La huella de la naturaleza, en palabras de Pérez Galdós

En su novela El amigo Manso (1882) el escritor español Benito Pérez Galdós (1843-1920) nos expresa en pocas pero acertadas palabras la marcada huella que puede dejar la naturaleza vivida y sentida durante los primeros años de una persona.

En las páginas iniciales de la obra se nos presenta el propio protagonista de la novela, Máximo Manso. Se trata de un catedrático de filosofía asturiano que nació “al amparo de aquellas eminentes montañas, cubiertas de verdor todo el año, en invierno encaperuzadas de nieve; con sus faldas alfombradas de yerba, sus alturas llenas de robles y castaños, que se encorvan como si estuvieran trepando por la pendiente arriba…”.

Como reconoce en el siguiente pasaje el aprendiz de sabio Máximo Manso, las vivencias con la naturaleza que experimentó durante la niñez han quedado indefectiblemente impresas en su personalidad:

«La naturaleza de los sitios en que pasé la infancia ha dejado para siempre en mi espíritu impresión tan profunda que constantemente noto en mí algo que procede de la melancolía y amenidad de aquellos valles, de la grandeza de aquellas moles y cavidades, cuyos ecos repiten el primer balbucir de la historia patria; de aquellas alturas en que el viajero cree andar por los aires sobre celajes de piedra. Esto, y el sonoro, pintoresco río, y el triste lago Enol, que es un mar ermitaño, y el solitario monasterio de San Pedro, tienen indudablemente algo mío, o es que tengo yo con ellos el parentesco de conformación, no de sustancia, que el vaciado tiene con su molde».

Para leer más:

Pérez Galdós, Benito: El amigo Manso. Cabildo Insular de Gran Canaria, 2007.

El dinero, en palabras de Octavio Paz

Relativizar la importancia del dinero para valorar en sus justos términos el progreso y la calidad de vida. El escritor mexicano Octavio Paz (1914-1998), Premio Nobel de Literatura en 1990, consigue expresarlo a través de su poesía.

Con unos pocos versos Paz nos recuerda cuán distante puede llegar a estar el ansiado metal del valor del tiempo y de la auténtica naturaleza, rica en montañas, ríos, árboles, primaveras, pájaros…

"El dinero y su rueda,
el dinero y sus números huecos,
el dinero y su rebaño de espectros.

El dinero es una fastuosa geografía:
montañas de oro y cobre,
ríos de plata y níquel,
árboles de jade
y la hojarasca de papel moneda.

Sus jardines son asépticos,
su primavera perpetua está congelada,
sus flores son piedras preciosas sin olor,
sus pájaros vuelan en ascensor,
sus estaciones giran al compás del reloj.

El planeta se vuelve dinero,
el dinero se vuelve número,
el número se come al tiempo,
el tiempo se come al hombre,
el dinero se come al tiempo.

La muerte es un sueño que no sueña el dinero.
El dinero no dice tú eres:
el dinero dice cuánto".

Para leer más:

Octavio Paz: Libertad bajo palabra. (Poema «Entre la Piedra y la flor»). El País, Madrid, 2003.

El parque de coches eléctricos en la Unión Europea (2013-2019)

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Una de las principales fuentes de contaminación atmosférica y calentamiento global del planeta reside en el sector del transporte. Para hacer frente a este serio problema medioambiental y de salud la Unión Europea cuenta desde 2011 con la Hoja de ruta hacia un espacio único europeo de transporte: por una política de transportes competitiva y sostenible, conocido como Libro Blanco del transporte.

En su estrategia el Libro Blanco establece diez objetivos cuantificados para alcanzar «un sistema de transporte competitivo y sostenible», entre los que se encuentra el siguiente:

«Reducir a la mitad el uso de automóviles de «propulsión convencional» en el transporte urbano para 2030; eliminarlos progresivamente en las ciudades para 2050; lograr que la logística urbana de los principales centros urbanos en 2030 esté fundamentalmente libre de emisiones de CO2″.

Además, se afirma que «el transporte individual ha de utilizarse preferentemente para los últimos kilómetros del viaje y realizarse con vehículos no contaminantes».

En definitiva, la política europea de transporte aboga por la progresiva implantación de los vehículos eléctricos en detrimento de los automóviles de propulsión convencional. Sin embargo, los avances alcanzados hasta la fecha se presentan claramente escasos.

