La producción de energía nuclear en los países de la Unión Europea (1996-2020)

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La producción de energía nuclear en la Unión Europea (UE-27) ascendió  en el año 2020 a 175,2 millones de toneladas equivalentes de petróleo (tep). Su destino principal es la generación de electricidad.

De acuerdo con los datos publicados por Eurostat, durante los años 1990-2020 la producción de energía nuclear se ha reducido un 7,1% en la UE.

En dicho periodo de tiempo cabe diferenciar dos fases. En un primer subperiodo 1990-2004 la producción de este tipo de energía traza una senda de continuo aumento hasta llegar a su nivel máximo de 240 millones de tep en el año 2004. A esta primera fase, en la que se incrementó un 27,2%, sigue una segunda en la que se va recortando la producción de energía nuclear hasta alcanzar su valor mínimo en el año 2020.

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En un análisis por países, son trece los Estados miembros de la UE que tienen operativos reactores nucleares para la producción de energía.

En el año 2020 Francia continúa siendo, con diferencia, el mayor productor de energía nuclear de la Unión Europea. Su peso se ha situado durante todo el periodo (1990-2020) por encima del 39% del total de energía nuclear de la UE. De hecho, la participación francesa se ha incrementado desde el 43,0% en 1990 hasta el 52,6% en 2020.

Les siguen, a distancia, las participaciones de Alemania (9,5% del total en 2020), España (8,7%), Suecia (6,9%), Bélgica (4,8%), República Checa (4,3%), Finlandia (3,2%), Bulgaria (2,5%), Hungría (2,3%), Eslovaquia (2,3%), Rumanía (1,6%), Eslovenia (0,9%) y los Países Bajos (0,5%).

En cuatro países (Francia, Alemania, España y Suecia) se concentra, por tanto, más del 77% de la producción total de energía nuclear de la Unión Europea.

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Desde una perspectiva temporal, es destacable la evolución diferenciada que se ha dado entre países durante el periodo 1990-2020. Así, Alemania ha decidido tomar el camino de reducir su producción de energía nuclear, hecho que empieza a observarse en el año 2007 siendo más palpable a partir de 2011. Entre 1990-2020 este país ha visto descender su producción de energía nuclear en un 58,2%, de modo que su peso sobre el total de la UE disminuye desde el 21,0% hasta el 9,5%.

Asimismo, Lituania, cuya producción energética nuclear representaba el 2,2% de la UE en 1990, decidió cesar esta actividad en 2009, de modo que anotó la mayor reducción relativa (-100%) en el periodo analizado.

Junto a estos dos países se une también Suecia, cuya producción de energía nuclear registró un descenso del 31,6% entre 1990-2020, hasta tener una participación del 6,9% en el último año 2020 frente al 9,3% en 1990. Y, finalmente, Bélgica también reduce su producción nuclear durante el periodo analizado, en este caso un 24,0%, que propicia el descenso de su participación relativa en total de la UE.

En sentido contrario, nueve países de la UE han incrementado su producción de energía nuclear durante los años 1990-2020. Los mayores aumentos se han registrado en la República Checa (+130,9) y Eslovaquia (+30,3%), seguidos de Eslovenia (+25,5%), Bulgaria (+14,6%), Hungría (+14,4%), Francia (13,8%), Finlandia (+11,9%), España (+8,4%), los Países Bajos (+5,8%) y Rumanía, que comenzó su producción en 1996.

Para más información:

Eurostat: Datos

Una cita con Sabino Berthelot y los montes canarios

El ilustre naturalista francés Sabino Berthelot (1794-1880) fue un apasionado estudioso de la naturaleza de las Islas Canarias, a la que dedicó buena parte de su vida. Como botánico y buen observador nos dejó escritas no solo unas rigurosas descripciones de la riqueza vegetal de este archipiélago atlántico sino también unos textos llenos de sensibilidad literaria con los que llegamos a percibir de forma vívida el amor a unos bosques para los que reclamaba su imprescindible protección.

