo respecto al Objetivo de Vida de ecosistemas terrestres, y se ha estancado en otros como los de Reducción de las desigualdades y Vida submarina.
A La Palma, isla atlántica de las Canarias, dedicó el escritor Pedro García Cabrera (1905-1981) uno de los 37 romances que componen su poemario Vuelta a la isla, publicado en 1968.
Es un sentido homenaje a la isla palmera con el que el poeta, más allá de la descripción geográfica, consigue entrelazar naturaleza y humanismo, conformando un único paisaje.
La esencia de esta realidad singular se vuelve verso después de que el escritor haya pisado suelo palmero “viviendo su actualidad, pensando sus noches y respirando sus días, conversando con las gentes y el aire que las rodea”.
Con este poema las retamas, los pinares, los mares, las cumbres, los volcanes de la Isla de La Palma se funden con la identidad, la libertad, la sabiduría, la lucha y la fortaleza que poseen sus gentes.
La sombra que esta retama
de la mirada desprende
me lleva en su catalejo
hasta oír cantar las preces
de pinares a La Palma,
abarloada al poniente.
La Palma no es soledad.
Es la cabeza de puente
que sobre los océanos
tendieron los continentes.
Para ella no hay fronteras,
no emigra nunca ni puede;
mar y tierra son caminos
y andarlos le pertenece.
Casi con forma de pez
no cae nunca en las redes
de hacer su patria en veredas
que no partan de sus sienes.
Y no es que cierre los ojos
y al desamor alimente.
Es que en la cuna aprendió
que los volcanes no duermen,
trabajándose en las cumbres
silencio que el fuego enciende.
Es que desde su niñez
ve que los días florecen
la noche del horizonte
y las agonías mueren.
Y así a su vida da fuerza
la juventud de la muerte.
Selváticas intuiciones
racionalizan su mente.
Jamás vacilan sus pasos,
van escritos en su frente
y en los muros del hogar
bien a las claras los tiene.
No digo que son columnas,
sí digo que son paredes
para que el sol y la lluvia
sus esponsales celebren,
en cueros como los niños
y en alto como las fuentes.
La Palma, yo soy La Palma
abarloada al poniente.
Por la borda las nostalgias,
mi raíz es Taburiente
y si lo quiero mayor
lo multiplico por nueve.
No me digáis que conquiste,
esos son otros belenes,
siendo dueña de mí misma
todo lo tengo con creces.
Y así me llevo conmigo
a dondequiera que fuere,
que soy La Palma, La Palma
abarloada al poniente.
Para leer más:
García Cabrera, P.: Diez poemas. Gobierno de Canarias, 2005.
García Cabrera, P.: Vuelta a la isla. Fundación Pedro García Cabrera, Santa Cruz de Tenerife, 2005.
En un pequeño pueblo de la Isla de La Gomera (Canarias, España) nació el poeta Pedro García Cabrera (1905-1981). Allí, el escritor canario sintió durante sus primeros años de vida toda la fuerza del paisaje insular: sus barrancos, sus palmeras, sus roques, sus cumbres y el sonido de las olas del océano Atlántico.
Setenta años después de su nacimiento el reconocido poeta escribió, bajo el título Paisaje nativo, los siguientes versos que homenajean sus raíces:
Cualquiera de estas piedras
-chácaras del silencio-
puede croar la hoguera de mi infancia
mirarme desde atrás, desde un barranco
o de una sombra de palmera.
Son cimientos lejanos de otros días,
bultos de la ternura,
dureza que humaniza mis palabras.
Ninguna de estas piedras
sabe herir por sí misma.
Pulen su soledad, duermen y velan
su imposible esperanza
de volver a los hombros de las cumbres.
Y si en ellas me siento,
badajos del camino,
resueno como el mar.
Como dejó escrito el propio García Cabrera en su obra ensayística, “el medio imprime al hombre un símbolo primario, un determinado modo de ser. Símbolo primo que irá arrastrando a lo largo de su vida”.
Para leer más:
García Cabrera, P.: Antología Poética. Centro de la Cultura Popular Canaria, 2005.
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS7 (Energía asequible y no contaminante), que queda definido en los siguientes términos:
«Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos«
Este objetivo compromete a los países del planeta a adoptar medidas para de aquí a 2030:
Garantizar el acceso universal a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos.
Aumentar considerablemente la proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes energéticas.
Duplicar la tasa mundial de mejora de la eficiencia energética.
