La selva, en el verso de José Martí

La selva no es solamente ese espacio natural de rica biodiversidad que desempeña un papel esencial en el equilibrio ecológico del planeta. También es capaz de transmitir belleza e inspirar a los creadores de las artes.

En el campo de las letras, uno de esos creadores fue el poeta cubano José Martí (1853-1895), precursor del modernismo literario hispanoamericano, cuya obra lírica incluye un poema que intituló «La selva es honda…». Con estos versos Martí nos devuelve toda la hondura de la selva que percibió tanto físicamente, con sus árboles de largas raíces y plantas trepadoras, como sensorialmente, a la par que la humaniza para hacérnosla más cercana.

La selva es honda. Corpulenta flora,
Como densa muralla, el aire fresco
Con sus perfumes penetrantes carga,−
Y el tronco gris, y el ramo verde vierten
Guirnaldas de moradas hipomeas.
Lamiendo el tronco,
Luengas raíces, de la azul laguna
Las anchas ondas perezosas besan,
Como mujer que, en ademán de ensueño,
Los senos recios adelante echando
Los brazos tiende al amador tardío.
Las verdes hojas prometiendo amores,
Murmuran; y en las ondas se reflejan,
Como los vivos que en la tierra corren
La dicha viendo, sin hallarla nunca,
Y las raíces, de su tronco esclavas,
Como el espíritu carnal arreo,
Con desperado aliento se sacuden;
Y, como el alma en los espacios mueve
Un ala, en tanto que en el tronco gime
El ala esposa, gemidora esclava,−
Al árbol alto reciamente juntos
Los blandos hilos en las ondas flotan.

Para leer más:

José Martí: Poesía completa. Alianza editorial, Madrid, 2013.

Evaluando el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible en 2023

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En 2015 la ONU puso en marcha el ambicioso proyecto de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Se trata de una estrategia de alcance mundial, cuyo compromiso se concreta en lograr, durante la presente década, diecisiete objetivos de desarrollo sostenible (17 ODS), que cubren las tres dimensiones del desarrollo: económica, social y medioambiental.

Para evaluar los progresos en la consecución de los 17 ODS, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN, por sus siglas en inglés) y la fundación Bertelsmann Stiftung vienen publicando desde hace varios años diferentes informes periódicos que tratan de evaluar cómo están avanzando los países del mundo en el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible.

Con carácter genérico, la metodología utilizada permite disponer de un índice ODS que resume en un único valor los resultados mostrados por la amplia batería de indicadores recabados (97 en la edición de 2023) para medir la totalidad de los 17 ODS, a los cuales se les otorga igual importancia.

El índice ODS es, en definitiva, un indicador sintético de desarrollo sostenible, cuyo valor puede oscilar entre 0, cuando el país se encuentra en la peor situación respecto al cumplimiento de los objetivos de la Agenda 2030, y 100, cuando el país se sitúa en la mejor posición respecto a su cumplimiento.

Con la edición de 2023 del Informe de Desarrollo Sostenible, se han podido evaluar, a través del índice ODS, los progresos en materia de desarrollo sostenible de un total de 166 países, tres más que en el informe anterior. Entre las conclusiones generales del Informe podemos destacar las siguientes:

  1. Los últimos resultados obtenidos nos indican que los ODS están muy lejos de cumplirse en 2030. Hasta 2019 el mundo avanzó, si bien lentamente, en la senda del desarrollo sostenible. Sin embargo, con la irrupción de la pandemia del COVID-19, intensificada con la crisis climática y de biodiversidad, el progreso se ha estancado.
  2. La mayoría de los países de renta alta ha podido mitigar los efectos socioeconómicos de esta crisis múltiple, si bien han tenido un progreso limitado en los objetivos ambientales y de biodiversidad: OD12 (Producción y consumo responsables), ODS13 (Acción por el clima), ODS14 (Vida submarina) y ODS15 (Vida de ecosistemas terrestres). Por su parte, los países de renta baja y medio-baja han presentado retrocesos en varios objetivos, ya que no han tenido la capacidad suficiente para compensar los impactos provocados por la crisis.
  3. Los ODS relacionados con el hambre, las dietas sostenibles y la salud se encuentran, particularmente, lejos de cumplirse, al igual que los objetivos relacionados con la biodiversidad marina y terrestre, la contaminación urbana, la vivienda, las instituciones fuertes y las sociedades pacíficas.
  4. Aunque en promedio el mundo ha hecho algunos progresos para fortalecer el acceso a las infraestructuras básicas, cubiertas en particular por el ODS6 (Agua limpia y saneamiento), ODS7 (Energía asequible y no contaminante) y el ODS9 (Industria, innovación e infraestructura), existen muchas diferencias entre países. Además, en promedio los avances siguen siendo demasiado lentos para lograr estos ODS a nivel mundial en 2030.
  5. Se estima que, en promedio, sólo alrededor del 18% de las metas de los ODS está en camino de alcanzarse a nivel mundial para 2030. Estos objetivos están especialmente relacionados con la salud y con el acceso a la infraestructura y los servicios básicos.
  6. El informe concluye que, a pesar de este estancamiento en la senda del cumplimiento de la Agenda 2030 y el largo camino que aún queda por recorrer, ninguno de los ODS está fuera de nuestro alcance.
  7. La crítica situación actual obliga a los países a redoblar sus esfuerzos. En esencia, los ODS son una agenda de inversión. Es fundamental que los Estados adopten e implementen el Plan de Estímulo de los ODS de la ONU y apoyen una reforma integral de la arquitectura financiera mundial.

En un análisis más detallado por países, el informe de 2023 nos revela que persisten las grandes diferencias respecto al grado de consecución de los objetivos de la Agenda 2030.

Así, los tres países que presentan un mayor valor del índice ODS son Finlandia (86,8), Suecia (86,0) y Dinamarca (85,7). En años anteriores estos países también han ocupado las tres primeras posiciones. A continuación, les siguen otros Estados que presentan igualmente altos niveles de renta per cápita y pertenecen a Europa: Alemania (83,4), Austria (82,3), Francia (82,0), Noruega (82,0), República Checa (81,9), Polonia (81,8), Estonia (81,7) y Reino Unido (81,7).

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En el otro extremo, los menores índices de desarrollo sostenible los presentan, al igual que en las dos ediciones anteriores, tres países africanos de baja renta: Sudán del Sur (38,7), República Centroafricana (40,4) y Chad (45,3). Les siguen, a continuación, varios países mayormente del continente africano, que anotan índices ODS no superiores a 50: Yemen (46,8), Somalia (48,0), Níger (48,3), Sudán (48,6), República Democrática del Congo (48,6), Afganistán (49,0) y Liberia (49,9).

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Finalmente, dentro del amplio grupo intermedio de 116 países, cabe destacar, dado su peso económico y/o demográfico, a Estados Unidos, que ocupa la posición 39 en el ranking mundial del índice de desarrollo sostenible. Asimismo, en 2023 la Federación Rusa ocupa la posición 49, China se sitúa en la 63 y la India en la 112.

Para más información:

SDSN: Sustainable Development Report 2023.

El valor de la tierra: una cita con E. F. Schumacher

El auténtico valor de la tierra es con frecuencia ignorado. El pensamiento económico hegemónico se aproxima a él considerándola un bien más, es decir, una mercancía que está sujeta a las leyes del mercado.

Sin embargo, existen economistas como Ernst Friedrich Schumacher (1911-1977), que publicó en 1973 su célebre obra Lo pequeño es hermoso, que reivindican el valor intrínseco de la tierra.

En palabras del propio Schumacher: “Entre los recursos materiales el más grande, incuestionablemente, es la tierra”. Este autor nos propone considerar a la tierra no como un mero factor de producción, sino como el recurso vital que es. Porque los seres humanos dependemos de la tierra y, realmente, no podemos ostentar sobre ella nuestro dominio. Todo maltrato que le demos a la tierra (contaminación, erosión, pérdida de nutrientes…) puede devenir a fin de cuentas en una crisis de nuestra civilización.