El siguiente pasaje, extraído de su obra Árboles y bosques, nos invita a adentrarnos en esa foresta única que atesoran los montes canarios:

“Por sus caracteres propios, los montes canarios, compuestos de árboles siempre verdes, no tienen casi nada de común con los de nuestros climas de Europa; ellos revisten los declives de las montañas y los precipicios de los grandes barrancos que los atraviesan hasta una elevación media. Cuando se llega a esta región nemoral se experimenta un sentimiento de bienestar y de admiración indecible; la espesura del ramaje en algunos sitios no serviría de obstáculo al deseo de verlo todo y de procurarse nuevos goces. Se vaga largo tiempo bajo estos macizos de follaje y entre esas tribus de árboles y de plantas que se oprimen y se confunden. Los musgos revisten los troncos y las ramas a la manera de un forro de terciopelo; el aspecto de los helechos que cubren el suelo, sus variadas formas, el precioso desarrollo de sus frondas, todo os sorprende y os encanta; pero cuando al llegar a la orilla del monte se sale de debajo de estas grandes arboledas y se descubre súbitamente al resplandor del sol los valles de la costa, el mar y su bello horizonte, no hay cuadro que pueda representar un golpe de vista semejante”.

Para leer más:

Berthelot, S.: Árboles y bosques. Ed. José A. Delgado Luis, La Orotava, 1995.

Evaluando el objetivo de energías renovables en la UE (2020)

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El consumo final de energía en la UE-27 ascendió a 949,2 millones de toneladas equivalentes de petróleo en 2020. De este total el 22,1% provino de fuentes de energías renovables (eólica, solar, hidráulica, maremotriz, geotérmica, biomasa…), porcentaje que se ha venido incrementado de forma continuada desde el año 2004.

Como se establece en la Estrategia Europa 2020 y en la Directiva 2009/28/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, el 20% del consumo final de energía total ha de provenir en el año 2020 de fuentes renovables

Por lo tanto, según los últimos datos de Eurostat, la UE-27 cumplió con el objetivo global que tenía marcado para 2020 que persigue el aumento de la implantación de las energías renovables para desplazar el consumo de  los combustibles fósiles que propician el calentamiento global. El logro de este objetivo probablemente se ha visto impulsado por el menor consumo de carburantes de origen fósil durante un año 2020 marcado por los impactos de la crisis del COVID-19. No obstante, no queda ahí, ya que la UE ha acordado ampliar dicho objetivo del 20% hasta al menos el 32% para 2030 (que podría llegar al 40% en una próxima revisión).

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En un análisis por países, entre 2004 y 2020 la participación de la energía de fuentes renovables en el consumo final de energía se ha incrementado en todos los países. Los mayores avances relativos se han dado en Suecia (21,7 puntos porcentuales más) y Dinamarca (+16,8 p.p.), y los menores, en Eslovenia (+6,6 p.p.) y Croacia (+7,6 p.p.), si bien en estos dos últimos casos partían con altos porcentajes de introducción de renovables.

Asimismo, se observa que en 2020 persiste la disparidad en el grado de implantación de las energías renovables, según los últimos datos publicados por Eurostat.

En 2020 Suecia, con el 60,1%, es el país con el mayor porcentaje de energía de fuentes renovables en su consumo final bruto energético. Le siguen, a cierta distancia, los mayores porcentajes de Finlandia (43,8%), Letonia (42,1%), Austria (36,5%), Portugal (34,0%), Dinamarca (31,6%), Croacia (31,0%), y Estonia (30,2%).

Por el contrario, las menores participaciones de energías renovables sobre el consumo energético final se registraron en Malta (10,7%), Luxemburgo (11,7%), Bélgica (13,0%), Hungría (13,9%), Países Bajos (14,0%), Polonia (16,1%), Irlanda (16,2%) y Chipre (16,9%).

Si bien el objetivo del 20% recién alcanzado en el año 2020 se ha establecido para el conjunto de la UE, de acuerdo con la Directiva europea cada país ha de cumplir un objetivo individualizado, que varía entre el 49% de Suecia y el 10% establecido para Malta.

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Evaluando el cumplimiento de los objetivos nacionales, se constata que en 2020 todos los países de la UE, a excepción de Francia, han alcanzado sus objetivos individualizados de participación de energías renovables en su consumo energético final. Destacan como países que han sobrepasado favorablemente sus metas Suecia (11,1 p.p. más que su objetivo), Croacia (+11,0 p.p.), Bulgaria (+7,3 p.p.), Finlandia (+5,8 p.p.) y Estonia (5,2 p.p.).

Por el contrario, Francia es el único país que no ha alcanzado su compromiso, ya que con un objetivo nacional del 23% para 2020, en este año la participación de su consumo de energías renovables se cifró en 19,1%.