Aumentar la cooperación internacional para facilitar el acceso a la investigación y la tecnología relativas a la energía limpia, incluidas las fuentes renovables, la eficiencia energética y las tecnologías avanzadas y menos contaminantes de combustibles fósiles, y promover la inversión en infraestructura energética y tecnologías limpias.
Ampliar la infraestructura y mejorar la tecnología para prestar servicios energéticos modernos y sostenibles para todos en los países en desarrollo.
Para conocer los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, SDSN y Bertelsmann Stiftung han venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2016. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.
La última edición del Informe, SDG Index and Dashboards Report 2021,nos revela de forma aproximada cuál es la situación más actual del cumplimiento del objetivo de Energía asequible y no contaminante, país por país, y en qué grado se va alcanzando ante el horizonte temporal fijado para 2030.
En el caso del ODS7 se ha construido un índice sintético a partir de los tres indicadores siguientes, que están disponibles para un total de 165 países:
Porcentaje de población que tiene acceso a electricidad.
Porcentaje de población que utiliza para cocinar combustibles y tecnologías limpios.
Emisiones de CO2 de la quema de combustibles fósiles para electricidad y calefacción por producción total de electricidad.
En un análisis por países los resultados obtenidos para el ODS7 (Energía asequible y no contaminante) muestran que de los 165 países para los que se dispone de datos, los mejor situados en el cumplimiento de dicho objetivo son Barbados (99,7) e Islandia (99,4). Les siguen, a continuación, Noruega (98,9), Suecia (98,9), Suiza (97,0), Francia (97,0), Uruguay (96,9), Maldivas (96,9), Finlandia (96,5) y Nueva Zelanda (95,8). Estos países y los diez siguientes, que en general poseen un alto nivel de renta per capita, se encuentran, según el índice empleado, en la senda de cumplir con este objetivo de la Agenda 2030 sin necesidad hasta el momento de afrontar mayores retos.
Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al cumplimiento del objetivo energético la presenta un amplio grupo de países pertenecientes al continente africano que cuentan con bajos niveles de renta per capita, como son Burundi (1,1), Chad (2,0), Malaui (5,2), Burkina Faso (6,5), Madagascar (9,2),Liberia (9,3) y Sierra Leona (9,4). Les siguen, a continuación, República Centroafricana (12,8), Benín (13,4), Níger (14,0), Ruanda (14,1) y Somalia (14,6). Para todos ellos siguen existiendo grandes desafíos para alcanzar las metas energéticas del ODS7 de aquí a 2030.
Si nos centramos en cuatro países que destacan por su peso económico y/o demográfico, observamos que Estados Unidos ocupa la posición 29 en el ranking mundial del cumplimiento del ODS7, seguido por Federación Rusa (56), China (102) y la India (110).
Finalmente, hay que remarcar que en el ODS7 las diferencias entre países son considerables, llegando a ser extremas entre el país mejor situado (Barbados, con 99,7) y el peor (Burundi, con 1,1). Dicha brecha es muy superior a la que existe con el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 48 puntos.
El Archipiélago Chinijo desde los riscos de Famara (Lanzarote)
El Archipiélago Chinijo es un lugar perteneciente a las Islas Canarias (España) que goza de una singularidad digna de preservarse. Por ello, ha sido declarado espacio natural protegido, con la categoría de Parque Natural, por la legislación medioambiental de 1987 y 1994.
Actualmente lo conforman parte de la costa occidental de la Isla de Lanzarote -con su macizo de Famara-, la Isla de La Graciosa, los islotes de Montaña Clara y Alegranza, dos roques y toda la extensión marina que existe entre estos puntos.
Esta superficie, terrestre y marina, de unas 46.000 hectáreas reúne altos valores ambientales, ecológicos y científicos que la hacen singular: animales y plantas endémicos, áreas de nidificación de aves amenazadas, estructuras geomorfológicas únicas, paisajes naturales de gran belleza, yacimientos de gran interés científico…
Pero el Archipiélago Chinijo, además de valioso espacio natural, ha sido fuente de inspiración para los literatos. Ya en 1907 el escritor canario Ángel Guerra (1874-1950), en su relato titulado Al jallo, desarrolla en este lugar la acción de sus personajes. Con el siguiente fragmento traemos hasta aquí su personal descripción creativa del lugar:
“En sitio asaz solitario estaba situada aquella ranchería de pescadores, bulliciosa solo en verano, abandonada casi por completo en invierno. A un lado corríase la playa inmensa, que haciendo un enorme recodo, iba a perderse en el extremo Este de la isla; por el otro, formando caletones, las restingas, restos de viejas erupciones volcánicas, ocupaban la costa occidental, inhabilitada y trágica; a espaldas de la ranchería, remedo del sahárico desierto, del que debe ser una prolongación, comenzaba la llanura estéril, de movedizas arenas, tierras estériles y casi sin término que van de mar a mar; delante ábrese la gran ensenada de aguas turbulentas, entre las que se alzan allá, enfrente desiertas pero sugestivamente poéticas, como invitando las almas a una vida de descansos y de olvidos, las islas menores: Alegranza, lejana, medio esfumada en su bruma; Montaña Clara, ingente, granítica, de cantiles bravíos, como un templo, y más cerca La Graciosa, como hija cariñosa, pobre de hermosura, que se acoge al regazo maternos y cobija al abrigo de los grandes riscos de Lanzarote”.