“No tengo ninguna duda de que la actitud despiadada con la tierra y los animales tiene relación y es un síntoma de una gran cantidad de actitudes, tales como las producidas por un fanatismo por los cambios rápidos y una fascinación por las novedades (técnicas, organizativas, químicas, biológicas, etcétera), que insisten en su aplicación mucho antes de que las consecuencias a largo plazo se hayan conocido ni siquiera remotamente. Nuestra forma de vida está implicada en la simple cuestión de cómo tratamos la tierra, que es, después de la gente, nuestro más preciado recurso”.

Para leer más:

E. F. Schumacher: Lo pequeño es hermoso. Ediciones Akal, Madrid, 2011.

Las emisiones de gases de efecto invernadero en la UE (1990-2021)

El calentamiento global del planeta es uno de los mayores retos a los que se enfrenta la humanidad, como así lo contempla la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en concreto en su ODS 13, puesta en marcha por Naciones Unidas en 2015.

Para encarar el desafío de la crisis climática se vuelve imperioso orientar hacia la sostenibilidad los sistemas económicos actuales basados en modos de producción y consumo que son el origen de cuantiosas emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

En el marco de la Unión Europea, uno de los principales emisores de GEI del planeta, se han establecido compromisos de reducción de las emisiones de estos gases que requieren una evaluación continuada.

De acuerdo con la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), en el año 2021 las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que produjo el conjunto de los 27 países de la UE se han cuantificado en 3.311 millones de toneladas (Mt) de CO2 equivalentes, incluyendo las emisiones netas del sector de “uso del suelo, cambio de uso del suelo y silvicultura” (LULUCF, por sus siglas en inglés) y la aviación internacional. Respecto al año anterior las emisiones, por tanto, experimentaron un incremento del 6,2%. La recuperación económica registrada en 2021 viene a explicar este repunte, una vez sobrellevados los peores efectos de la contracción de la actividad que supuso la irrupción de la pandemia del COVID-19 en 2020.

En un análisis temporal más amplio, desde el año 1990, cuando los GEI generadores del cambio climático emitidos a la atmósfera por las actividades humanas ascendieron 4.712 Mt, se ha producido una reducción total de las emisiones del 29,5% en la UE. En términos absolutos, en 2021 se emitieron 1.401 Mt de CO2 equivalentes menos que en el año 1990.

En términos acumulados, durante el periodo 1990-2021 los países de la Unión Europea han enviado a la atmósfera un total de 129.097 millones de toneladas de CO2 equivalentes.

Como señala el informe de 2023 de la Agencia Europea del Medio Ambiente, las principales causas que explican que se hayan reducido las emisiones de GEI entre 1990 y 2021 en la UE son diversas: el aumento de la participación del uso de las energías renovables, el menor uso de los combustibles fósiles, mejoras en la eficiencia energética tanto en las empresas como en los hogares, cambios económicos estructurales y la recesión económica como la provocada por la pandemia.

En un análisis por sectores, la reducción de emisiones de GEI ha sido casi generalizada, con las significativas excepciones del transporte y la refrigeración y aire acondicionado, donde las emisiones se incrementaron, y de la superficie forestal, donde las absorciones netas decrecieron, debido principalmente al envejecimiento de los bosques. Los mayores descensos de las emisiones se han observado en la industria manufacturera, la construcción, la producción de electricidad y calor, la producción de hierro y acero y la combustión residencial.

Por tipos, los gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera son en su mayoría gases de dióxido de carbono (CO2), que representan el 80% del total de GEI de la UE en 2021. Las emisiones de estos gases CO2 (incluyendo LULUCF y aviación internacional) han disminuido entre 1990 y 2021 un 29%. También se han reducido durante el periodo las emisiones de otros GEI como metano (CH4), óxido nitroso (N2O), perfluorocarbonos (PFCs) y hexafluoruro de azufre (SF6). Por el contrario, se han incrementado las emisiones de los hidrofluorocarbonos (HFCs).

En un análisis por países, en el año 2021 dos tercios (el 67,0%) del total de emisiones de GEI de la UE-27 procedían de cinco países: Alemania (23,6%), Francia (12,3%), Italia (11,9%), Polonia (11,5%) y España (7,6%).