Para más información:

Eurostat

Directiva 2009/28/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de abril de 2009.

Directiva (UE) 2018/2001 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de diciembre de 2018.

La casa y el hombre: una cita con Dulce María Loynaz

El ser humano necesita un hogar donde que vivir, un lugar en el que cobijarse, al igual que requiere alimentarse y proveerse de vestido. Pero la casa no es solo cobijo y resguardo de las inclemencias del tiempo y otras adversidades externas. En la casa el hombre pasa buena parte del tiempo, experimenta grandes y pequeños momentos, imprime su huella personal, construye el pensamiento y la memoria que dan forma a su mundo más íntimo.

Con el poema Últimos días de una casa, la escritora cubana Dulce María Loynaz (1902-1997) fue capaz de transmitirnos como pocos esa relación profunda que el ser humano alcanza a entrelazar con la casa que habita. La originalidad de la escritora descansa, además, en que no es el hombre el que expresa esa comunión, sino que es la propia casa la que habla, la que siente, como fiel y paciente testigo de esa estrecha convivencia.

Traemos hasta aquí el siguiente extracto de su poema publicado por primera vez en 1958:

“Nadie puede decir
que he sido yo una casa silenciosa;
por el contrario, a muchos muchas veces
rasgué la seda pálida del sueño
-el nocturno capullo en que se envuelven-,
con mi piano crecido en la alta noche,
las risas y los cantos de los jóvenes
y aquella efervescencia de la vida
que ha borbotado siempre en mis ventanas
como en los ojos de las mujeres enamoradas.

No me han faltado, claro está, días en blanco.
Sí; días sin palabras que decir
en que hasta el leve roce de una hoja
pudo sonar mil veces aumentado
con una resonancia de tambores.
Pero el silencio era distinto entonces:
era un silencio con sabor humano.

Quiero decir que provenía de “ellos”,
los que dentro de mí partían el pan;
de ellos o de algo suyo, como la propia ausencia,
una ausencia cargada de regresos,
porque pese a sus pies, yendo y viniendo,
yo los sentía siempre
unidos a mí por alguna
cuerda invisible,
íntimamente maternal, nutricia.

Y es que el hombre, aunque no lo sepa,
unido está a su casa poco menos
que el molusco a su concha.
No se quiebra esa unión sin que algo muera
en la casa, en el hombre… O en los dos”.

Para leer más:

Dulce María Loynaz: Últimos días de una casa. Ediciones Torremozas, Madrid, 2019.

La pirámide de la movilidad urbana sostenible de viajeros

Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta el ser humano y el planeta es el calentamiento global. Ante este urgente desafío la Unión Europea aprobó en 2019 el Pacto Verde Europeo (PVE), un gran pacto que persigue poner las bases para transformar la economía y la sociedad en la senda de la sostenibilidad.

Para ello, como objetivo prioritario, los 27 Estados miembros de la UE se han comprometido a que la Unión Europea sea la primera zona climáticamente neutra de aquí a 2050. Asimismo, antes de 2030 las emisiones de netas de gases de efecto invernadero (GEI) se han de reducir en al menos un 55 % respecto de los niveles de 1990.

La consecución de estos objetivos se concreta, según el PVE, atendiendo a una hoja de ruta inicial que comprende medidas clave a aplicar en ocho ámbitos de actuación, entre ellos el de la movilidad. Transformar el actual modelo de movilidad para hacerlo sostenible constituye, sin duda, uno de los mayores desafíos de nuestras ciudades, que son los territorios que concentran más población y actividad económica.

Como expresa el PVE, en la UE el transporte representa el 25% de las emisiones de GEI, porcentaje que continúa creciendo. Para alcanzar el objetivo de neutralidad climática es necesario que dichas emisiones se reduzcan un 90% de aquí a 2050. Además, el actual modelo de movilidad urbana, que descansa en gran medida en el transporte por carretera, conlleva no solo una contribución negativa al cambio climático, sino también serios problemas de congestión, accidentes de tráfico, mala calidad de aire, contaminación acústica y pérdida de biodiversidad que afectan a la salud y el bienestar de las personas.

De acuerdo con su Estrategia de movilidad sostenible e inteligente, la Comisión Europea ha marcado respecto al transporte de carretera los siguientes hitos:

-De aquí a 2030 las emisiones de los turismos se reducirán un 55%.

-De aquí a 2050 prácticamente todos los automóviles, furgonetas, autobuses y los nuevos vehículos pesados serán de emisión cero.

