El consumo de energía en la Unión Europea (1990-2017)

 

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La eficiencia energética constituye uno de los principales compromisos asumidos por la Unión Europea (UE-28) en su hoja de ruta medioambiental y de lucha contra el cambio climático. En concreto, como establecen las actuales Directivas comunitarias de eficiencia energética, la UE-28 ha asumido objetivos cuantificados de reducción de consumo de energía del 20% en 2020 y del 32,5% en 2030 respecto a sus proyecciones de base.

Pero ¿se están produciendo avances en el cumplimiento de dichos objetivos energéticos?

En materia de consumo de energía primaria, esto es, la demanda total de energía de un país, excluyendo todo consumo sin fines energéticos, los objetivos para 2020 son de no más de 1.483 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep)  y de no más de 1.273 Mtep para 2030 en el conjunto de la UE-28.

Los últimos datos publicados por Eurostat apuntan que el consumo total de energía primaria fue de 1.561 Mtep en 2017. Ello supone, por tanto, que dicho consumo de la UE  se encuentra distanciado un 5,3% del objetivo de eficiencia energética de 2020 y un 22,6% del objetivo de 2030.

Como se observa en el siguiente gráfico referido al periodo 1990-2017, el consumo de energía primaria, que se cifró en 1.568 Mtep en 1990, ha seguido en general una senda de crecimiento continuado hasta alcanzar su máximo en el año 2006, con 1.729 Mtep. A partir de entonces, con la irrupción de la crisis económica, el consumo energético inflexióno a la baja, para registrar su mínimo en el año 2014, con 1.511 Mtep, esto es, un 1,9% por encima del objetivo para 2020. Sin embargo, en los tres últimos años, la UE ha mostrado retrocesos en el cumplimiento de sus objetivos energéticos, en tanto que el consumo de energía primaria ha mostrado en promedio tasas de crecimientos anuales del 1,1%. De esta forma, el consumo de energía primaria ascendió a 1.561 Mtep, prácticamente la misma cifra que en 1990.

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Los datos revelan, por tanto, que con la reciente reactivación de la economía europea el consumo de energía ha vuelto a incrementarse, poniéndose en entredicho el deseable desacoplamiento entre consumo energético y crecimiento económico.

En un análisis por países, para el conjunto del periodo 1990-2017, en 16 de los 28 Estados el consumo de energía primaria se ha incrementado. Los mayores aumentos porcentuales se han registrado en Chipre (58,5%), España (52,2%), Portugal (50,7%), Irlanda (49,5%) y Austria (37,3%).

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Por el contrario, en 12 Estados se ha reducido (o mantenido, en el caso de Portugal) el consumo de energía primaria durante el periodo 1990-2017. Los mayores descensos relativos los anotaron Lituania (-59,8%), Rumanía (-48,1%), Letonia (-43,2%), Estonia (-40,0%) y Bulgaria (-31,6%).

El otro gran objetivo de eficiencia energética está relacionado con el consumo de energía final, esto es, el consumo realizado por los usuarios finales -agricultura, industria, transporte, servicios, hogares-, excluyendo el consumo del propio sector energético. Los compromisos comunitarios de eficiencia establecen que el consumo de energía final en el conjunto de la UE-28 no debe superar los 1.086 Mtep en 2020 y los 956 Mtep en 2030.

Los últimos datos de 2017 apuntan que el consumo total de energía final ascendió a 1.122 Mtep, lo que indica que se desvía un 3,3% y un 17,4% de los objetivos para 2020 y 2030, respectivamente.

Como se observa en el siguiente gráfico, durante el periodo 1990-2017 la evolución del consumo de energía final, al igual que la energía primaria, ha estado muy condicionado por la evolución económica.  En el año 1990 se contabilizó un consumo energético total de 1.088 Mtep, al que siguieron años de descensos hasta alcanzarse un registro mínimo en 1994 de 1.064 Mtep. Con posterioridad se dibujó una senda alcista, con su máximo de 1.195 Mtep en 2006, que se se vio interrumpida con la gran crisis económica. Los siguientes años 2007-2014 de ciclo económico bajista son años de mejoras de la eficiencia energética. No obstante, ya en los últimos años 2014-2017 del periodo analizado, el consumo de energía final, al igual que la primaria,  inflexiona al alza, retrocediéndose, por tanto, en términos de eficiencia energética.