Durante el periodo 1990-2021 la mayoría de los países de la Unión han reducido sus emisiones de GEI, contabilizándose las disminuciones absolutas más importantes en Alemania (-516.725 Mt), Rumanía (-162.936), Italia (-127.191) y Francia (-124.883).

En términos porcentuales, entre 1990 y 2021 las mayores reducciones se han registrado en Suecia (-73,2%), Rumanía (-71,0%), Lituania (-66,7%), Estonia (-57,4%), Eslovaquia (-47,8%) y Bulgaria (-45,6%).

Por el contrario, son cuatro países de la Unión Europea los que han aumentado sus emisiones de GEI durante el periodo 1990-2021: Chipre (45,7%), Irlanda (12,8%), Finlandia (5,8%) y Austria (0,9%). Cabe destacar que el crecimiento de las emisiones de estos dos últimos países ha venido determinado por la evolución seguida por el sector LULUCF, principalmente en el caso de Finlandia, donde se volvió desfavorable, de modo que de contabilizarse las emisiones sin LULUCF habrían descendido un 32,6% en este país.

De cara al futuro, la palpable realidad del calentamiento global está demandando a los países acelerar la senda de reducción de sus emisiones de GEI. En la actualidad los compromisos asumidos por la UE  apuntan que las emisiones han de disminuir al menos un 55% en 2030 respecto a 1990, con las vistas puestas en lograr una economía con neutralidad climática en el año 2050.

Para más información:

EEA: Annual European Union greenhouse gas inventory 1990–2021 and inventory report 2023

Eurostat

La felicidad en los países del mundo (2023)

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El grado de éxito de un país va más allá del valor de su PIB, indicador que se ha demostrado presenta serias limitaciones. En su lugar, existen enfoques alternativos a dicha medida tradicional, entre los que se encuentran los que proponen medidas de bienestar subjetivo o felicidad.

Así, desde 2012 Sustainable Development Solutions Network viene publicando anualmente el Informe de Felicidad Mundial, en el que se postula que el éxito de los países ha de ser evaluado principalmente por el nivel de felicidad de sus ciudadanos.

En concreto, la medida de felicidad recogida en estos informes se basa en tres indicadores principales sobre el bienestar subjetivo declarado por los ciudadanos encuestados: evaluaciones de vida (calidad de vida), emociones positivas (risa, disfrute, interés en aprender…) y emociones negativas (preocupación, tristeza, ira) en las experiencias diarias. La fuente principal para la obtención de esta información es la Encuesta Mundial Gallup.

Los datos empleados corresponden al promedio de los tres años precedentes, como en informes anteriores, comprendiendo en este caso el periodo 2020-2022, marcado por la pandemia del COVID-19. En el Informe de 2023 (WHR2023) se evalúa un total de 137 países del mundo para los que se contó con información estadística.

Las puntuaciones resultantes están en función de las respuestas que han dado las personas encuestadas en cada país para que evalúen la calidad de sus vidas en una escala de 10 (mejor vida posible) a 0 (peor vida posible). Ello nos permite, finalmente, establecer un ranking mundial de países de mayor a menor nivel de felicidad.

Como se observa en el siguiente cuadro, Finlandia es el país con mayor nivel de felicidad, posición que ocupa por sexto año consecutivo. A continuación, les siguen, dentro del grupo de los doce primeros, Dinamarca, Islandia, Israel, Países Bajos, Suecia, Noruega, Suiza, Luxemburgo, Nueva Zelanda, Austria y Australia.

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En otro extremo, se concluye que los países menos felices se encuentran principalmente en los continentes africano, en mayor medida, y asiático. Las últimas posiciones en la medida de felicidad corresponden a Afganistán y Líbano, cuyas poblaciones sufren las consecuencias de sendos conflictos bélicos. Les siguen, a continuación, como países con los menores niveles de felicidad, Sierra Leona, Zimbabue, Congo, Botsuana, Malaui, Comoras, Tanzania, Zambia, Madagascar, India y Liberia.