Además, se propone expresamente que ha de priorizarse el transporte por ferrocarril y acuático frente al transporte por carretera, y aumentar la cuota modal del transporte colectivo y los traslados a pie y en bicicleta, en consonancia con lo establecido en el Plan del Objetivo Climático para 2030.

En consecuencia, una propuesta sostenible para la movilidad urbana de viajeros vendría a quedar representada como una pirámide invertida en la que la cima la ocuparían los peatones que son, con diferencia, el modo de desplazamiento de menor impacto medioambiental tanto en términos de contaminación como de utilización de recursos. Además, juega a favor del peatón los beneficios que sobre la salud y la calidad de vida aporta el ejercicio físico.

Tras los peatones la movilidad en bicicleta se encontraría en la segunda posición de la pirámide. A diferencia también de otros modos de desplazamiento, es patente que este medio de transporte genera menores impactos ambientales, principalmente por el ahorro energético, además de su contribución a una vida más saludable.

En tercer lugar se sitúa el transporte público, que permite una movilidad más eficiente energéticamente, menos contaminante y que provoca menos problemas de congestión en comparación con el vehículo privado. Asimismo, su impacto se puede ver aminorado con el fomento del empleo de combustibles basados en energías renovables.

A continuación, en cuarto lugar, una propuesta de movilidad sostenible contemplaría el uso compartido de los vehículos privados. En la medida en que se incrementa la ocupación de personas en los vehículos, se consigue optimizar el consumo de energía y reducir los impactos medioambientales, además de aminorar la ocupación del espacio público por viajero y kilómetro recorrido.

Finalmente, en la última posición, en la base de la pirámide, se situaría el coche de uso individual, al tratarse del modo de transporte más insostenible, ineficiente y demandador de suelo público. Sus impactos podrían atenuarse en el caso de utilizarse la electrificación basada en energías renovables o carburantes renovables.

Pirámide Movilidad sostenible
MITMA: Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030.

Para más información:

Comisión Europea: El Pacto Verde Europeo (COM(2019) 640 final).

Comisión Europea: Estrategia de movilidad sostenible e inteligente: encauzar el transporte europeo de cara al futuro (COM(2020) 789 final).

MITMA: Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030.

El «malvivir» de la sociedad moderna: una cita con Aldous Huxley

En la novela La isla, Aldous Huxley (1894-1963) nos presenta la realidad utópica del pequeño Estado insular de Pala, donde el Gobierno prioriza la calidad de vida de sus habitantes. Entre otros rasgos de la sociedad de la isla, la salud es una cuestión primordial, de modo que consiguen registrar unas tasas muy reducidas de neurosis y enfermedades cardiovasculares.

De esta situación es testigo excepcional Will Farnaby, el protagonista principal de la obra, un periodista que logra llegar hasta Pala y conocer en primera persona cómo viven sus habitantes.

Con el diálogo que entabla el doctor Robert con Will, al que explica las diferencias de los dos estilos de desarrollo, la literatura de Aldous Huxley nos devuelve una realidad verosímil: el objetivo ciego de la comodidad material en la sociedad occidental puede traernos consecuencias perniciosas.

“Los intelectuales de Occidente son todos aficionados a la silla. Por eso la mayoría de ustedes son tan repulsivamente malsanos. En el pasado hasta un duque tenía que caminar mucho; hasta un usurero, hasta un metafísico. Y cuando no usaban las piernas sacudían sobre el caballo. En tanto que ahora, desde el magnate hasta su mecanógrafa, desde el positivista lógico hasta el pensador positivo, se pasan las nueve décimas partes del tiempo envueltos en espuma de goma. Asientos esponjosos para traseros esponjosos… en casa, en la oficina, en los automóviles y en los bares, en los aviones, los trenes y los autobuses. Nada de mover las piernas, nada de luchar contra la distancia y la gravedad… Nada más que ascensores y aviones y automóviles, nada más que espuma de goma y una eternidad de estar sentados. La fuerza vital que solía encontrar su salida a través de los músculos desnudos se vuelve contra las vísceras y el sistema nervioso, y los destruye lentamente”.

Y continúa interpelando Will Farnaby al doctor Robert:

“-¿De modo que ustedes se dedican a cavar y remover la tierra como una forma de terapéutica?

