El poeta romano Publio Virgilio(70 a. C.-19 a. C.) desarrolla en Geórgicas un auténtico tratado poético sobre el mundo rural. Con estas palabras expresa Virgilio, en el Libro segundo, cómo es su visión del origen del mundo:
«No creo yo que en el primer origen y crecimiento del mundo brillasen otros días ni que fuera otra la estación: aquel tiempo era primavera; el gran orbe gozaba primavera; refrenaban los Euros los invernales soplos, cuando bebieron la luz las primeras alimañas, y el terrenal linaje de los hombres irguió su frente de los pedregales, y las selvas se poblaron de fieras, y de estrellas se pobló el cielo. En su terneza, ninguno de los seres soportara este trabajo si no hubiese reinado tal sosiego y tal templanza entre el frío y el calor y si no cobijara la tierra la mansedumbre del cielo».
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS7 (Energía asequible y no contaminante), que queda definido en los siguientes términos:
«Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos»
Este objetivo compromete a los países del planeta a adoptar las siguientes medidas recogidas en la Agenda 2030:
Garantizar el acceso universal a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos, de aquí a 2030.
Aumentar considerablemente la proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes energéticas, de aquí a 2030.
Duplicar la tasa mundial de mejora de la eficiencia energética, de aquí a 2030.
De aquí a 2030, aumentar la cooperación internacional para facilitar el acceso a la investigación y la tecnología relativas a la energía limpia, incluidas las fuentes renovables, la eficiencia energética y las tecnologías avanzadas y menos contaminantes de combustibles fósiles, y promover la inversión en infraestructura energética y tecnologías limpias.
De aquí a 2030, ampliar la infraestructura y mejorar la tecnología para prestar servicios energéticos modernos y sostenibles para todos en los países en desarrollo.
Los resultados recogidos en el informe SDG Index and Dashboards Report 2018, elaborado por SDSN y Bertelsmann Stiftung, nos muestran los progresos alcanzados por los países respecto al cumplimiento de los 17 ODS de la Agenda 2030.
En dicha evaluación se utiliza una metodología de índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.
En el caso del ODS7 el índice sintético se ha construido a partir de los tres indicadores siguientes para los que se dispone de datos:
Porcentaje de población total que tiene acceso a electricidad.
Porcentaje de población total que utiliza para cocinar combustibles y tecnologías limpios.
Emisiones de CO2 de combustibles fósiles por producción de electricidad.
Los resultados obtenidos para el ODS7 (Energía asequible y no contaminante) concluyen que de los 156 países para los que se dispone de datos, los mejor situados en el cumplimiento de dicho objetivo son Islandia (98,9), Suecia (97,7) y Noruega (97,4). Estos tres países de alto PIB per capita están en la senda de cumplir con este objetivo de la Agenda 2030 sin necesidad de afrontar mayores retos.
Les siguen, a continuación, en orden de puntuación Uruguay (94,9), Francia (94,6), Suiza (94,2), Finlandia (93,7), Armenia (93,6) y Nueva Zelanda (92,7), que también están cumpliendo favorablemente el ODS7, sin necesidad de retos adicionales que afrontar, a excepción de Francia ante el problema de las emisiones de CO2.
Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al objetivo energético de la Agenda 2030 la presenta un amplio grupo de países pertenecientes al continente africano, que cuentan con un bajo PIB per capita, como son Liberia (0,0), Burundi (0,1), Chad (0,8), República Centroafricana (1,8), Malaui (2,1), Sierra Leona (2,2), Níger (2,3), Madagascar (4,2), Ruanda (5,9) y Uganda (6,2).
Con motivo de la conmemoración de la muerte de Nicolás Copérnico, en diciembre de 1953 Albert Einstein pronunció unas sentidas palabras de gratitud hacia este ilustre científico en la Columbia University de Nueva York.
«Con regocijo y gratitud honramos hoy la memoria de un hombre que, más que ningún otro, contribuyó a la liberación de la mente esclavizada por las cadenas del dominio clerical y científico en Occidente.
Es verdad que en el período clásico griego algunos pensadores habían llegado a la convicción de que la Tierra no era el centro natural del universo. Pero esta visión del universo no logró obtener un reconocimiento real en la antigüedad. Aristóteles y la escuela griega de astronomía continuaron sustentando la concepción geocéntrica y casi nadie dudó de ella.
Una rara independencia de pensamiento, una gran intuición y también un profundo conocimiento de los hechos astronómicos -poco accesibles en aquellos tiempos- fueron necesarios para exponer la superioridad de la concepción heliocéntrica de un modo convincente. Esta verdadera proeza de Copérnico no sólo allanó la vía hacia la astronomía moderna, sino que también contribuyó a que operara un cambio decisivo en la actitud del hombre hacia el cosmos. Una vez que se hubo reconocido que la Tierra no era el centro del mundo, sino sólo uno de los más pequeños planetas, la ilusión del papel central del hombre se hizo insostenible. De ahí que Copérnico, merced a su trabajo y a la grandeza de su personalidad enseñara al hombre a ser modesto.