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Existe, por tanto, una gran brecha entre los países más felices y menos felices del mundo, que llega a ser de 4,2 veces entre Finlandia y Afganistán, distancia que se amplía respecto a la de 2022, cuando fue de 3,3.

De acuerdo con la metodología empleada en el Informe de 2023 (WHR2023) las variaciones de las puntuaciones de felicidad registradas entre los países pueden venir explicadas por seis factores principales: el PIB per cápita, el apoyo social, la esperanza de vida saludable al nacer, la libertad para tomar decisiones de vida, la generosidad y la percepción de corrupción.

Asimismo, en el Informe se realiza una comparativa de los niveles de felicidad antes de la pandemia del COVID-19 (2017-2019) y durante la misma (2020-2022). Se concluye que las evaluaciones de la vida media durante la pandemia 2020-2022 muestran que están ligeramente por debajo en los países industriales occidentales (para los que los datos de 2022 están completos) y ligeramente por encima de los niveles previos a la pandemia en el resto del mundo (donde hay menos encuestas disponibles para 2022). Como razón explicativa se sugiere que el crecimiento de la sociabilidad y la predisposición al cuidado mutuo mostrado por la población durante la pandemia llegó a amortiguar la caída de las evaluaciones de vida en los países industriales y la convirtió en un aumento neto en el resto de los países.

Para más información:

Helliwell, J. F., Layard, R., Sachs, J. D., Aknin, L. B., De Neve, J.-E., & Wang, S. (Eds.). (2023). World Happiness Report 2023 (11th ed.). Sustainable Development Solutions Network.

Las lluvias de abril, en el verso de Antonio Machado

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La evidencia científica nos confirma que la vida en el planeta Tierra sigue experimentando el cambio climático del que hace varias décadas se nos alertaba. Las estaciones ya no son como tradicionalmente las conocíamos y los fenómenos meteorológicos extremos (sequías, lluvias torrenciales…) se han vuelto cada vez más frecuentes.

En España la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) nos informa de que abril de 2023 fue el mes de abril más cálido y con menos precipitaciones desde que existen registros (año 1961). De este modo la nueva realidad parece contradecir el refranero popular que nos enseñaba que la naturaleza se encarga de dejarnos unas previsibles lluvias hacia el cuarto mes de cada año.

También el escritor Antonio Machado (1875-1939) dedicó a las lluvias de abril la maestría de su pluma. Recordamos aquí el poema “En abril, las aguas mil”, incluido en su obra Campos de Castilla (1907-1917), como un fiel y bello testimonio de aquellos tiempos donde la naturaleza era otra.

   Son de abril las aguas mil.
Sopla el viento achubascado,
y entre nublado y nublado
hay trozos de cielo añil.
   Agua y sol. El iris brilla.
En una nube lejana,
zigzaguea
una centella amarilla.
   La lluvia da en la ventana
y el cristal repiquetea.
   A través de la neblina
que forma la lluvia fina,
se divisa un prado verde,
y un encinar se esfumina,
y una sierra gris se pierde.
   Los hilos del aguacero
sesgan las nacientes frondas,
y agitan las turbias ondas
en el remanso del Duero.
   Lloviendo está en los habares
y en las pardas sementeras;
hay sol en los encinares,
charcos por las carreteras.
   Lluvia y sol. Ya se oscurece
el campo, ya se ilumina;
allí un cerro desaparece,
allá surge una colina.
   Ya son claros, ya sombríos
los dispersos caseríos,
los lejanos torreones.
   Hacia la sierra plomiza
van rodando en pelotones
nubes de guata y ceniza.

Para leer más:

Antonio Machado: Poesías completas. Editorial Espasa Calpe, Madrid, 1998.

La generación de residuos municipales en la Unión Europea (2000-2021)

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La generación de residuos es uno de los principales problemas medioambientales a los que se enfrenta la sociedad moderna. Son múltiples los impactos que producen sobre los ecosistemas, en especial cuando no son objeto de una adecuada gestión. Además, conlleva, como es el caso, por ejemplo, de los envases y embalajes, la utilización de materiales y recursos naturales, que en muchos casos podrían haberse evitado, y el empleo de significativos recursos económicos para su correcto tratamiento posterior.