-Como una prevención… para que la terapéutica resulte innecesaria. En Pala incluso los profesores, incluso los funcionarios del gobierno se dedican durante dos horas diarias a cavar y remover la tierra.

-¿Cómo parte de sus obligaciones?

-Y como parte de su placer.”

Para leer más:

Huxley, A.: La isla. Edhasa, Barcelona, 2009.

El influjo de la Naturaleza: una cita con Claudio de la Torre

Con frecuencia el hombre moderno, en su apremiante quehacer de todos los días, se desliga, física y mentalmente, del medio natural. Consciente o inconscientemente lo ignora, lo elude, lo minusvalora o incluso lo degrada.

Sin embargo, cuando el ser humano es capaz de abrir todos sus sentidos a su entorno para disfrutar de la contemplación de la Naturaleza, algo empieza a cambiar en él. En ese momento el valor de lo natural (la belleza de un paisaje, la forma de una planta, el vuelo de un ave, el rumor del mar…) consigue penetrar en el espíritu de las personas.

Esto es lo que le sucedió al señor Alegre, el protagonista de la novela del escritor español Claudio de la Torre (1895-1973), titulada En la vida del señor Alegre, que fue galardonada con el Premio Nacional de Literatura en 1923.

«Nunca le pareció tan bello el largo paseo de las Delicias como en aquella tarde de junio, luminosa y templada, que siguió a la famosa noche de Antequera. Se dejaba arrastrar en su carruaje, casi recostado en su fondo mullido, contemplando la increíble transparencia de la hora, que fijaba y descubría ya, como un calco invisible, un lucero pequeñito, humedecido aún por las brumas diluidas de una nube. También los horizontes lucían más distantes sobre el campo abierto y llano, erizado tímidamente en la lejanía por los triángulos agudos de las colinas. El sol derramaba sobre los campos, sobre el paseo, sobre los chalets de la vereda sus aguas de oro viejo, entonando el paisaje entero, revistiéndolo de una alegre dignidad que iba a refugiarse, como en un guiño del paisaje, en los cristales cerrados de los hoteles, en las altas veletas bruñidas que agudizaban los torreones. Sobre las veletas, los aguiluchos se detenían, diminutos y atónitos, sin atreverse a acometer aquel incendio. Abajo, los árboles del paseo abrasaban sus ramas, voluptuosamente inmóviles, curadas ya por el fuego lejano. Todo parecía estacionarse, como por magia creadora, sin previa preparación visible, en un constante equilibrio de la tierra y el cielo, que serenaba, armoniosamente, el alma de Bright, como un inmenso crepúsculo. Bright no descubría, ni tan siquiera adivinaba, el influjo que el descanso de la Naturaleza ejercía siempre en su espíritu».

Para leer más:

De la Torre, C.: En la vida del señor Alegre. Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2015.

La eficiencia en el consumo de materiales de la economía española (2008-2020)

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Circunscribir el análisis de una economía, como la española, a la evolución monetaria de su Producto Interior Bruto es, sin duda, un enfoque muy limitante. Entre otras razones porque se ocultan los fundamentos físicos (agua, energía, materiales…) que hacen posibles todos los procesos de producción, consumo y distribución de bienes y servicios que generan los diferentes agentes económicos.

La existencia de una Contabilidad Medioambiental es una valiosa herramienta para conocer con qué intensidad una economía emplea los recursos materiales que proceden del medio natural para el desarrollo de todas sus actividades. Así, como expresa el Instituto Nacional de Estadística (INE), la Cuenta de flujos de materiales «muestra los inputs físicos de materiales que entran en el sistema económico nacional y los outputs a otras economías o al medio natural», expresados en unidades físicas (toneladas).

Los datos disponibles para la economía de España nos dan luz sobre cómo ha evolucionado este país durante el periodo 2008-2020 respecto al consumo y extracción de materiales, así como a la intensidad o productividad de los recursos (ecoeficiencia) en términos de PIB y número de habitantes.

A continuación se exponen los principales resultados obtenidos para los años 2008-2020 (con datos provisionales de 2020), periodo marcado por la Gran Recesión y, más recientemente, por la pandemia del COVID-19.

1. El consumo nacional de materiales, esto es, la cantidad total empleada directamente por la economía española, ascendió a 424,8 millones de toneladas en 2020. Ello supone una reducción del 47,7% respecto al año 2008 (811,9 Mt). La mayor parte de esta reducción se ha producido durante los años 2008-2013 de la Gran Recesión, a la que sigue otra etapa de mayor estabilidad.