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En un análisis por países, en 18 de los 28 Estados de la UE el consumo de energía final se ha incrementado durante el periodo 1990-2017. Los mayores aumentos porcentuales se han observado en Malta (82,4%), Chipre (68,2%), Irlanda (60,2%), España (47,0%) y Austria (46,9%).

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En el otro extremo, 10 Estados comunitarios han reducido su consumo de energía final, esto es, han aumentado su eficiencia energética, en el periodo 1990-2017. Los mayores descensos relativos se han registrado en Rumanía (-47,6%), Estonia (-47,4%), Lituania (-44,7%), Bulgaria (-38,9%) y Letonia (-37,4%).

 

Para más información:

Eurostat

Directiva 2012/27 UE de eficiencia energética

Directiva (UE) 2018/2002 de eficiencia energética revisada

La gaviota de Richard Bach

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«Amanecía, y el nuevo sol pintaba de oro las ondas de un mar tranquilo».

Así empieza Juan Salvador Gaviota, el conocido relato de Richard Bach. Inspirado en la vida de las gaviotas, el autor escribe toda una invitación a la libertad y la búsqueda del progreso del ser humano por los vuelos de la honestidad, la bondad y el aprendizaje.

Traemos hasta aquí el siguiente fragmento extraído de sus primeras páginas:

«Las gaviotas, como es bien sabido, nunca se atascan, nunca se detienen. Detenerse en medio del vuelo es para ellas vergüenza, y es deshonor.

Pero Juan Salvador Gaviota, sin avergonzarse, y al extender otra vez sus alas en aquella temblorosa y ardua torsión -parando, parando, y atascándose de nuevo-, no era un pájaro cualquiera.

La mayoría de las gaviotas no se molestan en aprender sino las normas de vuelo más elementales: cómo ir y volver entre playa y comida. Para la mayoría de las gaviotas, no es volar lo que importa, sino comer. Para esta gaviota, sin embargo, no era comer lo que le importaba, sino volar. Más que nada en el mundo, Juan Salvador Gaviota amaba volar».

Para leer más:

Richard Bach (1970): Juan Salvador Gaviota.

 

España y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2018)

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Fuente: SDN y Bertelsmann Stiftung: SDG Index and Dashboards Report 2018.

En 2015 Naciones Unidas puso en marcha la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Con el fin de conocer su grado de cumplimiento, se dispone del índice ODS que permite evaluar los progresos en la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que van alcanzando los países del planeta.

En su edición de 2018 el Informe de SDN y Bertelsmann Stiftung (SDG Index and Dashboards Report 2018) nos revela que de un total de 156 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, España toma la posición 25 en términos de cumplimiento global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030.  Para dicho año 2018 el valor del índice ODS de España se cifra en 75,4 sobre un máximo de 100.

En un análisis más pormenorizado del índice ODS, los resultados obtenidos por objetivos muestran que para 5 de los 17 ODS España se sitúa entre los 25 países del planeta con mayor puntuación.

Así, los mejores resultados relativos, en un contexto mundial, los alcanza España en los siguientes ODS:

  • Energía asequible y no contaminante (ODS7), para el que se sitúa en la posición  número 12, con un valor de 90,6 sobre 100.
  • Salud y bienestar (ODS3), objetivo para el que España se encuentra en el puesto número 15 (valor 93,8).
  • Igualdad de género (ODS5), en la posición 16 (valor 82,6).
  • Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11), en el puesto número 17 (valor 87,9).
  • Industria, innovación e infraestructura (ODS9), para el que toma la posición 23 (valor 67,9).

Por el contrario, los objetivos para los que España toma los peores resultados relativos son los siguientes:

  • Producción y consumo responsables (ODS12) que, con un valor de 61,2 sobre 100, hace que España se sitúe en la posición 119 a nivel mundial respecto a este ODS.
  • Vida submarina (ODS14), objetivo para el que, con un valor de 47,5, toma la posición 104.
  • Alianzas para lograr los objetivos, con un valor de 55,0, que sitúa a España también en la posición 104.
  • Vida de ecosistemas terrestres (ODS15) para el que, con un valor de 56,6, toma la posición 98.
  • Fin de la pobreza (ODS 1), objetivo que, aun tomando un valor de 98,7, coloca a España en la posición número 76 a nivel mundial.