Según Eurostat, en 2019 se contabilizó en la UE-27 un total de 2,8 millones coches eléctricos e híbridos (con motores eléctrico y de combustión interna). Por tipos, este parque automovilístico presenta la siguiente distribución: el 21,8% pertenece a la categoría de vehículos eléctricos, un 60,5% corresponde a vehículos híbridos «tradicionales» y, finalmente, el 11,5%% de los coches son vehículos híbridos «enchufables».

Desde una perspectiva temporal, se constata que el parque de coches eléctricos e híbridos ha seguido una senda creciente en la UE, desde los apenas 300.000 registrados en 2013 hasta los 2,8 millones de 2019.

G_UE_2013 Y 2019

Durante este periodo el crecimiento medio anual de coches eléctricos e híbridos ha sido superior al registrado por el parque total de coches de pasajeros, de modo que ha aumentado su porcentaje de participación. Sin embargo, hay que resaltar que el número de este tipo de coches «sostenibles o menos contaminantes» tan sólo representa un 1,15% del total de coches de pasajeros en 2019, un porcentaje ciertamente exiguo que contrasta con los objetivos marcados en el Libro Blanco.

En un análisis por países se detectan diferencias relevantes, si bien ningún país presenta porcentajes de participación de estos vehículos superiores al 5%.

En términos absolutos, en 2019 los mayores parques de coches eléctricos e híbridos se encuentran en Francia, Países Bajos, España, Italia y Suecia, que tienen entre 750.000 y 200.000 vehículos. Por el contrario, se registran los menores parques de coches de esta categoría en países como Croacia, Letonia y Eslovenia.

En términos relativos, los países que presentan las mayores participaciones de coches eléctricos e híbridos sobre el parque total de coches de pasajeros en 2019 son los siguientes: Países Bajos (4,6%), Suecia (4,3%), Finlandia (2,4%), Francia (2,3%) y Bélgica (2,1%).

G_V. e._países UE_2019

Para más información:

Eurostat

Comisión Europea: Libro Blanco del transporte, 2011

El paisaje volcánico de Islandia en palabras de Julio Verne

Islandia

El escritor francés Julio Verne (1828-1905) es el autor de la conocida obra Viaje al centro de la Tierra, publicada en 1864. En esta novela de aventuras sus tres principales protagonistas tienen un objetivo común: alcanzar el interior de la Tierra. Siguiendo las indicaciones de un antiguo manuscrito inician su viaje hacia las profundidades en tierras islandesas.

Antes de llegar a la base del volcán Sneffels, en cuyo cráter encontrarían el camino hacia el corazón terrestre, el profesor Lidenbrock, su sobrino Axel y el guía Hans atraviesan durante varios días los paisajes desérticos de Islandia.

“No se veía ni un árbol, no había más que algunos álamos enanos, semejantes a malezas. Ni aparecían tampoco más animales que algunos caballos que, abandonados por su amo que no podía alimentarlos, andaban errantes por las tristes llanuras. De cuando en cuando un halcón se cernía entre las nubes cenicientas y huía hacia las comarcas del sur…”

Dos días más tarde el paisaje volcánico adquiere mayor protagonismo.

“El 19 de junio, un terreno de lava que tenía alrededor de una milla, se extendió bajo nuestros pies. Esta disposición del terreno se llama hraun en el país. La lava arrugada en la superficie afecta formas de cable, ya prolongadas, ya arrolladas sobre sí mismas. Un inmenso rastro de cenizas bajaba de las montañas vecinas, volcanes actualmente apagados, pero cuyas reliquias atestiguaban la violencia pasada. Trepaban a trechos, como reptiles, algunos torbellinos de humo de manantiales calientes”.

Para leer más:

Verne, J.: Viaje al centro de la Tierra. RBA, Madrid, 2021.

Charles Dickens y la ciudad desigual

Con el siguiente fragmento extraído del relato Tascas (1835) el escritor británico Charles Dickens (1812-1870) nos revela la desigualdad urbana en toda su crudeza. Es la realidad social de la ciudad de Londres de la primera mitad del siglo XIX, que aún nos sigue recordando que el desarrollo desigual podemos encontrarlo en muchas de nuestras urbes de siglo XXI.