Para leer más:
Ángel Guerra: La Lapa y otros relatos seleccionados. Ediciones Remotas, 2020.
Con el lema Reintegrar la naturaleza en nuestras vidas, en 2020 la Unión Europea aprueba su Estrategia sobre biodiversidad para 2030 (EB2030), que viene a renovar la anterior Estrategia del año 2011.
Como se afirma desde las primeras líneas de la EB2030, nos encontramos en un momento en el que es necesario actuar con urgencia para salvaguardar la biodiversidad del planeta Tierra, porque de ella depende nuestro bienestar y nuestra salud.
“Desde las grandes selvas tropicales del mundo hasta los parques y jardines pequeños, desde la ballena azul hasta los hongos microscópicos, la biodiversidad es la extraordinaria variedad de vida en la Tierra. Los seres humanos formamos parte de esa red de seres vivos y dependemos completamente de ella: nos proporciona los alimentos que comemos, filtra el agua que bebemos y nos da el aire que respiramos. La naturaleza es tan importante para nuestro bienestar físico y mental como para la capacidad de nuestra sociedad de hacer frente al cambio global, a las amenazas para la salud y a las catástrofes. Necesitamos que la naturaleza esté presente en nuestras vidas”.
Asimismo, la Estrategia manifiesta que proteger la biodiversidad aporta también ventajas económicas. Son muchas las empresas (agricultura, pesca, alimentación, industria, construcción, turismo…) que dependen de genes, especies y servicios ecosistémicos para ofrecer sus productos y servicios, en especial los medicamentos. Algunos estudios han concluido que más del 50% del PIB mundial depende de la naturaleza y de los servicios que presta.
Sin embargo, en la actualidad la naturaleza de la UE se encuentra en estado crítico, como consecuencia de cinco amenazas principales:
Los cambios de los usos del suelo y del mar.
La sobreexplotación.
El cambio climático.
La contaminación.
Las especies invasoras.
En cifras, se afirma, por ejemplo, que durante los últimos cuarenta años la acción humana ha provocado la reducción de la población mundial de especies silvestres en un 60% y casi el 75% de la superficie de la Tierra se ha visto alterada.
A pesar del despliegue de medidas legislativas, estrategias y planes de acción aprobados hasta hoy, la Comisión Europea reconoce que no se ha conseguido una protección total de la biodiversidad y la recuperación de la naturaleza que se ha llevado a cabo ha sido de pequeña escala. La tendencia de pérdida continua de biodiversidad pretende romperse con la mayor ambición expresada en la Estrategia 2030, que establece como objetivo principal garantizar que, “de aquí a 2030, se vaya recuperando la biodiversidad de Europa”.
Por consiguiente, se propone la aplicación reforzada de múltiples medidas que hagan posible la recuperación y protección de la biodiversidad de Europa. Dichas medidas quedarían agrupadas, principalmente, en las siguientes grandes actuaciones:
1. Creación de una Red Transeuropea de Espacios Naturales auténticamente coherente
Se hace necesario mejorar y ampliar la actual red de espacios protegidos (Red Natura 2000). Además, dicha Red ha de ser realmente coherente y resiliente, que incluya corredores ecológicos “que eviten el aislamiento genético, propicien la migración de especies y mantengan y mejoren los ecosistemas sanos”.
En este ámbito la EB2030 especifica compromisos concretos a cumplir de aquí a 2030, como los dos siguientes:
◊ Proteger al menos el 30% de la superficie terrestre y el 30% de la marina en la UE. ◊ Conferir una protección estricta a una tercera parte, como mínimo, de los espacios naturales protegidos de la UE, incluidos todos sus bosques primarios y maduros.