Por lo tanto, para avanzar en la senda del desarrollo sostenible, en materia de residuos es prioritario, incluso antes que la reutilización y el reciclaje, procurar su no generación y, en todo caso, su minimización.

Son muy diversos los tipos de residuos que se generan tanto en la producción como el consumo de bienes y servicios por parte de los distintos agentes. Entre ellos se encuentran los denominados residuos municipales, que son los generados por los hogares y otras fuentes de residuos similares (comercio, oficinas e instituciones públicas) cuya recogida compete a las autoridades locales.

El objetivo de hacer sostenible la producción y el consumo (ODS 12 de la Agenda 2030) exige un esfuerzo por parte de todos los agentes económicos para generar la menor cantidad posible de residuos. Si queremos conocer si la sociedad transita por la senda de sostenibilidad, es de especial interés, entre otros aspectos, realizar evaluaciones periódicas de la evolución que sigue la generación de residuos.

En el contexto europeo, para evaluar los progresos de los países de la Unión Europea (UE-27) en materia de generación de residuos municipales se dispone de los datos que publica  Eurostat. De acuerdo con dicho organismo estadístico, en el año 2021 se generó un total de 237 millones de toneladas de residuos municipales en la UE. Esta cantidad supone aproximadamente el 10% del total de residuos en sus diferentes tipos generados en la UE. Teniendo un modesto peso relativo, esta clase de residuos nos puede aportar, no obstante, información sobre si el consumo se encamina o se aleja de la sostenibilidad.

Desde una aproximación dinámica una primera conclusión general a la que se llega tras el análisis de los datos nos revela que durante el periodo 2000-2021 la generación de residuos municipales en la UE ha aumentado un 7,6%, al pasar de 220 a 237 millones de toneladas.

Como se observa en el siguiente gráfico, la generación total de residuos municipales en la UE ha estado afectada por el ciclo económico. En épocas como la de la Gran Recesión (2008-2014) la caída de la producción y el consumo ha comportado una menor generación de residuos domésticos. No obstante, una vez que la economía entra en una fase de recuperación, a partir de 2015 la generación de residuos vuelve a tomar una senda claramente creciente que prosigue hasta hoy. Es de destacar asimismo que incluso en el año 2020, especialmente afectado por los impactos sobre la economía de la crisis de la pandemia del COVID-19, la producción de residuos continuó aumentando.

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Si analizamos la generación de residuos en términos relativos, esto es, en kilogramos de residuos generados por persona, se constata una evolución similar. En promedio un ciudadano comunitario generaba en el año 2000 un total de 513 kilogramos de residuos municipales. Dos décadas después, el valor de dicha ratio se ha incrementado, si bien con altibajos, hasta cifrarse en 530 kg per cápita en 2021. Por lo tanto, los datos apuntan a que los patrones de consumo no se han reorientado hacia la sostenibilidad sino más bien al contrario.

G_residuos UE_per cápita_2000-2021

En un análisis más detallado por países, se encuentran notables diferencias en el seno de la UE-27. En términos absolutos, los países que generan más residuos domésticos son Alemania (con el 23% del total de la UE), Francia (16%), Italia (12%) y España (9%). Estos cuatro países concentran, por tanto, el 60% del total frente al 40% restante que es generado por los otros 23 países que también pertenecen a la UE.

Si consideramos la ratio de kilogramos de residuos generados por persona, las divergencias entre países son muy significativas. En el año 2021 el país con más generación de residuos casi triplicó la cifra del que menos.

Así, con un promedio de 530 kilogramos per cápita de la UE en 2021, los Estados miembros con mayores ratios fueron Austria (834), Luxemburgo (793), Dinamarca (786), Bélgica (759) y Alemania (646). Por el contrario, los Estados con menos residuos per cápita fueron Rumanía (302), Polonia (362), Estonia (395), Bulgaria (408), Hungría (416) y Suecia (418).

