Evaluando el cumplimiento de la estrategia Europa 2020

EUROPA,  5-13 nov. 2005. Brujas

En junio de 2010 el Consejo Europeo adoptó la estrategia Europa 2020, que vino a suceder a la estrategia de Lisboa. Con ella se establece el camino por el que la Unión Europea debe alcanzar unas metas cuantificables en materia de crecimiento inteligente, sostenible e inclusivo para el año 2020.

En concreto la estrategia Europa 2020 establece las siguientes tres grandes prioridades:

  1. Crecimiento inteligente, a través del desarrollo de una economía basada en el conocimiento, investigación e innovación.
  2. Crecimiento sostenible, mediante de la promoción de mercados eficientes en recursos, verdes y competitivos.
  3. Crecimiento inclusivo, a través de políticas que fomenten la creación de empleo y la reducción de la pobreza.

Estas prioridades se plasman en objetivos clave circunscritos a cinco grandes áreas: empleo, investigación y desarrollo, cambio climático y energía, educación, y pobreza o exclusión social.

Para la evaluación del progreso de estos cinco capítulos temáticos se ha seleccionado un conjunto de indicadores, agrupados en nueve principales, que permiten evaluar cómo ha venido evolucionando el cumplimiento de la estrategia Europa 2020 desde el año base 2008 hasta la actualidad en cada uno de los Estados miembros y en la UE-28 en su conjunto.

La publicación «Smater, greener, more inclusive. Indicators to support the Europe 2020 strategy?» (edición de 2017) de Eurostat da a conocer cómo ha evolucionado el cumplimiento de dicha estrategia hasta la actualidad.

Gráfico UE_E2020
Indicadores centrales de Europa 2020: valores objetivos y progreso desde 2008. Fuente: Eurostat

Las conclusiones más relevantes de dicho estudio se resumen en las siguientes:

-Se ha alcanzado un progreso significativo desde 2008 en materia de cambio climático y energía, reduciéndose las emisiones de gases de efecto invernadero y el consumo de energía y aumentado el uso de fuentes de energías renovables.

-Se ha producido una evolución positiva en el área de educación, que se refleja en el incremento de la tasa de educación superior y en la reducción del número de alumnos que abandonan la educación y la formación.

-Por el contrario, la UE permanece aún a una distancia considerable para alcanzar en 2020 sus objetivos de inversión en I+D, de empleo y de mitigación de la pobreza.

En cifras en la tabla siguiente se recoge la evolución que han seguido desde 2008 hasta 2016 (o 2015, dependiendo de la disponibilidad) los indicadores seleccionados para evaluar el cumplimiento de la estrategia Europa 2020, confrontados con los valores-objetivo.

Cuadro_edición 2017

Para más información:

Eurostat:  «Smater, greener, more inclusive. Indicators to support the Europe 2020 strategy?» (edición de 2017)

 

 

Una cita de John K. Galbraith sobre medio ambiente

21. Shanghai_2. China

El célebre economista John Kenneth Galbraith (1908-2006) refiriéndose a la protección del medio ambiente escribió estas palabras en su conocida obra La Era de la incertidumbre:

«Sólo protegemos nuestro medio ambiente cuando decimos lisa y llanamente lo que se puede y lo que no se puede hacer al aire, al agua, al paisaje. Es una verdad difícil. Si hay que ahorrar energía sin perjudicar los empleos, empecemos por el propio automóvil. Los recursos duran más si se usan menos. Es otra verdad difícil».

Para leer más:

John Kenneth Galbraith (1977): La Era de la incertidumbre.

 

Más allá de los limites del crecimiento

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En 1972 se publicó el célebre informe dirigido por Dennis L. Meadows, Los límites del crecimiento, que alertaba sobre el advenimiento del colapso medioambiental del planeta en el transcurso de 100 años, si se mantienen las tendencias actuales de crecimiento de la producción material y población mundiales.

Dos décadas después, la publicación Más allá de los límites del crecimiento (1992) de D. H. Meadows, D. L. Meadows y J. Randers, actualiza las conclusiones del informe de 1972, manteniendo vivo el gran reto del ser humano:

“Cómo lograr hacer una sociedad materialmente suficiente, socialmente equitativa y ecológicamente perdurable, más satisfactoria en términos humanos que la sociedad de nuestros días obsesionada por el crecimiento”.