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De forma complementaria al índice ODS, del que se concluye que España se encuentra en el grupo de países que presentan una situación relativa alta en el contexto mundial respecto al cumplimiento de la Agenda 2030, el informe de 2018 aporta también un análisis de panel de los ODS que valora el mayor o menor grado de cumplimiento de cada Objetivo, así como su tendencia, mediante una asignación de colores (verde, amarillo, naranja y rojo).

De la evaluación del panel de los ODS de España se pueden extraer las siguientes conclusiones principales:

  • España no ha cumplido aún ninguno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ausencia de ODS en color verde).
  • Para cinco objetivos (en color amarillo), España presenta aún algunos retos que resolver, si bien, en general, se encuentra en la senda de alcanzar los valores deseados para 2030: Fin de la pobreza (ODS1), Salud y bienestar (ODS3), Igualdad de género (ODS5), Agua limpia y saneamiento (ODS6) y Energía asequible y no contaminante (ODS7).
  • De los 17 ODS, en ocho (con color naranja)  España afronta retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030. Son los siguientes: Hambre cero -que abarca también lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover una agricultura sostenible- (ODS2); Educación de calidad (ODS4); Trabajo decente y crecimiento económico (ODS8); Reducción de las desigualdades (ODS10); Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11); Vida de ecosistemas terrestres (ODS15); Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS16), y Alianzas para lograr los objetivos (ODS17).
  • Finalmente, en cuatro ODS (en rojo) España se enfrenta a los mayores retos para cumplir con la Agenda 2030: Industria, innovación e infraestructura (ODS9), Producción y consumo responsables (ODS12), Acción por el clima (ODS13) y Vida submarina (ODS14).
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Fuente: SDN y Bertelsmann Stiftung: SDG Index and Dashboards Report 2018.

Asimismo, en un análisis de tendencia, la ficha de los ODS de España nos revela que este país está mostrando, según los últimos datos disponibles, una tendencia favorable en el cumplimiento de cinco objetivos de la Agenda 2030: salud y bienestar, igualdad de género, agua limpia y saneamiento, energía asequible y no contaminante, y acción por el clima. Por el contrario, se advierte de que España está retrocediendo respecto a los objetivos de reducción de la desigualdades y de alianzas para lograr los ODS.

Para más información:

2018 SDG Index and Dashboards

Una cita con Pío Baroja, el progreso y la solidaridad

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Alcolea del Campo, el pueblo literario que fundó Pío Baroja (1872-1956), se convierte, a través del magistral verbo del célebre escritor español, en un referente para comprender la importancia que pueden llegar a tener valores como la solidaridad y el sentido de colectividad en el progreso de la sociedad.

Con estas palabras describe Pío Baroja el pueblo donde vivió Andrés Hurtado, el protagonista de su novela El árbol de la ciencia:

«El pueblo no tenía el menor sentido social; las familias se metían en sus casas, como los trogloditas en su cueva. No había solidaridad; nadie sabía ni podía utilizar la fuerza de la asociación. Los hombres iban al trabajo y a veces al casino. Las mujeres no salían más que los domingos a misa.

Por falta de instinto colectivo el pueblo se había arruinado.

En la época del tratado de los vinos con Francia, todo el mundo, sin consultarse los unos a los otros, comenzó a cambiar el cultivo de sus campos, dejando el trigo y los cereales y poniendo viñedos; pronto el río de vino de Alcolea se convirtió en río de oro. En ese momento de prosperidad, el pueblo se agrandó, se limpiaron las calles, se pusieron aceras, se instaló la luz eléctrica…; luego vino la terminación del tratado, y como nadie sentía la responsabilidad de representar el pueblo, a nadie se le ocurrió decir: Cambiemos el cultivo; volvamos a nuestra vida antigua; empleemos la riqueza producida por el vino en transformar la tierra para las necesidades de hoy. Nada.

El pueblo aceptó la ruina con resignación.