Ninguna nación debería arrogarse el derecho a sentirse orgullosa de que ese hombre hubiera surgido en su seno. El orgullo nacionalista es una mezquina debilidad que difícilmente podría justificarse ante un hombre dueño de la profunda independencia que caracterizó a Copérnico».
Para leer más:
Albert Einstein: Mis ideas y opiniones. Antoni Bosch, Barcelona, 2011.
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, establece compromisos concretos para un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarcan la triple dimensión social, económica y medioambiental. Uno de esos objetivos es el ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres), que queda definido en los siguientes términos:
«Proteger, restaurar y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar los bosques de forma sostenible, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de diversidad biológica».
Este objetivo compromete a los países del planeta a adoptar medidas como las siguientes para:
Velar por la conservación de los bosques, humedales y ecosistemas montañosos.
Promover la gestión sostenible de todos los tipos de bosques y poner fin a la deforestación.
Luchar contra la desertificación y rehabilitar las tierras y los suelos degradados.
Proteger las especies amenazadas y evitar su extinción.
Poner fin a la caza furtiva y el tráfico de especies protegidas de flora y fauna.
Prevenir la introducción de especies exóticas invasoras.
Integrar los valores de los ecosistemas y la diversidad biológica en la planificación nacional y local, los procesos de desarrollo, las estrategias de reducción de la pobreza y la contabilidad.
Para evaluar los progresos que van alcanzando los países respecto a los 17 ODS, disponemos de la amplia batería de indicadores empleados en el informe elaborado por SDSN y Bertelsmann Stiftung: SDG Index and Dashboards Report 2018. Los resultados obtenidos en su edición de 2018 nos aproximan a conocer cuál es la situación de los ecosistemas terrestres del planeta, país por país, y en qué grado se van alcanzando las metas establecidas en la Agenda 2030.
Para dicha evaluación se utiliza una metodología de índices sintéticos, cuyos valores pueden oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación, y 100, cuando, por el contrario, el país se encuentra en la mejor posición respecto al cumplimiento de los ODS.
Así, respecto al ODS15 (Vida de ecosistemas terrestres) los resultados obtenidos concluyen que de los 156 países para los que se dispone de datos, los mejor situados en el cumplimiento de dicho objetivo son Bulgaria (90,7), República del Congo (90,4), República Centroafricana (89,3) y Gabón (85,2). Los cuatro están en condiciones de cumplir completamente con el ODS15 en 2030. Les siguen, a continuación, cinco países del continente europeo: República Checa (83,8), Polonia (83,8), Rumanía (80,6), Italia (80,5) y Eslovenia (79,8), que han de afrontar algunos retos si quieren cumplir con la Agenda 2030 en este objetivo.
Por el contrario, la situación relativa más desfavorable respecto al estado de los ecosistemas terrestres la presenta Mauricio (25,7), seguido de Montenegro (27,6) y Uruguay (31,7).
A continuación se sitúan dos países que disfrutan de unas altas rentas per cápita y grandes valores naturales, pero que, sin embargo, presentan un estado de sus ecosistemas terrestres claramente insuficiente. Son Islandia (33,4) y Nueva Zelanda (34,2).
En el caso de Islandia, ha de afrontar una mayor protección de sus ecosistemas terrestres y de agua dulce importantes para la biodiversidad y también combatir las amenazas a la biodiversidad que les llegan del exterior. Nueva Zelanda, por su parte, principalmente ha de mejorar, y en gran medida, su índice de Lista Roja de supervivencia de especies, así como aumentar la protección de sus ecosistemas de agua dulce importantes para la biodiversidad. Ambos países, necesitan, por tanto, realizar mayores esfuerzos si pretenden cumplir el ODS15 de la Agenda 2030.
En sus reflexiones sobre la libertad, publicadas en Freedom, its meaning (1940), Albert Einstein (1879-1955) nos recuerda los dos objetivos que procuran el progreso del ser humano, y de los que difícilmente podemos estar en desacuerdo.
«1. Los bienes instrumentales destinados a sustentar la vida y la salud de todos los seres humanos deberían producirse con el mínimo trabajo posible.
2. La satisfacción de las necesidades físicas es sin duda la condición previa indispensable de una existencia satisfactoria, pero no es suficiente por sí sola. Para que los hombres estén satisfechos deben tener también la posibilidad de desarrollar su capacidad intelectual y artística de acuerdo con sus características y posibilidades personales».
Para leer más:
Albert Einstein: Mis ideas y opiniones. Antoni Bosch, Barcelona, 2011.