G_residuos UE_Países_2021

Para más información:

Eurostat

La sierra de Guadarrama, en el verso de Antonio Machado

Ruta Puerto de Cotos_Laguna Grande de Peñalara

El escritor Antonio Machado (1875-1939) nos legó una extensa obra poética de singular calidad.  Como dejó escrito, empleó muchas horas de su vida para elaborar rimas que son producto de sus meditaciones sobre «los enigmas del hombre y del mundo». También nos confiesa su profundo amor a la Naturaleza: «en mí supera infinitamente al del Arte».

La maestría literaria de Antonio Machado queda plasmada en múltiples poemas en los que apreciamos la gran admiración que tenía por la belleza natural, como es el caso, por ejemplo, de Campos de Castilla (1907-1917). De esta obra destacamos aquí un pequeño poema que dedicó a la Sierra de Guadarrama. Este espacio natural protegido español, que Machado visitaba en su época de estudiante, fue declarado Parque Nacional en 2013.

   ¿Eres tú, Guadarrama, viejo amigo,
la sierra gris y blanca,
la sierra de mis tardes madrileñas
que yo veía en el azul pintada?
   Por tus barrancos hondos
y por tus cumbres agrias,
mil Guadarramas y mil soles vienen,
cabalgando conmigo, a tus entrañas.

Para leer más:

Antonio Machado: Poesías completas. Editorial Espasa Calpe, Madrid, 1998.

Evolución del consumo por habitante en la UE (1995-2021)

Puerto Cruz, crisis, saldos, 2012.06.25

Para evaluar el progreso de los países el indicador del PIB per cápita ha ocupado hasta la actualidad un lugar privilegiado. Durante décadas se ha defendido el uso de esta ratio como la mejor aproximación sintética del bienestar de la población. Recordemos, no obstante, que dicha medida se refiere estrictamente a la actividad económica, es decir, al valor de todos los bienes y servicios producidos en la economía de un territorio (país, región, ciudad…) durante un periodo de tiempo (generalmente un año), relativizándolo por el número de habitantes. En consecuencia, por su propia naturaleza son múltiples las limitaciones que presenta para medir el bienestar de las personas.

Como medida alternativa al PIB per cápita se dispone del indicador de consumo individual efectivo (CIE) que se viene empleando por considerarse una medida más adecuada para evaluar el bienestar material de la población. Se define como el valor monetario del consumo de los bienes y servicios adquiridos directamente por los hogares, así como los servicios prestados por las organizaciones sin ánimo de lucro y el Estado para el consumo de los individuos (educación, sanidad…). Dicho consumo se valora en euros pps (estándar de poder de compra), con objeto de corregir las diferencias nacionales en los niveles de precios permitiendo las comparaciones entre países, y se relativiza por el número de habitantes.

Siendo un indicador más adecuado que el PIB per cápita para medir el bienestar material, no hay que olvidar que el CIE tampoco está exento de importantes limitaciones, en especial si lo que perseguimos es, en realidad, evaluar el desarrollo sostenible. Es evidente que el consumo de bienes, que satisfacen necesidades materiales (básicas y no básicas), conlleva el uso de recursos naturales (materiales, agua, energía), cuyo impacto sobre el medio ambiente puede ser muy diverso (pérdida de biodiversidad, residuos, contaminación…). Por lo tanto, el CIE no nos aporta información sobre la sostenibilidad ambiental, sobre si ese consumo es sostenible. De igual forma, este indicador de consumo medio por habitante, por su propia concepción, no nos aproxima a evaluar los avances en equidad, pilar fundamental del desarrollo sostenible.

En el contexto de la Unión Europea, para conocer la evolución de dicha medida de consumo per cápita se cuenta con la estadística que elabora la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat). En un análisis de los datos disponibles para el periodo 1995-2021 se evidencia, como primera conclusión general, que el nivel de consumo individual efectivo por habitante de la UE-27 ha aumentado de forma prácticamente continuada, pasando de 10.100 a 21.100 euros (pps), esto es, el nivel de consumo se ha multiplicado por 2,1 en poco más de 25 años. Como se observa en el siguiente gráfico, cabe apuntar que en dicha tendencia de generalizado crecimiento hubo sólo dos años, 2009 (con la Gran Recesión) y 2020 (con la pandemia del COVID-19), en los que el consumo por habitante se contrajo.