-Antes éramos ricos -se dijo cada alcoleano-. Ahora seremos pobres. Es igual; viviremos peor, suprimiremos nuestras necesidades.

Aquel estoicismo acabó de hundir al pueblo.

Era natural que así fuese; cada ciudadano de Alcolea se sentía separado del vecino como de un extranjero. No tenían una cultura común (no la tenían de ninguna clase); no participaban de admiraciones comunes: sólo el hábito, la rutina, les unía; en el fondo, todos eran extraños a todos».

Fue así como Alcolea del Campo pasó a ser un lugar donde abundaban el egoísmo, la envidia, la corrupción, la crueldad; donde gobernaban los más ineptos y «casi todos los ricos defraudaban a la Hacienda y no se les tenía por ladrones»; donde se sufría «la explotación inicua de los miserables por los ricos».

Para leer más:

Pío Baroja (1911): El árbol de la ciencia.

 

 

 

Evaluando la acción por el clima (ODS13) de la Agenda 2030

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La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS13 (Acción por el clima), que queda definido en los siguientes términos:

«Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos, reconociendo que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático es el principal foro intergubernamental internacional para negociar la respuesta mundial al cambio climático»

Este objetivo compromete a los países del planeta a adoptar medidas, como las siguientes, que están recogidas en la Agenda 2030:

  • Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales.
  • Incorporar medidas relativas al cambio climático en las políticas, estrategias y planes nacionales.
  • Mejorar la educación, la sensibilización y la capacidad humana e institucional respecto a la mitigación del cambio climático, la adaptación a él, la reducción de sus efectos y la alerta temprana.

El informe SDG Index and Dashboards Report 2018, elaborado por  SDSN y Bertelsmann Stiftung realiza, a través del empleo de indicadores, un esfuerzo de evaluación de los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS. Para dicha evaluación utiliza una metodología de índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de la Agenda 2030.

Los resultados obtenidos para el ODS13 (Acción por el clima) muestran que de los 156 países para los que se dispone de datos, los mejor situados en el cumplimiento de dicho objetivo son Yemen (95,9), Moldavia (95,8) y Costa de Marfil (95,6). Les siguen, a continuación, Camerún (94,8), Guinea (94,5), Hungría (94,1), Haití (93,5), Bután (93,4) y República del Congo (93,3). Todos ellos, a excepción de Hungría, son países con niveles bajo o bajo-medio de PIB per capita.

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Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al cumplimiento del objetivo de Acción por el clima corresponde a Australia (23,3), seguido de Emiratos Árabes (31,6), Catar (43,6) y Kuwait (43,8 ambos). Los cuatro pertenecen al grupo de países que disfrutan de altos niveles de PIB per capita.

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Para más información:

2018 SDG Index and Dashboards

La loa a los campos de Virgilio

Ruta_Laguna Valleseco_Firgas_Arucas_2018.09.29

Con esta loa, extraída del Libro segundo de las Geórgicas, el poeta clásico Publio Virgilio (70 a. C.-19 a. C.) exalta las virtudes de los campos, de las que sus cultivadores son los más afortunados.

«¡Oh labradores bien afortunados, si conociesen su fortuna! Para quien, justísima, la tierra, lejos de las armas en discordia, ofrece a haldadas su sustento fácil. Si para ellos, el palacio alto, de soberbias puertas, no vomita una gran ola de mudrugadores que van a saludarles, ni boquiabiertos se extasían ante los dinteles de bellas conchas incrustados, ni ante los ropajes bordados de oro, ni ante los bronces efireyos, ni la lana blanca afeitada con tinta asiria, para ellos, y la casia no gasta la pureza de su claro aceite. Pero, en cambio, no les falta segura quietud y vida que ignora el engaño, rica de riquezas variadas; y ni ocios en sus campos libres; grutas y vivos lagos, y valles frescos, y mugidos de bueyes y, bajo un árbol, sueños apacibles; selvas allí y guaridas de salvajina y juventud parca y paciente; días de fiesta y padres reverenciados. Emigrando de la tierra la Justicia, marcó entre ellos sus postreros pasos. Pero ténganme a mí las Musas, sobre cualquiera otra cosa dulces, cuyos ritos celebro y en cuyo gran amor estoy prendido; muéstrenme ellas los caminos del cielo y muéstrenme los astros los varios fallecimientos del sol y los desfallecimientos de la luna; de dónde el temblor viene a las tierras; con qué fuerza, rotas sus valías, los profundos mares se entumecen y después se recogen en sí mismos; por qué los soles invernales se apresuran tanto a mojarse en el Océano o qué retardo detiene las perezosas noches del estío. Pero si no puedo allegarme a estos misterios de la Naturaleza y, en derredor del corazón, fría la sangre se me cuaja, agrádenme los campos y la fluvial dulzura con que rueda el agua en el fondo de los valles, ¿dónde estáis? ¿Y dónde está Esperqueo; dónde el Taigetán, donde por las fiestas de Baco va a danzar las doncellas de Lacedemonia? ¡Oh, quién me pusiera en los frescos valles del Hemo y me cobijara bajo la gran sombra de las ramas!».