El poeta romano Publio Virgilio(70 a. C.-19 a. C.) desarrolla en Geórgicas un auténtico tratado poético sobre el mundo rural.
Con estas palabras expresa Virgilio, en el Libro cuarto, cómo es la vida de las abejas:
«Algo me queda por decir. Tan pronto como el sol de oro empujare el invierno bajo tierra y en lumbre estiva se despejare el cielo, ellas, al punto recorren gándaras y selvas, cortan flores purpúreas y, en leve vuelo sobre el río, liban la flor del agua; y en tal sazón, no sé con qué dulzura, jovialmente, hacen sus celdas y sus hijos crían; en tal sazón, con arte no aprendido, hiñen la cera virgen y estilan la miel tenaz».
Fuente: SDN y Bertelsmann Stiftung: SDG Index and Dashboards Report 2018.
En el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015, la elaboración de un índice ODS permite evaluar los progresos en la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que van alcanzando los países del planeta.
En su edición de 2018 el Informe de SDN y Bertelsmann Stiftung (SDG Index and Dashboards Report 2018) nos revela que de un total de 156 países del mundo para los que se ha contado con datos suficientes, Suecia es el país del planeta que más está cumpliendo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en su conjunto, establecidos en la Agenda 2030. Para dicho año 2018 el valor del índice ODS de Suecia se cifra en 85 sobre un máximo de 100.
En una análisis más pormenorizado del índice ODS, los resultados obtenidos por objetivos muestran que para 12 de los 17 ODS Suecia se sitúa entre los 25 países del planeta con mejor puntuación.
Así, los mejores resultados relativos, en un contexto mundial, los alcanza Suecia en los siguientes ODS:
Reducción de las desigualdades (ODS10), para el que Suecia alcanza el máximo valor de 100, lo que hace que se sitúe, junto con Noruega y Eslovenia, en la primera posición de los 156 países.
Energía asequible y no contaminante (ODS7), para el que se sitúa en la segunda mejor posición tras Islandia.
Igualdad de género (ODS5), también en segunda posición tras Islandia.
Industria, innovación e infraestructura (ODS9), para el que toma la posición segunda tras Suiza.
Salud y bienestar (ODS3), objetivo para el que Suecia se encuentra en tercer lugar tras Noruega y Suiza.
Por el contrario, los objetivos para los que Suecia toma los peores resultados relativos son los siguientes:
Producción y consumo responsables (ODS12) que, con un valor de 56,8 sobre 100, hace que Suecia se sitúe en la posición 123 a nivel mundial respecto a este ODS.
Acción por el clima (ODS13), objetivo para el que toma la posición 86.
Vida de ecosistemas terrestres (ODS15), para el que sitúa en la posición 74.
De forma complementaria al índice ODS, del que se desprende que Suecia se encuentra en una situación privilegiada en el contexto mundial, convirtiéndose en un referente de desarrollo sostenible para otros países, el informe de 2018 aporta también un análisis de panel de los ODS para cada uno de los países analizados.
De la evaluación del panel de los ODS de Suecia, se pueden extraer las siguientes conclusiones principales:
Para dos Objetivos de Desarrollo Sostenible (en color verde) Suecia ya ha alcanzado los umbrales deseados en 2030: Fin de la pobreza (ODS1) y Energía asequible y no contaminante (OD7).
Para nueve objetivos (en color amarillo), Suecia tiene aún algunos retos que resolver, si bien, en general, se encuentra en la senda de alcanzar los valores deseados para 2030.
Para cuatro ODS (en naranja), permanecen en este país retos significativos para llegar a cumplir con la Agenda 2030: Hambre cero -que abarca también lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover una agricultura sostenible- (ODS2); Educación de calidad (ODS4); Vida submarina (OD14) y Vida de ecosistemas terrestres (ODS15).
Finalmente, en dos ODS (en rojo) Suecia se enfrenta a los mayores retos para cumplir con la Agenda 2030: Producción y consumo responsables (ODS12) y Acción por el clima (ODS13).
Fuente: SDN y Bertelsmann Stiftung: SDG Index and Dashboards Report 2018.
El destacado novelista Carlos Fuentes(1928-2012) fue un atento observador de los acontecimientos más relevantes del siglo XX. En el año 2002 publicó la obra En esto creo donde reúne sus reflexiones sobre el devenir de la economía global, que «como el Monte Everest, está allí. No se va a mover. El problema es cómo escalarla».
«No oculto por un momento los males de la economía global. El abismo creciente entre pobres y ricos. La abolición de ocupaciones tradicionales. La urbanización devastadora. La rapiña de recursos naturales. La destrucción de estructuras sociales. La vulgaridad de la cultura comercial.
Pero niego dos políticas: La del avestruz que esconde la cabeza en la arena. Y la del toro que entra a destruirlo todo en la cristalería».