2. El principal origen del consumo nacional de materiales es la extracción nacional, con 368,0 millones de toneladas en 2020, es decir, el 86,6% del total. Este porcentaje ha aumentado respecto al de 2008 (81,5%). El resto del consumo de materiales corresponde al balance comercial físico (importaciones menos exportaciones).

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3. Por tipos de materiales extraídos en España, destaca el protagonismo que toman los minerales no metálicos (piedra caliza, yeso, arenas, grava…), que en el año 2008 representaban el 78,3% del total, si bien su peso se ha reducido hasta el 57,3% en 2020, en consonancia con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y el declive del sector de la construcción.

A continuación se encuentra la extracción de biomasa (cereales, frutas, hortalizas, biomasa pastada…), cuya participación porcentual, en cambio, ha aumentado desde el 19,8% en 2008 hasta el 37,2% en 2020.

A distancia se sitúan los minerales metálicos (cobre, níquel…), cuyo peso se ha incrementado, desde el 0,3% hasta el 5,5%, y los combustibles fósiles (hulla, antracita, petróleo, gas natural licuado…) que, por el contrario, han perdido importancia relativa, desde el 1,6% al 0,04% en 2020.

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4. El balance comercial físico de la economía española fue de 56,5 millones de toneladas en 2020. Esta cifra es el resultado de unas importaciones de materiales (225,6 Mt) que superan a las exportaciones (168,8 Mt).

Durante el periodo analizado dicho balance comercial físico ha sido siempre deficitario, si bien lo ha sido cada vez menos como consecuencia de la dispar evolución mostrada por las importaciones, que han descendido un 18,3%, frente a las exportaciones de materiales, que han aumentado un 34,4% durante el periodo 2008-2020.

5. Si consideramos, para evaluar la ecoeficiencia, la intensidad del consumo de materiales en la economía española, en primer lugar, en términos de PIB, se observa que se ha reducido desde las 725,4 toneladas por millón de euros en 2008 hasta las 399,0 en 2020, habiéndose concentrado la mayor reducción en los primeros años del periodo (2008-2013), para a partir de entonces presentarse años de intensidad relativa en promedio más estable.

6. Complementariamente, analizando la intensidad del consumo nacional de materiales, medida en términos poblacionales, se observa que también ha descendido: desde las 17,7 toneladas por habitante en 2008 hasta las 9,0 en 2020.

7. El Input Directo de Materiales (IDM) constituye un indicador también relevante para aproximarnos a evaluar la senda hacia la sostenibilidad de una economía. Este indicador contabiliza la entrada directa de materiales en el sistema económico procedente del medio natural nacional y del resto del mundo, es decir, extracción nacional e importaciones, quedando expresado en términos de toneladas por millón de euros de PIB.

Así, para el periodo analizado se concluye que el IDM de la economía española se ha reducido desde las 837,6 toneladas por millón euros de PIB en 2008 hasta las 557,6 en 2020.

Como ha sucedido con el consumo nacional de materiales, el periodo de crisis económica que irrumpió en 2008 ha ido acompañado de un proceso de menor intensidad del empleo de los materiales requeridos por la economía. En el caso del IDM ha descendido un 33,4% durante el periodo 2008-2020, si bien a partir de 2013 ya no se observa una tendencia clara de ganancias de ecoeficiencia.

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8. Finalmente, los últimos datos provisionales disponibles apuntan que, durante el año 2020, marcado por los fuertes impactos de la pandemia del COVID-19, paralelamente a la brusca caída de la producción de bienes y servicios se ha producido también un descenso significativo del consumo de materiales.

Sin embargo, este «ahorro de materiales» ha sido proporcionalmente menor a la fuerte caída mostrada por el PIB, de modo que los dos indicadores de intensidad de materiales, CNM e IDM, han repuntado en 2020 respecto a 2019: 9,1% y 7,1%, respectivamente. Son resultados, por tanto, que nos alejan también de poder confirmar que la economía española se encuentra en un proceso cierto de desmaterialización y de mayor sostenibilidad.

Para más información:

INE: Cuenta de flujos de materiales (2008-2020)

La economía humanista de La isla de Aldous Huxley

En 2022 se cumplen noventa años desde que Aldous Huxley (1894-1963) sorprendió a los lectores con su obra Un mundo feliz (1932), una novela, en muchos aspectos profética, que nos advierte de los peligros del devenir de nuestra civilización abocada a la excesiva tecnificación y la desnaturalización del ser humano. Y se celebra también que hace sesenta años Huxley publicó otra gran creación literaria, La isla (1962), que nace como perfecto contrapunto de aquella popular obra. 