G_Consumo UE_1995-2021

En un análisis por países, de acuerdo con los últimos datos correspondientes al año 2021, nueve Estados miembros de la UE-27 presentan un consumo por habitante superior a la media comunitaria.

Luxemburgo encabeza la UE-27 al presentar un CIE de 144, esto es, supera en un 44% el consumo por habitante medio de la Unión. Le siguen Alemania (120), Dinamarca (119), Austria (116), los Países Bajos (115), Bélgica (115), Finlandia (112), Suecia (110) y Francia (110).

Por el contrario, 18 países de la UE-27 presentan un CEI inferior a la media. El menor consumo per cápita lo registra en 2021 Bulgaria (64), con un 36% inferior a la media comunitaria. Le siguen, a continuación, Hungría (69), Eslovaquia (71), Croacia (72) y Grecia (75), con valores que no superan el 75% de la media de la Unión.

Existe, por tanto, una amplia variación entre el país de mayor consumo por habitante, Luxemburgo (144) y el de menor consumo, Bulgaria (64), esto es, una brecha de 79 puntos en 2021. No obstante, dicha divergencia ha disminuido con el transcurso de los años. En 1995, el país de mayor consumo era igualmente Luxemburgo (156) que contrastaba en el otro extremo con Rumanía (33), registrándose entonces un diferencial de 124 puntos entre ambos. Precisamente Rumanía, junto con Lituania, Estonia, Letonia y Polonia, son los países que más han visto aumentar en términos relativos sus niveles de consumo por habitante durante el periodo 1995-2021.

CIE_UE_2021

Para más información:

Eurostat

Naturaleza y riqueza en la isla del tesoro

Nos relata el escritor escocés Robert L. Stevenson (1850-1894) en su célebre novela La isla del tesoro las aventuras que vivieron Jim Hawkins y los dos bandos de la tripulación del buque La Española en su viaje a una isla donde se esconde un cofre con setecientas mil libras en oro.

En tierra firme aquellos buscadores de oro, siguiendo las pocas indicaciones del mapa que poseían, atravesaron bosques de pinos de diversas alturas. Su objetivo era dar con la pista de los tres “árboles elevados” localizados en el declive de la montaña de El Vigía que preside la isla.

En aquel lugar la contemplación de la belleza de la naturaleza quedaba ensombrecida por el resplandor de la ansiada riqueza. Como nos sugiere Stevenson en el siguiente pasaje, la codicia puede terminar por cegar el alma de los seres humanos:

“Llegamos al primero de los grandes árboles, pero tomada la dirección con la brújula resultó no ser aquel el que buscábamos. Lo mismo sucedió con el segundo. El tercero se alzaba como a unos doscientos pies sobre la cima de un boscaje de arbustos. Era este un verdadero gigante de los bosques con una columna recta y majestuosa como los pilares de una basílica y con una copa ancha y tupida bajo cuya sombra podría muy bien haber maniobrado una compañía de soldados. Tanto desde el este como desde el oeste podía distinguirse muy bien en el mar aquel coloso y habérsele marcado en el mapa, como una señal marítima.

Pero no era por cierto su corpulencia imponente lo que impresionaba a mis compañeros, sino la seguridad de que nada menos que setecientas mil libras en oro yacían sepultadas en un punto cualquiera bajo el círculo extenso de su sombra. La idea de las riquezas que les aguardaban concluyó por dar al traste con todos sus terrores precedentes en cuanto que se acercaban al sitio codiciado. Sus ojos lanzaban rayos; sus pies parecían más ligeros y expeditos; su alma entera estaba absorta en la expectativa de aquella riqueza fabulosa que había de asegurarles para toda la vida una no interrumpida serie de extravagancias y placeres sin límites, cuyas imágenes danzaban tumultuosamente en sus imaginaciones”.

Para leer más:

Robert Louis Stevenson: La isla del tesoro. Ed. Salvat, Barcelona, 2020.