2. Plan de Recuperación de la Naturaleza de la UE
Junto con la necesaria ampliación de la protección de la naturaleza, la EB2030 plantea también la recuperación de la biodiversidad perdida, mediante la creación de un nuevo Plan de Recuperación de la Naturaleza, centrado en los ecosistemas terrestres y marinos. Dicho Plan permitirá desarrollar las diez líneas de actuación siguientes:
Reforzar el marco jurídico de la UE.
Apoyar e incentivar la transición a unas prácticas agrarias totalmente sostenibles.
Proteger la fertilidad del suelo, reducir su erosión y aumentar su materia orgánica.
Aumentar la cantidad de bosques y reforzar su salud y resiliencia.
Soluciones para la generación de energía beneficiosas para todas las partes.
Recuperación del buen estado medioambiental de los ecosistemas marinos.
Recuperación de ecosistemas de agua dulce.
Ecologizar las zonas urbanas y periurbanas.
Reducir la contaminación.
Lucha contra las especies exóticas invasoras.
Igualmente, el Plan de Recuperación de la Naturaleza de la UE recoge varios compromisos fundamentales de aquí a 2030, entre los que se encuentran los siguientes:
◊ Recuperar grandes superficies de ecosistemas degradados y ricos en carbono, que no se produzca ningún deterioro en las tendencias y el estado de conservación de hábitats y especies, y que al menos el 30% de ellos alcance un estado de conservación favorable o al menos muestre una tendencia positiva. ◊ Detener la pérdida de polinizadores. ◊ Reducir en un 50% el riesgo y el uso de plaguicidas químicos, y también en un 50% el uso de los plaguicidas peligrosos. ◊ Conseguir que al menos el 25% de las tierras agrarias se dedique a la agricultura ecológica. ◊ Plantar 3.000 millones de árboles en la UE, respetando plenamente los principios ecológicos. ◊ Lograr que al menos 25.000 km de ríos vuelvan a ser de caudal libre. ◊ Reducir en un 50% el número de especies de la Lista Roja que están amenazadas por especies exóticas invasoras. ◊ Reducir en un 50% la pérdida de nutrientes procedentes de fertilizantes y, por tanto, reducir en un 20% como mínimo el uso de fertilizantes. ◊ Conseguir que las ciudades de 20.000 habitantes o más cuenten con un plan de ecologización urbana ambicioso.
3. Otras medidas
El enfoque propositivo de la Estrategia se completa con otras líneas de actuación que quedan englobadas en las tres siguientes:
Un nuevo marco de gobernanza.
Reforzar la aplicación y el control del cumplimiento de la legislación medioambiental.
Aplicar un enfoque integrado que abarque al conjunto de la sociedad.
Finalmente, con la EB2030 la Unión Europea quiere expresar su vocación de liderazgo y el firme propósito de contribuir a la protección de la biodiversidad mundial, de modo que llegue a ser una realidad que “en 2050, todos los ecosistemas del mundo se hayan recuperado, sean resilientes y estén adecuadamente protegidos”.
Diversos son los impactos que las infraestructuras de transporte producen en la Naturaleza. También sabemos que unos medios de transporte son más sostenibles ecológicamente que otros, y que mucho han evolucionado desde que en 1872 Julio Verne (1828-1905) publicara su célebre novela “La vuelta al mundo en ochenta días”.
En esta novela sus protagonistas se ven inmersos en continuas aventuras para que, finalmente, Phileas Fogg alcance su objetivo. En este trepidante viaje se viaja sin viajar, porque, como reconoce el francés Picaporte, “no era cosa de sentir, puesto que no era ver ciudades lo que importaba”. Por eso son variados los medios de transporte que precisan utilizar: tren, barco, elefante, goleta, trineo…
En el caso del tren, Verne nos expone un planteamiento que nos hace reflexionar sobre la necesaria armonía entre progreso material y Naturaleza, tal como queda reflejado en el siguiente pasaje:
“Más allá de Sacramento, el tren, después de pasar las estaciones de Junction, Roclin, Auburn y Colfax, penetró en el macizo de Sierra Nevada.
Eran las siete de la mañana cuando se pasó por la estación de Cisco. Una hora después, el dormitorio era de nuevo un vagón ordinario, y los viajeros podían ver por los cristales los pintorescos puntos de vista de aquel montuoso país. El trazado del ferrocarril obedecía a los caprichos de la sierra, yendo unas veces adherido a las faldas de la montaña, otras suspendido sobre los precipicios, evitando los ángulos bruscos por medio de curvas atrevidas, penetrando en gargantas estrechas que parecían sin salida. La locomotora, brillante como unas andas, con su gran fanal que despedía rojizos fulgores, su campana plateada, mezclaba sus silbidos y bramidos con los de los torrentes y cascadas, retorciendo su humo por las ennegrecidas ramas de los pinos.