El informe de 1992, elaborado por encargo del Club de Roma al igual que el de 1972, pone un mayor énfasis en que la tierra es finita y que el crecimiento de la población y la producción de mercancías no pueden continuar indefinidamente. El crecimiento se enfrenta a los límites físicos del planeta, límites como proveedor de flujos materiales y energía y límites como sumidero para absorber la contaminación y los residuos.

Se afirma que el sistema socioeconómico actual no es gestionable y que ha sobrepasado ya sus límites en muchos flujos de recursos y de contaminación, a pesar de las mejoras tecnológicas, las políticas medioambientales y la mayor sensibilización.

Para los autores de este informe es necesario, por tanto, cambiar las estructuras del sistema para hacerlo sostenible, poniendo más atención en la suficiencia, la equidad y la calidad de vida que en la cantidad de la producción.

Afirman que  “la forma actual de hacer las cosas es insostenible”. Además, “el futuro, para tener algún viso de viabilidad, debe empeñarse en retroceder, desacelerar, sanar.  No se puede poner fin a la pobreza por el desarrollo material indefinido; debe hacérsele frente mientras la economía material humana se contrae”.

Veinte años después, a la vista de los acontecimientos y del análisis de los datos globales recabados, el informe de Más allá de los límites del crecimiento deja establecidas las siguientes tres conclusiones:

1. La utilización humana de muchos recursos esenciales y la generación de muchos tipos de contaminantes han sobrepasado ya las tasas que son físicamente sostenibles. Sin reducciones significativas en los flujos de materiales y energía, habrá en las décadas venideras una incontrolada disminución per cápita de la producción de alimentos, el uso energético y la producción industrial.

2. Esta disminución no es inevitable. Para evitarla son necesarios dos cambios. El primero es una revisión global de las políticas y prácticas que perpetúan el crecimiento del consumo material y de la población. El segundo es un incremento rápido y drástico de la eficiencia con la cual se utilizan los materiales y las energías.

3. Una sociedad sostenible es aún técnica y económicamente posible. Podría ser mucho más deseable que una sociedad que intenta resolver sus problemas por la constante expansión. La transición hacia una sociedad sostenible requiere un cuidadoso equilibrio entre objetivos a largo y corto plazo, y un énfasis mayor en la suficiencia, equidad y calidad de vida, que en la cantidad de la producción. Exige más que la productividad y más que la tecnología; requiere también madurez, compasión y sabiduría.

Los autores de Más allá del crecimiento afirman que la transición hacia un mundo sostenible es posible técnica y económicamente. Pero para ello es necesario “dejar de golpear los límites de la tierra” y superar ciertas barreras, que nos hemos autoimpuesto y que son innecesarias, en instituciones humanas, estados mentales, creencias y éticas.

“Tanta esperanza, tantas identidades personales, tanta moderna cultura industrial, se han construido sobre la premisa del perpetuo crecimiento material”.

Para leer más:

D. H. Meadows, D. L. Meadows y J. Randers (1992): Más allá de los límites del crecimiento.

Una cita con el «bosque de leyenda” de Miguel Ángel Asturias

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El escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1899-1974) nos regaló estas palabras con las que literariamente consigue fusionar el ser humano y la naturaleza de forma magistral:

«En la oscuridad fueron surgiendo imágenes fantásticas y absurdas: ojos, manos, estómagos, quijadas. Numerosas generaciones de hombres se arrancaron la piel para enfundar la selva. Inesperadamente me encontré en un bosque de árboles humanos: veían las piedras, hablaban las hojas, reían las aguas y movíanse con voluntad propia el sol, la luna, las estrellas, el cielo y la tierra.

Los caminos se enroscaron y el paisaje fue apareciendo en la claridad de las distancias enigmático y triste, como una mano que se descalza el guante. Líquenes espesos acorazaban los troncos de las ceibas. Los robles más altos ofrecían orquídeas a las nubes que el sol acababa de violar y ensangrentar en el crepúsculo. El culantrillo simulaba una lluvia de esmeraldas en el cuello carnoso de los cocos. Los pinos estaban hechos de pestañas de mujeres románticas».

Para leer más:

Miguel Ángel Asturias (1930): Leyendas de Guatemala.

 

El medio ambiente en la Constitución española de 1978

La Granja_Ruta_2015.09.11. España

La Constitución española de 1978 fue unas de las primeras constituciones del mundo en reflejar la preocupación por la protección del medio ambiente. Su antecedente más cercano es la Constitución portuguesa de 1976.

En la actual Constitución de 1978 la regulación del medio ambiente se encuadra dentro del Título I (De los derechos y deberes fundamentales), y en concreto en el capítulo tercero dedicado a los principios rectores de la política social y económica.