«La mugrienta y mísera apariencia de esta parte de Londres apenas puede ser imaginada por aquellos (y de esos hay muchos) que no la han visitado. En espantosas casas con ventanas rotas cubiertas de harapos y papel, cada habitación muestra una familia diferente y, en muchos caos, dos y hasta tres. Fruteros y fabricantes de chucherías en los sótanos, barberos y vendedores de arenques en las estancias delanteras, zapateros remendones en la parte de atrás, un pajarero en el primer piso, tres familias en el segundo, inanición en los áticos, irlandeses en la entrada, un «musico» en la cocina exterior y una señora de la limpieza con cinco críos hambrientos en la trasera; suciedad por todas partes; un sumidero delante de la casa y una cloaca detrás; ropas tendidas a secar y orinales que se vacían desde las ventanas; chicas de catorce o quince años, con el cabello apelmazado, caminan descalzas y cubiertas casi únicamente con capotes blancos; chicos de todas las edades con abrigos de todas las tallas o ninguno en absoluto; hombres y mujeres con todo tipo de ropas escasas y sucias, haraganeando, regañando, bebiendo, fumando, riñendo, peleando e insultándose.

Doble usted la esquina. ¡Menudo cambio! Todo es luz y resplandor. Un murmullo vocinglero sale de esa espléndida tasca que forma el inicio de las dos calles de enfrente, y el alegre edificio con su pretil fantásticamente ornamentado, su reloj iluminado, su ventanal de cristal esmerilado rodeado por rosetas de estuco y su exceso de lámparas de gas con quemadores ricamente dorados, resulta del todo deslumbrante cuando se compara con la oscuridad y la inmundicia que acabamos de dejar atrás».

Para leer más:

Dickens, Charles: Relatos londinenses. Gadir Editorial, Madrid, 2018.

Galdós y el árbol de la conciencia

La importancia de la conciencia, esa facultad eminentemente humana que nos permite tener conocimiento de nosotros mismos y del mundo que nos rodea, fue ilustrada de forma literaria por el escritor español Benito Pérez Galdós (1843-1920).

En boca de Máximo, el protagonista de la novela El amigo Manso (1882), Galdós equipara la conciencia a un fructífero y generoso árbol que facilita que la vida en sociedad conserve su sentido.

«La conciencia es creadora, atemperante y reparadora. Si se la compara a un árbol, debe decirse que da flores preciosísimas, cuya fragancia trasciende a todo lo exterior. Sus frutos no son la desabrida poma del egoísmo, sino un rico manjar que se reparte a todo el que tiene hambre.

Estas flores y frutos suplen en la sociedad la falta de un principio de organización. Porque la sociedad actual sufre el mal del individualismo. No hay síntesis. La total ruina vendría pronto si no existiese el principio reconstructivo y vigilante de la conciencia…».

Para leer más:

Pérez Galdós, Benito: El amigo Manso. Cabildo Insular de Gran Canaria, 2007.

Electricidad y energías renovables en la Unión Europea (2004-2019)

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Entre los objetivos principales de la política energética de la Unión Europea ha tomado especial protagonismo durante los últimos años el fomento del uso de las energías renovables. 

Como establece la Directiva (UE) 2018/2001 en su artículo 3.1, la Unión Europea tiene un compromiso vinculante que ha de cumplir a más tardar en 2030 en relación con la cuota general de energía procedente de fuentes renovables en el consumo final de energía:

«Los Estados miembros velarán conjuntamente por que la cuota de energía procedente de fuentes renovables sea de al menos el 32% del consumo final bruto de energía de la UE en 2030».

Dicha cuota de energías renovables se calcula como la suma, por un lado, del consumo final bruto de electricidad generada por fuentes renovables y, por otro, del consumo final bruto de energía procedente de fuentes renovables en los sectores de calefacción y refrigeración y del transporte.

Por lo tanto, para facilitar el cumplimiento del objetivo del 32% la UE se ha propuesto, en el ámbito de la generación de electricidad, reducir el empleo de los combustibles fósiles (petróleo, gas natural…), responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera que provocan el calentamiento global del planeta, para ser sustituidos por fuentes energéticas renovables (solar, eólica, hidráulica…).

Los datos disponibles en Eurostat nos permiten evaluar la intensidad de los avances logrados en la introducción de las fuentes renovables en sector eléctrico durante los últimos quince años en la UE.

Según dicho organismo estadístico europeo, en el año 2004 el porcentaje de consumo final bruto de electricidad procedente de fuentes renovables en la UE-27 ascendía al 15,5%, porcentaje que ha ido aumentando paulatinamente en el transcurso de los años de forma ininterrumpida. En el año 2012  se logra que la cuarta parte de la electricidad consumida (el 25,1%) sea de origen renovable; en 2018, con un 32,2%, se llega a duplicar el porcentaje de 2004. 