En La isla Aldous Huxley nos plantea la realidad utópica del pequeño Estado insular donde sus habitantes encuentran la felicidad porque priorizan el amor a la vida.

La imaginaria isla asiática de Pala es conocida por su abundancia de yacimientos de petróleo, lo que la hace muy atractiva para las grandes compañías petrolíferas. Sin embargo, el Estado de Pala se resiste a la explotación extranjera de sus recursos, defendiendo otro modelo de desarrollo. De todo ello es testigo excepcional Will Farnaby, el protagonista principal de la obra, que logra llegar hasta Pala, “la isla prohibida, el lugar que ningún periodista había visitado nunca”.

A diferencia del mundo occidental, en Pala se ha optado por una economía humanista. A continuación, se exponen algunos de sus rasgos principales, propuestos por la mente reflexiva de Huxley a través de las palabras de los personajes que aparecen en la novela:

  • Eficiencia versus satisfacciones humanas

En la economía de Pala el objetivo prioritario no es perseguir la máxima eficiencia sino procurar la satisfacción de las necesidades de los seres humanos.

“…hemos preferido siempre adaptar nuestra economía y tecnología a los seres humanos, no nuestros seres humanos a la economía y tecnología de otros. Importamos lo que no podemos fabricar; pero fabricamos e importamos sólo lo que podemos permitirnos. Y lo que podemos permitirnos está limitado, no sólo por las libras, marcos y dólares que poseemos, sino también, y principalmente… principalmente -insistió- por nuestro deseo de ser felices, nuestra ambición de ser humanos”.

“…en Pala la máxima eficiencia no es el imperativo categórico que representa para ustedes. Ustedes piensan primero en obtener la producción más grande posible en el menor tiempo posible. Nosotros pensamos primero en los seres humanos y en sus satisfacciones (…) Si se trata de elegir entre la eficiencia mecánica y la satisfacción humana, elegimos la satisfacción”.

  • Distribución

En la isla de Pala se persigue frenar el aumento de las desigualdades entre las personas.

“Luego está nuestro sistema económico: no permite que nadie se vuelva más de cuatro o cinco veces más rico que el común de la gente. Eso significa que no tenemos capitanes de industria ni omnipotentes financieros. Más aún, no tenemos omnipotentes políticos o burócratas. Pala es una federación de unidades autónomas, de unidades geográficas, de unidades profesionales, de unidades económicas… de modo que hay espacio de sobra para la iniciativa en pequeña escala y para los dirigentes democráticos, pero no lo hay para dictador alguno al frente de un gobierno centralizado”.

  • Cooperativismo

La economía de Pala se distingue del capitalismo y del socialismo de Estado por su cooperativismo.

“En general hay cooperativismo. La agricultura palanesa ha sido siempre un asunto de terraplenado e irrigación. Pero el terraplenado y la irrigación exigieron esfuerzos conjuntos y los acuerdos amistosos. La competencia agresiva no es compatible con el cultivo del arroz en un país montañoso. A nuestro pueblo le resultó muy sencillo pasar de la ayuda mutua en una comunidad de aldea a las más modernas técnicas cooperativas de compra, venta, distribución de las ganancias y financiación”.

  • Trabajo

Frente a la excesiva especialización del trabajador y la idea de un trabajo para toda la vida en Pala se procura que las personas ejerzan diversos oficios. Ello les proporciona mayor autonomía, libertad y conocimiento pleno.

“-Hace veinte años -dijo el doctor Robert- trabajé un tiempo en la fundición de cobre. Después de lo cual probé el sabor del mar en un barco pesquero. Conocer todo tipo de trabajo: eso forma parte de la educación de todos nosotros. De esa manera se aprenden muchísimas cosas… sobre los trabajos, las organizaciones, sobre todo tipo de personas y de su manera de pensar”.

  • Sostenibilidad

La isla de Pala sienta las bases para lograr una economía sostenible, evitando la sobrepoblación y el sobreconsumo.