Para leer más:

Publio Virgilio (29. a. C.): Geórgicas.

Evaluando la sostenibilidad de la producción y el consumo (ODS12)

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La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos, el ODS12, se refiere a la producción y el consumo, quedando definido en la Agenda 2030 en estos términos:

«Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles»

La consecución del ODS12 compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes recogidas en la Agenda 2030:

  • Lograr la gestión sostenible y el uso eficiente de los recursos naturales, de aquí a 2030.
  • De aquí a 2030, reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per capita mundial en la venta al por menor y a nivel de los consumidores y reducir las pérdidas de alimentos de producción y suministro, incluidas las pérdidas posteriores a la cosecha.
  • De aquí a 2020, lograr la gestión ecológicamente racional de los productos químicos y de todos los desechos a lo largo de su ciclo de vida, y reducir significativamente su liberación a la atmósfera, el agua y el suelo a fin de minimizar sus efectos en la salud humana y el medio ambiente.
  • Reducir considerablemente la generación de residuos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización, de aquí a 2030.
  • Alentar a las empresas a que adopten prácticas sostenibles e incorporen información sobre la sostenibilidad en su ciclo de presentación de informes.
  • Promover prácticas de adquisición pública que sean sostenibles.
  • De aquí a 2030, asegurar que las personas de todo el mundo tengan la información y los conocimientos pertinentes para el desarrollo sostenible y los estilos de vida en armonía con la naturaleza.
  • Ayudar a los países en desarrollo a fortalecer su capacidad científica y tecnológica para avanzar hacia un consumo y producción sostenibles.
  • Elaborar y aplicar instrumentos para lograr un turismo sostenible que cree empleo y promueva la cultura y los productos locales.
  • Racionalizar los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles.

Los indicadores empleados en el informe elaborado por  SDSN y Bertelsmann Stiftung: SDG Index and Dashboards Report 2018 permiten evaluar los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 OD. Los resultados obtenidos en su edición de 2018 nos aproximan a conocer cuál es la situación de la producción y el consumo en términos de sostenibilidad, país por país, y en qué grado se van alcanzando las metas establecidas en la Agenda 2030.

Para dicha evaluación se utiliza una metodología de índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.

Así, respecto al ODS12 (Producción y consumo sostenibles) los resultados obtenidos concluyen que de los 156 países para los que se dispone de datos, los mejor situados en el cumplimiento de dicho objetivo son países de bajo PIB per capita localizados en África y Asia: Gambia (93,7), Mozambique (84,8), Nepal  (84,5), Malaui (83,9), Burundi (83,1), Liberia (82,9), Togo (82,4), y Sierra Leona, Ruanda y Filipinas (82,2 los tres).

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Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto a la sostenibilidad de la producción y el consumo la presenta países de alto PIB per capita, Kuwait (28,9), seguido de Luxemburgo (34,4), Noruega (36,1), Estados Unidos (36,9) y Suiza (37,0). A continuación se encuentra un grupo de países también de PIB per capita mayoritariamente alto: Chipre (39,6), Singapur (43,3), Guyana (43,7) y Emiratos Árabes (44,1).