G_EE.RR_Electricidad_UE_2004-2019

Finalmente, en el último año disponible de 2019 el porcentaje de la media de la UE-27 asciende a 34,1%, casi dos puntos porcentuales más que en el año anterior.

Por tipos de energías renovables, en 2019 el consumo bruto de electricidad con origen de energías renovables (electricidad verde) procedió principalmente de dos fuentes: energía hidráulica y energía eólica, aportando cada una de ellas un 35% del total. Seguidamente, la energía solar participa con el 13%; los biocombustibles sólidos, con el 8%, y otras energías renovables, con el 9% restante.

G_EE.RR. 2019_Electricidad_tipos

En un análisis por países, se observan diferencias notables, según los últimos datos de Eurostat.

En 2019 Austria, con el 75,1%, fue el país de la UE-27 con el mayor porcentaje de participación de energías renovables en el consumo final bruto de electricidad. Le siguen Suecia (71,2%), Dinamarca (65,4%), Portugal (53,8%) y Letonia (53,4%), todos ellos con porcentajes superiores al 50%.

A continuación, otros países que también superan la media de la Unión Europea (34,1%) son Croacia (49,8%), Rumanía (41,7%), Alemania (40,8%), Finlandia (38,1%), España (36,9%), Irlanda (36,5%) e Italia (35,0%).

G_EE.RR_Electricidad_Países_2019

En el otro extremo, los menores porcentajes de implantación de las energías renovables en el sector eléctrico correspondieron en 2019 a Malta (8,0%), Chipre (9,8%), Hungría (10,0%), Luxemburgo (10,9%), República Checa (14,0%) y Polonia (14,4%), con valores inferiores al 15%.

Para más información:

Eurostat

Charles Dickens: un día en la vida de Londres

El escritor británico Charles Dickens (1812-1870) describe como pocos, de forma magistral, la vida en una gran ciudad, el Londres del siglo XIX, que conoció muy bien.

El siguiente fragmento extraído del relato El corazón de Londres (1841) recoge un día cualquiera en la ciudad de Londres. La pluma de Dickens, como podemos advertir, atestigua de forma realista que entre las grandezas de la gran urbe existen también barrios donde prevalecen el hambre y la miseria.

«El día empieza a romper, y enseguida llegan el zumbido y el ruido de la vida. Aquellos que han pasado la noche en portales y frías piedras se arrastran para mendigar; los que han dormido en camas salen también en pos de sus ocupaciones y el bullicio se pone en marcha. La niebla del sueño se disipa lentamente y Londres brilla despierta. Las calles están llenas de carruajes y gente alegremente vestida. Las cárceles están llenas también, hasta arriba; tampoco a los asilos o a los hospitales les queda mucho espacio libre.

Los tribunales están atestados. Las tabernas reciben en este momento a sus parroquianos, y cada puesto de comercio tiene delante su tropel. Cada uno de estos lugares es un mundo y tiene sus propios habitantes; cada uno es distinto y casi inconsciente de la existencia de cualquier otro. Hay unas pocas personas acomodadas que recuerdan haber oído decir que hombres y mujeres -miles, creen recordar- se levantan en Londres cada día, sin saber dónde reposarán sus cabezas por la noche; y que hay barrios de la ciudad donde siempre hay miseria y hambre. No se lo acaban de creer: puede que tenga algo de cierto, pero es, sin duda, una exageración. Así, cada uno de estos mil mundos sigue adelante, concentrado en sí mismo, hasta que llega de nuevo la noche, primero con sus luces y placeres, y sus calles bulliciosas; después, con su culpa y oscuridad».

Para leer más:

Dickens, Charles: Relatos londinenses. Gadir Editorial, Madrid, 2018.

El transporte y las energías renovables en la Unión Europea (2004-2019)

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La Unión Europea estableció en la Comunicación de la Comisión, de 10 de enero de 2007 («Programa de trabajo de la energía renovable – Las energías renovables en el siglo XXI: Construcción de un futuro más sostenible») como objetivo para el sector del transporte que en 2020 el 10% de la energía consumida proceda de fuentes de energía renovables.