Había pocos túneles o ninguno, y no existían puentes. El ferrocarril seguía los contornos de las montañas, no buscando en la línea recta el camino más corto de uno a otro punto y no violentando la Naturaleza”.
Para leer más:
Verne, J.: La vuelta al mundo en ochenta días». RBA, Madrid, 2021.
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS13 (Acción por el clima), que queda definido en los siguientes términos:
«Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos, reconociendo que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático es el principal foro intergubernamental internacional para negociar la respuesta mundial al cambio climático»
Este objetivo compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes que están recogidas en la Agenda 2030:
Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales.
Incorporar medidas relativas al cambio climático en las políticas, estrategias y planes nacionales.
Mejorar la educación, la sensibilización y la capacidad humana e institucional respecto a la mitigación del cambio climático, la adaptación a él, la reducción de sus efectos y la alerta temprana.
Para conocer los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, SDSN y Bertelsmann Stiftung han venido elaborando periódicamente Informes de evaluación desde 2016. Su metodología utiliza índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.
La última edición del Informe, SDG Index and Dashboards Report 2021,nos da a conocer de forma aproximada la situación más actual del cumplimiento del objetivo de Acción por el clima, país por país, y en qué grado se va alcanzando el ODS13 ante el horizonte temporal fijado para 2030.
En el caso del ODS13 se ha construido un índice sintético a partir de tres indicadores disponibles para un total de 165 países. Son los siguientes:
Emisiones de CO2 de la combustión de combustibles fósiles y producción de cemento (t CO2/capita).
Emisiones de CO2 incorporadas en las importaciones de bienes y servicios (t CO2/capita).
Emisiones de CO2 incorporadas en las exportaciones de combustibles fósiles (kg/capita).
No hay que olvidar, y así también lo expresa el Informe de 2021, que la mayoría de los países “más desarrollados” (OCDE) generan impactos medioambientales negativos fuera de sus fronteras como consecuencia de sus altos niveles de producción y consumo, y a través del comercio internacional, que terminan afectando a otros países y al planeta en su conjunto.
Analizando los datos aportados en el Informe, una primera conclusión que merece ser destacada es que existe una correlación inversa entre nivel de desarrollo (medido tanto en ingresos/per capita como con el índice de los 17 ODS) y grado de cumplimiento del ODS13. En otras palabras, son los países de ingresos altos (y también con mayor IDS general) los que menos están cumpliendo con el objetivo de Acción por el clima. Por el contrario, los países “menos desarrollados” son los que cumplen más con el ODS13 de la Agenda 2030.
En segundo lugar, en un análisis por países los resultados obtenidos para el ODS13 (Acción por el clima) muestran que de los 165 países para los que se dispone de datos, los mejor situados en el cumplimiento de dicho objetivo son Somalia (99,9) y Burundi (99,8). Les siguen, a continuación, Chad (99,7), República Centroafricana (99,7), República Democrática del Congo (99,7), Sudán del Sur (99,6) y Etiopía (99,5). Como se puede observar en el siguiente Cuadro, 23 de los 25 países con mayor valor del índice ODS13 se encuentran en el continente africano.
Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al cumplimiento del objetivo de Acción por el clima corresponde a Australia (10,0), seguido de Brunéi (14,1), Catar (15,1) y Noruega (20,2). Les siguen, a continuación, Trinidad y Tobago (29,1), Emiratos Árabes (29,2), Kuwait (33,3) y Luxemburgo (40,2). Son países que, en su mayoría, pertenecen al grupo de países que disfrutan de altos niveles de ingresos.
Centrándonos en cuatro países que destacan por su peso económico y/o demográfico se nos revela que Estados Unidos ocupa la posición 152 en el ranking mundial del índice del ODS13, seguido por Federación Rusa (123), China (90) y la India (46).
Finalmente, hay que destacar que las diferencias entre países son particularmente grandes en el ODS13, cifrándose una distancia de 90 puntos entre el país mejor situado (Somalia) y el peor (Australia). Dicha brecha es muy superior a la que existe con el índice general de los 17 ODS, que se cuantifica en 48 puntos, resultante de los valores máximo y mínimo que corresponden a Finlandia y República Centroafricana, respectivamente.