En 2015 las Naciones Unidas adoptaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un ambicioso plan de acción para los próximos 15 años que, a través de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y sus 169 metas conexas, persigue el desarrollo de todos los países del planeta en sus tres dimensiones económica, social y ambiental.
Los avances sobre la consecución de los 17 ODS deben estar sujetos a evaluaciones periódicas que permitan conocer cuán cerca o lejos nos encontramos de los compromisos asumidos e informen de la necesidad, en su caso, de aplicar medidas adicionales para garantizar el cumplimiento de los objetivos en el horizonte 2030.
A nivel internacional, la evaluación del cumplimiento de los ODS en todos los países del planeta se ha venido recogiendo en sucesivos informes de Índice y Paneles de los ODS elaborados por como los de sus ediciones de 2016 y 2018.
En el contexto europeo, la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat) publica también de forma periódica una evaluación de los progresos hacia los objetivos de desarrollo sostenible alcanzados por los actuales 28 países miembros de la UE. En su segunda edición, correspondiente al año 2018, el informe ‘Sustainable Development in the European Union – Monitoring report on progress towards the SDGs in an EU context -2018 edition de Eurostat emplea un total de 100 indicadores que cubren los 17 ODS. Asimismo, presenta las tendencias detectadas respecto a los ODS en la UE durante los últimos cinco años.
A continuación se exponen las principales conclusiones recogidas en el citado informe de seguimiento de los ODS realizado por Eurostat:
Durante los últimos cinco años los mayores progresos se han dado respecto a los objetivos de salud y bienestar (ODS 3), educación de calidad (ODS 4) y energía asequible y no contaminante (ODS 7).
También hubo avances en el seno de la UE en lo relativo a los objetivos de ciudades y comunidades sostenibles (ODS 11), producción y consumo responsables (ODS 12), igualdad de género (ODS 5), trabajo decente y crecimiento económico (ODS 8), Alianzas para lograr los objetivos (ODS 17), fin de la pobreza (ODS 1) y, en menor medida, vida de ecosistemas terrestres (ODS 15) y hambre cero (ODS 2).
Hay que anotar que el avance observado en el cumplimiento de un ODS dado no significa necesariamente que la UE esté en una situación satisfactoria respecto a dicho objetivo.
Por el contrario, la UE se distancia del cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible en el caso del ODS 10: la reducción de las desigualdades. Según Eurostat, han continuado aumentando las desigualdades de renta dentro de los Estados Miembros de la UE, hecho que no es específico de los últimos cinco años sino que es observable desde el año 2005.
Dada la escasez de datos para algunos indicadores no ha sido posible calcular tendencias para los últimos cinco años en el caso de los cuatro ODS restantes: agua limpia y saneamiento (ODS 6), acción por el clima (ODS 13), vida submarina (ODS 14) y paz, justicia e instituciones sólidas (ODS 16).
Fuente: Eurostat: Sustainable development in the European Union. Overview of progress towards the SDGs in an EU context, 2018.
El poeta romano Publio Virgilio(70 a. C.-19 a. C.) desarrolla en Geórgicas un auténtico tratado poético sobre el mundo rural. Con este poema de cuatro libros se adentra en la vida en el campo para informarnos y seducirnos sobre todo lo relativo a la agricultura: orígenes, técnicas, meteorología, los cultivos y sus cuidados…
Con estas palabras expresa Virgilio, en el Libro primero de sus Geórgicas, cómo fueron los orígenes de la agricultura en tiempos de Júpiter:
«Antes que Júpiter, colono alguno no mullía el campo, ni era cosa lícita señalar en él lindes ni cotos; era común su goce, y la tierra misma cortés lo daba todo y producía el fruto que nadie pedía. Él asimismo metió en el seno de las negras serpientes el veneno; él mandó que saltearan a los lobos, y al mar que se moviese, despojó las hojas de su miel y escondió el fuego, secó el raudal de vino que por doquier corría, a fin de que la experiencia industriosa alumbrase poco a poco varias artes y en los surcos buscase el trigo y sacudiese el abstruso fuego de las venas de pedernal. Entonces por primera vez sintieron los ríos la pesadumbre de los excavados álamos; entonces el marinero designó los astros por seres y por nombres: Pléyades, Híadas y la Osa luciente de Licaón. Entonces se inventó cazar las fieras con lazos y engañoso cebo y cercar con canes las silvestres gándaras. Y el otro con barredera red escombra el anchuroso río; y el otro saca arrastrando el mar el limo que rezuma. Entonces el rigor del hierro y el crujir chirriante de la sierra (pues los hombres primeros, a favor de cuñas, desgarraban el hediondo leño), entonces vinieron las variadas artes. Todo lo vence el pertinaz trabajo y la estrecha necesidad que aprieta en trances duros».