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Para más información:

2018 SDG Index and Dashboards

Garoé, el mítico árbol de El Hierro, en la obra de Viera y Clavijo

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Hace más de 400  existió en la pequeña isla de El Hierro (Canarias) un árbol mítico al que sus habitantes, los bimbaches, llamaron Garoé. El secreto que encerró este árbol estaba estrechamente relacionado con su gran capacidad para abastecer de agua a la población isleña. Cómo se producía dicha proeza natural es una cuestión que conocemos varios siglos después gracias a los escritos de los historiadores.

Uno de esos testimonios históricos que confirman la existencia de este árbol santo al que tanto veneraban los isleños es el texto procedente de la pluma de Juan de Abreu Galindo tras haber visitado el lugar, que recogió el ilustrado Viera y Clavijo en su célebre Historia General de las Islas Canarias.

«El lugar y término donde está este árbol se llama Tigulahe y es una cañada que va por el valle arriba desde la mar a dar a un frontón de risco, donde está nacido el árbol santo, que dicen llamarse en su lengua Garoé, el cual por tantos años se ha conservado sano, entero y fresco; cuyas hojas destilan tanta y continua agua, que da de beber a la isla toda, habiendo proveído la naturaleza esta milagrosa fuente a la sequedad. Y necesidad de la misma tierra. Está de la mar como legua y media y no se sabe qué especie de árbol sea, mas que quieren decir es tilo, sin que de su especie haya otro árbol allí. El tronco tiene de circuito y grosor doce palmos, y de ancho cuatro palmo, y de alto tiene cuarenta desde el pie hasta lo más alto, y la copa en redondo ciento veinte pies de torno. Las ramas muy extendidas y coposas, muy altas de la tierra. Su fruta es como bellota con su capillo, y fruto como piñón, gustoso al comer, aromático, aunque más blando. Jamás pierde este árbol la hoja, la cual es como la hoja de laurel, aunque más grande, ancha y encorvada, con verdor perpetuo; porque la hoja que se seca se cae luego, y queda siempre la verde. Está abrazada a este árbol una zarza que coge y cierra muchas de sus ramas. Cerca de este árbol, en su contorno, hay algunas hayas, brezos y zarzas. Desde su tronco o planta a la parte del norte están dos tanques o pilas grandes, cada una de ellas de veinte pies de cuadrado y de hondura de diez y seis palmos, hechas de piedra tosca que las divide, para que gastada el agua del uno se puede limpiar, sin que le estorbe el agua del otro.

La manera que tiene de destilar el agua este árbol santo o Garoé, es que todos los días por la mañana se levanta una nube o niebla de la mar cerca de este valle, la cual va subiendo con el viento sur o levante por la marina la cañada arriba hasta dar en el frontón; y, como halla allí a este árbol espeso de muchas hojas, asiéntase en él la nube o niebla y recógela en sí y se va deshaciendo y destilando el agua que recogió; y lo mismo hacen los brezos que están en aquel contorno cerca del árbol, sino que, tienen la hoja más diminuta, no recogen tanta agua como el tilo, que es muy ancha, y esa que recogen también la aprovechan, aunque es poca, que solo se hace caudal del agua que destila el Garoé, la cual es bastante a dar para los vecinos y ganados, juntamente con la que queda del invierno, recogida por los charcos de los barrancos; y, cuando el año es de muchos levantes, hay aquel año mayor copia de agua, porque con este viento levante son mayores las nieblas y las destilaciones más abundantes. Cógense cada día más de veinte botas de agua».

Transcurría el año 1610 cuando, escribe Viera y Clavijo, «un recio huracán robó a los herreños y a todas las Canarias aquella preciosa posesión». Pero nos queda en la memoria la constatación de que «la bebida de los antiguos herreños corría en cierto modo por cuenta de una providencia poco común, y que isleños circunvecinos debían mirarlos como a unos hombres favorecidos por la naturaleza».

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Para leer más:

José de Viera y Clavijo (1772): Historia General de las Islas Canarias. (Libro Segundo, capítulo 7: Digresión sobre el árbol de El Hierro).