De hecho la regulación constitucional de la materia medioambiental se concentra en el artículo 45 que, a través de tres párrafos, establece tres aspectos principales: el derecho al medio ambiente y el deber a conservarlo, el papel de los poderes públicos, y la potestad de sancionar delitos ambientales.

De esta forma queda redactado, pues, el artículo 45 de la Constitución española de 1978:

1. Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.

2. Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva.

3. Para quienes violen lo dispuesto en el aparado anterior, en los términos que la ley fije se establecerán sanciones penales o, en su caso, administrativas, así como la obligación de reparar el daño causado.

Para leer más:

Constitución española de 27 de diciembre de 1978 (B.O.E. nº 311-1, de 29 de diciembre de 1978).

Una cita con la naturaleza en la obra de Henry D. Thoreau

_MG_8625La estrecha comunión con la naturaleza que entabla el escritor naturalista Henry D. Thoreau (1817-1862) queda sintetizada en las siguientes palabras extraídas de su célebre obra Walden:

«La indescriptible inocencia y, beneficencia de la Naturaleza, del sol, del viento, de la lluvia, del verano y del invierno. ¡Qué salud, qué alegría proporcionan siempre! Y es tal la simpatía que vuelcan sobre nuestra raza, que la Naturaleza toda se afectaría, se empañaría el sol, suspirarían los vientos con voz humana, las nubes precipitarían lágrimas y los bosques desecharían su follaje para ponerse de luto en pleno verano, si algún hombre sufriera alguna vez por una causa justa. ¿Acaso no debo yo comulgar con la Naturaleza? ¿No soy en parte hojas y mantillo?».

Para leer más:

Henry D. Thoreau (1854): Walden o la vida en los bosques.

La paloma de Kant

10. Gdansk. Polonia

La naturaleza siempre ha sido una rica fuente de inspiración para los grandes pensadores. El filósofo Immanuel Kant (1724-1804) prestó su atención al vuelo de una paloma para  exponer su pensamiento.

De la conocida parábola de la paloma de Kant se hizo eco Antonio Machado (1875-1939) en su libro «Juan de Mairena», publicado en 1936, con las siguientes palabras:

«Si leyerais a Kant -en leer y comprender a Kant se gasta mucho menos fósforo que en descifrar tonterías sutiles y en desenredar marañas de conceptos ñonos- os encontraríais con aquella famosa parábola de la paloma que, al sentir en las alas la resistencia que le opone el aire, sueña que podría volar mejor en el vacío. Así ilustra Kant su argumento más decisivo contra la metafísica dogmática, que pretende elevarse a lo absoluto por el vuelo imposible del intelecto discursivo en un vacío de intuiciones. Las imágenes de los grandes filósofos, aunque ejercen una función didáctica, tienen un valor poético indudable, y algún día nos ocuparemos de ellas. Conste ahora, no más, que existe -creo yo- una paloma lírica que suele eliminar el tiempo para mejor elevarse a lo eterno y que, como la kantiana, ignora la ley de su propio vuelo».

Y leyendo a Immanuel Kant nos encontramos con la original metáfora de la paloma que emplea en su célebre obra «Crítica de la razón pura»:

«La ligera paloma, que siente la resistencia del aire que surca al volar libremente, podría imaginarse que volaría mucho mejor aún sin un espacio vacío. De esta misma forma abandonó Platón el mundo de los sentidos, por imponer límites tan estrechos al entendimiento. Platón se atrevió a ir más allá de ellos, volando en el espacio vacío de la razón pura por medio de las alas de las ideas. No se dio cuenta de que, con todos sus esfuerzos, no avanzaba nada, ya que no tenía punto de apoyo, por así decirlo, no tenía base donde sostenerse y donde aplicar sus fuerzas para hacer mover el entendimiento. Pero suele ocurrirle a la razón humana que termina cuanto antes su edificio en la especulación y no examina hasta después si los cimientos tienen el asentamiento adecuado».

Para leer más:

Antonio Machado (1936): Juan de Mairena.

Immanuel Kant (1787): Crítica de la razón pura.

Las emisiones de gases de efecto invernadero en la UE (1990-2015)

2. Bucarest a Suceava. Rumanía

Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), causantes del cambio climático, ascendieron en el conjunto de la Unión Europea (UE-28) a 4.310 millones de toneladas de CO2 equivalentes en el año 2015. Estas emisiones representan el 7,7% del total de emisiones de GEI del planeta, porcentaje inferior al registrado por EE.UU. (11,4%) y China (23,7%).