“Para empezar, jamás nos permitimos producir más hijos de los que podríamos alimentar, vestir, alojar y educar para convertirlos en algo que tuviera relación con la plena humanidad. Como no estamos sobrepoblados, tenemos abundancia. Pero aunque tenemos abundancia, hemos conseguido resistir a la tentación a que sucumbió Occidente: la tentación del sobreconsumo. No enfermamos de la coronaria tragando seis veces más grasas saturadas de las que necesitamos. No nos hipnotizamos hasta el punto de creer que dos receptores de televisión nos harán dos veces más dichosos que uno solo. Y por último no gastamos una cuarta parte de la producción nacional bruta para prepararnos para la tercera guerra mundial, ni para la hermanita de la guerra mundial, la guerra local número tres mil doscientos treinta y tres. Armamentos, deuda universal y obsolescencia planificada: ésos son los tres pilares de la prosperidad de Occidente. Si se suprimiese la guerra, la miseria y los usureros, ustedes se derrumbarían”.

  • Ecología

La importancia de la ecología se difunde en Pala desde los primeros años de la educación. Al mismo tiempo que se enseña a los niños a multiplicar y dividir se les imparte lecciones de ecología.

“Nunca le damos a un niño la posibilidad de imaginar que alguna cosa existe aislada. Le aclaramos desde el principio que todo lo viviente es relación. Le mostramos la relación en los bosques, en los campos, en los estanques y arroyos, en la aldea y en el campo que le rodea. Se la inculcamos”.

“En la naturaleza no existen pueblos elegidos ni tierras santas, ni revelaciones históricas únicas. La moral de la conservación no concede a nadie una excusa para sentirse superior ni para reclamar privilegios especiales. ‘No hagas a tu prójimo lo que no quieras que te hagan’ rige para nuestra forma de tratar todo tipo de vida en todas partes del mundo. Se nos permitirá vivir en este planeta sólo mientras tratemos a toda la naturaleza con compasión e inteligencia”.

  • Una sociedad más humana

En suma la economía de Pala está orientada a un estilo de vida y desarrollo que, sin ambiciones quiméricas, se mantenga enfocado en el firme propósito de que las personas vivan de forma armónica entre sí y con los demás seres vivientes, al tiempo que no pierdan su conciencia plena de humanos.

“…no nos hacen falta industrias pesadas que resulten más competitivas, ni armamentos más diabólicos, ni tenemos el menor deseo de explorar la cara visible de la luna. Sólo la modesta ambición de vivir como seres plenamente humanos, en armonía con el resto de la vida de esta isla, en esta latitud, en este planeta”.

Para leer más:

Huxley, A.: La isla. Edhasa, Barcelona, 2009.

El monte de Agua García, en palabras de René Vernau

Monte de Agua García, Isla de Tenerife.

El antropólogo francés René Vernau (1852-1938) consagró varios años de su vida al estudio de las Islas Canarias (España). Sus inquietudes científicas, en particular sobre el pasado aborigen de este archipiélago atlántico, fueron acompañadas de su gran capacidad de asombro ante la belleza natural que estas islas le ponían ante sus ojos durante sus largas marchas.

Con el siguiente pasaje de su obra Cinco años de estancia en las Islas Canarias, Vernau nos expresa sus vívidas sensaciones ante uno de los bosques más frondosos que se encontró cuando visitó la Isla de Tenerife hace ya más de un siglo: el monte de Agua García.

«Es, seguramente, una de las cosas más bellas que he visto en el archipiélago. Laureles, brezos arborescentes, mocanes, viñáticos (Persea indica), madroños y cien especies más forman una cúpula que no atraviesa nunca los rayos del sol. ¡Y qué árboles! Los madroños alcanzan los 20 metros de altura; con su tronco se hacen muebles muy buenos. Los laureles los sobrepasan en altura. Musgos, ranúnculos, siemprevivas, freseras, violetas e innumerables helechos crecen por todas partes a la sombra de estos grandes árboles. En medio de esta vegetación frondosa, una infinidad de pájaros deja oír su canto: son los mirlos, las palomas, los pinzones, entre ellos el tintillón (Fringilla tintillon), con sus bellos colores, las currucas, los canarios y muchos otros. En medio de este bosque nace un manantial de agua fresca, límpida, que va a fertilizar las tierras vecinas. Este lugar se deja de mala gana para ir a exponerse a los rayos ardientes del sol».

Para leer más:

René Vernau: Cinco años de estancia en las Islas Canarias. Ed. J. A.D. L., La Orotova, 1992 (4ª edición en español).