Evaluando la sostenibilidad de las ciudades y comunidades (ODS11)

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Basilea, Suiza

En 2015 las Naciones Unidas puso en marca un ambicioso plan de carácter mundial: La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Este documento establece compromisos que se concretan en un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que comprenden las tres dimensiones del desarrollo: social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS11 dedicado a Ciudades y comunidades sostenibles.

En la Agenda 2030 el ODS11 queda definido en los siguientes términos:

«Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles»

La consecución del ODS11 compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes:

  • Asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y mejorar los barrios marginales.
  • Proporcionar acceso a sistemas de transporte seguros, accesibles y sostenibles para todos y mejorar la seguridad vial, en particular mediante la ampliación del transporte público.
  • Aumentar la urbanización inclusiva y sostenible.
  • Redoblar los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural.
  • Reducir significativamente el número de muertes causadas por los desastres.
  • Reducir el impacto ambiental negativo per cápita de las ciudades, con especial atención a la calidad del aire y la gestión de los residuos.
  • Proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles.

Para evaluar los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, disponemos de la amplia batería de indicadores empleados en el informe elaborado por  SDSN y Bertelsmann Stiftung: SDG Index and Dashboards Report 2018. Los resultados obtenidos en su edición de 2018 nos aproximan a conocer cuál es la situación de las ciudades y comunidades del planeta, país por país, y en qué grado se van alcanzando las metas establecidas en la Agenda 2030.

Para dicha evaluación se utiliza una metodología de índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS. Hay que tener en cuenta que en el caso del ODS11 el índice sintético se ha construido a partir únicamente de tres indicadores disponibles, que son los siguientes:

  • Concentración anual media de partículas de menos de 2,5 micrones de diámetro en zonas urbanas (mg/m3).
  • Porcentaje de población con acceso a agua potable.
  • Grado de satisfacción de la población con el transporte público.

Los resultados obtenidos para el ODS11 (Ciudades y comunidades sostenibles) concluyen que de los 156 países para los que se dispone de datos, los mejor situados en el cumplimiento de dicho objetivo son Suiza (97,3), Luxemburgo (95,4) y Singapur (94,9). Les siguen, a continuación, tres países del continente europeo: Reino Unido (91,2), Finlandia y Alemania (ambos 91,1). Todos ellos, no obstante, han de afrontar algunos retos si quieren cumplir con este objetivo de la Agenda 2030.

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Por el contrario, el país con la situación relativa más desfavorable respecto al grado de sostenibilidad de sus ciudades y comunidades es Mauritania (26,4), seguido de República Centroafricana y Haití (32,0 ambos).

A continuación se sitúa un país de alta renta per cápita, Catar (35,7), seguido Liberia (35,9), Afganistán y Bangladesh (39,4 ambos), y Camerún (39,5).

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Para más información:

2018 SDG Index and Dashboards

Albert Einstein y las motivaciones vitales del hombre

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Más allá de sus teorías científicas, Albert Einstein (1879-1955) nos legó valiosas ideas y opiniones sobre múltiples aspectos -filosóficos, éticos, políticos, económicos- que inciden en el porvenir del ser humano.

En 1918 pronunció un discurso en la Sociedad de Física de Berlín en el que expone sus reflexiones sobre los principios que llevan al hombre a dedicar su tiempo a construir el «templo de la ciencia». De dicho discurso extraemos aquí el siguiente fragmento en el que Einstein describe por qué el ser humano siente como motivación vital el arte y la ciencia.

«En principio, creo, junto con Schopenhauer, que una de las más fuertes motivaciones de los hombres para entregarse al arte y a la ciencia es el ansia de huir de la vida de cada día, con su dolorosa crudeza y su horrible monotonía, el deseo de escapar de las cadenas con que nos atan nuestros deseos siempre cambiantes. Una naturaleza de fino temple anhela huir de la vida personal para refugiarse en el mundo de la percepción objetiva y el pensamiento. Este deseo puede ser comparado con el ansia que experimenta el hombre de la ciudad por escapar de un entorno ruidoso y estrecho y dirigirse hacia el silencio de las altas montañas, donde los ojos pueden vagar en el aire tranquilo y puro y apreciar el paisaje sereno que parece hecho de eternidad».

Para leer más:

Albert Einstein: Mis ideas y opiniones. Antoni Bosch, Barcelona, 2011.