Si realizamos un análisis temporal de los últimos 25 años se constata en la UE-28 un descenso de las emisiones de dichos GEI de un 23,7%, desde 1990 cuando se emitieron 5.647 millones de toneladas.

Estos datos inventariados, recogidos en un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), permiten concluir que durante los últimos 25 años se ha producido un progresivo desacoplamiento del Producto Interior Bruto (PIB), que se ha reducido un 50%, y dichas emisiones de GEI, que han caído un 23,7%. No obstante, no puede hablarse de un desacoplamiento total en tanto que la economía continúa dependiendo en gran parte de los combustibles fósiles.

Las principales causas de estas menores emisiones de GEI  en la UE han sido diversas: el aumento de la participación del uso de las energías renovables, el menor uso del combustibles fósiles, mejoras en la eficiencia energética, cambios económicos estructurales y la recesión económica.

Gráfico UE

En un análisis por sectores, la reducción de emisiones de GEI ha sido casi generalizada. Los mayores descensos se han observado en la industria manufacturera, la construcción, la producción de electricidad y calor y la combustión residencial. La gestión de residuos fue el sector que anotó el mayor descenso relativo. Por el contrario, se han producido notables incrementos en el transporte por carretera, en la refrigeración y aire acondicionado y en la aviación y navegación internacional durante el periodo.

Los gases de efecto invernadero son en su mayoría gases de dióxido de carbono (CO2), que representan el 81% del total de GEI de la UE-28 en 2015. Las emisiones de estos gases CO2 se han reducido entre 1990 y 2015 en un 22%%. También han disminuido las emisiones de otros GEI como el metano (CH4), óxido nitroso (N2O), perfluorocarbono (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6). Por el contrario, se han incrementado las emisiones de hidrofluorocarbono (HFC) y de trifluoruro de nitrógeno (NF3).

En un análisis por países, en el año 2015 casi un tercio del total de emisiones de GEI de la UE-28 procedían de Alemania (21%) y Reino Unido (12%).

Durante el periodo 1990-2015 casi todos los países de la UE-28 han contribuido a la reducción de GEI. Alemania y Reino Unido han permitido el 48% de los 1.337 millones de toneladas de CO2 equivalentes que la UE ha dejado de emitir a la atmósfera durante los últimos 25 años.

Son sólo cuatro países de la Unión Europea los que han aumentado sus emisiones de CO2 durante el periodo 1990-2015: Chipre (50%), España (16,6%), Portugal (15,7%), Irlanda (6,7%) y Austria (0,1%).

Por el contrario, las mayores disminuciones relativas se han producido en Lituania (-58,2%), Letonia (-56,8%), Estonia (-55,3%) y Rumanía (-52,7%).

Gráfico países UE

De cara al futuro, los distintos objetivos estratégicos y compromisos internacionales asumidos por la Unión Europea están dirigidos a continuar con la senda de reducción iniciada en 1990, de modo que se logre disminuir  las emisiones de GEI respecto a ese año base en un 40% en 2030, un 60% en 2040 y un 80% en 2050.

Para más información:

EEA: Annual European Union greenhouse gas inventory 1990–2015 and inventory report 2017

Eurostat

Los derechos de la naturaleza en la Constitución ecuatoriana

1. Quito_1. Ecuador

La Constitución de la República de Ecuador de 2008 se convierte en la primera Constitución del mundo que reconoce los derechos de la naturaleza. Ya en su Preámbulo establece:

«CELEBRANDO a la naturaleza, la Pacha Mama, de la que somos parte y que es vital para nuestra existencia».

El capítulo séptimo, destinado a los Derechos de la naturaleza, lo conforman los siguientes cuatro artículos:

«Art. 71.– La naturaleza o Pacha Mama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos.

Toda persona, comunidad, pueblo o nacionalidad podrá exigir a la autoridad pública el cumplimiento de los derechos de la naturaleza. Para aplicar e interpretar estos derechos se observarán los principios establecidos en la Constitución, en lo que proceda.

El Estado incentivará a las personas naturales y jurídicas, y a los colectivos, para que protejan la naturaleza, y promoverá el respeto a todos los elementos que forman un ecosistema.

Art. 72.- La naturaleza tiene derecho a la restauración. Esta restauración será independiente de la obligación que tienen el Estado y las personas naturales o jurídicas de indemnizar a los individuos y colectivos que dependan de los sistemas naturales afectados.