El propósito de la UE es, por tanto, potenciar que la energía consumida por el sector del transporte provenga de biocombustibles líquidos, hidrógeno y biometano, así como de energías como la eólica, solar o hidráulica, entre otras energías renovables, en lugar de los tradicionales combustibles fósiles.

Tras casi quince años de la aprobación de la Comunicación de la Comisión estamos en condiciones de conocer el grado de cumplimiento del objetivo asumido, atendiendo a los últimos datos disponibles elaborados por la Oficina Estadística de la UE (Eurostat).

Según dicho organismo estadístico europeo, en el año 2004 el porcentaje de energía consumida en el sector del transporte procedente de fuentes renovables en la UE-27 ascendía al 1,6%, porcentaje muy alejado del objetivo del 10% marcado para 2020.

Si analizamos el periodo 2004-2019, la participación de la cuota de energía renovable en el transporte ha tomado una senda ascendente año a año, con la excepción de 2011 cuando se redujo, hasta alcanzar en el último año de 2019 el 8,9%, esto es, 1,1 puntos porcentuales (p.p.) por debajo del objetivo marcado por la UE.

Teniendo en cuenta que durante el periodo analizado (2004-2019) la participación de las energías renovables en el sector del transporte ha aumentado a un ritmo de 0,6 p.p. al año, se vislumbra que, si finalmente los datos disponibles se confirman, difícilmente se logrará avanzar en 1,1 p.p. en solo un año para alcanzar el objetivo del 10% en 2020.

G_EERR Transporte UE27_2004_2019

Asimismo, en un análisis por países, se observan diferentes avances, según los datos disponibles de Eurostat. Hay que anotar que el compromiso general del 10% para 2020 es extensible a todos los países de la UE-27 por igual.

En 2019 Suecia, con el 30,3%, fue, con diferencia, el país de la UE-27 con el mayor porcentaje de participación de energía de fuentes renovables en el transporte sobre el consumo final bruto de energía. Le siguen, a distancia, Finlandia (21,3%), Países Bajos (12,5%), Austria (9,8%), Francia (9,2%), Portugal (9,1%) e Italia (9,0%). Todos estos países muestran porcentajes superiores a la media de la UE-27 (8,9%), si bien solo tres, Suecia, Finlandia, y Países Bajos, han alcanzado ya el objetivo del 10% programado para el año 2020, y Austria está muy cerca de alcanzarlo.

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En el otro extremo, los menores porcentajes de implantación de las energías renovables en el transporte correspondieron en 2019 a Chipre (3,3%), Lituania (4,0%), Grecia (4,0%), Letonia (5,1%) y Estonia (5,1%).

La mayoría de los países, un total de 17, presentan porcentajes que los alejan en 2 p.p. o más del objetivo a alcanzar en el siguiente año 2020.

Para más información:

Eurostat

Julio Verne: una cita con la naturaleza pétrea

Islandia

En su célebre Viaje al centro de la Tierra, Julio Verne (1828-1905) nos describe cómo era la naturaleza de Islandia por la que transitaron durante varios días los tres aventureros de la novela, el profesor Lidenbrock, su sobrino Axel y el guía Hans, antes de sumergirse en las profundidades del volcán Sneffels.

Llegados a Stapi, aparece la naturaleza pétrea dominada por el basalto, cuya disposición regular confiere al paisaje una belleza solo equiparable a las más excelsas construcciones de la Edad Antigua.

“Sabido es que el basalto es una roca oscura de origen ígneo. Sorprenden por su disposición las formas regulares que afecta. La Naturaleza en su formación procede geométricamente y trabaja a la manera humana, como si manejase el cartabón, el compás y el nivel. En todas sus demás edificaciones desenvuelve su arte con grandes moles echadas sin orden, con sus conos apenas esbozados, con sus pirámides imperfectas, con la extraña sucesión de sus líneas. En basalto, queriendo dar ejemplo de regularidad, y precediendo a los arquitectos de las primeras edades, ha creado un orden severo, que no han sobrepujado jamás los esplendores de Babilonia, ni las maravillas de Grecia.

Había oído hablar muchas veces de la Calzada de los Gigantes en Irlanda, y de la Gruta de Fingal en una de las Hébridas; pero el espectáculo de una construcción basáltica no se había ofrecido aún a mis miradas.

En Stapi este fenómeno aparecía con toda su belleza”

Para leer más:

Verne, J.: Viaje al centro de la Tierra. RBA, Madrid, 2021.