En los casos de impacto ambiental grave o permanente, incluidos los ocasionados por la explotación de los recursos naturales no renovables, el Estado establecerá los mecanismos más eficaces para alcanzar la restauración, y adoptará las medidas adecuadas para eliminar o mitigar las consecuencias ambientales nocivas.

Art. 73.- El Estado aplicará medidas de precaución y restricción para las actividades que puedan conducir a la extinción de especies, la destrucción de ecosistemas o la alteración permanente de los ciclos naturales.

Se prohíbe la introducción de organismos y material orgánico e inorgánico que puedan alterar de manera definitiva el patrimonio genético nacional.

Art. 74.- Las personas, comunidades, pueblos y nacionalidades tendrán derecho a beneficiarse del ambiente y de las riquezas naturales que les permitan el buen vivir.

Los servicios ambientales no serán susceptibles de apropiación; su producción, prestación, uso y aprovechamiento serán regulados por el Estado».

Asimismo, en el artículo 83 se recoge entre los deberes y responsabilidades de las ecuatorianas y los ecuatorianos, el siguiente:

«Respetar los derechos de la naturaleza, preservar un ambiente sano y utilizar los recursos naturales de modo racional, sustentable y sostenible».

 

Fuente: Constitución de la República de Ecuador 2008. (Decreto Legislativo, publicado en el Registro Oficial Nº 449 de 20 de octubre de 2008).

Wangari Maathai y el monte Kenia

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Wangari Maathai (1940-2011), conocida como La Mujer Árbol, fue una keniana que luchó por la defensa del medio ambiente y los derechos humanos. Fundó el Movimiento Cinturón Verde y en 2004 recibió el Premio Nobel de la Paz por su contribución al desarrollo sostenible, la democracia y la paz.

De orígenes muy humildes, nació en el seno de una familia de la tribu kikuyu en la aldea de Ihithe,  cuando Kenia era colonia británica. Para los kikuyu Dios moraba en el monte Kenia, la segunda cima más alta de África, que la propia Wangari Maathai describió con estas memorables palabras:

«Todo lo bueno tenía su origen allí: las lluvias abundantes, los ríos, las corrientes y el agua cristalina. Ya fuera para rezar, enterrar a sus muertos o realizar sacrificios, los kikuyu se volvían hacia el monte Kenia y, cuando construían sus hogares, se aseguraban de que las puertas estuvieran orientadas hacia allí. La gente creía que, mientras el monte fuera monte, Dios estaría con ellos y nunca les faltaría de nada. Las nubes que con frecuencia cubrían el monte solían ser señal de lluvia inminente, y siempre y cuando siguiera lloviendo, a la gente no le faltaría la comida, el ganado podría alimentarse y todos vivirían en paz.

Lamentablemente, hoy en día estas creencias y tradiciones han desaparecido casi por completo (…) Tras los misioneros llegaron los comerciantes y administradores que introdujeron de forma generalizada nuevos métodos para explotar nuestros ricos recursos naturales: la tala, la deforestación de nuestros territorios, la plantación de nuevas especies de árboles, la caza y la implantación de la agricultura comercial. Los lugares sagrados perdieron su santidad y fueron explotados al tiempo que los nativos se volvían cada vez más insensibles a la destrucción, que aceptaban como una señal de progreso».

El día que Wangari Maathai recibió la noticia de que era distinguida con el Premio Nobel lo celebró plantando un tulípero del Gabón y acordándose del monte Kenia:

«Entonces clavé la vista en el monte Kenia, mi fuente de inspiración, y la de tantas generaciones antes que la mía, y reflexioné sobre lo maravilloso que era encontrarme en aquel momento en aquel lugar, celebrando una noticia histórica con la montaña de fondo. Ya se sabe que la montaña es algo tímida y que su cima suele aparecer cubierta por un manto de nubes. Aquel día estaba oculta. Y aunque a mi alrededor el sol bañaba el paisaje, la montaña se escondía. Me esforcé por verla, la busque con los ojos y con el corazón, mientras recordaba las muchas veces que me he preguntado si lograría sobrevivir a los daños que estamos causando. Seguí buscándola y llegué a la conclusión de que la montaña estaba festejando la noticia conmigo: seguro que el Comité Nobel también había percibido la llamada de la naturaleza. La miré fijamente y sentí que, con toda probabilidad, estaba llorando de alegría y escondía sus lágrimas tras un velo de nubes blancas. En ese instante tuve la sensación de estar pisando suelo sagrado».

Para leer más:

Wangari Maathai: Con la cabeza bien alta. Editorial Lumen, Barcelona, 2007.